lunes, 28 de marzo de 2022

Adú

Adú (2020) - Poster
Estrenada a comienzos del pasado año 2020, el drama dirigido por Salvador Calvo, se convirtió en toda una revelación en nuestros cines (quizá no un grandísimo éxito comercial, pero sí, una aclamada cinta entre la mayoría de sus espectadores) y en toda una sensación en los Premios Goya de 2021.

Como es evidente, os estamos hablando de “Adú” el drama migratorio protagonizado por Luis Tosar, Adam Nourou y Álvaro Cervantes, encabezando cada uno de ellos, una historia que se irá entrelazando con el resto hasta el desenlace final.

“Adú” empieza situándonos en la polémica valla fronteriza que separa Melilla y Marruecos. Allí, una noche Mateo (Álvaro Cervantes) y dos guardias civiles más deben hacer frente a un intento de cruzar las vallas en la frontera, con la mala suerte que, uno de los migrantes queda atado en las concertinas de la valla. En los intentos de sacarle, el hombre cae y muere al acto.

A miles de kilómetros de allí, en Camerún, dos hermanos corretean alegremente por la selva en una vieja bicicleta cuando varios disparos. Los pequeños, agazapados en el frondoso bosque ven como un grupo de furtivos ha matado salvajemente a un elefante arrancándole los colmillos. Los hermanos son, Adú ( Moustapha Oumarou ) de seis años, y Alika, su hermana mayor.

Aunque no son vistos por los furtivos, su vieja bicicleta les delata, así que, deciden huir de su pueblo y emprender un largo viaje hasta España donde esperan encontrar su padre. Por la zona, encontramos también a Gonzalo (Luís Tosar), un activista medioambiental que se enfrentará a los furtivos, aunque evidentemente poco podrá hacer.

Mientras en España los tres guardias civiles descubren que deben enfrentarse a una investigación por lo sucedido en la valla, en Camerún los dos hermanos empiezan su viaje hasta el aeropuerto donde, sin muchas más opciones se convierten en polizones en la bodega de un avión, y Gonzalo recibe la noticia que debe recoger a su hija, con la que no tiene una buena relación, en el aeropuerto.

Durante el trayecto en avión, y debido a las gélidas temperaturas, Alika muere dejando solo al pequeño Adú, quien es apresado a su llegada al Senegal conociendo en esa situación a Massar (Adam Nourou) un joven adolescente que huye de una dramática situación de explotación sexual en Somalia. Pese a no hablar el mismo idioma, ambos se entienden a la perfección y se juntarán para emprender el camino hacia España.


El pequeño Adú y Massar intentando sobrevivir.
El pequeño Adú y Massar intentando sobrevivir.


Mientras Gonzalo luchará en su vida personal para entenderse con su hija mientras viaja a lo largo de África, Adú y Massar viajarán de Senegal a Marruecos cruzando Somalia enfrentándose a varios peligros y demostrando que entre ambos se ha forjado una gran amistad.

Como ya os podéis imaginar, las tres historias confluirán en la frontera de España con Marruecos, aunque, como también os podéis imaginar, nosotros nos guardaremos bien el desenlace final de “Adú”.

Técnicamente “Adú” cuenta con varios puntos que la convierten en una gran película, quizá el principal de ellos es conseguir plasmar con mucha delicadeza y, creemos que, con mucha honestidad, el tremendo drama que miles de niños (y no tan niños) sufren diariamente en su camino de huida de su casa hacia una ansiada y deseada libertad, sorteando mafias, condiciones insalubres, enfermedades, la muerte, etc., y lo hace sin buscar el amarillismo ni el gore.

Quizá el único pero de “Adú” en este punto, radica en la superficialidad de las dos tramas que acompañan a la de Adú y Massar, ya que, ninguna de ellas consigue ni acercase al nivel de la primera.

Desde el punto de vista interpretativo nos gustaría remarcar y mucho el trabajo de todo un desconocido, el de Adam Nourou dando vida a Massar, él y solo él, se lleva a los hombros gran parte de la carga dramática de la película, combinando fuerza, determinación, lucha y, sobre todo, amistad y protección hacia el pequeño Adú (a quien da vida un acertadísimo Moustapha Oumarou). Del resto de casting, poco diremos, ya que, aunque están a buen nivel, quedan muy eclipsados.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Adú” es de un 7.5 sobre 10, recomendándoos su visualización, pues seguramente os abrirá y mucho los ojos sobre el drama de la migración.



Título original: “Adú” – España – 2020
Dirigida por: Salvador Calvo
Duración: 119 minutos
Género: Drama
martes, 22 de marzo de 2022

Red

Red (2022) Poster
Han pasado casi 30 años desde que unos, por esos tiempos, desconocidos de Emeryville (California) llegaron a nuestras grandes pantallas con una cinta que se convirtió rápidamente en todo un clásico del cine de animación, “Toy Story”. Obviamente os estamos hablando de Pixar, una empresa que, con el tiempo, se ha convertido en todo un referente, tanto técnicamente como en la temática de sus obras.

Sí, durante muchos años, se han contabilizado sus películas por éxitos, consiguiendo que una auténtica legión de fans esperara como agua de mayo cada uno de sus estrenos, los cuales arrasaban tanto en taquilla como en críticas (profesionales y amateurs). Con todo, desde hace unos años, esta dinámica ha girado o quizá, mejor dicho, se ha estancado, pues desde 2020 cuando estrenaron la dura y difícil “Soul”, sus tres estrenos (“Onward”, “Luca” y “Red”) se han vuelto ciertamente más controvertidos.

De “Onward” se le recuerda como “misión fallida”, “rutinaria”, “desapasionada”, la bella “Luca” se le ha llamado “Obra menor” o “floja” y este 2022, una vez más, directamente estrenada por Disney+ ha vista la luz una película, a todas luces, controvertida, y que hoy os comentaremos, se titula “Red”.

“Red” empieza desplazándonos al Toronto (Canadá) de 2002, allí nos encontramos a la protagonista de “Red”, una chica de 13 años llamada Meilin Lee. Meilin es una chica estudiosa y perfeccionista que forma parte de un cuarteto de amigas con Miriam, Priya y Abby las cuales, además de muchas aventuras, comparten que son fans de una boy band llamada “4*Town”.

En casa, Mei tiene, aunque ella no se dé cuenta, un problema, y es que, totalmente dispuesta a ayudar a su familia, la cual tiene uno de los últimos templos de Toronto, dedica todas sus horas libres al templo sufriendo silenciosamente la presión de Mig, su madre, para que sea y busque permanentemente la perfección.

Un día, sin quererlo ni beberlo, Mei despierta convertida en un gran oso panda rojo. Como puede, Mei se lo esconde a su madre, y descubre que, puede volver a ser humana cuando recupera la calma. Ming, controladora como pocas, se presenta en la escuela donde, tras un altercado con el guardia descubre que su hija se transforma en un gran oso panda rojo.

Tras este descubrimiento y ya en casa, Ming le cuenta que eso sucede en todas las generaciones de mujeres de la familia cuando se convierten en adultas, aunque se puede solucionar con un conjuro la noche de la Luna Roja (para la que falta algo más de un mes). Durante ese tiempo, Ming quiere retener a su hija en su habitación. Poco después, sus amigas descubren su secreto en la habitación y misteriosamente, ellas descubren que el oso les gusta y Mei que, pensando en sus amigas, evita la transformación.

Haciendo uso de este control, Mei convence a Ming para volver a la escuela, aunque para lo que no puede convencerte es para asistir al próximo concierto de “4*Town” en Toronto con sus amigas. Dispuestas a ir a toda costa, Mei tiene la idea de aprovecharse del oso para, en la escuela, generar el dinero suficiente.

Cuando se acerca el concierto, la abuela y las tías de Mei hacen acto de presencia en su casa y se organizan para que todo esté preparado para la noche de la Luna Roja que, curiosamente coincide con el concierto de los “4*Town”. ¿Podrá Mei deshacerse de su oso panda gigante antes del concierto? O por el contrario el ¿oso panda acabara teniendo tanto protagonismo en el concierto como lo tuvo durante la recaudación de dinero para las entradas de las chicas? Como ya os podéis imaginar, nosotros conocemos las respuestas a estas preguntas, pero, no os lo contaremos por aquí.


Mei convertida en panda y sus amigas
Mei convertida en panda y sus amigas


Técnicamente os diremos que “Red” mantiene el nivel que nos tienen acostumbrados el equipo de Pixar aunque, en esta ocasión con un pequeño/gran cambio, el alejamiento del realismo al que tan bien nos tenían acostumbrados para centrarse en una imagen más cómic (busca acercarse quizá, un poco al anime), con el fondo muy diluido y con unas imágenes rápidas y por momentos mareantes.

En cuanto a la trama argumental comentar que, como ya iba tocando, “Red” se aleja también de los aspectos más profundos de la vida y la muerte (y como se enfoca esta) para centrarse en algo bastante más del día a día, el pase de niña a mujer, con la aparición de la primera regla (no se dice con estas palabras, pero queda más que claro), su inestabilidad en los cambios de estado de ánimo (reflejado con la aparición del gran oso panda rojo) y la creación del propio camino de la niña con su crecimiento personal en medio de un mundo de vergüenzas, odios al propio cuerpo y confusión.

Como dato curioso, nos preguntamos ¿por qué se ambienta “Red” en el año 2002?, si es para pintarnos una sociedad con Boy Bands y con teléfonos no smartphones de concha, la verdad, nos parece que aporta realmente poco. Suponemos que es porque se corresponde con la adolescencia de la directora, pero, nos da que pensar, y realmente, aporta entre poco y nada más que desubicar a muchos.

En cuanto a la construcción de los personajes, para nosotros os diremos que es donde “Red” tiene sus principales lagunas ya que tenemos una protagonista completamente anulada por su madre superprotectora, un padre ausente (y hasta cierto punto bobalicón) que solo tiene una frase en todo el metraje, y unas amigas que están totalmente desdibujadas, como si ellas a su edad no tuvieran ningún problema, ninguna duda y ninguna alteración. Bajo nuestro punto de vista, nos ha falta un personaje potente, con problemas reales bien desarrollados los cuales, con sus acciones nos contaran la moraleja sin tener que esperar que nos lo diga una voz en off al final de la película.

No os diremos que “Red” sea una mala película, ni mucho menos, sí que os diremos que, para nosotros es una película más floja de lo esperado y orientada a un público mucho más infantil / juvenil de lo que nos tiene acostumbrados Pixar.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Red” es de un 6 sobre 10.



Título original: “Turning Red” – 2022 – USA
Dirigida por: Domee Shi
Duración: 100 minutos
Género: animación
miércoles, 16 de marzo de 2022

Érase una vez (pero ya no)

Érase una vez... pero ya no - Poster

Cuando descubrimos a Manolo Caro, no os lo negaremos, nos pareció como un soplo de aire fresco, una persona capaz de contar una historia cotidiana, darle un toque cabaretero con el único objetivo de divertir, lo cual, y viendo los tiempos que corren no está nada mal. Un poco más adelante, vimos que varias personas lo consideraban, un poco en plan despectivo, como el nuevo Pedro Almodóvar mexicano.

¿Por qué decimos despectivo? Por que quienes lo dicen lo comparan porque en sus obras siempre hay una referencia o parte de la trama que gira en torno al colectivo LGTBI, nosotros, personalmente, y después haber visto la mayoría de sus series de televisión (“La casa de las flores”, “Alguien tiene que morir”), no le vemos dicho parecido, aunque sí, es inclusivo en este sentido.

Este 2022, ha llegado al catálogo de la plataforma de streaming Netflix su última serie y quizá, la más mamarracha (entendiendo mamarracha como ridícula o extravagante, pensada para hacernos reír) que ha hecho hasta el momento, “Érase una vez  (pero ya no)”.

Érase una vez  (pero ya no)” empieza llevándonos a una época muy, muy lejana y en un recóndito e imaginario reino en España, donde nos encontramos con una princesa, Soledad (interpretada por Mónica Maranillo) en edad de casarse, aunque sus madres, las reinas pretenden que se case con un príncipe, ella está enamorada de Diego (a quien da vida Sebastián Yatra) un humilde pescador.

Como las reinas no aceptan este amor, Diego decide irse a la guerra para demostrar su valía, pero para garantizarse que Soledad le espere, contacta con una bruja (Daniela Vega) quien le hace un conjuro; Soledad deberá cuidar un pequeño dragón azul hasta su vuelta y él estará protegido por un amuleto encantado, eso sí, a cambio de que, hasta que vuelva y liberen el dragón en el lago, nadie del pueblo se enamorará.

El resultado es que, Diego muere en el frente. En la actualidad, y con el conjuro aún en vigor, el castillo se ha convertido en un hotel que se aprovecha, como puede, del dragón azul y la leyenda de Diego y Soledad. El hotel es regentado por Mamen (Rossy de Palma), la madre del joven Maxi (Sebastián Yatra) quien a la vez ejerce de gigoló en el hotel con las clientas que le pasa Candela (Itziar Castro), la guía turística.

Además de estos personajes, nos encontramos al ama de llaves (Lola) que a la vez es la madre de Goya (Mónica Maranillo) una joven animalista vegada interesada en liberar al pequeño dragón azul, y, sobre todo, a una pareja de huéspedes del hotel, Antonio (Asier Etxeandia) y Juana (Nia Correia).

Han pasado varias generaciones, pero el pueblo continúa hechizado, sin amor y todos los personajes actuales (salvo Mamen) son reencarnaciones de los originales, aunque ellos, obviamente no lo saben.

Maxi, irremediablemente cae rendido, enamorado de Juana (vaya, que es el único del pueblo que se puede enamorar), y esta, aunque está con Antonio, cae a brazos de Maxi y más, cuando descubre que su acompañante no dejará a su mujer porque esta está embarazada. Con todo, el resto de pueblo presiona a Maxi para que se enamore de la que creen que es la reencarnación de Soledad, su amiga de la infancia Goya y juntos, liberen al pequeño dragón para que rompa el hechizo que somete al pueblo.


Juana (Mia Correia) y Maxi (Sebastián Yatra)
Juana (Mia Correia) y Maxi (Sebastián Yatra)


Y a partir de este punto se suceden un sinfín de historias y actos a cada cual más mamarracho, pero, aunque así sea, nosotros dejaremos aquí nuestro resumen argumental de “Érase una vez (pero ya no)”.

Técnicamente podríamos decir que en “Érase una vez (pero ya no)” estamos ante un auténtico bodrio donde nada, o casi nada, funciona como debería. La miniserie empieza con una buena secuencia de humor, aunque muy pronto descubriremos que es un oasis, porque a partir de ese momento inicial, la historia salta sin ton ni son entre la propia historia, el musical y momentos supuestamente divertidos que no encajan ni en pintura.

En cuanto a montaje os diremos que Manolo Caro ha conseguido algo realmente difícil, convertir una historia original en un auténtico caos donde uno no sabe si la historia avanza, retrocede o se ha perdido dos secuencias más atrás, aunque eso sí, con una estética realmente colorista (al estilo de lo que ya vimos en su “La casa de las flores”) y una buena selección de canciones pop.

Desde el punto de vista argumental, lo bueno de “Érase una vez (pero ya no)” es que intenta desmitificar ciertos toques machistas (aquí el príncipe no rescata a ninguna princesa), de hecho, la felicidad de la chica no la aporta el hombre si no que esta, está suficientemente empoderada como para disfrutar de su propio cuerpo y decidir sobre su propia vida. Pena que después se estropee todo con el montaje y la propia dirección.

Interpretativamente, la cosa tampoco no mejora mucho no dando el pego ninguno de ellos (quizá más por la falta de definición y profundidad de los propios personajes que por los propios actores) ya que, por un lado, Sebastián Yatra parece más dispuesto a mostrar su sixpack y su cuidado abdomen que en hacer creíble su personaje, Nia Correia tampoco luce y Asier Etxeandia hace de malo, como siempre. Quizá solo salvamos de la quema generalizada a Itziar Castro y a Rossy de Palma, aunque tampoco brillan.

Por todo lo que os hemos contado, y aunque a ratos nos ha entretenido, nuestra nota final para “Érase una vez (pero ya no)” es de un 3 sobre 10.



Título original: “Érase una vez…pero ya no” – España – 2022
Género: Musical, Comedia
Año de creación: 2022
Año de finalización: 2022 (temporada única)
Capítulos: 6 de unos 25 o 30 minutos.