Hay historias que parecen escritas por un guionista con ganas de pasarse de dramático. Un avión pierde los dos motores poco después de despegar, el piloto tiene que tomar una decisión en cuestión de segundos y, contra todo pronóstico, consigue amerizar en el río Hudson. Y sí, ocurrió de verdad. Con semejante punto de partida, a Hollywood le faltaba poco para añadir un helicóptero explotando de fondo.
Pero Clint Eastwood decidió ir por otro camino con Sully, una película que no se queda en el espectacular amerizaje del vuelo 1549, sino que pone el foco en lo que ocurrió después. Porque salvar a 155 personas puede parecer el final feliz perfecto… hasta que empiezan las preguntas, las investigaciones y las dudas sobre si realmente se tomó la decisión correcta.
Con Tom Hanks al frente, Sully convierte una historia que todos conocemos en un relato contenido, tenso y muy humano. Una película que demuestra que, a veces, el verdadero drama no está en sobrevivir al accidente, sino en tener que explicar por qué hiciste lo que hiciste cuando apenas tuviste tiempo para pensarlo.
Sinopsis de Sully
El 15 de enero de 2009, el capitán Chesley “Sully” Sullenberger pilota el vuelo 1549 de US Airways cuando, pocos minutos después de despegar del aeropuerto de LaGuardia, la colisión con la bandada de aves provoca la pérdida de potencia de ambos motores. Sin posibilidad de regresar al aeropuerto, Sully toma una decisión extrema: amerizar el avión en el río Hudson.
Contra todo pronóstico, los 155 pasajeros y miembros de la tripulación sobreviven. Lo que podría parecer el final de una historia de supervivencia se convierte, sin embargo, en el comienzo de otra. Sully debe enfrentarse a una investigación que cuestiona sus decisiones y pone en duda si el avión podría haber regresado al aeropuerto.
Mientras la opinión pública lo convierte en un héroe, el piloto tiene que convivir con sus propios recuerdos y con la presión de demostrar que hizo lo correcto en aquellos pocos segundos en los que no había margen para equivocarse.
Crítica de Sully
Clint Eastwood dirige Sully con una de sus grandes virtudes: sabe cuándo no hace falta enseñar demasiado. El amerizaje en el Hudson es, evidentemente, el gran acontecimiento de la película, pero Eastwood no convierte la historia en una sucesión de explosiones, gritos y planos imposibles. La tensión funciona precisamente porque todo parece bastante real. Unos motores que dejan de funcionar, un piloto que tiene segundos para decidir y un avión que termina sobre el agua. Y nosotros, pegados a la pantalla aunque ya sepamos perfectamente cómo acaba.
Pero lo más interesante llega después. Sully cambia el espectáculo por la investigación y convierte al piloto en alguien que tiene que justificar una decisión tomada prácticamente a ciegas. La película juega con los recuerdos de Sully, repite determinados momentos desde diferentes perspectivas y consigue que una historia cuyo desenlace conocemos siga teniendo tensión. Sabemos que sobrevivieron los 155 ocupantes, pero la pregunta ya no es si el avión aterrizará: es si Sully conseguirá demostrar que su opción fue la mejor que podía tomar en ese momento.
Y ahí aparece Tom Hanks, que parece haber nacido para interpretar a hombres aparentemente normales enfrentados a situaciones extraordinarias. Su Sully no necesita grandes discursos ni heroicidades impostadas. Es contenido, profesional y hasta incómodo con la etiqueta de héroe. Hanks consigue transmitir esa mezcla de responsabilidad, cansancio y preocupación sin sobreactuar en ningún momento.
La película también tiene algo que se agradece mucho: no convierte a Sully en un superhéroe. Hay miedo, dudas y consecuencias. Eastwood muestra al hombre detrás de la hazaña y recuerda que tomar una decisión correcta no significa necesariamente sentirse seguro de haberla tomado.
Quizá Sully no tenga la profundidad de las grandes películas de Eastwood y su duración relativamente corta hace que algunos personajes secundarios queden algo desdibujados. Pero tampoco parece que esa sea su intención. Es una película directa, elegante y muy bien medida, que consigue algo bastante complicado: convertir un hecho que conocemos de principio a fin en una historia capaz de mantenernos en tensión.
Tom Hanks da vida al protagonista de Sully, el comandante Chesley Sullenberger, ofreciéndonos una interpretación contenida, humana y totalmente creíble. Vamos, a la altura de lo que nos tiene acostumbrados.
En cuanto a los secundarios, nos quedamos con el trabajo de Aaron Eckhart dando vida al copiloto Skiles, un hombre fundamental durante toda la emergencia y principal apoyo en cabina.
Sí. Sully es una película sencilla, entretenida y muy bien contada, que consigue mantener la tensión a pesar de que todos conocemos de antemano el desenlace. Clint Eastwood no necesita grandes artificios y Tom Hanks vuelve a demostrar por qué es uno de esos actores que hacen fácil lo difícil.
Quizá no estemos ante una de las grandes películas de Eastwood, pero si te gustan las historias basadas en hechos reales, los dramas con tensión y las películas que van directas al grano, Sully merece perfectamente ese viaje al Hudson. Y además dura lo justo. Que también se agradece.
Nota final: 6.5 / 10
Título original: Sully
Año: 2016
Director: Clint Eastwood
Duración: 96 minutos
Género: Drama