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lunes, 27 de abril de 2026

Perfectos desconocidos (2017): crítica, sinopsis

Póster oficial de la película Perfectos desconocidos (2017) dirigida por Álex de la Iglesia

Hoy en día, en nuestra sociedad hiperconectada, es clave saber distinguir entre el “yo público” y el “yo privado”. El teléfono móvil se ha convertido en una extensión de nuestra identidad, dejando al descubierto pensamientos, deseos y hasta nuestras contradicciones. En este contexto, Perfectos desconocidos funciona como un auténtico experimento social sobre la identidad y las relaciones humanas.

La película también pone el foco en la fragilidad de la confianza y en qué ocurre cuando desaparece la barrera de los secretos. ¿Qué pasa cuando todo sale a la luz? Su mensaje gira en torno a cómo gestionamos la intimidad en una era donde lo privado cabe en una pantalla... y puede exponerse en cualquier momento.


Sinopsis de Perfectos desconocidos


En Perfectos desconocidos, un grupo de amigos de toda la vida se reúne para cenar, reírse y ponerse al día. Todo comienza con buen ambiente, bromas y esa confianza que solo da el paso del tiempo… hasta que surge un juego aparentemente inocente: dejar los móviles sobre la mesa y compartir todos los mensajes y llamadas.

A partir de ese momento, lo que parecía una idea divertida se convierte en una auténtica bomba de relojería. Notificaciones en voz alta, llamadas en altavoz y secretos que empiezan a salir sin control. Poco a poco, afloran verdades incómodas, mentiras bien guardadas y revelaciones inesperadas.

Las relaciones empiezan a tambalearse y las amistades a resquebrajarse. Al final, la gran pregunta no es quién tiene secretos, sino si es posible sobrevivir a ellos cuando dejan de ser privados.


Crítica de Perfectos desconocidos


Perfectos desconocidos es una de esas películas que empiezan con una situación cotidiana y acaban dejándote pensando… y revisando mentalmente tu propio móvil. Dirigida por Álex de la Iglesia, parte de una premisa tan sencilla como potente: hacer público todo lo que ocurre en el teléfono.

El resultado es un juego tan adictivo como incómodo. El ritmo es ágil, casi teatral, lo que hace que la tensión crezca de forma constante sin necesidad de grandes artificios.

Uno de sus grandes aciertos es la mezcla de humor y mala leche. Te ríes, sí, pero con esa risa incómoda de “esto podría pasarme a mí”. Aunque no reinventa la historia (es un remake de la italiana Perfetti sconosciuti), la ejecución es precisa y efectiva.

Más que una comedia, la película funciona como un pequeño experimento social disfrazado de entretenimiento.


Reparto y actuaciones


El reparto de Perfectos desconocidos es uno de sus puntos más fuertes. No hay un protagonista claro, sino un conjunto de personajes que funcionan como un engranaje perfectamente sincronizado.


Escena de la cena en Perfectos desconocidos donde los amigos comparten sus móviles
Escena de Perfectos desconocidos: una cena entre amigos que se convierte en un caos de secretos.

Las interpretaciones destacan por su naturalidad y realismo. Cada actor aporta matices y consigue que los conflictos se sientan auténticos. Nadie intenta sobresalir por encima del resto; todos están al servicio de la historia.

Esa sensación de estar “espiando” una conversación real es precisamente lo que hace que la película enganche tanto. No parecen personajes de ficción, sino personas reales sentadas en una mesa cualquiera.


Opinión y nota final


En definitiva, Perfectos desconocidos es una comedia dramática ingeniosa, entretenida y, a la vez, incómoda. Aunque se trata de un remake de la película italiana, esta versión española consigue conectar muy bien con el espectador.

Es una opción muy recomendable si buscas una película que no solo entretenga, sino que también invite a reflexionar sobre la privacidad, las relaciones y el papel del móvil en nuestras vidas.

Nota final: 7/10



Ficha técnica de Perfectos desconocidos



Título original: Perfectos desconocidos

Año: 2017

Director: Álex de la Iglesia

Duración: 96 minutos

Género: Comedia, Amistad



lunes, 2 de febrero de 2026

Call me by your name (2017), crítica y análisis

Cartel de Call Me by Your Name (2017), película de Luca Guadagnino

¡Qué difícil es olvidar un amor que te ha marcado! Y no es de extrañar, ya que al final, todo lo que se vive desde el corazón acaba siendo mucho más intenso que aquello que vivimos desde una perspectiva mucho más fría o simplemente, porque toca. O sino, decidnos ¿cuántos de los que nos leéis no recordáis vuestro primer amor, estéis o no con él?

La mayoría de nosotros hemos tenido un primer amor y lo hemos vivido de una forma totalmente particular y personal, aunque si analizáramos en profundidad los primeros amores de cada uno, estamos seguros que encontraríamos multitud de puntos en común entre ellos. Quizá fue un amor de verano, o encontraríamos unos inicios furtivos, una playa, larguísimas conversaciones, una rotura inesperada… Y todo, o casi todo, ha sido llevado alguna vez al cine.

Hoy en este rincón os queremos hablar de una de estas historias que llegaron a nuestras pantallas para marcar un hito enganchando a millones de espectadores. Se estrenó en el Festival de Sundance de 2017 y llegó a nuestras carteleras un año más tarde, a finales de enero de 2018, os estamos hablando de “Call me by your name”.

La historia de “Call me by your name” nos desplaza directamente al verano de 1983 en un pequeño pueblo del norte de Italia. Allí nos encontramos a la familia Perlman compuesta por el padre, el Sr. Perlman (Michael Stuhlbarg) profesor de arqueología, Anella Perlman (Amira Casar) la madre y Elio (Timothée Chalamet) el hijo de 17 años de la pareja.

Como cada año, los Perlman invitan a un estudiante a pasar el verano con la familia para ayudar al padre con la documentación académica. Ese verano de 1983 el estudiante elegido es Oliver (Armie Hammer) quien se acaba instalando en la habitación de Elio, para disgusto de este.

Los primeros días de los cuatro en Italia pasan con absoluta normalidad y sin apenas relación entre ambos chicos. Elio pasa el tiempo leyendo, tocando el piano y saliendo con una amiga suya, Marzia, mientras que Oliver pasa su tiempo trabajando e intentando relacionarse con una chica local.

Poco a poco, Elio y Oliver van pasando más tiempo juntos y aunque la relación entre Elio y Marzia avanza hasta el punto de mantener algunas relaciones sexuales, el chico no puede quitarse de la cabeza a Oliver sintiéndose cada vez más atraído por él. Al final, Elio se lanza y, sutilmente le cuenta a Oliver lo que siente por él dándole un furtivo beso en los labios.

Aunque de buenas a primeras Oliver duda sobre qué hacer, al final y siguiendo sus propias palabras, se deja llevar y empieza una relación con el enamorado Elio. Pero como ya os podéis imaginar, el verano va llegando a su final y nosotros, dejaremos aquí el desarrollo argumental de “Call me by your name”.

Técnicamente no os diremos que “Call me by your name” es una película maravillosa porque no lo es, pero lo que sí os diremos es que “Call me by your name” tiene un gran punto a su favor, un grandísimo guion capaz de contarnos una historia de amor de lo más normal que partiendo de una premisa positiva (el inesperado encuentro entre Elio y Oliver), y sin grandes dosis de drama ni lecciones o moralinas, consigue engancharnos a su trama y a sus personajes implicándonos con ellos.

Además del guion, “Call me by your name” destaca también por su cuidada BSO, con temas que se adaptan perfectamente a la historia de amor y a los sentimientos y situaciones que viven Elio y Oliver.

En el apartado interpretativo, en “Call me by your name” nos encontramos con dos grandes interpretaciones, la del joven Timothée Chalamet y la del más veterano Michael Stuhlbarg. En el caso de Chalamet, por dar vida a un Elio inseguro que descubre el amor autentico, dejando ver que, no solo es un actor en estado de gracia, sino que además con este papel continúa demostrando su gran potencial y progresión. En el caso de Stuhlbarg, pese a hacer un papel totalmente secundario, nos gustaría remarcarlo sobre todo por su brillante escena casi final hablando con Elio. En cuanto al resto, poco a decir, sólo que dan vida a sus personajes más que correctamente.

Para los miembros de este equipo, el único gran punto negativo de “Call me by your name” es su primer tercio de metraje, el cual se hace lento, sin que apenas suceda nada remarcable. Por suerte, el segundo y tercer tercio del mismo tienen un ritmo totalmente incremental.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Call me by your name” es de un 7.5 sobre 10, y os la recomendamos, sobre todo para aquellos que aun a fecha de hoy, piensan que el amor entiende de sexo o de edad.



“Call me by your name” - 2017 – Italia

Duración: 130 minutos

Dirigida por: Luca Guadagnino

Género: Drama, LGTBI



jueves, 8 de enero de 2026

Tres anuncios en las afueras (2017), crítica y análisis

Todos conocemos el poder de la publicidad, y no solo para convencernos de que compremos algo que, posiblemente no usaremos nunca, sino también para hacernos pensar o peor, crear corrientes de opinión sobre algo.

Los últimos años, con el poder de internet incrementándose sin parar, miles de jóvenes (la mayoría hijos de famosos sin ganas o capacidad para estudiar) se han convertido en influencers, o lo que es lo mismo, imagen de marcas comerciales que intentan, sin parar, convencernos que compremos para parecernos tan ‘top’ como los influencers.

Os preguntaréis, ¿tienen algo que ver los influencers con la película que nos quieren recomendar? Y os contestamos sin tapujos, no, nada que ver. La película tiene que ver, y como desencadenante de su acción, con la publicidad y su poder para hacernos reaccionar. Hoy, en este pequeño rincón os hablaremos de la cinta de 2017 “Tres anuncios en las afueras”.

Argumento de Tres anuncios en las afueras  

La historia de “Tres anuncios en las afueras” nos desplaza a la imaginaria ciudad de Ebbing, Missouri, donde nos encontramos con Mildred Hayes (a quien da vida Frances McDormand), una mujer divorciada que vive con su hijo adolescente Robbie (Lucas Hedges) en una casona en las afueras de la ciudad.

Al poco de presentárnosla descubrimos que Mildred vive atormentada por un acto que ocurrió siete meses antes, la muerte y violación de su hija Angela, un caso sin esclarecer y por el que la policía de Ebbing parece no preocuparse. Un día, volviendo a casa decide alquilar tres grandes vallas publicitarias en las que publica tres frases:

  • «Violada mientras moría»
  • «¿Y todavía no hay arrestos?»
  • «¿Cómo es posible, jefe Willoughby?»

Como es evidente, la gente del pueblo se molesta, pero Mildred se mantiene firme en su decisión, tanto ante su hijo Robbie como ante el jefe Willoughby (quien además tiene un cáncer terminal), como ante el arrogante y descerebrado oficial Dixon (Sam Rockwell), quien se toma las vallas como una falta a su autoridad.

Poco después de un arrebato de locura que lleva a Dixon a amenazar Red Welby, el arrendador de las vallas, Willoughby detiene a Mildred por una agresión a su dentista, pero un agravamiento de su enfermedad durante el interrogatorio provoca que deje libre a Midred.

La repentina muerte del jefe Willoughby desata la locura de Dixon, quien acaba lanzando por la ventana de su despacho a Red Welby, y todo ante su nuevo jefe quien, sin dudarlo, le despide. Justo esa noche, los tres anuncios son destruidos pasto de las llamas.

Como Mildred sospecha que la policía está detrás de las llamas, les devuelve la jugada, lanzando cócteles Molotov contra la comisaria, quemando accidentalmente a Dixon que estaba en ella.

A partir de este punto, la historia toma un rumbo totalmente inesperado, con una alianza entre Mildred y Dixon la cual, aunque sabemos dónde lleva, nos guardaremos celosamente.

Mildred ante la comisaría de policía de Ebbing en Tres anuncios en las afueras
Mildred ante la comisaría de policía de Ebbing

Crítica de Tres anuncios en las afueras   

Pocas veces una cinta con un punto de partida tan contundente como sencillo, llega a impactar tanto con el espectador como en esta “Tres anuncios en las afueras”, consiguiendo no solo que uno empatice con sus protagonistas, sino que les entienda y llegue incluso a compartir sus dramas, y eso, que ninguno de sus protagonistas parece estar al 100% en sus cabales.

Dividida en dos claros actos, la trama argumental de “Tres anuncios en las afueras” consigue llevarnos sin tregua, desde las ansias de esclarecer lo sucedido 7 meses atrás de una madre torturada hasta el sorprendente final de la cinta, pasando por la más que previsible reacción de un pueblo ante el ataque a su enfermo jefe de policía. Simplemente, genial.

Interpretaciones y personajes 

Interpretativamente, nos quitamos el sobrero ante el soberbio trabajo de sus dos intérpretes principales, Frances McDormand y Sam Rockwell. McDormand realiza un trabajo soberbio, llenando por completo la pantalla, combinando en su papel el profundo drama por la pérdida de su hija, toques de comedia negra y su inquebrantable deber de lucha desde la tristeza, sencillamente, deja a uno con ganas de más. Rockwell, por su parte, encarna a un rudo, racista y homófobo policía totalmente sometido a su desquiciada madre, un personaje por el que nos hace sentir desde el odio más profundo a cierta empatía. Sin lugar a duda, dos interpretaciones memorables.

Opinión final: ¿merece la pena ver la Tres anuncios en las afueras?

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Tres anuncios en las afueras” es de un 8.5 sobre 10.



Ficha técnica de Tres anuncios en las afueras


Título original: Three billboards outside Ebbing, Missouri

Año: 2017

Duración: 112 minutos

Director: Martin McDonagh

Género: Thriller, Drama



miércoles, 27 de agosto de 2025

Un don excepcional (2017), crítica y análisis

Un don excepcional - Poster

En el cine existen numerosas películas centradas en personas superdotadas, mentes brillantes o grandes matemáticos rodeados de pizarras llenas de fórmulas incomprensibles para la mayoría. Sin embargo, si has llegado a esta crítica de Un don excepcional (2017) buscando otra historia sobre genios incomprendidos, conviene advertirlo desde el principio: aquí encontrarás algo más profundo y humano.

Un don excepcional presenta con delicadeza, pero también con intensidad emocional, una historia en la que las matemáticas se convierten a la vez en puente y en frontera entre una niña prodigio y su tío, en su intento de reconstruir (o crear) su propio mundo familiar.

Estrenada en 2017 con notable acogida, Un don excepcional nos invita a reflexionar sobre una cuestión central: cuándo un talento extraordinario es realmente un don… y cuándo puede convertirse en una carga o incluso en una trampa vital.

La película nos introduce en la vida de Mary Adler, una niña de siete años con un talento excepcional para las matemáticas, interpretada con sorprendente naturalidad por Mckenna Grace. Mary vive en un tranquilo pueblo de Tampa con su tío Frank (Chris Evans), quien la cría intentando ofrecerle una infancia lo más normal posible tras la muerte de su madre .

En su primer día de escuela primaria, Mary deja atónita a su maestra Bonnie al resolver con facilidad problemas matemáticos muy por encima de su nivel. La escuela propone inmediatamente que la niña acceda a un centro para superdotados mediante una beca, pero Frank rechaza la oferta: su prioridad absoluta es que Mary crezca como una niña más, con amigos, juegos y experiencias normales .

La situación cambia cuando Bonnie descubre que Mary es hija de Diane Adler, una brillante matemática que dedicó su vida a resolver problemas de enorme complejidad y que se suicidó cuando la niña tenía apenas seis meses. A partir de ese momento, el colegio contacta con Evelyn, la abuela materna, quien aparece decidida a obtener la custodia de Mary para orientar su vida exclusivamente hacia las matemáticas.

Este conflicto entre Frank y Evelyn constituye el núcleo dramático de Un don excepcional: dos visiones opuestas sobre el destino de una niña prodigio. ¿Debe cultivarse al máximo un talento extraordinario aunque eso implique sacrificar la infancia? ¿O es preferible proteger la experiencia emocional y social aunque el genio quede parcialmente desaprovechado?.


Frank y Mary Adler en la película Un don excepcional (2017)
Frank y Mary en Un don excepcional (2017)

Al final, Evelyn y Frank llegan a un pacto por el cual, la pequeña irá a Boston para hacer una prueba de sus habilidades matemáticas en la universidad. Tras esto, y para evitar que el juez le quite la custodia a Frank, este acepta que Mary esté en un hogar adoptivo mientras estudia en la escuela que le ha buscado Evelyn.

Aunque, con todo, a veces dos y dos no son cuatro, y los finales sorprenden un poco, incluso para niñas de apenas 7 años. Nosotros, sin lugar a duda os recomendamos ver “Un don excepcional” hasta el final.

Técnicamente os diremos que “Un don excepcional” parece calculada hasta el más mínimo detalle, con planos pensados y diseñados para arrancarte una lágrima (o dos). Su puesta es escena es más que correcta, incluso diríamos que excesivamente académica dejando que todo marche en orden, sin riesgos.

En cuanto a su montaje, os diremos que, igualmente parece totalmente calculado, con cierta rapidez para mostrarnos la brillantez de Mary, y con lentitud cuando se buscar provocar alguna lágrima. Sin lugar a duda, peca de mecánico y repetitivo.

Desde el punto de visto interpretativo, nos quedamos con el trabajo de la pequeña Mckenna Grace, quien se adueña totalmente de la película con su naturalidad y su capacidad para mostrarse adorable pese a su situación. Su partenaire, Chris Evans, tampoco desentona mostrándonos su lado más vulnerable. En cuanto a los secundarios poco os diremos, más que nada porque Octavia Spencer parece que hace más un cameo que un papel.

Un don excepcional (Gifted) destaca precisamente por ese equilibrio entre drama familiar y reflexión sobre el talento. Más que una película sobre genios, es una historia sobre vínculos, duelo, educación y la difícil tarea de decidir qué significa realmente el bienestar de un niño excepcional.

A nivel general os diremos que, “Un don excepcional” usa toda la baraja de cartas para conseguir un grama lacrimógeno, una abuela mala, una niña prodigio, un tutor torpón, etc., y todas ellas bien colocadas y engranadas. Y porqué no decirlo, hasta llegan a funcionar.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Un don excepcional” es de un 6 sobre 10.



“Gifted” – 2017 – USA

Dirigida por: Marc Webb

Duración: 101 minutos

Género: Drama



jueves, 18 de abril de 2024

The Florida Project (2017), crítica y análisis

The Florida project - Poster

Cuando uno piensa en Florida, haya estado o no, le viene a la cabeza la imagen de playas quilométricas, con Miami al frente, un clima benigno y por qué no decirlo, World Disney World, el parque temático de Disney más grande de la cadena (ubicado cerca de Orlando). Es decir, turismo de masas “made in USA”, con lo que tiene de bueno y lo que tiene de malo.

En un país tan consumista y capitalista como Estados Unidos, donde la desigualdad se hace más que evidente en las calles y en lugares como Florida es más que visible ya que, para mucha gente mantener el ritmo de vida de las fortunas que mueve la industria del turismo de masas es realmente imposible.

Partiendo de esta premisa, en 2017 se estrenó una cinta diferente a las que estamos acostumbrados a ver en el cine. Una cinta con mucho mensaje y por momentos difícil de digerir, y lo hizo tomando el mismo nombre que en su momento tomó Disney para lanzar su macro parque temático: “The Florida Project”.

“The Florida Project” empieza presentándonos a la pequeña Moonee (Brooklynn Prince) una niña de 6 años que vive con su madre Halley (Bria Vinaite) en un motel de carretera llamado “The Magic Castle”. Moonee se pasa los días vagando sin supervisión adulta por el motel y sus alrededores con dos amigos, Scooty y Dicky.

En una de sus chiquilladas (o travesuras) el trío de amigos acabará conociendo a Jancey, una niña que vive en un motel cercano y creando desde ese mismo momento una gran amistad que se irá fortaleciendo a lo largo de la película.

Uno de los principales problemas que tiene Moonee , aunque ella no lo vea, está relacionado con su madre, Halley, una joven de 22 años, alternativa y poco ortodoxa quien, semana tras semana lucha por obtener el dinero necesario para que ella y su pequeña puedan pagar el alquiler del Motel, buscándose la vida como puede, desde vendiendo perfumes a los clientes más adinerados de hoteles cercanos hasta revendiendo pases de los parques de atracciones y, cuando no consigue el dinero suficiente, prostituyéndose.

A parte de ellos, Bobby (a quien da vida Willem Dafoe) el gerente del motel, un hombre que, a pesar de su imagen de duro tiene un gran corazón y siempre, tiene un ojo puesto en los niños, ayudándoles y alejándoles de los peligros que les acechan.

Un tiempo después, se presentan en el motel un par de agentes del Departamento de la Familia de Florida con la intención de investigar el caso de Halley y Moonee (sí, alguien ha denunciado su situación), y la verdad, parece que no pinta muy bien para ellas, ya que en las cámaras de seguridad del motel se han registrado varios hombres diferentes entrando y saliendo de su habitación.


Halley y Moonee intentando vivir la vida en The Florida Project
Halley y Moonee intentando vivir la vida en The Florida Project

En una segunda inspección, los agentes le indican a Halley que, mientras dure la investigación Moonee deberá ir a vivir con una familia de acogida, pero cuando esta se despide de su amigo Scooty este le hace ver la situación real. Sin tiempo que perder, Moonee toma la determinación de irse del motel, aunque el donde, y con qué finalidad, nos lo guardaremos celosamente.

Técnicamente, nos quitamos el sombrero ante la realización de “The Florida Project” ya que, sin decirnos apenas nada, nos cuenta realmente la dramática situación en que viven muchas personas, en las afueras del sueño americano (en este caso, a escasos metros de Disney World), en un modesto motel que actúa como el último refugio o frontera antes de caer al margen de la sociedad, presentándonos sin tapujos, la decadencia y la degradación en la que malviven muchas personas.

Nos ha parecido brillante el trabajo de fotografía de “The Florida Project”, captando y mostrándonos los contrastes del día a día con total naturalidad, el deambular de los pequeños sin rumbo, entre su refugio y los grandes hoteles, pasando por construcciones abandonadas y todo, desde la perspectiva de unos niños de 6 años que ven como objetivo máximo el parque de Disney World, su sueño americano.

Desde el punto de vista interpretativo nos quitamos el sombrero ante dos de sus intérpretes, la pequeña Brooklyn Prince quien con su naturalidad, su descaro y su encanto, se lleva de calle todas y cada una de las escenas donde aparece, y también aplaudimos, con las orejas, el magistral trabajo del único actor profesional de la cinta, Willem Dafoe, quien como personaje secundario en la historia se come, la mayoría de veces la misma, sin lugar a dudas un trabajo soberbio.

Por todo lo que os hemos contado, por la denuncia que realiza y por cómo nos lo cuenta, nuestra nota final para “The Florida Project” es de un 7.5 sobre 10.



Ficha técnica de The Florida Project

Título original: The Florida Project

Año: 2017

Director: Sean Baker

Duración: 115 minutos

Género: Drama



jueves, 28 de octubre de 2021

Tierra de Dios (2017), crítica y análisis

Tierra de Dios - Poster
Tierra de Dios – Poster

Tierra de Dios (God’s Own Country, 2017) es un drama romántico británico dirigido por Francis Lee que se ha convertido en una de las películas LGTBI más destacadas del cine europeo reciente. Ambientada en la rural campiña de Yorkshire, la historia explora el despertar emocional y sexual de un joven granjero a través de una relación inesperada.

En la actualidad, las noticias sobre agresiones homófobas y delitos de odio forman parte del día a día. Suelen situarse en grandes ciudades, donde la diversidad convive con el anonimato. Sin embargo, "Tierra de Dios" plantea una pregunta tan incómoda como necesaria: ¿qué ocurre cuando estas historias se desarrollan en entornos rurales o comunidades pequeñas? La respuesta es clara: ocurre lo mismo, pero se oculta, se silencia y se normaliza.

"God’s Own Country" traslada el conflicto a un espacio donde todos se conocen, donde las miradas juzgan y donde la libertad individual choca con tradiciones rígidas. Desde esta perspectiva, "Tierra de Dios" expone cómo la intolerancia puede ser aún más opresiva cuando no existe un lugar al que huir, convirtiéndose en un relato profundamente humano y dolorosamente actual dentro del panorama del cine LGTBI.

En un contexto cinematográfico dominado por superproducciones, franquicias y cine comercial, resulta cada vez más difícil que películas como esta encuentren su espacio. Sin embargo, "Tierra de Dios" demuestra que el cine sigue siendo una herramienta poderosa para visibilizar realidades LGTBI, cuestionar prejuicios y contar historias que importan. Una película necesaria que merecía mucha más atención y recorrido.

Argumento de Tierra de Dios

La trama de "Tierra de Dios” nos desplaza en plena campiña de Yorkshire (al norte de Inglaterra), allí en medio de prados de pasto nos encontramos una granja familiar dedicada a la cría de ganado (corderos y vacas). En la granja viven Johnny (a quien da vida Josh O’Connor), su padre Martín, invalidado por un accidente cerebral, y Deirdre, la abuela ya muy entrada en años. Sobre las espaldas de Johnny recae toda la responsabilidad de la casa y del negocio.

Como Johnny está completamente desbordado, la familia contrata temporalmente un trabajador rumano Gheorghe (interpretado por Alec Secareanu) para que ayude a Johnny en las tareas de la granja. Poco a poco, vamos descubriendo más cosas Johnny, un joven cansado y asqueado de su vida quien en su tiempo libre se dedica a beber hasta emborracharse y a tener sexo esporádico con otros chicos.

Al poco de llegar a la granja, Gheorghe y Johnny tienen que irse de pastoreo en las montañas, allí, alejados de la civilización y de la gente, ambos hombres se mostraran tal cual son, el uno un hombre de mundo, capaz tanto de montar un muro como de ayudar a parir y el otro, un ser violento y arisco, aunque con el paso de los días, Johnny aprenderá a colaborar y a trabajar en compañía y ambos descubrirán que les une algo más, su gusto sexual por los hombres, aunque en eso también será Johnny quien aprenda más.

Poco a poco, la violencia se va aparcando y va dejando aparecer gotas del auténtico Johnny quien va aprendiendo a compartir, tanto en la vida como en el sexo, apreciando todo lo que le rodea en cada momento.



Johnny y Gheorge aprendiendo a compartir
Johnny y Gheorge aprendiendo a compartir

A la vuelta a la granja ya nada es igual, Johnny ha cambiado, ha dejado a un lado sus borracheras, colabora en las tareas de casa y continúa viéndose con Gheorghe, hasta que un día su padre tiene un nuevo derrame dejándole la responsabilidad de la granja entera para él.

Amor, identidad y mundo rural

Una noche, después de que Johnny le propusiera a Gheorghe quedarse en la granja, el primero se emborracha y acaba teniendo sexo con un chico del bar, provocando la cólera de Gheorghe quien muy enfadado se marcha y abandona la familia.

Sólo y totalmente desbordado por el trabajo en la granja (dirección, mantenimiento, cuidado de su padre, del ganado, etc.) a Johnny sólo le queda un recurso, encontrar a Gheorghe pedirle perdón y hacer que vuelva, aunque, ¿Podrá? Nosotros sabemos la respuesta, pero como ya os podéis imaginar, nos la guardaremos.

Crítica de Tierra de Dios

Lo primero que nos sorprende de “God’s Own Country” es que se trata de una película tremendamente intimista, donde la historia de amor y de trabajo que une a Johnny y Gheorghe en la campiña inglesa es contada con suma sensibilidad, aunque tenga que contarnos una secuencia de fracasos o derrotas personales. "Tierra de Dios" son casi dos horas gritos dentro de la calma, de placeres encontrados, de dureza, de honestidad.

Técnicamente, en “Tierra de Dios” estamos ante una cinta realmente sencilla, donde los efectos especiales no tienen cabida, donde lo que realmente importa son los sentimientos y los problemas diarios de sus protagonistas. No os vamos a engañar, se respira cierto paralelismo con “Brokeback Mountain” aunque muy pronto se observan las grandes diferencias entre ellas.

Interpretaciones: Josh O’Connor y Alec Secareanu

Desde el punto de vista interpretativo, nos gustaría remarcar el gran trabajo de sus protagonistas principales, Josh O’Connor y Alec Secareanu, para nosotros dos auténticos desconocidos que nos han encantado, por su naturalidad, su química y sobre todo por dar cuerpo a unos bien dibujados personajes (no es fácil mostrar el crecimiento personal, y O’Connor lo borda).

Opinión final: ¿merece la pena ver Tierra de Dios?

Tierra de Dios / God's Own Country es una experiencia cinematográfica que te sumerge en el amor en un terreno inospito y difícil como hacía ya “Brokeback Mountain”. Su fuerza reside en el componente humano y en la capacidad de hacer sentir al espectador los sentimientos y la lucha de sus protagonistas.

Nuestra nota final para Tierra de Dios es de un 7 sobre 10.




Ficha técnica de Tierra de Dios

Título original: God’s Own Country

Año: 2017

Director: Francis Lee

Duración: 104 minutos

Género: Drama romántico, LGTBI


lunes, 25 de mayo de 2020

Wonder (2017), crítica y análisis

Wonder Poster

Sin lugar a dudas, vivimos en un mundo cada vez más globalizado donde las fronteras son meramente, instrumentos políticos. Con todo, y pese a que físicamente podemos movernos por casi todo el globo terráqueo sin más limitaciones que las presupuestarias, cada uno de nosotros tiene varios submundos donde vivir. Sí, tenemos nuestros pequeños mundos donde nos sentimos seguros, con nuestros límites y fronteras (nuestra ciudad, nuestro grupo de amigos, nuestra propia casa, etc.).

Estaréis de acuerdo con nosotros que, aunque esto es común para todos, la situación se complica cuando una persona padece algún condicionante o alguna enfermedad que le hace “diferente” al resto ya que, en esos casos, fuera del mundo más cercano a esta persona, su seguridad se diluye.

Este mundo más cerrado y su apertura ha sido reflejado, a lo largo de la historia, en múltiples películas y libros. Uno de estos libros, escrito por Raquel Palacio vio la luz en 2012 y cinco años después, en 2017 tuvo una adaptación al cine de la cual, hoy os hablaremos en este pequeño rincón, se trata del drama “Wonder”.

“Wonder” empieza desplazándonos al norte de Manhattan (Nueva York) donde nos encontramos con el pequeño August “Auggie” Pullman (interpretado por Jacob Tremblay) y con sus padres Isabel (Julia Roberts) y Nate (Owen Wilson) y su hermana mayor Olivia. Los cuatro conforman lo que podríamos llamar una familia de clase media-alta con un pequeño-gran problema, “Auggie” sufre una enfermedad que le ha desfigurado completamente la cara.

“Auggie” de 10 años es un niño inteligente y dulce que, a su edad, debe enfrentarse por primera vez al hecho de ir a la escuela ya que, hasta el momento ha sido su madre quien le ha dado clases particulares, pero en vistas a su paso a secundaria debe prepararse en una escuela.

Los problemas en la escuela no tardan a aparecer con burlas y marginaciones. Solo un niño, Jack se muestra cercano convirtiéndose en su amigo, aunque durante una fiesta de disfraces descubre, de la peor manera posible, que Jack actúa movido por órdenes del director del centro (Traseronian). “Auggie” se viene abajo y pone distancia con Jack, su único amigo en la escuela mientras, en su cabeza la idea de abandonar la escuela empieza a tomar forma.

Días más tarde, una compañera de clase le hace ver a Jack que el distanciamiento de “Auggie” es consecuencia de sus actos y este, arrepentido, reacciona volviéndose a acercar a “Auggie” y protegiéndolo de las continuas agresiones de Julián, el matón del curso quien acaba siendo expulsado de la escuela.


Auggie, Jack y una amiga
Auggie, Jack y una amiga

Como bien os podéis imaginar suceden bastantes más cosas en las casi dos horas de metraje de “Wonder” pero nosotros dejaremos aquí nuestro resumen argumental.

Técnicamente os diremos que “Wonder” tiene un gran hándicap, el buenismo de lo políticamente correcto. Desde el minuto uno “Wonder” nos muestra por donde irá, la tolerancia hacia diferencia, la lucha por la integración de las personas distintas, el bullying. Con todo, y pese a que la idea es genial, el argumento y el desarrollo de “Wonder” se queda totalmente en el esquematismo, la superficialidad, la falta total de sorpresas y en demasiadas ocasiones, excesivos momentos de moralina.

Por el contrario, uno de los grandes puntos a favor de “Wonder” es su casting destacando ante todos el pequeño Jacob Tremblay dando vida de “Auggie” y convirtiéndolo en un personaje 100% natural por el que sentir empatía (sin caer en la pena ni en lo lacrimógeno). También queremos destacar tanto el trabajo de Julia Roberts y de Owen Wilson ya que, cuando aparece la primera en pantalla la copa totalmente dando vida, con dolor y pesar a la madre del pequeño protagonista y el segundo consigue dar credibilidad a ese padre medio ausente, pero a la vez, amigo de su hijo. Lo dicho, lo mejor de “Wonder”.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Wonder” es un 7.5 sobre 10.



Ficha técnica de Wonder

Título original: Wonder

Año: 2017

Director: Stephen Chbosky

Duración: 113 minutos

Género: Drama


jueves, 2 de agosto de 2018

Beach Rats (2017), crítica y análisis

Cartel de Beach Rats
Muchas veces, a la hora de escoger una película, nos dejamos guiar por las grandes campañas de publicidad (en televisión, internet, marquesinas de bus, metro, etc.) y nos perdemos pequeñas joyas que deberían tener más espacio en nuestras carteleras, pero al estar encajadas dentro del llamado cine independiente, pasan por ellas con más pena que gloria.

En esta entrada os vamos a hablar de una de estas películas, la cual pese a llevarse uno de los premios grandes del Festival de Sundance 2017 (a la mejor dirección), ha llegado a su máxima difusión cuando ha entrado a formar parte del catálogo de la plataforma de streaming Netflix. Os estamos hablando del drama “Beach Rats”.

La historia de “Beach Rats” nos desplaza directamente al distrito neoyorquino de Brooklyn, donde nos encontramos con Frankie (Harris Dickinson), un chico de 19 años. Fuera de casa, Frankie es un pandillero más, fuma porros, presume de abdominales y se mueve en manada con sus amigos, en casa es alguien radicalmente distinto, un joven machacado por el cáncer terminal de su padre y la insistencia de su madre en que lleve a casa una novia.

Para escapar de su atormentada vida, Frankie se enfunda la armadura de los amigos, los paseos por la playa y las drogas, pero ni con ellos es capaz de conseguir un mínimo de tranquilidad o felicidad, ya que tiene un auténtico conflicto personal, asumir y vivir su sexualidad. Para intentarlo, Frankie se escuda en una nueva máscara, la que le proporcionan las páginas de internet y foros gais.

En plena temporada de playa y durante una de sus visitas pandilleras a Coney Island conoce a Simone (Madeline Weinstein), una chica joven, inteligente y absorbente. Pese a la animadversión inicial, Frankie ve en Simone la opción perfecta para hacer feliz a su madre y a la vez, potenciar su imagen de heterosexual ante sus amigos, por tanto, pese a la escasa atracción sexual que siente por la chica acaba iniciando una relación con ella.

Lo que podía ser un alivio en la vida de Frankie, su relación con Simone, acaba provocando su siguiente paso en su vida oculta, quedar con hombres mayores para tener sexo con ellos, aunque como os decimos habitualmente, ha llegado el momento de deciros, hasta aquí lo que os podemos contar de “Beach Rats”.

Técnicamente con “Beach Rats” nos encontramos ante una película ciertamente complicada que, su directora, Eliza Hittman logró llevar a cabo con notable destreza pese a ser su segunda película. La aceptación de la propia sexualidad en un entorno hostil e híper masculino visto a través del prisma femenino de su directora queda perfectamente reflejada “Beach Rats”, tanto en las escenas de alto voltaje sexual, como en aquellas donde la belleza y la complicidad salen a relucir. El único punto negativo en este punto es, sin lugar a dudas, el final de la película, demasiado abierto… como la vida misma.

Interpretativamente nos gustaría remarcar el trabajo de Harris Dickinson, el joven actor británico que, en su debut cinematográfico, da vida a Frankie, un papel complejo, tanto por el perfil psicológico del mismo, como por las escenas de sexo y desnudos integrales que se dan a lo largo del metraje de “Beach Rats”, haciéndolo además perfectamente. Sin lugar a dudas, un gran debut para un actor que tendremos que seguir muy de cerca en un futuro más próximo que lejano.

Algunos seguramente verán “Beach Rats” como una película obscena o incluso pornográfica, aunque nada más lejos de la realidad, “Beach Rats” es un profundo drama sobre la aceptación de la homosexualidad, retratando sin las ataduras de Hollywood y de la puritana sociedad americana, el duro y crudo camino que muchos jóvenes han tenido que seguir en su vida.

Nuestra nota final para “Beach Rats” es de un 7 sobre 10.




Título original: “Beach Rats” – 2017 – USA
Dirigida por: Eliza Hittman
Duración: 95 minutos
Género: Drama, Homosexualidad
domingo, 18 de marzo de 2018

La Forma del agua (2017), crítica y análisis

La Forma del Agua Cartel

Os debemos asumir que, de entrada, a los miembros de este equipo nos costó bastante darle una oportunidad a la última obra del mexicano Guillermo del Toro, pasando más de tres semanas desde su estreno en nuestro país hasta que nos decidimos darle su merecida oportunidad a “La Forma del agua”.

No os podemos decir muy bien porque, pero ni el apabullante éxito de crítica, ni incluso el hecho que se llevara cuatro de las trece estatuillas a las que optaba en la “90 edición de los premios Oscar” nos hicieron decantarnos por verla. Al final, por suerte, optamos por hacernos con sendas entradas y disfrutar de la ya oscarizada película en pantalla grande.

Argumento de La Forma del agua

La historia empieza desplazándonos directamente al Baltimore de comienzos de los años 60 del pasado siglo, en plena Guerra Fría, donde nos encontramos con Elisa Esposito (Sally Hawkins), una joven solitaria y muda a raíz de un accidente en el cuello que sufrió cuando era pequeña.

Elisa vive en un viejo apartamento sobre una decrépita sala de cine, y tiene como únicos amigos a Giles (Richard Jenkins) un artista en horas bajas y su vecino de escalera y Zelda (Octavia Spencer) su compañera de trabajo.

Cada mañana Elisa coge el bus, se enfunda su traje de limpiadora y, junto con Zelda (quien le hace a la vez de traductora), pasan las horas limpiando en un laboratorio secreto del gobierno. Un día, el laboratorio recibe un tanque lleno de agua con una extraña criatura capturada en un río sudamericano. Acompañando a la criatura, el laboratorio recibe también al nuevo jefe de seguridad, el cruel coronel Richard Strickland.

Presa por la curiosidad, un día mientras realiza la limpieza de la sala, Elisa se acerca al tanque donde está la criatura y entra en contacto con ella, creando un curioso vínculo entre ambos. A partir de ese momento, Elisa hace por pasar cada día a ver la criatura, llevarle comida, ponerle música, etc.

Un tiempo después de haber llegado al laboratorio, y en vistas a que el ejército quiere utilizar a la criatura con fines militares, Strickland convence a su superior de sacrificarla para poder estudiarla contra la opinión del científico Bob Hoffstetler (quien a la vez es un espía ruso). Bob intenta convencer a su país para hacerse con la criatura, aunque recibe una respuesta negativa.

Cuando Elisa descubre los planes del gobierno, trama un plan con Giles para salvar a su amigo. Cuando Bob lo descubre, se alía con ellos para salvar a la criatura, como hace igualmente Zelda. ¿Consiguen salvarle y a la vez escapar el cruel Strickland? Como evidentemente esta es la pregunta que responde al quid de “La Forma del agua”, nos guardaremos tanto su respuesta como el final de la cinta.

Opinión final: ¿merece la pena ver La Forma del agua?

Técnicamente, nos ha parecido una película brillante, ya que combina con maestría una puesta en escena retro (ambientada correctamente en los pasados años 60) con una imagen totalmente futurista que no hace más que transportarnos a un mundo mágico con una banda sonora que se adapta como un guante a cada secuencia de “La Forma del agua”.

Interpretativamente nos ha gustado mucho el trabajo de Sally Hawkins dando vida a la humilde, trabajadora y sensible Elisa Esposito, una mujer marcada por su lucha por sobrevivir en un mundo rutinario sin poder hablar ni relacionarse con nadie que no entienda el lenguaje de los signos, transmite y mucho, gran trabajo. En cuanto a los secundarios, destacar tanto el trabajo de Richard Jenkins dando vida al artista en horas bajas, homosexual, acomplejado y, por qué no decirlo, entrañable Giles, como el trabajo de Michael Shannon dando vida al cruel y déspota Strickland.

Opinión final: ¿merece la pena ver La Forma del agua?

“La Forma del agua” es un todo un canto al amor entre distintos en medio de una sociedad machista y homófoba, con una protagonista de clase obrera capaz de empatizar y luchar cual heroína contra viento y marea, haciéndonos vivir una auténtica fábula fantástica con moraleja final incluida. Por todo lo que os hemos contado, los miembros de este equipo de la damos a “La Forma del agua” un 8.5 sobre 10.



Ficha técnica de La Forma del agua

Título original:The Shape of Water

Año: 2017

Director: Guillermo del Toro

Duración: 119 minutos

Género: Drama, Fantástico



sábado, 9 de diciembre de 2017

Coco (2017), crítica y análisis


Hasta no hace muchos años, hablar de una película de “Pixar” era hablar de cine de animación en mayúsculas, un cine al que muy pocas productoras podía aspirar. Con el tiempo y sus consiguientes aproximaciones a Disney hasta su integración a la misma, Pixar dejó, bajo nuestro punto de vista, de contar sus estrenos por genialidades.

Dejando de lado varias secuelas más que prescindibles, Pixar siempre se ha caracterizado por llevar a la gran pantalla en sus obras originales las líneas personales más esenciales y vitales de nuestros pequeños (y algunos mayores), desde la amistad en “Toy Story” hasta los sentimientos básicos en “Inside Out” pasando por los miedos en “Monstruos, S.A.”. Con su último estreno, la firma californiana se mete de lleno en la muerte y la identidad personal, y lo hace bajo el título de “Coco”.

La película nos presenta a Miguel, un niño que vive con su familia zapatera de profesión en un pueblo de México. El pequeño sueña y anhela en convertirse en músico. No obstante, y a raíz de que su bisabuela “Coco” fuese criada únicamente por su madre tras ser abandonada por un padre decidido a triunfar en el mundo de la música, la familia ha desarrollado un odio irrefrenable hacia todo lo que tenga que ver con esta disciplina artística. Este hecho hace infeliz a Miguel, quien sueña con llegar algún día tan lejos como Ernesto de la Cruz, su ídolo fallecido hace ya varios años.

Tras enfrentarse con su familia al desvelarles su intención de presentarse al festival de artistas organizado durante la Noche de Muertos mexicana, Miguel acaba huyendo de casa, apareciendo en la Tierra de los Muertos tras intentar tomar prestada una guitarra con la que poderse presentar como candidato al festival de artistas  en el que pensaba demostrar su talento.

En su periplo por la Tierra de los Muertos, nuestro protagonista conocerá a Imelda, la madre de su bisabuela “Coco”, así como a su ídolo Ernesto de la Cruz, descubriendo por el camino un buen número de secretos gracias a los cuales comprenderá mejor a su familia. Así, y una vez explicado el argumento principal de la película, pasaremos a daros nuestra opinión sobre una cinta que, os adelantamos, nos ha encantado.

A nivel técnico, “Coco” es una película que no admite tacha, con unos escenarios y personajes impecablemente diseñados que te transportan a México desde el primer vistazo. A ello, no obstante, ayuda tanto el trabajo de documentación realizado por Pixar para realizar esta cinta con el objetivo de recrear un escenario lo más realista posible, como un doblaje que, en el caso de la versión europea, respeta totalmente el acento y vocabulario mexicanos, lo que en este caso consideramos todo un acierto.

En todo caso, y si bien el nivel desde el punto de vista técnico roza la excelencia, lo que nos ha cautivado completamente ha sido la banda sonora de esta película, con la que se logra hacer un homenaje al folclore mexicano al mismo tiempo que se emociona al espectador.

El único problema de Coco, y principal motivo por el que consideramos que la última creación de Pixar podría ser mejor de lo que ya lo es, se encuentra en el desarrollo de la historia. Así, tras un inicio estelar y un final cargado de emoción y lágrimas, tenemos casi una hora de metraje, con Miguel deambulando por la Tierra de los Muertos, que por momento pierde totalmente el ritmo y la magia a la que nos tienen acostumbrados las obras del gigante californiano, entrando en un vaivén de secuencias totalmente prescindibles para la historia que nos quieren contar. Sin lugar a dudas, una auténtica pena ya que, para nosotros, empaña totalmente lo que de otra forma hubiese sido un auténtica obra maestra.

Con todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para Coco es de un 8 sobre 10, recomendarla, eso sí, con todas nuestras fuerzas.



Título original: “Coco” – 2017 – USA
Dirigida por: Lee Unkrich, Adrián Molina
Duración: 109 minutos
Género: Animación
viernes, 24 de noviembre de 2017

El secreto de Marrowbone (2017), crítica y análisis

El secreto de Marrowbone Cartel
Hablar de grandes éxitos comerciales del cine español reciente conlleva necesariamente a hacerlo también de J.A. Bayona (evidentemente, con el permiso del equipo de “Tadeo Jones 2”), ya que desde que lanzó con su opera prima “El Orfanato”, sus apariciones en la cartelera se han contado por éxitos (“Lo Imposible”, “Un monstruo viene a verme”).

En esta ocasión, aunque su nombre brilla con luz propia en el cartel, el barcelonés únicamente es el productor ejecutivo, dejando la dirección de la misma a su guionista principal, Sergio G. Sánchez. Os estamos hablando de “El secreto de Marrowbone”.

Os tenemos que reconocer que en el equipo somos más partidarios de ver los grandes estrenos de cartelera en sus primeros días, evitando así algunos spoilers o que alguien muy emocionado nos pise una buena sorpresa, con todo, en este caso nuestras condiciones nos ha llevado a cambiar esta rutina para ver “El secreto de Marrowbone” cuando ya casi está en sus últimos coletazos de cartelera. Con todo, hoy contaremos nuestra opinión.

“El secreto de Marrowbone” nos lleva directamente a un ya lejano 1969 con una familia compuesta por una madre y sus cuatro hijos llegan al viejo caserón de la familia materna, una destartalada mansión perdida en el interior de América después de un largo viaje transoceánico.

El objetivo de la madre, Rose (Nicola Harrison) es escapar de Inglaterra dejando atrás al violento, maltratador y padre de sus cuatro hijos. El viaje y abandonado caserón familiar será el punto de partida para la nueva vida de Rose y sus hijos: Jack (interpretado por George MacKay), Billy (Charlie Heaton), Jane (Mia Goth) y el benjamín Sam (Matthew Stagg).

Todo parece ir viento en popa a toda vela, incluso los hermanos hacen amistad con una joven vecina suya llamada Allie (Anya Taylor-Joy), aunque como bien os podéis imaginar, muy pronto las cosas se tuercen para la familia, ya que Rose fallece después de una grave enfermedad. Antes de fallecer, Rose pide a Jack que se haga cargo de sus hermanos y que los proteja del exterior, como mínimo hasta que él cumpla los 21 años y pueda tutelarlos legalmente.

A partir de este momento, los cuatro hermanos vivirán casi permanentemente recluidos en el viejo caserón evitando entrar en contacto con nadie y conviviendo con una extraña presencia (a la que llaman ‘fantasma’) que ronda también el por el tapiado desván de la casa.

Como ya os podéis imaginar, ha llegado ya el momento de parar nuestro relato argumental pues, al tratarse de una cinta que busca su éxito en el giro argumental sorpresa, cualquier otro detalle argumental podría romper totalmente la magia de “El secreto de Marrowbone”.

Interpretativamente hablando, y bajo nuestro punto de vista, el casting elegido para  “El secreto de Marrowbone” conforma uno de los puntos más débiles de la misma, y no es porque lo hagan mal, sino que todos (a excepción quizá de Nicola Harrison), están para nuestro gusto excesivamente fríos, basándose en muchas ocasiones en un exceso de gestos y expresiones faciales para mostrar sus miedos o sentimientos y dejando de lado ese vínculo que deberían haber creado con el espectador. Con todo, no hacen mal trabajo, simplemente creemos que podría ser mejor.

Técnicamente, “El secreto de Marrowbone” nos ha parecido que parte de una magnífica idea para desarrollar un buen thriller psicológico que, ya os avanzamos, va mucho más allá de la típica película de sustos mezclando con solvencia temas tan complejos como: la relación entre hermanos, el liderazgo, los miedos hacia el fracaso y como parece evidente los monstruos personales de cada uno. Todo esto, con la idea de sorprender al espectador con el desenlace de la misma. No os diremos que Sergio G. Sánchez ha fallado en el intento, ni mucho menos, aunque sí os diremos que “El secreto de Marrowbone” podría haber ido mucho más allá de lo que al final llega.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra valoración final a “El secreto de Marrowbone”, la opera prima de  Sergio G. Sánchez es de un 6.5 sobre 10.



Título original: “Marrowbone” – 2017 – España
Dirigida por: Sergio G. Sánchez
Duración: 109 minutos
Género: Drama, Thriller
jueves, 2 de noviembre de 2017

Handia (2017), crítica y análisis

Póster oficial de la película Handia

Alejarse de las grandes producciones de la industria del cine comercial conlleva ciertos riesgos. El principal es acudir a la sala sin saber muy bien qué se va a encontrar el espectador, ya que este tipo de películas suelen carecer de una amplia cobertura mediática y de críticas previas. Sin embargo, esa misma incertidumbre es también una de sus mayores virtudes: en muchas ocasiones, el cine menos comercial esconde auténticas joyas en la gran pantalla.

Algo muy parecido fue lo que nos ocurrió con la película española "Handia". Antes de que se apagaran las luces de la sala, apenas sabíamos nada de ella, más allá de que estaba dirigida por el dúo responsable de dos de las películas vascas más destacadas de los últimos años: "Loreak" y “80 egunean”.

Desde su primera escena, "Handia" nos transporta a un caserío del municipio guipuzcoano de Altzo durante la primera mitad del siglo XIX, en plena época del levantamiento de las tropas en la Primera Guerra Carlista. En este entorno rural vive la familia Eleizegi, cuyos dos hijos (protagonistas de la historia) representan dos formas radicalmente opuestas de entender la vida y afrontar su destino.

El mayor, Martín (interpretado por Joseba Usabiaga) siente la necesidad de salir del caserío, ver mundo y crecer cambiando de vida, mientras que el menor, Joaquín (interpretado por Eneko Sagardoy) desea continuar en sus raíces, quedándose en su Altzo natal y cuidar, junto a su hermano, el caserío familiar.

En los primeros compases de la trama, las tropas carlistas pasan por el viejo caserón llevándose a Martín al frente, mientras que el pequeño Joaquín y su padre se quedan en Altzo cuidando de la casa y las tierras. Tres años después de la finalización de la guerra y con un brazo inutilizado, Martín vuelve a casa con la intención de obtener la parte de su futura herencia para irse a hacer las américas.

Sus planes se van al traste cuando su padre le comunica que no puede avanzarle el dinero y Joaquín, que ha crecido mucho más de lo esperado, se enfada con él al ver que quiere romper el pacto que tenían de llevar juntos las tierras del viejo caserío.

Ante la difícil situación que se vive en la casa, con un padre mayor, un joven casi gigante y él con un brazo inútil, Martín decide aparcar sus planes de vida y enrolarse con Arzadun, un amigo de la familia, en una ruta por España y después por Europa exhibiendo a Joaquín como un auténtico fenómeno de feria.

Joaquín, un chico normal aquejado de gigantismo, una enfermedad por la que no deja de crecer, no acaba de entender la situación que vive aunque, como su hermano, se deja llevar por la necesidad de conseguir dinero fácil. Así pues, pasan unos años viajando de ciudad en ciudad, exhibiéndose ante las élites de la época y sintiéndose, eso sí, cada vez más desubicados, tanto por la enfermedad de Joaquí, como por la sociedad.

Al final, como en toda historia, en "Handia" tenemos también la fase de declive del gigante de Altzo, aunque eso como comprenderéis, nos lo guardaremos para nosotros. Lo que no guardaremos serán nuestras impresiones sobre “Handia”

Técnicamente “Handia” nos ha sorprendido gratamente, ya que, pese a tratarse de una auténtica leyenda de nuestra tierra (Euskadi), esta ha sido tratada por el equipo técnico de una forma totalmente convincente y sin ningún tipo de complejo, consiguiendo una cinta que, realizada en otro país y con más soporte, habría conseguido mucha más repercusión.

A nivel técnico nos encantaría remarcar el excelente trabajo de ambientación, tanto en cuanto a la recreación histórica de los escenarios, como a la excelente fotografía, marcando claramente desde el inicio: los ambientes de lujo de la alta sociedad, la miseria del caserío, la intimidad, la decadencia, el miedo, etc. Para este equipo, un auténtico lujo de trabajo.

Interpretativamente también nos ha gustado mucho el trabajo de los dos protagonistas de la historia, ya que, tanto Eneko Sagardoy en su complicado papel del gigante Joaquín como Joseba Usabiaga, dando vida al torturado Martín consiguen transmitirnos sus sentimientos, sus miedos, sus dolores físicos, sus luchas personales, etc. Un aplauso para ellos de nuestra parte.

Por todo lo que os hemos contado, los miembros de este equipo le ponemos a "Handia" un 7.5 sobre 10, y recomendamos a todo el mundo que la busque en los pocos cines que se han lanzado a proyectarla, porque merece, y mucho, la pena.



Título original: “Handia” – España – 2017

Dirigida por: Jon Garaño, Aitor Arregi

Duración: 114 minutos

Género: Drama, Biográfica


sábado, 28 de octubre de 2017

La reina Victoria y Abdul (2017), análisis y crítica


Cartel de La Reina Victoria y Abdul
Hay ocasiones en que ves una película en la cartelera de tu cine y te llama la atención, pero no lo suficiente como para lanzarte a verla el fin de semana de su estreno. En estos casos, los miembros este equipo acostumbramos a optar por esperar a leer las primeras críticas, pero no las profesionales, sino las de los aficionados.

Un poco esta es la situación que vivimos con “La reina Victoria y Abdul”, la película de la que os queremos hablar en esta crítica. La vimos en cartelera a mediados de septiembre pero nos frenamos hasta conocer las valoraciones de más aficionados. Al final, optamos por verla y lo hicimos, como debe ser, en pantalla grande.

La historia de “La reina Victoria y Abdul” nos lleva directamente a la India imperial británica de 1887. Allí nos encontramos con el joven Abdul Karim (Ali Fazal), quien trabaja de escribiente en la cárcel de Agra. Un día, en los meses previos a la conmemoración de los 50 años del reinado de Victoria I de Inglaterra, Abdul es seleccionado junto a Mohammed para ser los sirvientes de la reina en la corte.

Después de dos largos meses de travesía, Abdul y Mohammed llegan a Inglaterra, donde rápidamente son aleccionados por el personal de palacio con el fin de convertirse en dos sirvientes más. Pese a los esfuerzos del servicio, muy pronto Abdul se saltará las normas y entrará en contacto la reina Victoria I (interpretada por Judi Dench).

A partir de este primer contacto, todo se precipita en palacio ya que Abdul se convierte de la noche a la mañana en el criado personal de la reina mientras Mohammed, su amigo, queda totalmente relegado a un tercer plano viendo como sus posibilidades de volver pronto a la India se esfuman sin remedio.

La reina, sumida en un proceso de profundo agotamiento y sin más deseo que el de acabar pronto sus días, ve en el joven Abdul un soplo de aire fresco en su vida, una persona que, pese a todas las distancias sociales, le habla de tú a tú, dándole la fuerza suficiente para volver a revivir.

Al poco tiempo, las primeras voces contrarias a Abdul empiezan a sonar en palacio, provocando que la reina haga que Abdul pase de ser su criado personal a ser su “munshi”, su maestro, integrándolo así en los viajes, aprendiendo urdu (la lengua de la comunidad musulmana en la India) junto a él, etc.

La rápida ascensión de Abdul dentro de palacio provoca la contundente reacción de los cortesanos, los cuales no entienden ni quieren entender la relación de la reina con su “munshi”. Y, como bien os podéis imaginar, aunque “La reina Victoria y Abdul” es una cinta biográfica, no vamos a extendernos más hablándoos de su argumento.

Como en la mayor parte de películas biográficas, la mayor parte del peso en su éxito o su fracaso recae sobre su protagonista. En esta ocasión, tanto Judi Dench en su papel de reina Victoria como Ali Fazal dando vida a Abdul Karim hacen un trabajo brillante como protagonistas absolutos de “La reina Victoria y Abdul”. La veterana Dench borda su papel de insoportable (y a la vez entrañable), deprimida, irritable y obscenamente poderosa reina Victoria, mientras que Fazal nos hace creer enteramente en su personaje y en la fuerza de la verdad, la amistad y la ilusión por encima de todos los prejuicios. En cuanto a los secundarios, la verdad es que no desentonan en absoluto, creando y dando vida a una nube de personajes tan repelentes y odiosos que parecen una orden de buitres esperando pacientemente para hacerse con su presa (la propia reina Victoria).

De todas formas, una de las cosas que más nos ha gustado ha sido la recreación de la fastuosa vida de la monarca, la cual es, sin dudas, totalmente contrapuesta a la vida llevada por el humilde personaje de Abdul Karim, tratando sin pelos en la lengua temas tan candentes como la hipocresía, el racismo, el clasismo y la bajeza humana, haciéndolo mediante la introducción de pequeños momentos de comedia combinados con otros de extrema dureza. Por el contrario, como puntos negativos de “La reina Victoria y Abdul” indicaremos únicamente un ritmo que en algunos momentos puntuales resulta excesivamente lento, así como lo plano del propio argumento, siendo posible predecir en muchas secuencias lo que ocurrirá en la próxima.

Con todo, nuestra nota final para “La reina Victoria y Abdul” es de un 7 sobre 10.


Título original: “Victoria and Abdul” – 2017 – Reino Unido
Dirigida por: Stephen Frears
Duración: 112 minutos
Género: Drama, Biográfico