miércoles, 7 de octubre de 2026

Ahora o nunca (2007): crítica de la película de Jack Nicholson y Morgan Freeman

Poster de Ahora o nunca (2007)

Hay cosas que todos sabemos, pero que preferimos no tener demasiado presentes. Que el tiempo pasa. Que no podemos recuperarlo. Y que, por mucho que intentemos mirar hacia otro lado, algún día se acaba. Ahora o nunca (2007) parte precisamente de esa incómoda certeza para plantear una pregunta bastante sencilla: ¿qué haríamos si supiéramos que nos queda poco tiempo?

Dirigida por Rob Reiner y protagonizada por Jack Nicholson y Morgan Freeman, la película nos presenta a dos hombres muy diferentes que coinciden en un hospital y descubren que tienen algo más en común de lo que pensaban: ambos están enfermos y el reloj corre en su contra. Así nace una lista de cosas que quieren hacer antes de morir, una excusa perfecta para viajar, vivir aventuras y, de paso, replantearse unas cuantas cosas sobre la vida.

Ahora o nunca es una película que habla de la muerte, pero intenta hacerlo desde la celebración de la vida, la amistad y esas experiencias que vamos dejando para “algún día”. Una propuesta tan agradable como inevitablemente buenista, que en algunos momentos se pasa de azúcar, pero que también consigue algo bastante más difícil: que terminemos pensando qué cosas de nuestra propia lista seguimos dejando para mañana.

Sinopsis de Ahora o nunca

Edward Cole (Jack Nicholson) es un millonario acostumbrado a tenerlo todo bajo control. Carter Chambers (Morgan Freeman), en cambio, lleva una vida mucho más sencilla, dedicada a su familia y a su trabajo. Dos hombres que, aparentemente, no tienen demasiado en común terminan compartiendo habitación en un hospital después de descubrir que ambos padecen una enfermedad terminal.

Ante la certeza de que el tiempo se les acaba, deciden recuperar una antigua idea de Carter y elaborar una lista de cosas que quieren hacer antes de morir. Lo que comienza como una sucesión de aventuras, viajes y experiencias pendientes acabará convirtiéndose en algo mucho más importante: una oportunidad para conocerse, enfrentarse a sus propios miedos y descubrir qué es realmente aquello que hace que una vida haya merecido la pena.

Así, Ahora o nunca convierte una historia sobre la muerte en un viaje sobre la amistad, las oportunidades perdidas y esa eterna costumbre de pensar que siempre tendremos tiempo para hacer las cosas que de verdad importan.

Crítica de Ahora o nunca

Hay películas que intentan hablar de la muerte desde la tristeza y otras que prefieren mirar hacia el otro lado y decirnos: “Bueno, ya que estamos aquí, vamos a aprovechar el tiempo”. Ahora o nunca pertenece claramente al segundo grupo. Y lo hace sin demasiados complejos.

La propuesta de Rob Reiner es sencilla y funciona: dos hombres que apenas tienen nada en común descubren que el tiempo se les acaba y deciden hacer juntos todas esas cosas que siempre habían dejado para después. Viajes, aventuras, caprichos… La famosa lista de deseos sirve como motor para la historia, pero pronto descubrimos que lo verdaderamente importante no está en tachar objetivos, sino en lo que Edward y Carter encuentran por el camino.

Y ahí aparecen Jack Nicholson y Morgan Freeman, que son probablemente la mejor razón para que la película funcione tan bien. Nicholson disfruta de un personaje hecho a su medida, arrogante, mordaz y bastante insoportable cuando quiere, mientras Freeman aporta ese contrapunto sereno y humano que equilibra la función. Juntos tienen una química estupenda y consiguen que incluso los momentos más previsibles tengan encanto.

Porque sí, Ahora o nunca es bastante buenista. A veces incluso demasiado. La película subraya sus mensajes, coloca la música en el momento exacto y nos avisa prácticamente con un megáfono de cuándo tenemos que emocionarnos. Habla de perdonar, de amar, de cumplir sueños, de recuperar el tiempo perdido y de descubrir qué merece realmente la pena en la vida. Todo muy bonito. Quizá demasiado bonito.


Carter y Edward hablando en uno de sus viajes
Carter y Edward hablando en uno de sus viajes

Pero tampoco vamos a enfadarnos porque una película quiera hacernos sentir bien. Cuando funciona, funciona precisamente porque detrás de todo ese azúcar hay una idea bastante sencilla e incómoda: el problema no es que vayamos a morir, sino que vivimos como si tuviéramos todo el tiempo del mundo.

Y ahí la película deja de ser simplemente una historia sobre dos enfermos terminales haciendo turismo de lujo y se convierte en una invitación bastante directa a revisar nuestra propia lista. No necesariamente para tirarnos en paracaídas o viajar al otro lado del planeta, sino para preguntarnos qué estamos dejando para ese famoso “algún día” que quizá nunca llegue.

Puede que Ahora o nunca sea demasiado sentimental, demasiado complaciente y empeñada en darnos una lección. Pero también tiene algo que muchas películas más sofisticadas olvidan: quiere hablar de la vida y consigue que, al terminar, tengamos ganas de vivirla un poco más. Y oye, tampoco está nada mal.

Personajes e interpretaciones

Jack Nicholson es Edward Cole, un millonario arrogante, caprichoso y acostumbrado a conseguir todo lo que quiere. Nicholson se mueve como pez en el agua con este tipo de personaje y sabe darle ese punto de ironía y mala leche que consigue que Edward resulte mucho más simpático de lo que debería.

Morgan Freeman interpreta a Carter Chambers, el contrapunto perfecto: tranquilo, reflexivo, familiar y con una vida mucho más sencilla. Freeman aporta humanidad y serenidad a un personaje que podría haber caído fácilmente en el exceso de sentimentalismo.

Pero lo mejor está en la pareja que forman. Nicholson y Freeman tienen una química fantástica y consiguen que sus conversaciones, sus discusiones y hasta sus silencios sean probablemente lo mejor de la película. Dos actores enormes que entienden perfectamente que aquí no necesitan hacer demasiado para llenar la pantalla.

¿Merece la pena ver Ahora o nunca?

Sí. Ahora o nunca merece la pena, incluso aunque en algunos momentos nos quiera servir la vida con una sobredosis de azúcar y una banda sonora preparada para que saquemos el pañuelo.

No es una película especialmente sutil ni pretende serlo. Su mensaje está clarísimo desde el principio y, en ocasiones, lo repite tanto que dan ganas de decirle a Rob Reiner: “Sí, hombre, ya lo hemos entendido”. Pero debajo de todo ese buenismo hay una historia sencilla, entretenida y, sobre todo, muy humana.

Y luego están Jack Nicholson y Morgan Freeman, que son capaces de levantar cualquier escena y convertir una película que podría haberse quedado en un catálogo de tópicos sobre la vida y la muerte en una historia sobre la amistad que funciona de verdad.

Porque al final quizá ese sea el mayor acierto de Ahora o nunca: no nos descubre nada que no sepamos ya. Todos sabemos que el tiempo pasa, que algún día se acaba y que deberíamos aprovecharlo más. La película simplemente consigue que, durante un par de horas, volvamos a acordarnos de ello.

¿Nuestro consejo? Dale una oportunidad. Y después, revisa tu propia lista.

Nota final: 6.5 / 10



Ficha técnica de Ahora o nunca



Título original: The bucket list

Año: 2007

Director: Rob Reiner

Duración: 97 minutos

Género: Comedia, Drama



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