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lunes, 16 de diciembre de 2024

El becario

Póster oficial de la película El becario

Uno de los grandes problemas que tenemos entre las manos la sociedad actual es la inestabilidad del mercado laboral, el cual, por momentos parece necesitar grandes cantidades de mano de obra joven y experimentada (algo realmente difícil de conseguir), y en otros momentos parece querer prescindir del conocimiento que aporta la experiencia, convirtiendo a los trabajadores experimentados en una auténtica carga para las empresas.

Sea como sea, como habitantes de este mundo actual, o hemos tenido la suerte de heredar grandes sumas de dinero, o nos hemos hecho con una lotería bien jugosa o, nos tocará trabajar hasta que el cuerpo y la mente no dé para más. Ya mayoría ya sabréis lo que son los “minijobs” ¿verdad? Empleos para mayores de 67 años usados para cumplimentar las pensiones de jubilación en Alemania.

Hoy en este rincón os queremos comentar una película, estrenada en 2015 de la mano de Nancy Meyers que, en tono de comedia nos narra las peripecias de un jubilado en su retorno al mercado laboral. Os hablamos de “El becario”.

“El becario” empieza presentándonos a Ben Whittaker (interpretado por Robert De Niro), un jubilado viudo de 70 años con mucho tiempo libre quien, para mantener su mente activa, intenta aprender cosas nuevas, hacer yoga, etc. Un día, descubre un anuncio que le llama la atención, el programa de una exitosa y joven empresa de moda que busca personas de más de 65 años para hacer de becarios.

Ni corto ni perezoso, Ben, sigue las instrucciones del anuncio y consigue la entrevista en la empresa emergente de moda la cual, pasa sin problemas. Su puesto asignado es ser el becario o asistente la directora y fundadora de la empresa Jules Ostin (a quien da vida Anne Hathaway).

Pronto Ben descubre que no lo tendrá fácil, ni que acuda a la oficina impecablemente vestido, con su maletín y con muchas ganas ya que, Jules es una persona con grandes problemas para delegar en otros y además quiere estar encima de todo lo que sucede en su empresa convirtiéndola así en una persona muy poco accesible.

Al poco de empezar Ben hace buenas migas con sus compañeros, mucho más jóvenes que él, pero con muchas ganas de compartir conocimientos (los unos tecnológicos, y los otros sobre la propia vida o como enfrentarse a problemas).

Después de varios días sin tener carga de trabajo, Ben decide tomar la iniciativa, ordenando mesas de la oficina llenas de documentación e incluso, sustituyendo al conductor de Jules (quien abusaba demasiado del alcohol en horas de trabajo). Es precisamente en el trabajo de conductor donde Ben consigue acercarse a Jules, compartiendo coche, espacio y conversaciones, a veces banales y a veces laborales, ya que los inversionistas le piden incorporar un CEO en la empresa.

Ben intentando integrarse con sus jóvenes compañeros en la oficina
Ben intentando integrarse con sus jóvenes compañeros

En estos viajes, Ben conoce a la hija de Jules y a su marido, Matt quien pronto se abre a Ben, contándole o mejor dicho demostrándole que él se encarga de todo en casa.

Días después y en vísperas de un importante viaje a conocer uno de los candidatos a nuevo CEO, Ben descubre que Matt le está siendo infiel a Jules. ¿Cómo reaccionará Jules ante esta actitud de Matt? ¿Conseguirá Jules encontrar un buen CEO para su empresa? ¿Qué papel tendrá Ben en ambas situaciones? Como ya os podéis imaginar, nosotros sabemos las respuestas a estas preguntas, pero nos las guardaremos celosamente.

Argumentalmente no os vamos a engañar, “El becario” parte de una idea relativamente original, mezclar un mundo tan actual como la venta de moda online con personajes digamos que, chapados a la antigua. Así, nos encontramos con una empresa joven, emergente y totalmente digitalizada con un becario en la misma con 70 años mezclándose entre el personal e intercambiado experiencias.

Uno de los principales activos de “El becario”, además de su excelente casting es el uso de un humor sincero y en ciertos puntos atrevido en manos de personajes que viven situaciones difíciles, pero con las que uno puede empatizar fácilmente.

Con todo, el principal hándicap que le vemos a “El becario” es la falta de riesgo que asume en su desarrollo, dejando una buena historia totalmente en manos de su reparto ya que, la trama se desarrolla excesivamente lenta y sin sorpresas.

Interpretativamente hablando, en “El becario” nos encontramos con dos intérpretes con una gran química entre ellos, Robert De Niro dando vida a Ben y Anne Hathaway interpretando a la estresada Jules, ambos resultan un acierto total dando vida de forma totalmente creíble a sus personajes. También, buena elección del reparto de secundarios los cuales aportan frescura y diversión, destacando en este grupo a Adam DeVine.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “El becario” es de un 6.5 sobre 10.



“The Intern” – USA – 2015

Duración: 120 minutos

Dirigida por: Nancy Meyers

Género: Comedia, Drama


sábado, 17 de septiembre de 2022

La habitación

La habitación - Poster
Desde hace unos años, como sociedad vivimos sumidos en una vorágine de noticias sobre violencia, ataques, etc. Con todo, y como muy bien sabéis, de violencia no hay de un solo tipo y no a todo el mundo le afecta por igual. Hoy, en este pequeño rincón os traemos una película que, aunque llegó a estar nominada a varios premios Oscar de la Academia, a los miembros de este equipo nos pasó totalmente desapercibida cuando llegó a la cartelera.

De hecho, pasó tan desapercibida que, la olvidamos hasta que hará un par de años una profesora de inglés nos la recomendó verla en versión original. Con todo, no lo hicimos, y volvimos a olvidarla hasta hace poco, cuando nos la encontramos en las sugerencias de la plataforma de streaming, Netflix.

Sí, hoy en este pequeño rincón os hablaremos de cinta irlandesa de 2015, “La habitación”.

“La habitación” empieza presentándonos a los dos protagonistas principales de la historia, Jack (a quien da vida Jacob Tremblay) un niño a punto de cumplir los 5 años y su madre, Ma (interpretada por Brie Larson). Ambos viven en una pequeña habitación sin ventanas y con una única apertura para ver el exterior, una claraboya.

Durante los primeros minutos de metraje, se nos cuenta la vida que llevan Jack y su madre, para el pequeño todo es normal ya que, su único mundo conocido es la pequeña habitación con su ventana hacia el cielo y la presencia algunas noches de un extraño hombre, al que apodan “el viejo Nick”, aunque él no le conoce, pues cuando llega a la habitación, él tiene que esconderse en el armario.

Justo cuando Jack va a cumplir los cinco años, Ma decide contarle la verdad al pequeño, y para ello empieza a contarle que, fuera de la habitación hay todo un mundo, con árboles, animales y mucha más gente. Aunque inicialmente la reacción de Jack es mala (se siente engañado y no quiere asumir la verdad), con una nueva llegada de “el viejo Nick” decide darle cierta credibilidad a Ma, descubriendo así que “el viejo Nick”, es una persona mala que secuestró a su madre hace 7 años y les mantiene en la habitación encerrados.

Como Ma cree injusto que continúen en la habitación, trama un plan y convence a Jack para que le ayude a llevarlo a cabo. El plan pasa por que Jack finja hacerse el muerto en la próxima visita de “el viejo Nick” para que este se lo lleve lejos de la habitación, para que así, cuando pueda, el pequeño huya y pida ayuda.

Lo traman todo bien, como deshacerse de la manta donde estará envuelto, en que momento escapar de la furgoneta donde le meterá, y como, a la primera persona que vea, Jack le deberá entregar una nota que Ma le prepara.


El pequeño Jack y Ma preparando su fuga
El pequeño Jack y Ma preparando su fuga


Todo, sale totalmente bien, menos que no puede entregar la carta ya que, Nick se la roba en el último momento. Por suerte para Jack, el hombre que le encuentra llama a la policía y entrega al pequeño que, cuando se tranquiliza, cuenta su situación propiciando que, Ma, sea rescatada.

A partir de este momento, empiezan dos nuevas vidas, la del pequeño Jack y la recuperación, bastante traumática, de la libertad de Ma. Mientras que, para Jack, todo es nuevo y sorprendente: tiene una abuela, un abuelo, hay más niños cerca, existen los perros y los árboles, etc. para Ma (que realmente se llama Joy) los recuerdos de siete años de cautiverio le perturban y le duelen, destrozándola psicológicamente.

¿Conseguirán ambos adaptarse a su vida en libertad? Como ya os podéis imaginar, nosotros sabemos la respuesta, pero no os la diremos aquí.

Técnicamente, lo que más nos llama la atención de “La habitación” es el desarrollo argumental de la misma, enfocando un tema delicadísimo sin caer en el sensacionalismo que hubiese podido llevarle a ser considerada un mero telefilm de sobremesa de domingo. La delicadeza con que se nos guía a través de la historia, sin sobresaltos, sin amarillismos y con extremado buen gusto hace que “La habitación” sea un auténtico viaje por las emociones del pequeño Jack y su madre Ma/Joy.

Otro punto remarcable de “La habitación” es su estructura, claramente divida en dos partes, en la primera de ellas se explora el cautiverio y sus efectos sobre las personas, mientras que en la segunda parte, y con muy buen gusto, se exploran las consecuencias de dicho cautiverio, tanto en la persona que no había conocido nada más (el pequeño Jack), como en la persona que ha perdido siete años de su vida con las dificultades de la misma para superarlo y aceptar las consecuencias que arrastra (Ma/Joy).

Interpretativamente nos quitamos el sombrero ante sus dos protagonistas principales, Brie Larson está soberbia dando vida a la angustiada, destrozada, secuestrada y violada repetidamente y durante siete años, Joy, y el pequeño Jacob Tremblay (que tendría en esa época unos 7 años) está gigante y estremecedoramente real en un papel, el de Jack, para nada fácil.

Sin lugar a dudas, el gran trabajo de Larson y Tremblay, junto con el buen hacer técnico, son el auténtico puntal de “La habitación” una cinta que, desgraciadamente no habrá llegado a todo el mundo.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “La habitación”, esta estremecedora y a la vez bella cinta, es de un 8 sobre 10.



Título original: “Room” – Irlanda - 2015
Dirigida por: Lenny Abrahamson
Duración: 118 minutos
Género: Drama
lunes, 7 de marzo de 2022

El viaje de Arlo

El viaje de Arlo - Poster
Si hay una compañía cinematográfica que es sinónimo de calidad, esta es, sin lugar a dudas es Pixar. La firma estadounidense perteneciente al gigante Disney cuenta sus producciones por éxitos, o bueno, quizá deberíamos decir que cuenta casi todas sus producciones de animación por éxitos.

Cuando en 2015, después de un año sin estrenos, Pixar nos sorprendió a todos anunciando dos producciones para ese año, la maravillosa “Inside Out” para la campaña de verano y, esta “El viaje de Arlo” para la Navidad, muchos nos frotamos las manos. ¡Dos genialidades de animación en vez de una!

La verdad es que, pasado el gran éxito de “Inside Out” empezaron a llegar los trailers de la nueva película “El viaje de Arlo” y con ellos un sinfín de ruido mediático (tanto de profesionales como aficionados) contra la película. Y fue tanto el ruido que, en nuestro caso y en el de muchos otros, guardó “El viaje de Arlo” para ser visto fuera de las salas de cine, lo cual ha llegado, en nuestro caso hace relativamente poco, y hoy, desde aquí os lo contaremos.

La historia de “El viaje de Arlo” empieza hace 65 millones de años, cuando un meteorito que hubiese podido extinguir a los dinosaurios pasa sobre la Tierra sin causar daños provocando que la vida evolucione de forma distinta a la que conocemos.

Miles de años después, la historia nos presenta a una familia de dinosaurios compuesta por los agricultores Henry, Ida y sus tres hijos, Libby, Buck y el pequeño y patoso Arlo. Un día, y visto que, al revés que sus hermanos, Arlo no es capaz de hacer sus tareas de campesino es asignado a la vigilancia del Silo de grano, donde contra todo pronóstico captura a un pequeño ladrón, un niño salvaje.

Incapaz de hacerle nada, Arlo deja huir al pequeño provocando que Henry, su padre, se lo lleve a cazar al pequeño ladrón, con la mala fortuna que, en una crecida repentina del río cuando vuelven a casa, Henry muere para salvar a Arlo.

Pasado este suceso, un día de mucho trabajo en la granja Arlo vuelve a ver al niño salvaje y sale tras él preso de la ira por la muerte de su padre. En la huida, ambos caen al río siendo arrastrados sin remedio muchos quilómetros lejos de su zona. Cuando Arlo se recupera, intenta sobrevivir con el infortunio que queda atrapado entre unas piedras.

Al despertar se da cuenta que alguien lo ha liberado, el niño salvaje quien, además, le lleva comida. A partir de este punto, los hechos suceden rápido, el niño le enseña a recoger comida, Arlo le protege y le enseña otras cosas. Como la amistad nace entre ambos, Arlo bautiza al pequeño como Spot y juntos, inicial el viaje de regreso siguiendo la orilla, rio arriba, en dirección a la granja de Arlo.

Con todo, el camino les depara alguna que otra sorpresa, complicaciones, reencuentros y, sobre todo, descubrimientos que fortalecerán su reciente amistad.


Arlo y Spot afianzando su amistad
Arlo y Spot afianzando su amistad


Como ya os podéis imaginar, no os vamos a contar el desenlace de “El viaje de Arlo”, aunque lo que si os contaremos es, lo que nos ha parecido técnicamente.

Técnicamente hablando, si una cosa tiene “El viaje de Arlo” que sobresale, es su bellísima factura técnica, vaya, lo que nos tiene acostumbrados Pixar. Con todo, hay otra característica de las producciones de Pixar que nos tiene cautivados, su capacidad para crear historias removiendo sentimientos y sorprendiéndonos a la vez, en “El viaje de Arlo” esta característica la esperábamos, pero nunca la encontramos, nos encontramos con una historia familiar, una aventura gráfica que, en ocasiones cojea algo, aunque logra aguantarse a flote.

En cuanto a los personajes, no os vamos a engañar, nos ha sorprendido que el protagonismo se lo haya llevado un cachorro de dinosaurio patoso y un poco miedica, mientras que su compañero de aventura, el pequeño humano Spot se queda, un poco, como el personaje gracioso de la aventura (ahí le tenemos, haciendo de perro que ataca para defender a Arlo). Un cambio que, no os vamos a engañar funciona, sobre todo, porque han conseguido darle química a la pareja protagonista. Y poco más en cuanto a personajes, porque los secundarios, aunque se les espera durante todo el metraje, no hay ninguno con cierto peso.

No os vamos a decir que “El viaje de Arlo” sea una película mala, aunque sí que os diremos que es floja comparada con lo que esperamos de Pixar. Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “El viaje de Arlo” es de un 6 sobre 10.



Título original: “The Good Dinosaur” – 2015 – USA
Duración: 100 minutos
Dirigida por: Peter Sohn
Género: Animación
viernes, 15 de mayo de 2020

Carol

Carol (2015) Poster
Realmente, cumplir a rajatabla las órdenes marcadas por las autoridades sanitarias frente a la pandemia que nos azota este final de primer trimestre de 2020, no es divertido. Es más, es duro estar confinado las 24 horas del día, trabajar en casa y salir de ella sólo para comprar o para sacar el perro a hacer sus necesidades, pero siempre hay que sacarle algo positivo a las situaciones más difíciles, y en esta, aparte de ganarle la partida al Covid-19 tenemos otra cosa importante a ganar, ocupar las horas muertas recuperando alguna película que, en su momento, se nos quedó en el tintero.

Una de estas películas que se nos quedó en el cajón de “futuribles” es la producción británico-estadounidense de 2015 protagonizada por Cate Blanchett y Rooney Mara titulada “Carol”.

“Carol” es la adaptación de la novela homónima de Patricia Highsmith y en su lanzamiento llego a estar nominada en los grandes festivales de cine, Cannes, Oscars de Hollywood, los Bafta, Globos de oro, etc., en la mayoría de casos, por el trabajo de sus dos actrices principales.

La historia de “Carol” nos desplaza directamente al Nueva York de la década de los 50 del pasado siglo XX. Nos encontramos en un glamuroso restaurante, y en una mesa del mismo nos encontramos con dos mujeres, Carol (a quien da vida Cate Blanchett) y Therese (interpretada por Rooney Mara). En un momento determinado, ambas mujeres interrumpen su encuentro abruptamente al verse interrumpidas por un hombre que invita a Therese a una fiesta esa misma noche.

Con este punto de partida, la trama de “Carol” realiza un flashback unos meses atrás, justo antes de unas navidades. Therese, aunque tiene como ilusión convertirse en fotógrafa, está trabajando en la campaña de navidad de unos grandes almacenes. Sin esperarlo, queda ensimismada observando a una mujer rubia que la mira disimuladamente mientras simula que mira un tren eléctrico.

Carol, la mujer rubia, al final se dirige a Therese buscando una muñeca que ya está agotada, como no quiere perder mucho tiempo, Therese le vende el tren que miraba y al irse, Carol olvida sus guantes de piel en el mostrador. Sin quererlo ni beberlo, la semilla de algo muy fuerte ha enraizado entre ambas.

Therese, podríamos decir que tiene la vida encarrilada, tiene novio, trabajo y una aspiración (convertirse en fotógrafa) aunque no dinero, en cambio, Carol es una mujer de alta sociedad, con mucho carácter y más dinero, pero atada a un matrimonio sin amor que no funciona. Como bien dice el dicho, los polos opuestos se atraen, y entre Therese y Carol pronto surge una gran complicidad.

Cate Blanchett y Rooney Mara en "Carol"
Carol y Therese, dos mujeres en busca de su libertad sexual


Con el paso de los días, una conoce la vida de la otra, la empatía da tanta fuerza su complicidad que, cuando Carol le propone coger el coche y lanzarse a una aventura por las carreteras de Estados Unidos, esta ni se plantea rechazar la oferta dejando a su novio sin palabras.

Los quilómetros y los moteles se van sucediendo mientras recorren las carreteras del interior, y con esos quilómetros, sus planes van surgiendo y su amor va profundizando, tanto que, como no podía ser de otra manera llegan a tener sexo.

Cuando están en la cima de su relación, Carol recibe una noticia que le provoca dos reacciones, la primera explota al descubrir que un investigador privado les ha estado pisando los talones y la segunda, debe regresar a Nueva York sin dar más explicaciones. Carol desaparece y Therese queda en manos de una amiga de Carol para que la devuelva a su casa.

Ambas mujeres pierden el contacto durante mucho tiempo, Carol debe enfrentarse a un divorcio difícil con su marido y Therese aprovecha para rehacer su vida con su novio y empezar su carrera en el periódico, y como ya os podéis imaginar, ha llegado el momento de deciros que “hasta aquí lo que os podemos contar del argumento de “Carol”.

Desde el punto de vista interpretativo, nos gustaría remarcar el gran trabajo de sus dos actrices principales (en este caso, entendemos que ambas son protagonistas, no secundarias), Cate Blanchett y Rooney Mara. Ambas, en base a una gran química, consiguen transmitirnos sin problemas la lucha personal de sus personajes por poder vivir su vida como ellas quieren, queriendo a quienes ellas quieran, aunque de las dos, es Rooney Mara quien nos ha ganado totalmente, con su juego de miradas, su inocencia y su lucha por conseguir algo que hace 60 años era casi impensable, vivir su sexualidad.

Técnicamente, “Carol” es una película un tanto irregular ya que, aunque está muy bien tramada y tiene una gran fotografía (las miradas de Therese a través de los cristales del coche son simplemente geniales), se sustenta básicamente por el gran trabajo de sus dos actrices principales. Podríamos decir que “Carol” es algo así como una road-movie de dos mujeres en busca de su libertad sexual, aunque lamentablemente queda inconexa por algunos vacíos incomprensibles.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Carol” es de un 6.5 sobre 10, y os la recomendamos, aunque solo sea para disfrutar del gran trabajo de Mara y Blanchett.

 

 

 


Título original: “Carol” - 2015 – Reino Unido
Dirigida por: Todd Haynes
Duración: 118 minutos
Género: Drama, homosexualidad

jueves, 4 de octubre de 2018

Premonición

Durante mucho tiempo, sobre todo desde el éxito de “El silencio de los corderos”, tuvimos a Sir Anthony Hopkins como a uno de los ídolos de una parte de este equipo. Con el paso del tiempo y varias malas elecciones de papeles por su parte, lo devolvimos al escalafón donde creemos que le tocaba, al de buen actor dejándole, un poco, de seguirle.

Tiempo después y sin buscarlo, apareció en el buscador de HBO una cinta que nos llamó la atención, sobre todo por su temática y por su actor principal, el mismo Anthony Hopkins, así pues, sin pensarlo mucho, nos pusimos a verla. Os estamos hablando de “Premonición” (“Solace”).

Premonición” empieza presentándonos a los agentes del FBI Joe Merriweather (Jeffrey Dean Morgan) y Katherine Cowles (Abbie Cornish) llegando a la escena de un crimen. La escena es perturbadora, ya que al cadáver apenas le rodean pruebas y únicamente la forma de su muerte es clara: una punción en la base del cráneo con una arma afilada. A Joe y Katherine no les sorprende, pues es ya la tercera víctima en presentar la misma causa de muerte en muy poco tiempo lo cual les lleva a plantearse que están ante un asesino en serie.

Sin más pruebas que la causa de la muerte, a Joe le queda un último recurso, pedir ayuda al Dr. John Clancy (Anthony Hopkins), un médico jubilado que vive apartado del mundo desde que, dos años atrás murió su hija. Clancy, amigo de Joe, tiene un particular don, tocando tiene visiones que podrían llevar a la resolución del caso como en otras ocasiones había demostrado en el pasado.

Pese a la negación inicial de Clancy, este al final accede a volver a usar sus poderes para ayudar al F.B.I.. Al poco de integrarse en el equipo de investigación, se produce un cuarto asesinato y gracias a las visiones del doctor, descubren un hecho revelador: los cuatro asesinatos tenían un nexo en común, todos los asesinados tenían enfermedades crónicas o terminales.

Este nexo de unión, determinado a través de analíticas del equipo forense, hacen descubrir al doctor algo inesperado sobre el asesino: no se enfrentan a un asesino en serie convencional, el asesino tiene los mismos poderes que él, es decir, es capaz de saber antes que el propio afectado que este tiene una enfermedad crónica o terminal. El descubrimiento de esta particularidad hace que, una vez contado a Joe y Katherine, Clancy decida abandonar y desaparecer de nuevo.

Por suerte para la investigación, los acontecimientos impiden que el doctor desaparezca de nuevo, y más cuando Charles (Colin Farrell), el asesino, entra en contacto con él.

Y como ya os podéis imaginar, y más tratándose de un thriller, hasta aquí os contaremos del desarrollo argumental de “Premonición”.

Técnicamente “Premonición” nos ha parecido una cinta con excesivos altibajos ya que, si bien por un lado los múltiples giros argumentales (algunos de ellos bastante pillados por los pelos) ayudan y mucho a mantener la tensión e interés tan imprescindible en este género cinematográfico, por el otro, el montaje de la trama no es capaz de aprovechar en ningún momento el trio ganador que tiene entre manos: su casting, el uso de la eutanasia como asesinato y el efecto sorpresa. Una auténtica pena.

Desde el punto de vista interpretativo, poco os podemos decir ya que, todo el casting está especialmente bien y con mucha química entre ellos, especialmente entre el maestro en las miradas Anthony Hopkins y el camaleónico Colin Farrell. Ellos dos junto con la pareja de policías interpretada por Jeffrey Dean Morgan y Abbie Cornish logran mantener “Premonición” en la zona del aprobado.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Premonición” es de un 6 sobre 10, y os la recomendamos para una de esas veladas con amigos o con ganas de sofá y palomitas.



Título original:  “Solace” – USA – 2015
Dirigida por: Alfonso Poyart
Duración: 101 minutos
Género: thriller, policiaco


domingo, 20 de agosto de 2017

Ocho apellidos catalanes

Póster oficial de la película Ocho apellidos catalanes

En los últimos años, las carteleras de cine se han llenado (y continúan haciéndolo) de secuelas y precuelas, un subgénero cinematográfico cada vez más orientado a exprimir el éxito comercial de las películas originales que a ofrecer propuestas realmente novedosas. Lo curioso es que esta estrategia funciona, por lo que ya no es exclusiva de las grandes producciones estadounidenses, sino que se ha extendido a otros mercados cinematográficos, como el cine español.

Hoy queremos hablar de una de las secuelas más populares y rentables del cine español reciente: la comedia "Ocho apellidos catalanes", continuación directa del fenómeno social que fue "Ocho apellidos vascos". De hecho, bien podría haberse titulado sin complejos "Ocho apellidos vascos 2", ya que mantiene intacta la fórmula que conquistó al gran público.

"Ocho apellidos catalanes" llegó a las carteleras españolas a finales de 2015, cuando el éxito de su predecesora aún seguía muy presente entre los espectadores. En nuestro caso, optamos por no verla en pantalla grande y reservarla para un momento más propicio, que finalmente ha llegado recientemente.

La historia se sitúa en el tiempo un año después de la primera, tiempo en el cual Amaia (Clara Lago) y Rafa (Dani Rovira) han roto su relación y retornado a su vida anterior, con un Rafa desmadrado buscando ligar a toda costa en Sevilla y sin poder olvidar a Amaia y Koldo (Karra Elejalde) volviendo a puerto de una de sus “huidas hacia delante”.

A la llegada de Koldo a tierra firme, Merche (Carmen Machi) le lee la cartilla y le entrega una invitación que le dejará atónito, la de la boda de su hija Amaia con Pau, (Berto Romero) un artista catalán.

Cuando Koldo entra en razón decide ir a buscar a Rafa para contárselo, el cual, aun perdidamente enamorado de la chica, decide ir hasta el pueblecito de Girona donde se celebrará la boda para frenarla. Una vez llegan, descubren que la masía (y el pueblo por extensión) donde se celebrará la boda vive en una realidad ficticia ya que, para contentar a Roser (Rosa María Sardà), la abuela de Pau, le han hecho creer que Catalunya ya se ha independizado de España.

Poco a poco, por Soronelles (el pueblo donde transcurre la acción de la película) van desfilando todos y cada uno de los personajes de “Ocho apellidos vascos” para intentar, entre esteladas y chistes fáciles, estropear la boda del hípster Pau con Amaia, aunque evidentemente desde este rincón no os contaremos si lo consiguen o no. Lo haremos es daros nuestra impresión sobre “Ocho apellidos catalanes”.

Ya os avanzamos que los dos que aquí escribimos estamos muy orgullosos de haber decidido no gastar nuestro dinero en entradas para ver esta pseudo película ya que, una vez vista, todos los temores que teníamos sobre ella han sido confirmados con creces tras visualizarla.

Desde el punto de vista argumental, esta película confirma totalmente que cuando algo se hace deprisa, corriendo y sin ningún tipo de cariño más allá del que los productores puedan sentir por la recaudación que esperan obtener, el resultado no será bueno en ningún caso. Claramente, se nos antoja complicado sacarse de la manga un argumento, desarrollarlo, grabarlo, llevarlo a las pantallas y hacerlo bien en apenas un año y medio, lo que explica que no hayan conseguido hacer una película que no pasa de ser infame. De hecho, el argumento es difícilmente justificable y totalmente falto de coherencia, intentando una vez tras otra encadenar tópicos de un lado y de otro, referencias independentistas y chistes que intentan ser graciosos y que, además de no llegar ni al intento, acaban resultando hirientes en más de una ocasión. Por ello, desde aquí hacemos un llamamiento a los guionistas a efectos de que se informen un poquito más antes de intentar parodiar una problemática actual.

Interpretativamente os diremos que únicamente salvamos de la quema a Karra Elejalde, siendo el único que es capaz de mantener la chispa y gracia de su personaje, ya que Amaia queda totalmente diluida en su papel de segundona casamentera, Rafa pierde toda su chispa sevillana al llegar a Girona mientras que las nuevas incorporaciones, Pau y Roser, no pasan de ser sendos bocetos estereotipados de catalán hípster sin personalidad y de abuela cojonera independentista respectivamente.

Sin lugar a dudas, y bajo nuestro punto de vista, “Ocho apellidos catalanes” ha perdido totalmente el frescor y la gracia de la primera entrega, convirtiéndose en una de las comedias más aburridas que hemos visto en años, además de ser una pésima película pensada únicamente para llenar los bolsillos de sus productores. Por nuestra parte, le ponemos un 2 sobre 10.



Título original: “Ocho apellidos catalanes” – 2015 – España

Dirigida por: Emilio Martínez Lázaro

Duración: 98 minutos

Género: Comedia



Otras partes de la saga:


"Ocho apellidos vascos" - 2014


domingo, 5 de marzo de 2017

Perdiendo el norte

Cartel de perdiendo el norte
Hasta no hace muchos años, y una vez superada la larga etapa del “destape”, el cine español se caracterizaba por explotar hasta la saciedad o bien la vida en los barrios bajos de las ciudades o bien las mil y una aventuras vividas en la pasada guerra civil. Por suerte, con la llegada de nuevas hornadas de directores, nuestro cine se ha actualizado también.

Fruto de esta llegada han sido muchos los títulos que han aparecido en nuestras carteleras, y, además, de los estilos más variopintos (superproducciones, cine de terror, comedias, dramas, etc.). En nuestra crítica de hoy, os vamos a hablar de una comedia de 2015 titulada “Perdiendo el norte”.

“Perdiendo el norte” parte directamente de uno de los dramas que está azotando a nuestra sociedad, es decir, la necesidad de que muchos de los jóvenes pertenecientes a la generación más preparada se vean obligados a emigrar para poder acceder a una oportunidad. En este sentido, la historia empieza presentándonos a los dos protagonistas de la misma, Hugo (interpretado por Yon González) y Braulio (Julián López).

Hugo es licenciado en empresariales y tiene un máster mientras Braulio es un joven científico que explota la ilusión por su trabajo a base de becas en laboratorios. Simultáneamente en el tiempo, nuestros dos amigos deben enfrentarse a una situación similar, el estar en la cola del paro.

En pleno hundimiento personal, Braulio ve un anuncio en la televisión que le abre los ojos: en Alemania hay trabajo y buscan gente preparada para llevarlo a cabo por lo que, sin perder un minuto, llama a su amigo Hugo, junto con quien decide cambiar la ancha Castilla por la fría Alemania.

Cargados de ilusión, de estudios y sin un ápice de alemán, nuestros dos amigos toman el avión y ponen rumbo a Alemania, donde muy pronto descubriran que para muchos alemanes los españoles somos poco más de lo que los norteafricanos son para nosotros.

Sin saber muy bien dónde ir, y tras experimentar serias dificultades para moverse por el país, Hugo y Braulio encuentran un piso compartido con Rafa (Miki Esparbé) un joven algo ralentizado por el consumo excesivo de drogas y Carla (Blanca Suarez), dos jóvenes españoles que llevan ya un tiempo en Alemania.

A partir de este punto, “Perdiendo el norte” coge el ritmo de una típica sitcom con varias historias personales entrelazándose en su desarrollo historias relacionadas con el idioma, los trabajos basura, la ocultación de la situación personal, algún que otro lío amoroso, etc.

Argumentalmente,  “Perdiendo el norte” deja poco lugar a la sorpresa, poniendo el foco sobre el drama de la inmigración desde un punto de vista humorístico, con constantes pinceladas cómicas, quizá con un exceso de tópicos y con un desenlace quizá también demasiado previsible.

Interpretativamente nos ha gustado mucho la química que hay entre Yon González y Blanca Suarez, los dos protagonistas principales, aunque en “Perdiendo el norte” el peso de la comedia lo llevan Miki Esparbé y el comedido Julián López. En definitiva, nos ha gustado el casting.

Bajo nuestro punto de vista, “Perdiendo el norte” ha intentado aprovechar tanto el tirón de las comedias españolas estos últimos años (con “Ocho apellidos vascos” como estandarte) como el drama de la inmigración para construir la historia, aunque sin dejar de lado temas habituales como el amor, la distancia o la enfermedad, lo que acaba representando un problema dado que el metraje es de apenas hora y media, quedando así varios de estos temas relegados a un segundo o tercer plano.

En resumen, los del equipo consideramos que “Perdiendo el norte” comienza siendo una comedia fresca y dinámica que, por desgracia, termina resultando una película simplemente aceptable para pasar el tiempo dados los problemas narrativos y de desarrollo que aparecen a medida que la historia va avanzando. Nuestra nota final es de un 5 sobre 10.


Título original: “Perdiendo el norte” – España – 2015
Dirigida por: Nacho G. Velilla
Duración: 102 minutos
Género:  Comedia.
sábado, 11 de febrero de 2017

Ma ma

Ma ma cartel
Cuando como parte de este equipo me vi con la posibilidad de ver “Ma ma”, la hasta ahora última película del donostiarra Julio Medem, un cúmulo de sentimientos y  recuerdos azotaron mi cabeza hasta el punto de plantearme seriamente si me lanzaba a verla o no.

Por un lado estaba el argumento de la cinta, basado íntegramente en la lucha de una madre contra un cáncer, y por otro lado, el hecho de que “Ma ma” esté protagonizada por una actriz que siempre me ha parecido sobrevalorada, Penélope Cruz.

Al final decidí hacer de tripas corazón y dejar atrás tanto mi experiencia con esa maldita enfermedad como mi manifiesta animadversión hacia la actriz con más proyección internacional en nuestro país. Así que finalmente, me acomodé en la butaca y le di al “play”.

La historia empieza presentándonos a Magda (interpretada por Penélope Cruz), una maestra en paro que, en las primeras secuencias de la cinta, es diagnosticada de un cáncer de mama. Magda recibe la noticia totalmente sola, ya que Raúl (Álex Brendemühl) su marido, le acaba de abandonar para irse con una alumna suya, y su hijo Dani aún es demasiado joven para ayudarle.

Curiosamente, el mismo día que recibe la noticia y mientras ve el entrenamiento de su hijo, conoce a Arturo (Luis Tosar) uno de los ojeadores del Real Madrid, quien en ese preciso momento recibe el gran revés de su vida, su esposa e hijos han sufrido un accidente de coche, lo cual, sin quererlo ni beberlo acabará uniéndole a Magda.

Al poco de recibir la noticia de su enfermedad, decide enviar a su hijo a pasar unos días lejos de Madrid mientras ella se somete a una mastectomía y a las posteriores sesiones de quimioterapia. Con un alarde de fuerza y entereza, Magda poco a poco se va sobreponiendo a su recuperación a la vez que ayudando a Arturo en su drama personal, mientras que este, le ayuda a ella en todo lo que puede.

Al poco de finalizar sus sesiones y con Dani de vuelta a casa, los tres deciden ir a pasar el agosto en la playa para aprovechar así el máximo de momentos para estar juntos.

Un tiempo después, Julián el ginecólogo de Magda tiene que darle una nueva mala noticia ya que, contra todo pronóstico, la enfermedad continúa ahí expandiéndose a us anchas sin remedio. Contra todo pronóstico, Magda toma una decidida y a la vez controvertida decisión… la cual evidentemente, no encontraréis en esta crítica, y sí, en el último tercio del desarrollo de “Ma ma”.

Técnicamente, lo primero que me gustaría remarcar es que, por primera vez desde que tengo un poco de conciencia cinematográfica, me quito el sobrero ante el grandísimo trabajo de Penélope Cruz durante los 111 minutos de metraje, ya que en todo momento es capaz de transmitirnos tanto su sufrimiento como su vitalidad, sinceramente es, para mí, su mejor actuación.

En cuanto al resto de actuaciones, tampoco tengo mucho a remarcar, ni en el personaje contrapunto de Arturo (Luís Tosar), ni en el de Julián (Asier Etxeandia) el médico de Magda, ambos están realmente bien, aunque sus personajes actúen un poco de comparsa del de la protagonista.

La ambientación, estética de las secuencias y banda sonora también son correctos, al más puro estilo Medem.

En definitiva, “Ma ma” es un drama con todas sus letras y sus consecuencias, quizá un poco azucarado, pero drama al fin y el cabo, enfocado eso sí, con un espíritu de lucha y de vitalidad sorprendente y motivador.

Con todo, mi nota final para “Ma ma” es de un 7.5 sobre 10.



Título original: “Ma ma”  - 2015 – España
Dirigida por: Julio Medem
Duración: 111 minutos
Género: Drama
jueves, 3 de septiembre de 2015

Y de repente tú


Y de repente tú - Cartel
En agosto siempre hay alguna tarde propicia para disfrutar de una sesión de cine, y que mejor que hacerlo con alguna cinta que nos permita alejarnos de nuestros pensamientos cotidianos, es decir, una comedia, una cinta de animación o incluso alguna de superhéroes (tan a la moda estos últimos tiempos). En esta ocasión los del equipo optamos por buscar en la cartelera una comedia sin demasiadas pretensiones, optando finalmente por “Y de repente tú” gracias a la potente campaña publicitaria que se orquestó a su alrededor durante la semana de su estreno.

El film comienza con un flash-back de más de 20 años en el aparecen dos niñas escuchando el discurso de un alternativo, desvergonzado y extravagante padre, quien les explica a sus dos hijas que el motivo por el cual ha decidido separarse de su madre es que él no comparte en absoluto la obligatoriedad de la monogamia.

Ya en la actualidad, se nos presenta la situación actual de la familia, en la que vemos como Amy, la niña pequeña del flash-back inicial a quien interpreta la cómica Amy Schumer, se ha transformado en una periodista que trabaja en la redacción de una revista descaradamente amarillista. La vida de Amy se ha convertido en un auténtico torbellino, tanto en lo personal, donde aplica al pie de la letra las creencias de su padre, como en lo profesional, donde su jefa le maneja sin contemplaciones.

Lo que al comienzo era algo divertido se ha transformado en una rutina que no satisface a nuestra protagonista, en la que ni su fornido novio oficial, ni tan siquiera uno de sus múltiples ligues consiguen dar sentido a su vida.

Pero, como todo en este mundo, la vida de Amy da un vuelco inesperado cuando su jefa le asigna un reportaje sobre el exitoso médico deportivo Aaron Conners (Bill Harder) ya que, como quien no quiere la cosa, Amy y el tímido y exitoso doctor van estrechando lazos, lo que le fuerza a plantearse si su forma de vida es realmente acertada.

Y como ya os podéis imaginar, aquí dejamos nuestra crítica argumental para pasar a la vertiente más cinematográfica de la misma.

Os debemos asumir que, para nosotros, tanto Amy Schumer como Bill Harder han sido hasta el visionado de esta película dos auténticos desconocidos, lo que nos resulta sencillo de comprender ya que, Amy Schumer nunca consigue llenar la pantalla ni trasmitirnos de forma natural sus líos vitales pese a tener un exceso de protagonismo. Respecto a Bill Harder, debemos reconocer que la cosa mejora sin que su actuación sea como para llegar a echar cohetes. De hecho si os decimos que el papel (más de secundario que de cameo) de LeBron James resalta más que el de los dos protagonistas, está dicho todo, ¿verdad?

Técnicamente tampoco es una gran joya, ya que en ningún momento Judd Apatow (el director de la cinta) es capaz de darle un ritmo constante y coherente. Pero el hecho de que no consiga en ningún momento hacernos creer que estamos viendo una comedia es aún más grave, ya que más allá de algunos gags protagonizados por la histriónica Amy Schumer que se ven acompañados por algunos de los múltiples cameos repartidos entre las más de dos horas de metraje, el resto de la película es más parecida a un drama.

Para nosotros “Y de repente tú” es una comedia desaprovechada que intenta impregnarse de la típica situación romántica surgida entre dos polos opuestos, aunque lamentablemente se quede a medio camino de las dos cosas. Sin lugar a dudas, una más del montón, por lo que la nota se queda en un 5 sobre 10 y va que se estrella.



Título original: “Trainwreck” – USA – 2015
Dirigida por: Judd Apatow
Duración: 125 minutos
Género: Comedia, Romántica
viernes, 7 de agosto de 2015

Ciudades de papel

Ciudades de papel - Cartel
Menuda ilusión nos hizo cuando Yelmo Cines nos hizo llegar una invitación doble para asistir a uno de sus “pase a ciegas”. Tal y como dice su nombre, no teníamos ni idea de cuál sería el estreno que veríamos, pero aun así, nos decidimos por ir a por nuestras entradas y a acudir el día convenido a la hora estipulada al cine más cercano a nuestra casa.

Al final, y con más de una semana de antelación respecto a su estreno oficial en España, tuvimos la suerte de poder ver el preestreno de “Ciudades de papel”, basada en la obra homónima del autor de “Bajo la misma estrella”, John Green.

Cierto es que cuando vimos el título nos gustó, ya que fue un poco como si nos hubiera tocado la lotería, aunque claro, no esa que todos ansiamos y que, según dice la sabiduría particular, todos tenemos números de ganar, convirtiéndose así en nuestro gran golpe de suerte vital. Esa, por desgracia (o por suerte) todavía la esperamos.

Precisamente con la analogía del golpe de suerte vital que todos debemos tener en algún momento echa a rodar la trama “Ciudades de papel”, protagonizada por los actores Cara Delevingne (quien da vida a Margo Roth Spiegelman) y Nat Wolff (Quentin Jacobsen), quienes, a través de sus personajes, nos descubren dos formas diferentes de ver la vida y el mundo, profundizando desde el primer momento en aquello que provoca que una persona pueda o no ser feliz.

Así las cosas, Quentin lleva toda su vida profundamente enamorado de su vecina y compañera de instituto Margo, con quien, después de ser íntimos amigos durante su infancia, por alguna razón, no habla desde hace más de ocho años. Durante todo este tiempo, Quentin se ha dedicado en cuerpo y alma a estudiar sin parar para conseguir una buena nota que le permita cumplir su máximo sueño, estudiar medicina, mientras que Margo se ha dedicado a vivir la vida al máximo sin preocuparse por su futuro.

Eso cambia la noche en que, después de estudiar para los exámenes finales, Quentin se mete en la cama con la intención de descansar un poco, algo que no podrá hacer tras aparecer Margo en el tejado de su casa y convencerle de que sea “su ninja” durante esa noche. A partir de este punto, la segura y aburrida vida de Quentin comienza a tambalearse, procediendo a embarcarse junto con su grupo de amigos en una aventura que le ayudará a redefinir aquellos puntos de su vida que aún no tenía claros mientras busca a su querida y deseada Margo.  

Hablar de John Green es hablar de sentimientos, es hablar de la capacidad que tenemos los humanos de crecer y afrontar los devaneos de nuestra vida. De su mano nos llegó hace poco tiempo el drama “Bajo la misma estrella”, y ahora repite con esta menos dramática, pero igualmente interesante “Ciudades de Papel”.

Desde que Quentin deja su “zona de confort” para vivir su primer viaje vital con sus amigos en busca de una de las ciudades de papel que hay en el estado de Nueva York, hasta que llegan allí, los sentimientos y emociones de cada uno de ellos hacen acto de presencia en pantalla, pudiéndonos identificar fácilmente con alguno, o varios de ellos.

Interpretativamente, y aunque la protagonista es Cara Delevingne y hace su trabajo más que correctamente, nosotros nos quedamos con el trabajo de Nat Wolff, ya que, su personaje tiene mucho más recorrido y profundidad que el de Cara, resolviéndolo además con solvencia.

Lo único realmente criticable es que, con casi dos horas de metraje, se hubiese podido profundizar algo más en alguna de las situaciones, ya que en algunos momentos puntuales el ritmo cae en exceso.

Con todo, nosotros os la recomendamos, sobre todo si os gustan los dramas con toques de comedia y que, además, permitan hacernos pensar. Con todo, nuestra valoración es de un 7 sobre 10.



Título original: “Paper towns” – 2015 – USA
Dirigida por: Jake Schreier
Duración: 109 minutos
Género: Drama, comedia
lunes, 3 de agosto de 2015

Ted 2

Ted 2 - Cartel
Cuando hace tres años una fuerte campaña publicitaria nos llevó a ver “Ted” al cine a pesar de que en absoluto somos fans de los trabajos de su creador, el irreverente  Seth MacFarlane, tuvimos la clara sensación que estábamos en los inicios de una nueva franquicia en forma de peluche descarado, toxicómano y grosero.

Ahora, justo tres años después de haber conocido a Ted, ha llegado a nuestras pantallas la segunda parte de sus aventuras con prácticamente todos sus protagonistas originales, Ted, Mark Wahlberg y Jessica Barth, echando únicamente de menos a Mila Kunis (quien, por cierto, es la mejor intérprete de la primera parte bajo nuestro punto de vista).

Al final, motivados por evitar aquella extraña sensación que teníamos relativa a las consecuencias de no ver la segunda parte cuando ya has visto la primera (sí, lo sentimos, somos así), conseguimos entradas en nuestro cine habitual para el día de su estreno, y nos dispusimos a comprobar si “Ted 2” aguantaba el nivel de su primera parte o si hacía bueno el dicho de “segundas partes nunca fueron buenas”.

La historia empieza medio año después del divorcio de John (Mark Wahlberg), en una iglesia de Boston, donde Ted y “La Vane” (Jessica Barth) están contrayendo matrimonio de la mano de Flash Gordon (Sam J. Jones).

Con el paso del tiempo, nuestros protagonistas entran en una profunda dinámica destructiva ya que, mientras John no levanta cabeza en el plano amoroso, Ted y “La Vane” están cruzando un profundo bache sentimental que les lleva a plantearse dar un paso más en su relación, ser padres para intentar salvar su matrimonio.

Por razones obvias, entre ellas la falta de pene de Ted, la pareja deberá explorar la inseminación artificial, la adopción, etc., desencadenando en este punto la mayor concentración de gags absurdos y bromas de todo el metraje de la misma. Lamentablemente, esta búsqueda acarrea a Ted otro gran problema, ya que el Estado ha entrado en el caso y le ha denunciado, quitándole la catalogación de humano, lo que le impide mantener nada de lo que ha conseguido hasta el momento: ni su trabajo, ni su matrimonio, ni mucho menos continuar con sus planes de paternidad.

Evidentemente este es el desencadenante del comienzo de una nueva trama argumental, con la incorporación de Amanda Seyfried en el papel de Samantha, una novata y drogadicta abogada que acaba de finalizar la carrera y que será quien llevará el caso, dando lugar a comienzo de una serie de escenas absurdas previas al juicio en el que Ted será declarado persona o propiedad. ¿Conseguirá pertenecer al primer grupo o, por el contrario, ocurrirá lo peor para él?

Como ya os podéis imaginar, la respuesta a esta pregunta no la encontraréis en este rincón, aunque lo que sí encontraréis es nuestra crítica, la cual empieza evaluando el trabajo de Seth MacFarlane, quien de nuevo está presente en todos papeles de la cinta: desde la dirección hasta el guión, pasando por la producción y finalizando con la voz de la versión original de Ted. Sinceramente, y a excepción de un papel de voz que no podemos juzgar al haber visto la película en español, el resto de sus trabajos nos han defraudado bastante, ya que “Ted 2” carece de un ritmo continuado, lo que provoca que sus casi dos horas de metraje se conviertan en eternas, aguantándose únicamente con algunos gags graciosos. Desgraciadamente, estos tampoco abundan, ya que en la mayoría de ellos se abusa del localismo derivado de la traducción de la cinta y que se resumen en bromas sobre el “león come gamba”, personajes de nuestra telebasura,  y gracietas sudadas hacia los “mariquitas”.

Interpretativamente hablando, ni el desmejorado Mark Wahlberg da el pego, ni Jessica Barth da fuerza a su “La Vane” (y lo tenía muy, pero que muy fácil), destacando únicamente Amanda Seyfried, quien cubre los fallos de los anteriores con su papel, el cual, por desgracia, es demasiado corto como para llenar los baches del excesivo metraje de “Ted 2”.

Hacía mucho que no salíamos del cine con la sensación que nos habían tangado casi 9 euros, y aún mucho más tiempo que esto no nos ocurría viendo una comedia. De hecho, a la media hora ya estábamos mirando inconscientemente el reloj.

Por todo ello, no nos queda más opción que puntuar a “Ted 2” con un 4 sobre 10.




Título original: “Ted 2 “ – USA – 2015
Dirigida por: Set MacFarlane
Duración: 115 minutos
Género: comedia