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martes, 27 de octubre de 2026

Mentiras: la serie (2025): un musical lleno de mentiras

Cartel de Mentiras: la serie (2025)

Mentir es bastante fácil. Lo complicado es mantener la mentira, recordar a quién le has contado qué y evitar que todo termine explotando en el peor momento posible. Mentiras: la serie juega precisamente con ese terreno tan resbaladizo en el que se mezclan los secretos, las relaciones sentimentales y las verdades a medias. Porque las mentiras pueden servir para esconder lo que no queremos que los demás sepan, pero también para protegernos, manipular o intentar mantener una vida que hace tiempo que se nos ha ido de las manos. El problema llega cuando alguien empieza a tirar del hilo.

Y es que en las relaciones humanas la verdad tiene la fea costumbre de aparecer cuando menos conviene. A veces basta una pequeña contradicción para que empiecen las sospechas; otras, hace falta que se acumulen los secretos hasta que ya no hay manera de sostener la farsa. Entonces llegan los reproches, los dramas y ese inevitable “¿cómo has podido hacerme esto?”. Porque, puestos a mentir, cada cual tiene sus motivos, pero cuando las piezas empiezan a encajar, las explicaciones suelen resultar bastante menos convincentes que las propias mentiras.

Sinopsis de Mentiras: La serie

Tras la muerte de Emmanuel Mijares, cuatro mujeres (Daniela, Dulce, Yuri y Lupita) se reúnen en una misteriosa mansión y descubren que todas mantuvieron una relación con el mismo hombre. Entre reproches, secretos y versiones muy distintas de lo sucedido, las protagonistas intentarán reconstruir el pasado y descubrir hasta dónde llegan las mentiras de Emmanuel.

Con canciones míticas, estética ochentera y mucho melodrama, esta serie mexicana convierte un enredo sentimental en un musical lleno de humor, sorpresas y situaciones de lo más disparatadas.

Crítica de Mentiras: La serie

Hay dramas que se sufren y otros que se cantan a pleno pulmón. Mentiras: la serie pertenece, sin ninguna duda, al segundo grupo. Esta producción mexicana convierte los desengaños amorosos, los secretos y las mentiras en un espectáculo musical divertidísimo, con canciones míticas de los 80 y un sentido del humor que le sienta de maravilla.

Su gran acierto es ese tono de teleserie latinoamericana en el que todo parece estar a punto de convertirse en una tragedia monumental. Las emociones se viven a lo grande, los conflictos se llevan al límite y siempre hay espacio para la exageración y la carcajada. Las canciones son buena parte de la fiesta y, además de despertar la nostalgia, encajan perfectamente en este particular universo de corazones rotos y verdades a medias.


Daniela, Dulce, Yuri y Lupita, protagonistas de Mentiras: la serie
Daniela, Dulce, Yuri y Lupita, las protagonistas de Mentiras: la serie.

Eso sí, el montaje tan teatral puede descolocar al principio. Hay que acostumbrarse a sus gestos exagerados, sus cambios de tono y esa forma tan particular de convertir cada situación en un espectáculo. Cuesta un poco entrar en el juego, pero cuando entiendes sus reglas, esa teatralidad termina dándole personalidad y sentido a la propuesta.

Mentiras: la serie no pretende reinventar nada. Lo suyo es jugar con el melodrama, reírse de sus propios excesos y convertir las canciones en parte de la diversión. Puede costar un poco entrar en su montaje teatral, pero cuando aceptas sus reglas, la propuesta gana muchos puntos. Y es que algunas mentiras se descubren hablando… y otras, por lo visto, se descubren cantando.

Personajes e interpretaciones

El reparto cumple, pero donde realmente funciona la serie es en la química entre los personajes. Sus enfrentamientos, complicidades y reproches dan vida a este enredo sentimental y encajan perfectamente con el tono exagerado de culebrón. Sin grandes interpretaciones que destaquen especialmente, el conjunto tiene suficiente chispa para que acabemos entrando en su particular locura.

¿Merece la pena ver Mentiras: La serie?

Sí, si te apetece un musical sin complejos, con canciones ochenteras, humor y dramas sentimentales llevados al extremo. No todo funciona igual de bien y hay que acostumbrarse a su puesta en escena, pero cuando entras en el juego, resulta bastante disfrutable. No es una serie redonda, pero sabe cómo hacerte pasar un buen rato.

Nota final: 6/10



Ficha técnica de Mentiras: La serie



Título original: “Mentiras: La serie”

Año de estreno: 2025

País: México

Temporadas: 1

Episodios: 8

Género: comedia,drama, musical



jueves, 31 de octubre de 2024

El secreto del río

El secreto del rio
Desde hace ya bastante tiempo, no solo nosotros, también bastante más gente, nos venimos quejando que la plataforma de streming de la gran N (Netflix), viene siguiendo una política un tanto controvertida aplicando constantes subidas de precio en sus suscripciones y bajando, a la par, la calidad de sus producciones.

En su catálogo abundan las series juveniles que nos cuentan los mismos problemas y dudas de siempre, montones de series de zombis y comedias baratas que apenas entretienen. Por suerte, de vez en cuando aparecen, casi sin hacer ruido y sin publicidad pequeñas joyas por las que, aún hoy en día merece pagar la suscripción.

Una de estas pequeñas joyas llegó al catálogo internacional de Netflix a comienzos de octubre de 2024 desde México, y lo hizo colocándose en la cima de las series más vistas y, sinceramente, no es para menos. Os estamos hablando de la miniserie “El secreto del río”. 

Tras leer su sinopsis, en el equipo decidimos verla y hoy, en esta entrada os lo contamos.

“El secreto del río” empieza desplazándonos al pequeño pueblo de Istmo de Tehuantepec, en la región de Oaxaca, allí, en autobús y llevando una pequeña bolsa de viaje llega Manuel (interpretado por Frida Sofía Cruz) un niño dispuesto a pasar las vacaciones de verano con su abuela. A su llegada, en la estación, le esperan su abuela, una amiga y Erik (interpretado por Mauro Guzmán) el pequeño hijo de esta.

Aunque de primeras Erik no está muy dispuesto a hacerse amigo de Manuel por su diferente forma de ser y de moverse, pronto ambos niños empiezan a entablar una bonita y sana amistad aunque dos cosas atormentan a los pequeños, por un lado el homófobo e irracional padre de Erik quien quiere impedir que su hijo vea a Manuel, y por el otro, el propio Manuel, quien se siente diferente al resto de los niños y no sabe muy bien porqué.

Un día, gracias a su abuela, Manuel descubre que el pueblo hay un grupo de mujeres especiales, las muxes quienes según Solange (una de las muxes), son mujeres con corazón y espíritu de mujer pero con la fuerza de un hombre. Esta definición y el propio soporte de Solange y sus amigas hacen que Manuel empiece a descubrir su propia identidad.

Tras el verano, Manuel descubre que no va a poder volver con su madre ya que esta ha tenido que irse a trabajar a Estados Unidos (más adelante descubrirá que, para protegerle de la verdad esto no es del todo cierto) y que por tanto, deberá ir a la escuela en el pueblo. Allí Manuel y Erik se hacen amigos de Paulina.

Poco después, todo el pueblo es invitado a la boda de los tíos de Erik, en la cual sucede un hecho que marcará la vida de los pequeños ya que Sergio, el novio, estando borracho, quiere abusar sexualmente de Manuel aunque con la ayuda de Erik esto no sucede, lo que sucede es que Sergio, el abusador, cae al río y se golpea en la cabeza muriendo en el acto.

Impactados por este hecho Manuel y Erik se prometen no hablar nunca y con nadie de lo sucedido y así lo hacen aunque la policía les sigue tan de cerca que Solange tiene que intervenir.

Al poco tiempo, la madre de Manuel muere y este se queda con su abuela hasta que, el homófobo padre de Manuel aparece en el pueblo avisado por el padre de Erik quien no soporta que ambos niños sean amigos. Finalmente, Manuel abandona el pueblo con su padre.

Veinte años después, Manuel vuelve al Istmo de Tehuantepec convertido en Sicarú para asistir al funeral de Solange con quien mantuvo, durante ese tiempo, contacto. Su llegada al pueblo no podía haber sido más fría, con un Erik convertido en un hombre que no quiere retomar la amistad con Sicarú.


Erik y Manuel con Solange
Erik y Manuel con Solange



Por suerte para ella, Paulina, la ahora mujer de Erik, sí quiere retomar su amistad, y lo hace a la par que Sicarú debe enfrentarse de nuevo a la homofobia que impide darle un funeral digno a Solange.

Aunque esto no es todo, ya que se descubre que en la vieja casa de la abuela de Sicarú hay un niño malviviendo con su supuesto hermano y la connivencia del ahora jefe de policía, el abusador de Manuel en la escuela.

Por si fuera poco, el secreto que une a Sicarú con Erik vuelve a sus vidas lo que acabará provocando que la amistad entre ambos vuelva a renacer con fuerza, aunque como sucede esto, nos lo guardaremos celosamente.

“El secreto del río” es una de esas series que remueven algo por dentro a cada persona que la ve, y lo hace desde el primer momento, con ese encuentro entre dos niños con dos historias realmente diferentes que, en base a la inocencia consiguen armar una profunda relación de amistad y lealtad.

Argumentalmente “El secreto del río” es una serie perfectamente tramada donde ni le sobra ni le falta ningún capítulo y donde la trama principal se hilvana a la perfección con las secundarias ya sea, a través de la cultura mexicana (muy presente en todas las secuencias, diálogos, etc.) o a través de esos seres especiales llamados muxes y las reacciones que estas despiertan en una sociedad altamente homófoba (los insultos de “joto”, “puto” o “maricón” están en el orden del día).

Con todo, uno de los aciertos más grandes de “El secreto del río” es la elección de su casting en el que, todos y cada uno de los intérpretes le da a esta serie un plus de naturalidad, huyendo de la sobreactuación que muchos actores, sobre todo mexicanos hacen en sus trabajos. 

Aunque os podríamos hablar de todos, queremos centrarnos en el trabajo de 6 actores que dan vida a los tres protagonistas de la historia, y de todos ellos, en especial de los pequeños Frida Sofía Cruz y Mauro Guzmán quienes nos hacen vivir todos y cada uno de los insultos que reciben en la serie, también nos hacen disfrutar de sus juegos y ocultar su secreto. Sinceramente, maravillosos todos.

“El secreto del río” es una serie que conmueve, pero que también nos hace pensar y que deja al descubierto una serie de realidades duras y problemáticas, todo sin olvidar el poder de la cultura, la amistad y la belleza oculta a nuestro alrededor.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “El secreto del río” es de un 8.5 sobre 10.

 

 

Título original: “El secreto del río”– 2024 – México
Año de creación: 2024
Año de finalización: 2024 (primera y única temporada)
Duración: 8 capítulos (de unos 40 minutos)

 

 

miércoles, 17 de noviembre de 2021

Alguien tiene que morir

Alguien tiene que morir - Poster
Si en el cine hay una frase que nos pone los pelos como escarpias, esta es “De los creadores de …”, reconocemos que puede llegar a vender muy bien, pero muy a menudo esta frase comercial es preludio de un pequeño o gran desastre en pantalla que, lo único que pretende es aprovecharse de un éxito pasado para sacar rendimiento de una obra bastante menor a aquella.

Hasta hace muy poco, esta frase solo estaba presente en marquesinas o posters de nuevas producciones cinematográficas, después llegó a la televisión para anunciar la emisión de series o películas y ahora, tenemos un ejemplo claro en las plataformas de streaming (concretamente en Netflix). No os vamos a engañar, en la última, hasta el momento, que hemos visto, hemos picado, se trata de “Alguien tiene que morir”.

“Alguien tiene que morir” es, hasta el momento, último trabajo del mexicano Manolo Caro, el para algunos (nosotros no lo creemos) Pedro Almodóvar mexicano y creador de uno de los grandes éxitos recientes de Netflix, “La casa de las flores” cosa que, como es evidente ha sido usado para lanzar este último trabajo suyo.

En esta ocasión “Alguien tiene que morir”, en vez de estar ambientada en México, lo está en España, concretamente en las cercanías del Madrid de 1954, en pleno régimen franquista.

La historia empieza con la llegada a su hogar de Gabino (Alejandro Speitzer) después de haber estado 10 años viviendo en México. Por sorpresa para todos, Gabino llega acompañado de Lázaro (Isaac Hernández) un bailarín de danza clásica. Aunque la idea de ambos jóvenes es estar sólo de pasada para acabar recalando en París, las cosas muy pronto se les tuercen.

Como era muy típico en la época para familias acaudaladas, la matriarca del clan y abuela de Gabino, Amparo (Carmen Maura) y su padre Gregorio (Ernesto Alterio) quieren que se case con Cayetana (Esther Expósito) la hija de un industrial del calzado, su madre Mina (Cecilia Cruz) entiende perfectamente al chico.

Por si fuera poco, no tarda en aparecer un nuevo personaje, Alonso (Carlos Cuevas), el hermano de Cayetana y con quien parece, Gabino tiene algo pendiente desde antes de que este se fuera a México y todo esto mezclado en los tejemanejes del elitista club donde hacen vida social todos los protagonistas, un club de tiro al pichón.

Ante la negativa de Gabino de casarse y siendo pública su buena relación y complicidad con Lázaro, pronto empieza a correr el rumor de que ambos son homosexuales, un flagrante delito en la época, a lo cual, instigado por Amparo, Gregorio, que además de padre de Gabino es cargo intermedio de la Dirección General de Seguridad del Régimen, procede a detenerlo y enviarlo a la cárcel por homosexual.

Desde este punto, torturas, represión, violencia y varios de los oscuros secretos de la familia de Gabino salen a luz hasta el sorprendente final que, como ya os podéis imaginar, nos reservaremos bajo llave.


Alonso (Carlos Cuevas) practicando tiro
Alonso (Carlos Cuevas) practicando tiro


No os vamos a engañar, los miembros de este equipo nos hemos llevado un buen chasco con “Alguien tiene que morir” y nos lo hemos llevado principalmente debido a dos puntos, el guion y propio montaje de esta miniserie. Bajo nuestro punto de vista, el principal problema de “Alguien tiene que morir” radica en la construcción de los propios personajes y en sus diálogos, en ambos casos, demasiado estereotipados, demasiado teatralizados que hace casi imposible una empatía con ellos. Tampoco el desarrollo argumental funciona, desaprovechando por completo la posibilidad explotar la represión homosexual durante el franquismo gracias a la superficialidad en la que se mueve esta miniserie.

En el apartado interpretativo, en “Alguien tiene que morir” nos encontramos con algo realmente curioso, ya que tenemos un elenco realmente espectacular con grandísimos nombres: Ernesto Alterio, Carmen Maura, Cecilia Cruz y grandes promesas como Carlos Cuevas, Alejandro Speitzer e Isaac Hernández, pero ninguno de ellos, pese a que ponen toda la carne en el asador consigue hacer un trabajo memorable ni dar brillo a una serie de la que, esperábamos mucho más. Posiblemente el problema no esté en la capacidad de los interpretes si no en la escasa profundidad de un guion y unos personajes demasiado exagerada.

No os vamos a engañar, nos hemos llegado una decepción con esta miniserie, por tanto, y por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Alguien tiene que morir” es de un 5 sobre 10.
 



Título original: “Alguien tiene que morir” – 2020 – México
Dirigida por: Manolo Caro
Duración: 3 capítulos (más o menos una hora cada uno)
Género: Drama, Thriller, LGTBI
jueves, 20 de mayo de 2021

¿Quién mató a Sara? - Temporada 1

¿Quién mató a Sara? Poster Temporada 1
Hay series cuyas temporadas se anuncian y se filtran imágenes y secuencias casi desde el mismo momento en que se confirman (o si no, pensad en “Stranger things” por citar una), y otras que, sin apenas anunciarse, llegan a la cartelera de alguna de las plataformas de streaming y se convierten en auténticos éxitos, manteniéndose en el ‘top 10’ durante semanas.

Una de las últimas series con las que esto ha sido más notorio, es con la mexicana “¿Quién mató a Sara?”, un auténtico éxito de audiencia mundial (el mejor estreno de una serie de habla no inglesa en Estados Unidos) que ha hecho que, su segunda temporada llegue apenas dos meses después de la primera.

Intrigados por tanto éxito, y solo sabiendo que se trataba de un thriller con toques de drama, los miembros de este equipo nos decidimos por verla y hoy, por comentárosla en este pequeño rincón.

La historia de “¿Quién mató a Sara?” empieza presentándonos a Álex Guzman (Manolo Cardona), un hombre de mediana edad que, después de pasar 18 años en la cárcel, es liberado de su injusta condena.

Al recibir tan importante noticia Álex empieza poner en marcha su plan, urdido durante los 18 años que ha pasado en la cárcel, para esclarecer tanto el asesinato de su hermana Sara como los motivos por los cuales la poderosa familia Lazcano lo culpó a él enviándolo al correccional.

Casi a los inicios de la serie, la acción nos traslada 18 años atrás, la fatídica tarde donde Álex y su hermana Sara salen a navegar junto a Rodolfo Lazcano, el novio de la chica, y un grupo de amigos y el resto de hermanos Lazcano. Durante el paseo en barca, los jóvenes deciden hacer paracaídas acuático (o sea, paracaídas tirado por una lancha), con el infortunio que, con Sara montada en el paracaídas, a este se le parte una cuerda y la chica cae al mar muriendo por el impacto.

Poco a poco, más historias se unen a este fatídico proceso, complicándolo todo, aunque eso sí, hasta bien entrada la primera temporada, en el punto de mira de Álex está la familia Lazcano al completo, la cual, capitaneada por el malo-malísimo de la serie, el patriarca César Lazcano (Ginés García Millán), no se lo pondrá nada fácil, convirtiendo su venganza en un camino más que peligroso.


Sara, muere en extrañas circunstancias
Sara siendo recogida por su hermano


Como quien no quiere la cosa, Álex descubre que Sara estaba embarazada cuando murió, aunque no de su novio Rodolfo. ¿Será Rodolfo el asesino de Sara? O por el contrario Rodolfo no será más que una marioneta más porque todos, en la familia Lazcano parecen tener tanto motivos para matarla, como secretos a esconder.

Por un lado, tendremos al patriarca, un hombre con un largo historial de muertes y de cuernos a su mujer Mariana, quien, a la vez, descubrió el último gran secreto de su marido y junto a su fiel sirviente Elroy (Héctor Jiménez) planean una venganza, y todo sin olvidar a Chema Lazcano (Eugenio Siller) quien debe esconder, aunque no puede, su homosexualidad ante la familia.

Como veis, toda una mezcla de thriller, misterio con el más puro estilo de culebrón, algo que no os vamos a engañar, nos resulta como mínimo original. Lo que no es para nada original es la trama vertebradora de “¿Quién mató a Sara?” la cual se centra casi exclusivamente en un hecho del pasado en el que todos los miembros de una familia adinerada pueden tener o tienen (aunque sea por ocultarlo) algo que ver.

Técnicamente “¿Quién mató a Sara?” es una serie con muchos altibajos ya que, a veces, parece que se han preocupado más por el hecho de que siempre suceda algo, aunque no aporte nada, que en desarrollar una trama coherente de comienzo a fin que nos sorprenda con sus giros (que los tiene, aunque son más que manidos). En “¿Quién mató a Sara?” tenemos acción y un sinfín de situaciones que, si buscas algo que entretenga, pues te puede servir.

Desde el punto de vista interpretativo os diremos que, simplemente se aguanta ya que, nadie es capaz de coger el peso de la trama (quizá demasiado está demasiado desestructurada para ello), y nadie despunta en positivo, en negativo sí tenemos a Ginés García Millán, el malo malísimo de la serie y patriarca de los Lazcano, pero su papel y sus dejes simulando que es mejicano cuando su acento es del centro España, chirría más que una puerta desengrasada.

Con todo, nosotros tenemos que suspender a “¿Quién mató a Sara?”, básicamente porque, aunque la vimos con ánimo de ver algo ligero, sin pretensiones, para entretener, por los pelos, pero no cumplió. Así pues, nuestra nota final para “¿Quién mató a Sara?” es de un 4 sobre 10.
 



Título original: “¿Quién mató a Sara? ” - 2021 – USA
Año de creación: 2021
Año de finalización: 2021 (primera temporada)
Duración: 10 capítulos (de entre 50 y 60 minutos cada uno)
Género: Drama, thriller
 
viernes, 22 de mayo de 2020

La casa de las flores - Temporada 3

La casa de las flores temporada 3 Poster
"Ay, por favor” ¡Cuanto vamos a echar de menos a la gran Paulina de Mora! Esa mujer directa, sin tapujos y que no tiene miedo a decir nada, aunque lo diga de una forma más que peculiar. Al final habrá estado entre nosotros sólo un par añitos, pero su rastro y personalidad, perdurará. La descubrimos en agosto de 2018, cuando la plataforma de streaming Netflix lanzó la serie mexicana “La casa de las flores” convirtiéndose para nosotros en un personaje entrañable.

Poco más de un año después de su estreno llegó a nuestras pantallas la segunda temporada de “La casa de las flores”, una temporada que, por cierto, ya os podemos decir que es la más floja de las tres que tiene esta serie. Finalmente, y en pleno confinamiento por la pandemia del COVID-19 llegó al catálogo de la plataforma la tercera temporada (y temporada final) de “La casa de las flores” y como no podía ser de otra forma, los miembros de este equipo nos hicimos con nuestro hueco en el sofá para verla de un tirón.

Esta tercera temporada de “La casa de las flores” empieza justo en el punto donde lo dejó su fallida predecesora, con Paulina de la Mora (Cecilia Suárez) entrando en prisión después de entregarse y su hermana Elena (Aislinn Derbez) en coma en el hospital después del accidente que sufrió.

La vida para Paulina se complica por momentos ya que, en la cárcel además de tener de compartir celda con Jenny, la ex líder de la secta de “La parvada” que su familia denunció, debe enfrentarse a la hostilidad de sus compañeras de presidio instigadas por la propia Jenny. Por si fuera poco, Victoria, la madre de Verónica y abuela de Paulina, Elena y Julián, llega a la casa grande para hacerse cargo de ella, complicando y mucho la vida de todos por su forma de ser y de tratarles.

Por sorpresa de todos y como María José no puede desplazarse a México por trabajo, envía en su lugar a su hermana Purificación, pero esta, presa por una envidia insana, más que ayudar a Paulina, le complica la vida, pues queda verla, por tiempo, encerrada en la cárcel mientras ella, se hace pasar por María José.

A quienes parece que todo les va viento en popa es a la pareja formada Julián y Diego, aunque tienen que hacer frente a dos problemas graves, la salida del armario definitiva de Diego ante sus homófobos padres y el descubrimiento de que Elena, aún en coma, está embarazada de Diego.

Pero como todo tiene un inicio y para evitar el desaguisado de la temporada previa,  la historia se desplaza a modo de flashbacks y simultaneando con lo que os estamos contado, a un ya lejano 1979, allí nos encontramos con una Victoria controladora que mantiene a su marido enfermo encerrado en la habitación mientras extiende su control sobre una joven Verónica (a quien da vida Isabel Burr).

Victoria, ansiosa de dinero y de poder pretende casar a su hija con la mejor opción, aunque esta no puede ni verlo. Cansada de la déspota de su madre, Verónica y su novio Salomón “Salo” Cohen y dos amigos, Ernesto de la Mora y Patricio “Pato” Lascurain deciden irse a pasar unas vacaciones de diversión lejos de la casa grande.

Durante esas vacaciones, el alcohol y las drogas corren con fluidez entre los cuatro jóvenes mientras disfrutan del sexo, los ligues y las fiestas. Por un lado, y aunque “Pato” es homosexual, después de intentar ligar con varios chicos, acaba teniendo sexo con Verónica a vistas de Ernesto, mientras el resto de tiempo, esta lo pasa con su novio “Salo”. Unas vacaciones que, poco a poco se van llenando de secretos casi inconfesables que acompañarán a los cuatro amigos hasta nuestros días.


Pato, Virginia, Ernesto y Salo en el desfile del orgullo gay 1979

Pato, Virginia, Ernesto y Salo en el desfile del orgullo gay 1979



¿Cómo acaba Virginia con Ernesto si su novio era “Salo” y tiene sexo con “Pato”? Y en la actualidad ¿saldrá Paulina de la cárcel pese a tener a Puri de defensora? Y más importante aún ¿quedará la casa grande en manos de los hermanos De La Mora? Como ya os podéis imaginar, nosotros sabemos la respuesta a estas preguntas, aunque no os descubriremos nada si os decimos que, aquí no encontraréis ninguna respuesta.

Técnicamente, nos gustaría remarcar el excelente trabajo de Manolo Caro, el creador y director de “La casa de las flores” ya que, después de una temporada realmente floja ha conseguido recuperar la chispa, el humor y la magia que hace dos años nos enganchó a una mayoría. En este cierre de la historia, el humor y la crítica social han vuelto por todo lo alto, y lo han hecho con unos personajes potentes, una escenografía cuidada y todo envuelto con un halo de purpurina LGTB que consigue hacernos vibrar durante los 11 capítulos de esta temporada.

Desde el punto de vista interpretativo, queremos remarcar que, de acuerdo a la potente personalidad que se les dibuja, todo el plantel de actores está magistral, aunque brillan especialmente, la gran Cecilia Suárez dando vida a esa Paulina que nos acompañará para siempre, Paco y María León dando vida a los hermanos Riquelme y, aunque parezca mentira, las nuevas incorporaciones: Isabel Burr dando vida a la joven Virginia y Christian Chávez interpretando brillantemente a un sorprendente “Pato”.

En definitiva, y una vez finalizada “La casa de las flores”, podemos deciros que es una serie que desde el primer momento ha optado por la inclusión de la diversidad, tratando sin tapujos temas como la homosexualidad, la transexualidad, la prostitución, la infidelidad, las drogas y todo, en base a unos personajes bien detallados, bien construidos y destilando frescura y diversión por los cuatro costados (salvo en la segunda temporada).

Por todo lo que os hemos contado nuestra nota final para esta tercera temporada de “La casa de las flores” es de 8.5 sobre 10.




Título original: “La casa de las flores” – México
Género: Drama,
Año de creación: 2018
Año de finalización: 2020 (tercera y última temporada)
Capítulos: 33 capítulos
lunes, 20 de abril de 2020

La casa de las flores - Temporada 2

Después del abrumador éxito que tuvo la serie mexicana “La casa de las flores”, la plataforma de streaming, y como no podía ser de otra manera, se puso de inmediato a negociar una continuación de la misma, aunque los primeros baches no tardaron en salir. El tema fue que, pese a que su creador, el joven y transgresor, Manolo Caro enseguida se mostró receptivo, el gran escollo llegó con la negativa de la gran Verónica Castro (Virginia de la Mora, la matriarca del clan protagonista) en formar parte del casting de la continuación.

Al final, “La casa de las flores” renovó, de forma definitiva e improrrogable, por dos temporadas más, las cuales se grabarían del tirón y se estrenarían una en octubre de 2019 y la última, en abril de 2020.

Después de lo bien que nos los pasamos viendo la primera temporada de “La casa de lasFlores”, al estrenarse la segunda, los miembros de este equipo hicimos lo posible para verla al poco de estrenarse, y hoy, os contamos aquí nuestras sensaciones.

La segunda temporada de “La casa de las flores” nos lleva, aproximadamente un año después de la partida de Virginia y de la venta de la florería de los De la Mora. En un año, todo ha cambiado mucho, ya que nos encontramos con una Paulina (a quien da vida una brillante Cecilia Suárez) viviendo en Madrid con su esposa María José (Paco León), mientras el resto de familia ha continuado un poco, sin rumbo.

Arturo, el patriarca se ha entrado a formar parte de una secta, Julián continúa malgastando su cada vez más escaso dinero en fiestas y Elena continua buscando su amor.

Por si fuera poco, una trágica noticia sacude a todos los De la Mora, Virginia ha muerto y deben, además de organizarle el funeral ir a por su cuerpo. Para organizarlo todo, Paulina decide abandonar Madrid y volver a su México para hacerse cargo de todo y convertirse, si le dejan, en la nueva matriarca del clan.

Lo primero a lo que se debe enfrentar Paulina es a la caótica y desternillante llegada del cuerpo de Virginia, aunque eso, como ya os podéis imaginar es solo la punta del iceberg de lo que le espera.

Con una familia totalmente sumida en la ruina económica después de que se pagara la fianza de Arturo de que Diego desapareciera con una pequeña fortuna, Paulina intentará recuperar el esplendor del cabaré “La casa de las Flores”, una fuente de ingresos de la familia, seguir la pista del huidizo Diego, a quien todos consideran el culpable de la muerte de Virginia y todo, evitando que su recién recuperada relación con María José no se vaya al garete.

¿Conseguirá Paulina recuperar la senda del esplendor de los De la Mora?, es más, ¿conseguirá recuperar la florería? o peor aún, ¿soportará el shock de descubrir el testamento de su madre? Nosotros, como ya os podéis imaginar, os podríamos responder todas estas preguntas y más, pero preferimos que las descubráis vosotros, aunque lo que sí os contaremos es nuestra valoración de esta segunda temporada de la serie.

Técnica y argumentalmente, bajo nuestra modesta opinión, la segunda temporada de “La casa de las flores” está, por varios motivos, muy lejos de lo que fue su temporada inicial. Por un lado, nos encontramos con un guion que apenas sorprende ya que, parece montado de urgencia y en base a la no aparición de su personaje principal (Virginia), y por el otro lado, tenemos que, lo que en la primera temporada era una historia transgresora (con los divertidísimos papeles de María José y Julián de la Mora), en esta segunda se convierte en un más de lo mismo, con unos gags y chistes que resultan ya, repetitivos.

Desde el punto de vista interpretativo, no os engañaremos, el nivel también ha bajado ya que, aunque está prácticamente el mismo elenco de actores y actrices, estos han perdido fuelle quizá, por unos personajes más desdibujados en una historia que no acaba de cuajar. A grandes rasgos, Paco León ha perdido protagonismo y frescura, Dario Yazbek (Julián) deambula entre clichés y chistes fáciles. Solo se salva, una vez más, el buen trabajo de Cecilia Suárez, aunque en esta ocasión, ni su peculiar forma de hablar consigue transmitirnos lo que esperábamos de ella.

La verdad es que, a los miembros del equipo, la segunda temporada de “La casa de las flores” nos decepcionó en exceso, de hecho, ya os avanzamos que, de los nueve capítulos de esta temporada, solo el último está a la altura de los de la primera temporada.

Por todo lo que os hemos contado, y teniendo en cuenta que, aunque no os lo creáis, esta segunda temporada de “La casa de las flores” es entretenida y se deja ver, nuestra nota final para ella es de un 6 sobre 10.





Título original: “La casa de las flores” – México
Género: Drama,
Año de creación: 2018
Año de finalización: 2019 (segunda temporada)
Capítulos: 22 capítulos

lunes, 18 de febrero de 2019

Roma

Póster de la película Roma dirigida por Alfonso Cuarón

Desde sus inicios, el mundo del cine está en constante evolución, presentándonos nuevas técnicas de sonido, de imagen, sensoriales, etc. Actualmente estamos viviendo uno de los cambios más grandes del género, el cambio en el formato de distribución, ya que, con la llegada al gran público de las plataformas de streaming, muchas cintas llegan directamente a nuestros hogares sin pasar por las salas de cine.

Hasta el año pasado, estas películas eran producciones pequeñas o telefilms, pero ya con “Aniquilación” de “Netflix”, la plataforma abrió la auténtica caja de Pandora de las grandes producciones. En mayo de 2018 saltó la liebre cuando la última cinta de Alfonso Cuarón, producida por “Netflix”, se vio obligada a retirarse del Festival de Cannes por no haber sido exhibida en el circuito comercial, pese a ser una de las favoritas del certamen. El título en cuestión era “Roma”.

Lejos de lo que podía parecer, y pese a no poder optar al premio, la campaña publicitaria fue tan brutal que empezó a cosechar nominaciones y premios en todos los festivales donde se presentaba, hasta llega a obtener nada más y nada menos que 10 nominaciones para la gala 2019 de los Oscar de la Academia de Hollywood. Y hoy, después de haberla visto, nosotros os queremos hablar de “Roma”.

“Roma” nos desplaza directamente al México D.F. de comienzos de la década de los 70 del pasado siglo XX., y lo hace concretamente en la colonia de clase media cuyo nombre da título a la película. Allí nos encontramos con una familia acomodada formada por una pareja (Antonio y Sofía) con sus cuatro hijos, la abuela de estos y dos criadas indígenas, Cleo (Yalitza Aparicio) y Adela.

Cleo pasa sus días al servicio de la familia, despierta y acuesta a los niños, los lleva a la escuela, recoge la casa, hace la colada, limpia, cocina y con suerte, cuando libra, se ve con su novio Fermín. Pronto, en la casa empiezan a vislumbrarse las primeras diferencias en el matrimonio, aunque estas parecen aparcarse cuando Antonio debe emprender un viaje de trabajo a Canadá, donde deberá permanecer durante unas semanas.

Pasados unos días, una preocupada Cleo se dirige a Sofía, hace días que no tiene el periodo y teme que pueda estar embarazada y que eso pueda significar su despido. Sofía, al revés de lo que se podría prever, la tranquiliza en cuanto a su trabajo y la lleva al hospital, donde, evidentemente, le confirman su embarazo.

Aunque Sofía le da todo su apoyo, quien le deja en la estacada es su novio Fermín, quien huye cobardemente al recibir la noticia. Con el cambio de año, las noticias se suceden, ya que, aunque le hacen en Canadá, Cleo se topa casualmente con Antonio, quien va acompañado de una joven, de camino al cine.

Ya en los últimos compases de su embarazo, y cuando la familia quiere comprarle una cuna para el bebé, Cleo y la abuela se ven envueltas en el “Halconazo” (o Masacre del Jueves de Corpus) de 1971, lo que desencadenará una serie de imprevistos. Y, como ya os podéis imaginar, hasta aquí os podemos contar del desarrollo argumental de “Roma”.

Argumentalmente “Roma” nos sorprendió por el directo relato de la vida doméstica mezclado con un extremo realismo (charcos de agua, ropa tendida, el perro ladrando, los cristales de la casa sucios, la revolución, etc.) que nos desplazó directamente al convulso México de comienzos de los años setenta del pasado siglo XX. Nos encantó, por diferente, el enfoque humano de la película.

Desde el punto de vista interpretativo, nos gustaría resaltar el extraordinario trabajo de una actriz totalmente desconocida, la “no profesional” Yalitza Aparicio dando vida a Cleo, la criada de la familia. Yalitza, con su papel consigue hacerse con toda la carga argumental y dramática de “Roma”, transmitiéndonos además el rol de la mujer en una sociedad totalmente clasista y patriarcal. Sin lugar a dudas, un total acierto y un excelente trabajo de Yalitza.

Técnicamente, Alfonso Cuarón con “Roma” ha demostrado que no solo es capaz de hacer películas comerciales, sino que también puede hacer otro tipo de cine en el que enseñarnos una realidad vista desde la distancia (sin que la cámara sea la protagonista), y sin el abuso constante del croma y de los efectos especiales, logrando, además, llegar al gran público sin pasar por los circuitos comerciales con una película grabada totalmente en blanco y negro.

Sin lugar a dudas “Roma” es una de esas películas que se recordará por tiempo, y no es para menos. Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Roma” es de un 8 sobre 10.



Título original: “Roma” – México – 2018

Dirigida por: Alfonso Cuarón

Duración: 135 minutos

Género: Drama


jueves, 27 de septiembre de 2018

La casa de las flores

La Casa de las Flores
En la plataforma de streaming Netflix los estrenos se suceden casi sin pausa, aunque eso sí, mientras algunos de ellos acaban pasando con más pena que gloria gracias a su mediocre calidad, otros intentan ser salvados del olvido en base a potentes campañas de publicidad (“The Cloverfield Paradox”, “Aniquilación”), y de vez en cuando, aparecen sin hacer demasiado ruido, auténticas joyas. Hoy en este rincón os queremos hablar de una de ellas, la mexicana “La casa de las flores”.

“La casa de las flores” se estrenó internacionalmente la primera quincena de agosto de 2018 y muy pronto se convirtió en una auténtica revelación. Nosotros la vimos pasados unos días pero aún, a fecha de hoy, continuamos recordándola con mucho cariño.

La serie empieza presentándonos a la familia de la Mora, una acaudalada familia de Ciudad de México propietaria de una floristería en el barrio residencial de Las Lomas. La floristería, llamada “La casa de las flores” es el núcleo central de la historia y a la vez, de la matriarcal y disfuncional familia protagonista.

Durante los primeros compases de la serie, se nos presentan los miembros de la familia de la Mora: Virginia (Verónica Castro) la matriarca, Ernesto (Arturo Ríos) el padre, y los tres hijos de estos: Paulina (Cecilia Suárez) la mayor, Elena (Aislinn Derbez) quien se presenta con su novio afroamericano y Julián (Darío Bernal).

Durante la lujosa fiesta de cumpleaños de Ernesto, Roberta, la amante del cumpleañero se suicida en la floristería dejando una nota que encuentra Virginia. Para evitar la vergüenza y el típico “qué dirán”, Virginia decide esconder el suceso al público, aunque claro, la llegada de la policía, la pronta detención de Ernesto y la posterior aparición de la hija secreta de Roberta y Ernesto junto a otro negocio familiar llamado también “La casa de las flores” complicará por momentos la intención de Virginia y más, con Carmelita (Verónica Langer) la vecina cotilla de la familia husmeando en todo.

Poco a poco, la vida de la familia de la Mora se va complicando, ya que con Ernesto en prisión y las cuentas bloqueadas por la policía, mantener el secreto y el ritmo de vida resulta cada vez más difícil, provocando una auténtica montaña rusa de situaciones y emociones.

Sin ir más lejos, a primeras de cambio se descubre que el benjamín de la familia, Julián mantiene una tórrida doble relación, con una chica interesada por su dinero y con Diego, el contable de la familia, con quien además tiene una divertidísima salida del armario que Virginia no puede ocultar. Como tampoco puede ocultar, aunque lo intenta, la relación de Paulina y Maria José (Paco León) la transexual abogada de Ernesto y antiguo marido suyo.

Evidentemente os podríamos contar mucho más del argumento de “La casa de las flores”, aunque preferimos que lo descubráis vosotros, aunque lo que sí os contaremos es nuestra valoración de la serie.

Técnica y argumentalmente, bajo nuestra opinión, “La casa de las flores” representa la perfecta modernización del género de los culebrones, tan de moda 30 años atrás, relacionando por un lado la adinerada familia de la Mora (perteneciente a la clase alta mexicana) aferrándose a toda costa a la clasista sociedad mientras los cimientos del imperio familiar se tambalean al ritmo de lo que moderniza el género, los más variopinto sucesos tan de moda este segundo milenio: el tráfico de drogas, un negocio que hunde irremisiblemente, la transexualidad (de manos del personaje de Paco León), las infidelidades, el racismo, y como tampoco podía faltar, la bisexualidad del hijo de la familia. Sin lugar a dudas, un total acierto ya que además lo hace sin olvidar el humor.

Desde el punto de vista interpretativo, nos gustaría remarcar y mucho, el trabajo de Cecilia Suárez (Paulina de la Mora) quien logra convertir su personaje de hija mayor a casi protagonista, haciendo uso de una característica, al principio odiosa y después adorable, la forma de hablar (a sílabas) de su personaje. También sobresaliente, el trabajo de Paco León dando vida al transexual exmarido de Paulina, y el de la gran Verónica Castro (Virginia) como matriarca de la familia. El resto, sencillamente muy bien.

La verdad es que a los miembros del equipo, “La casa de las flores” nos encantó y sorprendió a partes iguales y ya os decimos que, días después de haberla visto, continuamos con ganas de más, aunque de momento todo pinta a que no habrá más temporadas.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “La casa de las flores” es de un 8.5 sobre 10, y os recomendamos encarecidamente verla.





Título original: “La casa de las flores” – México
Género: Drama,
Año de creación: 2018
Año de finalización: 2018 (primera temporada)
Capítulos: 13 capítulos