sábado, 14 de febrero de 2015

Cincuenta sombras de Grey


Cincuenta sombras de Grey - Cartel
Por primera vez desde que escribimos en este pequeño rincón, los del equipo no sabemos ni cómo, ni por dónde empezar a relataros nuestra opinión de la película que, seguramente, será la protagonista absoluta de la cartelera durante las próximas semanas.

Y es que, tras la publicación del primer volumen de la trilogía 50 sombras, se generó un auténtico fenómeno fan en torno a estos libros, los cuales llegaron a ser considerados como pornográficos y escandalosos por numerosos sectores de la ciudadanía. Estas novelas, catalogadas por muchos como literatura femenina, llegaron a casa de este par de hombres que aquí escriben durante el verano del año 2012, siendo devoradas enteras en apenas un par de semanas.

A pesar de que no nos parecieron ninguna joya, sí que nos resultaron entretenidas y adictivas a partes iguales gracias a un elemento esencial, basado en introducir las prácticas sadomasoquistas como eje en torno al cual se construye una historia de amor poco a poco.

Durante el viernes 13 de febrero se ha estrenado en España la primera película de la trilogía de “50 sombras de Grey”, en la que, como la mayoría de vosotros suponemos que sabéis, se nos explica cómo la estudiante de filología inglesa Anastasia Steele (Dakota Johnson) conoce al joven y atractivo magnate de los negocios Christian Grey (Jamie Dornan) durante una entrevista que la primera realiza al segundo con el fin de publicarla en el periódico de su facultad.

Tras un primer encuentro en el que ella se sintió intimidada por él, ambos comienzan a verse más a menudo, siendo su acercamiento cada vez más y más profundo hasta llegar al punto en el que ella comienza a atravesar muros que habían sido infranqueables hasta ese momento, y que tienen que ver con las peculiares prácticas sexuales que Christian acostumbra a llevar a cabo. Sin embargo, Anastasia tiene algo que pone a prueba a nuestro protagonista, llegando ambos a mantener una relación llena de altos y bajos y en la que quizás ambos puedan llegar a satisfacer sus deseos… ¿o quizá, no? Ya os avanzamos que, si no os habéis leído el libro o no habéis visto la peli, tendréis que hacer una (o ambas) cosas para encontrar la respuesta, por lo que pasamos directamente a daros nuestra valoración.

Los 40 millones de presupuesto con los que contaba esta producción se traducen en unos decorados suntuosos, un vestuario masculino impecable, un dispendio en helicópteros y vehículos de lujo por doquier… pero, en ningún caso, vemos que aquellos aspectos importantes en toda película estén bien cuidados.

Así, comenzando por el guión, podemos destacar que ha basado su fidelidad al libro en base a recoger muchas escenas pertenecientes al inicio del mismo, algunas de la parte central, y unas pocas de la parte final. Si bien esto podría dar como resultado una película muy fiel a la novela en la que se basa, cabe destacar que las escenas seleccionadas son, en su mayoría, planas, innecesarias, faltadas de ritmo y, por qué no decirlo, bastante soporíferas y estúpidas. ¿Dónde ha quedado aquello de que, para realizar una buena adaptación cinematográfica, es necesario seleccionar lo más importante para, posteriormente, adaptar la historia al canal de transmisión a utilizar sin que ésta pierda su conexión con la original? ¿No ha quedado ya lo bastante claro que un guión tiene que tener capacidad para enganchar al espectador?

En cuanto a los personajes y actuaciones, ni qué decir que el ya de por si poco espacio de los secundarios en las novelas ha quedado reducido al absurdo en esta primera cinta, recayendo todo el protagonismo sobre un Jamie Dornan y una Dakota Johnson que no destacan ni por su expresividad, ni por la calidad de su actuación. De hecho, a él ni siquiera le vemos como Christian Grey, mientras que en ella no encontramos mas que una interpretación simplemente correcta, aunque ajustándose bastante más al personaje femenino principal descrito en la novela que su homólogo masculino. En cualquier caso, no hay química entre ambos actores, quedando sus escenas en todo momento muy forzadas, lo que confluye en un resultado final poco creíble.

Pero lo peor de esta “película” es, sin duda, la transformación que han hecho con una novela que, pese a ser muy comercial, destacaba por su original forma de tratar con mayor profundidad y desde otra dimensión distinta, el aspecto sexual que compone una relación sadomasoquista, pasando a ser un pastel supuestamente romántico repleto de escenas ridículas y carentes de sentido que consiguen aburrir hasta a las ovejas. De hecho, hay en el mercado infinidad de películas románticas sin pretensiones que, aunque no son en absoluto originales, son muchísimo más digeribles que esta bazofia infumable, incoherente y patética que la industria del cine americana nos ha servido en bandeja de plata, tratando a los espectadores de idiotas patológicos al pensar que se tragarían que la hamburguesa del McDonald’s que nos han servido pasaría por un buen plato de solomillo con su correspondiente guarnición.

Una vez dicho todo esto, sólo nos queda deciros que esta película es, a nuestro juicio, la peor adaptación que se ha hecho de un libro en la historia reciente, así como una de las peores películas que hemos visto en mucho, mucho tiempo (si es que no es la peor).

Por todo ello, nuestra nota final es de un 1 sobre 10, aconsejándoos que paguéis el dinero del cine sólo si os va el sadomasoquismo no erótico-festivo.





Título original: “Fifty Shadres of Grey” – USA – 2015
Dirigida por: Sam Taylor Wood
Duración: 124 minutos
Género: Drama erótico
domingo, 1 de febrero de 2015

La intérprete


La intérprete - Cartel
Hay películas de las que ya casi nos sabemos su argumento y diálogos gracias a la saturación de emisiones y reemisiones en la televisión, pero que, pese a todo, consiguen que nos quedemos en el sofá cuando nos cruzamos con ellas. Una de estas películas es el thriller “La intérprete” de Sydney Pollack.

La historia empieza presentándonos a Silvia Broome (a quien interpreta Nicole Kidman), una traductora nacida en África y que actualmente trabaja en la ONU. Durante una de sus sesiones de traducción, se queda en la sala más tiempo del necesario y escucha una conversación en un dialecto africano poco común en la que se le queda grabada la frase “el maestro no saldrá de la sala vivo”.

Al día siguiente, en uno de sus trabajos descubre que Zuwanie, el presidente de la “República Democrática de Matobo”, quien además viajará próximamente al consejo de seguridad de la ONU, recibe el sobrenombre de “maestro”. Silvia, asustada, decide denunciar el caso a las autoridades.

Al tratarse del máximo mandatario de un país, el caso es asignado al agente secreto Tobin Keller (Sean Penn) quien, de entrada, sospecha que Silvia está implicada en el supuesto magnicidio.

A partir de este momento, la vida de nuestra protagonista da un giro de 360 grados, dejando atrás su tranquila vida como traductora al verse, sin quererlo ni beberlo, transformada tanto en el objetivo de un grupo terrorista como foco de investigación a la vez por parte de quien debería protegerla, el agente Keller.

Desde el primer momento Keller desconfía de la actitud de Silvia y de su victimismo, así que, poco a poco va investigando sus orígenes, sus intereses, sus vinculaciones, etc., descubriendo detalles que van confirmando las desconfianzas del agente secreto.

Por otro lado, ha corrido la voz de la escucha de Silvia, lo que provoca que el grupo terrorista empiece a tener prisa por deshacerse de ella antes de la llegada de Zuwanie al consejo de seguridad de la ONU, con lo que nuestra protagonista ve amenazada su vida mientras que su protector está más por la labor de acusarla que de protegerla.

Una situación complicada para Silvia, aunque ya os avanzamos que en esta opinión no encontraréis el desenlace de la historia, pero lo que sí encontraréis es nuestra particular crítica a “La intérprete”.

Lo primero que nos gustaría destacar son los buenos trabajos de sus dos protagonistas, Nicole Kidman y Sean Penn, los que sin lugar a dudas soportan totalmente el peso narrativo de la cinta, dotándola de unos personajes totalmente creíbles por los que llegas a temer por su integridad. Gran trabajo, sin lugar a dudas.

Argumentalmente, “La intérprete” nos aporta muy poco, ya que es una historia tan manida y conocida por todos, que bien podría servir como argumento del típico telefilm de televisión, pero no es así gracias a que su director, Sydney Pollack, consigue dotarla de unos diálogos potentísimos y de una escenografía (por las calles de Nueva York y por los pasillos de la ONU) que, sin lugar a dudas, consigue atraparte sin remedio aunque hayas visto la película dos o tres veces.

Por todo esto, y porque cada vez que la hemos visto la hemos disfrutado hasta el último segundo, os la recomendamos. Nuestra nota para “La interprete” es de un 7 sobre 10.





Título original: “The interpreter” – USA – 2005
Dirigida por: Sydney Pollack
Duración: 128 minutos
Género: Thriller