domingo, 27 de agosto de 2017

Los chicos están bien



Los chicos están bien Cartel
Como muchas veladas de verano, tras cenar, los miembros de este equipo pensamos en buscar una película en nuestra DVDteca particular sin más pretensión que encontrarnos con una cinta entretenida. En esta ocasión, y después de rebuscar entre nuestras opciones y de descartar aquellas que nos parecieron más complejas, acabamos optando con una cinta para nosotros desconocida hasta ese momento titulada “Los chicos están bien”.

Con un título más bien ambiguo, pero con una sinopsis que nos llamó poderosamente la atención y con un casting que nos pareció más que interesante, optamos por acomodarnos en el sofá y comenzar a disfrutar de una película que, tal y como veremos a continuación, resulta más interesante de lo que en un principio pueda parecer.  

La historia nos traslada directamente a un barrio residencial de Los Ángeles (California). Allí, en una acogedora casa, viven los adolescentes Joni (Mia Wasikowska) y Laser (Josh Hutcherson) junto con sus dos madres, Nic (Annette Bening) y Jules (Julianne Moore).

La trama argumental empieza presentándonos los personajes durante un día normal de la familia, el cual apenas difiere con respecto al día de una estructura familiar tradicional. En pocos días, Joni cumple los 18 años logrando con ello su mayoría de edad, lo que provoca que su hermano Laser se vea con fuerzas de pedirle ayuda a su hermana para cumplir su gran deseo, es decir, conocer a la persona que donó su semen a sus madres con tal de que éstas pudiesen quedar embarazadas.

A final, Laser acaba convenciendo a Joni para que contacte con el banco de esperma sin otro objetivo que conocer la identidad del padre biológico de ambos hermanos, quien resulta ser un hombre bohemio llamado Paul (Mark Ruffalo), propietario de un bar-restaurante musical.

Una vez pasado el shock inicial, los chicos y Paul van llevándose cada vez mejor, integrándole poco a poco en su peculiar familia. Al final, y un poco a regañadientes, Nic y Jules acaban conociendo al hombre, lo cual provocará ciertas tensiones y varias situaciones comprometidas para todos. Situaciones que, como bien os podéis imaginar, deberéis descubrir viendo “Los chicos están bien”, puesto que lo único que encontrareis en este rincón a partir de este momento es nuestro particular análisis de la película.

No os vamos a negar que la idea de normalizar a las familias monoparentales nos parece radicalmente bien, más aún si proviene de un mundo en principio tan conservador como el norteamericano. Bajo nuestro punto de vista, la directora de “Los chicos están bien” se centra tanto en conseguir esta normalidad que se olvida demasiado de la trama, dejando al espectador la sensación de ser una película totalmente costumbrista y puritana. El ejemplo más claro de este asunto lo encontramos en el sexo, ocurriendo las escenas de sexo lésbico bajo una manta mientras se tratan las heterosexuales con total naturalidad.

La cinta sí que nos ha gustado mucho a nivel interpretativo, ya que los cinco actores principales brillan a gran nivel. Así, Annette Bening interpreta perfectamente a una Nic autoritaria, atormentada y con mucho gusto por el vino, al igual que Julianne Moore realiza brillantemente su trabajo al interpretar a una infravalorada Jules. Los chicos, también muy distintos entre ellos, nos han hecho vivir sus miedos y sus deseos, por tanto, un gran aplauso para el casting entero.

Siendo sinceros, y una vez vista la profundidad del argumento, debemos admitir que esperábamos algo más de una película de la que hubiesen podido sacar mucho más jugo del juego de sentimientos y situaciones que pueden surgir de un momento tan complicado como el que se cuenta en “Los chicos están bien”. Por desgracia el resultado es excesivamente plano, por lo que por nuestra parte, le ponemos una nota aceptable, un 6 sobre 10.





Título original: “The kids are all right” – 2010 – USA
Dirigida por: Lisa Cholodenko
Duración: 109 minutos
Género: drama


domingo, 20 de agosto de 2017

Ocho apellidos catalanes



Cartel de Ocho apellidos catalanes
Los últimos años, las carteleras de nuestros cines se han llenado y se continúan llenando de secuelas y precuelas, un subgénero cinematográfico más destinado a estirar hasta el límite los éxitos comerciales que a nada más. Lo curioso del caso es que funciona, por lo que ya no sólo se produce con producciones americanas, siendo relativamente común que este fenómeno comience a proliferar en otros mercados cinematográficos como el español.

Hoy os queremos hablar de una de las secuelas más famosas y, por qué no decirlo, más rentables económicamente del cine reciente español, la comedia “Ocho apellidos catalanes”, la cual hubiese podido titularse perfectamente “Ocho apellidos vascos 2”.

Ocho apellidos catalanes” llegó a nuestras carteleras a finales de 2015, cuando el éxito de “Ocho apellidos vascos” aún coleaba, y de qué manera, entre los espectadores. Nosotros, por suerte, optamos por no verla en pantalla grande, guardándola para un mejor momento que ha llegado recientemente.

La historia se sitúa en el tiempo un año después de la primera, tiempo en el cual Amaia (Clara Lago) y Rafa (Dani Rovira) han roto su relación y retornado a su vida anterior, con un Rafa desmadrado buscando ligar a toda costa en Sevilla y sin poder olvidar a Amaia y Koldo (Karra Elejalde) volviendo a puerto de una de sus “huidas hacia delante”.

A la llegada de Koldo a tierra firme, Merche (Carmen Machi) le lee la cartilla y le entrega una invitación que le dejará atónito, la de la boda de su hija Amaia con Pau, (Berto Romero) un artista catalán.

Cuando Koldo entra en razón decide ir a buscar a Rafa para contárselo, el cual, aun perdidamente enamorado de la chica, decide ir hasta el pueblecito de Girona donde se celebrará la boda para frenarla. Una vez llegan, descubren que la masía (y el pueblo por extensión) donde se celebrará la boda vive en una realidad ficticia ya que, para contentar a Roser (Rosa María Sardà), la abuela de Pau, le han hecho creer que Catalunya ya se ha independizado de España.

Poco a poco, por Soronelles (el pueblo donde transcurre la acción de la película) van desfilando todos y cada uno de los personajes de “Ocho apellidos vascos” para intentar, entre esteladas y chistes fáciles, estropear la boda del hípster Pau con Amaia, aunque evidentemente desde este rincón no os contaremos si lo consiguen o no. Lo haremos es daros nuestra impresión sobre “Ocho apellidos catalanes”.

Ya os avanzamos que los dos que aquí escribimos estamos muy orgullosos de haber decidido no gastar nuestro dinero en entradas para ver esta pseudo película ya que, una vez vista, todos los temores que teníamos sobre ella han sido confirmados con creces tras visualizarla.

Desde el punto de vista argumental, esta película confirma totalmente que cuando algo se hace deprisa, corriendo y sin ningún tipo de cariño más allá del que los productores puedan sentir por la recaudación que esperan obtener, el resultado no será bueno en ningún caso. Claramente, se nos antoja complicado sacarse de la manga un argumento, desarrollarlo, grabarlo, llevarlo a las pantallas y hacerlo bien en apenas un año y medio, lo que explica que no hayan conseguido hacer una película que no pasa de ser infame. De hecho, el argumento es difícilmente justificable y totalmente falto de coherencia, intentando una vez tras otra encadenar tópicos de un lado y de otro, referencias independentistas y chistes que intentan ser graciosos y que, además de no llegar ni al intento, acaban resultando hirientes en más de una ocasión. Por ello, desde aquí hacemos un llamamiento a los guionistas a efectos de que se informen un poquito más antes de intentar parodiar una problemática actual.

Interpretativamente os diremos que únicamente salvamos de la quema a Karra Elejalde, siendo el único que es capaz de mantener la chispa y gracia de su personaje, ya que Amaia queda totalmente diluida en su papel de segundona casamentera, Rafa pierde toda su chispa sevillana al llegar a Girona mientras que las nuevas incorporaciones, Pau y Roser, no pasan de ser sendos bocetos estereotipados de catalán hípster sin personalidad y de abuela cojonera independentista respectivamente.

Sin lugar a dudas, y bajo nuestro punto de vista, “Ocho apellidos catalanes” ha perdido totalmente el frescor y la gracia de la primera, convirtiéndose en una de las comedias más aburridas que hemos visto en años, además de ser una pésima película pensada únicamente para llenar los bolsillos de sus productores. Por nuestra parte, le ponemos un 1,5 sobre 10.






Título original: “Ocho apellidos catalanes” – 2015 – España
Dirigida por: Emilio Martínez Lázaro
Duración: 98 minutos
Género: Comedia



Otras partes de la saga:


lunes, 7 de agosto de 2017

Cars 3



Cartel de Cars 3
Cada vez estamos más convencidos de que la gente de Pixar se debería dedicar exclusivamente a lo que realmente hace mejor que nadie y no, no nos referimos a llenar las cajas de caudales de la matriz Disney, sino a crear historias originales de la nada, con unos personajes maravillosamente trazados tanto física como psicológicamente que consiguen atraparnos desde el primer minuto de metraje y dejarse de secuelas (“Cars 2”, “Monstruos University”, “Toy Story 2” , “Toy Story 3”, etc) que, salvo honrosas excepciones, son de lo más mediocre.

Quizá por eso, cuando anunciaron a bombo y platillo la tercera parte de una de sus franquicias más flojas, los del equipo estuvimos muy, pero que muy a punto de ignorarla y pasar de verla en pantalla grande, aunque al final, el hecho de haber visto las dos primeras parte, así como descubrir que esta tercera tenía algunas críticas positivas, nos ha hecho caer en la tentación de ver “Cars 3”, y hoy os contamos qué nos ha parecido.

El tiempo no pasa en balde para nadie y, como no podía ser de otra manera, para Rayo McQueen tampoco. Con siete “copas Pistón” a sus espaldas y siendo uno de los coches más queridos de la famosa copa Rayo tiene cada vez más claro que el momento de su jubilación se va acercando.

Esta sensación se le acrecienta cuando, a mitad de temporada, entra en carrera un nuevo corredor, Jackson Storm, quien con una arrogancia que recuerda a Rayo McQueen en sus primeros tiempos y una tecnología mucho más moderna que la de nuestro protagonista, consigue dejarlo en evidencia a la primera de cambio. Adicionalmente, Rayo va comprobando como carrera a carrera sus compañeros más veteranos van dejando paso a una nueva generación de corredores hasta que, en la última carrera de la temporada, Rayo intenta forzar al máximo y acaba sufriendo un aparatoso accidente.

Cuatro meses después, Rayo continúa en Radiador Springs recuperándose del daño moral recibido y valorando una posible retirada, aunque él lo tiene claro; quiere retirarse por su cuenta, corriendo y ganando.

De forma totalmente sorpresiva, los dueños de Rust-eze (su patrocinador de siempre) le ofrecen la oportunidad de entrenarse en el nuevo centro de entrenamiento de su empresa. Allí es asignado a Cruz, una entrenadora/coach que intenta motivar a Rayo, pero no con los resultados esperados.

Pintan bastos para Rayo McQueen, así que toca volver a los orígenes, los suyos y los de su gran mentor (el desaparecido Doc). ¿Conseguirá su objetivo, o deberá retirarse sin haber ganado una última carrera? Nosotros evidentemente lo sabemos, pero si lo queréis saber vosotros os tocará correr como Rayo a las salas de cine.

Después de la nefasta “Cars 2”, la gente de Pixar parece que ha recuperado un poco la neurona perdida en esta tercera parte de la franquicia y han devuelto a Rayo y los suyos a las áridas tierras Arizona y California de donde, sinceramente no deberían haber salido nunca.

Argumentalmente también es una vuelta a sus orígenes para enfocar el difícil trance de hacerse a un lado para que las nuevas generaciones tomen el ritmo y el riesgo, intentando, eso sí, dar este paso usando la puerta grande, no la de servicios.

Como en la primera parte de la saga, los personajes de esta “Cars 3” continúan careciendo de la profundidad necesaria para que nos impliquemos con ellos y con sus problemas. Únicamente la arrogancia de los campeones es reflejada con fidelidad, una pena, ya que todos sabemos que Pixar sabe hacerlo mucho mejor, por lo que, bajo nuestro punto de vista, debe obligarse a hacerlo en cada una de las cintas que realiza.

Nuestra nota final para “Cars 3” es de un 5,5 sobre 10. Una nota quizá un poco inflada, pero después de la infame “Cars 2”, y como cierre de saga, se la merece.


Título original: "Cars 3" - USA - 2017
Dirigida por: Brian Fee
Duración: 109 minutos
Género: Animación



Otras partes de la saga:

"Cars 2" - 2011