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lunes, 6 de junio de 2022

Titanic (1997), crítica y análisis

Titanic Poster
No os vamos a engañar: habíamos perdido la cuenta de las veces que, desde su estreno en 1997, nos repetimos “tenemos que volver a verla”. Sin embargo, siempre había algo que se interponía entre nosotros y la pequeña pantalla. En parte, su extensa duración (más de tres horas) y, en parte, la sensación de que la película “Titanic” había sido tan comentada, analizada y spoileada a lo largo de los años que parecía que ya la habíamos visto una decena de veces.

Al final, tuvo que darse una pequeña carambola: un viaje lejos de casa, una noche tranquila en un hotel y el único entretenimiento posible, la televisión. Entonces apareció el anuncio tentador: “en breves minutos, Titanic”.

Así que, sin más excusas que buscar, nos acomodamos frente a la pantalla para revisitar la historia, mil veces contada, del viaje inaugural del mayor transatlántico de pasajeros del mundo. Una vez más, comenzaba el relato del “Titanic”, la mítica película dirigida por James Cameron que marcó a toda una generación.

“Titanic” empieza desplazándonos a bordo del buque oceanográfico ruso Akadémik Mstislav, donde el buscador de tesoros Brock Lovett acaba de realizar una inmersión al interior del Titanic con el objetivo de obtener joyas, aunque lo que rescata son papeles mojados y un dibujo de una joven desnuda, datado del 14 de abril de 1912, el día en que se hundió el Titanic.

Una vez anunciado el descubrimiento, lejos de allí, una anciana de 101 años, Rose Dawson se reconoce en el boceto y se pone en contacto con Lovett. No sin dificultades, le cuenta la verdadera historia del hundimiento del buque ya que ella, aunque fue dada por muerta en su momento, es una de las únicas supervivientes de la tragedia.

Llegados a este punto, la acción se sitúa en el Southampton de 1912, la noche que zarpa el buque RMS Titanic. De buenas a primeras, vemos embarcando en primera clase nos encontramos a Rose DeWitt Bukater (Kate Winslet) junto a su prometido, el arrogante Cal y su madre. No muy lejos de allí, en una taberna nos encontramos a Jack (Leonardo DiCaprio) ganando en una partida el dinero suficiente para embarcarse, en tercera clase en el Titanic, rumbo a una nueva vida.

La noche en que zarpa el barco, y mientras Jack toma el aire a cubierta, Rose intenta suicidarse arrojándose al mar (no soporta la vida que le espera junto a un hombre que no quiere) pero Jack se lo impide, aunque le acaba costando un enfrentamiento con la policía del barco, por suerte para él, una mentira de Rose le salva del calabozo y consigue que Cal lo invite a cenar la noche siguiente.

A partir de este momento algo se rompe en la vida de Rose, ya que, contra la voluntad de su madre, decide apartarse de Cal y acercarse a Jack, a quien, después de unos paseos por cubierta y varias conversaciones acaba proponiendo que le pinte desnuda (el dibujo que encuentra Lovett al comienzo). Y no solo eso, si no que ambos caen rendidos al amor.

Dos días después de conocerse, la noche del 14 de abril, y después de haber hecho el amor, se producirá un nuevo y radical giro en sus vidas ya que, de la nada, aparecerá un gran iceberg que no podrá esquivar del todo el RSS Titanic, provocando enormes fisuras en su casco.


Jack y Rose en Titanic (1997), la película de James Cameron
Jack y Rose, contra viento y marea en Titanic

Ya con el barco empezando a hundirse y la tripulación intentando salvar a las mujeres y niños de primera clase en los pocos botes disponibles en el Titanic, Jack es apresado y esposado en un camarote de la zona baja, lo que provocará que Rose mueva cielo y tierra para salvarle antes de que muera ahogado.

¿El final de “Titanic”? Pues, aunque es conocido por todos, nosotros dejaremos aquí nuestro desglose argumental, guardándonos la parte más emotiva de toda la cinta.

Os debemos asumir que, cuando uno ve “Titanic” de James Cameron, muy pronto se da cuenta de que está ante una de esas películas únicas, que difícilmente quedarán anticuadas y que, dure lo que dure, no se hará larga, y es verdad ya que, “Titanic” es una de esas películas técnicamente redondas que además se sustenta con un gran trabajo argumental y de ambientación, es decir, “Titanic” es todo un clásico.

Argumentalmente, “Titanic” nos cuenta, muy acertadamente, la historia de amor entre dos jóvenes de clases sociales muy distintas, Jack y Rose, separados no solo por unas cuantas cubiertas de buque si no por un océano social en el que tendrán que sortear múltiples peligros, y todo en un entorno de excepción, el fantásticamente bien documentado viaje inaugural del buque más grande de la historia (por esas fechas), el “RSS Titanic”.

Técnicamente, James Cameron aplicó en 1997 lo efectos especiales más punteros, y lo hizo como sabe él, a la perfección, dando realismo a una situación que, obviamente no se grabó en el Titanic original pero que nadie, ningún espectador, imagina que esto no es así.

Desde el punto de vista interpretativo, nos quitamos el sombrero ante el grandísimo trabajo de todo su casting. Por un lado, por haber escogido a los dos actores más guapos y con más gancho del momento, el veinteañero (por ese entonces) Leonardo DiCaprio y Kate Winslet. Dos actores que, por ese entonces estaban en las carpetas de todos pero que, con sus papeles en esta cinta, saltaron al estrellato de Hollywood por méritos propios.

Poco más añadiremos porqué poco más hay que añadir sobre “Titanic”, así que, por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final sobre “Titanic” es un 8.5 sobre 10.



Título original: “Titanic” – USA – 1997
Dirigida por: James Cameron
Duración: 195 minutos
Género: Romántico, Drama

 

 

 

 

domingo, 4 de agosto de 2019

La vida es bella (1997), crítica y análisis

La vida es bella Cartel

Hay películas que pese a ser consideradas auténticas obras maestras de la historia del cine por una inmensa mayoría de sus espectadores, no consiguen la unanimidad ni entre estos y ni mucho menos entre la crítica profesional, la mayoría de veces porque, no nos engañemos, tratan temas políticos o demasiado complejos.

Hoy en este pequeño rincón os traemos nuestra reseña de una de estas películas, una cinta que hacía muchos años que teníamos en el cajón esperando su momento precisamente por la fama que tiene y por su temática. Sí, hoy os hablaremos de la cinta italiana de 1997, “La vida es bella”.

“La vida es bella” nos desplaza directamente a 1939, con la Segunda Guerra Mundial a punto de estallar, cuando Guido Orefice (Roberto Benigni), un joven judío-italiano y su amigo Ferruccio llegan al pueblo toscano de Arezzo para trabajar de camareros en el hotel del tío de Guido.

Guido es un joven alegre, bromista y divertido que tiene la ilusión de, una vez consiga el dinero suficiente, abrir una librería en Arezzo. Durante los primeros días en el pueblo, Guido conoce a la bella Dora (Nicoletta Braschi), una profesora del pueblo de la que se enamora perdidamente.

Desde ese momento Guido intenta a toda costa conquistar a Dora, buscándola, piropeándola, haciéndole bromas, aunque tiene un grave hándicap, la joven es la prometida de un regidor fascista del pueblo. Ni los primeros ataques xenófobos que sufren tanto Guido como su tío consiguen minar ni la voluntad ni el sentido del humor de nuestro protagonista. Tanto es así que, durante la fiesta de compromiso de Dora y su novio en el hotel, Guido se lanza y se declara a Dora quien sin muchos remilgos abandona a su novio para irse con Guido.

Seis años más tarde, nos encontramos con la familia formada por Guido, Dora y el pequeño Giosué (Giorgio Cantarini), ella continua de profesora en el pueblo, él regenta una librería y continua enfrentándose a la vida, a la guerra y a la formación de Giosué con su particular optimismo, incluso el día en que son obligados a subirse a un tren con el resto de judíos del pueblo y Dora, para ser llevados a un campo de concentración.

Una vez en el campo de concentración y ante las atrocidades que allí se desarrollan (trabajos forzados, segregación por sexos, cámaras de gas, eliminación de los no útiles para trabajar, etc.), Guido se inventa un juego para distraer y ocultarle cruda realidad a Giosué, el juego se trata de ganar el máximo de puntos, sumando puntos si se esconde, quitándole puntos si llora, si pide comida o pregunta por su madre.

Guido lo intenta todo con el fin de salvar a su pequeño, desde juegos de escondite hasta llevarlo a una cena en la casa de los militares (donde acaba trabajando de camarero además de en los altos hornos del campo) para que el pequeño pueda comer.

El tiempo corre, cada vez hay menos niños en el campo y cada vez está más cerca el final de la Segunda Guerra Mundial aunque como ya os podéis imaginar, no os contaremos lo que sucede en “La vida es bella” a partir de este momento.

Técnicamente “La vida es bella”, nos os vamos a engañar, es una película maravillosa, una de esas películas que todo el mundo debería ver, como mínimo, una vez en la vida, con un hilo argumental ambientado en el Holocausto vivido durante la Segunda Guerra Mundial en Europa, relatando su dureza pero mezclando este relato con la potente historia de amor que vive la familia protagonista y el histriónico sentido del humor que guía la vida de Guido y a la vez la de su familia durante su periplo por los oscuros años de la ocupación nazi de Italia. También muy remarcable, la célebre banda sonora que acompaña perfectamente la acción en cada secuencia.

Desde el punto de vista interpretativo nos gustaría remarcar el grandísimo trabajo de Roberto Benigni dando vida Guido Orefice. Para muchos, quizá, realiza un trabajo sobreactuado y sobrevalorado, para los miembros de este equipo, nada más lejos de la realidad ya que con su trabajo ayuda a conseguir lo que realmente quiere transmitir “La vida es bella”, el valor del amor, del positivismo y sobre todo de la esperanza (el esfuerzo de caras y gestos con el pequeño Giosué en el campo de concentración es simplemente brutal) en un mundo totalmente loco. En cuanto al resto de intérpretes, pues queremos remarcar también del pequeño Giorgio Cantarini (Giosué) quien pese a no tener grandes diálogos, sus caras valen su peso en oro.

Para los miembros de este equipo, “La vida es bella” es una auténtica obra maestra, una cinta que debería estar en cualquier filmoteca y dvdteca que se precie, tanto por interpretaciones como por mensaje. Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “La vida es bella” es de un 9.5 sobre 10.



“La vita è bella” – Italia – 1997

Dirigida por: Roberto Benigni

Duración: 117 minutos

Género: Comedia, drama


domingo, 18 de octubre de 2015

El indomable Will Hunting (1997), crítica y análisis


Carátula de El indomable Will Hunting
Disponer de mucho tiempo libre y que te guste el cine es como juntar en una misma sala a esa extraña pareja que, aunque son radicalmente diferentes, se atraen y se complementan. Esto es lo que estos días he podido comprobar y disfrutar echando mano de nuestra DVDteca casera, aunque para ello haya tenido que hacerlo desde un punto de vista individual y no de equipo.

En esta ocasión opté por una gran cinta de 1997 como es el drama “El indomable Will Hunting”, basado en una historia escrita por dos miembros del starsystem de Hollywood, Ben Affleck y Matt Damon, y dirigida por Gus Van Sant.

La historia empieza desplazándonos al instituto de Massachusetts donde el célebre matemático Gerald Lambeau (interpretado por Stellan Skarsgard) da clases de algebra aplicada. Como es norma en el departamento, además de impartir las clases, se acostumbra a dejar en los pasillos del centro algunos retos para que los estudiantes más aplicados se luzcan.

La sorpresa para Gerald llega cuando, de un día para otro, aparece resuelto un reto que al propio profesor le costó meses. Intrigado, pregunta en clase por el autor de la resolución quedando éste sin aparecer, por lo que decide plantear un nuevo reto mucho más difícil que el anterior. Al salir del instituto, el profesor observa como el joven conserje del instituto está escribiendo en la pizarra, aunque éste huye del lugar al ser descubierto, dirigiéndose a su casa en uno de los suburbios de Boston. Se trata de Will Hunting (a quien da vida Matt Damon), un chico huérfano de 20 años dotado de una inteligencia superior y de una memoria prodigiosa.  

Como Gerald no puede dejar pasar un prodigio como ese, mueve cielo y tierra para encontrar a Will, dando con él cuando éste se enfrenta a un juicio por agresión que puede llevarle a la cárcel. Al final, Gerald consigue utilizando su influencia que Will no vaya a la cárcel a cambio de estudiar matemáticas bajo su supervisión y de asistir a terapia.

Will acepta la propuesta aunque detesta a los terapeutas aunque, por suerte para todos, el terapeuta escogido es un viejo amigo de Gerald, Sean Maguire (interpretado por Robin Williams) quien, después de unas pocas sesiones, consigue que Will empiece a desprenderse de su coraza y a confiar en él, saliendo a la luz un montón de traumas y problemas ocultos en la vida de nuestro protagonista.

Mientras los días pasan, Will continua estudiando matemáticas, asistiendo a entrevistas de trabajo organizadas por Gerald, saliendo con sus compañeros de barrio (Chuckie, Billy y Morgan) a la vez que trabaja para superar todos sus problemas con el doctor Maguire. ¿Conseguirá dejar atrás su pasado para enfrentarse a una prometedora vida de adulto? Una buena pregunta de la que, obviamente, no obtendréis la respuesta a través de esta crítica, aunque sí viendo “El indomable Will Hunting”.

Lo primero que me sorprendió al ver esta película fueron las interpretaciones de la mayoría de su casting, destacando especialmente al joven Matt Damon, quien hace un gran papel pese a su juventud e inexperiencia y al gran Robin Williams quien, una vez más, borda su papel hasta el punto de no solo hacerse merecedor del Oscar que ganó por su interpretación (Oscar al Mejor actor de reparto en 1997) si no de ser encumbrado como uno de los grandes de Hollywood.

Argumentalmente “El indomable Will Hunting” es una película que no deja indiferente a nadie, ya que, desde un primer momento, las contradicciones en las que vive inmerso Will provocan que uno se implique totalmente en su historia, en sus problemas y sus luchas por crecer y mejorar, aunque para ello tenga que superar miedos, rechazos y porque no decirlo, un cierto grado de autodestrucción al lado de un personaje que, aunque lleno de contradicciones personales y un camino vital muy parecido al de nuestro protagonista, consigue hacerle ver a este que, más allá de los miedos hay toda una vida que descubrir. Como muestra de esto, os recomiendo una de las escenas más brillantes de “El indomable Will Hunting”, cuando estando Will y Sean a orillas de un lago, Sean deja sin palabras a Will.

Por todo lo que os he contado, mi nota final para esta cinta es de un 8.5 sobre 10 con la recomendación implícita de verla, aunque solo sea una vez en la vida.




Título original: “Good Will Hunting” – 1997 – USA
Dirigida por: Gus Van Sant
Duración: 126 minutos
Género: Drama