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miércoles, 20 de julio de 2022

¿A quién ama Gilbert Grape? (1993) análisis y crítica

Cartel de la película ¿A quién ama Gilbert Grape? protagonizada por Johnny Depp y Leonardo DiCaprio

Si hay dos actores de la industria cinematográfica reciente que han estado, de una forma u otra, en boca de todos, esos son Johnny Depp y Leonardo DiCaprio. Ambos cuentan con carreras repletas de títulos y éxitos, tanto de crítica como de taquilla.

Sin embargo, pese a este paralelismo, las trayectorias de ambos actores atraviesan momentos muy distintos. Mientras Johnny Depp ha vivido años complicados marcados por problemas personales, Leonardo DiCaprio se mantiene en la cresta de la ola, encadenando apariciones en pantalla que se traducen en éxitos constantes.

Como sucede con todos los grandes nombres del cine, ambos actores tuvieron un punto de partida. Y es precisamente la película "¿A quién ama Gilbert Grape?" la que supuso el asentamiento definitivo de un joven Johnny Depp y una auténtica catapulta hacia la fama para el entonces debutante Leonardo DiCaprio.

Hoy, en este pequeño rincón, queremos hablaros de esta emotiva película: "¿A quién ama Gilbert Grape?".

"¿A quién ama Gilbert Grape?" empieza presentándonos a Gilbert (a quien da vida Johnny Depp), el mayor de los cuatro hermanos Grape. Gilbert, es un joven introvertido y luchador que, tras la muerte de su padre años atrás se convirtió en el cabeza de su familia, formada por Bonnie (Darlene Cates), su madre, una mujer invalidada por una obesidad mórbida (jamás ha superado la muerte de su marido), Ami, la hermana mayor que se encarga de llevar la casa, Ellen, una adolescente caprichosa y creída, y Arnie (Leonardo DiCaprio), un joven a punto de cumplir 18 años que sufre una leve discapacidad intelectual.

Los Grape viven en Endora, un pueblo en el que, casi nunca sucede nada. Las únicas atracciones para Arnie son el depósito de agua y la caravana anual de viajeros con auto caravanas, en cambio para Gilbert, Endora es un no parar, trabaja en el colmado del pueblo, hace repartos y, sobre todo, cuida las 24 horas del día de su hermano Arnie.

El día que pasa la caravana de campistas, la última auto caravana se estropea y acampan cerca de la casa de los Grape mientras esperan la pieza que se les ha estropeado, son Becky (Juliette Lewis) y su abuela. A su llegada a Endora, Becky conoce a Arnie y poco a poco al resto de la familia.

Como quien no quiere la cosa, Becky y Gilbert entablan una amistad, cada día más profunda. Gilbert, poco a poco le va contando cosas de su familia, y ella intenta ayudar en lo que puede a Arnie. Con la llegada de Becky, Gilbert se desconcentra un poco y desatiende sus tareas en la casa y de cuidado de Arnie.

Unos días después, los Grape empiezan a organizar una fiesta que pensaban que no podrían celebrar nunca (los médicos nunca les dieron esperanzas para ello), el decimoctavo cumpleaños de Arnie.


Gilbert Grape y su familia disfuncional en la película ¿A quién ama Gilbert Grape?
Gilbert Grape y su disfuncional familia

Poco antes de la fiesta, Arnie acaba en la cárcel después de escalar el depósito de agua de Endora y tener que ser rescatado. En un acto sin precedentes, Bonnie sale de casa después de 7 años y va al rescate de su hijo, llevándolo de nuevo a casa.

El día de la fiesta de cumpleaños la casa se llena de vecinos de Endora quienes, mitad por morbo, mitad por compromiso celebran el cumpleaños de Arnie junto a la familia y Becky. Por sorpresa para todos, la fiesta tiene un final que cambiará la vida a todos, aunque como ya os podéis imaginar, no os contaremos que es.

Técnicamente, “¿A quien ama Gilbert Grape?” es una película con un argumento totalmente costumbrista, nos narra la historia de una familia totalmente disfuncional en un pequeño pueblo perdido en medio de la nada. Es como el retrato de seis vidas que se entrecruzan entorno a una de ellas, la de un joven con discapacidad psicológica que no puede valerse totalmente por si mismo. Todo se desarrolla sin alardes, con un ritmo irregular que, se sucede como la vida misma.

En cuanto al guion os diremos que, pese a no ser una joya, combina con acierto grandes frases y momentos brillantes con momentos en los que, como la vida misma, pasan sin más.

En el apartado interpretativo es donde “¿A quién ama Gilbert Grape?” es donde tiene su punto más fuerte, sobre todo en tres de sus miembros del casting: Juliette Lewis dando vida a la comprensiva Becky, esa amiga que siempre está ahí, sin juzgar, apoyando en lo que puede, también queremos remarcar el excelente trabajo de Johnny Depp dando vida a Gilbert, un joven que tiene que soportar una gran carga por amor (hacia un hermano necesitado) y sobre todo, nos quitamos el sombrero ante el descomunal trabajo de un jovencísimo, y por ese entonces desconocido, Leonardo DiCaprio dando vida a Arnie, un joven con discapacidad intelectual. Lo hace brillantemente, algo realmente remarcable y más teniendo en cuenta que es posiblemente uno de los papeles, hasta el momento, más complicados de su carrera cinematográfica.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “¿A quién ama Gilbert Grape?” es de un 8 sobre 10.



“What’s Eating Gilbert Grape” – USA – 1993

Dirigida por: Lasse Hallstrom

Duración: 118 minutos

Género: Drama



miércoles, 29 de junio de 2022

Philadelphia (1993), crítica y análisis

Póster oficial de Philadelphia (1993), película protagonizada por Tom Hanks y Denzel Washington

Hay películas que marcan de por vida. Algunas pueden incluso llegar a traumatizar; otras, en cambio, consiguen hacer reflexionar, cuestionar ideas y provocar una evolución personal. Son historias que funcionan como una sacudida necesaria, capaces de remover conciencias mucho después de que aparezcan los créditos finales.

Una de esas películas es “Philadelphia” (1993), dirigida por Jonathan Demme, considerada una de las primeras grandes producciones de Hollywood que abordó abiertamente el VIH/SIDA y la discriminación hacia la comunidad homosexual.

El contexto social del VIH/SIDA en los años 80 y 90

A mediados de los años 80, la muerte del actor Rock Hudson, uno de los grandes galanes de Hollywood, a causa del SIDA, provocó una enorme conmoción mediática. Durante aquellos años, gran parte del discurso público señaló injustamente a la comunidad LGTBI (especialmente a los hombres homosexuales) como responsables de una enfermedad que aún se conocía muy poco.

El miedo, la desinformación y el estigma social se expandieron rápidamente. 

Sin embargo, a principios de los años 90 el relato comenzó a cambiar cuando el legendario jugador de baloncesto Earvin “Magic” Johnson anunció públicamente que era portador del virus del VIH. Su anuncio ayudó a romper muchos prejuicios y a visibilizar que el virus no distinguía orientación sexual, fama ni estatus social.

En ese contexto social y mediático nació “Philadelphia”, una película que se convirtió en un referente del cine comprometido de los años 90.

Argumento de Philadelphia

La película “Philadelphia” comienza presentándonos a Andrew Beckett, interpretado por Tom Hanks, un brillante abogado que trabaja en uno de los bufetes más prestigiosos de la ciudad de Philadelphia.

Andrew es un profesional trabajador y respetado por sus compañeros, pero vive con un secreto: es portador del VIH.

Tras ganarse la confianza de los socios del bufete, Andrew recibe un importante caso para un cliente de gran relevancia. Sin embargo, durante una conversación casual uno de los socios observa una lesión en su frente, síntoma relacionado con su enfermedad.

Durante los días siguientes Andrew trabaja intensamente en la demanda mientras su estado de salud empeora. Cuando finalmente entrega el documento preparado, ocurre algo inesperado: la demanda desaparece misteriosamente.Poco después aparece una copia archivada, pero el daño ya está hecho.

Días más tarde, Andrew es citado por los socios fundadores del bufete y despedido de forma fulminante bajo la acusación de incompetencia profesional

La lucha legal contra la discriminación

Convencido de que su despido no tiene nada que ver con su rendimiento laboral sino con su enfermedad y su orientación sexual, Andrew decide denunciar al bufete.

Para ello busca un abogado dispuesto a defender su caso y acaba encontrándolo en Joe Miller, personaje interpretado por Denzel Washington. Joe es un abogado competente, pero también un hombre lleno de prejuicios hacia los homosexuales y con un gran miedo al SIDA. En un primer momento se niega a representar a Andrew.

Sin embargo, tras reflexionar sobre la situación y presenciar en primera persona un episodio de discriminación hacia Andrew en una biblioteca pública, Joe decide aceptar el caso. A partir de ese momento comienza una dura batalla judicial contra el poderoso bufete de abogados.

Durante el juicio, Andrew y Joe deben enfrentarse a constantes ataques y a intentos de desacreditar al abogado enfermo. Mientras tanto, la relación entre ambos evoluciona: la amistad crece al mismo ritmo que el deterioro físico de Andrew.

Y, como suele decirse, hasta aquí podemos contar del argumento de “Philadelphia”.


Joe Miller y Andrew Beckett durante el juicio en la película Philadelphia
Joe Miller (Denzel Washington) y Andrew Beckett (Tom Hanks) en las sesiones del juicio en Philadelphia (1993)

Un drama judicial con una fuerte carga humana

Uno de los aspectos más interesantes de “Philadelphia” es su planteamiento narrativo. La película se sostiene principalmente sobre el juicio contra el bufete, lo que permite mostrar de forma natural la vida personal de los protagonistas.

Por un lado vemos la vida de Andrew con su familia y con su pareja Miguel, interpretado por Antonio Banderas. Por otro, conocemos el entorno familiar de Joe Miller, con su esposa y su hija recién nacida.

A través de estas historias paralelas, la película refleja los prejuicios sociales de la época, la discriminación hacia las personas con VIH y el impacto emocional que la enfermedad tiene en su entorno.

Puntos débiles de la película

A pesar de sus virtudes, “Philadelphia” también presenta algunos problemas narrativos. El desarrollo de la trama resulta algo irregular, en parte porque la película no logra transmitir con claridad el paso del tiempo.

El deterioro físico de Andrew es prácticamente la única referencia temporal, lo que provoca que el final pueda sentirse algo precipitado.

Además, el drama familiar podría haberse explorado con mayor profundidad. Probablemente, el tono contenido y el enfoque más sobrio de la película limitan en cierta medida la intensidad emocional de algunas escenas. 

Las interpretaciones de Tom Hanks, Denzel Washington y Antonio Banderas 

En el apartado interpretativo, “Philadelphia” supuso un punto de inflexión para varios de sus actores principales.

Para Antonio Banderas, su papel como Miguel (la pareja de Andrew) representó una de sus primeras apariciones importantes en Hollywood. 

Denzel Washington, por su parte, construye uno de los personajes más interesantes de la película. Joe Miller es quien experimenta la mayor evolución: comienza siendo un hombre lleno de prejuicios y termina enfrentándose a ellos.

Pero quien realmente brilla es Tom Hanks. Antes de “Philadelphia”, el actor era conocido principalmente por sus papeles en comedias. Su interpretación de Andrew Beckett cambió radicalmente la percepción de su carrera y le consolidó como uno de los grandes actores de Hollywood. 

Opinión final: ¿merece la pena ver Philadelphia?

A pesar de algunos fallos narrativos, “Philadelphia” sigue siendo una película muy importante dentro del cine de los años 90. Su valentía al tratar el VIH/SIDA y la discriminación en una gran producción de Hollywood la convirtió en un referente cultural.

Con grandes interpretaciones y un tema complejo tratado con sensibilidad, “Philadelphia” se mantiene como un clásico del cine social contemporáneo.

Por todo lo que hemos comentado, nuestra valoración final para “Philadelphia” es de 8 sobre 10

.



Ficha técnica de Philadelphia

Título original: Philadelphia

Año: 1993

Director: Jonathan Demme

Duración: 119 minutos

Género: Drama, LGTBI



viernes, 29 de junio de 2012

La lista de Schindler (1993), obra maestra del cine

La lista de Schindler
Parece mentira que una película perteneciente al más puro círculo comercial pueda provocar el alud de sentimientos y sensaciones que nos genera “La lista de Schindler” cada vez que la vemos.

Sí, habéis leído bien, “cada vez que la vemos”, pues aunque en esta ultima ocasión no pudimos estar el equipo al completo, sí que todos los miembros la hemos visto ya alguna que otra vez, y siempre acabamos emocionados ante la dureza de la historia, la belleza estética y la banda sonora de la película.

Parece mentira que una película con casi 20 años (se estrenó en 1993) continúe impactando como impacta, pero es lo que tienen los grandes clásicos, pasa el tiempo y continúan ahí, emocionando como el primer día.

El inicio de la historia nos sitúa en la Cracovia (Polonia) de 1939, pocos días después de la entrada triunfal de las tropas de Hitler en la ciudad, en el preciso momento en que la comunidad judía recibe la orden del gobernador nazi de censarse. Mientras, un recién llegado a la ciudad, vestido elegantemente, con grandes fajos de dinero, y una esvástica colgada en la solapa de la americana empieza a hacerse visible por los locales nazis más frecuentados. Es Oskar Schindler (Liam Neeson) un joven y ambicioso empresario alemán.

Días más adelante, y en medio de un creciente ambiente de humillación hacia los judíos, un Schindler crecido se pone en contacto con Itzhak Stern (Ben Kingsley) un prestigioso contable judío para que este acepte convertirse en el contable de la que será su futura empresa de esmaltados. A regañadientes, Stern acepta la oferta cuando Schindler le confirma que en su empresa únicamente trabajarán judíos.

Tiempo después, los judíos son desalojados con malas maneras de sus casas y obligados a instalarse en un gueto de Cracovia. En ese momento empieza el reclutamiento de lo que Schindler considera ‘hombres esenciales’ para su proyecto, tarea que evidentemente le deja en manos de Stern.

La vida en el gueto cada empeora día a día, tanto que a comienzos de 1943 se inicia el desalojo del mismo, camino del recién inaugurado campo de trabajo de ‘Plaszow’. El desalojo, observado a lo lejos por Schindler, se convierte en un auténtico exterminio.

Plaszow, bajo la dirección del déspota Goeth (Ralph Fiennes) se convierte en el dormitorio de los trabajadores de Schindler y, a la vez, en la plataforma de lanzamiento hacia los campos de exterminio de Auschwitz.

Esto dura hasta mediados de 1944, cuando Goeth recibe la orden de exterminio de los presos enfermos de Plaszow y la deportación del resto a Auschwitz. Este momento es cuando Schindler decide usar todos sus recursos para salvar al máximo número de judíos de la muerte.

En una dura negociación con Goeth, nuestro protagonista compra la vida de unos 1200 presos para emplearlos en su empresa, reconvertida a la fabricación de armamento.

Schindler y Stern redactando la lista
 
Como estamos ante una película basa en hechos reales (URL), podríamos contaros como acaba, pero no lo haremos, como no contaremos ninguna de las durísimas secuencias que Steven Spielberg nos hace vivir en esta película.

Hacer una valoración de “La Lista de Schindler” la verdad es que se nos antoja algo complicado pues, siendo imparciales (como siempre intentamos ser), deberíamos valorar lo positivo y lo negativo de cinta, y en este último grupo la verdad, nos cuesta encontrar cosas.

Técnicamente nos parece una película que roza la perfección, con una banda sonora de John Williams que realmente te hace vivir cada segundo, con una escenografía que te hace poner los pelos de punta (recordaremos siempre la imagen de esa niña, imagen de la inocencia cruzando, entre balas, asesinatos y sangre, las calles de un desalojado gueto).

La lista de Schindler Niña de Rojo
Impactantes secuencias de la inocente niña de rojo

El guión también es remarcable con frases como:

“¿El negocio va bien? Sí, señor. ¿Hay algún motivo para pensar que el mes que viene irá peor? Podría acabar la guerra…”
“De esta fábrica no saldrá nunca una munición que pueda matar a una persona”
“Poder es cuando tenemos justificación para matar, y no lo hacemos”
“Quién salva una vida, salva al mundo entero”

En cuanto a las interpretaciones, nos gustaría remarcar especialmente dos, la del gran Ben Kingsley (Itzhak Stern), y la de Liam Neeson (Schindler). El primero por la personalidad, dura y sensible a la vez que impregna al personaje, y el segundo, por llenar la historia con un personaje que vira de egoísta a gran hombre durante el trascurso de las casi tres horas de metraje.

Desde el punto de vista negativo, quizá únicamente mencionar el excesivo metraje de la película, 195 minutos, aunque teniendo en cuenta la gran cantidad de cosas que nos cuenta, en ningún momento llega a hacerse pesada.

Los del equipo valoramos a esta película con un 9 sobre 10, y celebramos los merecidísimos 7 Oscars que consiguió en 1993 (director, película, guión, montaje, música, dirección artística y fotografía), posiblemente pocas veces tan merecidos como en esta ocasión. 







Título original: “Schindler’s List”  - 1993 – USA
Duración: 195 minutos
Dirigida por: Steven Spielberg
Género: Drama, Histórica