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miércoles, 8 de octubre de 2025

Alice in Borderland - Temporada 1

Alice in Borderland - Temporada 1

Desde hace unos años, las películas y series distópicas se multiplican en todas y cada una de las plataformas de streaming. La mayoría de ellas presentándonos mundos postapocalípticos, repletos de extraterrestres o zombis que quieren acabar sí o sí con la humanidad.

 

Pero ¿Qué pasaría si a esta idea de un mundo distópico se le da un toque de crítica social, se eliminan los muertos vivientes y se convierte una gran ciudad en un tablero de juego donde los supervivientes luchan para conseguir visas o días de vida?

 

Adaptando el manga o novela gráfica homónima de Haro Aso, en diciembre de 2020 llegó al catálogo de Netflix la serie “Alice in Borderland” convirtiéndose muy pronto en todo un fenómeno global al mezclar grandes dosis de acción, emoción con el miedo a la muerte y la supervivencia.

 

Sí, en esta entrada os contaremos nuestra opción sobre la primera temporada de “Alice in Borderland”.

 

“Alice in Borderland” empieza desplazándonos a Tokio para presentarnos a Arisu (interpretado por Kento Yamazaki), un joven apático y obsesionado con los videojuegos, y dos amigos suyos Karube y Chota. Los tres, un tanto marginados socialmente por su forma de vivir la vida acaban escondidos en un baño escapando de la policía, en ese momento, los tres son trasladados a una versión desolada de Tokio.

 

Pronto descubren que, en este nuevo mundo paralelo deberán disputar juegos mortales en los que, si los superan, ganarán días de “visa”. Cada juego, se identifica con una carta de la baraja, el número de la cual representará el número de días de visa que tendrá el usuario superviviente.

 

Los palos de las cartas identifican el tipo de juego, siendo por ejemplo, juegos de inteligencia, de cooperación, físicos o psicológicos.

 

Ya desde el primer capítulo, “Alice in Borderland” nos sumerge en un tono intenso, misterioso y sobre todo, opresivo, donde la adrenalina se mezcla con una reflexión sobre el valor de la vida, la amistad y el sentimiento de culpa.

 

El grupo de Arisu, Karube y Chota se mantiene hasta el desenlace del tercer juego, donde tras un momento de gran tensión, los amigos de Arisu se alían para que este sobreviva sacrificándose en el juego de “el lobo”.

 

A partir de este punto, Arisu, psicológicamente muy tocado, se alía con Usagi (a quien da vida Tao Tsuchiya), una chica fuerte e independiente que se convierte en su otra cara de la moneda. Arisu y Usagi deciden ir a buscar lo que, en “Borderland” se conoce como “La playa”, una especie de remanso de paz en la que muchos jugadores viven entre juegos.

 

Con todo, al poco de llegar allí, se desencadena una lucha de poder y control en “la playa”, esta lucha de poder, además de un cambio de líder supone que se lance un nuevo juego de categoría “10 de corazones”, es decir, psicológico de gran dureza.

 

Arisu y Usagi enfrentándose a un juego mortal
Arisu y Usagi enfrentándose a un juego mortal

Este juego desencadena una auténtica masacre, donde gran parte de los habitantes de la playa acaba en la hoguera (literalmente).

 

Al final, y en plena calma tras la masacre, Arisu y Usagi descubren que, los “game masters” son antiguos jugadores… aunque eso no es todo, ya que pronto se iniciarán nuevos juegos, una segunda fase con juegos que se identificarán con las figuras (J, Q, K) de la baraja.

 

Mucha gente compara “Alice in Borderland” con “El juego del Calamar”, aunque son series un tanto diferentes, aunque ambas usen juegos mortales para poner a prueba a sus protagonistas.

 

Narrativamente os diremos que “Alice in Borderland” combina perfectamente la sucesión de juegos con el desarrollo emocional y psicológico de sus protagonistas (los secundarios quedan mucho más difuminados). El ritmo vibrante de las tramas consigue que uno empatice con sus protagonistas, sus traumas y sus decisiones.

 

Más allá de las pruebas de supervivencia, “Alice in Borderland” explora y se sumerge en temas tan diferentes, y por momentos, tan poco habituales en la sociedad actual como: el vacío existencial de nuestra juventud, el valor del sacrificio frente a la competitividad y sobre todo, lo hace usando la metáfora del videojuego como reflejo de la vida moderna (un juega y juega sin parar a pensar y entender las reglas).

 

A nivel interpretativo os diremos que, pese a no conocerlos previamente, nos ha gustado bastante el trabajo de sus dos protagonistas, Kento Yamazaki y Tao Tsuchiya dando vida a Arisu y Usagi respectivamente. Yamazaki nos has encantado transmitiendo todo un conjunto de emociones, desde la frustración hasta el sentimiento de culpa sin olvidar nunca la justicia y la lucha.

 

Sin lugar a duda “Alice in Borderland” nos ha parecido una gran serie, un thriller adictivo, visualmente impactante y con una historia más profunda de lo que uno imagina, y todo esto manteniendo una tensión incremental hasta el clímax final.

 

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para esta primera temporada de “Alice in Borderland” es de un 8 sobre 10.

 

 

 

 

Título original: “Alice in Borderland” – 2020 – Japón

Año de creación: 2020

Año de finalización: 2020 (primera temporada)

Duración: 8 capítulos (de 45 a 55 minutos)

 

 

 

 

 

 

  

martes, 20 de agosto de 2024

Recursos inhumanos

Recursos Inhumanos - Poster
Desde hace muchos años, uno de los temas que más preocupan a la sociedad es el paro, tanto el que afecta a nuestros jóvenes, grupo al que parece imposible que las empresas den la confianza suficiente como para entrar en el mercado laboral, como a la gente más mayor quienes cumplida cierta edad, parece que han dejado de ser útiles a las empresas y quedan arrinconados en el mercado laboral, aunque tengan más experiencia y callo que ninguno en sus sectores.

El mundo del capitalismo salvaje y su afectación, tanto en positivo como en negativo a la sociedad es un tema recurrente, tanto en la literatura, como en la calle como en el cine y la televisión. En este sentido, en 2020 se estrenó una miniserie francesa basada en el libro de Pierre Lemaitre titulado “Cadres Noirs”, os estamos hablando de “Recursos Inhumanos”.

“Recursos Inhumanos” empieza presentándonos a Alain Delambre (interpretado por Eric Cantona), un hombre cuya edad se acerca a los sesenta años y vive en con Nicole, su mujer en un destartalado apartamento de París. Alain lleva seis años sin trabajar, ha acabado el paro y se dedica, cuando le surge la oportunidad a hacer trabajos de escasa duración y sin apenas calificación, aunque él había sido director de recursos humanos en una empresa que decidió rejuvenecer su plantilla.

Después de responder a la agresión de un superior con otra agresión en la empresa donde hace un trabajo temporal, Alain se ve de nuevo en la calle con la única opción de continuar echando curriculums que nunca obtienen respuesta, hasta un día que, misteriosamente, entra a formar parte de un proceso de selección para una gran empresa aeronáutica, Exxya.

Pese a hacer una mala prueba, Alain es preseleccionado justo cuando el CEO de Exxya, Dorfmann (Alex Lutz) aparece en prensa después de anunciar que presentará un plan de recorte que afectará a más de 2000 empleados. La prueba final para Delambre se realizará en la sede de Exxya donde Lutz ha preparado un juego maquiavélico, usar a los finalistas de su oferta de trabajo para valorar la actitud de los directivos de su compañía en un juego de rol que escenificará el secuestro de dichos directivos por parte de un grupo de terroristas.

Delambre ve este juego como una última oportunidad en su vida, y no duda ni un momento en, con la ayuda de su amigo Charles, investigar uno por uno a los directivos de Exxya, tampoco dura en prepararse con un expolicía en técnicas de secuestro y claro, como todo esto vale dinero que él no tiene, tampoco teme en extorsionar a su yerno y a su hija para conseguirlo.

Con todo, algo se tuerce cuando está a punto de llegar el gran día ya que, Alain tiene el soplo de que todo está organizado para que se quede otro candidato. Como Alain no está dispuesto a pasar por ello, decide tomar las riendas de la situación y sorprender a todos.

Poco después de empezar el juego de rol, y con los directivos tomados por el grupo ficticio de terroristas, Alain saca un arma real y les toma a todos como sus rehenes haciéndoles pasar miedo, mientras les cuenta porqué lo hace, y porque no exige ningún rescate.

Finalmente, y ante la inminente llegada de las fuerzas especiales, Delambre les suelta y es preso y enviado a la cárcel en espera de juicio. En la cárcel la situación no es muy halagüeña ya que, siendo el nuevo tiene que sufrir el desprecio y las agresiones (forzadas desde fuera por contactos de Lutz).

Delambre (Cantona) en pleno juicio
Delambre (Cantona) en pleno juicio



A medidas que se acerca el juicio, se van conociendo más detalles mientras Delambre se va integrando en la prisión y haciendo su historia se conozca en el exterior (a través de periodistas y de un libro). También se conoce que Delambre tiene un as en la manga, durante el secuestro se hizo con más de 20 millones de euros de Exxya, lo cual, obviamente intentará usar en su beneficio.

¿Cómo acabará el juicio de Delambre? ¿Podrá Alain Delambre rehacer su vida o por el contrario Lutz se lo pondrá difícil? Nosotros evidentemente sabemos las respuestas a estas preguntas, pero nos las guardaremos celosamente.

Técnicamente os diremos que la miniserie “Recursos inhumanos” nos ha sorprendido en especial por su montaje claramente dividido en dos partes de tres capítulos cada una. En la primera parte nos encontramos con una denuncia social total, especialmente hacia una sociedad que se mira constantemente el ombligo olvidando a la gente que cae fuera de ella, dejándoles sin espacio, sin recursos y sin posibilidades de volver a entrar en la misma. En la segunda parte, “Recursos inhumanos” vira totalmente hacia una trama judicial (o carcelaria por momentos) perdiendo la magia que había ganado inicialmente.

Lo que nos presenta “Recursos inhumanos” no es para nada un plato de fácil digestión ya que toca muchos palos y la mayoría complejos, entre ellos nos encontramos con la posibilidad de la pérdida de la casa, la marginación social, la disolución de la familia, etc. Con todo, en su primera parte, consigue que empaticemos con el protagonista y sus problemas, aunque quizá no tanto con las acciones que decide tomar.

Interpretativamente hablando os diremos que nos ha gustado y mucho el trabajo de Eric Cantona, haciéndose totalmente suyo un personaje muy complicado que pasa de la frustración a la indefensión en cuestión de minutos, desembocando a veces en la violencia y otras, la mayoría en la impotencia, aunque eso sí, haciendo gala de una buena inteligencia y anticipación. Sin lugar a duda todo un acierto haberlo escogido.

No os vamos a engañar, la primera parte de “Recursos inhumanos” nos ha encantado, pero no la segunda y su resolución, por tanto, aunque la consideramos una buena serie, nuestra nota final para ella es de un 6 sobre 10.



Título original: “Derapages” – 2020 – Francia
Año de creación: 2020
Año de finalización: 2020 (temporada única)
Duración: 6 episodios (de unos 50 minutos cada uno)
Género: Drama

 

viernes, 12 de julio de 2024

Violet y Finch (2020), críticas y análisis

Póster de la película Violet y Finch, drama romántico adolescente

Las personas tenemos, en muchas ocasiones, una forma curiosa de enfrentarnos a los problemas o a las dificultades que la vida coloca en nuestro camino. A veces nos quedamos atrapados en nuestros miedos, intentando resolver el pasado o anticipar un futuro totalmente incierto, mientras lo más importante se nos escapa entre los dedos: el presente.

Si a todo esto le sumamos un trauma del pasado, la situación puede complicarse todavía más. La mochila emocional que cargamos puede llegar a pesar tanto que, en ciertos momentos, resulta difícil avanzar en el día a día.

El cine ha abordado esta realidad en numerosas ocasiones, y una de las películas que trata este tema es “Violet y Finch”, el drama juvenil de Netflix basado en la novela homónima de Jennifer Niven, publicada en 2014.

De qué trata "Violet y Finch"

La trama de “Violet y Finch” comienza presentándonos a Violet Markey, interpretada por Elle Fanning, una joven que vive en un pequeño pueblo de Indiana. Violet arrastra un fuerte trauma del pasado que la ha dejado emocionalmente devastada.

La primera vez que la vemos está subida a la barandilla de un puente, contemplando una decisión desesperada. En ese momento aparece Theodore Finch, personaje interpretado por Justice Smith, quien pese a sus propios problemas consigue convencerla para que baje.

Este encuentro marca el inicio de una relación que cambiará la vida de ambos.

Dos jóvenes marcados por el trauma

Violet y Finch comparten varias cosas en común. Ambos estudian en el mismo instituto y los dos viven con profundos traumas psicológicos que les dificultan disfrutar de la vida.

Violet no ha superado la muerte de su hermana en un accidente de tráfico ocurrido nueve meses antes. Finch, por su parte, es un joven solitario que a veces desaparece durante días sin dar explicaciones.

Poco después de conocerse en el puente, un trabajo escolar obliga a Violet a formar equipo con un compañero para investigar algunos de los lugares más emblemáticos del estado de Indiana.

Aunque Violet no quiere relacionarse con nadie, Finch logra convencerla para hacer el proyecto juntos.

Un viaje emocional por Indiana 

A partir de ese momento, “Violet y Finch” nos propone un viaje tanto físico como emocional. Mientras recorren distintos lugares de Indiana para completar su trabajo escolar, ambos comienzan a conocerse mejor.

Finch ayuda a Violet a abrirse poco a poco al mundo y a superar su dolor. Incluso consigue que vuelva a subirse a un coche para visitar una pequeña montaña rusa situada lejos de su casa. 

Con el tiempo, la relación entre ambos evoluciona y termina convirtiéndose en una historia de amor.

 

Violet y Finch junto al lago, escena romántica al aire libre
Violet y Finch en el lago

Sin embargo, Finch también arrastra una historia complicada. Durante una escena en un lago cercano, Violet descubre parte del trauma del joven: Finch sufrió abuso y violencia física por parte de su padre. Este pasado le provoca episodios en los que siente que pierde el control y necesita desaparecer durante un tiempo para no repetir ese comportamiento.

Tras una pelea en la escuela con el exnovio de Violet y problemas en casa, Finch vuelve a desaparecer. Violet, siguiendo los consejos de su padre, decide buscarlo recorriendo los lugares que ambos visitaron durante su proyecto.

Hasta aquí podemos contar de la historia de “Violet y Finch” sin desvelar más detalles de la trama.

Opinión y crítica de la película "Violet y Finch"

Técnicamente, “Violet y Finch” nos ha sorprendido positivamente. Al encontrarla en el catálogo de Netflix, esperábamos una comedia romántica juvenil típica de la plataforma (similar a “A todos los chicos de los que me enamoré”) pero nos encontramos con una película más profunda y emocional.

La película construye una historia sobre dos jóvenes muy diferentes unidos por sus traumas personales. En la primera parte del film vemos cómo Finch ayuda a Violet a superar su dolor, mientras apenas conocemos el pasado del chico. En la segunda mitad descubrimos los problemas de Finch y su lucha interna.

Todo esto se mezcla con la relación sentimental que nace entre ambos.

Otro aspecto interesante es el montaje de la película, que combina el viaje introspectivo de los protagonistas con un recorrido físico por distintos lugares de Indiana.

Las interpretaciones de Elle Fanning y Justice Smith

En el apartado interpretativo, Elle Fanning destaca especialmente en “Violet y Finch”. La actriz consigue transmitir el sufrimiento de Violet, su proceso de sanación y su evolución emocional.

Por su parte, Justice Smith ofrece una actuación correcta, aunque algo menos empática que la de su compañera. Aun así, la química entre ambos actores funciona y ayuda a transmitir la intensidad romántica de la historia.

Conclusión: una historia sobre amor y salud mental  

En definitiva, “Violet y Finch” es una película que nos ha gustado, especialmente por las reflexiones que plantea sobre la importancia de la salud mental y la forma en la que las personas afrontan sus traumas.

Se trata de un drama juvenil que va más allá del romance adolescente y que intenta mostrar la complejidad emocional de sus protagonistas.

Por todo ello, nuestra valoración final para “Violet y Finch” es de 7 sobre 10.



Ficha técnica de Violet y Finch

Título original: All the bright places

Año: 2020

Director: Brett Haley

Duración: 107 minutos

Género: Drama, romántico, LGTBI



miércoles, 22 de marzo de 2023

Nomadland

Hay actores que, cuando les descubres, inmediatamente te roban el corazón, y de una forma u otra, uno siente la necesidad de ver más trabajos suyos, por suerte no son muchos, si no, nos faltaría mucho más tiempo del que nos falta habitualmente, como ejemplos de esto tenemos a Sir Anthony Hopkins (tuvo suficiente con sus escasos 20 minutos en “El silencio de los corderos” para ganarnos), Meryl Streep, o por motivos muy diferentes Ryan Reynolds (a quien descubrimos como Deadpool).

Hoy, en esta entrada os contaremos la, hasta el momento, penúltima aparición en la gran pantalla de una actriz que nos cautivó en una cinta de 2017, la triple ganadora del Oscar a la mejor interpretación, Frances McDormand.

Sí, nosotros la descubrimos con el gran thriller “Tres anuncios en las afueras” y nos pareció que hizo un trabajo brillante, por tanto, cuando vimos anunciada su siguiente película, enseguida la pusimos en lista, aunque finalmente ha tardado bastante en llegar al top y ser vista, os estamos hablando del drama de 2020, “Nomadland”.

“Nomadland” empieza desplazándonos al pequeño pueblo de Empire (Nevada) a comienzo del año 2011 y lo hace mostrándonos un cartel informativo del cierre de la empresa yesera del municipio, empresa donde, hasta su cierre, trabaja Ferm (a quien da vida Frances McDormand).

Con el cierre de la empresa, Empire se convierte en una especie de pueblo fantasma, y Ferm recientemente viuda y sin trabajo decide abandonar también su casa y Empire, aunque toma la determinación de hacerlo diferente a como lo hacen sus vecinos, Ferm coge únicamente su vieja furgoneta y se lanza a la carretera sin destino.

La idea de Ferm es vivir en su furgoneta e ir donde tenga trabajo. En una de sus primeras escalas consigue trabajo en una planta de empaquetado y distribución del gigante Amazon donde conoce a una compañera de trabajo que le cuenta que hay un grupo de nómadas estacionados en un parquin cercano a la autopista.

Como no podía ser de otra forma, y aunque Ferm es una mujer de muy pocas palabras, va al estacionamiento y se encuentra con el resto de nómadas (algunos con furgonetas, otros con caravanas o vehículos adaptados) y empieza a conocer detalles de la vida que llevan, como ser relacionan, como se ayudan, etc.

Aprendiendo a cada paso, o mejor dicho a cada quilómetro, Ferm va cambiando de destino, cruzándose con personas que, de una forma u otra la marcarán de por vida y trabajando de los trabajos más variopintos (limpiadora de baños, recoger patatas, de ayudante de cocina en un restaurante de carretera, etc.), la mayoría de ellos trabajos mal pagados.

A lo largo de su camino, el cual va desde el frío en Dakota del Sur hasta el crudo desierto de Arizona, Ferm no solo tendrá que luchar contra las inclemencias del tiempo y de las averías de su vieja furgoneta, si no que se tendrá que enfrentar también al rechazo y a la discriminación y escoger siempre, cual es el camino a seguir, no solo en la carretera sino también en su vida.

Fern (Frances McDormand) en una parada de su viaje nómada
Fern (Frances McDormand) en una parada de su viaje nómada.

Y poco más a contaros del argumento y del desenlace de “Nomadland”, lo que sí que os contaremos es nuestra visión sobre ella.

Técnicamente, no os diremos que “Nomadland” sea una cinta mala, de hecho, sus pasos por los principales certámenes de cine se saldaron con triunfos, desde Venecia a Toronto, pasando por los grandes, los de Hollywood, pero para nosotros “Nomadland” se quedó corta.

Grabada en un tono y una estética totalmente intimista, “Nomadland” intenta hacernos ver y hacernos sentir lo que es la vida nómada partiendo de un cúmulo de desgracias que azotan la vida de Ferm, la protagonista (la pérdida de su marido, de su trabajo, tener que abandonar el pueblo, etc.). Con todo, y pese a la importancia que se da a los valores de la amistad y al espíritu de superación, a veces parece que, a cada cambio de secuencia, además de cambiar de trabajo, una nueva desgracia o contratiempo está al acecho.

Bajo nuestro punto de vista, otro punto negativo es el mortecino ritmo que Chloé Zhao, la directora, le da a toda la cinta, lo cual, junto con el carácter poco hablador del personaje de Ferm acaba sumiendo al espectador en una especie de letargo (¡ojo!, no aburrimiento) que, por momentos cansa. También nos ha parecido mal la falta de transiciones entre las paradas y trabajos, como si se tratara de un cambio de capítulo, Ferm cambia de destino, de trabajo y de problemas.

Interpretativamente, “Nomadland” es una película realmente particular, ya que únicamente cuenta con dos actores profesionales, entre los que, lógicamente está Frances McDormand que hace un gran trabajo, aunque en esta ocasión, nos ha parecido demasiado parco y austero en palabras y en transmitirnos sus sentimientos. Entendemos que hubiese podido aportar algo más.

Por todo lo que os hemos contado, y aunque no coincida con la gran crítica, nuestra nota final para “Nomadland” es de un 5 sobre 10.



“Nomadland” – 2020 – Estados Unidos

Dirigida por: Chloé Zhao

Duración: 108 minutos

Género: Drama



lunes, 28 de marzo de 2022

Adú

Adú (2020) - Poster
Estrenada a comienzos del pasado año 2020, el drama dirigido por Salvador Calvo, se convirtió en toda una revelación en nuestros cines (quizá no un grandísimo éxito comercial, pero sí, una aclamada cinta entre la mayoría de sus espectadores) y en toda una sensación en los Premios Goya de 2021.

Como es evidente, os estamos hablando de “Adú” el drama migratorio protagonizado por Luis Tosar, Adam Nourou y Álvaro Cervantes, encabezando cada uno de ellos, una historia que se irá entrelazando con el resto hasta el desenlace final.

“Adú” empieza situándonos en la polémica valla fronteriza que separa Melilla y Marruecos. Allí, una noche Mateo (Álvaro Cervantes) y dos guardias civiles más deben hacer frente a un intento de cruzar las vallas en la frontera, con la mala suerte que, uno de los migrantes queda atado en las concertinas de la valla. En los intentos de sacarle, el hombre cae y muere al acto.

A miles de kilómetros de allí, en Camerún, dos hermanos corretean alegremente por la selva en una vieja bicicleta cuando varios disparos. Los pequeños, agazapados en el frondoso bosque ven como un grupo de furtivos ha matado salvajemente a un elefante arrancándole los colmillos. Los hermanos son, Adú ( Moustapha Oumarou ) de seis años, y Alika, su hermana mayor.

Aunque no son vistos por los furtivos, su vieja bicicleta les delata, así que, deciden huir de su pueblo y emprender un largo viaje hasta España donde esperan encontrar su padre. Por la zona, encontramos también a Gonzalo (Luís Tosar), un activista medioambiental que se enfrentará a los furtivos, aunque evidentemente poco podrá hacer.

Mientras en España los tres guardias civiles descubren que deben enfrentarse a una investigación por lo sucedido en la valla, en Camerún los dos hermanos empiezan su viaje hasta el aeropuerto donde, sin muchas más opciones se convierten en polizones en la bodega de un avión, y Gonzalo recibe la noticia que debe recoger a su hija, con la que no tiene una buena relación, en el aeropuerto.

Durante el trayecto en avión, y debido a las gélidas temperaturas, Alika muere dejando solo al pequeño Adú, quien es apresado a su llegada al Senegal conociendo en esa situación a Massar (Adam Nourou) un joven adolescente que huye de una dramática situación de explotación sexual en Somalia. Pese a no hablar el mismo idioma, ambos se entienden a la perfección y se juntarán para emprender el camino hacia España.


El pequeño Adú y Massar intentando sobrevivir.
El pequeño Adú y Massar intentando sobrevivir.


Mientras Gonzalo luchará en su vida personal para entenderse con su hija mientras viaja a lo largo de África, Adú y Massar viajarán de Senegal a Marruecos cruzando Somalia enfrentándose a varios peligros y demostrando que entre ambos se ha forjado una gran amistad.

Como ya os podéis imaginar, las tres historias confluirán en la frontera de España con Marruecos, aunque, como también os podéis imaginar, nosotros nos guardaremos bien el desenlace final de “Adú”.

Técnicamente “Adú” cuenta con varios puntos que la convierten en una gran película, quizá el principal de ellos es conseguir plasmar con mucha delicadeza y, creemos que, con mucha honestidad, el tremendo drama que miles de niños (y no tan niños) sufren diariamente en su camino de huida de su casa hacia una ansiada y deseada libertad, sorteando mafias, condiciones insalubres, enfermedades, la muerte, etc., y lo hace sin buscar el amarillismo ni el gore.

Quizá el único pero de “Adú” en este punto, radica en la superficialidad de las dos tramas que acompañan a la de Adú y Massar, ya que, ninguna de ellas consigue ni acercase al nivel de la primera.

Desde el punto de vista interpretativo nos gustaría remarcar y mucho el trabajo de todo un desconocido, el de Adam Nourou dando vida a Massar, él y solo él, se lleva a los hombros gran parte de la carga dramática de la película, combinando fuerza, determinación, lucha y, sobre todo, amistad y protección hacia el pequeño Adú (a quien da vida un acertadísimo Moustapha Oumarou). Del resto de casting, poco diremos, ya que, aunque están a buen nivel, quedan muy eclipsados.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Adú” es de un 7.5 sobre 10, recomendándoos su visualización, pues seguramente os abrirá y mucho los ojos sobre el drama de la migración.



Título original: “Adú” – España – 2020
Dirigida por: Salvador Calvo
Duración: 119 minutos
Género: Drama
miércoles, 17 de noviembre de 2021

Alguien tiene que morir

Alguien tiene que morir - Poster
Si en el cine hay una frase que nos pone los pelos como escarpias, esta es “De los creadores de …”, reconocemos que puede llegar a vender muy bien, pero muy a menudo esta frase comercial es preludio de un pequeño o gran desastre en pantalla que, lo único que pretende es aprovecharse de un éxito pasado para sacar rendimiento de una obra bastante menor a aquella.

Hasta hace muy poco, esta frase solo estaba presente en marquesinas o posters de nuevas producciones cinematográficas, después llegó a la televisión para anunciar la emisión de series o películas y ahora, tenemos un ejemplo claro en las plataformas de streaming (concretamente en Netflix). No os vamos a engañar, en la última, hasta el momento, que hemos visto, hemos picado, se trata de “Alguien tiene que morir”.

“Alguien tiene que morir” es, hasta el momento, último trabajo del mexicano Manolo Caro, el para algunos (nosotros no lo creemos) Pedro Almodóvar mexicano y creador de uno de los grandes éxitos recientes de Netflix, “La casa de las flores” cosa que, como es evidente ha sido usado para lanzar este último trabajo suyo.

En esta ocasión “Alguien tiene que morir”, en vez de estar ambientada en México, lo está en España, concretamente en las cercanías del Madrid de 1954, en pleno régimen franquista.

La historia empieza con la llegada a su hogar de Gabino (Alejandro Speitzer) después de haber estado 10 años viviendo en México. Por sorpresa para todos, Gabino llega acompañado de Lázaro (Isaac Hernández) un bailarín de danza clásica. Aunque la idea de ambos jóvenes es estar sólo de pasada para acabar recalando en París, las cosas muy pronto se les tuercen.

Como era muy típico en la época para familias acaudaladas, la matriarca del clan y abuela de Gabino, Amparo (Carmen Maura) y su padre Gregorio (Ernesto Alterio) quieren que se case con Cayetana (Esther Expósito) la hija de un industrial del calzado, su madre Mina (Cecilia Cruz) entiende perfectamente al chico.

Por si fuera poco, no tarda en aparecer un nuevo personaje, Alonso (Carlos Cuevas), el hermano de Cayetana y con quien parece, Gabino tiene algo pendiente desde antes de que este se fuera a México y todo esto mezclado en los tejemanejes del elitista club donde hacen vida social todos los protagonistas, un club de tiro al pichón.

Ante la negativa de Gabino de casarse y siendo pública su buena relación y complicidad con Lázaro, pronto empieza a correr el rumor de que ambos son homosexuales, un flagrante delito en la época, a lo cual, instigado por Amparo, Gregorio, que además de padre de Gabino es cargo intermedio de la Dirección General de Seguridad del Régimen, procede a detenerlo y enviarlo a la cárcel por homosexual.

Desde este punto, torturas, represión, violencia y varios de los oscuros secretos de la familia de Gabino salen a luz hasta el sorprendente final que, como ya os podéis imaginar, nos reservaremos bajo llave.


Alonso (Carlos Cuevas) practicando tiro
Alonso (Carlos Cuevas) practicando tiro


No os vamos a engañar, los miembros de este equipo nos hemos llevado un buen chasco con “Alguien tiene que morir” y nos lo hemos llevado principalmente debido a dos puntos, el guion y propio montaje de esta miniserie. Bajo nuestro punto de vista, el principal problema de “Alguien tiene que morir” radica en la construcción de los propios personajes y en sus diálogos, en ambos casos, demasiado estereotipados, demasiado teatralizados que hace casi imposible una empatía con ellos. Tampoco el desarrollo argumental funciona, desaprovechando por completo la posibilidad explotar la represión homosexual durante el franquismo gracias a la superficialidad en la que se mueve esta miniserie.

En el apartado interpretativo, en “Alguien tiene que morir” nos encontramos con algo realmente curioso, ya que tenemos un elenco realmente espectacular con grandísimos nombres: Ernesto Alterio, Carmen Maura, Cecilia Cruz y grandes promesas como Carlos Cuevas, Alejandro Speitzer e Isaac Hernández, pero ninguno de ellos, pese a que ponen toda la carne en el asador consigue hacer un trabajo memorable ni dar brillo a una serie de la que, esperábamos mucho más. Posiblemente el problema no esté en la capacidad de los interpretes si no en la escasa profundidad de un guion y unos personajes demasiado exagerada.

No os vamos a engañar, nos hemos llegado una decepción con esta miniserie, por tanto, y por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Alguien tiene que morir” es de un 5 sobre 10.
 



Título original: “Alguien tiene que morir” – 2020 – México
Dirigida por: Manolo Caro
Duración: 3 capítulos (más o menos una hora cada uno)
Género: Drama, Thriller, LGTBI
jueves, 21 de octubre de 2021

Mulan

Mulan - 2020 - Poster
Nadie puede negar que los últimos años, el gigante californiano Disney se ha lanzado a una carrera por rentabilizar al máximo sus obras de animación catalogadas como “Clásicos Disney” y lo está haciendo con una técnica acción real (life action). Hasta el momento, se han sucedido por nuestras pantallas títulos como “Alicia en el país de las maravillas”, “Dumbo”, “El rey león”, o “Aladdín”, algunas con gran éxito en taquilla, aunque la mayoría de ellas han recibido más palos (tanto de la crítica especializada como de espectadores) que elogios.

El complejo y convulso (gracias a la pandemia mundial del Covid-19) 2020 y después de varios retrasos, se estrenó entre una gran polémica una cinta que había sido llamada a ser una de las grandes del 2020, “Mulan” aunque claro, su polémico estreno no vino dado por el cambio de temática de la película, ni por su falta de calidad, sino porque al final, Disney optó por dar el espaldarazo a las salas de cine de todo el mundo y estrenar su remake de “Mulan” por su plataforma de streaming Disney+ bajo pago directo, para todo el mundo, de casi 22 €.

Como es evidente, tanto los miembros de este equipo, como una inmensa mayoría de espectadores, no caímos en semejante trampa, y esperamos a su liberalización, la cual acabó llegando a comienzos de diciembre y hoy, en este pequeño rincón os contaremos nuestra visión de “Mulan”.

La historia de “Mulan” empieza desplazándonos al China Imperial, donde nos encontramos con una chica activa, divertida y aventurera quien causa más de una decepción a sus tradicionales padres, se trata de Hua Mulan. Como Mulan (a quien da vida Liu Yifei) debe seguir la tradición de ser una buena mujer y esposa de un buen marido, sus padres la envían a una casamentera, aunque algo acaba saliendo muy mal.

Paralelamente a esto, unos intrépidos guerreros Rouran capitaneados por el duro Bori Khan y la bruja Xianniang (quien dispone de una alta capacidad para convertirse en diferentes personas) inician el ataque contra las fuerzas de la China Imperial. Sin pensárselo mucho, el Emperador emite un decreto ordenando que, cada familia debe aportar a la defensa del país, un hombre.

En la familia de Mulan esto es totalmente imposible, ya que el único hombre es su padre y este tiene tan delicada la salud que no soportaría el ejército. Por eso, y a escondidas de todos, Mulan roba la armadura y la espada de su padre y huye a caballo con dirección al campo de entrenamiento.

A las órdenes del comandante Tung, Mulan se entrena disfrazado de hombre junto con el resto de soldados novatos. Antes de finalizar su formación, Tung y sus cadetes son llamados a la guerra ante el avance del ejército de Khan.

Ya en el campo de batalla, Mulan se enfrenta a Xianniang quien descubre que es una mujer antes de, tener que huir ante la fuerza de la armadura de Mulan. Finamente Mulan, utilizando sus artes de guerra, logra provocar una avalancha y enterrar a los Rourans en la nieve, aunque para ello ponga al descubierto su verdadero sexo.


Mulan en un momento de la lucha
Mulan en un momento de la lucha contra los Rourans


Expulsada del ejército, una Mulan derrotada emprende el camino de regreso a su casa, aunque por el camino, se encuentra con una Xianniang que le confiesa que ella también sufre el rechazo de su gente y que, los ataques de los Rourans son solo una cortina de humo, porque Khan lo que pretende es matar al emperador.

Aún a riesgos de enfrentarse a la pena de muerte, Mulan reúne a sus amigos del campamento de formación y se dirigen hacia la capital donde les tocará desencadenar una lucha sin cuartel contra Khan y sus tropas para salvar al emperador.

¿Lo conseguirá, ¿no? ¿Ha cambiado el final Disney en esta adaptación? Nosotros tenemos estas y más respuestas, aunque como ya os podéis imaginar, nos las quedaremos para nosotros. Lo que no nos quedaremos es nuestra visión sobre este nuevo remake del clásico de animación de “Mulan.

En esta versión en live-motion de 2020 del clásico de “Mulan” lo primero que nos sorprende es el cambio radical de Hua Mulan, y no físicamente, sino como concepto de personaje, ya que, en la cinta de animación, Mulan era una chica normal que luchaba además de contra los rivales, contra los cánones machistas sociales, mientras que en esta versión nos encontramos con una chica que, desde los primeros minutos, destila unos fuertes tintes de heroína con grandes capacidades para los saltos y la lucha.

A partir de esta premisa, enseguida nos podemos dar cuenta que, tanto el drama como el humor que imperaba en la película original se ha diluido completamente en esta, convirtiéndose en una cinta claramente de acción privándonos como espectadores del sentimiento de identificación o empatía, sentimiento que no consigue ni con la incorporación del tándem de villanos (Khan y Xianniang).

Interpretativamente, damos nuestro aprobado a la casi desconocida Liu Yifei (Hu Mulan) quien pese a tener un personaje desprovisto de carga dramática y humorística, soluciona bien las escenas de lucha/coreografía que le toca interpretar. Camino similar siguen el resto de protagonistas secundarios, pero tanto, sin objeciones ni alabanzas para el casting de esta versión de “Mulan”.

Por todo lo que os hemos contado, y teniendo en cuenta que, para los miembros de este equipo, esta versión del clásico es completamente prescindible y la consideramos más una opción para tener un título más en la filmografía de Disney que una buena película, le damos a esta “Mulan” una nota final de 4.5 sobre 10.



Título original: “Mulan” – USA – 2020
Dirigida por: Miki Caro
Duración: 115 minutos
Género: Secuela, Acción,
lunes, 7 de junio de 2021

Con amor, Víctor - Temporada 1

Con amor, Víctor - Temporada 1
Desde hace años, cuando hay un éxito inesperado, la industria de Hollywood lo tiene claro, hay que buscar la forma de continuar estirando el chicle, ya sea con secuelas o precuelas, ya sea inventándose un spin-off con alguno de los personajes principales o de sus historias. Con la popularización de las plataformas de streaming esto no solo no ha cambiado, sino que, además, ha abierto la puerta a continuar historias que empezaron en la gran pantalla, en la pequeña y en forma de serie.

Uno de los últimos casos ha sido el aprovechamiento del éxito de crítica y comercial de la primera película que daba todo el protagonismo a un adolescente que tenía que afrontar sus miedos en su salida del armario. Corría el año 2018, y os hablamos de “Con amor, Simon”.

Dos años más tarde, en 2020, se estrenó en Estados Unidos (a través de la plataforma Hulu) una serie basada en dicha cinta, titulada: “Con amor, Víctor”. Unos meses más tarde y coincidiendo con el lanzamiento mundial de Star dentro de Disney+, esta serie ha llegado a nuestras pantallas y hoy, os contamos nuestra opinión.

“Con amor, Víctor” empieza presentándonos a la familia Salazar llegando a Atlanta desde Texas, son Armando e Isabel, los padres, y Víctor (Michael Cimino) Pilar y Adrián, los hijos. Muy pronto, Víctor entabla amistad con Félix, su vecino y unos de los alumnos más poco populares del instituto Creekwood.

En sus primeros días en Creekwood, Víctor conoce a Mía (una apasionada del arte) y a su amiga Lake (una forofa de las redes sociales) con quien forma grupito, aunque por quien siente una potente atracción es con Benji Campbell, su compañero de clase.

A partir de este momento se iniciarán un conjunto de tramas en las que Víctor deberá ir deshojando la margarita de su sexualidad, apuntando en muchas ocasiones hacia la bisexualidad, ya que, aunque se enamora profundamente de Mia y empieza a salir con ella, nunca puede quitarse de la cabeza a Benji.

Paralelo a todo esto, Víctor de entera de la historia de un célebre exalumno de Creekwood, Simon, un chico que años antes se hizo popular por mostrar y aceptar su sexualidad ante todos. Como vive en un mar de dudas, Víctor se pone en contacto con Simon a través de una red social y este le irá dando consejos en base a sus propias experiencias.

Incapaz por decidirse, Víctor inicia un noviazgo con Mia, a la vez que sus dos amigos, Félix y Lake inician también una tóxica relación que poco a poco les va abriendo los ojos. Con todo, Víctor no se siente preparado para tener relaciones sexuales con Mia, sembrando con eso la duda entre las chicas, duda que a su vez mantiene también el propio Víctor con sus deseos hacia Benji aunque este tenga novio.


Víctor mirando con deseo a Benji
La tensión entre Víctor y Benji es palpable en cada escena


Poco más os vamos a contar del argumento de la primera temporada de “Con amor, Víctor”, salvo que, para descubrirse, o intentarlo, Víctor viajará hasta Nueva York, donde se reunirá con Simon (a quien da vida el mismo Nick Robinson que le interpretó en “Con amor, Simon”) y sus amigos, aunque, ¿este viaje tendrá el resultado esperado?

Técnicamente “Con amor, Víctor” es un spin-off con poquísimo riesgo y con, además, poquísima originalidad. La historia parte de los mismos patrones que ya usó “Con amor, Simon” añadiéndole dos nuevos ingredientes; la racialización de Víctor y su familia (las referencias a sus raíces portorriqueñas son constantes los primeros capítulos) y la apuesta por la bisexualidad como medio de indefinición del protagonista. Con todo, ambas historias pierden fuelle con el paso de los capítulos siguiendo la estela de lo que pasó en la película original, aunque sin llegar nunca a su nivel.

En cuanto a las interpretaciones, y bajo nuestro punto de vista, “Con amor, Víctor” peca en exceso de una falta de definición de sus personajes, haciendo que los trabajos de sus intérpretes queden encorsetados en una indefinición demasiado marcada, todo esto a excepción, obviamente, de Víctor Salazar donde ahí sí, Michael Cimino se hace amo y señor de cada escena en la que es protagonista.

No os vamos a engañar, “Con amor, Víctor” no es una mala serie, aunque quizá, se le nota demasiado el puritanismo americano, dejando esta primera temporada como una serie bonita de ver, pero sin profundidad en las tramas ni en los personajes, cosa que sí tenía su predecesora.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota para esta primera temporada de “Con amor, Víctor” es de un 6.5 sobre 10.
 



Título original: “Love, Victor ” - 2020 – USA
Año de creación: 2020
Año de finalización: 2020 (primera temporada)
Duración: 10 capítulos (de unos 30 minutos cada uno)
Género: Drama, Comedia

 

 

jueves, 27 de mayo de 2021

Onward

Póster oficial de la película Onward (2020) de Pixar con Ian y Barley

Estar durante 25 años en el candelero es algo sumamente difícil y estarlo en la meca del cine por hacer, de forma regular, películas memorables es algo, hasta el momento imposible. Durante un tiempo, éramos muchos los que pensábamos que, quizá, la primera productora que lo conseguiría sería Pixar, pero, con su trilogía de Cars, ya dejó claro a todo el mundo que no, que nadie es perfecto.

Con todo, si una cosa tiene el gigante Pixar, es que no cesa en su empeño de buscar la excelencia, tanto en pantalla como, obviamente, en caja y este 2020, tras dos años presentando secuelas (algo muy de Disney, su empresa matriz), ha vuelto con una de sus historias originales, “Onward”, aunque claro, poco esperaban los californianos que, a la semana de su estreno, estallara la pandemia de COVID-2019 y su película se quedara sin poder llenar las salas de cine de todo el mundo.

Unos meses después, donde llegó es a la plataforma de streaming de Disney (Disney+) y desde allí, a los salones de sus suscriptores, entre los que nos encontramos, y hoy, os contaremos nuestra opinión de “Onward”.

“Onward” empieza desplazándonos a un mundo habitado por elfos, hadas, hechiceros y otros personajes mitológicos que usaban la magia en su día a día, aunque muy pronto esta quedó arrinconada por la llegada de la tecnología. Ya en la actualidad y en ese mismo mundo (muy parecido al nuestro, por cierto) nos encontramos a la familia de elfos Lightfoot, formada por Laurel (la madre), Barley (el hijo mayor y un auténtico fan de la historia de su pueblo y de los juegos de rol sobre magia) y Ian en el hijo menor.

Justo el día del dieciseisavo cumpleaños de Ian, y después de que este no se atreviera a invitar a sus compañeros a su fiesta de cumpleaños, Laurel les da a sus hijos un regalo de parte de su difunto padre Wilden, un báculo mágico, una gema de fénix y un hechizo para conseguir hacerlo volver durante un día.

Después de muchos intentos por parte de Barley, desiste del intento de invocar a su padre, aunque un poco más tarde, y con más éxito del esperado es Ian quien consigue activar el báculo, aunque desgraciadamente, la gema se destruye antes de tiempo y Wilden sólo consigue regresar parcialmente (vaya, sólo llegan a materializarse sus piernas).

Una vez vista la situación Barley propone buscar, dentro de las 24 horas que tendrán a su padre, una nueva gema para completar el hechizo, para ello, ambos hermanos se dirigen a la taberna de la Manticora donde le pedirán a esta, un mapa para llegar a la gema. Por desgracia para los hermanos la Manticora se ha retirado y ahora se dedica a gestionar un restaurante familiar. Después de un desafortunado accidente en el restaurante, los hermanos Lightfoot salen de allí con un “mapa” y un supuesto destino, las montañas.

Los hermanos Ian y Barley en Onward, película de Pixar sobre confianza y valentía
La confianza entre hermanos, un tema central en Onward de Pixar

A partir de este momento, “Onward” entra en una dinámica de roadmovie con un claro protagonista, el sentido el humor mientras se desgranan las aventuras con los intentos de magia por parte de Ian, encuentros con la policía, con pequeñas hadas y sobre todo, descubrimientos más o menos profundos entre ambos hermanos, aunque, ¿conseguirán Ian y Barley completar el hechizo y a su padre antes de que este desaparezca definitivamente? Como ya os podéis imaginar, nosotros sabemos la respuesta, pero, nos la guardaremos bajo llave.

Lo que no nos guardaremos es nuestra opinión sobre “Onward”, de hecho, os la contaremos en las próximas líneas.

Técnicamente “Onward” mantiene totalmente el nivel que nos tiene acostumbrados Pixar, con una ambientación espectacular y una calidad gráfica que, como siempre, está a la cresta de la ola. Con todo, y bajo nuestro modesto punto de vista, en esta “Onward” hay una cosa que nos chirría en exceso, el montaje en forma de roadmovie con un uso excesivo del humor fácil para pintar unas relaciones humanas ciertamente complicadas que, para nosotros se han quedado un poco como Wilden, a medio camino.

En cuanto a los personajes, creemos importante indicar que, “Onward” cuenta con una definición de los personajes realmente espectacular, haciéndonos ver, sin problemas como son los dos protagonistas, los hermanos Lightfoot. Por un lado, nos encontramos con el inseguro y, a veces, depresivo Ian y por el otro, su hermano mayor, Barley quien, al revés que su hermano, tiene una gran seguridad en sí mismo, aunque arrastra más de un fracaso, una combinación perfecta que acaba convirtiéndose en la auténtica magia de “Onward”.

Con todo y, aunque para nosotros no está entre las mejores de Pixar, esta “Onward” es una película digna de ser vista y disfrutada. Por todo lo que os acabamos de contar, nuestra nota final para “Onward” es de un 6.5 sobre 10.



Título original: “Onward” – 2020 – USA

Dirigida por: Dan Scanlon

Duración: 102 minutos

Género: Animación


miércoles, 10 de febrero de 2021

Gambito de dama

Gambito de dama Cartel
En el mundo del cine y la televisión, al igual que en nuestro día a día, las previsiones de éxito son simplemente eso, previsiones, ya que, aunque uno le ponga mucho interés y mucha fuerza en la promoción de una iniciativa, muchas veces cae en saco roto. Por el contrario, hay veces que una iniciativa que se inicia sin ninguna previsión halagüeña, se consigue un éxito realmente inesperado.

Dentro de este último grupo, la plataforma de streaming Netflix consiguió, el pasado 2020 un éxito realmente inesperado (como mínimo para el gran público), igual como pasó en 2018 con la mexicana “La casa de las Flores”, aunque en esta ocasión con la miniserie “Gambito de Dama”.

“Gambito de Dama” se estrenó a finales de octubre 2020, y su éxito fue arrasador, convirtiéndose en el mejor estreno de una miniserie de toda la historia de la plataforma, y todo, gracias al boca-oreja, realmente ¿De qué va “Gambito de Dama”?

“Gambito de Dama” es una miniserie en tono de drama que refleja la lucha de un joven para convertirse en la mejor ajedrecista el mundo al mismo tiempo que lucha contra su desestructurada vida, una vida solitaria marcada por su adicción a las drogas y al alcohol, pero bueno, vayamos al argumento.

La historia empieza desplazándonos al Kentucky de principios de los años 50 del pasado siglo, allí nos encontramos con Beth Harmon, una pequeña de 8 años, triste y sombría ingresando en un orfanato para chicas. Allí, en el orfanato, la pequeña Beth se cruzará con dos personas que, a la postre, acabarán siendo importantes en su vida, una, su compañera Jolene, una chica algo mayor, vibrante y vivaracha, y el otro el Sr. Shaibel, el bedel de la escuela, con quien, a escondidas, tomará sus primeras clases de ajedrez.

Unos años más tarde, Beth (ya interpretada por Anya Taylor-Joy) es adoptada por los Wheatley, Alma (Marielle Heller) y Allston. Durante los primeros tiempos con los Wheatley, Beth empieza a participar, pese al machismo y la reticencia social, en pequeños torneos de ajedrez que, sin muchos problemas y contra todo pronóstico, gana, llevándose con ella los pequeños premios que ofrecen.

Al poco tiempo, Alma y Allston se separan, quedándose juntas Alma y Beth, aunque la relación entre ellas es más parecida a la de ama-sirvienta que a la de una madre con su hija. Aunque tiene alguna reticencia, cuando Alma ve que Beth gana dinero con el ajedrez, se interesa y la empuja a seguir ganando, acompañándola a eventos, organizando los viajes y obviamente llevando la contabilidad, por lo que, muy pronto, acuerda con Beth un porcentaje de las ganancias.

El problema principal de Beth empieza a acrecentarse, ya que, pese a que entabla amistad con varios de sus rivales, para concentrarse lo suficiente debe que recurrir a los tranquilizantes. Dicho problema, se acrecienta a pasos agigantados cuando Alma, su madre muere, provocando que se encierre en casa y se lance a la bebida.


Beth Harmon
Beth Harmon en una de las partidas de "Gambito de dama"


Todo un panorama para la considerada, en esos momentos, una de las mejores, o la mejor ajedrecista de los Estados Unidos, y más, teniendo en mente y planificado un enfrentamiento con el rey mundial del ajedrez, el ruso Vasily Borgov. ¿Podrá Beth superar sus adicciones y conseguir el dinero suficiente para enfrentarse a Borgov? Nosotros, evidentemente, lo sabemos, pero no os lo contaremos aquí.

No os vamos a engañar si os decimos que “Gambito de dama” nos ha dejado mucho más contrariados que a la mayoría, quienes la consideran poco más que una obra maestra. En nuestro caso, aunque le reconocemos que tiene dos grandísimos puntos fuertes, el primero de ellos, la ambientación (los 50-60 están perfectamente desarrollados, pero ¿qué serie actual que se lo proponga no lo consigue?) y el segundo un gran trabajo de Anya Taylor-Joy, del que os hablaremos más adelante, pero de ahí, a considerarla una obra maestra, lo consideramos, a todas luces excesivo,  ya que básicamente es todo lo que tiene.

Uno de los grandes puntos negativos de “Gambito de dama”, quizá el que más, es el desarrollo argumental de la misma, en el que podemos ver dos claras líneas, el ajedrez y la drogodependencia de Beth, pues bien, la mezcla de ambos resulta, en demasiadas ocasiones, una combinación lenta y aburrida que te hace plantear si continuar o no con la visión de la misma (salvamos de este punto, quizá, el capítulo de desenlace de la serie).

Interpretativamente, nos quitamos el sombrero ante la magistral actuación de la joven Anya Taylor-Joy quien es capaz de hacernos sentir todo lo que está pasando su Beth Harmon: su lucha continua por mejorar su técnica, el sufrimiento vivido desde la muerte de su madre (con un orfanato, una familia adoptiva desestructurada, etc) y su caída al pozo de la drogadicción, etc. Simplemente excelente. En cuanto al resto de casting, pues correcto, aunque la falta de papel y de historias a desarrollar, les convierte en simples marionetas para el relleno de espacios y minutos de metraje.

Por todo lo que os hemos contado, y aunque “Gambito de dama” es todo un éxito mundial, para nosotros no deja de ser un bonito envoltorio para una gran interpretación y ocho capítulos con más aburrimiento que disfrute. Por tanto, nuestra nota final para “Gambito de dama” es de un 5 sobre 10.



Título original: “The Queen’s Gambit” - 2020- USA
Dirigida por: Scott Frank
Año de creación: 2020
Año de finalización: 2020 (temporada única)
Duración: 8 capítulos (de entre 45 y 60 minutos cada uno)
Género: Drama