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jueves, 14 de octubre de 2021

Cadena perpetua (1994), crítica y análisis

Cadena perpetua - Poster
Habitualmente, cuando pensamos en la que para cada uno de nosotros es la mejor película que hemos visto, siempre tendemos a sacar nuestros gustos o preferencias personales, ya sea por un actor/actriz, por un género cinematográfico, por una banda sonora o por un compendio de todo ello. Hay, quizá, tantas mejores películas como pares de ojos críticos las han visto, aunque eso sí, la mayoría de ellas se caracterizan por, de una manera u otra, ser grandes éxitos.

En nuestro caso, aunque somos incapaces de declarar nuestra “mejor película que hemos visto”, sí que tenemos un grupo de favoritas, entre las que está “La Milla Verde”, el drama carcelario dirigido por Frank Darabont e inspirado en una obra del maestro del terror, Stephen King. Con todo, cada vez que hablamos de ella, surge en la conversación otra película que, con “La Milla Verde” comparte varias cosas, entre ellas, el género (drama carcelario), director (Frank Darabont) e inspiración en una obra de King, os estamos hablando de “Cadena Perpetua”.

Dos obras que, pese a las coincidencias, son realmente distintas, y como hasta ahora no os habíamos hablado de ella, hoy en este rincón os hablaremos de “Cadena Perpetua”.

“Cadena Perpetua” empieza desplazándonos a la sala de un juicio del condado de Maine donde nos encontramos al bancario Andrew Dufresne (interpretado por Tim Robbins), corre el año 1947 y se enfrenta a un doble cargo de homicidio, el de su esposa y el del amante de esta. Con todas las pruebas en contra, es condenado a doble cadena perpetua que deberá cumplir en el penal de Shawshank.

Al poco de llegar a Shawshank, Dufresne se da cuenta de lo que le espera, un ambiente de represión dura por parte de los guardias y un grupo de violadores (“Las hermanas”) que le hará la vida muy pero que muy difícil.

A los dos meses, Andy Dufresne entabla amistad con Ellis “Red” (interpretado por Morgan Freeman), el único capaz de, a cambio de una comisión, entrar cosas a la prisión, incluso el primer pedido de Dufresne, un pequeño martillo para pulir piedras.

Pasados casi dos años, Red, Andy y un grupo de allegados son escogidos para reparar el tejado de la cárcel, mientras lo hacen, Dufresne escucha una conversación sobre los problemas con hacienda de los vigilantes. Su intervención y los consejos que les da, Andy recibe un nuevo estatus, siendo declarado el ayudante de Brooks (James Withmore) en la biblioteca.

Poco después de este cambio, Brooks recibe la libertad condicional, aunque no soporta la vida fuera de cárcel tras tanto tiempo encerrado y se suicida. Con Dufresne al frente de la biblioteca empieza una campaña de solicitudes reiteradas al Senado. Pasados unos años, acaba recibiendo libros y una paga de 500 dólares anuales de mantenimiento.


Ellis y Dufresne en la sala de cine de la cárcel
Ellis y Dufresne en la sala de cine de la cárcel


Después de este éxito, Dufresne continua con las solicitudes constantes a la vez que, junto con el Alcaide inicia un programa en el que los presos realizan trabajos fuera de la cárcel (arar campos, talar árboles, etc., y todo a cambio de ciertos cobros por parte del Alcaide, cobros que Andy gestiona ingresando en diferentes bancos a un nombre ficticio.

Casi 20 años después de su ingreso en la cárcel, Dufresne realiza un descubrimiento que perturbará su vida y le hará tomar una decisión. ¿Cuál? Como es evidente nosotros lo sabemos, pero, nos guardaremos celosamente. Aunque, ya os podéis imaginar, que lo que no nos guardaremos será nuestra visión sobre “Cadena Perpetua”.

Técnicamente podemos decir que “Cadena perpetua” es una cinta a la vieja usanza, donde los efectos especiales brillan por su ausencia y donde la cuidada fotografía y ambientación junto con un guion maravillosamente trabajado llevan, con éxito, más de la mitad del peso de la cinta. La extrema dureza de algunos thrillers carcelarios queda aparcada en esta “Cadena perpetua” dando poder al drama humano de verse encerrado de por vida en una cárcel.

A parte de la historia principal de Andy y Red y su amistad forjada en base de años, en “Cadena perpetua” nos encontramos con seres desdeñables como “Las hermanas” o historias realmente conmovedoras como la del bueno de Brooks y todas ellas, manteniendo el nivel e interés del resto.

Interpretativamente nos quitamos el sobrero antes las actuaciones de sus dos protagonistas principales, Tim Robbins dando vida magistralmente al luchador y amigo de sus amigos Andy Dufresne, y el del gran Morgan Freeman en uno de sus mejores papeles que le recordamos. Ellos dos juntamente con secundarios brillantes como James Withmore conforman lo que sería una guinda a esta gran película.

Sin lugar a dudas, este clásico del cine lo podríamos catalogar de impactante, conmovedora, genial o incluso Obra Maestra el cine, y todos, serían acertados. Así que, después de nuestra solemne recomendación de verla, os damos nuestra nota para “Cadena perpetua”, que es de un 9.5 sobre 10.



Título original: “The Shawshank Redemption” – USA – 1994
Dirigida por: Frank Darabont
Duración: 142 minutos
Género: Drama, Carcelario

 

lunes, 12 de octubre de 2015

La milla verde (1999), crítica y análisis


La Milla Verde - Cartel
Uno puede ver decenas o incluso centenares de películas, y de vez en cuando encontrarse con una que, por el motivo que sea, cala más profundamente que el resto en su interior, a pesar de que aparentemente no hay nada en ella que invite a que lo haga, ni por temática, ni por casting. Hace muchos años, cuando aún este equipo no estaba ni en ciernes de constituirse, tuve la oportunidad de descubrir una adaptación cinematográfica de una obra de Stephen King llamada “El corredor de la muerte”. Corría 1999, y la adaptación se llamaba “La milla verde”.

Como en su momento me impactó y la recordaba con sumo cariño, cuando hace unos días tuve la oportunidad de poder volver a disfrutarla, no lo dudé ni dos segundos: tomé asiento en mi sofá, puse el DVD en marcha y me dispuse a rememorar las tres horas de “La milla verde”.

La historia empieza en una residencia de ancianos en medio de las montañas. Allí, cada mañana, el centenario Paul Edgecomb (a quien da vida magistralmente un gran Tom Hanks) sale a disfrutar de un paseo hasta una cabaña abandonada. Un día, a su vuelta del paseo y mientras ve la televisión, Paul se viene abajo viendo “Sombrero de copa” con Fred Astaire y Ginger Rogers.

Paul, después de pensarlo bastante, decide que ya va siendo hora de contarle su vida a Elaine, su compañera de residencia, aunque para ello tenga que remontarse al verano de 1935, cuando John Coffey llegó al corredor de la muerte de la prisión de Cold Mountain, donde Paul trabajaba.

En 1935, el pabellón E del centro penitenciario de Cold Mountain estaba custodiado por Paul, el bueno de Brutus Howell (interpretado por David Morse), el veterano Harry, el novato Dean y el sádico Percy (a quien da vida Doug Hutchison). Dicho pabellón era conocido como “La milla verde” por el color de su suelo, un verde que conducía a la silla eléctrica y que, como rezan los carceleros, a veces era más largo que una milla.

Cuando el gigantón John Coffey (interpretado por Michael Clarke Duncan) llega al corredor de la muerte bajo la aureola de ser un asesino de niños, pronto se hace con los corazones de los funcionarios y del resto de prisioneros: el indígena Arlen y el francés Eduard Delacroix, quien se acabará convirtiendo en amigo de John.

Poco tiempo después, llega al corredor un auténtico psicópata, un asesino confeso que lo revolucionará todo, “Billy el niño” (a quien da vida Sam Rockwell).

Entre altercados, ejecuciones y confesiones de todo tipo, el gran corazón de Coffey y unos asombrosos poderes curativos quedan al descubierto para todos, aunque ya os podéis imaginar que no os contaremos aquí en desenlace de esta trama.

Lo primero que me gustaría remarcar es el arrollador desarrollo de una trama que, a pesar de desarrollarse durante ni más ni menos que 3 horas, en ningún momento se vuelve lenta ni aburrida. En este sentido, Frank Darabont (el director de la cinta) consigue no solo salvar este hándicap, sino también potenciar la trama con un ritmo creciente mientras mezcla magistralmente los dramas personales de los protagonistas, con los poderes paranormales de Coffey y un montón de sucesos que no solo atrapan al espectador, sino que consigue hacernos vibrar y ponernos la piel de gallina. Realmente, son poquísimas las películas que lo consiguen y menos con su temática.

Otro aplauso en cuanto a la elección del casting, ya que todos parecen adaptarse como un guante a sus papeles. De entre todos, y dejando aparte a un grandísimo Tom Hanks que brilla en todas las secuencias, me gustaría resaltar el trabajo del para mí, un gran desconocido y malogrado Michael Clarke Duncan quien, con quizá el papel más difícil de la película, consigue no solo meterse en el personaje sino emocionarnos y hacernos vibrar. Tampoco me gustaría olvidar a los auténticos antagonistas de historia, Sam Rockwell y Doug Hutchison, quienes bordan sus sádicos y crueles personajes.

Muchos catalogarán “La Milla verde” de pretensiosa o la criticarán por ser la adaptación de una historia de King, pero bajo mi modesto punto de vista creo que se trata de una de las grandes películas de la historia reciente del cine comercial. Os la recomiendo totalmente con una nota final de un 9 sobre 10.





Título original: “The Green Mile” – 1999 – USA
Dirigida por: Frank Darabont
Duración: 180 minutos
Género: Drama