sábado, 28 de octubre de 2017

La reina Victoria y Abdul



Cartel de La Reina Victoria y Abdul
Hay ocasiones en que ves una película en la cartelera de tu cine y te llama la atención, pero no lo suficiente como para lanzarte a verla el fin de semana de su estreno. En estos casos, los miembros este equipo acostumbramos a optar por esperar a leer las primeras críticas, pero no las profesionales, sino las de los aficionados.

Un poco esta es la situación que vivimos con “La reina Victoria y Abdul”, la película de la que os queremos hablar en esta crítica. La vimos en cartelera a mediados de septiembre pero nos frenamos hasta conocer las valoraciones de más aficionados. Al final, optamos por verla y lo hicimos, como debe ser, en pantalla grande.

La historia de “La reina Victoria y Abdul” nos lleva directamente a la India imperial británica de 1887. Allí nos encontramos con el joven Abdul Karim (Ali Fazal), quien trabaja de escribiente en la cárcel de Agra. Un día, en los meses previos a la conmemoración de los 50 años del reinado de Victoria I de Inglaterra, Abdul es seleccionado junto a Mohammed para ser los sirvientes de la reina en la corte.

Después de dos largos meses de travesía, Abdul y Mohammed llegan a Inglaterra, donde rápidamente son aleccionados por el personal de palacio con el fin de convertirse en dos sirvientes más. Pese a los esfuerzos del servicio, muy pronto Abdul se saltará las normas y entrará en contacto la reina Victoria I (interpretada por Judi Dench).

A partir de este primer contacto, todo se precipita en palacio ya que Abdul se convierte de la noche a la mañana en el criado personal de la reina mientras Mohammed, su amigo, queda totalmente relegado a un tercer plano viendo como sus posibilidades de volver pronto a la India se esfuman sin remedio.

La reina, sumida en un proceso de profundo agotamiento y sin más deseo que el de acabar pronto sus días, ve en el joven Abdul un soplo de aire fresco en su vida, una persona que, pese a todas las distancias sociales, le habla de tú a tú, dándole la fuerza suficiente para volver a revivir.

Al poco tiempo, las primeras voces contrarias a Abdul empiezan a sonar en palacio, provocando que la reina haga que Abdul pase de ser su criado personal a ser su “munshi”, su maestro, integrándolo así en los viajes, aprendiendo urdu (la lengua de la comunidad musulmana en la India) junto a él, etc.

La rápida ascensión de Abdul dentro de palacio provoca la contundente reacción de los cortesanos, los cuales no entienden ni quieren entender la relación de la reina con su “munshi”. Y, como bien os podéis imaginar, aunque “La reina Victoria y Abdul” es una cinta biográfica, no vamos a extendernos más hablándoos de su argumento.

Como en la mayor parte de películas biográficas, la mayor parte del peso en su éxito o su fracaso recae sobre su protagonista. En esta ocasión, tanto Judi Dench en su papel de reina Victoria como Ali Fazal dando vida a Abdul Karim hacen un trabajo brillante como protagonistas absolutos de “La reina Victoria y Abdul”. La veterana Dench borda su papel de insoportable (y a la vez entrañable), deprimida, irritable y obscenamente poderosa reina Victoria, mientras que Fazal nos hace creer enteramente en su personaje y en la fuerza de la verdad, la amistad y la ilusión por encima de todos los prejuicios. En cuanto a los secundarios, la verdad es que no desentonan en absoluto, creando y dando vida a una nube de personajes tan repelentes y odiosos que parecen una orden de buitres esperando pacientemente para hacerse con su presa (la propia reina Victoria).

De todas formas, una de las cosas que más nos ha gustado ha sido la recreación de la fastuosa vida de la monarca, la cual es, sin dudas, totalmente contrapuesta a la vida llevada por el humilde personaje de Abdul Karim, tratando sin pelos en la lengua temas tan candentes como la hipocresía, el racismo, el clasismo y la bajeza humana, haciéndolo mediante la introducción de pequeños momentos de comedia combinados con otros de extrema dureza. Por el contrario, como puntos negativos de “La reina Victoria y Abdul” indicaremos únicamente un ritmo que en algunos momentos puntuales resulta excesivamente lento, así como lo plano del propio argumento, siendo posible predecir en muchas secuencias lo que ocurrirá en la próxima.

Con todo, nuestra nota final para “La reina Victoria y Abdul” es de un 7 sobre 10.


Título original: “Victoria and Abdul” – 2017 – Reino Unido
Dirigida por: Stephen Frears
Duración: 112 minutos
Género: Drama, Biográfico


sábado, 21 de octubre de 2017

Fe de etarras



Fe de etarras - Cartel
Los aficionados al cine nos hemos habituado a potentes campañas publicitarias para promocionar ciertas producciones que llegan a nuestras carteleras que, en muchas ocasiones, copan tanto autobuses como marquesinas, pasando por cuñas en televisiones o publicidad en prensa, entre otras. Desgraciadamente, es muy habitual utilizar esta agresiva técnica publicitaria para tapar ciertas carencias de la película que se pretende promocionar, siendo esto algo que, os adelantamos, nos ha ocurrido en esta ocasión.

Cuando a mediados de septiembre, en plenos preparativos del Zinemaldia de 2017 (el Festival de Cine de San Sebastián), se desató una gran polémica por la lona publicitaria de “Fe de etarras”, protagonizada por el texto tachado de “Yo soy español, español, español…”, en este equipo nos quedamos sorprendidos, ya que la campaña realizada era sencilla, directa y muy inteligente. Es más, gracias a la polémica desatada por dicha lona, Netflix consiguió que la película se colase en más de un noticiario de este país dada la polémica que desató en ciertos sectores sociales de este país.

No os vamos a engañar, la temática de “Fe de etarras” (la cual, dicho sea de paso, es la última película española producida por Netflix y dirigida por Borja Cobeaga) no nos resultaba en absoluto interesante, pero la gran polvareda que levantó su promoción despertó nuestra curiosidad, por lo que le buscamos un hueco tan pronto como vimos que la plataforma ya nos permitía visualizarla.


Cartel promocional de "Fe de Etarras"
Con esta lona publicitaria, Netflix creó la gran campaña publicitaria


La película empieza presentándonos mediante un flashback a Martín (interpretado por Javier Cámara), un miembro de ETA que queda etiquetado como cobarde al huir de una redada en un piso franco. Años más tarde, concretamente en verano de 2010 (sí, el verano de la Copa del Mundo de África ganada por España), Martín recibe la orden directa de “la cúpula” de reunir a un comando en un piso nuevo franco de la organización para preparar un atentado.

Los miembros de este nuevo comando serán, además del propio Martín, la pareja formada por Álex (interpretado por Gorka Otxoa) y Ainara (Miren Ibarguren), así como el supuestamente experto en explosivos Fernando (Julián López). Los tres primeros son miembros de ETA, pero Fernando es una incorporación para la acción que prepara la organización, un chico de Albacete que piensa que será un miembro más de pleno derecho de la banda si “euskalduniza” su nombre.

Con el grupo formado, y para no levantar sospechas en un vecindario bastante cotilla, deciden crear una coartada que debe resultar creíble, y según la cual los cuatro conforman una cuadrilla de albañiles que están de paso en la ciudad. Con todo, los días pasan, y “la cúpula” no da señales de vida mientras el conjunto de miembros del comando (a excepción de Martín, que parece estar encantado con la situación), empiezan a sentirse incómodos por tanto tiempo de silencio, llegándose a plantear si no es todo un montaje del cobarde de Martín.

¿Tendrán razón el resto de miembros y estaremos ante un montaje de Martín para tener una cuadrilla con la que ver el mundial? ¿O, por el contrario, tendrán que cometer un atentado? Nosotros lo sabemos, pero como ya sabéis, nos guardaremos la respuesta celosamente. Lo que no nos guardaremos es nuestra opinión sobre “Fe de etarras”.

No os vamos a engañar, lo que más nos gustó de esta película fue el buen trabajo de ese crack llamado Javier Cámara, un hombre capaz de meterse en casi cualquier papel y hacerlo sentir al espectador. En este caso, no defrauda en absoluto, como tampoco lo hacen Gorka Otxoa, Miren Ibarguren y el nuevo vasco de Albacete, Julián López. Sin lugar a dudas, todos ellos son los auténticos soportes de “Fe de etarras”.

Técnicamente esperábamos mucho más de Cobeaga y de su experiencia en el humor así como en sacar buen provecho de los tópicos (es coguionista de “Ocho apellidos vascos”), con los que normalmente aplica buena ironía y humor inteligente. En esta ocasión, y bajo nuestro modesto punto de vista, no solo no lo ha conseguido, sino que ha logrado aburrirnos poderosamente. De hecho, a excepción de algún gag que da lugar a algún segundo gracioso, no consigue en ningún momento dejarte esa sensación de estar pasando un buen rato. Sinceramente, los del equipo consideramos que tenía mucho margen para haber sacado del mismo argumento situaciones de lo más hilarantes usando para ello un humor fino e inteligente, pero para nosotros ha perdido totalmente la oportunidad.

Por todo lo que os hemos explicado, nuestra nota final para “Fe de etarras” es de un 4 sobre 10.





Título original: “Fe de etarras” – España – 2017
Dirigida por: Borja Cobeaga
Duración: 89 minutos
Género: Comedia


domingo, 15 de octubre de 2017

Una mujer fantástica



Una mujer fantástica - Cartel
Esta semana una parte del equipo ha optado por salir del circuito 100% comercial y darse un pequeño gran placer disfrutando de uno de los títulos más interesantes que actualmente podemos encontrar en algunos cines. Llegada directamente del Festival de cine de San Sebastián y después de conseguir el premio Teddy y el Premio al mejor guion en la pasada Berlinale, esta semana hemos visto, “Una mujer fantástica”.

Seguramente a muchos ni os sonará, pues competir con “Blade Runner 2049”, “Toc, Toc” o “La Cordillera” se nos antoja algo ciertamente complicado. Con todo, a los miembros de este equipo, nos encantó su línea argumental y nos encantó la frase que encabeza su cartel “Mi nombre es Marina Vidal, ¿tiene algún problema con eso?”, así pues, nos dispusimos a verla como debe ser, en pantalla grande.

La historia nos desplaza directamente a Santiago de Chile, donde nos presenta a la auténtica protagonista de la historia, Marina Vidal (interpretada por Daniela Vega), una camarera que en algunas ocasiones actúa como cantante en un local nocturno.  

Marina mantiene una relación sentimental con Orlando (a quien da vida Francisco Reyes), un pequeño empresario textil bastante más mayor que ella. Su relación avanza a buen ritmo ya que ambos se quieren y además, comparten piso.

Una noche, tras una tranquila celebración, Orlando empieza a sentirse altamente indispuesto. Sin perder ni un segundo, Marina lleva a Orlando a una clínica donde, sin poder hacer nada por él, muere a los pocos minutos. Totalmente desolada, Marina se pone en contacto con Gabo, el hermano de Orlando, quien se ofrece a encargarse de todo.

A partir de este punto, la vida de Marina se verá completamente removida ya que, además de tener que enfrentarse en solitario al drama de perder repentinamente a su pareja, deberá enfrentarse también al desprecio y la intolerancia de la familia de Orlando por su condición. Sí, para la familia de Orlando, que Marina sea una mujer transexual parece suficiente motivo para repudiarla.

Por si fuera poco, la policía interviene en el caso, aunque en esta ocasión no es para ayudar, sino que es para ultrajar un poco más a Marina. Despojada de su piso, su coche y su perro por la familia de Orlando, Marina luchará con todas sus armas para conseguir lo único que desea; tener el duelo por su pareja y despedirse de él.

Como ya os podéis imaginar, este es el punto en el que os decimos que hasta aquí llega nuestro análisis argumental. Quien quiera saber más, le recomendamos fervientemente que la busque en el cine, pues ciertamente vale la pena.

Técnicamente, “Una mujer fantástica” nos ha parecido una película notable, destacando sobre todo el trabajo en la dirección de Sebastián Leilo, quien consigue con un ritmo tremendamente pausado, reflejar la calma con la que Marina afronta todas las vejaciones a las que es sometida por la familia de su difunta pareja, una calma que nunca es sinónimo de rendición sino de superación, de lucha contra los silencios… aunque todo le vaya en contra a nuestra protagonista.

Interpretativamente, nos ha encantado el trabajo de Daniela Vega dando vida a Marina, esa mujer fantástica, valiente y más dura que muchos de los hombres que la rodean. Daniela logra que empaticemos con su personaje dándonos además una auténtica lección de vida (como mínimo a aquellos que la quieran ver) llevando además en sus hombros el auténtico peso artístico de “Una mujer fantástica”.

Quizá algunos verán en esta “Una mujer fantástica” una cinta de activismo LGTBI, para nosotros, nada más lejos de la realidad, “Una mujer fantástica” es una auténtica cinta de superación, de lucha por los derechos básicos de uno, una lección vital que nosotros, os recomendamos.

Nuestra nota final para “Una mujer fantástica” es de un 7.5 sobre 10.




Título original: “Una mujer fantástica” – Chile – 2017
Dirigida por: Sebastián Lelio
Duración: 104 minutos
Género: Drama, Transexualidad