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lunes, 18 de noviembre de 2024

Gladiator 2 (2024), crítica y análisis

Gladiator II - Poster

El nacimiento, expansión, apogeo y posterior caída del Imperio Romano ha sido una fuente inagotable de historias, tramas para varias líneas argumentales en la industria del cine (ahí tenemos a los clásicos: “Quo Vadis”, “Ben-Hur”, “Espartaco”, etc. o las más modernas: “Gladiator”, “Spartacus”, etc. ).

La mayoría de estas historias han llegado a nuestras pantallas y han triunfado, ya sea por la espectacularidad de sus imágenes o por el morbo imperante en la antigua roma donde el sexo, la sangre y las bacanales estaban al orden del día. Y, además, la mayoría de ellas, han levantado ampollas entre los círculos de historiadores de la época y los críticos más contrarios a estas producciones por sus invenciones, mentiras y licencias cinematográficas.

En esta estrada nos centraremos en una de estas películas, la segunda parte de la aclamada y criticada cinta dirigida por Ridley Scott, "Gladiator” porque sí, 24 años después de su estreno, y bajo la dirección del mismo Ridley Scott, a finales de 2024 se ha estrenado su secuela, “Gladiator 2”.

“Gladiator 2” nos desplaza a casi 20 años después de los hechos acontecidos en la película original, y lo hace concretamente desplazándonos a un reino bereber del norte de África, Numidia.

En Numidia nos encontramos con Hanno (interpretado por Paul Mescal), la mano derecha del líder la región. Ambos se preparan para entrar en guerra con las tropas de Roma. Durante el enfrentamiento, Numidia cae y con ella, por orden del general Acacius (a quien da vida Pedro Pascal), muere la esposa de Hanno. Numidia cae y Hanno y el resto de los hombres que han sobrevivido, son convertidos en esclavos y llevados a Roma.

A puertas de Roma, Hanno es comprado por Macrinus (interpretado por Denzel Washington) un mercader de esclavos que, con extrema crueldad escoge los mejores para convertirlos en gladiadores a cambio de una vaga promesa de libertad.

Después de las primeras peleas Macrinus ve que la ira controla a Hanno y lo convierte en una máquina de matar y todo por su ambición de vengar a su esposa en un enfrentamiento contra el general Acacius.

Tras algunos combates, la fama de Hanno va subiendo y con ello su cotización, tanto que, pronto es retado a un duelo en palacio ante los emperadores Geta (Joseph Quinn) y Caracalla (Fred Hechinger), dos auténticos desequilibrados que llevan a Roma camino de la depravación y destrucción.

Los emperadores Geta y Caracalla con el general Acacius
Los emperadores Geta y Caracalla con el general Acacius

Mientras, no muy lejos de palacio, varios miembros del antiguo senado se reúnen con el general Acacius y la esposa de este, Lucilla para intentar tramar un plan para derrocar a los emperadores y devolver el poder al senado.

En una de sus primera luchas en el Coliseo, Lucilla descubre que el joven gladiador Hanno no es otro que su hijo Lucius, a quien no ve desde hace 16 años, cuando tras la muerte de Maximus fue enviado lejos de Roma para salvarlo de una muerte segura en Roma.

Al final Lucilla y el general Acacius son denunciados ante los emperadores y estos, por influencia de Macrinus, condenan al general a una lucha a muerte en el Coliseo contra su gladiador de moda, Hanno/Lucius. El resultado de esta lucha acaba provocando el desenlace de la historia.

Por un lado, y aprovechando de la debilidad mental de Carcalla, Macrinus le provoca para que mate a su hermano Geta, obteniendo así para él el poder sobre los ejércitos y sobre el propio emperador quien tras un ajuste de cuentas final a Lucilla, acaba siendo asesinado, aunque eso y el desenlace de “Gladiator II”, nos lo guardaremos celosamente.


Acacius y Lucius luchando en el Coliseo
Acacius y Lucius luchando en el Coliseo

Técnicamente esta “Gladiator II” podríamos decir que es una gran película. Ridley Scott ha puesto toda la maquinaria y todo el poder de su presupuesto para crear una película técnicamente gigante con un relato lleno de grandilocuencia y repleto de acción que dejan al espectador pegado a la pantalla durante casi dos horas y media.

Argumentalmente es donde “Gladiator II” tiene uno de sus talones de Aquiles ya que, aunque se ha conseguido una historia llena de tramas donde los sentimientos de sus personajes están por encima de la época y del trasfondo, la línea argumental carece de sorpresas reseñables por lo que a veces, es demasiado previsible.

Por otro lado “Gladiator II” ha recibido muchos palos, y merecidamente, por tergiversar o manipular a su antojo la historia real de Roma, de los personajes y la línea de tiempo en la que estos vivieron. Entendemos que todo, para dar grandilocuencia y espectacularidad pero a veces chirria (la escena de los monos luchando es abominable y, la de los tiburones en el Coliseo, una auténtica fantasmada).

Sí que nos gustaría remarcar la buena ambientación y sobre todo, la adictiva música de Hans Zimmer que acompaña totalmente la acción colaborando en sumergir al espectador en ella.

Interpretativamente os diremos que, nos quitamos el sombrero ante el gran trabajo realizado por Denzel Washington dando vida al corrupto tratante de esclavos Macrinus. También nos ha gustado el trabajo, quizá demasiado corto, de Pedro Pascal interpretando al leal general Acacius. El resto, aunque no hacen malos trabajos, tampoco destacan especialmente

Para nosotros, “Gladiator 2” es una gran segunda parte, al nivel, técnicamente de la primera, todo un espectáculo a ver en una pantalla grande y en una sala de cine. Puro entretenimiento bien hecho.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Gladiator 2” es de un 8 sobre 10.




Título original: “Gladiator II” – USA – 2024

Duración: 148 minutos

Dirigida por: Ridley Scott

Acción, Aventuras, Secuela




lunes, 25 de abril de 2022

El pianista

El pianista - Cartel
Después de casi 60 años, hablar de uno de los grandes dramas que hemos tenido que vivir como sociedad durante el pasado Siglo XX continúa doliendo, aunque continúa siendo necesario hacerlo para que nadie olvide la barbarie de que es capaz el ser humano, y no solo con el planeta sino también con sus semejantes.

Son múltiples los autores que lo han hecho con grandísimo acierto, por ejemplo, Thomas Keneally con su obra “El arca de Schindler” (que años más tarde adaptaría al cine Steven Spielberg con su brillante “La lista de Schindler), o las memorias del músico polaco Wladyslaw Szpilman, “El pianista del gueto de Varsovia” que fue llevada al cine por Roman Polanski en 2002 bajo el título “El pianista”.

Hoy en este pequeño rincón os queremos hablar de esta gran película de Roman Polanski, “El pianista”, ganadora de la Palma de Oro de Cannes, varios premios César y tres premios Óscar.

“El pianista” empieza presentándonos a Wladyslaw Szpilman (a quien da vida Adrien Brody) un pianista polaco y judío de cierto renombre que trabaja en una radio de Varsovia cuando empieza la invasión nazi de Polonia, siendo uno de los primeros lugares bombardeados. Cuando Szpilman llega a casa y junto a su familia, escuchan que Francia e Inglaterra han declarado la guerra a Alemania, alegrándose de ello y vaticinando que esta será corta y propicia para ellos.

Por desgracia, se equivocaban y meses después, con todos sus derechos menoscabados (no pueden tener dinero y deben ir marcados por la calle), los judíos son obligados a ocupar un barrio concreto de Varsovia que, en nada, se convierte en un auténtico Gueto desde donde deberán enfrentarse al hambre, al maltrato alemán, a las torturas y, como no, a la muerte.

Meses después, todos los judíos del gueto son obligados a abandonarlo para ser llevados, aunque ellos no tengan confirmación, al campo de exterminio de Treblinka. Cuando ya estaba a punto de entrar en el tren con su familia, Szpilman es “salvado” por un antiguo amigo suyo, un miembro de la policía judía de Varsovia.

A partir de este momento Szpilman se ve con la obligación de sobrevivir en el devastado Gueto de Varsovia haciendo lo que buenamente pueda hasta que consigue contactar con antiguos amigos no judíos que, jugándosela, le ayudan para que pueda salir del Gueto y pueda vivir escondido en algunos pisos francos de la resistencia.

Tiempo después de haber presenciado duras represiones y masacres, el ejército nazi decide acabar con la resistencia destruyendo todo el Gueto. Por poco, pero Szpilman sobrevive, aunque desde ese momento debe afrontar, en solitario, el hambre, las enfermedades, el frío extremo y la propia autodestrucción psicológica.

En el último suspiro de sus fuerzas, Szpilman se cruza con Hosenfeld, un capitán del ejército nazi quien, antes de tomar una decisión le dice a Szpilman que toque algo en el piano. ¿Cuál será el resultado de esta audición privada? ¿Sobrevivirá Szpilman a la invasión nazi? Como ya os podéis imaginar, nosotros lo sabemos, pero para nada, os lo contaremos aquí.


Adrien Brody dando vida a Wladyslaw Szpilman
Adrien Brody dando vida a Wladyslaw Szpilman


Técnicamente, nos quitamos el sombrero ante el soberbio trabajo de Roman Polanski quien, con extremo realismo es capaz de reflejar el drama de lo que tuvieron que vivir los judios en el Gueto de Varsovia haciéndolo con absoluta sobriedad, sin divismos, sin buscar moralejas, aunque eso sí, mostrándonos en cada secuencia la degradación progresiva que vivió la sociedad, como quien ve acercarse la guadaña de la parca sin poder hacer nada.

No nos olvidaremos en este apartado tampoco de dos puntos más que, para nosotros son claves en “El pianista”, la excelente fotografía, con unos primeros planos brillantes en un fondo de destrucción brutal, y sobre todo, la acertada elección de su banda sonora, donde por encima del estruendo de la guerra, suena siempre la música clásica.

Interpretativamente, queremos resaltar el soberbio trabajo de Adrien Brody dando vida, brillantemente a Wladyslaw Szpilman, un hombre que, con sus gestos y su postura consigue darle un realismo total al sufrimiento de un hombre que debe dejar atrás su filosofía de vida para buscar, incluso bajo las piedras el menor soplo de aire que le permita sobrevivir.

Sin lugar a dudas “El pianista” es una de esas obras que todo el mundo debería ver, como mínimo una vez en la vida ya que, para nosotros, es una de esas películas irrepetibles, una auténtica joya del cine, una Obra Maestra.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “El pianista” es de un 9 sobre 10.



Título original: “The pianist” – Reino Unido – 2002
Dirigida por: Roman Polanski
Duración: 148 minutos
Género: Drama, Histórico, Biográfico
lunes, 14 de marzo de 2022

Una sombra en mi ojo

Una sombra en mi ojo - Poster
Las guerras mundiales han hecho correr mares de tintas y millones de metros de metraje de película en el cine (bueno, actualmente, millones de Terabytes de imágenes), especialmente si hablamos de la Segunda Guerra Mundial.

Hemos visto grandes producciones enfocadas a los campos de concentración (“La Lista de Schindler”), o a las atrocidades que allí se cometían (“El niño del pijama de rayas”), también la destrucción que siembra (“El Pianista”), hemos visto luchas de un bando, de otro, y varios enfoques, aunque sinceramente, nos faltaba uno, ver el sufrimiento que provocan los errores de la guerra (si es que la guerra en sí no es ya un error).

En este sentido, y desde Dinamarca, en 2021 se estrenó una película que nos narra el devastador acto que tuvo lugar en 1945 en Copenhague, el bombardeo de Shellhuset, haciéndolo desde dos perspectivas, la de los niños y la de los adultos, os estamos hablando de la película “Una sombra en mi ojo”.

“Una sombra en mi ojo” empieza desplazándonos a la Dinamarca de comienzos de 1945, donde a primeras de cambio vemos como en un camino de la campiña un coche conducido ocupado por tres chicas es ametrallado por un avión de la RAF (la Royal Air Force británica). A escasos metros de allí, Henry (Bertram Bisgaard) un joven que anda en bicicleta repartiendo huevos ve la acción y se acerca al coche quedando completamente afectado y perdiendo por ello el habla.

Después de intentar por todos los medios a su alcance y viendo que el trauma que arrastra el pequeño no avanza, la madre de Henry decide que lo mejor para el niño es alejarlo del ambiente donde vive, llevándolo a Copenhague donde vivirá con sus tíos e irá al colegio allí.

Los primeros días en Copenhague son igualmente traumáticos para Henry quien para ir al colegio se apoya de dos amigas, su prima Rigmor y una amiga de esta Eva quienes tratan de integrarlo en su colegio, un colegio religioso de la capital. En el colegio, una de las jóvenes monjas que ayudan a las profesoras, Teresa, hace una dura penitencia ante lo que para ella es no comprender la pasividad de Dios ante la guerra.

Teresa, además de volcarse con los niños, intenta a su manera concienciar también a otros, como el joven policía colaboracionista con la SS.SS., Frederik, con quien entabla una curiosa relación.

Paralelamente a esto, en la sede central de la RAF están preparando un ataque en Copenhague contra el cuartel de la Gestapo en la ciudad, el edificio Shell donde los alemanes, sabedores de su vulnerabilidad retenían a los miembros de la resistencia a modo de escudos humanos.

El 21 de marzo de 1945 fue el día escogido por la RAF (Royal Air Force británicas) para atacar el cuartel de la Gestapo de Copenhague, aunque un error de cálculo acabaría provocando una tragedia, además del edificio Shell se bombardeó el edificio anexo donde estaba la escuela de Henry, Rigmon, Eva y más de 100 personas totalmente ajenas a la guerra.


Sor Teresa con Rigmor y Eva


¿Sobrevivieron los tres amigos? ¿Y Teresa? La verdad es que, nosotros lo sabemos, pero, aunque ese acto forma parte ya de la trágica historia de la humanidad, nos reservaremos la respuesta.

Técnicamente os diremos que “Una sombra en mi ojo“ es una cinta que usa todo lo que tiene a su alcance para transmitirnos lo que se propone. Por un lado tenemos el uso de la luz y el color, con unos paisajes llenos de niebla, de humo en las ciudades y unos colores sin apenas saturación que nos desplazan directamente a mitades del pasado siglo, consiguiendo a la vez, una ambientación casi perfecta. Por otro lado, en “Una sombra en mi ojo“ encontramos una combinación de historias o tramas rara de ver en el cine, con una trama principal claramente marcada (como viven Henry y sus amigos la guerra) y con un sinfín de tramas accesorias (la de la monja Teresa, la del colaborador nazi Frederik, algunos líderes de la resistencia, etc.) que se van entrelazando y fundiéndose a la perfección con la principal, aunque algunas de ellas quedan finalmente, inconclusas.

Interpretativamente os diremos que, en “Una sombra en mi ojo” no hay un protagonista claro, podríamos decir que es el pequeño Bertram Bisgaard, Henry en la película, pero realmente es una pieza más de una historia con tantas historias como los habitantes del Copenhague que sufrió el brutal ataque. Unos personajes con, cada uno, sus problemas, sus destinos y sus vidas, las cuales se ven afectadas por el drama de la guerra. Lo que sí os diremos es que, aunque no hay ningún personajes que destaque sobre el resto, tampoco lo hay que se quede atrás, por tanto, buen trabajo de interpretación para todos.

“Una sombra en mi ojo” nos muestra un capítulo oscuro de la historia danesa, las consecuencias de una guerra y sus errores, haciéndolo, sin tomar parte en si fue correcto o no, simplemente mostrándonos el dolor y tristeza que se provocó. Por nuestra parte os diremos que “Una sombra en mi ojo” es una película muy recomendable y más en estos tiempos convulsos que nos ha tocado vivir, donde las atrocidades de una guerra están en todos los noticiarios.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Una sombra en mi ojo” es de un 7.5 sobre 10.



Título original: “Skyggen i mit oje” – Dinamarca – 2021
Dirigida por: Ole Bornedal
Duración: 107 minutos
Género: Drama, bélic, histórico
martes, 10 de noviembre de 2020

Patria

Patria Poster
Las personas, como animales sociales que somos, estamos sujetos a múltiples influencias que, de una forma u otra, nos marcan tanto a nivel personal como a nivel de grupo. En ocasiones, estas influencias vienen dadas por la climatología, otras por la orografía del lugar donde el grupo tiene implantada su residencia, a veces incluso por las relaciones con otros grupos sociales cercanos, aunque, las influencias que más marcan, son las diferencias mal llevadas dentro del propio grupo social.

Os preguntaréis a que viene esta entrada en un blog de cine y series de televisión, pues, aunque no os lo creáis, para hablaros de una serie que, aunque se ha hecho esperar demasiado, su emisión ha causado tanto revuelo y tantos comentarios como cuando apareció en nuestras librerías el libro en que se basa, os estamos hablando de “Patria”.

“Patria” es una novela escrita por el donostiarra, afincado en Alemania, Fernando Aramburu y publicada en 2016. “Patria” nos cuenta la historia de dos familias amigas que rompieron toda relación a raíz de un acto terrorista de la banda ETA, reflejando lo que, para muchas familias se ha vivido en Euskadi los últimos 30 años. Después del tremendo éxito de acogida, con la traducción a más de 30 idiomas y más de un millón de ejemplares vendidos, ha llegado de las manos de HBO, su adaptación televisiva que hoy, contaremos desde aquí.

“Patria” empieza situándonos en Donostia el pasado 2011, poco tiempo después de que ETA anunciara su alto el fuego definitivo. En el donostiarra cementerio de Polloe, nos encontramos a Bittori (Elena Irureta) hablando ante la tumba del Txato Lertxundi (José Ramón Soroiz), su esposo muerto años atrás. Le cuenta que la banda armada ha dejado la lucha y que ella ha decido volver al pueblo que, tras su muerte abandonó.

Su llegada al pueblo, en el interior de Gipuzkoa, medio a escondidas, no puede ser más fría, con múltiples miradas furtivas y una casa fría y cubierta de polvo. La noticia de su vuelta, corre como la pólvora en el pueblo y pronto, Miren (Ane Gabarain) se pone en tensión, y pone de los nervios a su marido Joxian (Mikel Laskurain), preguntándose por qué habrá vuelto tantos años después Bittori al pueblo.

A modo de flashback, nos vamos muchos años atrás, encontrándonos con una Bittori y una Miren jóvenes y amigas, al igual que sus respectivos maridos, el Txato, propietario de una empresa de transportes y Joxian Garmendia, empleado de una empresa metalúrgica comparten, además de vinos en la taberna del bar, la afición de salir, cada domingo, a hacer rutas con la bici de carretera.

En esa época, en casa de los Garmendia vivían, además de los padres, Arantxa, Joxe Mari y Gorka, sus hijos, Gorka el pequeño, el más intelectualmente activo (lector feroz y poeta en euskera), y Jose Mari el más radical ya que, día tras día, se va involucrando en actos del mundo abertzale.


Bittori y Miren, amigas, tomando un chocolate
Bittori y Miren, amigas, tomando un chocolate con churros


Un día mientras Miren y Bittori están en Donostia tomándose un chocolate con churros y hablando de sus cosas, un acto de kale borroka acaba destruyendo el bus urbano donde viajan y Miren descubre algo sorprendente, su hijo Joxe Mari es uno de los que lanzan cocteles molotov.

Después de esto ya nada es igual, ya que ambas mujeres se separan y más cuando el Txato empieza a recibir amenazas de muerte por no pagar el impuesto revolucionario. Con el ambiente caldeándose cada vez más, Joxe Mari asume a su madre su pertenencia a ETA y golpea a su padre.

Tiempo después, y con los hijos de ambas familias haciendo sus vidas entre Donostia, Zaragoza y Bilbao hay un atentado en el pueblo en el que muere el Txato.

En el presente, las heridas continúan abiertas por ambos lados ya que, con Joxe Mari en la cárcel, su madre continúa defendiéndole y enfrentándose por ello tanto a marido como a su hija Arantxa (quien está postrada en una silla de ruedas después de sufrir un ictus) mientras Bittori busca cumplir su último deseo, saber si fue Joxe Mari quien mató a su Txato y recibir sus disculpas.


Bittori después de una visita al Txato
Bittori después de una visita al Txato


Como ya os podéis imaginar, nosotros no os diremos absolutamente nada más del argumento de “Patria” pues consideramos que, merece y mucho la pena tanto ver la serie como leer el libro.

Antes de nada, os vamos a asumir que este equipo va a valorar la serie “Patria” con el precedente de haber leído, sufrido y disfrutado (porque sufriendo también se puede disfrutar) la excelente obra de Fernando Aramburu.

Técnicamente la serie “Patria” combina varios puntos que, para los miembros de este equipo, la han confirmado como una gran adaptación de su novela homónima, el primero de ellos, el buen trabajo de adaptación de una novela complicada (cada capítulo de la misma estaba en un tiempo distinto), copiando o fusilando algunos diálogos, adaptando otros e inventando los mínimos. También es digno de remarcar el genial trabajo de ambientación (salvo el caso de Joxe Mari), con ese clima mayoritariamente lluvioso (que además transfiere tensión a la trama) y los vestuarios y peinados tan acordes a la época que narra cada secuencia, sin olvidar la buena elección de su banda sonora. En definitiva, una ejecución sencilla pero efectiva, donde lo más importante son las personas y su historia.

Pese a todo, también debemos remarcar algunos puntos negativos, pues mal que nos pese, también los tiene. El primero de ellos es que “Patria” parece estar hecha en dos partes y no por trama, si no por ejecución ya que, si bien los primeros cuatro capítulos son prácticamente perfectos, los últimos cuatro distan de los primeros, perdiendo un poco de magia y de profundidad en la historia. Otro de los puntos que nos ha disgustado es, le eliminación de historias secundarias importantes ¿dónde está boda de Gorka y lo que allí sucede? ¿Por qué se pasa de puntillas sobre la historia de Nerea en Zaragoza y Alemania? Y, sobre todo, ¿por qué tiene tan poco protagonismo el euskera cuando en el libro, aunque no se usa, deja claro que los Garmendia son euskaldunes?

Donde nos quitamos el sobrero es en la elección de un casting donde sobresalen una pletórica Elena Irureta dando vida a su complicada Bittori y Ane Gabarain con esa madre que, a veces abofetearías y otras … Sin olvidar grandes secundarios también, como Eneko Sagardoy (Gorka), Loreto Mauleón (Arantxa) o incluso esa arpía de Don Serapio (a quien da vida Patxi Santamaría). Todos ellos consiguen implicarnos en una historia de división que, de una forma u otra, todos tenemos aún demasiado presente.
 
Por todo lo que os hemos contado, los miembros de este equipo le ponemos a "Patria" un 7.5 sobre 10, recomendando totalmente su visionado.

 

Título original: “Patria” – España – 2020
Dirigida por: Óscar Pedraza, Félix Viscarret
Duración: 8 capítulos (de unos 55 minutos cada uno)
Género: Drama, Histórico

 

 

domingo, 4 de agosto de 2019

La vida es bella (1997), crítica y análisis

La vida es bella Cartel

Hay películas que pese a ser consideradas auténticas obras maestras de la historia del cine por una inmensa mayoría de sus espectadores, no consiguen la unanimidad ni entre estos y ni mucho menos entre la crítica profesional, la mayoría de veces porque, no nos engañemos, tratan temas políticos o demasiado complejos.

Hoy en este pequeño rincón os traemos nuestra reseña de una de estas películas, una cinta que hacía muchos años que teníamos en el cajón esperando su momento precisamente por la fama que tiene y por su temática. Sí, hoy os hablaremos de la cinta italiana de 1997, “La vida es bella”.

“La vida es bella” nos desplaza directamente a 1939, con la Segunda Guerra Mundial a punto de estallar, cuando Guido Orefice (Roberto Benigni), un joven judío-italiano y su amigo Ferruccio llegan al pueblo toscano de Arezzo para trabajar de camareros en el hotel del tío de Guido.

Guido es un joven alegre, bromista y divertido que tiene la ilusión de, una vez consiga el dinero suficiente, abrir una librería en Arezzo. Durante los primeros días en el pueblo, Guido conoce a la bella Dora (Nicoletta Braschi), una profesora del pueblo de la que se enamora perdidamente.

Desde ese momento Guido intenta a toda costa conquistar a Dora, buscándola, piropeándola, haciéndole bromas, aunque tiene un grave hándicap, la joven es la prometida de un regidor fascista del pueblo. Ni los primeros ataques xenófobos que sufren tanto Guido como su tío consiguen minar ni la voluntad ni el sentido del humor de nuestro protagonista. Tanto es así que, durante la fiesta de compromiso de Dora y su novio en el hotel, Guido se lanza y se declara a Dora quien sin muchos remilgos abandona a su novio para irse con Guido.

Seis años más tarde, nos encontramos con la familia formada por Guido, Dora y el pequeño Giosué (Giorgio Cantarini), ella continua de profesora en el pueblo, él regenta una librería y continua enfrentándose a la vida, a la guerra y a la formación de Giosué con su particular optimismo, incluso el día en que son obligados a subirse a un tren con el resto de judíos del pueblo y Dora, para ser llevados a un campo de concentración.

Una vez en el campo de concentración y ante las atrocidades que allí se desarrollan (trabajos forzados, segregación por sexos, cámaras de gas, eliminación de los no útiles para trabajar, etc.), Guido se inventa un juego para distraer y ocultarle cruda realidad a Giosué, el juego se trata de ganar el máximo de puntos, sumando puntos si se esconde, quitándole puntos si llora, si pide comida o pregunta por su madre.

Guido lo intenta todo con el fin de salvar a su pequeño, desde juegos de escondite hasta llevarlo a una cena en la casa de los militares (donde acaba trabajando de camarero además de en los altos hornos del campo) para que el pequeño pueda comer.

El tiempo corre, cada vez hay menos niños en el campo y cada vez está más cerca el final de la Segunda Guerra Mundial aunque como ya os podéis imaginar, no os contaremos lo que sucede en “La vida es bella” a partir de este momento.

Técnicamente “La vida es bella”, nos os vamos a engañar, es una película maravillosa, una de esas películas que todo el mundo debería ver, como mínimo, una vez en la vida, con un hilo argumental ambientado en el Holocausto vivido durante la Segunda Guerra Mundial en Europa, relatando su dureza pero mezclando este relato con la potente historia de amor que vive la familia protagonista y el histriónico sentido del humor que guía la vida de Guido y a la vez la de su familia durante su periplo por los oscuros años de la ocupación nazi de Italia. También muy remarcable, la célebre banda sonora que acompaña perfectamente la acción en cada secuencia.

Desde el punto de vista interpretativo nos gustaría remarcar el grandísimo trabajo de Roberto Benigni dando vida Guido Orefice. Para muchos, quizá, realiza un trabajo sobreactuado y sobrevalorado, para los miembros de este equipo, nada más lejos de la realidad ya que con su trabajo ayuda a conseguir lo que realmente quiere transmitir “La vida es bella”, el valor del amor, del positivismo y sobre todo de la esperanza (el esfuerzo de caras y gestos con el pequeño Giosué en el campo de concentración es simplemente brutal) en un mundo totalmente loco. En cuanto al resto de intérpretes, pues queremos remarcar también del pequeño Giorgio Cantarini (Giosué) quien pese a no tener grandes diálogos, sus caras valen su peso en oro.

Para los miembros de este equipo, “La vida es bella” es una auténtica obra maestra, una cinta que debería estar en cualquier filmoteca y dvdteca que se precie, tanto por interpretaciones como por mensaje. Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “La vida es bella” es de un 9.5 sobre 10.



“La vita è bella” – Italia – 1997

Dirigida por: Roberto Benigni

Duración: 117 minutos

Género: Comedia, drama


martes, 29 de enero de 2019

La favorita

No os vamos a engañar, para los miembros de este equipo, los caminos para llegar a las nominaciones de los premios más importantes de la industria del cine son inescrutables, ya que los múltiples intereses entre productoras, distribuidoras y, seguramente, los pactos poco claros en despachos truncan el camino de grandes películas que deberían estar en la alfombra roja de Hollywood, y por el contrario, catapultando a otras.

Dentro de este último grupo tenemos una cinta que llegó a nuestras carteleras como un elefante a una cacharrería, el drama histórico con tintes de comedia negra “La favorita”, la cual se ha alzado con nada más y nada menos que 10 nominaciones. Por este motivo, y por las dos semanas con llenos en nuestro cine de cabecera, decidimos verla.

“La favorita” nos desplaza directamente a la Gran Bretaña de comienzos del pasado siglo XVIII durante el reinado de la reina Ana Estuardo. En la primera escena de la película nos encontramos con Abigail (a quien da vida Emma Stone) dirigiéndose en carruaje hacia el palacio Real para pedirle ayuda a su prima Lady Sarah Marlborough (Rachel Weisz), la mano derecha de la reina.

Aunque no le niega la ayuda, Lady Sarah coloca a Abigail como ayudante en la cocina de palacio. A pesar de estar en uno de los puestos de trabajo más duros y poco reconocidos, Abigail pronto se da cuenta de que su prima se aprovecha de la debilidad tanto física (con constantes ataques de gota) como mental (con constantes depresiones) de la reina para ejercer su poder sobre ella, y, en definitiva, para llevar las riendas de Gran Bretaña durante la convulsa época que les toca vivir (están en guerra contra Francia).

A los pocos días de su llegada a palacio, Abigail llega hasta la alcoba de la reina y, con un remedio casero, consigue aliviar a la regente su mal de gota. Este hecho acaba convirtiéndola en la criada de su prima Lady Marlborough, lo que a la postre le otorga la oportunidad de moverse libremente por los pasillos reales descubriendo curiosos y a la vez poderosos secretos.

Con el paso del tiempo, un toque de buena suerte y de un compendio de jugarretas y engaños que ha ido aprendiendo de Lady Marlborough, Abigail se acaba convirtiendo en la auténtica favorita de palacio. Como sabemos que os preguntaréis cómo lo logra, os aconsejamos que corráis al cine a por vuestras entradas y lo sabréis.

Llegados a este punto, entraremos a valorar, bajo nuestro particular punto de vista, “La favorita”, empezando por su punto más destacado, las interpretaciones. En este sentido, nos gustaría subrayar muy especialmente el trabajo de las dos secundarias que llevan casi en exclusiva el peso de la película, la estadounidense Emma Stone (Abigail) y la británica Rachel Weisz (Lady Sarah Marlborough). Están simplemente soberbias, por tanto, desde este equipo vemos totalmente merecidas sus nominaciones a los próximos Oscar. Otro caso bien distinto es el de Olivia Colman, la reina Ana, quien, pese a estar nominada a mejor actriz, para nosotros no deja de hacer un papel correcto, aunque poco memorable ni destacable.

Técnicamente os diremos que “La favorita” cuenta con un buen trabajo de ambientación, tanto en lo referente a vestuarios, como recreando la vida en el interior de Palacio aunque, sinceramente, no es algo que no hubiéramos visto antes.

Para los miembros de este equipo, “La favorita” tiene su principal hándicap o punto en contra en su dirección (Yorgos Lanthimos) y montaje. Bajo nuestro punto de vista, en “La favorita” se ha abusado en exceso de un humor negro / sexual, convirtiéndolo en un elemento demasiado recurrente e innecesario para contar una historia más que interesante. Tampoco nos ha gustado el uso excesivo de la técnica del ojo de pez como ejemplo de la distorsión de la realidad. En cuanto al montaje, podría haberse agilizado ya que, aunque las 2 horas de metraje no se acaban de hacer pesadas, sí que uno nota como van cayendo los minutos entre bromas y distorsiones.

Una vez visto todo, nuestra nota final para “La favorita” es de un 5 sobre 10.



Título original: “The Favourite” – Reino Unido – 2018
Dirigida por: Yorgos Lanthimos
Duración: 121 minutos
Género: Drama histórico, Comedia Negra


jueves, 2 de noviembre de 2017

Handia (2017), crítica y análisis

Póster oficial de la película Handia

Alejarse de las grandes producciones de la industria del cine comercial conlleva ciertos riesgos. El principal es acudir a la sala sin saber muy bien qué se va a encontrar el espectador, ya que este tipo de películas suelen carecer de una amplia cobertura mediática y de críticas previas. Sin embargo, esa misma incertidumbre es también una de sus mayores virtudes: en muchas ocasiones, el cine menos comercial esconde auténticas joyas en la gran pantalla.

Algo muy parecido fue lo que nos ocurrió con la película española "Handia". Antes de que se apagaran las luces de la sala, apenas sabíamos nada de ella, más allá de que estaba dirigida por el dúo responsable de dos de las películas vascas más destacadas de los últimos años: "Loreak" y “80 egunean”.

Desde su primera escena, "Handia" nos transporta a un caserío del municipio guipuzcoano de Altzo durante la primera mitad del siglo XIX, en plena época del levantamiento de las tropas en la Primera Guerra Carlista. En este entorno rural vive la familia Eleizegi, cuyos dos hijos (protagonistas de la historia) representan dos formas radicalmente opuestas de entender la vida y afrontar su destino.

El mayor, Martín (interpretado por Joseba Usabiaga) siente la necesidad de salir del caserío, ver mundo y crecer cambiando de vida, mientras que el menor, Joaquín (interpretado por Eneko Sagardoy) desea continuar en sus raíces, quedándose en su Altzo natal y cuidar, junto a su hermano, el caserío familiar.

En los primeros compases de la trama, las tropas carlistas pasan por el viejo caserón llevándose a Martín al frente, mientras que el pequeño Joaquín y su padre se quedan en Altzo cuidando de la casa y las tierras. Tres años después de la finalización de la guerra y con un brazo inutilizado, Martín vuelve a casa con la intención de obtener la parte de su futura herencia para irse a hacer las américas.

Sus planes se van al traste cuando su padre le comunica que no puede avanzarle el dinero y Joaquín, que ha crecido mucho más de lo esperado, se enfada con él al ver que quiere romper el pacto que tenían de llevar juntos las tierras del viejo caserío.

Ante la difícil situación que se vive en la casa, con un padre mayor, un joven casi gigante y él con un brazo inútil, Martín decide aparcar sus planes de vida y enrolarse con Arzadun, un amigo de la familia, en una ruta por España y después por Europa exhibiendo a Joaquín como un auténtico fenómeno de feria.

Joaquín, un chico normal aquejado de gigantismo, una enfermedad por la que no deja de crecer, no acaba de entender la situación que vive aunque, como su hermano, se deja llevar por la necesidad de conseguir dinero fácil. Así pues, pasan unos años viajando de ciudad en ciudad, exhibiéndose ante las élites de la época y sintiéndose, eso sí, cada vez más desubicados, tanto por la enfermedad de Joaquí, como por la sociedad.

Al final, como en toda historia, en "Handia" tenemos también la fase de declive del gigante de Altzo, aunque eso como comprenderéis, nos lo guardaremos para nosotros. Lo que no guardaremos serán nuestras impresiones sobre “Handia

Técnicamente “Handia” nos ha sorprendido gratamente, ya que, pese a tratarse de una auténtica leyenda de nuestra tierra (Euskadi), esta ha sido tratada por el equipo técnico de una forma totalmente convincente y sin ningún tipo de complejo, consiguiendo una cinta que, realizada en otro país y con más soporte, habría conseguido mucha más repercusión.

A nivel técnico nos encantaría remarcar el excelente trabajo de ambientación, tanto en cuanto a la recreación histórica de los escenarios, como a la excelente fotografía, marcando claramente desde el inicio: los ambientes de lujo de la alta sociedad, la miseria del caserío, la intimidad, la decadencia, el miedo, etc. Para este equipo, un auténtico lujo de trabajo.

Interpretativamente también nos ha gustado mucho el trabajo de los dos protagonistas de la historia, ya que, tanto Eneko Sagardoy en su complicado papel del gigante Joaquín como Joseba Usabiaga, dando vida al torturado Martín consiguen transmitirnos sus sentimientos, sus miedos, sus dolores físicos, sus luchas personales, etc. Un aplauso para ellos de nuestra parte.

Por todo lo que os hemos contado, los miembros de este equipo le ponemos a "Handia" un 7.5 sobre 10, y recomendamos a todo el mundo que la busque en los pocos cines que se han lanzado a proyectarla, porque merece, y mucho, la pena.



Título original: “Handia” – España – 2017

Dirigida por: Jon Garaño, Aitor Arregi

Duración: 114 minutos

Género: Drama, Biográfica


sábado, 4 de febrero de 2017

Figuras Ocultas


Figuras Ocultas Cartel
Hace unos años, muy pocos futurólogos se atrevieron a pronosticar el auge del racismo en la sociedad de la segunda década del segundo milenio. Desgraciadamente, entre todos nos hemos empeñado en la persistencia de este problema, haciéndose poco a poco la involución en este campo aún más notoria. Desconocemos si esta problemática social tiene que ver con lo que ocurre en el cine actualmente no, ya que últimamente son muchas las cintas que llegan a nuestras carteleras con el racismo como trasfondo.

Una de estas películas, nominada además a varias categorías de los premios Oscar, es “Figuras Ocultas”, una cinta que nos traslada directamente a principios de los años 60 del pasado siglo, en plena carrera espacial y con la segregación racial en su máxima expresión.

En esa época, los superordenadores actuales todavía estaban en una fase muy inicial y, para sustituir su capacidad de cálculo, los grandes organismos estatales, entre los cuales se encuentra la NASA, reclutaban las mentes más brillantes para trabajar de ‘calculadoras humanas’. Entre estas calculadoras se encontraban las tres protagonistas de “Figuras Ocultas”, Katherine (interpretada por Taraji P. Henson), Dorothy (Octavia Spencer) y Mary Jackson (Janelle Monáe).

Dotadas de una mente brillante, las tres amigas fueron seleccionadas para colaborar a vencer el pulso espacial que por esas fechas disputaban americanos y rusos, todo un hito teniendo en cuenta que las tres eran, además, mujeres afroamericanas.

Contra viento y marea, y después de superar múltiples vejaciones de sus compañeros (tener que ir a un baño específico para ellas situado a gran distancia de su oficina, no poder utilizar las cafeteras de grupo o soportar varios ataques machistas de Paul Stattford, –Jim Parsons- entre otros), Katherine se gana el respeto de sus compañeros y de su jefe, Al Harrison (Kevin Costner), pudiendo trabajar codo con codo con el equipo.

Por otra parte, Dorothy, avanzándose varios pasos a su superiora, y previendo que su trabajo quedará en entredicho cuando el primer macro ordenador entre en funcionamiento,  toma la determinación de aprender programación y de formar a todo su grupo de trabajo sin comunicarlo oficialmente a sus superiores.

Mary Jackson, la tercera en discordia, toma la determinación de convertirse en ingeniera, aunque para ello tenga que luchar por cambiar alguna que otra ley que, por el color de su piel, le impide incluso matricularse en la escuela de ingeniería o asistir a las mismas clases que los grupos de estudiantes blancos.

Estamos convencidos de que nadie, o muy pocos de los que nos leéis, sabíais de la existencia de Katherine, Dorothy y Mary Jackson, así como de su importancia en los inicios de la carrera espacial entre USA y Rusia, y estamos totalmente seguros que en esta entrada tampoco lo descubriréis totalmente, aunque sí que os decimos que si vais al cine, aún estáis a tiempo de descubrirlo en la pantalla grande.

Para nosotros, las interpretaciones son quizá el punto más fuerte de “Figuras Ocultas”, ya que ni protagonistas ni secundarios tienen demasiado margen de mejora. En este punto, tanto Taraji P. Henson, Octavia Spencer, Kevin Costner e incluso Jim Parsons están realmente brillantes, consiguiendo transmitirnos todas sus sensaciones, tanto las positivas por sus logros, como el sentimiento de racismo, de sufrimiento, de machismo… sin más, un sobresaliente para todos ellos.

Argumentalmente “Figuras Ocultas” nos ha gustado bastante, aunque el desarrollo de la misma (con una escenografía y ambientación realmente buena) nos transmitió una sensación de excesiva delicadeza en contar la historia, la cual intuimos que debió ser mucho más dura de lo que nos mostró Theodore Melfi, el director de la cinta.

Con todo, a nosotros nos gustó, y le ponemos un notable alto, un 8 sobre 10.



Título original: “Hidden Figures” – 2016 – USA
Duración: 127 minutos
Dirigida por: Theodore Melfi
Género: Drama, Racismo, Histórica
martes, 1 de enero de 2013

Los miserables

Los Miserables - Cartel

Después de casi un mes sin pisar una sala de cine, los del equipo pensamos que ya había llegado el momento de romper esta marca, y qué mejor momento que a finales de año, una época donde las productoras lanzan sus últimas apuestas para, en algunos casos, ganarse un hueco en los anuarios de la historia del cine.

Los del equipo entendemos que este 2012 ha tenido un poco de todo, desde cintas espectaculares, hasta verdaderos ñapos, pero bueno, un poco como en los últimos años… Cuando decidimos ir al cine, echamos una ojeada a la cartelera, y nos encontramos con un par de buenas opciones para romper nuestra sequía, una “El Hobbit: Un viaje inesperado”, y la otra, el musical “Los miserables”, inspirada en la obra homónima del francés Victor Hugo.

Finalmente, optamos por esta última, tanto por la crítica no profesional (que la deja por la nubes en la mayoría de ocasiones) como por el espectacular tráiler que habíamos visto semanas atrás.

La historia se sitúa en la convulsa Francia de 1815, allí se nos presenta a Jean Valjean (a quien da vida Hugh Jackman), un ciudadano francés que está cumpliendo condena bajo las ordenes del comisario Javert (Russell Crowe) y la dureza esclavista del sistema. Al poco, cuando Valjean cumple los 19 años de reclusión, recibe su carta de libertad condicional que debe cumplir a rajatabla.

Valjean decide irse lejos, empezar de cero, pero su autoestima está tan baja y la condicional es tan férrea que cree estar preso en libertad. Como se considera una escoria, decide robar al cura que le da cobijo, pero le sale mal, aunque el perdón de este, le hace ver y entender que aún tiene otros caminos en esta vida.

La historia se reemprende años más tarde en el sur de Francia. Allí nos encontramos ante un honesto y enriquecido Valjean, se ha cambiado de nombre, es benefactor de los pobres y, además, es nombrado alcalde de la ciudad. Para dar una opción de vida a muchas familias, Valjean tiene una fábrica donde decenas de mujeres se ganan el sustento, entre ellas Fantine (Anne Hathaway), un chica joven, madre soltera a la que sus compañeras hacen la vida imposible.

Anne Hathaway
Fantine cayendo...

En uno de los lances de la historia, Fantine es despedida por el capataz y se ve abocada a la más profunda de las miserias (vender su cabello, su cuerpo, y…) para conseguir unos francos para enviar a los cuidadores de su pequeña hija Cosette (Isabelle Allen). Cuando Valjean la encuentra, casi es demasiado tarde, y más teniendo en cuenta que Javert ha hecho acto de presencia, buscándolo para hacerle pagar la ruptura de su condicional.

En una accidentada huida, Valjean escapa de Javert y se dirige a por Cosette, que vive con los señores Thenardier (interpretados por Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter), unos auténticos maestros de la falta de honradez y maldad. Cuando Valjean ve que la pequeña Cosette vive allí esclavizada, compra su libertad y la adopta como hija al tiempo que continua su huída del implacable Javert.

La historia da un nuevo salto, y se sitúa en los albores de un nuevo resurgir la revolución Francesa, el pueblo hierve contra las injusticias del general Lamarque, y se echa a la calle, allí un grupo de jóvenes cree que podrá contra el gobierno, entre estos jóvenes está Marius (Eddie Redmayne) y el pequeño Gavroche (Daniel Huttlestone). Marius está totalmente enamorado de Cosette (a quien de mayor da vida Amanda Seyfried), lo cual implica que Valjean se implique también en la revolución, teniendo que vivir rescates, tiroteos, la muerte de muchos compañeros, un enfrentamiento con Javert, etc.

Y, como os decimos siempre, hasta aquí os podemos contar, pues aunque se trata de una historia con final conocido para aquellos que hayan leído la novela o hayan tenido la oportunidad de ver el musical, tampoco es cuestión de romper con toda la magia. Por nuestra parte, preferimos pasar ya a nuestra particular valoración.

Como ya hemos contado alguna que otra vez, desde aquí respetamos todas las opiniones, tanto aquellas que opinan lo que nosotros, como aquellas opiniones que están a las antípodas de la nuestras, siempre y cuando sean hechas con todo el respeto. Esto último, en “Los miserables” no ha faltado, pero nos ha extrañado y mucho, el trato que ha recibido esta película desde la mayoría de los profesionales del sector. Entendemos que se deban a quien les paga, pero catalogarla como “estropicio” (El cultural), o “La cámara se zarandea y menea como borracha…” (Chicago Tribune), o “'Los miserables', ese novelón decimonónico (...) se transforma de repente en lo más parecido a la cabalgata del orgullo gay que ha dado el simple desenfreno. (...) muy mala” (El Mundo), a los del equipo nos parece, como mínimo, exagerado.

La puesta en escena y escenografía es espectacular (aceptamos que en los primeros minutos cuesta de centrarse en la imagen, y que, posiblemente, esas sean las peores escenas de toda la película), pero el París de la revolución francesa está genialmente ambientado.

De todas formas, los que más nos encantó a los del equipo fue la fotografía personal de los personajes, el sufrimiento de la machacada clase trabajadora francesa de la época, la cruel vida en las suburbios marcada sobre todo por la escalera donde baja Fantine al perder el trabajo, una fantástica metáfora de su caída a los abismos de la sociedad… o, sin ir más lejos, la lucha limpia y clara que el pequeño Gavroche lleva a cabo en las barricadas, o, como hemos dicho antes, la maldad extrema de los Thenardier. Genial para Tom Hooper (el director).

También se ha hablado mucho de los protagonistas, nosotros poco podemos aportar, pues, sinceramente, creemos que todo el casting ha hecho un trabajo genial, desde Crowe hasta Baron Cohen, pasando por la posiblemente oscarizada Hathaway. La única que, para los del equipo no está a la altura, es Helena Bonham Carter, pues ni destaca ni trasmite lo más mínimo.

Finalmente pasaremos a nuestra valoración. Para nosotros, una vez vista y disfrutada, le ponemos un 8.5 sobre 10, pues aunque tiene margen de mejora, es una de las mejores películas que hemos visto los últimos meses.

Os dejamos con la reflexión que teníamos en mente al salir de la sala: “¿Quién es más miserable, quién lucha por su vida y la de los suyos, o quien se escuda en una placa o un cargo público para hacer valer su opinión como única e indiscutible?”.





Título original: "Les Misérables" - Reino Unido - 2012 
Dirigida por: Tom Hooper 
Duración: 152 minutos
Género: Drama, Musical, Histórica 
sábado, 19 de febrero de 2011

El discurso del Rey

Discurso del Rey - Cartel
¡Finalmente nos decidimos! Y es que no podía ser... dos aficionados al cine como nosotros, llevar dos meses sin pisar una sala de cine era casi para darnos un tirón de orejas. Bueno, quizá no solo a nosotros, pues actualmente, para ir al cine se deben tener buenas alternativas, de lo contrario uno tiene la sensación de haber tirado 7 euros a la basura.

La cuestión es que la ganas acumuladas y unas invitaciones nos hicieron decidir rápidamente el día y la hora de nuestra vuelta al cine, ya solo nos quedaba una pequeña duda a solucionar: ¿Qué película?

La elección no fue fácil, pues nuestra favorita (“Enredados”) caía fuera de nuestros horarios, y del resto, la verdad, poco sabíamos. Al final la elegida fue “El discurso del Rey” una producción europea que ha conseguido colarse entre las favoritas para los próximos (c) Oscar – 2011.

La historia empieza en un no tan lejano 1924, en el mítico estadio de Wembley, durante la ceremonia de apertura de la Exposición Universal.  Allí, el Duque de York (Colin Firth) debe dar el discurso de bienvenida en nombre de su padre, el rey Jorge V, todo parece ir bien hasta que las primeras palabras del discurso se traban en la boca del Duque que preso del miedo escénico y de su tartamudez se viene abajo.

Desde ese momento, el Duque, acompañado por su esposa, la Duquesa Isabel  (Helena Bonham Carter) intentará por todos los medios a su alcance superar su tartamudez, pues está seguro que, pronto sus responsabilidades con el pueblo crecerán  y él no se ve capaz de hablar en público.

Después probar varios métodos oficiales, se deciden a gastar su último cartucho acudiendo a la consulta de un excéntrico especialista en la materia, Lionel Logue (Geoffrey Rush). De buenas a primeras todo parece indicar que la terapia no prosperará pues el choque entre ambos resulta monumental.

Bertie (familiarmente, el Duque de York) quiere y necesita resultados rápidos, mientras que Logue, necesita llegar a la raíz de problema para erradicarlo. Esta situación de tira y afloja, llevará a Bertie a cortar el tratamiento durante unos años, hasta la muerte de su padre, el rey Jorge V, y la subida al trono de su díscolo hermano Eduardo VIII (Guy Pearce). Estos acontecimientos, junto con la inminente “Segunda Guerra Mundial”, llevarán a nuestro protagonista a entregarse en cuerpo y alma a Logue y sus métodos.

¿Consigue Bertie superar su tartamudez? Bueno, aunque la historia está ahí, y todos sabemos su final, nosotros continuamos con nuestra filosofía de no destripar totalmente las películas, así que, quien quiera saber más, que busque más información sobre “Jorge VI de Inglaterra”, el padre de la actual Reina Madre, porque nosotros, nos dedicaremos a lo que más nos gusta, las valoraciones.


Lo mejor de “El discurso del Rey”:

Os debemos asumir que a los del equipo, esta película nos ha gustado (y sorprendido) mucho, aunque intentaremos destacar sólo lo realmente destacable de esta cinta, que bajo nuestro criterio es:

  • Una vez más, que para ver buen cine no únicamente tenemos la opción de Hollywood, sino que, en Europa últimamente también tenemos buenas opciones.
  • La interpretación de Colin Firth. Está genial. Consigue que desde el primer momento uno se implique con el problema de Bertie (o el Duque de York, o el rey Jorge VI). Su sufrimiento, sus enfrentamientos con su padre y su hermano, su espíritu de superación quedan perfectamente reflejados en cada uno de los fotogramas de la película.
  • Aunque de entrada no pueda parecerlo, “El discurso del Rey” es una película que, pese a contarnos la biografía del padre de la actual Reina Madre de Inglaterra, es muy dinámica ya que, en ningún momento uno tiene la sensación de aburrimiento.


Lo peor de “El discurso del Rey”:

Aunque sea raro en nosotros, en esta ocasión no vamos a destacar nada negativo de esta película aunque seguro algo tiene, pero sin lugar a dudas para los del equipo, no son destacables.


Para finalizar, solo falta nuestra valoración que para esta sorprendente y grata cinta es de un 8.




Título original:   “The King’s Speech” – Reino Unido – 2010
Dirigida por:   Tom Hooper
Duración:  118 minutos
Género:  Drama, Histórica