martes, 26 de febrero de 2019

¿Podrás perdonarme algún día?


Cartel de ¿Podrás perdonarme algún día?
El mismo fin de semana en que se celebraba la 91 gala de los premios Oscar de Hollywood llegó a nuestras carteleras, sin apenas repercusión mediática, una de las últimas cintas que contaban con varias nominaciones, el drama biográfico “¿Podrás perdonarme algún día?”.

“¿Podrás perdonarme algún día?” nos cuenta la vida de la escritora estadounidense Lee Israel (a quien da vida Melissa McCarthy), una mujer en el ocaso de su carrera profesional y marcada totalmente por su tremendo mal carácter acrecentado por su adicción al alcohol y su falta total de sociabilidad.

¿Podrás perdonarme algún día?” empieza en una oscura oficina, una madrugada de 1991. Allí nos encontramos a Lee Israel, trabajando mientras bebe compulsivamente. Como no puede ser de otra manera, es fulminantemente despedida. Sin trabajo, los problemas de Lee empiezan a acrecentarse. Por un lado, al llegar a su casa el portero le reclama los meses de alquiler que debe, y al poco, su gata, el único ser vivo con el que puede vivir, enferma, pero al llevarla a su veterinario este se niega a atenderle ya que le debe todavía una factura previa.

Incapaz de concentrarse en ningún nuevo libro que escribir va en busca de la ayuda de su editora, pero esta la rechaza recriminándole su insociabilidad y la falta de interés del público en sus obras. Más sola que nunca y sin ingresos, a Lee se le ocurre vender su biblioteca en librerías de segunda mano, pero como ya os podéis imaginar, tampoco saca mucho de allí.

En un callejón sin salida, a Lee se le ocurre una idea loca, intentar vender una carta de agradecimiento que Katherine Hepburn le escribió. La carta es vendida fácilmente a una pequeña librería, provocando que a Lee se le abra un nuevo mundo ante sus ojos. A la vuelta de la venta y mientras se toma un whisky con soda en un local, se encuentra con un viejo amigo, Jack Hock (Richard E. Grant), un traficante homosexual de poca monta con quien compartirá confidencias y vivencias.

Después de descubrir el mundo de la venta de cartas, a Lee se le ocurre falsificar cartas de celebridades ya muertas incorporando ciertos detalles particulares, y morbosos, de las mismas (adicciones, relaciones) para así incrementar el valor de las mismas. Las cartas se venden como la espuma, hasta que la revelación sexual de una de ellas levanta alarmas incluso en el FBI. Alertada, Lee decide continuar con su negocio adaptándolo, ya que en vez de crear cartas, roba cartas originales dejando en su lugar las copias, y aceptando que su amigo Jack sea quien las venda.

Como es evidente, algo se acaba torciendo, pero ese detalle y el desenlace de “¿Podrás perdonarme algún día?” nos lo guardaremos a buen recaudo.

Técnicamente os diremos que “¿Podrás perdonarme algún día?” es una película, un poco, a la vieja usanza, con Manhattan de telón de fondo, música jazz sonando mientras las conversaciones entre Jack y Lee se suceden en garitos oscuros y grisáceos reflejando el pozo de abandono y marginación en el que ambos personajes tratan de sobrevivir. Sin lugar a dudas, una buena realización aunque sin florituras ni aspavientos.

En el apartado interpretativo es donde “¿Podrás perdonarme algún día?” tiene su baza principal, ya que Melissa McCarthy lleva a cabo un trabajo brutal dando vida a la amargada, malhumorada y abandonada (por su novia años atrás, por la industria literaria y en su vida personal) escritora. McCarthy consigue hacernos empatizar con Lee, dejándonos helados con su mirada, su humillación, su vergüenza y humanidad, cuando Jack y portero van a entrar en su piso y le dicen que este apesta (los restos de comida y de excrementos de su gata están por todos los rincones del piso). Un trabajo difícil, perfectamente ejecutado por McCarthy, sin lugar a dudas uno de los más brillantes de la temporada. Tampoco queremos olvidarnos de Richard E. Grant quien pese a tener un papel más reducido, lo lleva a cabo notablemente bien.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “¿Podrás perdonarme algún día?”, la gran olvidada de las distribuidoras y de la pasada gala de los Oscar 2019, es de un 7 sobre 10.




Título original: “Can you ever forgive me?” – USA – 2018
Dirigida por: Marielle Heller
Duración: 107 minutos
Género: Drama, Biográfico


lunes, 18 de febrero de 2019

Roma


Cartel de Roma de Alfonso Cuaron
Desde sus inicios, el mundo del cine está en constante evolución, presentándonos nuevas técnicas de sonido, de imagen, sensoriales, etc. Actualmente estamos viviendo uno de los cambios más grandes del género, el cambio en el formato de distribución, ya que, con la llegada al gran público de las plataformas de streaming, muchas cintas llegan directamente a nuestros hogares sin pasar por las salas de cine.

Hasta el año pasado, estas películas eran producciones pequeñas o telefilms, pero ya con “Aniquilación” de “Netflix”, la plataforma abrió la auténtica caja de Pandora de las grandes producciones. En mayo de 2018 saltó la liebre cuando la última cinta de Alfonso Cuarón, producida por “Netflix”, se vio obligada a retirarse del Festival de Cannes por no haber sido exhibida en el circuito comercial, pese a ser una de las favoritas del certamen. El título en cuestión era “Roma”.

Lejos de lo que podía parecer, y pese a no poder optar al premio, la campaña publicitaria fue tan brutal que empezó a cosechar nominaciones y premios en todos los festivales donde se presentaba, hasta llega a obtener nada más y nada menos que 10 nominaciones para la gala 2019 de los Oscar de la Academia de Hollywood. Y hoy, después de haberla visto, nosotros os queremos hablar de “Roma”.

“Roma” nos desplaza directamente al México D.F. de comienzos de la década de los 70 del pasado siglo XX., y lo hace concretamente en la colonia de clase media cuyo nombre da título a la película. Allí nos encontramos con una familia acomodada formada por una pareja (Antonio y Sofía) con sus cuatro hijos, la abuela de estos y dos criadas indígenas, Cleo (Yalitza Aparicio) y Adela.

Cleo pasa sus días al servicio de la familia, despierta y acuesta a los niños, los lleva a la escuela, recoge la casa, hace la colada, limpia, cocina y con suerte, cuando libra, se ve con su novio Fermín. Pronto, en la casa empiezan a vislumbrarse las primeras diferencias en el matrimonio, aunque estas parecen aparcarse cuando Antonio debe emprender un viaje de trabajo a Canadá, donde deberá permanecer durante unas semanas.

Pasados unos días, una preocupada Cleo se dirige a Sofía, hace días que no tiene el periodo y teme que pueda estar embarazada y que eso pueda significar su despido. Sofía, al revés de lo que se podría prever, la tranquiliza en cuanto a su trabajo y la lleva al hospital, donde, evidentemente, le confirman su embarazo.

Aunque Sofía le da todo su apoyo, quien le deja en la estacada es su novio Fermín, quien huye cobardemente al recibir la noticia. Con el cambio de año, las noticias se suceden, ya que, aunque le hacen en Canadá, Cleo se topa casualmente con Antonio, quien va acompañado de una joven, de camino al cine.

Ya en los últimos compases de su embarazo, y cuando la familia quiere comprarle una cuna para el bebé, Cleo y la abuela se ven envueltas en el “Halconazo” (o Masacre del Jueves de Corpus) de 1971, lo que desencadenará una serie de imprevistos. Y, como ya os podéis imaginar, hasta aquí os podemos contar del desarrollo argumental de “Roma”.

Argumentalmente “Roma” nos sorprendió por el directo relato de la vida doméstica mezclado con un extremo realismo (charcos de agua, ropa tendida, el perro ladrando, los cristales de la casa sucios, la revolución, etc.) que nos desplazó directamente al convulso México de comienzos de los años setenta del pasado siglo XX. Nos encantó, por diferente, el enfoque humano de la película.

Desde el punto de vista interpretativo, nos gustaría resaltar el extraordinario trabajo de una actriz totalmente desconocida, la “no profesional” Yalitza Aparicio dando vida a Cleo, la criada de la familia. Yalitza, con su papel consigue hacerse con toda la carga argumental y dramática de “Roma”, transmitiéndonos además el rol de la mujer en una sociedad totalmente clasista y patriarcal. Sin lugar a dudas, un total acierto y un excelente trabajo de Yalitza.

Técnicamente, Alfonso Cuarón con “Roma” ha demostrado que no solo es capaz de hacer películas comerciales, sino que también puede hacer otro tipo de cine en el que enseñarnos una realidad vista desde la distancia (sin que la cámara sea la protagonista), y sin el abuso constante del croma y de los efectos especiales, logrando, además, llegar al gran público sin pasar por los circuitos comerciales con una película grabada totalmente en blanco y negro.

Sin lugar a dudas “Roma” es una de esas películas que se recordará por tiempo, y no es para menos. Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Roma” es de un 8 sobre 10.




Título original: “Roma” – México – 2018
Dirigida por: Alfonso Cuarón
Duración: 135 minutos
Género: Drama
domingo, 10 de febrero de 2019

El vicio del poder


El vicio del poder cartel España
En nuestra sociedad, la política y los círculos de poder están al orden del día, y lo están desde tiempos inmemoriales (si no os lo creéis echadle un ojo a la “La favorita”, que de una forma bastante frívola lo deja bastante claro, o incluso, ambientada en una época mucho más reciente “El Reino”), reyes, papas, ministros, etc., mandan y ordenan sobre el destino de sus conciudadanos, y todos tienen a su alrededor un sinnúmero de “amigos” o, como se llaman actualmente, cargos de confianza, para ayudarles, de alguna forma a tomar decisiones.

A mediados de enero llegó a nuestras carteleras una película basada precisamente en el poder que esos cargos de confianza pueden llegar a tener, la cinta en cuestión se titula “El vicio del poder” y opta nada más y nada menos que a 8 premios Oscar de la academia de Hollywod.

Después de pensarlo bastante, y sin apenas saber nada de la cinta más allá del increíble cambio físico que Christian Bale sufrió para conseguir el papel protagonista, nos hicimos con nuestras entradas, y fuimos a verla.

El vicio del poder” empieza en una sala del Pentágono, justo durante el ataque islamista del 11-S de 2001. En esa sala, además de los técnicos, nos encontramos con uno de los personajes, en esos momentos, más poderosos del planeta, el vicepresidente estadounidense Dick Cheney (interpretado por Christian Bale), y lo vemos tomando decisiones cruciales en nombre del presidente, sin consultárselo.

A la siguiente secuencia, “El vicio del poder” nos lleva directamente a los años de juventud de Cheney, al poco de casarse con su esposa Lynne (Amy Adams). Por esos años, el joven Cheney es un joven sin futuro y sin más aspiraciones que acabar su trabajo para irse a emborrachar. Lynne no quiere eso para su vida y le es muy clara, o cambia o dará por acabada su relación.

Poco después de esta tensa situación nos encontramos con Cheney en la Oficina de Oportunidades Económicas, allí empieza estar en contacto con el poder, de hecho, se convierte en el asistente del Jefe de Gabinete, Donald Rumsfeld (Steve Carell), consiguiendo un despacho en la Casa Blanca y contacto directo con el Presidente.

Después de esta etapa, coge una de las famosas puertas giratorias y se va a la empresa privada, momento en el que la película empieza a mostrar sus créditos. Pero, ¿ya se ha acabado? No, evidentemente, esta es una de las bromas de “El vicio del poder”, ya que le falta la mitad del metraje y evidentemente llegar otra vez al 11-S de 2001 con el que empieza la cinta.

A partir de este momento, “El vicio del poder” toma velocidad de crucero contándonos la historia más reciente del todopoderoso Dick Cheney, desde la llamada de George W. Bush (Sam Rockwell) para ofrecerle el cargo de vicepresidente de su gobierno, hasta la Guerra de Irack, la búsqueda de las armas de destrucción masiva y su supuesto delito de fraude con la petrolera Halliburton, y todo bajo plena confianza del presidente Bush.

Aunque la historia es conocida casi por todos, nosotros dejaremos aquí nuestro análisis argumental, para centrarnos en algo más interesante, nuestro punto de vista sobre “El vicio del poder”.

Técnicamente no os vamos a engañar, en “El vicio del poder” estamos ante el biopic de Dick Cheney, contándonos desde sus insulsos origines hasta su llegada a la más alta instancia de poder, tampoco os vamos a engañar si os decimos que este, es un biopic totalmente inusual, ya que en él, Adam McKay (su director y guionista) nos cuenta la historia desde un punto de vista totalmente sarcástico y mordaz, mezclando de la forma más insospechada y a veces de forma incoherente, el drama y la comedia.

Tampoco nos ha gustado nada el montaje de “El vicio del poder”, mezclando secuencias de la película con imágenes reales, explosiones de coches, bombardeos, ataques terroristas, etc., y porque no decirlo, chistes. Por momentos llega incluso a ser mareante y desconcertante.

Desde el punto de vista interpretativo, os diremos que es donde “El vicio del poder” tiene su principal baza, ya que cuenta con dos intérpretes que llevan a sus personajes por donde quieren, os estamos hablando de Christian Bale, quien ha engordado más de 18 kilos para meterse en la piel del vicepresidente estadounidense, un cambio físico que junto a su gran trabajo interpretativo ha conseguido hacérnoslo creer totalmente, y Sam Rockwell quien como secundario, ha dado vida brillantemente al limitado, George W. Bush. Nuestro más sincero aplauso para ambos.

Por todo lo que os hemos contado, por los constantes saltos entre la realidad y ficción, los a veces, para nosotros incomprensibles chistes, y sobre todo, porque ha sido la primera película en mucho tiempo en hacernos salir mareados de la sala, nuestra nota final para “El vicio del poder” es de un 4 sobre 10.





Título original: “Vice” – USA – 2018
Dirigida por: Adam McKay
Duración: 132 minutos
Género: Comedia, Drama, Biográfico