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lunes, 9 de marzo de 2026

Más que rivales (Heated Rivalry): argumento y claves de la temporada 1

Más que rivales (Heated Rivalry) poster temporada 1

La homosexualidad en el deporte profesional ha sido durante décadas un tema rodeado de silencio, misterio y miedo. Aunque el mundo del deporte ha evolucionado en muchos aspectos, los atletas LGTBI siguen teniendo una visibilidad baja en comparación con otras profesiones. La presión mediática, la cultura competitiva y ciertos estereotipos masculinos han hecho que muchos deportistas prefieran mantener su orientación sexual encerrada en el armario durante su carrera.

En los últimos años, cada vez más voces dentro del deporte profesional han empezado a hablar abiertamente sobre diversidad e inclusión, eso sí, el futbol continúa siendo un terreno vedado. Aun así, salir del armario sigue siendo una decisión compleja para muchos atletas, que temen el impacto en su carrera, su relación con los compañeros de equipo o la reacción de los aficionados. Por eso, el debate sobre la homosexualidad en el deporte sigue siendo relevante, especialmente en disciplinas donde la cultura del vestuario y la rivalidad deportiva tienen un peso muy fuerte.

En este contexto, a finales de 2025 se estrenó Más que rivales (Heated Rivalry), una serie que explora precisamente este choque en el deporte de élite, la rivalidad profesional y una relación secreta entre dos jugadores. A través de sus seis capítulos, se exploran temas como la homosexualidad en el deporte profesional, la presión mediática y el miedo a hacer pública una relación en un entorno altamente competitivo.

Argumento de la primera temporada de Más que rivales (Heated Rivalry)

La primera temporada de Más que rivales (Heated Rivalry) comienza en 2008, cuando dos jóvenes promesas del hockey internacional se encuentran por primera vez. Shane Hollander, jugador canadiense interpretado por Hudson Williams, e Ilya Rozanov, estrella rusa interpretada por Connor Storrie, coinciden antes de una final internacional que finalmente gana Rusia. Ese primer encuentro marca el inicio de una rivalidad que pronto se convertirá en una de las más comentadas dentro del hockey profesional.

Seis meses después, ambos dan el salto a la liga profesional norteamericana. En el draft, Ilya Rozanov es elegido por los Boston Ryders, mientras que Shane Hollander es seleccionado por los Montreal Metros. Desde ese momento, sus carreras quedan inevitablemente conectadas: cada enfrentamiento entre sus equipos alimenta una rivalidad deportiva que los medios y los aficionados siguen con gran atención.

Dos años más tarde, tras un partido especialmente intenso, la tensión acumulada entre ambos estalla de forma inesperada y terminan pasando la noche juntos en el hotel del equipo. Ese encuentro cambia por completo su relación. A partir de entonces, Hollander y Rozanov comienzan a mantener encuentros secretos cada vez que sus equipos se enfrentan. Mientras públicamente proyectan una imagen de rivalidad y enemistad sobre el hielo, en privado desarrollan una relación marcada por la atracción, el deseo y una creciente conexión emocional.

La temporada también introduce otras historias dentro del mismo universo. Durante los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014, el jugador Scott Hunter conoce a Kip, camarero en una tienda de batidos cercana a la villa olímpica. Entre ambos surge rápidamente una relación que, al igual que ocurre con Shane e Ilya, debe mantenerse en secreto debido a la presión mediática y al entorno del deporte profesional.

A lo largo de los años que cubre la temporada (entre 2014 y 2016) la relación entre Hollander y Rozanov evoluciona y se vuelve cada vez más compleja. Ambos intentan compaginar su vida pública con relaciones heterosexuales, en parte para evitar sospechas. Mientras Rozanov vive su sexualidad con mayor libertad al asumirse como bisexual, Hollander atraviesa un proceso más personal de aceptación, especialmente tras una relación fallida con una mujer llamada Rose.


Ilya Rozanov y Shane Hollander en una escena romántica de la serie Más que rivales (Heated Rivalry)
Ilya Rozanov y Shane Hollander en una escena de la serie Más que rivales (Heated Rivalry).

El final de la temporada llega cuando Shane invita a Ilya a pasar unos días en su casa de montaña. En ese ambiente más tranquilo y lejos de la presión del hockey profesional, ambos tienen la oportunidad de hablar con sinceridad sobre su relación y sus sentimientos. Ese encuentro marca un punto de inflexión en su historia y deja claro que su vínculo va mucho más allá de la rivalidad deportiva que muestran ante el mundo.

Crítica de la primera temporada de Más que rivales (Heated Rivalry)

La primera temporada de Más que rivales (Heated Rivalry) destaca principalmente por su capacidad para combinar el drama deportivo con una historia romántica intensa. Desde el punto de vista narrativo, la serie utiliza una estructura que recorre varios años de la vida de sus protagonistas, alternando momentos clave de sus carreras deportivas con encuentros personales y sexuales que van desarrollando su relación, permitiendo este recurso mostrarnos la evolución emocional de los personajes sin perder el contexto competitivo del hockey profesional.

A nivel de dirección y puesta en escena, la serie apuesta por un tono íntimo. Muchas de las escenas clave se desarrollan en espacios privados (habitaciones de hotel, vestuarios o encuentros furtivos) lo que refuerza la sensación de clandestinidad que rodea la relación de los protagonistas. En contraste, los partidos y eventos deportivos aportan dinamismo visual y ayudan a recordar constantemente el contexto competitivo en el que viven los personajes.

Interpretaciones y personajes

En el apartado interpretativo, las actuaciones de Hudson Williams como Shane Hollander y Connor Storrie como Ilya Rozanov sostienen gran parte del peso de la temporada. Ambos actores construyen personajes con perfiles muy distintos: Hollander aparece como alguien más contenido, condicionado por la presión mediática y por su dificultad para aceptar su propia sexualidad, mientras que Rozanov se presenta con una personalidad más segura y directa. La química entre los dos intérpretes resulta creíble y es uno de los elementos que mejor funciona en pantalla, tanto en la pista como en los momentos íntimos.

Opinión final: ¿merece la pena ver la primera temporada de Más que rivales (Heated Rivalry)?

Más que rivales es una buena ficción especialmente interesante para reflexionar sobre cómo ha cambiado (y cómo sigue cambiando) la diversidad en el mundo del deporte profesional. El resultado es una temporada que logra mantener el interés del espectador mientras plantea un conflicto poco habitual dentro de las ficciones deportivas.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra <b>nota final para la primera temporada de Más que rivales (Heated Rivalry) es de un 8 sobre 10.



Ficha técnica de Más que rivales


Título original: “Heated Rivalry”

Año de creación: 2025

Año de finalización: 2025 (primera temporada)

Capítulos: 6 (en la primera temporada)



jueves, 10 de octubre de 2024

Heartstopper, argumento y claves de la temporada 3

Heartstopper - Temporada 3 - Poster
Después de varios meses de filtraciones y de noticias sobre la evolución de la esperada tercera temporada de la serie británica “Heartstopper”, en octubre de 2024 esta ha llegado, con gran éxito, al catálogo de la plataforma de streaming de la gran N.

Así pues, la gran horda de fans y seguidores de la novela gráfica de la joven autora británica Alice Oseman, pudimos disfrutar de la nueva entrega de la adaptación de esta, centrada casi íntegramente en los dos últimos libros publicados hasta el momento, el cuarto y el quinto.

La tercera temporada de “Heartstopper”, empieza justo donde nos dejó la segunda, con un Charlie Spring (interpretado por Joe Locke) pensando en como sería la mejor forma de decirle a Nick Nelson (a quien da vida Kit Connor) que le quiere.

Durante una excursión a la playa con todo el grupo de amigos Nick y Charlie empiezan a contarnos las primeras pinceladas de la trama principal de esta temporada, los problemas de salud mental de Charlie, la aceptación de su cuerpo y su complicada relación con la comida.

Días después Nick de va de vacaciones a Menorca dejando a Charlie con sus cavilaciones y sus pensamientos explorando así temas como el distanciamiento y las inseguridades causadas, sobre todo, por el desorden alimenticio de Charlie y los deseos de Nick de ayudarle.

Un tiempo después de la vuelta de vacaciones, y viendo que los problemas de Charlie van en aumento, Nick y sus amigos intentan convencerle de que, debe enfrentarse a su problema con la comida y sus inseguridades, siendo el mejor camino hablar con su madre. Por suerte para él lo hace y esta le escucha decidiendo al final internarse en un hospital para dar con el problema y solucionarlo.

Por su lado Tara y Darcy continúan con su relación, aunque Darcy acepte dejar de vivir con su novia para hacerlo con su abuela mientras que Tao y Elle avanzan y afianzan su relación compartiendo ratos, momentos de cine, besos y caricias, aunque por inseguridad de Elle, no llegan a más, lo cual respeta el siempre atento Tao.

Quien lo pasa mal también es Isaac, quien se siente excluido del grupo, aunque sea el sustento de todos y no es por menos ya que, es el único de los siete amigos que no tiene pareja al ser asexual. Situación muy parecida por la que pasa también Tori Spring, la hermana de Charlie quien además de ayudar a esta se siente completamente incomprendida y sin hueco.


Nick y Charlie en la tercera temporada de "Heartstopper"
Nick y Charlie en la tercera temporada de "Heartstopper"



La vuelta del hospital de Charlie supone una alegría para todos, aunque muy especialmente para Nick, aunque a este le quedará todavía un camino con dos grandes piedras que deberá superar, aceptar que Charlie no confía en su físico y elegir una universidad para el próximo año escolar.

¿Superará Charlie sus problemas de confianza con su físico y con la comida? ¿Escogerá Nick universidad? ¿Habrá sexo entre Nick y Charlie? Como ya os podéis imaginar, nosotros sabemos la respuesta a estas preguntas y a alguna más, aunque nos las guardaremos celosamente.

En esta tercera temporada, técnica y argumentalmente nos encontramos con una serie mucho más adulta que las anteriores donde, además de mantener la expresión de los sentimientos y miedos de los protagonistas en base a elementos gráficos en pantalla (humos de colores, mariposas volando, hojas cayendo, etc.), se enfrenta a un conjunto de temas que van mucho más allá de la aceptación de la sexualidad que nos contó en las temporadas previas, en esta temporada tenemos problemas de salud mental (con el Trastorno de Conducta Alimentaria al que se enfrenta Charlie), las inseguridades de todos los jóvenes ante su primera vez en el sexo, el miedo, el deseo de ayuda y soporte, la transfobia y los conflictos familiares.

Sin perder ninguna de sus señas de identidad, “Heartstopper” mantiene durante esta tercera temporada un excelente balance entre el drama y el romanticismo en casi cada una de sus secuencias sin perder por ello, ni un ápice de naturalidad.

Aunque es más que evidente que “Heartstopper” es una serie de adolescentes LGTBI su planteamiento y su desarrollo se aleja bastante de lo que es habitual en otras series (por ejemplo, de la española “Élite”), presentándonos un sinfín de problemas a los que deben enfrentarse, no solo la pareja protagonista sino también sus amigos haciéndolo de una forma tan entrañable que remueve los recuerdos del espectador.

Desde el punto de vista interpretativo, como en las temporadas anteriores, queremos resaltar el gran acierto que ha sido para “Heartstopper” haber contado tanto con Joe Locke para da vida a Charlie Spring como con Kit Connor para interpretar a Nick Nelson. Ambos están realmente brillantes transmitiéndonos todos y cada uno de los sentimientos que sus personajes deben hacernos sentir a la vez que, muestran entre ambos una química sorprendente.

Por todo lo que os hemos contado, consideramos que, la tercera temporada de “Heartstopper” mantiene perfectamente el nivel que nos deleitó en las precedentes, obteniendo, por tanto, una nota final de 8 sobre 10.




Título original: “Heartstopper” – Reino Unido
Género: Drama, Romántico, Adolescentes, LGTBI
Año de creación: 2022
Año de finalización: 2024 (tercera temporada)
Capítulos: 24 (en tres temporadas)
viernes, 22 de marzo de 2024

Jóvenes altezas (Young Royals), argumento y claves de la temporada 3

Aunque de buenas a primeras podría parecer algo sencillo, es casi imposible encontrar una serie de televisión que tenga un comienzo y un final marcado de antemano, y que, además, no se prolongue temporada tras temporada para aprovechar al máximo su éxito.

La mayoría de las series que encontramos en las plataformas, si consiguen una primera temporada de éxito, acaban siendo renovadas una y otra vez haciendo que su argumento principal y su desarrollo languidezca con subtramas vacías, creadas únicamente para estirar el chicle de su rentabilidad hasta el infinito y más allá. Uno de los ejemplos más sangrantes de esta (mala) práctica la encontramos en la serie española “Élite” la cual, hace años que debería haber finalizado.

Cuando en 2021 se estrenó en la plataforma Netflix “Jóvenes Altezas” consiguiendo un inesperado y gran éxito internacional, en el equipo pensamos que estábamos ante un nuevo caso de una buena serie quemada por un sinfín de temporadas estériles. Por suerte para nosotros, el éxito de la segunda temporada, estrenada a finales 2022, trajo asociado una noticia, la serie finalizaría con una tercera temporada.

En marzo de 2024, y con el mismo elenco protagonista se ha estrenado el esperado desenlace de “Jóvenes Altezas”, la serie sueca que nos cuenta y hace vivir y sentir la relación entre el príncipe Wilhelm (a quien da vida Edvin Ryding) y Simon (interpretado por Omar Rudberg).

La tercera temporada de “Jóvenes Altezas” empieza poco tiempo después de que Wilhelm en su discurso saliera del armario declarando su amor a Simon mientras que, Sara, la hermana de este, denuncia a August ante la policía por las novatadas y ritos iniciáticos.

El revuelo creado por la denuncia llega a todas las escalas, ya que, mientras en palacio se llega a un acuerdo económico entre la familia de Simon y la de August para cerrar el asunto, Hillerska se convierte en auténtico hervidero de problemas ya que, con la prensa acechando, la nueva dirección del colegio debe cortar de cuajo los ritos iniciáticos y cualquier problema.

Con el río revuelto, Wilhelm y Simon continúan su relación, viéndose, sin ocultarse por los pasillos de Hillerska, y, cuando los castigos se lo permiten, estan juntos y disfrutan de su amor.

Con todo, pronto Simon empieza a notar la presión, tanto de la prensa como en las redes sociales, donde se siente atacado tanto por su condición de homosexual, como de pobre, lo cual provoca al joven una sensación de total agobio.

Por otro lado, Wilhelm, que continúa intentando, sin demasiado éxito, que su condición de príncipe heredero no interfiera en su vida privada, vive una situación difícil, sin apenas relacionarse con August (su competidor en la corte) y con una madre que, continúa sin superar la muerte de Erik (su primogénito fallecido en la temporada 1), solo ve soledad, restricciones y limitaciones personales en su vida.

Wilhelm y Simon en Young Royals temporada 3 viviendo su historia de amor LGTBI
Wilhelm y Simon en Young Royals temporada 3, una de las historias LGTBI más populares de Netflix

Todos estos problemas, junto al mal ambiente que se respira en Hillerska por la denuncia de los ritos iniciáticos, causan auténticos estragos entre Simon y Wilhelm, tantos que, en la fiesta de 17 cumpleaños del príncipe, todo parece venirse abajo.

¿Acabarán juntos Wilhelm y Simon o por el contrario ganará la responsabilidad por la Corona de Suecia? Como es evidente, nosotros sabemos la respuesta, aunque nos la guardaremos celosamente.

Argumentalmente, esta tercera y última temporada de “Jóvenes Altezas” continúa explorando las dudas e inseguridades de sus protagonistas, en especial las de su pareja protagonista, el joven príncipe heredero de Suecia Wilhelm quien, por amor, se plantea su vida para compartirla con Simon, un joven becado en el exclusivo internado elitista donde ambos estudian y lo hacen desde un punto de vista íntimo, costumbrista y terrenal. Y todo sin olvidarse de Felice con sus problemas de racismo, o Sara y su frágil mentalidad, rodeados todos de aristócratas engreídos.

Técnicamente os diremos que esta tercera y última temporada de “Jóvenes altezas” continúa el camino marcado en las dos primeras, alejándose de todas las series con las que se compara (está lejísimos tanto de la famosa “Élite” como de la también famosa “The Crown” en incluso de la positiva “Heartstopper”), explotando con solvencia su calidad adictiva mientras se aleja de los típicos “adolescentes privilegiados enloquecidos” mientras se convierte en algo profundo.

En esta tercera temporada, “Jóvenes altezas” incide, una vez más, en la demostración de que el amor no entiende de clases sociales ni de colores y todos, estamos expuestos al sufrimiento, la lucha, al amor y los desengaños.

Desde el punto de vista interpretativo queremos remarcar muy positivamente la elección de todo el reparto ya que, como os dijimos para las temporadas precedentes, todos los actores tienen realmente la edad que representan en sus personajes mostrándose además como son, con sus imperfecciones (tienen acné, están racializados, y, sobre todo, no tienen cuerpos 100% normativos) y sus perfecciones.

Por otro lado, y en el mismo punto interpretativo, nos quitamos el sombrero ante el gran trabajo de sus dos actores principales, Edvin Ryding y Omar Rudberg quienes no solo se fusionan con sus personajes, si no que les aportan y nos transmiten la química que tienen entre ellos.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para esta tercera temporada de “Jóvenes altezas” es de un 8.5 sobre 10.



“Young Royals” – Suecia – 2021

Año de creación: 2021

Año de finalización: 2024 (temporada 3)

Duración: 18 capítulos (de unos 40-50 minutos cada uno)

Género: Drama, LGTBI



lunes, 4 de septiembre de 2023

Heartstopper, argumento y claves de la temporada 2

Heartstopper - Temporada 2
Si una cosa nos ha enseñado la plataforma de streaming de la gran N (vaya, Netflix) es que, pocas veces podemos avanzarnos a su decisión de renovación o cancelación de una serie ya que esta, de cara al espectador sigue una política entre errática y aleatoria. En ocasiones parece que se basa únicamente en el éxito de visualizaciones, otras veces en su impacto social y otras, en el lanzamiento de una moneda al aire.

Por suerte, la adaptación de la novela gráfica “Heartstopper” de la británica Alice Oseman estrenada a mediados del pasado 2022 parece que cayó en gracia tanto a la cúpula de Netflix como a gran parte de los espectadores que la vieron (obviamente este equipo se encuentra entre ellos), y poco después del estreno de su primera temporada, se confirmó una segunda que se ha estrenado a comienzos de agosto de 2023, y que nosotros os comentaremos en esta entrada.

La segunda temporada de “Heartstopper” empieza poco tiempo después de la finalización de la primera con la declaración de amor entre Nick (a quien da vida Kit Connor) y Charlie (interpretado por Joe Locke) cuando ambos, tras su primer verano como novios vuelven al instituto Truham.

La historia de amor entre Nick, la estrella de rugby escolar y Charlie va viento en popa y a toda vela, compartiendo espacios, tiempo y cariñosos besos. Con todo, Nick llega al nuevo curso académico con una clara intención, salir del armario con sus compañeros de equipo y entorno como hizo a final de la primera temporada con Sarah (Olivia Colman), su madre.

Aunque parece que todo tiene que irle bien al bueno de Nick, ni su estatus de estrella y capitán del equipo de rugby le ayudan nada en encontrar el momento para ir saliendo del armario, aunque para ello cuente con el soporte incondicional de Charlie.

La presencia de los exámenes parciales y tras ellos de un viaje grupal a Paris complica aún más el camino ya que, mientras Nick debe volcarse al estudio, Charlie es castigado por su familia sin salir por su bajo rendimiento escolar.

Mientras pasa esto, el resto de amigos de su grupito continúan también sus crecimientos personales y evoluciones ya que, aunque entre Tara y Darcy parece que todo va bien, Darcy se resiste a dar el “te quiero” a su chica por algún problema personal que arrastra, también entre Tao y Elle parece que asoma algo más profundo que una amistad, pero ninguno de los dos parece capaz de dar el paso.

Al poco tiempo, dos personas del pasado reciente de Nick y Charlie vuelven a sus vidas, son Ben quien parece que se plantea recuperar a Charlie e Imogen, la exnovia de Nick quien, sin problemas acepta la bisexualidad de este mostrándose como una buena amiga.

Nick tampoco lo tiene fácil en casa ya que la visita del irrespetuoso David, su hermano mayor le complica aún más las cosas, sobre todo cuando descubre que no sale con ninguna chica si no con un chico mostrando su clara LGTBfobia.

Por suerte para Nick y Charlie, ambos pueden ir de viaje a Paris donde además de la capital francesa, descubrirán la fuerza de su amor y se enfrentarán tanto a ayudar a sus amigos como a una visita fugaz al ausente padre de Nick como al descubrimiento por parte de Nick que Charlie sufre algún trastorno alimentario.


Nick y Charlie en París
Nick y Charlie en París


A su vuelta del viaje todo se precipita, aunque como ya os podéis imaginar, ha llegado el momento de deciros que, hasta aquí lo que podemos contaros del argumento de la segunda temporada de “Heartstopper”.

En esta segunda temporada, técnica y argumentalmente nos encontramos con una serie más adulta que la anterior donde, además de mantener la expresión de los sentimientos y miedos de los protagonistas en base a elementos gráficos en pantalla (humos de colores, mariposas volando, hojas cayendo, etc.), tenemos un conjunto de temas que van mucho más allá de lo que podría ser el relato del primer amor LGTB ya que, se exploran temas como la ausencia paterna, un incipiente trastorno alimentario, las repercusiones tardías de un trauma sufrido (el bullying, la pérdida de un progenitor, etc.) y obviamente, la aceptación de la sexualidad (en cualquiera de sus formas), así como la forma y necesidad de comunicarlo al entorno más próximo, etc.

Manteniendo una de sus señas de identidad, “Heartstopper” mantiene esta segunda temporada la excelente mezcla de drama con romanticismo en casi cada secuencia sin perder ni un ápice de su naturalidad desarrollando su historia con grandes dosis de optimismo, alegría y ganas de vivir.

Como ya sabéis, sobre todo los que la conocéis, “Heartstopper” nos cuenta el crecimiento personal, autodescubrimiento y aceptación de la sexualidad de un grupo de adolescentes. Muchos os pensaréis que es “una serie más” de adolescentes LGTBI y os equivocáis. Aunque es evidente que “Heartstopper” es una serie de adolescentes LGTBI su planteamiento y su desarrollo se aleja bastante de lo que es habitual en otras series, presentándonos un sinfín de problemas a los que deben enfrentarse, no solo la pareja protagonista sino también sus amigos haciéndolo de una forma tan entrañable que remueve los recuerdos del espectador.

Interpretativamente hablando, “Heartstopper” cuenta con el gran acierto de sus dos intérpretes principales, el nobel Joe Locke dando vida a Charlie Spring, y Kit Connor interpretando a Nick Nelson. Los dos están realmente espectaculares transmitiendo todos y cada uno de los sentimientos que sus personajes quieren hacernos sentir a la vez que, muestran una química total entre ambos.

Por todo lo que os hemos contado, consideramos que, la segunda temporada de “Heartstopper” mantiene perfectamente el nivel que nos deleitó en la primera, obteniendo, por tanto, una nota final de 8 sobre 10.




Título original: “Heartstopper” – Reino Unido
Género: Drama, Romántico, Adolescentes, LGTBI
Año de creación: 2022
Año de finalización: 2023 (segunda temporada)
Capítulos: 16 (en dos temporadas)


domingo, 15 de enero de 2023

Smiley, argumento y claves de la temporada 1

Smiley - Temporada 1

Todo el mundo tiene en mente el cine y la televisión para descubrir y vivir historias de otras personas, pero pocas veces son historias realmente originales, desde hace un tiempo tanto el cine como la televisión se han plagado de secuelas, precuelas y de adaptaciones de obras estrenadas en otros medios, libros, teatro, etc.

 

Cuando en 2012 se estrenó en Barcelona la obra de teatro “Smiley”, del dramaturgo barcelonés Guillem Clua, pese a pasar por tres teatros en dos temporadas, podemos decir que, se estrenó con más éxito de crítica que de público. Lo mismo le pasó los siguientes años en su periplo por el mundo.

 

No ha sido hasta el 2022 que ha conseguido un éxito de público mundial, y ha sido cuando la plataforma de streaming Netflix la ha convertido en una miniserie. A partir de ese momento, su historia de predestinación basada en leyenda japonesa que afirma que cuando dos personas están predestinadas a estar juntas, un hilo rojo invisible les une por el meñique de sus manos desde que nacen, ha llegado a todo el mundo. Obviamente os hablamos de “Smiley”.

 

“Smiley” empieza presentándonos a Álex (interpretado por Carlos Cuevas), un chico joven, adicto al gimnasio que acaba de tener el enésimo desengaño amoroso con un chico con el que se había hecho ilusiones pero que desde hace unos días parece que ha desaparecido de la faz de la tierra, sin enviarle ni siquiera un smiley. Álex, muy molesto y decepcionado, coge el teléfono y, aunque salta el contestador, suelta un monólogo de lo más liberador para él.

 

En el teléfono de destino, que no es el del ex de Álex, nos encontramos con Bruno (a quien da vida Miki Esparbé), un chico soñador y romántico que anda en busca de una relación seria que le llene. Bruno, preso por la curiosidad devuelve la llamada a Álex y tienen una interesante conversación a partir de la cual, ambos acuerdan verse, en el bar donde trabaja Álex, un local de ambiente.

 

Cuando Bruno acude al bar con un libro bajo el brazo, no tarda en darse cuenta que Álex es el barman del local a quien, después de intentar una conversación que no acaba de fluir, le cuenta lo que se temía, que él cree que son demasiado diferentes y que, en una discoteca está seguro que Álex nunca se habría fijado en él al no ser físicamente iguales ni tener los mismos intereses (de hecho, el único que les une es el cine, y de estilos muy diferentes).

 

Aunque Álex se lo niega, ocultándole la verdad, ambos jóvenes acuerdan seguir viéndose hasta que, al poco, pasan la noche juntos y pese a disfrutar de un gran encuentro sexual, a la mañana siguiente, presos del miedo por lo que empiezan a sentir, ambos lo niegan y se despiden en medio de una discusión, dando por rota su incipiente relación.


Bruno y Alex con sus respectivas parejas
Bruno y Alex con sus respectivas parejas

 

A partir de este momento, las vidas de ambos se separan, ya que Álex conoce a Ibra Ndiongue, un joven que le presenta su madre y que tiene los mismos intereses que él, aunque de entrada no busca más que sexo acaban iniciando una relación, mientras que Bruno, inicia una relación con Ramón, un compañero de trabajo al que no soportaba.

 

Aunque Álex no quiere contestar a Bruno ninguno de sus mensajes, la vida vuelve a cruzarles, tanto que en la fiesta de Nochevieja en el bar donde trabaja Álex todo salta por los aires, aunque evidentemente el desenlace nos lo guardaremos celosamente.

 

“Smiley” es una comedia romántica en estado puro que lucha, en cada momento en evitar caer en clichés aunque no siempre lo consigue. En base a una historia construida con dos pilares claros, la vida de Bruno y la de Álex, “Smiley” se adentra, a lo largo de 8 capítulos en temas tan dispares como la infidelidad, la aceptación personal, las relaciones abiertas y como no, la aceptación de los errores.

 

Técnicamente os diremos que los 8 capítulos de “Smiley” nos muestra estas historias con una escenografía realmente moderna usando recursos tan sorprendentes como los diálogos superpuestos, la pantalla dividida y como ya hemos visto en otras series, la sobreimpresión en pantalla de los mensajes que se cruzan los personajes en sus aplicaciones de mensajería.

 

Aplaudimos y mucho la incorporación de historias secundarias (como la de la diva drag, o la dura historia de Patri y Vero), todas ellas centradas, eso sí, en la búsqueda del amor aunque contándonos todas las vertientes de la misma, tanto las positivas como las negativas y todo con una naturalidad total.

 

Interpretativamente, nos quitamos el sombrero ante el trabajo de sus dos protagonistas, Miki Esparbé y Carlos Cuevas quienes aportan naturalidad y profundidad a sus personajes (algo nada sorprendente en Cuevas, al que ya hemos visto en otros papeles LGTB). En esta ocasión también aplaudimos la elección del casting de secundarios, sobre todo de Pepón Nieto dando vida magistral y emotivamente a su Keena.

 

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Smiley” es de un 7.5 sobre 10.

 

 

 

Título original: “Smiley” – España

Género: Comedia, Drama, LGTBI

Año de creación: 2022

Año de finalización: 2022 (primera temporada)

Capítulos: 8 (en una temporada)

 

 

 

viernes, 4 de noviembre de 2022

Jóvenes altezas (Young Royals), argumento y claves de la temporada 2

Jóvenes altezas Temporada 2
El cine y por extensión las series bien hechas tienen la capacidad de activar la sección de nuestra cabeza encargada de las emociones ya que, llega a proporcionarnos unos estímulos tan potentes que activan fragmentos de recuerdos que, como seres humanos, hemos vivido y tenemos eficazmente guardados.

Dentro del séptimo arte, la emoción que más fácil se ha conseguido despertar es el miedo, seguido por el drama y el amor, ya sabéis, si está bien hecho, siempre triunfa más aquello que se puede relacionar con el llanto y el drama y más, cuando consigue llevarnos a una reflexión sobre nosotros, nuestra familia, amigos o incluso, sobre el mundo.

Tanto el cine como la televisión está llena de ejemplos que nos despiertan el miedo (o terror, o angustia), por ejemplo “The walking dead”, “It” o incluso “Dahmer”, pero nosotros queremos centrarnos en otro sentimiento, el del drama y el amor, sin lugar a dudas, mucho más difícil de conseguir.

Cuando a mitades del pasado 2021 llegaba al catálogo del gigante de streaming “Netflix” la serie sueca “Jóvenes altezas”, nos pilló a todos desprevenidos ya que, llegó sin apenas hacer ruido y enseguida se colocó entre las más vistas gracias a la magia que destilaba la relación entre sus dos protagonistas, el príncipe Wilhelm (interpretado por Edvin Ryding) y Simon (a quien da vida Omar Rudberg). Sin lugar a dudas, su amor se marcó a fuego en nuestra cabeza.

Después de algo más de un año, ha llegado, por fin, la segunda temporada de “Jóvenes altezas”, y lo ha hecho cronológicamente después del parón invernal posterior al final de la temporada 1, cuando Simon rompió con Wille porque este último, era incapaz de aceptar públicamente sus sentimientos tras la filtración de su vídeo sexual.

La vuelta al internado de Hillerska no puede ser más descorazonador ya que entre ambos, la diferencia parece ser abismal. Mientras Wilhelm vuelve al internado con ganas de venganza hacia August, por la filtración de su vídeo, Simon vive en un estado total de melancolía, aunque totalmente volcado en sí mismo y en encontrar un nuevo camino para su vida.

Wilhelm, sin poderse quitar de la cabeza a Simon, dedica todas sus fuerzas a hacerle pagar a August su traición, despojándole de toda autoridad ante sus amigos, con la firme intención de hacérselo pasar tan mal como lo pasa él y recuperar, a la vez, la atención de Simon, aunque este, ha conocido a alguien nuevo, Marcus, un chico mayor con quien empieza a salir.

Aunque muy poco a poco Simon y Marcus van estrechando su relación, parece que algo muy grande se pone entre ambos, y es que, aunque quiera recuperar su vida y olvidar el pasado, el amor que Simon siente por Wille es realmente sincero y aparece tanto cuando está con Marcus, como cuando Simon está componiendo el nuevo himno del instituto.

Ya con el semestre avanzado, llega el momento del baile de carnaval, cuando se estrenará el nuevo himno y los alumnos, disfrazados de época bailarán por parejas, aunque, de entrada, parece que ninguna de ellas es la esperada (Wille y Simon continúan distanciados, Simon aparece con Marcus, y Sara acude sola, aunque esté saliendo a escondidas con August).


Wille y Simon con amor frente a los problemas
Wille y Simon con amor frente a los problemas


Poco después del baile del baile y de un acercamiento, a escondidas, entre Wille y Simon, este último recibe una mala noticia mientras prepara, junto a la Casa Real, la fiesta del 120 aniversario de Hillerska, su himno no formará parte de la fiesta por ser demasiado personal e incomodar a la Corona, lo cual desembocará en una cascada de situaciones hasta el desenlace final de la serie.

¿Acabarán juntos Wille y Simon al finalizar la temporada 2? O por el contrario ¿Wille continuará bajo el yugo de su cargo como príncipe heredero de la corona de Suecia?, como es evidente, nosotros lo sabemos y os recomendamos que no escuchéis spoilers pues “Jóvenes altezas” merece mucho la pena.

Técnicamente os diremos que esta segunda temporada de “Jóvenes altezas” continúa el camino marcado en la primera, alejándose de todas las series con las que se compara (está lejísimos tanto de la famosa “Élite” como de la también famosa “The Crown”), y centrándose totalmente en la relación entre sus dos protagonistas y sus amigos, tanto en el lado romántico como en el alejamiento y sufrimiento que ambos sienten.

En esta segunda temporada se incide, una vez más, en la demostración de que el amor no entiende de clases sociales ni de colores y todos, estamos sujetos al sufrimiento, la lucha, el amor y los desengaños.

Desde el punto de vista interpretativo queremos remarcar muy positivamente la elección de todo el casting ya que, como os dijimos para la temporada pasada, todos los actores tienen realmente la edad que representan en sus personajes mostrándose además como son, con sus imperfecciones (tienen acné, están racializados, y, sobre todo, no tienen cuerpos 100% normativos) y sus perfecciones.

Por otro lado, y en el mismo punto interpretativo, nos quitamos el sombrero ante el gran trabajo de sus dos actores principales, Edvin Ryding y Omar Rudberg quienes no solo se fusionan con sus personajes, si no que les aportan y nos transmiten la química que tienen entre ellos.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para esta segunda temporada de “Jóvenes altezas” es de un 7.5 sobre 10.



Título original: “Young Royals” – Suecia – 2021
Año de creación: 2021
Año de finalización: 2022 (temporada 2)
Duración: 12 capítulos (de unos 40-50 minutos cada uno)
Género: Drama, LGTBI

 

 

martes, 24 de mayo de 2022

Heartstopper, argumento y claves de la temporada 1

Heartstopper Poster temporada 1
Desgraciadamente, aunque el mundo ha evolucionado mucho los últimos años, continúa habiendo un gran número de personas que no se sienten capaces de mostrarse ante el resto como realmente son porque, lo creamos o no, la homofobia o LGTBfobia continúa estando muy presente en la sociedad.

A veces es por un simple comentario, otras veces por una broma, pero sea como sea, el que se siente diferente a la gran mayoría por temas de raza o, sobretodo, sexualidad continúa sintiéndose señalado en casi todos sus ámbitos pese a que se esfuerce a vivir con absoluta normalidad.

Dentro de esta normalidad, o normalización de la aceptación de la sexualidad de cada uno, desde que en 2018 llegara a nuestras pantallas la película “Con amor, Simon”, han sido varias las películas y series que, con más acierto o menos, nos han puesto en la piel de varios adolescentes quienes, además del trauma de dejar atrás su infancia han tenido que abordar otros temas mucho más complicados como, su raza o su opción sexual.

En este rincón os hemos hablado de “Con amor, Víctor” (una secuela de la película original) y que, continúa explotando lo mismo que esa sin su frescura, “Yo, nunca” que, con mucha frescura y diversión nos relata varios de los problemas que os hemos contado hasta ahora, sin olvidar la sueca “Jóvenes altezas” que nos habla de la aceptación de la sexualidad entre dos chicos de clases sociales muy diferentes.

Con todo, faltaba una serie de gran alcance que, con naturalidad y sin querer imponer nada, nos mostrara los problemas y luchas que muchos jóvenes “normales” (o sea, sin que abusen de sustancias, ni sean de clase social alta o muy baja, ni tengan cuerpos normativos) tienen que vivir en su día a día para aceptarse y que el resto les acepte como son. Y esta serie finalmente ha llegado, es la británica “Heartstopper” la cual ha arrasado en su primera temporada en la plataforma de streaming Netflix.

“Heartstopper” se sitúa temporalmente en la actualidad, en Truham, un instituto para chicos británico donde nos encontramos con Charlie Spring (a quien da vida Joe Locke) un joven adolescente 14 años, que forma grupo de amigos con Tao Xu, Isaac Henderson y Elle una chica transgénero que cambio de instituto el curso anterior.

Charlie, un chico abiertamente gay mantiene, a escondidas por los pasillos de Truham, un inicio de relación con Ben, un chico que, bajo ningún concepto quiere que se le relacione con Charlie, negándole la palabra en público, aunque a escondidas, se besen apasionadamente lo que, obviamente, duele a Charlie.

Un día, un chico un año mayor que él se sienta a su lado en clase, es Nick Nelson (interpretado por Kit Connor) uno de los jugadores de Rugbi de Truham. Desde el primer momento Nick se muestra próximo y amistoso con Charlie quien, irremediablemente cae enamorado a sus pies.

Poco a poco, Nick y Charlie van profundizando su amistad, haciendo que Charlie entre en el equipo de rugby de la escuela donde es apadrinado por Nick, quien le enseña a jugar y, sobre todo, le defiende de los ataques verbales (y en muchas ocasiones homófobos) del resto del equipo. Con el paso de los días, Nick empieza a hacerse muchas preguntas sobre su sexualidad ya que, pese a que le gustan algunas chicas, empieza a sentir atracción por Charlie.

Pronto, Nick se define como bisexual, intentando empezar una relación con Charlie quien se vuelca totalmente en él, aunque Nick tiene un gran problema, no sabe cómo mostrarse en público aplazando algunas opciones para salir del armario. Esta nueva relación provoca algunos roces con los amigos de Charlie, sobre todo, con Tao, quien se siente desplazado.



Nick y Charlie
Nick y Charlie


Finalmente, y aprovechando su figura en el equipo de rugby, Nick se siente fuerte para afrontar las miradas y comentarios y decide mostrar públicamente su amor a Charlie, aunque esto, ya os podéis imaginar no estará exento de consecuencias, aunque, como es obvio, nos reservaremos para nosotros.

Técnicamente “Heartstopper” nos ha parecido una serie realmente buena mezclando el drama con el romanticismo en cada secuencia. Aunque no estemos ante una serie original, es la adaptación de una saga de novelas gráficas nacidas en 2016 de la mano de Alice Oseman, sí que su conversión a serie merece ser comentado por su enfoque, su naturalidad al contar la historia y, sobre todo, su sensibilidad. Sin olvidad algo realmente único, el optimismo, la alegría ante los problemas y las ganas de vivir.

Con todo, no os dejéis engañar, aunque “Heartstopper” sea una serie alegre y optimista, tiene un lado dramático duro, aunque sin caer en excesos, es decir, nos plantea el tema de la homofobia latente en nuestra sociedad (con duros comentarios de los compañeros de clase), el miedo a mostrarse como uno realmente es y se siente, la salida del armario, etc.

Si bien argumentalmente podríamos decir que “Heartstopper” no nos aporta nada, sí que la forma como explora los sentimientos de sus protagonistas, su propio crecimiento personal y como lo externaliza cada uno de ellos convierte “Heartstopper” en una serie que aleja de las típicamente adolescentes convirtiéndose en todo un encanto que, de forma realmente entrañable remueve los recuerdos del espectador, especialmente si pertenecen al colectivo LGTBI.

Interpretativamente hablando, “Heartstopper” cuenta con el gran acierto de sus dos intérpretes principales, el nobel Joe Locke dando vida a Charlie Spring, y Kit Connor interpretando a Nick Nelson. Los dos están realmente espectaculares transmitiendo todos y cada uno de los sentimientos que sus personajes quieren hacernos sentir a la vez que, muestran una química total entre ambos.

Por todo lo que os hemos contado, consideramos que, “Heartstopper” es una de las mejores series que ha lanzado los últimos años la plataforma Netflix, obteniendo una nota final de 9 sobre 10.



Título original: “Heartstopper” – Reino Unido
Género: Drama, Romántico, Adolescentes, LGTBI
Año de creación: 2022
Año de finalización: 2022 (primera temporada)
Capítulos: 8 (en una temporada)

 

jueves, 23 de septiembre de 2021

Jóvenes altezas (Young Royals), argumento y claves de la temporada 1

Jóvenes Altezas - Poster
Con la llegada de las plataformas de streaming y su rápida popularización se ha potenciado hasta límites insospechados la creación de contenido audiovisual, tanto de Estados Unidos como de otros países que, hasta el momento parecía que no entraban en el mundo de producción televisiva. Con todo, son varias las cosas que comparten tanto unos como otros, entre otras, las producciones de calidad limitada o los temas que más buscan los espectadores.

Si hay un tema que últimamente es bastante recurrente en las series actuales, es la fusión de la adolescencia con el mundo LGTBI y su problemática (p.e., con la americana “Con amor, Victor”) o la adolescencia con la frivolidad, drogas y violencia (con la española “Élite”).

Hoy con esta entrada nos desplazaremos a Suecia con una producción de ese país que ha causado furor tanto en medios convencionales como en redes sociales. Obviamente os hablamos de “Jóvenes altezas”.

“Jóvenes altezas” empieza presentándonos a uno de protagonistas, Wilhelm (interpretado por Edvin Ryding) el príncipe de Suecia y segundo hijo de la reina de dicho país. La primera aparición de Wilhelm nos presenta el punto de partida de la historia ya que, al revés de lo que podemos esperar de un príncipe, se nos presenta con un ojo morado y varios rasguños en la cara mientras se dirige en coche hacia palacio después de una pelea callejera.

Como es evidente que la monarquía no puede, ni quiere asumir dicho escándalo, Wilhelm es forzado a leer un discurso de disculpa y es enviado a un prestigioso internado del país, el Hillerska School donde solo acuden miembros de alta sociedad sueca y dos hermanos becados.

Curiosamente la recepción en el Hillerska se la hace su primo August (uno de los alumnos más influyentes de la escuela) quien le guía y le introduce en los grupos más selectos de la misma. Pese a todo, lo primero que realmente le llama la atención de la escuela Hillerska es el solista del coro, Simon Erikson (Omar Rudberg) uno de los becados.

Después de una fiesta de bienvenida ofrecida por August y su sociedad, a la que es invitado Simon después de que este entrara alcohol para la misma, Wilhelm y Simon se acercan y cada día van pasando más tiempo juntos hasta que un día, después de una sesión de cine, ambos chicos se besan.

A partir de este momento, Wilhelm y Simon avanzan en su relación ocultándola al resto de compañeros mientras Wilhelm va aceptando sus sentimientos en el ambiente de libertad que le da el internado (lejos de las normas de la monarquía) aunque muy pronto, dicha libertad se vuelve peligrosa ya que un alumno, graba a Wilhelm y a Simon en la cama.


Wilhelm y Simon descubriendo el poder del amor
Wilhelm y Simon descubriendo el poder del amor


Por si fuera poco, y mientras su felicidad con Simon se afianza, Wilhelm recibe una mala noticia, su hermano Erik, el heredero al trono muere en un accidente, lo cual, trauma aparte, provoca que Wilhelm se convierta en el heredero al trono justo en el momento en que su video privado sale a la luz.

¿Cómo reaccionará la corona y el propio Wilhelm ante dicha publicación y sus consecuencias? Luchará Wilhelm por su libertad y su relación con Simon o por el contrario sucumbirá a las normas de la monarquía y a su nuevo status… como es evidente, nosotros lo sabemos, y os recomendamos que, le deis una oportunidad a “Jóvenes altezas”, pues merece la pena.

Una de las cosas que sorprenden de “Jóvenes altezas” es que se aleja un poco de las series con las que se le compara ya que, ni tiene el exceso de adrenalina (y de abusos de todo tipo) de “Élite”, ni es una serie sobre la monarquía como “The crown”, “Jóvenes altezas” es una serie más próxima a “Con amor, Víctor”, donde el amor y la aceptación de este está presente en todo momento. Sí que es verdad que, el argumento es muy poco arriesgado, sin muchas más prestaciones que mostrarnos que el amor no entiende de clases sociales, ni de colores.

Nos gustaría remarcar muy positivamente la elección de todo el casting ya que, por una vez, todos los actores (o la mayoría de ellos) tienen realmente la edad que representan, o como mínimo se acercan a ella. En este punto también es muy importante para nosotros que, al revés de lo que pasa con la española “Élite”, aquí los actores no cumplen al 100% con los cánones de belleza, no hay pieles perfectas, no hay únicamente chicos blancos, fibrados y chicas esculturales, hay de todo, como en la vida real.

De entre todos los actores, nos quitamos el sombrero ante el trabajo de sus dos actores principales de “Jóvenes altezas”, Edvin Ryding y Omar Rudberg quienes no solo se meten en la piel de sus personajes, si no que les aportan y transmiten en cada secuencia una química realmente palpable.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Jóvenes altezas” es de un 8 sobre 10.
 



Título original: “Young Royals” – Suecia – 2021
Año de creación: 2021
Año de finalización: 2021
Duración: 6 capítulos (de unos 40-50 minutos cada uno)
Género: Drama, LGTBI