viernes, 29 de junio de 2012

La lista de Schindler

La lista de Schindler
Parece mentira que una película perteneciente al más puro círculo comercial pueda provocar el alud de sentimientos y sensaciones que nos genera “La lista de Schindler” cada vez que la vemos.

Sí, habéis leído bien, “cada vez que la vemos”, pues aunque en esta ultima ocasión no pudimos estar el equipo al completo, sí que todos los miembros la hemos visto ya alguna que otra vez, y siempre acabamos emocionados ante la dureza de la historia, la belleza estética y la banda sonora de la película.

Parece mentira que una película con casi 20 años (se estrenó en 1993) continúe impactando como impacta, pero es lo que tienen los grandes clásicos, pasa el tiempo y continúan ahí, emocionando como el primer día.

El inicio de la historia nos sitúa en la Cracovia (Polonia) de 1939, pocos días después de la entrada triunfal de las tropas de Hitler en la ciudad, en el preciso momento en que la comunidad judía recibe la orden del gobernador nazi de censarse. Mientras, un recién llegado a la ciudad, vestido elegantemente, con grandes fajos de dinero, y una esvástica colgada en la solapa de la americana empieza a hacerse visible por los locales nazis más frecuentados. Es Oskar Schindler (Liam Neeson) un joven y ambicioso empresario alemán.

Días más adelante, y en medio de un creciente ambiente de humillación hacia los judíos, un Schindler crecido se pone en contacto con Itzhak Stern (Ben Kingsley) un prestigioso contable judío para que este acepte convertirse en el contable de la que será su futura empresa de esmaltados. A regañadientes, Stern acepta la oferta cuando Schindler le confirma que en su empresa únicamente trabajarán judíos.

Tiempo después, los judíos son desalojados con malas maneras de sus casas y obligados a instalarse en un gueto de Cracovia. En ese momento empieza el reclutamiento de lo que Schindler considera ‘hombres esenciales’ para su proyecto, tarea que evidentemente le deja en manos de Stern.

La vida en el gueto cada empeora día a día, tanto que a comienzos de 1943 se inicia el desalojo del mismo, camino del recién inaugurado campo de trabajo de ‘Plaszow’. El desalojo, observado a lo lejos por Schindler, se convierte en un auténtico exterminio.

Plaszow, bajo la dirección del déspota Goeth (Ralph Fiennes) se convierte en el dormitorio de los trabajadores de Schindler y, a la vez, en la plataforma de lanzamiento hacia los campos de exterminio de Auschwitz.

Esto dura hasta mediados de 1944, cuando Goeth recibe la orden de exterminio de los presos enfermos de Plaszow y la deportación del resto a Auschwitz. Este momento es cuando Schindler decide usar todos sus recursos para salvar al máximo número de judíos de la muerte.

En una dura negociación con Goeth, nuestro protagonista compra la vida de unos 1200 presos para emplearlos en su empresa, reconvertida a la fabricación de armamento.

Schindler y Stern redactando la lista
 
Como estamos ante una película basa en hechos reales (URL), podríamos contaros como acaba, pero no lo haremos, como no contaremos ninguna de las durísimas secuencias que Steven Spielberg nos hace vivir en esta película.

Hacer una valoración de “La Lista de Schindler” la verdad es que se nos antoja algo complicado pues, siendo imparciales (como siempre intentamos ser), deberíamos valorar lo positivo y lo negativo de cinta, y en este último grupo la verdad, nos cuesta encontrar cosas.

Técnicamente nos parece una película que roza la perfección, con una banda sonora de John Williams que realmente te hace vivir cada segundo, con una escenografía que te hace poner los pelos de punta (recordaremos siempre la imagen de esa niña, imagen de la inocencia cruzando, entre balas, asesinatos y sangre, las calles de un desalojado gueto).

La lista de Schindler Niña de Rojo
Impactantes secuencias de la inocente niña de rojo

El guión también es remarcable con frases como:

“¿El negocio va bien? Sí, señor. ¿Hay algún motivo para pensar que el mes que viene irá peor? Podría acabar la guerra…”
“De esta fábrica no saldrá nunca una munición que pueda matar a una persona”
“Poder es cuando tenemos justificación para matar, y no lo hacemos”
“Quién salva una vida, salva al mundo entero”

En cuanto a las interpretaciones, nos gustaría remarcar especialmente dos, la del gran Ben Kingsley (Itzhak Stern), y la de Liam Neeson (Schindler). El primero por la personalidad, dura y sensible a la vez que impregna al personaje, y el segundo, por llenar la historia con un personaje que vira de egoísta a gran hombre durante el trascurso de las casi tres horas de metraje.

Desde el punto de vista negativo, quizá únicamente mencionar el excesivo metraje de la película, 195 minutos, aunque teniendo en cuenta la gran cantidad de cosas que nos cuenta, en ningún momento llega a hacerse pesada.

Los del equipo valoramos a esta película con un 9 sobre 10, y celebramos los merecidísimos 7 Oscars que consiguió en 1993 (director, película, guión, montaje, música, dirección artística y fotografía), posiblemente pocas veces tan merecidos como en esta ocasión. 







Título original: “Schindler’s List”  - 1993 – USA
Duración: 195 minutos
Dirigida por: Steven Spielberg
Género: Drama, Histórica

1 comentario:

  1. Todo ser humano debe ver esta película, es parte de mi vida, de mi filosofía de vida, una genialidad del séptimo arte, un fuerte abrazo! No pude no volverme seguidor de este blog Ja ja.

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