Hay personajes que llevan décadas persiguiendo un sueño imposible. En el caso del Coyote, ese sueño tiene cuatro patas, se llama Correcaminos y, hasta ahora, siempre ha conseguido escaparse mientras todo tipo de productos ACME terminaban volando por los aires. Desde que apareció por primera vez en los dibujos de Looney Tunes en 1949, Wile E. Coyote se ha convertido en uno de los grandes especialistas del fracaso y, probablemente, en el cliente más fiel y desgraciado de ACME.
Por eso resulta bastante curioso que su salto al cine haya tenido detrás una historia casi tan accidentada como sus propias persecuciones. El Coyote contra ACME fue rodada y terminada, pero Warner Bros. decidió no estrenarla y llegó a plantearse archivarla como parte de una operación fiscal. La noticia provocó una auténtica campaña para recuperar la película, que terminó encontrando una segunda oportunidad años después.
Así que aquí estamos: El Coyote contra ACME, contra Warner, contra los productos defectuosos y, quién sabe, quizá también contra nuestras expectativas. Después de todo el ruido que ha rodeado a la película, tocaba sentarse tranquilamente a verla y comprobar si esta vez el Coyote consigue ganar alguna batalla.
Wile E. Coyote está cansado de que todos sus planes terminen de la misma manera: mal. Convencido de que ACME es responsable de buena parte de sus desgracias, decide llevar a la compañía a los tribunales para reclamar justicia por todos los accidentes y desastres sufridos durante sus intentos de atrapar al Correcaminos.
Para enfrentarse a una de las mayores corporaciones del mundo contará con la ayuda de un abogado que tampoco está pasando precisamente por su mejor momento. Lo que comienza como una batalla aparentemente imposible acabará convirtiéndose en un peculiar enfrentamiento entre un coyote dispuesto a recuperar su dignidad y una empresa que hará todo lo posible por demostrar que, quizá, el problema siempre ha sido él.
Y aquí es donde llega el problema: yo esperaba encontrarme con una gamberrada marca Coyote y ACME y me he encontrado, por momentos, con una película bastante más convencional de lo que esperaba. Tiene buenas ideas, momentos divertidos y ese punto de nostalgia que funciona casi sin esfuerzo, pero también se toma demasiado tiempo para llegar a donde quiere ir. Y sí, hubo momentos en los que miré el reloj. Mala señal cuando estás viendo al Coyote intentando demandar a ACME.
La película funciona mejor cuando abraza el absurdo y nos recuerda al personaje que conocemos, pero cuando se convierte en una comedia judicial con problemas familiares y corporaciones todopoderosas, pierde parte de su chispa. No diría que sea una mala película, ni mucho menos, pero tampoco he entendido del todo el entusiasmo que la ha acompañado. Quizá la historia de cómo consiguió llegar hasta nosotros sea más apasionante que la propia película.
Eso sí, hay algo que no se le puede negar: conseguir que una película que Warner Bros. quiso mandar al cajón termine estrenándose años después tiene bastante de victoria del Coyote. Aunque esta vez, curiosamente, el mayor enemigo del pobre animal no ha sido ACME, sino el aburrimiento.
Will Forte interpreta a Kevin Avery, el abogado del Coyote, y es probablemente el personaje humano que más peso tiene en la película. Forte funciona especialmente bien en la comedia, aportando ese punto de perdedor simpático que necesita un abogado metido en una batalla judicial contra ACME.
John Cena es Buddy Crane, el abogado de ACME y antiguo rival de Kevin. Cena vuelve a demostrar que la comedia se le da bastante bien y disfruta de un personaje que le permite explotar su faceta más exagerada y caricaturesca.
Lana Condor, como Paige Avery, completa el trío principal de personajes humanos y aporta un contrapunto más joven a la historia. El resto del reparto cumple correctamente, aunque la película está claramente construida alrededor del enfrentamiento entre los dos abogados y, por supuesto, del propio Coyote.
Y hablando de él, Wile E. Coyote sigue siendo el gran protagonista aunque no necesite decir una palabra. Sus gestos, sus miradas y su inagotable capacidad para meterse en problemas hacen que siga funcionando como personaje décadas después de su primera aparición. Y, por supuesto, no podemos olvidarnos del Correcaminos, que sigue siendo el especialista en aparecer, liarla y salir corriendo como si nada hubiera pasado.
Sí, aunque con matices. Si eres fan del Coyote, del universo Looney Tunes o simplemente te apetece una comedia familiar con nostalgia, probablemente encontrarás suficientes motivos para pasar un buen rato. Tiene momentos divertidos, buenas dosis de absurdo y el encanto de ver a uno de los personajes más sufridores de la animación enfrentándose, por una vez, a su archienemiga: ACME.
Ahora bien, yo no me subiría al tren del entusiasmo que ha generado antes de verla. La historia de cómo consiguió llegar a las pantallas es apasionante, pero la película en sí me ha parecido bastante más irregular. Hay tramos que funcionan muy bien y otros en los que la atención se me fue por momentos.
Así que sí, merece una oportunidad, pero sin esperar la película revolucionaria que algunos parecen haber encontrado. En mi caso, la persecución ha tenido algún momento divertido… pero también demasiadas paradas. Y eso, para una película del Coyote, tiene bastante delito.
Nota final: 6 / 10
Título original: Coyote vs. Acme
Año: 2026
Director: Dave Green
Duración: 103 minutos
Género: Animación, Comedia
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