viernes, 18 de diciembre de 2020

Capitán América: El primer vengador

Todo en esta vida tiene un origen, desde los propios humanos hasta los virus que nos machacan (sí, hablamos de ti, maldito COVID19) y nos cambian nuestra forma de vivir. Los superhéroes, en este sentido, no son distintos, ya que, aunque su origen está en la mente de sus creadores, cuando estos vislumbran un atisbo de fama y de opciones de llenar sus arcas, pronto se la luz para sacarse de la manga una historia con estos orígenes.

Un poco esto es lo que pasó durante los primeros años del presente siglo XXI, cuando Marvel Entertainment empezó a urdir un proyecto para crear el Universo Marvel. Dicho proyecto pasaba por presentarnos, en pantalla grande, a los superhéroes de Marvel Comics, “Iron man”, “El increíble Hulk”, “Thor” y el “Capitán América”. Hoy en este rincón, os vamos a hablar de la presentación del “Capitán América” en el cine, corría 2011 cuando se estrenó: “Capitán América: El primer vengador”.

“Capitán América: El primer vengador” nos desplaza directamente al Ártico, donde un grupo de científicos encuentran una gran nave que alberga en su interior un objeto que les llama poderosamente la atención, un objeto circular de color rojo, blanco y azul con una estrella en medio.

En este momento, la trama se desplaza casi 70 años atrás, concretamente en 1942 cuando en Estados Unidos se estaban realizando listas de reclutamiento para la Segunda Guerra Mundial. En uno de estos de reclutamiento nos encontramos a Steve Rogers (a quien da vida Chris Evans), un joven de familia pobre, con múltiples problemas de salud que es rechazado por cuarta vez.

Mientras esto pasa, en Europa nos encontramos con el oficial nazi Schmidt (Hugo Weaving) robando una reliquia que le puede aportar poderes extraordinarios, un Tesaracto. Pieza que, junto con el doctor Zola servirá para crear las más potentes armas destructivas del mundo.

En Estados Unidos, Rogers realiza un nuevo intento de alistarse despertando la curiosidad del Dr. Erskine quien enseguida piensa en Rogers para su programa de “súper soldado”, gracias a esto, Rogers cumple su sueño de alistarse en el ejército. Pronto, su débil condición física sale a relucir, aunque poco importa vista la determinación y valor mostrado. Steve Rogers es el elegido por Erskine para suministrarle un suero especial (que también recibió hace tiempo el oficial Schmidt). Una vez superado el tratamiento, Rogers despierta convertido en un nuevo hombre, más musculoso, más fuerte…


El Capitán América después de tomarse el suero
Y el suero del super soldado surte efecto


Poco tiempo después de esto, Erskine es asesinado por un enviado de Schmidt impidiendo que la fórmula definitiva del suero del “súper soldado” pudiera ser transcrito y aplicado a más soldados. Para aprovechar al nuevo súper soldado, el Gobierno envía a Rogers un colorido disfraz y es bautizado como “Capitán América” y le envía de ruta para recaudar fondos.

Un tiempo más tarde, una unidad con amigos de Rogers desaparece durante una acción y este decide lanzarse al rescate, para ello Howard Stark (el padre de Tony) le ofrece un escudo casi indestructible hecho de vibranium. Con ello y un equipo, el Capitán y su equipo destrozan varias fábricas de Hydra, la organización de Schmidt hasta llegar a él, aunque como ya os podéis imaginar, ese enfrentamiento nos lo guardaremos para nosotros.

Técnicamente, en “Capitán América: El primer vengador” estamos ante una película de superhéroes un tanto distinta ya que, cuando uno empieza a verla, espera encontrarse con un sinfín de escenas de lucha espectaculares, de grandes efectos especiales y lo que se encuentra es con una trama dividida en dos partes bien claras, una de presentación de Steve Rogers (ese hombre débil, enclenque, aunque terriblemente patriota) y una segunda de acción, aunque esta, es más bien a la antigua usanza, quizá para encajarla más en los tiempos que se ambienta la cinta (años 40 del pasado siglo).

Para los miembros de este equipo nos gustaría remarcar el hecho que, al contrario que con otras producciones de Marvel, en esta “Capitán América: El primer vengador” tenemos una historia clara, sin demasiados personajes que aparecen, desaparecen y a la postre, lían a los no fans.

Interpretativamente hablando, en el “Capitán América: El primer vengador” con un gran protagonista, Chris Evans dando vida al Capi, en un trabajo más que correcto implicándose y fundiéndose con el personaje que, indisolublemente lleva su hombre. En cuanto al resto del elenco: Tommy Lee Jones, Stanley Tucci (el Dr. Erskine), Dominic Cooper (Howard Stark), etc., están también, más que correctos en sus papeles.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Capitán América: El primer vengador” es de un 6.5 sobre 10, recomendándoosla si os gusta la acción y la ficción con un buen argumento.

 

Título original: “Captain America: The first avenger” – 2011 – USA
Dirigida por: Joe Johnston
Duración: 125 minutos
Género: Acción, Fantástico, Superhéroes
jueves, 10 de diciembre de 2020

El Gordo y el Flaco (Stan & Ollie)

¿Os habéis preguntado alguna vez cuales son vuestros personajes favoritos del cine mudo? Seguramente los más jóvenes os quedaréis con el más grande, con Charles Chaplin, básicamente porque es quizá, el único que de vez en cuando alguna plataforma digital recupera sus películas, pero había bastantes más que, con su trabajo hicieron grande el séptimo arte.

Este que os escribe que, ya cuida más canas que cabello de su color, recuerda con cariño las tardes de fin de semana de su infancia cuando descubrió, gracias a la televisión, a los grandes del cine mudo, Charles Chaplin, Buster Keaton, Harold Lloyd, los Hermanos Marx y una extraña pareja, tan divertida como simpática, El Gordo y el Flaco (en original, “Stan & Ollie”). La mayoría de ellos grandes actores que nos hacían sentir sin los recursos técnicos que actualmente dispone la industria del cine.

Hace un tiempo, y en plena oleada de biopics (ya sabéis, de películas que nos cuentan la biografía de algún personaje) vimos, en nuestro cine de referencia un cartel que nos hizo marcar una sonrisa de cariño en nuestras caras, el que anunciaba: “El Gordo y el Flaco (Stan & Ollie)”.

Por motivos de agenda no pudimos verla en pantalla grande, así pues, esperamos que alguna de las plataformas que tenemos apostara por ella, cosa que ha sucedido recientemente y hoy, nosotros os contaremos nuestras sensaciones al verla.

La historia de “Stan and Ollie” empieza desplazándonos a un lejano ya 1937, donde nos encontramos con los dos consagrados actores, Stan Laurel (Steve Coogan) y Oliver Hardy (John C. Reilly) acudiendo a la grabación de una de sus películas. La situación es complicada pues Stan finaliza contrato, mientras que el de Oliver continua. Stan se siente menospreciado ya que entiende que no se le quiere reconocer su fama así que, se planta y exige un contrato a la altura con el compromiso de su compañero de apoyarle. Finalmente, eso no sucede y la pareja se acaba rompiendo.

Dieciséis años más tarde, en 1953 nos volvemos a encontrar con Stan y Ollie, en esta ocasión alejados de los estudios de cine, ambos actores embarcándose en una larga gira teatral por el Reino Unido e Irlanda donde, a primera de cambio deben enfrentarse a teatros de poco renombre y a la postre, casi vacíos. A la vez que se dedican a la dicha gira, intentan en la distancia conseguir una nueva película en Hollywood, una adaptación cómica de la historia de Robin Hood.

Poco a poco, y gracias a las apariciones de los cómicos en público, su éxito en los teatros va aumentando, realizando algunos plenos. Justo cuando el dúo llega a Londres, Stan (quien escribe el guion de una película) descubre que dicho proyecto se ha cancelado por falta de presupuesto, aunque para evitar el hundimiento de Ollie, se lo esconde.


Stan Laurel y Oliver Hardy
Stan Laurel y Oliver Hardy


Estando en Londres, Ida y Lucille, las esposas de Stan y Ollie llegan al hotel donde estos se hospedan con la intención de acompañarles en su cada vez más exitosa gira. Desgraciadamente, el carácter de ambas mujeres pronto hace reaparecer las diferencias entre Stan y Ollie y las heridas de un pasado no curado provocando un duro golpe en su amistad.

Poco tiempo después, y con su amistad tambaleándose, Ollie sufre un ataque al corazón justo cuando tiene que entregar el premio a la ganadora. Como es casi imposible que se recupere para la gira, el organizador de la misma le ofrece a Stan un cómico inglés como sustituto, pero cuando van a realizar su primera actuación Stan la suspende.

¿Volverán juntos Stan y Ollie a Estados Unidos? ¿Continuarán siendo amigos ambos cómicos? Y lo más importante de todo, ¿Se recuperará Ollie de su dolencia cardíaca? Nosotros evidentemente sabemos todas las respuestas, pero como ya os podéis imaginar, nos las guardaremos bien.

Técnicamente de “El Gordo y el Flaco (Stan & Ollie)” nos gustaría remarcar, básicamente, dos grandes puntos, el primero de ello el guion ya que, al revés de lo que podríamos pensar de un biopic, “Stan & Ollie” no se centra en los años más esplendorosos de la pareja de cómicos, sino que se centra en su declive, empezando muy acertadamente, por el acto que marcó su carrera (casi 20 años antes de la trama principal). El segundo punto a remarcar es la puesta en escena ya que consigue dar una gran naturalidad a la acción.

Desde el punto de vista interpretativo, hay que remarcar, sin paliativos el excelente trabajo de los dos actores protagonistas, John C. Reilly dando vida a Oliver Hardy y Steve Coogan a Stan Laurel, ambos motores de esta película ya que consiguen transferir a sus personajes vida y personalidad, o quizá, mejor podríamos decir, consiguen hacernos creer que ellos son los auténticos Stan Laurel y Oliver Hardy.

En definitiva, “Stan & Ollie” es una película que, pese a no ser una Obra Maestra, sí que es una obra que funciona y consigue implicar al espectador en el drama que marca la decadencia con el valor de la amistad de telón de fondo.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota para “El Gordo y el Flaco (Stan & Ollie)” es de un 7.5 sobre 10.

 

Título original: “Stan and Ollie” – 2018 – Reino Unido
Dirigida por: Jon S. Baird
Duración: 97 minutos
Género: Drama, Biopic

martes, 1 de diciembre de 2020

Emily in Paris - Temporada 1

Emily in Paris
Si pusiéramos sobre un mapamundi los tópicos que afectan a cada país precisaríamos de una gran superficie para contenerlos todos, pero sí queremos profundizar a regiones o ciudades cada vez nos sería más imposible, si no, pensad vosotros mismos cuantos tópicos conocéis de las zonas cercanas a vuestra casa, luego a vuestra comunidad y después incluso, por países.

Que una zona geográfica tenga una determinada costumbre o tradición que marque diferencia con el resto, no es para nada malo, el problema está cuando convertimos los tópicos en armas arrojadizas o incluso llegamos a estigmatizar. Quizá por esto último, y aunque sabemos que “están ahí”, los miembros de este equipo intentamos no hacer, en exceso, uso de ellos.

Tanto en la televisión, como en el cine (ahí tenemos “Ocho apellidos vascos”) el tema de los tópicos se ha explotado hasta el infinito y más allá. Con todo, no nos engañemos, los tópicos bien usados son un recurso cómico más que efectivo. Quizá por eso, cuando la gente de la plataforma de streming Netflix se planteó la serie “Emily in Paris”, pensó que sería todo un acierto comercial.

Sí, hoy en este pequeño rincón os queremos hablar de la última, por el momento, apuesta de Netflix este 2020, “Emily in Paris”.

“Emily in Paris” empieza desplazándonos a Chicago (Estados Unidos) donde nos encontramos con Emily (a quien da vida Lily Collins), una joven veinteañera que trabaja en una importante empresa de publicidad y márquetin online. Su empresa acaba de adquirir a otra empresa de publicidad francesa y para empezar a marcar la pauta de la misma, deciden enviar a París a la jefa de Emily, pero una indisposición de esta, le brinda la oportunidad a Emily de ocupar su puesto, instalándose en la capital de Francia.

Paris, una ciudad de postal, recibe a la americana recién llegada quien, al poco de pisar las primeras calles se crea una cuenta de Instagram, aunque lo más importante es que también se crea las primeras enemistades.

Emily se instala en un piso de un viejo edificio de apartamentos donde después de confundirse de piso conoce a Gabriel (Lucas Bravo), su vecino y primer amigo en la ciudad. Después de hacerse el primer selfie para darse a conocer va a Savoir, la empresa de publicidad del grupo de la suya donde Emily trabajará los próximos meses.

La llegada de la chica a la oficina no puede ser más fría y desconcertante ya que, una de sus compañeras se levanta de la reunión donde se presenta y se va, dos más, hacen cuchicheos en voz baja y le ponen motes y su jefa, le muestra sin miramientos su rechazo, y todo, porque Emily no habla ni un ápice de francés.

Sin francés y, para colmo de Emily, con una carrera centrada en la farmacia y la geriatría cuando Savoir se dedica, casi exclusivamente, a marcas de moda hace que, su objetivo de “enseñarles a mejorar su alcance en redes sociales” y modernizarse sea tomado como un insulto por parte del personal de Savoir.


Emily y sus modelitos tomando un vino
Emily y sus modelitos tomando un vino


Poco a poco, y en base a pequeños éxitos, mucha suerte y a saber sacar provecho de estar en el sitio equivocado en el momento oportuno, Emily va metiéndose en la cartera de varios clientes importantes de Savoir mientras su cuenta de seguidores en Instagram crece rápidamente.

Aunque claro, no todo es trabajo en la vida de Emily, también encuentra en París una buena amistad con Mindy (una asiática de familia bien que trabaja de canguro) y, sobre todo, con Gabriel con quien respira magia cada vez que se encuentran (aunque descubra, un momento determinado, que tiene novia).

Y como ya os podéis imaginar, hasta aquí lo que os contaremos del argumento de “Emily in Paris”.

No os vamos a engañar, lo mejor que tiene “Emily in Paris”, es su fotografía ya que, cuando la acción transcurre fuera de la oficina, parece una auténtica postal de París, con su Torre Eiffel, su Quartier Latin, Le Sacre Couer, el Sena, los Jardines de Luxemburgo, etc. A parte de esto, pues, únicamente entretenimiento con una idea buena de fondo y una trama realmente ligera para unos capítulos de unos 30 minutos cada uno que se devoran realmente rápido.

Con todo, técnica y argumentalmente “Emily in Paris” es una serie realmente con muchísimas más sombras que luces ya que, abusa en excesos de los clichés y es que no cesa, ni un solo segundo de remarcarnos lo soberbios, anticuados, mandones, bordes, machistas (y la vez ligones) que son todos los franceses (¡ojo! Los franceses, no los parisinos) mientras la buena es la pobre Emily que tiene que soportarlos. Todo esto sin dejar de mencionar que:

        - Nadie, salvo Emily, se convierte en influencer de la noche a la mañana con 4 fotos.

       - Emily, con poco más de 20 años cruza el charco, sin conocer el idioma ni tener experiencia para enseñar a expertos. Perdonad que dudemos

      - Emily llega a París con una maleta y lo puesto, pero el primer día ya viste trajes de gala de primerísimas marcas de alta costura, con sus bolsos, etc. ¿de dónde los saca?

        - ¿Por qué la protagonista no aprende francés en toda la primera temporada, mientras en Savoir casi todos son bilingües?

Interpretativamente, pues nos quedamos con el trabajo de Lily Collins quien, pese a tener un personaje lleno de vaguedades, sí nos ha convencido dando vida a Emily, el resto, simplemente son buenos secundarios que ayudan cada uno, en los momentos de comedia y de drama que, se van sucediendo para hacer más o menos amena la serie.

Por todo lo que os hemos contado y aunque la serie es entretenida (podríamos llamarla, un pequeño placer culpable), nuestra nota final para “Emily in Paris” es de un 4 sobre 10.

 

Título original: “Emily in Paris” – USA - 2020
Dirigida por: Darren Star, Andrew Fleming
Año de creación: 2020
Año de finalización: 2020 (primera temporada)
Duración: 10 capítulos (de unos 30 minutos cada uno)
Género: Comedia
 

viernes, 20 de noviembre de 2020

Orígenes secretos

Orígenes Secretos Poster
Hace unos días, mientras repasábamos el catálogo de Netflix (¡qué gran aliado este año!) desgranando el grano de la paja (que por esos lares tanta mucha), nos encontramos con una película que, ni nos esperábamos, y como colmo estaba entre las más vistas de la plataforma ese día… bueno, ni que decir que eso tampoco es que aporte muchas garantías.

La película que nos encontramos era, por esas cosas de los gustos personales (y de las etiquetas, porque no decirlo) uno de esas películas que bien hubiésemos podido descartar, pero hubo algo que nos llamó poderosamente la atención, la presencia de un actor que, en su trabajo más popular hasta el momento, nos encantó, el canario Brays Efe (sí…. nuestra querida Paquita Salas).

Como no queríamos destripar mucho de la película, buscamos su hilo argumental y, por originalidad le dimos al play, y hoy en este rincón os contaremos nuestras sensaciones sobre la película “Orígenes secretos”.

“Orígenes secretos” es la adaptación de la novela homónima de David Galán Galindo, quien, por cierto, se estrena en la dirección cinematográfica con esta cinta con un trasfondo curioso y muy de moda, los superhéroes.

“Orígenes secretos” empieza presentándonos a Cosme (Antonio Resines) un detective de la policía a punto de jubilarse. Justo los días previos a su jubilación y mientras forma y traspasa sus cargos a su sustituto, el joven e impulsivo David (Javier Rey) se encuentran con un con un misterioso caso, el truculento asesinato de un hombre al que encuentran una misteriosa pista.

Cuando se dan cuenta que la pista les lleva al mundo de los cómics y los superhéroes, Cosme decide pedir ayuda a Jorge (Brays Efe) su hijo, un gran friki y dueño de una tienda de cómics quien pronto verá una relación entre el asesinato con el origen secreto de un superhéroe de Marvel.

Este descubrimiento hace que, pese a que su padre Cosme ya se haya jubilado, Jorge entre a colaborar la con la policía gracias al interés de la peculiar inspectora Norma (Verónica Echegui).

Sin mucho tiempo, un nuevo asesinato es descubierto en Madrid. Aparentemente sin relación con el primero, aunque pronto, Jorge le encontrará un punto de unión ya que, una vez más, la muerte se produjo tomando el origen secreto de otro superhéroe.


David (Javier Rey) y Jorge (Brays Efe) en la escena de un crímen
David (Javier Rey) y Jorge (Brays Efe) en la escena de un crímen


Dos asesinatos de dos personas normales, sin relación entre ellas, pero unidas por la recreación del inicio de sendos superhéroes hacen que la policía pise el acelerador con una, a veces errática, investigación, capitaneada por el impulsivo detective David, su novato y muy friki ayudante Jorge y la jefa de ambos, Norma, una mujer más metida en el mundo del manga que en su propio trabajo.

Como ya os podéis imaginar, el asesino en serio tendrá tiempo para actuar alguna que otra vez más antes de notar el aliento del trío más friki de la policía de Madrid, aunque, ¿conseguirán dar con el asesino? Como ya os podéis imaginar, nosotros lo sabemos, pero aunque “Orígenes secretos” se trate de una adaptación cinematográfica de una novela, nosotros, no os lo contaremos.

Técnicamente “Orígenes secretos” es una clara combinación de luces y sombras ya que, aunque la idea argumental es realmente buena (y más en esta época en la que los superhéroes están más de moda que nunca), se pierde en exceso en sobre explicaciones, o frikismos que, llamadle como queráis, pueden agradar mucho a un sector de los espectadores, pero hacer perder el hilo a los menos fans.

Sí que, nos gustaría resaltar el buen trabajo de ambientación, tanto en general de propia película como de recreación de los asesinados (u origen de los propios superhéroes que nos quieren contar), con una buena elección de escenarios, de iluminación, etc.

Interpretativamente hablando nos gustaría remarcar el trabajo de los dos actores que logran mantener a flote “Orígenes secretos“ y que son, básicamente, sus dos protagonistas, por un lado, Javier Rey que consigue, con el paso de los minutos, dar credibilidad a su personaje, y por el otro, un Brays Efe que, con su naturalidad consigue crear una vez más, un personaje entrañable que, aunque es un auténtico fríki, aporta y mucho a la película.

En definitiva, podríamos decir que “Orígenes secretos“ es una de esas películas simpáticas, que pese a no ser una joya, consigue entretenerte una de esas tarde en que buscas un pasatiempos para no pensar demasiado, por tanto, por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Orígenes secretos” es de un 6 sobre 10.

 

Título original: “Orígenes secretos” – España – 2020
Dirigida por: David Galán Galindo
Duración: 92 minutos
Género: Thriller, comedia, superhéroes

viernes, 13 de noviembre de 2020

El chico

El chico / The Kit - Poster
Si hay un personaje en el mundo del cine que, no solo ha traspasado fronteras, si no que ha perdurado nada más y nada menos que durante más de 100 años, este es Charlot, el icono del cine mudo, y sin lugar a dudas, el personaje más memorable del genio Charles Chaplin.

Cualquier amante del cine conoce y seguramente ama, al vagabundo más entrañable de la historia del cine. Charlot es un personaje torpón e ingenuo, aunque su principal baza es su gran corazón, un hombre que, pese a las dificultades, se esfuerza por hacer siempre el bien y comportarse como un auténtico caballero, aunque su posición social no lo indique así.

Hoy, en este pequeño rincón queremos hacernos eco de una película que, pese a que está a punto de cumplir 100 años, continúa emocionando como el primer día y además continúa siendo totalmente vigente, os estamos hablando del largometraje “El chico” (“The Kid”) de 1921.

“El chico” empieza desplazándonos hasta las puertas de un hospital de caridad, allí nos encontramos con Edna (interpretado por Edna Purviance), una chica joven que acaba de dar a luz. La vemos paseando, pensativa, como deshojando una margarita y al final, muy a su pesar, opta por dejar al recién nacido dentro del coche de una familia pudiente.

La mala suerte hace que el coche sea robado por dos cacos que, cuando descubren que además de un coche se han llevado a un niño, lo abandonan en la esquina de un barrio marginal. El pequeño, es encontrado por el bonachón Charlot (obviamente interpretado por Charles Chaplin) quien después de intentar devolverlo, y un poco a regañadientes, acaba quedándoselo y criándolo.

Cinco años después, el pequeño John (a quien da vida Jackie Coogan) se ha convertido, como su padre adoptivo, en un chico vivaracho y dicharachero capaz, de no solo vivir en el complicado mundo marginal que le ha tocado, si no de ayudar a Charlot en su día a día.

Charlot y John, en base a pequeños actos de pillería (por ejemplo, mientras el pequeño rompe cristales, Charlot los cambia a cambio de unos centavos) viven tranquilos y felices.

Un día, en el barrio hace aparición Edna, ahora convertida en una actriz de éxito, quien, para recomponerse un poco de la pena de haber perdido un hijo, reparte juguetes a los niños de los barrios marginales, John incluido.

Al poco tiempo, Edna descubre la nota que ella mismo dejó en el niño y sabe que John es su hijo, pero ¿cómo reaccionará ante ello? ¿y la sociedad? ¿y Charlot? Obviamente, nosotros lo sabemos, pero para nada queremos romper la magia de este gran clásico.

Valorar técnicamente “El chico” en época del croma, de los grandísimos efectos especiales y del cine digital es algo realmente complicado ya que, hablamos de una película que está por cumplir los 100 años, una cifra que, seguramente, muchos prodigios técnicos actuales no verán nunca.


Charlot y John, un dúo con química
Charlot y John, un dúo con química


Con todo, nos gustaría remarcar la excepcionalidad de un guion de "El chico", el cual sin palabras, es capaz desde la primera secuencia, de transmitirnos esa mezcla de sentimientos que va desde la sonrisa hasta las lágrimas, pasando por la tristeza y la emoción, haciendo sentir al espectador en propia piel, el abandono, la caridad, el cariño de los padres adoptivos (ese espíritu de maternidad que no solo tienen las madres), la actitud de las instituciones, etc.

También, y como es habitual en las obras de Charles Chaplin, nos gustaría remarcar la importancia que toma la banda sonora, compuesta en esta ocasión por el propio Chaplin. En “El chico” la música nos acompaña durante todo el metraje colaborando a transmitir los sentimientos y emociones que los tres protagonistas viven.

Interpretativamente hablando, hay que remarcar, sin lugar a dudas los excelentes trabajos, tanto de Charles Chaplin dando vida a su célebre vagabundo Charlot (en serio, si alguien que lee esto, no lo conoce, vedlo, porque os estáis perdiendo uno de los mejores personajes de la historia del cine), como también del pequeño Jackie Coogan quien con apenas 5 años realiza un trabajo que ya querrían muchos mayores, además de demostrar una química innata con Chaplin. Simplemente brillantes.

Con todo, y por todo lo que os hemos contado hasta ahora, nuestra nota final para “El chico” es de un 9.5 sobre 10. Una película absolutamente imprescindible para cualquier persona que ame el cine.

 

Título original: “The kid” – 1921 – USA
Dirigida por: Charles Chaplin
Duración: 58 minutos
Género: Comedia, Drama
 
 
Otros largometrajes de Charles Chaplin:
 

martes, 10 de noviembre de 2020

Patria

Patria Poster
Las personas, como animales sociales que somos, estamos sujetos a múltiples influencias que, de una forma u otra, nos marcan tanto a nivel personal como a nivel de grupo. En ocasiones, estas influencias vienen dadas por la climatología, otras por la orografía del lugar donde el grupo tiene implantada su residencia, a veces incluso por las relaciones con otros grupos sociales cercanos, aunque, las influencias que más marcan, son las diferencias mal llevadas dentro del propio grupo social.

Os preguntaréis a que viene esta entrada en un blog de cine y series de televisión, pues, aunque no os lo creáis, para hablaros de una serie que, aunque se ha hecho esperar demasiado, su emisión ha causado tanto revuelo y tantos comentarios como cuando apareció en nuestras librerías el libro en que se basa, os estamos hablando de “Patria”.

“Patria” es una novela escrita por el donostiarra, afincado en Alemania, Fernando Aramburu y publicada en 2016. “Patria” nos cuenta la historia de dos familias amigas que rompieron toda relación a raíz de un acto terrorista de la banda ETA, reflejando lo que, para muchas familias se ha vivido en Euskadi los últimos 30 años. Después del tremendo éxito de acogida, con la traducción a más de 30 idiomas y más de un millón de ejemplares vendidos, ha llegado de las manos de HBO, su adaptación televisiva que hoy, contaremos desde aquí.

“Patria” empieza situándonos en Donostia el pasado 2011, poco tiempo después de que ETA anunciara su alto el fuego definitivo. En el donostiarra cementerio de Polloe, nos encontramos a Bittori (Elena Irureta) hablando ante la tumba del Txato Lertxundi (José Ramón Soroiz), su esposo muerto años atrás. Le cuenta que la banda armada ha dejado la lucha y que ella ha decido volver al pueblo que, tras su muerte abandonó.

Su llegada al pueblo, en el interior de Gipuzkoa, medio a escondidas, no puede ser más fría, con múltiples miradas furtivas y una casa fría y cubierta de polvo. La noticia de su vuelta, corre como la pólvora en el pueblo y pronto, Miren (Ane Gabarain) se pone en tensión, y pone de los nervios a su marido Joxian (Mikel Laskurain), preguntándose por qué habrá vuelto tantos años después Bittori al pueblo.

A modo de flashback, nos vamos muchos años atrás, encontrándonos con una Bittori y una Miren jóvenes y amigas, al igual que sus respectivos maridos, el Txato, propietario de una empresa de transportes y Joxian Garmendia, empleado de una empresa metalúrgica comparten, además de vinos en la taberna del bar, la afición de salir, cada domingo, a hacer rutas con la bici de carretera.

En esa época, en casa de los Garmendia vivían, además de los padres, Arantxa, Joxe Mari y Gorka, sus hijos, Gorka el pequeño, el más intelectualmente activo (lector feroz y poeta en euskera), y Jose Mari el más radical ya que, día tras día, se va involucrando en actos del mundo abertzale.


Bittori y Miren, amigas, tomando un chocolate
Bittori y Miren, amigas, tomando un chocolate con churros


Un día mientras Miren y Bittori están en Donostia tomándose un chocolate con churros y hablando de sus cosas, un acto de kale borroka acaba destruyendo el bus urbano donde viajan y Miren descubre algo sorprendente, su hijo Joxe Mari es uno de los que lanzan cocteles molotov.

Después de esto ya nada es igual, ya que ambas mujeres se separan y más cuando el Txato empieza a recibir amenazas de muerte por no pagar el impuesto revolucionario. Con el ambiente caldeándose cada vez más, Joxe Mari asume a su madre su pertenencia a ETA y golpea a su padre.

Tiempo después, y con los hijos de ambas familias haciendo sus vidas entre Donostia, Zaragoza y Bilbao hay un atentado en el pueblo en el que muere el Txato.

En el presente, las heridas continúan abiertas por ambos lados ya que, con Joxe Mari en la cárcel, su madre continúa defendiéndole y enfrentándose por ello tanto a marido como a su hija Arantxa (quien está postrada en una silla de ruedas después de sufrir un ictus) mientras Bittori busca cumplir su último deseo, saber si fue Joxe Mari quien mató a su Txato y recibir sus disculpas.


Bittori después de una visita al Txato
Bittori después de una visita al Txato


Como ya os podéis imaginar, nosotros no os diremos absolutamente nada más del argumento de “Patria” pues consideramos que, merece y mucho la pena tanto ver la serie como leer el libro.

Antes de nada, os vamos a asumir que este equipo va a valorar la serie “Patria” con el precedente de haber leído, sufrido y disfrutado (porque sufriendo también se puede disfrutar) la excelente obra de Fernando Aramburu.

Técnicamente la serie “Patria” combina varios puntos que, para los miembros de este equipo, la han confirmado como una gran adaptación de su novela homónima, el primero de ellos, el buen trabajo de adaptación de una novela complicada (cada capítulo de la misma estaba en un tiempo distinto), copiando o fusilando algunos diálogos, adaptando otros e inventando los mínimos. También es digno de remarcar el genial trabajo de ambientación (salvo el caso de Joxe Mari), con ese clima mayoritariamente lluvioso (que además transfiere tensión a la trama) y los vestuarios y peinados tan acordes a la época que narra cada secuencia, sin olvidar la buena elección de su banda sonora. En definitiva, una ejecución sencilla pero efectiva, donde lo más importante son las personas y su historia.

Pese a todo, también debemos remarcar algunos puntos negativos, pues mal que nos pese, también los tiene. El primero de ellos es que “Patria” parece estar hecha en dos partes y no por trama, si no por ejecución ya que, si bien los primeros cuatro capítulos son prácticamente perfectos, los últimos cuatro distan de los primeros, perdiendo un poco de magia y de profundidad en la historia. Otro de los puntos que nos ha disgustado es, le eliminación de historias secundarias importantes ¿dónde está boda de Gorka y lo que allí sucede? ¿Por qué se pasa de puntillas sobre la historia de Nerea en Zaragoza y Alemania? Y, sobre todo, ¿por qué tiene tan poco protagonismo el euskera cuando en el libro, aunque no se usa, deja claro que los Garmendia son euskaldunes?

Donde nos quitamos el sobrero es en la elección de un casting donde sobresalen una pletórica Elena Irureta dando vida a su complicada Bittori y Ane Gabarain con esa madre que, a veces abofetearías y otras … Sin olvidar grandes secundarios también, como Eneko Sagardoy (Gorka), Loreto Mauleón (Arantxa) o incluso esa arpía de Don Serapio (a quien da vida Patxi Santamaría). Todos ellos consiguen implicarnos en una historia de división que, de una forma u otra, todos tenemos aún demasiado presente.
 
Por todo lo que os hemos contado, los miembros de este equipo le ponemos a "Patria" un 7.5 sobre 10, recomendando totalmente su visionado.

 

Título original: “Patria” – España – 2020
Dirigida por: Óscar Pedraza, Félix Viscarret
Duración: 8 capítulos (de unos 55 minutos cada uno)
Género: Drama, Histórico