viernes, 5 de abril de 2024

Zathura

Zathura - Poster
Si os hablamos de que un niño encuentra un juego misterioso y que, como es obvio se lanza a iniciar una partida que se convierte, inexplicablemente en un peligroso juego donde la supervivencia de sus participantes está en el orden del día, seguramente la mayoría de vosotros pensará en el clásico de 1995 protagonizado por el malogrado Robin Williams (o los más jóvenes en su secuela protagonizada por Dwayne Johnson), “Jumanji”.

Sin lugar a duda estáis en lo cierto, pero si os decimos que el juego no se lleva a cabo en la jungla y con animales, sino en el espacio con astronautas, alienígenas sanguinarios y múltiples peligros más, seguramente andaréis más perdidos ya que, en su momento la película que os comentaremos hoy no tuvo mucha aceptación por parte del público.

Veinte años después de que Chris Van Allsburg lanzara el libro “Jumanji”, en 2002 él mismo lanzó lo que sería un spin-off del mismo, un nuevo libro de aventuras que, partiendo de la misma idea, llevaría a sus protagonistas a un peligroso viaje espacial, y se tituló “Zathura”, el cual, fue llevado al cine poco tiempo después y hoy, os comentaremos en este rincón.

“Zathura” empieza presentándonos a dos hermanos, Danny (interpretado por Jonah Bobo) de 6 años y Walter (a quien da vida Josh Hutcherson) de 10, entre ambos, tienen una relación de lo más típica, Walter se cree mayor y su hermano es demasiado pequeño para él, y a la vez, está celoso porque tiene que compartir el escaso tiempo que tienen con su padre con él.

Un día, después de varias riñas, su padre tiene que dejarlos en casa para ir a la oficina quedando ambos a cargo de su hermana mayor, una chica que, como adolescente está recuperándose de la última fiesta y preparándose, durmiendo para la siguiente. Durante la ausencia de su padre, los hermanos continúan discutiendo hasta el momento que Walter encierra a Danny en el sótano, donde descubre un viejo juego metálico de temática espacial llamado “Zathura”.

Como Walter no quiere jugar, Danny empieza la partida él solo provocando, en el salón, una sorprendente lluvia de meteoritos en el salón de casa. Una vez visto, Danny y Walter descubre dos cosas, la primera que una vez iniciado el juego deberán continuarlo hasta llegar al final y la segunda, que su caja está volando por el espacio.

Cada tirada, que tiene que hacer cada uno, una nueva carta sale de la máquina, y un nuevo problema tienen que ir solucionando los hermanos. En uno de ellos, su hermana es criogenizada, en otro, un robot se vuelve loco y les ataca por toda la casa, en otra, la casa se dirige hacia un planeta pintando un futuro más que negro.

Preso del miedo, en una de las tiradas el pequeño Danny, rescatan de la deriva un solitario astronauta y poco después son asediados por una nave de sanguinarios Zorgons (una especie alienígena parecida a los lagartos), por suerte para los pequeños, el astronauta rescatado les ayudará desde ese momento en adelante.


Walter y Danny, los pequeños protagonistas de "Zathura"
Walter y Danny, los pequeños protagonistas de "Zathura"



Parte de la ayuda que les da el astronauta va orientada en que los pequeños colaboren para superar las pruebas y la vez refuercen la relación que les une, aunque claro, lo hace con un objetivo claro, aunque no os lo contaremos aquí, como tampoco os contaremos el desenlace.

Técnicamente vemos a “Zathura” como a ese globo que compramos en la feria llenos de ilusión y que, sin haber salido del recinto ferial vemos que no sube tanto como cuando estaba con el vendedor y minutos después, y sin llegar al coche (o a la bici) ya ni tan siquiera flota. La verdad es que “Zathura” empieza fantásticamente bien, presentándonos a los protagonistas y definiéndolos en muy pocas frases, y en contadas secuencias tenemos ya definida su personalidad.

Al poco de empezar, y pasado el efecto sorpresa de tener una casa volando por el espacio cual nave espacial, “Zathura” entra en una dinámica de previsibilidad y de falta de sorpresas que se mantendrá, como un mantra hasta el final de esta, ofreciéndonos una prueba tras otra sin la más mínima originalidad o emoción. Aunque estéticamente se le puede parecer, está muy lejos de aquellas películas de los 80’s llenas de magia y encanto.

Interpretativamente hablando en “Zathura” nos encontramos ante dos trabajos notables, los de los pequeños Josh Hutcherson y Jonah Bobo, dos chavales que dan credibilidad a sus personajes manteniendo entre ellos la única magia de la cinta. En cuanto a los secundarios, poco hay que decir, salvo que nos parece excesivo, por corto su papel, la presencia fugaz del bueno de Tim Robbins haciendo del padre de los hermanos.

Por todo lo que hemos contado, nuestra valoración para esta “Zathura” familiar y realmente floja es de un aprobado justo, un 5 sobre 10.





Título original: “Zathura” – 2005 – USA
Dirigida por: John Favreu
Duración: 101 minutos
Género: Ciencia ficción, aventuras.

 

viernes, 22 de marzo de 2024

Jóvenes Altezas - Temporada 3

Jóvenes Altezas Temporada 3 - Poster
Aunque de buenas a primeras podría parecer algo sencillo, es casi imposible encontrar una serie de televisión que tenga un comienzo y un final marcado de antemano, y que, además, no se prolongue temporada tras temporada para aprovechar al máximo su éxito.

La mayoría de las series que encontramos en las plataformas, si consiguen una primera temporada de éxito, acaban siendo renovadas una y otra vez haciendo que su argumento principal y su desarrollo languidezca con subtramas vacías, creadas únicamente para estirar el chicle de su rentabilidad hasta el infinito y más allá. Uno de los ejemplos más sangrantes de esta (mala) práctica la encontramos en la serie española “Élite” la cual, hace años que debería haber finalizado.

Cuando en 2021 se estrenó en la plataforma Netflix “Jóvenes Altezas” consiguiendo un inesperado y gran éxito internacional, en el equipo pensamos que estábamos ante un nuevo caso de una buena serie quemada por un sinfín de temporadas estériles. Por suerte para nosotros, el éxito de la segunda temporada, estrenada a finales 2022, trajo asociado una noticia, la serie finalizaría con una tercera temporada.

En marzo de 2024, y con el mismo elenco protagonista se ha estrenado el esperado desenlace de “Jóvenes Altezas”, la serie sueca que nos cuenta y hace vivir y sentir la relación entre el príncipe Wilhelm (a quien da vida Edvin Ryding) y Simon (interpretado por Omar Rudberg).

La tercera temporada de “Jóvenes Altezas” empieza poco tiempo después de que Wilhelm en su discurso saliera del armario declarando su amor a Simon mientras que, Sara, la hermana de este, denuncia a August ante la policía por las novatadas y ritos iniciáticos.

El revuelo creado por la denuncia llega a todas las escalas, ya que, mientras en palacio se llega a un acuerdo económico entre la familia de Simon y la de August para cerrar el asunto, Hillerska se convierte en auténtico hervidero de problemas ya que, con la prensa acechando, la nueva dirección del colegio debe cortar de cuajo los ritos iniciáticos y cualquier problema.

Con el río revuelto, Wilhelm y Simon continúan su relación, viéndose, sin ocultarse por los pasillos de Hillerska, y, cuando los castigos se lo permiten, estan juntos y disfrutan de su amor.

Con todo, pronto Simon empieza a notar la presión, tanto de la prensa como en las redes sociales, donde se siente atacado tanto por su condición de homosexual, como de pobre, lo cual provoca al joven una sensación de total agobio.

Por otro lado, Wilhelm, que continúa intentando, sin demasiado éxito, que su condición de príncipe heredero no interfiera en su vida privada, vive una situación difícil, sin apenas relacionarse con August (su competidor en la corte) y con una madre que, continúa sin superar la muerte de Erik (su primogénito fallecido en la temporada 1), solo ve soledad, restricciones y limitaciones personales en su vida.


Wilhelm y Simon intentan vivir su amor y su vida
Wilhelm y Simon intentan vivir su amor y su vida



Todos estos problemas, junto al mal ambiente que se respira en Hillerska por la denuncia de los ritos iniciáticos, causan auténticos estragos entre Simon y Wilhelm, tantos que, en la fiesta de 17 cumpleaños del príncipe, todo parece venirse abajo.

¿Acabarán juntos Wilhelm y Simon o por el contrario ganará la responsabilidad por la Corona de Suecia? Como es evidente, nosotros sabemos la respuesta, aunque nos la guardaremos celosamente.

Argumentalmente, esta tercera y última temporada de “Jóvenes Altezas” continúa explorando las dudas e inseguridades de sus protagonistas, en especial las de su pareja protagonista, el joven príncipe heredero de Suecia Wilhelm quien, por amor, se plantea su vida para compartirla con Simon, un joven becado en el exclusivo internado elitista donde ambos estudian y lo hacen desde un punto de vista íntimo, costumbrista y terrenal. Y todo sin olvidarse de Felice con sus problemas de racismo, o Sara y su frágil mentalidad, rodeados todos de aristócratas engreídos.

Técnicamente os diremos que esta tercera y última temporada de “Jóvenes altezas” continúa el camino marcado en las dos primeras, alejándose de todas las series con las que se compara (está lejísimos tanto de la famosa “Élite” como de la también famosa “The Crown” en incluso de la positiva “Heartstopper”), explotando con solvencia su calidad adictiva mientras se aleja de los típicos “adolescentes privilegiados enloquecidos” mientras se convierte en algo profundo.

En esta tercera temporada, “Jóvenes altezas” incide, una vez más, en la demostración de que el amor no entiende de clases sociales ni de colores y todos, estamos expuestos al sufrimiento, la lucha, al amor y los desengaños.

Desde el punto de vista interpretativo queremos remarcar muy positivamente la elección de todo el reparto ya que, como os dijimos para las temporadas precedentes, todos los actores tienen realmente la edad que representan en sus personajes mostrándose además como son, con sus imperfecciones (tienen acné, están racializados, y, sobre todo, no tienen cuerpos 100% normativos) y sus perfecciones.

Por otro lado, y en el mismo punto interpretativo, nos quitamos el sombrero ante el gran trabajo de sus dos actores principales, Edvin Ryding y Omar Rudberg quienes no solo se fusionan con sus personajes, si no que les aportan y nos transmiten la química que tienen entre ellos.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para esta tercera temporada de “Jóvenes altezas” es de un 8.5 sobre 10.



Título original: “Young Royals” – Suecia – 2021
Año de creación: 2021
Año de finalización: 2024 (temporada 3)
Duración: 18 capítulos (de unos 40-50 minutos cada uno)
Género: Drama, LGTBI

 

 

lunes, 18 de marzo de 2024

El misterio de Glass Onion

Puñales por la espalda: El misterio de Glass Onion
El mundo del cine está lleno de éxitos inesperados y, obviamente, de grandes fracasos igualmente inesperados. Cuando en 2019 la plataforma de Streaming Netflix estrenó una de sus apuestas para su próxima campaña de Navidad, poca gente, por no decir nadie, se esperaba un éxito tan rotundo para una película que, casting aparte, tenía un regusto demasiado grande a las obras de Agatha Christie como para triunfar, pero lo hizo, ¡y de qué manera!

Os estamos hablando de Puñales por la espalda”, una película que centraba toda su fuerza en intentar descubrir al asesino de un afamado novelista, jugando eso sí, al escondite de pistas y a los flashbacks, y todo bajo la investigación del detective Benoit Blanc.

Como no podía ser de otra forma, dos años después del rotundo éxito de “Puñales por la espalda”, se ha estrenado, para la campaña de navidad de 2022 su secuela, en esta ocasión titulada “El misterio de Glass Onion”.

En esta ocasión, y con el precedente de la primera, la expectación ha sido máxima, sobre todo teniendo en cuenta que se ha mantenido el protagonista de la historia, el poco convencional y a la vez carismático Benoit Blanc interpretado por Daniel Craig.

“El misterio de Glass Onion” empieza presentándonos ligeramente a cinco personas, el científico Lionel Toussaint, la gobernadora de Connecticut Claire Debella, la diseñadora de moda Birdie y el streamer de Twitch Duke y Andi, todas ellas receptoras de una misteriosa caja llena de juegos y automatismos que culminan con una invitación del multimillonario Miles Bron (Edward Norton) a su isla privada para participar en una fiesta para resolver un misterioso asesinato.

El día del encuentro en la isla, además de los cinco indicados, se presentan también la asistenta de Birdie, la novia de Duke y el detective Benoit Blanc. Aunque Miles le dice que no ha sido invitado, acaba aceptándolo en el juego.

Al poco de llegar, descubrimos que Andi y Blanc no solo se conocen, sino que es ella quien le ha hecho llegar al detective la invitación con el objetivo de ayudarle a descubrir el asesino de su hermana, lo cual nos lleva a otro punto, Andi no es Andi, es su hermana gemela Helen y la muerta, es precisamente Andi, la ideadora, junto al propio Bron de la tecnológica Alpha, la empresa que le está proporcionando dinero y fama.

A partir de este punto, “El misterio de Glass Onion” empieza a desgranarnos una historia donde todos los protagonistas, tan distintos entre ellos, van contándonos sus motivos que tendrían para asesinar a su supuesto “amigo” Bron, flashbacks, historias cruzadas nos van sorprendiendo sin parar en base a pequeños giros hasta que da el giro más sorprendente.



Benoit Blanc en plena investigación del asesinato
Benoit Blanc en plena investigación del asesinato



Más o menos a media película, todo gira cuando en la fiesta hay realmente un asesinato, el de Duke que acaba destapando el personaje de Helen y de nuevo, se destapa, es base a flashbacks, las motivaciones de cada uno de los personajes para deshacerse de Andi relacionándolo con la muerte de Duke en la fiesta, hasta el momento en que Benoit Blanc resuelve el misterio, aunque eso, ni cierra la historia de “El misterio de Glass Onion” ni os lo contaremos aquí.

Técnicamente en “El misterio de Glass Onion” nos encontramos con dos grandes bazas, además muy bien resueltas, la primera de ellas es el sorprendente montaje del desarrollo de la trama, con una muy buena construcción del misterio, un conjunto de pequeños giros argumentales que, lejos de hacernos perder, nos guían primero por un misterio y después por el definitivo construyendo perfectamente los rompecabezas necesarios. La segunda de las bazas es la potente crítica social a los privilegios que gozan algunos y la hipocresía de la vida moderna (tenemos influencers, políticos, celebridades, genios y millonarios de empresa tecnológicas), donde el dinero fluye sin importarles ni un momento la moralidad o el ridículo.

Desde el punto de vista interpretativo, nos quitamos, una vez más, el sombrero ante el gran trabajo de Daniel Craig dando vida al detective Benoit Blanc, un hombre inteligente, cautivador, divertido y hasta cierto punto, patoso y despistado, sin lugar a duda, un personaje a continuar explotando. Del resto de reparto no destacaremos a ninguno, no porque lo hayan hecho mal, sino porque todos dan profundidad y fuerza a sus personajes. Sin lugar a duda, más que correctos.

“El misterio de Glass Onion” no es una película brillante, ni será nunca un clásico del cine, pero sí que, es un muy buen entretenimiento que consigue tenerte atento ante la pantalla durante sus más de dos horas de metraje.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “El misterio de Glass Onion”, es de un 7 sobre 10.





Título original: “Glass Onion: A Knives Out Mistery” – USA – 2022
Dirigida por: Rian Johnson
Duración: 139 minutos
Género: Intriga, Comedia, Secuela.



jueves, 7 de marzo de 2024

Wonka

Wonka (2023) - Cartel
Crear fantasía familiar es algo realmente complicado ya que precisa más de una gran imaginación que de grandes dotes literarias. Una imaginación que debe ser capaz de crear mundos parecidos al nuestro pero repletos, en cada rincón, de una fantasía lo suficientemente desbordante como para afrontar con éxito los más variopintos problemas.

Dentro de este reducido grupo de autores, podemos encontrar nombres célebres como J.K. Rowling (creadora del universo de “Harry Potter”), Lewis Carroll (el creador de “Alicia en el País de las Maravillas”), Michael Ende (el creador de “La historia Interminable”) o británico Roald Dhal (el creador de “Matilda”, “Charlie y la fábrica de chocolate”, etc.).

Hoy nos centraremos en el universo de uno de ellos, el del británico Roald Dhal en una de sus obras más célebres, “Charlie y la fábrica de chocolate”, una novela que tuvo su última adaptación cinematográfica en 2005 de la mano de Tim Burton, y lo haremos gracias a una precuela de esta adaptación estrenada en diciembre de 2023, “Wonka”.

Como ya os podéis imaginar, esta precuela parte de una gran idea, darnos a conocer el origen del célebre chocolatero Willy Wonka, uno de los grandes protagonistas de “Charlie y la fábrica de chocolate”, aunque lo hace también con un gran hándicap, no contar con ninguna novela de su creador, Roald Dhal como base, aunque bueno, no nos avancemos y vayamos a nuestra crítica de “Wonka”.

“Wonka” empieza presentándonos a Willy Wonka (a quien da vida Thimothée Chalamet), un joven mago, inventor y chocolatero llegando en barco a una ciudad imaginaria con un único objetivo, abrir una tienda de bombones en unas célebres galerías.

Como no conoce a nadie y llega con muy poco dinero en los bolsillos, acaba pidiendo alojamiento en una extraña pensión / lavandería regentada por la huraña señora Scrubbit (interpretada por Olivia Colman), aunque como no sabe leer acaba firmando un contrato abusivo por el que se le cobrará por casi todo.

A la mañana siguiente, Wonka se dirige a las galerías donde pretende abrir su tienda. En medio de una gran expectación y con buenas dosis de magia, Wonka da a probar sus bombones provocando la ira de los tres grandes chocolateros de la ciudad quienes, con la ayuda de la policía, confiscan las ganancias de Wonka.

A su vuelta a la pensión, Wonka descubre que su deuda con Scrubbit es tan grande que tiene que trabajar 10000 días en su lavandería donde conoce a cinco personas más igualmente atrapadas por Scrubbit, la joven Noodle, el contable Abacus, Piper, el humorista Larry y la telefonista Lottie. Abacus le confirma a Wonka que los tres chocolateros forman parte del “Cártel del chocolate” y que tienen comprada a la policía, al padre Julius y sus monjes quienes son los protectores de una gran reserva de chocolate.

Con una gran dosis de imaginación, Wonka y Noodle idean una forma como salir de la lavandería y vender los bombones que, mágicamente fabrica Wonka en su habitación (siempre que un extraño ser, un Oompa-Loompa con cara de Hugh Grant, no se los robe, claro)  donde, además, aprende a leer con la ayuda de la joven.

Willy Wonka y Noodle
Willy Wonka y Noodle


Pese a la prohibición explicita de vender chocolate, Wonka y sus amigos burlan a la policía y al cártel, aumentando a gran velocidad tanto el dinero que consiguen como la fama de los bombones de Wonka. Tanto crecen sus beneficios que pronto consiguen hacerse con el único local libre de las galerías donde instalan una tienda llena de fantasía.

Aunque la tienda funciona a la perfección, un sabotaje arruina a Wonka provocando que acepte el chantaje del “Cártel del chocolate” y a cambio de la libertad de sus amigos, acepta marcharse de la ciudad.

¿Queréis saber más? Pues os tocará buscarla en los cines o esperar que llegue a alguna plataforma de streaming, porque nosotros dejamos aquí nuestro resumen argumental.

Técnicamente, “Wonka” tiene dos grandes aciertos, el primero de ellos, la ambientación, muy cercano al que conocimos de Tim Burton (colorista y casi impecable), y el segundo, la creación de una auténtica aventura usada tanto para entretener como para contarnos la historia de Willy Wonka como chocolatero. En el lado negativo, nos encontramos con la faceta musical de “Wonka” ya que, aunque por momentos funciona, nunca acaba de despuntar ya sea por falta de gancho de los temas o por falta de encaje de Timothée Chalamet dentro de los números.

“Wonka” es una película obviamente familiar, quizá más dirigida hacia los niños que hacia los adultos, aunque rodeada de una ambientación más oscura y un conjunto de secuencias difíciles de entender, por ejemplo, la escena del zoológico.

Interpretativamente hablando os diremos que, aunque nos ha gustado el trabajo de Timothée Chalamet dando vida al joven Willy Wonka, este únicamente brilla a la hora de transmitir la inocencia de Wonka ya que, ni como cantante ni como bailarín está especialmente acertado, como tampoco lo está para hacernos vibrar con la excentricidad que le suponemos a su personaje. Quien sí nos ha gustado es Olivia Colman en su papel de desalmada y explotadora Sra. Scrubbit.

Con todo, “Wonka” es una película que cumple con su cometido que no es otro que el de entretenernos mientras nos cuenta los orígenes del chocolatero más famoso, por tanto, y por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Wonka” es de un 6 sobre 10.





Título original: “Wonka” – 2023 – USA
Duración: 112 minutos
Dirigida por: Paul King
Género: Secuela, Musical, Fantástico

jueves, 29 de febrero de 2024

La chica danesa

La chica danesa poster
Las personas vivimos situaciones traumáticas, a veces provocadas por el entorno, otras veces por nuestros propios actos, y en otras, nos vemos envueltos en una situación tan indeseada como injusta, y porque no decirlo, poco aceptada por el resto de la sociedad.

Aunque estos últimos años, la mayoría de las sociedades occidentales han avanzado mucho en el campo del respeto y la aceptación al diferente, aún hoy en día, mucha gente se ve señalada por la calle o debe soportar miradas, comentarios o risitas descaradas por ser y sentir diferente. Uno de les colectivos que más han sufrido este linchamiento social son las personas que sufren disforia de género.

Que ¿qué es la disforia de género? Pues es la sensación que sufre una persona cuyo género es diferente al que se le asignó al nacer o que no se siente identificado con las características físicas de su sexo provocándole desde incomodidad hasta angustia pasando por la desesperación.

En muy pocas ocasiones el cine se ha atrevido con un tema tan profundo como el de la disforia de género. Hoy en este rincón os hablaremos de una de ellas, os hablaremos de la adaptación al cine de la novela biográfica de la pintora danesa Lili Elbe, “La chica danesa” el drama estrenado en 2015 bajo la dirección de Tom Hooper.

“La chica danesa” empieza situándonos en el Copenhague de mediados de la década de los 20 del siglo XX. Allí nos encontramos con a una pareja de pintores, el paisajista Einar Wegener (a quien da vida Eddie Redmayne) y su esposa, la retratista Gerda Wegener (interpretada por Alicia Vikander).

Aunque ninguno de los dos es un artista de renombre sí que, son reconocidos en ámbitos culturales de la sociedad danesa, quizá con más éxito Einar, aunque todas sus obras reflejen el mismo paisaje en diferentes épocas y momentos, mientras su mujer Gerda lucha por vender sus retratos a varias galerías.

Los Wegener son un matrimonio de lo más compenetrado y duro, tanto que, un día Gerda debe recurrir a Einar para que sustituya a una modelo, cuando esta no llega a su casa y debe finalizar un cuadro. La sensación de las telas, las medias despiertan en Einar algo que él mismo desconoce.

Al poco de esta experiencia, Gerda convence a Einar para que se maquille y se vista de mujer para que ella pueda pintarla, a lo que el joven accede, dando vida así a Lili Elbe (a quien interpreta el mismo Eddie Redmayne).

A partir de este momento Lili va brotando cada vez más en la vida de Einar, primero posando para su mujer, después, con el éxito de sus cuadros y retratos, saliendo a la calle como Lili y mezclándose en la sociedad, lo cual, no tarda en provocar los primeros choques.


Lili (Eddie Redmayne) en un acto social
Lili (Eddie Redmayne) en un acto social



Con toda la sensibilidad a flor de piel, Lili-Einar se debate diariamente en una especie de tobogán de sentimientos yendo estos desde la frustración a la incomodidad pasando por la no auto aceptación del mismo Einar, momento en que Gerda le dice que debería visitar a un médico provocando que reciba varios diagnósticos, a cada cual más descabellado, desde la homosexualidad a la locura pasando por el encierro o arriesgadas terapias.

Como solución al caos de su vida, Gerda acepta una oferta para exponer en París, una ciudad y una sociedad infinitamente más abierta que la de Copenhague, no dudando ni por un momento, en llevarse a Einar para apartarlo de la sociedad danesa. Lo que no puede imaginar Gerda es que será en París donde Lili tomará definitivamente el control de la vida de Einar.

En París los Wegener conocerán al Dr. Warnekros quien les ofrecerá una controvertida y la vez complicadísima intervención, la reasignación de sexo. No sin dudarlo mucho, aceptan, aunque como ya os podéis imaginar, ha llegado el momento de deciros: “hasta aquí lo que podemos contaros del argumento de “La chica danesa””.

Técnicamente “La chica danesa” es una película que, por su temática y montaje puede suponer cierta controversia. Su ritmo sosegado al contar la historia puede llevar a muchos a pensar que están ante una película monótona y plana. Nosotros no estamos para nada de acuerdo, aunque reconocemos que, por momentos hubiésemos agradecido algo más de brío en la narración.

Nos ha sorprendido y muy positivamente la forma como se cuenta la gran historia de amor que une a los protagonistas de “La chica danesa”, una historia de amor que nunca se apaga, simplemente evoluciona haciéndolo al mismo ritmo que los problemas de aceptación de Einar van apareciendo y ambos los van afrontando (ya sea con los primeros escarceos amorosos de Einar con hombres, el tratamiento que algunos médicos quieren imponerle o incluso algunas reacciones sociales).

También nos parece muy remarcable el gran trabajo de ambientación y puesta en escena ya que, logra transportarnos en todo momento al París y al Copenhague de los locos años 20 del pasado Siglo XX.

Interpretativamente, “La chica danesa” es donde tiene su principal baza ya que, su pareja protagonista está realmente excepcional. Por un lado, tenemos a un inmenso Eddie Redmayne dando vida al torturado Einar Wegener (y como no, a Lili) dotando a su personaje de la audacia, la sensibilidad, la fuerza y el espíritu de superación por el que el propio argumento parece no querer arriesgar, por el otro lado, nos encontramos con una brillante Alicia Vikander dando vida a una Gerda que lo hace todo por amor, con humanidad, empatía y fuerza. Ambos realmente brillantes, tanto en sus trabajos individuales como en la magia conjunta que despliegan durante toda la cinta. En cuando al resto de personajes, poco os podemos decir pues, apenas tienen papel y son meras comparsas de los dos principales.

Aunque no estemos ante una obra de arte o una obra cumbre del cine, sí que esta “La chica danesa” es una muy buena película que te llega y te marca, por tanto, y en base a todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para ella es de un 8 sobre 10.





Título original: “The Danish girl” – Reino Unido - 2015
Dirigida por: Tom Hooper
Duración: 120 minutos
Género: Drama, LGTBI
miércoles, 14 de febrero de 2024

Whiplash

Whiplash - Poster
En el mundo de cine hay varios festivales que, de una forma u otra marcan la temporada y, en muchas ocasiones el éxito de una película. A todos nos viene a la cabeza el Festival de Cannes (en Francia), la Biennale de cine de Venecia (en Italia), en más pequeño formato, pero igualmente excepcional el Zinemaldia o Festival Internacional de cine de San Sebastián (en España), pero hay otro que, aunque mucho más reciente que estos, ha sido plataforma de lanzamiento de grandes títulos, os hablamos del Festival de Cine de Sundance (en Utah, Estados Unidos).

En Sundance, a diferencia del resto de festivales, no se presentan las películas más comerciales, sino más bien, las englobadas dentro de lo que conocemos como cine independiente. Con todo, de allí han salidos grandísimas películas como “Precious”, “Whiplash”, “Beach Rats”, “Tierra de Dios”, “Minari” o “Pequeña miss Sunshine” que se han catapultado como mejores a la mayoría de sus rivales comerciales.

En esta entrada nos centraremos en una de estas películas, la ganadora del festival de 2014 “Whiplash”, una cinta de Damien Chazelle que, pese a no conseguir el éxito en taquilla, ha maravillado a quien ha optado por verla, y hoy en este pequeño rincón os contaremos el porqué.

“Whiplash” empieza presentándonos a Andrew Neiman (a quien da vida Miles Teller), un joven estudiante de primer año de jazz en el Conservatorio Shaffer de Nueva York.  Andrew es el primer integrante de su familia en dedicarse a la música, su gran pasión y su gran sueño, ser un baterista de talla mundial.

Un día, mientras estaba practicando en solitario en una de las salas del conservatorio, hace acto de presencia Terence Fletcher (interpretado por J. K. Simmons), un célebre director de orquesta y profesor del Conservatorio. Fletcher es temido por todos los alumnos por sus radicales métodos, pero a la vez, es la ilusión de todo alumno que se fije en él.

El día de su encuentro, y pese a que la prueba a la es sometido no sale bien del todo, Neiman recibe la invitación de Terence para ensayar con su grupo, la Studio Band, ocupando el puesto de batería suplente.

Ya en el primer ensayo, Neiman se da cuenta de cómo las gasta Terence, insultando gravemente a sus estudiantes y echándolos del grupo al menor error. Cuando le toca ensayar “Whiplash”, una complicada pieza, Neiman sufre en sus propias carnes el maltrato del director, quien le acusa de no mantener el ritmo hasta el punto de que, preso de los nervios le lanza una silla y le castiga provocando las lágrimas del joven estudiante.

En día sucesivos, Neiman se deja, literalmente, la piel ensayando y buscando el ritmo que pretende Terence. Esta entrega hace que la relación entre ambos mejore hasta el punto de que el profesor se lleva al alumno a una competición. Allí, Neiman debe sustituir al baterista principal ya que este, ha perdido la partitura y no se la sabe de memoria. El éxito es total valiéndole a Neiman la plaza de batería principal.

Con todo, la alegría le dura poco, pues Terence ficha a un nuevo baterista, bastante menos talentoso que los dos anteriores. En la preparación de una nueva competición, los tres bateristas deben enfrentarse a una maratoniana sesión en la que Terence pierde los nervios, les patea e insulta constantemente.


Neiman y Terence en pleno ensayo
Neiman y Terence en pleno ensayo


Finalmente, la plaza es para Neiman quien el día de la competición sufrirá un aparatoso accidente después de un calamitoso viaje hacia el concierto. Con todo, y después de enfrentarse a Terence, Neiman toca ensangrentado y herido como baterista en el concierto, aunque a Terence no le gusta y detiene la interpretación despidiéndole allí mismo. Este acto acaba provocando que Neiman agreda al director en pleno escenario. Como es obvio, Neiman es expulsado de Shaffer, no sin antes, y con la ayuda de su padre denunciar a Terence.

Después de unos meses alejado de la música y de su ilusión, las vidas de Neiman y Terence vuelven a encontrarse para la lucha final, aunque esto, como ya os podéis imaginar nos guardaremos celosamente.

Técnicamente os diremos que “Whiplash” se adentra en el mundo de la superación personal, aunque, mezclado magistralmente con el arte, la sumisión y porque no decirlo, en muchas ocasiones, la humillación y lo hace usando un curioso juego de poderes entre maestro y alumno con una dialéctica cruel y descarnada, que es a la postre, lo que le aporta un toque distinto a otras películas que abordan el mismo tema.

Otro de los puntos donde “Whiplash” sobresale es la banda sonora, algo que, realmente se agradece, tanto para suavizar los enfrentamientos como a la vez, para dar profundidad a los mismos y meternos en un mundo, para muchos, desconocido, el del jazz. Gracias a su banda sonora, entramos en el mundo del jazz y casi sin degustarlo, el creciente ritmo y tensión que se le impone a “Whiplash” se nos transmite directamente, sufriendo por Neiman frente al más que exigente Terence.

Interpretativamente os diremos que, “Whiplash” cuenta con dos interpretaciones magistrales, la del tirano Terence Fletcher (interpretado por J. K. Simmons) y la del contenido, constante y luchador Andrew Neiman (a quien da vida Miles Teller), dos trabajos con los que ambos se lucen se compenetran y cumplimentan mientras evolucionan por diferentes estados emocionales. Ambos realmente soberbios.

No os vamos a engañar, en el equipo no conocíamos nada de “Whiplash” y nos cautivó durante todo su metraje, por tanto, por esto y por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Whiplash” es de un 8 sobre 10.





Título original: “Whiplash” - 2014 - USA
Dirigida por: Damien Chazelle
Duración: 103 minutos
Género: Drama, musical
martes, 6 de febrero de 2024

Élite - Temporada 7

Élite - Temporada 7 - Poster
Cuando uno empieza a ver una serie siempre se plantea, primero de todo, si le gustará, después si disfrutará con ella, y cuando acaba su primera temporada, la pregunta es, a veces en positivo y otras en negativo ¿la renovarán? y ahí ya se abre un mundo de opciones.

Cuando Netflix se hizo mundialmente potente, hizo correr la noticia y, hasta cierto punto, creo la tendencia de que una serie debía tener, como máximo, tres o cuatro temporadas llevándola a cabo sin contemplaciones y cancelando series que, aún tenían recorrido.

Poco después, esta tónica cambio y lo hizo sin explicaciones siendo una de las “beneficiadas”, la serie española con más visualizaciones de la plataforma, “Élite” estrenada en 2018 en la que nos presentaba a un grupo de alumnos sin recursos entrando a estudiar en el prestigioso centro educativo madrileño de “Las Encinas”.

Su primera temporada, con una idea original junto con un misterio a desvelar desde el primer capítulo y, por qué no decirlo, un elenco joven y que cumplía con todos los cánones de belleza, enganchó a mucha gente haciendo correr rápidamente la voz y confirmando de inmediato, una segunda temporada.

Las sucesivas temporadas siguieron el mismo patrón argumental (se empezaba con un asesinato que se resolvía en el último capítulo) dejando el desenlace de este en medio de una maraña de subtramas centradas, casi exclusivamente, en las relaciones sexuales entre los protagonistas con un claro abuso del alcohol, las drogas y las fiestas. Como se dice vulgarmente, “Élite” se convirtió en un guilty pleasure, o sea, un placer culpable por ver una mala serie únicamente por los cuerpos que mostraba y las relaciones 100% libres que vivían sus protagonistas.

Desgraciadamente en esta séptima y penúltima temporada, todo esto ha acabado, el equipo de “Élite” parece que, ante su inminente final, ha perdido completamente el interés por la serie y con ello, esta no solo ha perdido el Norte, también el Sur e incluso la brújula.

Esta séptima temporada de “Élite” empieza exactamente donde lo dejó la sexta, tras la marcha de Patrick, Mencía y Ari, y lo hace con la vuelta de un antiguo alumno, Omar quien, tras un año fuera regresa a “Las Encinas” para llevar a cabo unas prácticas universitarias, aunque vuelve con una mochila bien cargada y no precisamente de libros.

Paralelamente a esta reaparición, se nos presenta a los nuevos personajes de esta temporada, Joel (Fernando Lindez) el novio de Omar, Chloe (Mirela Balic) una atormentada alumna con fama de dura y frívola que llega con su madre Carmen (Maribel Verdú), también conocemos a Eric (Gleb Abrosimov) el autodestructivo primo de Nico, y para rizar el rizo, a los padres de Isadora, Martín (Leonardo Sbaraglia) y Roberta.


Iván y Joel, una de las parejas de la séptima temporada
Iván y Joel, una de las parejas de la séptima temporada



Como no podía ser de otra forma, muchos de los nuevos personajes acaban relacionándose con Iván (André Lamoglia) ya que, mientras Carmen y Chloe se acaban presentando como su madre y hermana respectivamente, Joel siente una profunda atracción sexual por él y este le corresponde ante la sorpresa y dolor de Omar.

El resto, tienen sus propias tramas, Martín y Roberta, amos y señores de los negocios turbios de drogas intentan, como pueden blanquearse, cediendo el “Isadora House” a su hija, aunque esta junto a su novio van urdiendo sus propios planes.

Como veis, parece que el equipo de creación ha querido alejarse del juego de cuerpos y libertades que nos habían mostrado las últimas 6 temporadas, aunque, sinceramente, no lo han conseguido, simplemente han conseguido reducir el número de torsos mostrados y de supuesto sexo.

En otras palabras, “Élite” ha tocado fondo perdiendo totalmente el interés y sus propias señas identificativas, ya no hay un asesinato a resolver durante toda la temporada, no hay esas alocadas fiestas con droga y litros de alcohol en locales de lujo y para colmo, no hay si esa libertad o libertinaje LGTBIQ que había imperado las primeras temporadas.

Argumentalmente, esta séptima temporada de “Élite” se centra en tres historias, la primera de ellas, la que gira sobre Omar quien en su vuelta nos presenta a un personaje con graves problemas mentales y que además deberá enfrentarse a los bandazos que da Joel, su actual novio. La segunda, es la trama “policiaca” que acabará enfrentando a Isadora con su novio y sobre todo con sus padres, y la última la de Eric, el rebelde primo de Nico quien llevará de cabeza a su familia por sus constantes intentos de autodestrucción. La verdad, podría haber dado por mucho, pero, el equipo técnico no ha sabido desarrollar de forma convincente ninguna de ellas y ni mucho menos, darle un punto policiaco o adulto.

Interpretativamente hablando, para los miembros de este equipo, esta séptima temporada de “Élite” continúa exactamente igual que sus predecesoras, con un elenco frío y sin más gancho que ver sus “cuerpos normativos” desfilando en ropa interior. En esta ocasión, la verdad, no nos ha gustado ninguna interpretación, de hecho, ni los cracks Sbaraglia y Verdú han llegado a convencernos.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para esta séptima temporada de “Élite” es de un 4 sobre 10.





Género: Drama, Thriller, Adolescentes
Año de creación: 2018
Año de finalización: 2023 (séptima temporada)
Capítulos: 56 (en siete temporadas)

 



martes, 23 de enero de 2024

Dejar el mundo atrás

Dejar el mundo atrás - Cartel
A veces creo que la humanidad ya da por descontado que nos hemos cargado el mundo y que este tiene los días más que contados. Quizá lo único que nos falta saber es la respuesta a dos preguntas relacionadas con ello, ¿Cuándo será el fin del mundo? Y ¿Cómo será el fin del mundo?

Es más que evidente que no lo sabremos nunca de antemano, como mínimo yo espero no saberlo antes de que ocurra, con todo, esta incertidumbre ha supuesto una fuente inagotable de inspiración en el mundo de la literatura y de rebote, en del séptimo arte con títulos como: “Hijos de los hombres”, “28 días después”, “Soy leyenda”, “El día de mañana” o un sinfín de películas de zombis.

La gran fábrica de películas que ha cambiado, o colaborado a cambiar, el mundo de cine, Netflix, no ha querido ser menos lanzando para el pasado final de 2023, una película para la que se hizo con una buena idea, una novela de Rumaan Alam, un buen elenco de actores, Julia Roberts, Ethan Hawke, Kevin Bacon y Mahershala Ali y un buen equipo publicitario, obviamente os estamos hablando de “Dejar el mundo atrás”.

“Dejar el mundo atrás” está dirigida, producida y guionizada por un muy poco prolífico Sam Esmail adaptando la novela homónima de Rumaan Alam.

“Dejar el mundo atrás” empieza presentándonos a Amanda Sandford (a quien da vida Julia Roberts), una mujer de mediana edad que asqueada con la sociedad y la gente que le rodea, de un día para otro decide irse de vacaciones no planificada y de inmediato a Long Island. Para ello, alquila una lujosa casa a través de una plataforma y se lleva su marido Clay (Ethan Hawke) y a sus dos hijos adolescentes, dos adictos a la tecnología.

La llegada a la casa es tranquila, aunque muy pronto empiezan a ver cosas que les preocupan, pierden la conectividad a internet, la cobertura del móvil y, sobre todo, observan cuando están descansando en la playa, como un petrolero sin control encalla en la playa, justo donde ellos tenían sus toallas tendidas.

Esa misma noche, y mientras piensan en lo que han visto ese día, dos desconocidos llaman a la puerta, son George H. Scott (interpretado por Mahershala Ali) y su hija Ruth, los propietarios de casa. Ambos estaban en Nueva York esperando el regreso de un largo viaje de la esposa de Scott cuando el caos por la falta de comunicaciones se ha apoderado de la ciudad.

Después de una negociación Amanda deja que los propietarios se queden en casa en una habitación de sobras. A la mañana siguiente, las sorpresas continúan para todos, Clay intenta ir a la ciudad, pero debe regresar ya que, sin GPS no encuentra el camino, de mientras Amanda descubre extraños mensajes en su móvil y Scott se lleva la peor parte, descubre que sus vecinos han muerto justo cuando a su lado ve estrellarse varios aviones.

En medio de suposiciones conspiranoicas, los Sandford deciden volver a la gran manzana, aunque de camino descubren que lo tendrán muy difícil, por no decir imposible ya que, la carretera está colapsada de coches autónomos (Teslas) chocando unos contra otros. Como consecuencia, regresan a la casa.


Los coches autónomos pierden el control
Los coches autónomos pierden el control



¿Se puede complicar más la cosa? Pues la verdad, un poco más sí, aunque eso, como el final de “Dejar el mundo atrás”, nos lo guardaremos para nosotros.

“Dejar el mundo atrás” lo podríamos definir como a un thriller conspiranoico en un mundo post apocalíptico o en ciernes de serlo. Parte de una idea realmente buena, un apagón tecnológico en plena era de internet, de los smartphones y de la conectividad total, aunque pronto, muy pronto, la película empieza a hacer aguas ayudada por unos movimientos de cámara excesivos y cansinos acompañados de una música ciertamente machacona que nos acompañara mientras se abren puertas y más puertas argumentales en una historia que a veces, parece no avanzar.

Argumentalmente, “Dejar el mundo atrás” intenta crear un thriller y enganchar al espectador con dos únicos recursos: mostrarnos cada dos secuencias un ejemplo catastrofista de que la tecnología ha dejado de funcionar (petroleros que encallan en la playa, aviones cayendo sin remedio, cientos de coche chocando sin control, etc.) y plantearnos alguna que otra reflexión sobre la situación política mundial con toques de racismo entre los miembros de la casa. Desgraciadamente, bajo nuestro punto de vista, nada funciona.

Desde el punto de vista interpretativo, queremos resaltar el gran trabajo de Julia Roberts dando vida a la misántropa Amanda Sandford, una mujer dura quien tras una huida luchará como pocos para salvar a su familia y descubrir lo que está pasando. También nos ha gustado mucho Mahershala Ali dando vida al misterioso George H. Scott. Sin lugar a duda, lo mejor de “Dejar el mundo atrás” es el trabajo de sus dos protagonistas.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Dejar el mundo atrás” es de un 5 sobre 10.





Titulo original: “Leave the world behind” – USA – 2023
Dirigida por: Sam Esmail
Duración: 134 minutos
Género: Ciencia ficción, Thriller
miércoles, 17 de enero de 2024

Reina - Temporada 1

Reina - Poster
Durante los últimos años, uno de los géneros que más han proliferado en los catálogos de la mayoría de las plataformas de streaming es el de los dramas, o comedias relacionadas con el colectivo LGTBI, aunque casi siempre centradas en adolescentes, y sus problemas de aceptación o de LGTB fobia a los que tienen que enfrentarse.

Fuera de este ámbito de institutos y adolescentes, podemos encontrar pequeñas-grandes películas, como “Tierra de Dios”, “Carol”, “Una mujer fantástica”, pero ¿por qué no una serie ambientada en un pequeño pueblo minero de un país que, desgraciadamente, y aun perteneciendo a la UE, el colectivo LGTBI carece de todo tipo de derechos como Polonia?

Pues bien, esta serie existe, y precisamente es una serie polaca la cual, desde su estreno podemos encontrar en Netflix, os hablamos de “Reina”, una miniserie de cuatro capítulos.

“Reina” empieza presentándonos a Sylwester (a quien da vida el veterano Andrzej Seweryn), un prestigioso y famoso sastre afincado en París. Sylwester, además de confeccionar trajes a medida únicos, también se dedica a dos cosas más, y lo hace en un cabaré de Drag Queens donde es quien confecciona los trajes de los y las artistas y a la vez, interpreta a la Drag Queen más famosa del local, la célebre Loretta.

En sus últimos días antes de jubilarse, tanto del mundo de la moda como del de la interpretación, Sylwester le cuenta a su amigo y coreógrafo Corentin (Kova Réaç) su intención de desplazarse a vivir al sur de Francia, con todo, una carta con origen en Polonia rompe sus intenciones.

Después de plantearse si abrir o no la carta, lo hace, descubriendo una parte de la vida de Sylwester ajena a París y al mundo de la moda. La carta es de su nieta, a quien él no conoce, indicándole que Wiola, su madre (e hija de Sylwester) está gravemente enferma y necesita que le sea trasplantado un riñón. Sin pensárselo mucho, Sylwester, abandona su idea de ir al sur de Francia para irse a su pueblo, un pequeño pueblo minero de la Polonia profunda que él, abandonó 40 años atrás.

En el pequeño pueblo minero la situación no es fácil, ya que Wiola no quiere saber nada de él después de más de 40 años de ausencia e Iza, su nieta, de debate entre si hacer público o no su embarazo, sobre todo porque no sabe, a ciencia cierta, quien es el padre, Darek o Marek, dos chicos del pueblo.

Por urgencia, y sin su consentimiento, Wiola debe someterse al trasplante y el único donante compatible es su propio padre. Por suerte para ambos, la intervención es un auténtico éxito, provocando que, al ser dado de alta, Sylwester se instale temporalmente en casa de su hija y nieta.

Sylwester (la reina Loretta) con su nieta
Sylwester (la reina Loretta) con su nieta



La vuelta a casa de Wiola tras su convalecencia resulta ciertamente caótica ya que, debe hacer frente a tres descubrimientos que, de nuevo cambiaran su vida, el primero de ellos, que su hija está embarazada, el segundo que su padre tiene una doble vida, que es gay y que, además, es Drag Queen, y el último y mucho más grave, debe enfrentarse a un accidente en la mina del pueblo que deja atrapados en el pozo a ocho mineros, entre los que están Darek y Marek, los amigos de su hija.

Tras el accidente en el que únicamente de salvó Marek y con Wiola y Sylester mucho más unidos, ambos deciden montar un espectáculo en plan telemaratón para recaudar dinero para las familias de los fallecidos, y hasta aquí, lo que os podemos contar del argumento de “Reina”.

Técnicamente, “Reina” nos sorprende por su planteamiento y su desarrollo, centrado básicamente en la figura de un hombre de éxito a punto de jubilarse, con, aparentemente su vida solucionada, aunque con una sola carta de desmorona para llevarle, 40 años después a su pueblo, del que había huido dejando atrás mujer e hija, a quien apenas llegó a conocer.

A través de un grave problema personal, se irán desgranando, poco a poco, un cúmulo de secretos y rencillas familiares en medio de un ambiente hostil. Lejos a de amedrentarse, y usando escenas emotivas y con cierta carga dramática (tampoco excesiva), la historia nos llevará a través de un sendero de autoaceptación, descubrimiento y lucha por el respeto y amor de los seres queridos.

Interpretativamente nos quitamos el sombrero ante el trabajo de, para nosotros un desconocido, Andrzej Seweryn, quien da vida magistralmente a un hombre que, a lo largo de su vida ha tenido que luchar duramente por llegar a ser quien es, y ahora, a puertas de su jubilación, debe volver a luchar para ser aceptado como es y a la vez, recuperar a una hija que tuvo que abandonar 40 años atrás.

No os vamos a engañar, no es una serie perfecta, ya que, pese a lo innovador de su argumento, y al excelente trabajo de sus intérpretes principales, “Reina” peca en exceso de falta de ritmo, lastrando a veces su buena factura técnica.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Reina” es de un 7 sobre 10.




Título original: “Krolowa”– 2022 – Polonia
Año de creación: 2022
Año de finalización: 2022 (primera y única temporada)
Duración: 4 capítulos (de unos 45 minutos)