lunes, 18 de octubre de 2021

El juego del calamar

El juego del calamar - Poster
Hay historias que, por razones no muy claras, se hacen virales. Quizá por esto, son numerosas las canciones, las novelas, los artículos y, por supuesto, las películas y series de televisión de las que todo el mundo habla en cuestión de días y que tienen, además, la capacidad de arrasar por todos aquellos lugares por los que pasan. Hoy os vamos a hablar de una de esas historias, en esta ocasión contada en forma de serie a través de la plataforma de streaming “Netflix” y que, además, tiene el honor de haber alcanzado el récord de visualizaciones en dicha plataforma aún y cuando no se esperaba en absoluto su éxito.

Efectivamente, desde este equipo hemos cambiado nuestro registro habitual visualizando al completo “El juego del calamar”, en parte por el buen sabor de boca que nos dejó en su momento su compatriota “Parásitos” (cuya crítica encontraréis aquí), aunque también movidos por la curiosidad de saber qué podía ofrecer una ficción surcoreana para generar tantísimas reacciones y batir tantos records en un corto espectro de tiempo.

Tras visualizarla, nos parece que la controversia que ha generado entre los profesores de varios centros educativos es incluso escasa, dada la extrema crudeza y violencia en que se sustenta, haciendo que, bajo nuestro punto de vista, se trate de una serie no apta para menores (ni siquiera adolescentes).

No nos vamos a extender mucho explicándoos el argumento, dado que ya es de sobra conocido por todos: un grupo de personas que, por diferentes razones, están en riesgo de ser rechazadas por la sociedad dadas las cuantiosas deudas que acumulan, acceden a participar a un misterioso juego, al cual se accede por invitación. La participación en dicho juego les daría la opción de obtener una gran suma de dinero con la que resolver gran parte de sus problemas (los cuales son, principalmente, económicos).

Entre las casi 500 personas que acceden a participar en dicho juego encontramos a Seong Gi-hun, un hombre separado y padre de una niña que, en la actualidad, vive con su madre tras fracasar con dos negocios que le han llevado a la ruina, el financiero buscado por la policía tras arruinar a la compañía para la que trabajaba Cho Sang-woo, el misterioso anciano Oh Il-nam, la desertora norcoreana en busca de un futuro mejor para su madre y para su hermano Kang Sae-byeok o el inmigrante paquistaní estafado por su exjefe Abdul Ali, entre otros.

Todos ellos deberán enfrentarse a un total de 6 juegos durante 6 días, siendo el ganador del premio millonario aquel que consiga superar la totalidad de los desafíos y siendo eliminados todos aquellos participantes que no superen las pruebas a las que se enfrentan. No obstante, lo que ninguno de ellos espera es que la eliminación signifique en realidad su asesinato a sangre fría, lo que lleva a los participantes a competir utilizando todos los recursos de los que disponen para salvarse.


"El juego del calamar" un juego de supervivencia a lo bestia
"El juego del calamar" un juego de supervivencia a lo bestia


Durante los 9 capítulos de la serie, se tratan temas como la corrupción, el tráfico de órganos, la lealtad o la ética. No obstante, el tema principal que está detrás de toda la serie es la desigualdad social y la falta de oportunidades, dado que son éstas las que llevan a un total de 456 participantes a arriesgar sus vidas y a actuar como salvajes por cientos de miles de millones de wones, tanto durante los juegos, como durante la convivencia.

No os engañamos si os decimos que la factura técnica de “El juego del calamar” es francamente brillante. Tampoco lo hacemos si os decimos que es una muy buena serie, que está fantásticamente interpretada y que, a pesar de las incoherencias que presenta (la principal, la desaparición de casi 500 personas por edición –y llevan más de 15- a las que nadie parece reclamar ni echar de menos), es una serie que llama la atención por poner al ser humano frente a un espejo que nos presenta nuestra peor cara.

Con todo, sí que os engañaríamos si os dijésemos que "El juego del calamar" es una serie para todos los públicos, dado que es, con diferencia, el producto de ficción más duro que hemos visto en muchos años. Y lo es tanto por su argumento (difícil de comprender por todos los menores que, inexplicablemente, la están viendo o han visto ya) como por su contenido extremadamente violento y que, en ocasiones, se recrea mostrando imágenes como cráneos reventados, balazos, violentas reyertas entre los participantes, asesinatos a sangre fría o, incluso, incineraciones de cuerpos aún con vida.

Se trata, por tanto, de una serie en la que la falta de humanidad es más que palpable y que, por la crudeza de sus imágenes, provoca que en muchas ocasiones sea muy difícil ver más allá de esas imágenes. En nuestro caso concreto, y pese a que nuestra valoración final es positiva, no volveríamos a verla de nuevo al haber sido las imágenes que la serie nos ha presentado demasiado fuertes y muy delicadas de visionar por personas sensibles y menores como los que, en la actualidad, se dedican a replicar los juegos de la serie en las escuelas.

Por todo ello, os aconsejamos que valoréis qué tipo de espectadores sois antes de decidir si es o no es para vosotros, pero, sobre todo, os recomendamos encarecidamente que los menores que tengáis a vuestro cargo no accedan a ella de ninguna de las maneras.

En nuestro caso, nuestra nota final para “El juego del calamar” es de un 6 sobre 10.
 



Título original: “Squid Game” - 2021 – Corea
Año de creación: 2021
Año de finalización: 2021 (primera temporada)
Duración: 9 capítulos (de unos 55 minutos cada uno)
Género: Thriller, Supervivencia

 

jueves, 14 de octubre de 2021

Cadena perpetua

Cadena perpetua - Poster
Habitualmente, cuando pensamos en la que para cada uno de nosotros es la mejor película que hemos visto, siempre tendemos a sacar nuestros gustos o preferencias personales, ya sea por un actor/actriz, por un género cinematográfico, por una banda sonora o por un compendio de todo ello. Hay, quizá, tantas mejores películas como pares de ojos críticos las han visto, aunque eso sí, la mayoría de ellas se caracterizan por, de una manera u otra, ser grandes éxitos.

En nuestro caso, aunque somos incapaces de declarar nuestra “mejor película que hemos visto”, sí que tenemos un grupo de favoritas, entre las que está “La Milla Verde”, el drama carcelario dirigido por Frank Darabont e inspirado en una obra del maestro del terror, Stephen King. Con todo, cada vez que hablamos de ella, surge en la conversación otra película que, con “La Milla Verde” comparte varias cosas, entre ellas, el género (drama carcelario), director (Frank Darabont) e inspiración en una obra de King, os estamos hablando de “Cadena Perpetua”.

Dos obras que, pese a las coincidencias, son realmente distintas, y como hasta ahora no os habíamos hablado de ella, hoy en este rincón os hablaremos de “Cadena Perpetua”.

“Cadena Perpetua” empieza desplazándonos a la sala de un juicio del condado de Maine donde nos encontramos al bancario Andrew Dufresne (interpretado por Tim Robbins), corre el año 1947 y se enfrenta a un doble cargo de homicidio, el de su esposa y el del amante de esta. Con todas las pruebas en contra, es condenado a doble cadena perpetua que deberá cumplir en el penal de Shawshank.

Al poco de llegar a Shawshank, Dufresne se da cuenta de lo que le espera, un ambiente de represión dura por parte de los guardias y un grupo de violadores (“Las hermanas”) que le hará la vida muy pero que muy difícil.

A los dos meses, Andy Dufresne entabla amistad con Ellis “Red” (interpretado por Morgan Freeman), el único capaz de, a cambio de una comisión, entrar cosas a la prisión, incluso el primer pedido de Dufresne, un pequeño martillo para pulir piedras.

Pasados casi dos años, Red, Andy y un grupo de allegados son escogidos para reparar el tejado de la cárcel, mientras lo hacen, Dufresne escucha una conversación sobre los problemas con hacienda de los vigilantes. Su intervención y los consejos que les da, Andy recibe un nuevo estatus, siendo declarado el ayudante de Brooks (James Withmore) en la biblioteca.

Poco después de este cambio, Brooks recibe la libertad condicional, aunque no soporta la vida fuera de cárcel tras tanto tiempo encerrado y se suicida. Con Dufresne al frente de la biblioteca empieza una campaña de solicitudes reiteradas al Senado. Pasados unos años, acaba recibiendo libros y una paga de 500 dólares anuales de mantenimiento.


Ellis y Dufresne en la sala de cine de la cárcel
Ellis y Dufresne en la sala de cine de la cárcel


Después de este éxito, Dufresne continua con las solicitudes constantes a la vez que, junto con el Alcaide inicia un programa en el que los presos realizan trabajos fuera de la cárcel (arar campos, talar árboles, etc., y todo a cambio de ciertos cobros por parte del Alcaide, cobros que Andy gestiona ingresando en diferentes bancos a un nombre ficticio.

Casi 20 años después de su ingreso en la cárcel, Dufresne realiza un descubrimiento que perturbará su vida y le hará tomar una decisión. ¿Cuál? Como es evidente nosotros lo sabemos, pero, nos guardaremos celosamente. Aunque, ya os podéis imaginar, que lo que no nos guardaremos será nuestra visión sobre “Cadena Perpetua”.

Técnicamente podemos decir que “Cadena perpetua” es una cinta a la vieja usanza, donde los efectos especiales brillan por su ausencia y donde la cuidada fotografía y ambientación junto con un guion maravillosamente trabajado llevan, con éxito, más de la mitad del peso de la cinta. La extrema dureza de algunos thrillers carcelarios queda aparcada en esta “Cadena perpetua” dando poder al drama humano de verse encerrado de por vida en una cárcel.

A parte de la historia principal de Andy y Red y su amistad forjada en base de años, en “Cadena perpetua” nos encontramos con seres desdeñables como “Las hermanas” o historias realmente conmovedoras como la del bueno de Brooks y todas ellas, manteniendo el nivel e interés del resto.

Interpretativamente nos quitamos el sobrero antes las actuaciones de sus dos protagonistas principales, Tim Robbins dando vida magistralmente al luchador y amigo de sus amigos Andy Dufresne, y el del gran Morgan Freeman en uno de sus mejores papeles que le recordamos. Ellos dos juntamente con secundarios brillantes como James Withmore conforman lo que sería una guinda a esta gran película.

Sin lugar a dudas, este clásico del cine lo podríamos catalogar de impactante, conmovedora, genial o incluso Obra Maestra el cine, y todos, serían acertados. Así que, después de nuestra solemne recomendación de verla, os damos nuestra nota para “Cadena perpetua”, que es de un 9.5 sobre 10.



Título original: “The Shawshank Redemption” – USA – 1994
Dirigida por: Frank Darabont
Duración: 142 minutos
Género: Drama, Carcelario

 

viernes, 8 de octubre de 2021

Cobra Kai - Temporada 2

Poster de Cobra Kai temporada 2
Cuando una cadena o productora lanza un producto al mercado, su intención, obviamente es que guste tanto en audiencia que se convierta en un clásico (algo realmente difícil) o se le abran las puertas para crear una saga o si se trata de una serie, una nueva temporada.

Cuando en mayo de 2018 la plataforma de pago “Youtube Red” lanzó el revival de “Karate Kid” titulado “Cobra Kai” con los mismos actores que dieron vida a sus protagonistas en 1984, aspiraban a hacer algo grande, y sinceramente, lo consiguieron, y tan rápido que en pocos días confirmaron el lanzamiento de su segunda temporada que llegó un año más tarde, en abril de 2019, la temporada que os queremos contar hoy. Así pues, empezamos nuestra reseña de “Cobra Kai – Temporada 2”.

La temporada 2 de “Cobra Kai” empieza justo después de que Miguel (Xolo Maridueña) se llevara la victoria del “Campeonato de Karate de All Valley” al dojo de Cobra Kai de Johnny.  Pese a la victoria Johnny, y gracias a la presencia de su antiguo sensei John Kreese en el Cobra Kai, empieza a dudar del camino a seguir ya que, muy pronto, ve como su historia de los 80 empieza a repetirse, lo cual, no quiere bajo ningún concepto.

Paralelamente a esto, Daniel LaRusso (Ralph Macchio) pone en marcha el antiguo dojo “Miyagi-Do” con dos alumnos de excepción, Robby (Tanner Buchanan), el hijo de su máximo rival Johnny Lawrence, y Sam, su hija. La aparición del “Miyagi-Do” no hace más que reavivar las rencillas del pasado entre Johnny y Daniel.

Pese a la aparición del “Miyagi-Do”, las diferencias entre ambos dojo son abismales ya que mientras en este, con solo dos alumnos (Sam y Robby) se enseña el equilibro como base del karate, en el “Cobra Kai”, mucho más exitoso entre el público, priman los resultados y la violencia (sobre todo, cada vez que toma los mandos el sensei John Kreese).

Dos sistemas antagónicos que, chocan constantemente como lo hacen Johnny y Daniel, quienes de ninguna manera pueden dejar atrás sus viejas diferencias ni superar sus propios fantasmas del pasado.

Poco a poco, con Robby viviendo y trabajando para Daniel, varios nuevos alumnos llegan al “Miyagi-Do”, la mayoría de ellos, alumnos del instituto y, o bien repudiados del “Cobra Kai” por Kreese o abandonándolo al no encajar en la filosofía del mismo.


John Kreese tomando las riendas del Cobra Kai
John Kreese tomando las riendas del Cobra Kai


Cuando las primeras dudas sobre la metodología empleada en el “Cobra Kay” asaltan a Johnny, este debe salir de viaje dejando el dojo en manos de Kreese aplicando este, una metodología radicalmente violenta y en ciertos momentos vejatoria con sus alumnos para que estos lo transmitan en sus luchas y su día a día.

Paralelamente a esto, LaRusso se vuelca tanto en su dojo que abandona totalmente su negocio de ventas de coches de segunda mano provocando una situación más que comprometida en el mismo y en su propio matrimonio.

A la vuelta de su viaje Johnny se ve totalmente desplazado en su propio dojo perdiendo el control del mismo y viendo como sus alumnos toman un camino que, para nada es el que él pretendía en un inicio, el de la violencia y confrontación constante.

Violencia que llega a su zenit, no en el “Campeonato de karate de All Valley” si no en los pasillos del Instituto West Valley donde los alumnos de ambos dojo se enfrentarán en una lucha salvaje en la que resultará gravemente herido Miguel. Y hasta aquí, lo que os podemos contar de la segunda temporada de “Cobra Kai”.

Técnicamente, en esta segunda, “Cobra Kai” va un paso más allá de lo que llegó en su primera temporada, convirtiéndose en una serie más adulta y más profunda, profundizando en el gran problema que separa LaRusso y a Johnny desde su adolescencia, llevando mágicamente estos problemas a la actualidad. Este giro en la trama de “Cobra Kai” le ha llevado a una profundización del drama frente a la comedia, rompiendo un poco esta pareja perfecta que tan bien había funcionado en la primera temporada.

También nos gustaría remarcar el trabajo del equipo de fotografía, pues tanto la elección de interiores como de, sobre todo, exteriores es de lo más acertado como lo es también el trabajo de los creadores de coreografías (¿o acaso os creéis que es karate de verdad lo que se ve?) ya que, gracias a ellos, el ritmo se mantiene dinámico y atractivo para el espectador.

Interpretativamente nos quedamos, como ya hicimos en nuestra crítica a la primera temporada, con el gran trabajo de William Zabka dando vida a Johnny Lawrence, un personaje que, pese a vivir atormentado por su pasado, no deja de luchar para cambiar y salir de su dinámica destructiva y de violencia. El resto de casting, tanto jóvenes como adultos, más que correctos.

No os vamos a engañar, a nosotros esta segunda temporada de “Cobra Kai” nos ha gustado ya que, aunque pierde un poco ese frescor de la primera, hemos continuado totalmente enganchados ante la pantalla. Por tanto, por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para esta temporada 2 de “Cobra Kai” es de un 7 sobre 10.
 



Título original: “Cobra Kai” - 2018 – USA
Año de creación: 2018
Año de finalización: 2019 (segunda temporada)
Duración: 20 capítulos (de unos 30 minutos cada uno)
Género: Acción, Artes Marciales, Drama,