lunes, 31 de agosto de 2026

Los domingos (2025): grandes interpretaciones, pero demasiado superficial

Los domingos (2025) - Póster de la película

Hay películas que llegan acompañadas de buenas críticas, elogios y más premios que certámenes donde se presentan, haciendo casi imposible acercarse a ellas sin unas expectativas demasiado altas. Esto es precisamente lo que nos ha ocurrido con Los domingos, la nueva película de Alauda Ruiz de Azúa.

Tras sus últimos éxitos, esperábamos encontrar en esta ocasión una historia con personajes complejos, conversaciones incómodas y, sobre todo, un conflicto capaz de remover al espectador. La premisa, desde luego, daba para ello.

Pero, en nuestro caso, la película se ha quedado bastante lejos de lo que esperaba.

Sinopsis de Los domingos

Ainara tiene 17 años, es una chica brillante, inteligente y con las ideas bastante claras. O eso parece hasta que un día sorprende a su familia con una decisión que nadie esperaba: quiere convertirse en monja de clausura.

La noticia cae como una bomba en casa y obliga a todos a enfrentarse a una pregunta difícil: ¿es realmente una decisión libre y meditada o hay algo más detrás de ella? Mientras sus padres intentan comprender qué ha llevado a su hija a tomar este camino, su tía Maite, mucho más crítica con la religión, cuestiona algunos de los motivos que pueden estar detrás de su elección.

Los domingos, dirigida por Alauda Ruiz de Azúa, convierte esta situación en un drama familiar sobre la adolescencia, la fe, la libertad y la necesidad de encontrar nuestro propio camino. Una película que plantea un conflicto interesante y lleno de matices, aunque quizá no profundiza en todas las preguntas que su premisa nos hace plantearnos.

Crítica de Los domingos

Hay películas que, cuando terminan, te dejan pensando durante horas. Y hay otras que, pese a tener todos los ingredientes para hacerlo, simplemente te dejan con la sensación de que podrían haber dado mucho más de sí. Eso es exactamente lo que nos ha ocurrido con Los domingos.

Uno de los principales problemas que hemos encontrado en Los domingos es que plantea muchas preguntas, pero no siempre se atreve a buscar respuestas.

La decisión de Ainara es un magnífico punto de partida para explorar qué lleva a una persona tan joven a querer renunciar a una vida convencional. También para hablar de la influencia de la familia, de la religión, de la educación o de esa necesidad que todos tenemos, en mayor o menor medida, de encontrar nuestro lugar en el mundo.

Pero muchas de estas cuestiones aparecen apuntadas y poco más.

También nos ha costado bastante entrar en el ritmo de la película.

Los domingos apuesta por una narración pausada, íntima y muy contenida. No necesita grandes giros ni escenas especialmente dramáticas para contar su historia, y esa decisión parece perfectamente válida.

Ainara y su familia durante una comida de domingo en Los domingos (2025)
Ainara y su familia en una comida de domingo

El problema llega cuando esa calma empieza a confundirse con cierta falta de ritmo.

Hay momentos en los que la historia avanza muy poco y determinadas conversaciones o situaciones parecen alargarse más de lo necesario. Y cuando el conflicto que tienes delante es tan potente, resulta inevitable pensar que la película podría estar aprovechándolo mucho más.

Personajes e interpretaciones

Si hay algo que consigue que Los domingos funcione mucho mejor son sus interpretaciones.

El reparto está magnífico y consigue dotar de credibilidad a unos personajes que podrían haber caído fácilmente en el estereotipo. Especialmente destacable es el trabajo de Patricia López Arnaiz, que transmite con enorme naturalidad las contradicciones, dudas y preocupaciones de una mujer que intenta entender una decisión que se escapa completamente de su manera de ver el mundo.

También funciona muy bien Blanca Soroa como Ainara. Su personaje exige bastante contención y la actriz consigue transmitir mucho sin necesidad de grandes discursos.

De hecho, en varios momentos he tenido la sensación de que las interpretaciones consiguen aportar a los personajes una profundidad que el propio guion no termina de desarrollar.

¿Merece la pena ver Los domingos?

Sí, pero con expectativas moderadas.

Los domingos es una película bien dirigida, con una estupenda factura y, sobre todo, con unas interpretaciones magníficas. Además, plantea un conflicto interesante y poco habitual dentro del cine español reciente.

Quizá porque esperábamos encontrar una película mucho más profunda y emocional. Una historia que se atreviera a entrar realmente en la cabeza de Ainara y en las contradicciones de una familia enfrentada a una decisión que no entiende.

En cambio, nos hemos encontrado con una película demasiado contenida, irregular en su ritmo y, en nuestra opinión, bastante más superficial de lo que su interesante premisa hacía pensar.

No creemos que sea una mala película. Ni mucho menos. Simplemente pensamos que podría haber sido mucho mejor.

Nota final: 6 /10.



Ficha técnica de Los domingos

Título original: Los domingos

Año: 2026

Director: Alauda Ruiz de Azúa

Duración: 110 minutos

Género: Drama, Adolescencia



viernes, 28 de agosto de 2026

No se desea buena suerte (2026), crítica: una historia sobre crecer cuando la vida se complica

Póster de No se desea buena suerte (2026), película de Netflix

Crecer no siempre ocurre cuando uno está preparado. A veces la vida acelera el proceso y obliga a dejar atrás, demasiado pronto, una parte de esa despreocupación que asociamos con la adolescencia. No se desea buena suerte (2026) parte precisamente de esa idea para acercarse a uno de los conflictos más difíciles de afrontar a cualquier edad: ver cómo la enfermedad de una persona querida cambia las prioridades y obliga a madurar antes de tiempo.

Dirigida por Julia Hart, esta película de Netflix combina drama, comedia y música para hablar de la familia, los sueños y ese complicado momento en el que empiezas a descubrir que no todo depende de ti. Porque mientras intentamos construir nuestro propio camino, también tenemos que aprender a convivir con situaciones que no hemos elegido y para las que nadie nos ha preparado.

No se desea buena suerte utiliza así una historia aparentemente juvenil para abordar un tema profundamente humano: qué ocurre cuando la vida nos obliga a crecer justo cuando todavía estamos intentando descubrir quiénes somos. Y lo hace buscando ese difícil equilibrio entre la emoción, la esperanza y los momentos de luz que también existen incluso en las etapas más complicadas.

Sinopsis de No se desea buena suerte

Sophie Birenbaum acaba de conseguir el papel protagonista en el musical de su instituto, un sueño que parecía marcar el comienzo de una de las etapas más emocionantes de su adolescencia. Entre ensayos, canciones y nuevas responsabilidades, Sophie descubre también la importancia de sus amigos y de esos vínculos que, poco a poco, empiezan a adquirir un significado diferente. Porque crecer también implica aprender a valorar a las personas que tenemos cerca y descubrir nuevas formas de querer y de ser querido.

Pero la enfermedad de su madre vuelve a ocupar un lugar central en su vida y transforma por completo ese momento de felicidad. Sophie se encuentra ante una realidad para la que todavía no está preparada, intentando compaginar sus propios sueños con la preocupación por alguien a quien quiere profundamente. Esta situación no solo afecta a su familia, sino que la obliga a enfrentarse a sentimientos y responsabilidades que parecen demasiado grandes para alguien que todavía está intentando descubrir quién es.

En ese camino, la amistad y el amor se convierten en apoyos fundamentales, pero también en nuevas fuentes de dudas y emociones. Sophie tendrá que aprender que madurar no significa tener todas las respuestas ni poder controlar lo que sucede a nuestro alrededor, sino encontrar la manera de seguir adelante cuando la vida cambia las reglas. Entre el escenario, la familia y las relaciones que va construyendo, No se desea buena suerte plantea así un viaje de crecimiento marcado por la enfermedad, pero también por la capacidad de querer, acompañar y encontrar pequeños motivos para seguir soñando.

Personajes e interpretaciones

Sunny Sandler lleva el peso de No se desea buena suerte dando vida a Sophie Birenbaum, una adolescente que tiene que enfrentarse demasiado pronto a situaciones que ponen a prueba su forma de entender el mundo. Su interpretación funciona especialmente bien cuando la película se aleja del tono más ligero y deja espacio a la vulnerabilidad del personaje. Sandler consigue transmitir esa mezcla de ilusión, inseguridad y madurez prematura sin convertir a Sophie en una protagonista excesivamente adulta para su edad.


La familia Birenbaum en No se desea buena suerte (2026)
La familia Birenbaum al completo

A su lado, Melanie Lynskey aporta sensibilidad y profundidad al personaje de la madre, convirtiéndose en uno de los principales pilares emocionales de la historia. La relación entre ambas permite que la película explore el amor familiar desde un lugar bastante íntimo, mientras que el reparto juvenil completa el relato con las amistades, los primeros sentimientos y las inseguridades propias de una etapa en la que todo parece estar cambiando al mismo tiempo.

En conjunto, las interpretaciones consiguen que el conflicto emocional de la película resulte cercano, especialmente cuando muestra cómo una situación familiar compleja puede modificar las relaciones y acelerar un proceso de crecimiento que nadie había elegido.

Opinión

No se desea buena suerte nos ha gustado. No estamos ante una obra maestra ni ante una película que vaya a revolucionar el género, pero tampoco parece que lo pretenda. Su principal virtud está precisamente en hacer bien las cosas: construir un drama cercano, combinarlo con momentos de humor y música y conseguir que la historia resulte emotiva sin necesidad de recurrir constantemente al golpe fácil.

Eso sí, quizá le pedíamos algo más de valentía a la hora de profundizar en el dolor y la enfermedad. La película plantea una situación potencialmente muy dura, pero en buena parte del metraje prefiere mantenerse en una zona emocional relativamente cómoda, dejando algunas de sus consecuencias más dolorosas en segundo plano. Nos habría gustado que se atreviera a explorar más ese proceso y cómo afecta realmente a Sophie y a su entorno. Aun así, No se desea buena suerte funciona como un drama juvenil bien construido, honesto y con corazón, de esos que quizá no dejan una huella imborrable, pero sí consiguen que terminemos su visionado con una sensación agradable y alguna reflexión dando vueltas en la cabeza.

¿Merece la pena No se desea buena suerte?

Nosotros creemos que sí. Y no porque estemos ante la película que vaya a cambiar la historia del cine ni porque después de verla vayamos a necesitar una pizarra para analizar cada plano. No se desea buena suerte juega en una liga mucho más sencilla: quiere contar una historia emotiva, hacernos pasar un buen rato y dejar alguna reflexión por el camino. Y, sinceramente, lo consigue..

Puede que se quede algo corta cuando llega el momento de profundizar en el dolor y en todo lo que supone convivir con la enfermedad de un ser querido, pero tiene buenos personajes, una historia cercana y suficientes momentos de emoción como para que merezca la oportunidad. Además, tiene ese punto de película que empiezas pensando “vamos a ver qué tal” y terminas diciendo “pues mira, al final ha estado bastante bien”. .

Nota final: 7 /10.





Ficha técnica de No se desea buena suerte



Título original: Don't Say Good Luck

Año: 2026

Director: Julia Hart

Duración: 93 minutos

Género: Comedia, Drama, Musical



martes, 25 de agosto de 2026

Heartstopper para siempre (2026): una despedida para Nick y Charlie

Nick y Charlie en Heartstopper para siempre (2026)

Hay historias que terminan cuando aparecen los créditos finales y otras que cuesta mucho más despedir. Heartstopper pertenece claramente al segundo grupo. Desde que Nick y Charlie se cruzaron por primera vez, la historia creada por Alice Oseman se ha convertido en mucho más que una serie adolescente: ha sido un refugio para muchos espectadores y una de esas pequeñas historias capaces de hablar de amor, amistad, identidad y crecimiento con una enorme naturalidad.

Ahora, después de tres temporadas, llega Heartstopper para siempre, la película que pone el punto final a la historia de Nick Nelson y Charlie Spring. Y no podía ser un final sencillo. Porque crecer significa dejar atrás algunas cosas, tomar decisiones y descubrir que incluso el amor más bonito tiene que enfrentarse a los cambios que trae la vida.

Sinopsis de Heartstopper para siempre

Nick y Charlie han conseguido construir una relación que parecía capaz de superar cualquier obstáculo, pero crecer también significa enfrentarse a cambios que no siempre se pueden controlar.

Con Nick preparándose para marcharse a la universidad y Charlie comenzando a encontrar su propio camino en el instituto, ambos tendrán que descubrir qué significa mantener una relación cuando la vida empieza a llevarlos por caminos diferentes.

La llegada de esta nueva etapa supone un importante desafío para la pareja. La distancia, las dudas y el miedo a quedarse atrás comienzan a poner a prueba un amor que hasta ahora parecía inseparable.

Mientras Nick y Charlie intentan averiguar qué les espera después del instituto, sus amigos también se enfrentan a sus propios cambios, relaciones y decisiones. Todos están dejando atrás poco a poco la adolescencia y descubriendo que crecer implica tomar decisiones, aceptar que algunas cosas cambian y aprender a mirar hacia el futuro.

Heartstopper para siempre se convierte así en la despedida de Nick, Charlie y toda la pandilla, pero también en una historia sobre el primer amor, la amistad y ese complicado momento en el que tenemos que decidir qué queremos conservar cuando nuestra vida empieza a cambiar.

Personajes e interpretaciones

Kit Connor y Joe Locke vuelven a ser el corazón de Heartstopper para siempre como Nick y Charlie, dos personajes que han crecido muchísimo desde que los conocimos. Connor transmite muy bien las dudas de un Nick que se enfrenta a una nueva etapa y a la posibilidad de tener que mantener su relación a distancia, mientras que Locke muestra a un Charlie más maduro y seguro de sí mismo, aunque sin perder la sensibilidad que siempre ha definido al personaje. La química entre ambos continúa siendo uno de los grandes puntos fuertes de la película.


Nick y Charlie en Heartstopper para siempre (2026)
Nick y Charlie en Heartstopper para siempre

En conjunto, las interpretaciones funcionan precisamente porque no necesitan grandes artificios. Se nota la familiaridad de los actores con sus personajes y, sobre todo, esa sensación de que estamos acompañando a un grupo de jóvenes que ha crecido delante de nosotros. Heartstopper para siempre consigue así que la despedida tenga un componente emocional que va más allá de la propia historia de Nick y Charlie.

Opinión

Nos ha gustado Heartstopper para siempre, sobre todo porque consigue algo que no siempre es fácil cuando una historia tiene tanto éxito: saber cuándo terminar. Podrían haber estirado mucho más el universo de Nick y Charlie, pero la película entiende que crecer también significa cerrar etapas y prefiere despedirse en el momento adecuado antes que alargar una historia que ya había contado buena parte de lo que quería contar.

Es cierto que encontramos algunas diferencias respecto a la novela gráfica de Alice Oseman, especialmente en la manera de desarrollar determinadas situaciones y personajes. Pero creemos que funcionan dentro de la película y no impiden que conserve la esencia de Heartstopper: ese equilibrio entre romance, amistad, dudas, crecimiento personal y, sobre todo, la importancia de quererse a uno mismo y a los demás.

Quizá no sea una despedida perfecta para todos los seguidores, pero sí nos parece una despedida honesta, emotiva y coherente con lo que ha sido Heartstopper. Y después de acompañar a Nick, Charlie y sus amigos durante tanto tiempo, poder decirles adiós sin tener la sensación de que han estirado el chicle más de la cuenta ya es, para nosotros, una muy buena noticia.

¿Merece la pena Heartstopper para siempre?

Sí, especialmente si habéis seguido la historia de Nick, Charlie y compañía desde el principio. Heartstopper para siempre ofrece una despedida emotiva y bastante satisfactoria, sin necesidad de alargar innecesariamente una historia que ya había llegado a su momento de terminar.

Puede que quienes esperaban una adaptación completamente fiel a la novela gráfica encuentren algunas diferencias, pero creemos que no desvirtúan el resultado. Si os gusta Heartstopper, merece la pena darle a esta última aventura de Nick y Charlie la oportunidad de cerrar el círculo.

Nota final: 7.5 /10.




viernes, 31 de julio de 2026

El Menú (2022) crítica de la película con Ralph Fiennes y Anya Taylor-Joy

El menú (2022), película dirigida por Mark Mylod

La gastronomía lleva años ocupando un lugar privilegiado en nuestras pantallas. Los grandes chefs se han convertido en auténticas estrellas, sus restaurantes en templos gastronómicos y sus platos en experiencias que, en ocasiones, parecen estar más pensadas para ser fotografiadas que para ser disfrutadas. Y alrededor de ellos ha crecido todo un universo de críticos, foodies e influencers dispuestos a convertir cada bocado en un acontecimiento.

Con este escenario como punto de partida llega “El menú”, el thriller dirigido por Mark Mylod y protagonizado por Ralph Fiennes, Anya Taylor-Joy y Nicholas Hoult. Una película que utiliza una exclusiva cena en un restaurante situado en una isla privada para construir una historia tan incómoda como divertida y, sobre todo, para lanzar una crítica mordaz contra el elitismo, el lujo, la obsesión gastronómica y quienes han convertido el hecho de consumir en una forma de demostrar su estatus.

Porque en El menúno solo vamos a sentarnos a una mesa para degustar platos imposibles. También vamos a descubrir que, cuando el chef decide controlar hasta el último detalle de la velada, la cuenta puede acabar siendo mucho más cara de lo que cualquiera de los comensales esperaba.

Sinopsis de El menú

Tyler, un joven obsesionado con la gastronomía, consigue una reserva exclusiva para cenar junto a Margot en Hawthorn, un restaurante situado en una remota isla privada. El establecimiento está dirigido por Julian Slowik, un prestigioso chef interpretado por Ralph Fiennes, conocido por crear elaborados menús que convierten cada plato en una experiencia única.

La pareja comparte mesa con un grupo muy particular de comensales: una famosa crítica gastronómica y su editor, una estrella de cine y su asistente, una pareja adinerada y tres empresarios que han pagado una fortuna por formar parte de aquella exclusiva experiencia culinaria. Todos han llegado esperando una noche inolvidable, aunque cada uno tiene sus propios motivos para estar allí.

A medida que avanza la cena, Slowik va presentando cada plato acompañado de un discurso cada vez más inquietante, dejando claro que aquel menú esconde mucho más de lo que los invitados podían imaginar. Lo que inicialmente parecía una experiencia gastronómica de lujo comienza a convertirse en una pesadilla cuidadosamente planificada.

Mientras los comensales descubren que abandonar la isla no será tan sencillo como esperaban, Margot empieza a darse cuenta de que hay algo profundamente extraño detrás de aquella cena. Y cuando finalmente comprendan qué ha preparado el chef para ellos, puede que ya sea demasiado tarde para escapar.

Crítica de "El menú"

El menú es mucho más que un thriller ambientado en un restaurante de lujo. Mark Mylod utiliza la alta cocina como excusa para construir una sátira bastante afilada sobre el elitismo, el dinero, el postureo y esa necesidad cada vez más habitual de convertir cualquier experiencia en algo exclusivo que podamos presumir de haber vivido.

La película funciona especialmente bien cuando mezcla humor negro, tensión y crítica social. Cada plato forma parte de un espectáculo cuidadosamente preparado y, poco a poco, descubrimos que detrás de esa sofisticación hay bastante más resentimiento del que parecía. La cocina se convierte así en un escenario perfecto para hablar de poder, obsesión y de una sociedad que muchas veces confunde disfrutar con consumir y entender con aparentar.

También nos gusta que El menú no se tome completamente en serio. Su propuesta es exagerada, incómoda y en determinados momentos deliberadamente absurda, pero precisamente ahí encuentra buena parte de su encanto. La ambientación claustrofóbica y la estructura dividida en diferentes platos consiguen mantener la tensión mientras la película va descubriendo sus cartas.


Ralph Fiennes y Anya Taylor-Joy en El menú
Ralph Fiennes y Anya Taylor-Joy en El menú

Eso sí, no todo funciona igual de bien. Algunos giros resultan demasiado evidentes y la película plantea ideas interesantes sobre las que nos habría gustado que profundizara algo más. En ocasiones parece más preocupada por sorprender al espectador que por desarrollar realmente algunas de las críticas que plantea. Aun así,El menú consigue ser un thriller entretenido, una comedia negra bastante retorcida y una sátira social con bastante mala leche. No es una obra maestra ni pretende serlo, pero deja un buen sabor de boca… aunque después de verla quizá nos pensemos dos veces eso de pagar una fortuna por una cena.

Personajes e interpretaciones

Ralph Fiennes está magnífico como Julian Slowik. Su interpretación es contenida, elegante y perturbadora, y consigue que el chef resulte inquietante incluso cuando simplemente está explicando un plato. Fiennes entiende perfectamente el tono de la película y convierte a Slowik en una figura tan carismática como incómoda.

Anya Taylor-Joy funciona muy bien como Margot, aportando el contrapunto necesario al personaje de Fiennes. Su interpretación transmite inteligencia, desconfianza y una cierta rebeldía sin necesidad de exagerar. Nicholas Hoult, por su parte, aprovecha muy bien el carácter excesivo de Tyler y consigue que resulte tan ridículo como desesperante.

El resto del reparto cumple con solvencia, especialmente Hong Chau como Elsa, aunque la película está claramente construida alrededor del duelo interpretativo entre Fiennes y Taylor-Joy.

¿Merece la pena ver “El menú”?

Sí, creemos que merece la pena. Y no porque El menú sea una película perfecta, sino precisamente porque sabe coger una idea aparentemente sencilla —una cena exclusiva en un restaurante de lujo— y convertirla en una historia incómoda, divertida y bastante retorcida.

Nos gusta especialmente su capacidad para reírse de la alta cocina, del lujo y de quienes convierten el dinero y el prestigio en una forma de superioridad, pero también hay una crítica interesante hacia el propio consumidor. La película pone delante del espejo a quienes pagan cantidades absurdas por experiencias que quizá ni siquiera disfrutan, a quienes necesitan demostrar que saben más que los demás y a quienes han conseguido que comer deje de ser simplemente comer.

Además, Ralph Fiennes está espectacular y la película consigue mantener una tensión creciente prácticamente hasta el final. La combinación de thriller, humor negro y sátira social funciona y hace que las poco más de hora y media se pasen volando.

¿Es una obra maestra? No. Hay giros que nos parecen demasiado calculados y algunas de las ideas que plantea podrían haberse desarrollado mucho más. Pero tampoco necesita serlo para resultar interesante. Es de esas películas que terminan y te dejan pensando un rato en lo que acabas de ver... y quizá también en cuánto estarías dispuesto a pagar por una cena de 1.250 dólares.

Nuestra nota: 6/10.



Ficha técnica de El menú

Título original: The Menu

Año: 2022

Director: Mark Mylod

Duración: 107 minutos

Género: Thriller, Terror



martes, 28 de julio de 2026

El hombre menguante: un remake que se atreve a crecer a su manera

Póster oficial de El hombre menguante (2025)

El hombre menguante regresa a la gran pantalla en forma de remake, demostrando que Hollywood y el cine europeo siguen encontrando inspiración en los grandes clásicos. Entre secuelas, precuelas y nuevas versiones, Jan Kounen recupera la mítica película de 1957 para ofrecer una reinterpretación más íntima y contemporánea.

Después de ver El hombre menguante, no pudimos evitar hacernos una pregunta: ¿tiene sentido rehacer un clásico cuando lo que realmente cambia no es la historia, sino la forma en que miramos a su protagonista?

Es una cuestión que acompaña a casi cualquier remake, aunque no siempre encuentra una respuesta convincente. En este caso, creemos que sí. Jan Kounen no se limita a trasladar la película de 1957 a la actualidad con mejores efectos visuales, sino que apuesta por una mirada más íntima, emocional y contemporánea. El resultado es una obra que respeta el espíritu del clásico mientras aporta nuevos matices a una historia que, casi setenta años después, sigue teniendo mucho que decir.

Sinopsis de “El hombre menguante”

Scott lleva una vida completamente normal hasta que un extraño fenómeno mientras nada en el mar cambia su existencia para siempre. Sin previo aviso, su cuerpo comienza a encogerse de manera imparable y, por mucho que la ciencia intente encontrar una explicación, cada día se despierta siendo un poco más pequeño. Lo que al principio parece una simple anomalía acaba convirtiéndose en una lucha desesperada por sobrevivir.

A medida que pierde tamaño, El hombre menguante transforma los objetos más cotidianos en auténticos desafíos. Una escalera se convierte en una montaña, una mascota deja de ser inofensiva y cualquier rincón de la casa puede esconder un peligro mortal. Jan Kounen aprovecha esta premisa para construir una aventura de ciencia ficción tan espectacular como angustiosa, donde la supervivencia depende tanto del ingenio como del valor.

Pero esta nueva versión va más allá del espectáculo visual y los efectos especiales. Bajo su historia de ciencia ficción se esconde una reflexión sobre la identidad, la fragilidad humana y el miedo a desaparecer en un mundo que sigue creciendo mientras su protagonista se hace cada vez más pequeño. Una propuesta que combina tensión, emoción y un inevitable homenaje al clásico de 1957.

Crítica de “El hombre menguante”

Con una premisa tan conocida como la de El hombre menguante, el mayor riesgo era quedarse en un simple ejercicio de nostalgia. Afortunadamente, Jan Kounen entiende que un remake no debería limitarse a repetir lo que ya funcionó hace casi setenta años.

En lugar de competir con el clásico de 1957, el director opta por recorrer un camino diferente. Su propuesta es más íntima, más emocional y menos preocupada por el espectáculo puro, una decisión arriesgada que puede no convencer a todo el mundo, pero que dota a El hombre menguante de una personalidad propia en lugar de convertirla en una copia del clásico.

Uno de los grandes aciertos de la película es su capacidad para transformar lo cotidiano en una amenaza constante. Una habitación deja de ser un refugio, una mascota puede convertirse en un depredador y cualquier objeto acaba representando un desafío de supervivencia. Y es ahí donde la película demuestra todo su ingenio.


Scott se enfrenta a un enorme gato en El hombre menguante (2025)
En El hombre menguante, hasta un gato doméstico puede convertirse en una amenaza mortal.

Y para que esa propuesta funcione hacía falta un protagonista capaz de sostenerla. Jean Dujardin asume ese reto con naturalidad, dando vida a un Scott vulnerable, cercano y creíble.

Personajes e interpretaciones

Si hay alguien sobre quien recae el peso de El hombre menguante, ese es Jean Dujardin. El actor francés ofrece una interpretación contenida, pero cargada de matices, transmitiendo con enorme naturalidad la angustia, la incertidumbre y la soledad de un hombre que ve cómo el mundo se hace cada vez más grande mientras él desaparece poco a poco.

No era un papel sencillo. Gran parte del metraje depende de su capacidad para conectar con el espectador sin recurrir a grandes discursos ni excesos dramáticos, y Dujardin supera el reto con nota. Consigue que empaticemos con Scott desde el primer momento y convierte un personaje extraordinario en alguien sorprendentemente cercano y humano.

Opinión

Una de las cosas que más nos ha gustado de esta nueva versión de El hombre menguante es que Jan Kounen nunca intenta competir con el clásico de 1957. En lugar de copiar sus escenas más icónicas o apoyarse únicamente en la nostalgia, el director decide contar la misma historia desde una perspectiva más íntima, más humana y mucho más emocional.

Esta vez, hacerse pequeño no es solo una cuestión física. Es una forma de hablar de la fragilidad, del miedo a quedarse atrás y de la sensación de perder el lugar que uno ocupa en el mundo. Los efectos visuales están al servicio de esa idea y no al revés, permitiendo que el verdadero protagonista sea el viaje emocional de Scott.

Quizá no tenga el espíritu aventurero de la película original, y eso puede decepcionar a quienes esperaban un remake más fiel. Sin embargo, precisamente ahí encontramos su mayor acierto: El hombre menguante no pretende sustituir al clásico, sino demostrar que una buena historia también puede crecer cuando se atreve a cambiar de enfoque. Y eso, en una época en la que tantos remakes viven de mirar al retrovisor, nos parece una decisión tan valiente como acertada.

¿Merece la pena ver El hombre menguante?

Después de todo lo que hemos contado, la respuesta es sencilla: sí, merece la pena ver El hombre menguante, siempre que no esperes una copia del clásico de 1957. Jan Kounen entiende que un remake no tiene por qué competir con el original, sino ofrecer una nueva forma de acercarse a la historia.

Su propuesta apuesta por la emoción antes que por el espectáculo, convirtiendo el proceso de hacerse pequeño en una reflexión sobre la fragilidad, el aislamiento y el miedo a dejar de importar. Puede que su ritmo pausado no convenza a todo el mundo, pero precisamente esa personalidad propia es la que consigue que esta nueva versión justifique su existencia.

Quizá no sea más grande que el clásico, pero sí lo bastante valiente como para no vivir a su sombra.

Nota final: 7 /10.



Ficha técnica de El hombre menguante



Título original: L’homme qui rétrécit

Año: 2025

Director: Jan Kounen

Duración: 99 minutos

Género: Ciencia ficción, Drama, Fantástico