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miércoles, 4 de marzo de 2026

La chica danesa (2015), crítica y análisis

La chica danesa poster

La chica danesa es una de las películas más destacadas sobre identidad y transformación personal. En esta crítica y análisis exploramos su historia, sus personajes y el significado de una obra que aborda la disforia de género desde una perspectiva íntima y emocional.

A pesar de los avances en muchas sociedades occidentales en materia de respeto y aceptación, todavía hoy muchas personas siguen siendo señaladas por ser y sentir diferente. Uno de los colectivos que más ha sufrido este rechazo social es el de las personas con disforia de género, un tema complejo y profundo que el cine ha tratado en pocas ocasiones con la sensibilidad que merece.

Dirigida por Tom Hooper y estrenada en 2015, La chica danesa nos traslada al Copenhague de los años 20 para contarnos la historia de Einar Wegener y su transformación en Lili Elbe, en una de las narrativas más delicadas y personales del cine reciente.

Crítica de La chica danesa

La película comienza situándonos en la vida de Einar Wegener, un pintor paisajista, y su esposa Gerda, retratista. Ambos forman un matrimonio sólido, unido tanto en lo personal como en lo artístico, aunque con trayectorias distintas dentro del mundo del arte.

Todo cambia cuando, de forma aparentemente anecdótica, Einar sustituye a una modelo para ayudar a su esposa a terminar un cuadro. Ese momento, casi casual, despierta en él sensaciones desconocidas que poco a poco irán dando forma a una identidad que siempre había estado latente.

Así nace Lili Elbe, primero como un juego, después como una presencia cada vez más dominante en la vida de Einar.

Análisis de la historia y personajes

La historia de La chica danesa se construye como un viaje emocional intenso, donde el protagonista se enfrenta a una lucha interna constante entre lo que es y lo que siente ser.

La evolución de Einar hacia Lili está tratada con una sensibilidad notable, mostrando tanto la liberación personal como el sufrimiento que conlleva. La película no solo se centra en la identidad de género, sino también en el impacto que este proceso tiene en su entorno más cercano, especialmente en Gerda.


Lili (Eddie Redmayne) en un acto social
Lili (Eddie Redmayne) en un acto social

El personaje de Gerda es clave en el desarrollo de la historia. Su amor, comprensión y sacrificio aportan una dimensión emocional que eleva la película más allá de un simple drama biográfico.

A medida que la historia avanza, los protagonistas se trasladan a París, una ciudad más abierta y tolerante que permite a Lili desarrollarse con mayor libertad. Es allí donde entra en juego la posibilidad de una intervención quirúrgica pionera, marcando un punto de no retorno en la historia.

Interpretaciones y dirección

Uno de los mayores aciertos de La chica danesa es, sin duda, su apartado interpretativo.

Eddie Redmayne ofrece una actuación sobresaliente, dando vida tanto a Einar como a Lili con una sensibilidad y profundidad admirables. Su interpretación transmite fragilidad, conflicto y valentía, convirtiéndose en el eje emocional de la película.

Por su parte, Alicia Vikander brilla con luz propia en el papel de Gerda, aportando humanidad, empatía y una enorme carga emocional a su personaje. La química entre ambos actores es fundamental para que la historia funcione y conecte con el espectador.

Ambientación y ritmo

La ambientación es otro de los puntos fuertes de la película. Tanto el Copenhague como el París de los años 20 están recreados con gran detalle, logrando sumergir al espectador en la época.

En cuanto al ritmo, La chica danesa apuesta por una narración pausada, algo que puede no encajar con todos los públicos. Sin embargo, esta elección permite profundizar en los conflictos internos de los personajes y reforzar el tono íntimo de la historia.

Opinión final de La chica danesa

¿Merece la pena ver La chica danesa? Sin duda, sí.

No estamos ante una obra perfecta ni ante una película especialmente arriesgada en su narrativa, pero sí ante un drama sólido, bien interpretado y emocionalmente potente.

En definitiva, La chica danesa es una película que deja huella, tanto por la importancia de su temática como por la forma en la que está contada. Una obra recomendable para quienes buscan cine reflexivo, humano y con una gran carga emocional.

Nota: 8/10 


Ficha técnica de La chica danesa


Título original: The Danish girl

Año: 2015

Director: Tom Hooper

Duración: 120 minutos

Género:  Drama, LGTBI



viernes, 28 de marzo de 2025

Hitchcock (2012), crítica y análisis

Hablar de Alfred Hitchcock es hablar de uno de los grandes directores, productores y guionistas de la historia del cine. Es difícil encontrar a alguien que le guste el cine (más allá de las películas de superhéroes que tanto proliferan últimamente en nuestras salas) y que no haya visto ninguna película de Hitchcock o desconozca su importancia en el cine actual.

A lo largo de nada más y nada menos que 53 largometrajes, Alfred Hitchcock se caracterizó, además de por su oronda silueta, por su innata capacidad para aplicar innovadores recursos narrativos que elevaron hasta límites insospechados el género del suspense (o thriller). Conocido como “El mago del suspense”, Hitchcock usaba su absoluto dominio de la técnica para mantener en constante tensión al espectador usando potentes tramas e impactantes imágenes.

¿Quién no recuerda Janet Leigh siendo acuchillada en “Psicosis”? o la bandada de pájaros atacando a toda persona que se encontraba en su camino en “Los Pájaros”, o incluso a Cary Grant siendo perseguido por una avioneta en “Con la muerte en los talones”. Sin lugar a duda, escenas míticas que forman ya parte de la historia del cine.

En plena época de biopics, donde han tenido su película personajes más bien poco relevantes, hubiese sido realmente desafortunado que nadie se hubiese atrevido a homenajear al ilustre Alfred Hitchcock. No fue así, y en 2012 bajo la dirección de Sacha Gervasi se estrenó “Hitchcock”, un biopic que se aleja de la estructura convencional del género para centrarse en un momento crucial de la vida del creador, su lucha por conseguir llevar a cabo una de sus obras más icónicas.

“Hitchcock” nos lleva directamente al Hollywood de 1959, justo tras el estreno de la célebre “Con la muerte en los talones” donde nos encontramos con un satisfecho Alfred Hitchcock (interpretado, bajo capas de maquillaje, por Sir Anthony Hopkins) aunque muy pronto los periodistas lo sacan de su felicidad con la pregunta de “¿no plantea retirarse?”.

Pese a que por esa época Alfred cuenta ya con 60 años, la pregunta le entristece y se pone inmediatamente a trabajar en su nueva película cuya idea encuentra en una novela de Robert Bloch, “Psicosis”.

Alfred está completamente emocionado con el proyecto, pero la Paramount no le hace gracia por la forma como muere la protagonista. Con todo, Hitchcock presiona a diestro y siniestro para conseguir el proyecto, finalmente decide financiarla él (en base a hipotecar todo lo que tiene) consiguiendo a la vez que la Paramount la distribuya.

Alma (Helen Mirren) su mujer, le propone a Alfred la protagonista perfecta para la película, Janet Leigh (interpretada por Scarlett Johansson). Cuando Alfred la conoce, se siente atraído por su belleza volcándose en ella y levantando suspicacias tanto del resto del casting como a la propia Alma.

Paralelamente a esto, y no sin tropiezos ni rencillas del pasado, el guion avanza y con ello los principales trabajos de grabación y montaje (incluidos metros de cortes para salvar la posible censura).


Alfred y Alma en el proceso de producción de "Psicosis"
Alfred y Alma en el proceso de producción de "Psicosis"


Finalmente, como ya os podéis imaginar, "Psicosis" sale adelante y se convierte en uno de los éxitos más grandes de Alfred Hitchcock, aunque también como ya os podéis imaginar, hasta aquí lo que os podemos contar de “Hitchcock”.

Técnicamente, no os negaremos que “Hitchcock” nos ha decepcionado un poco ya que, esperábamos tener un biopic sobre la vida del genio, y la verdad, nos hemos encontrado con sólo una parte de su vida, la época en la que creó “Psicosis” aunque curiosamente, dando más importancia a cómo lo vivía y como lo sufría Alma, su esposa, que él mismo.

Sinceramente, para los miembros de este equipo, esta “Hitchcock” se ha quedado muy corta en relación con lo que se merecía el maestro del suspense ya que, por no profundizar, no lo hace ni en la personalidad de Alfred, ni siquiera en el trabajo de los censores de la época o las inquietudes de propia productora, pasando de puntillas por encima de todo.

Tampoco la definición de los personajes sobresale ya que únicamente están perfilados, como buscando que no fueran ellos los que sobresalieran ¿pensaron en que “Hitchcock” era un biopic?

Interpretativamente hablando os diremos que, como no podía ser de otra manera, tanto Anthony Hopkins dando vida a Alfred como Helen Mirren interpretando a Alma, están correctos e intentan sobresalir aunque, sinceramente, apenas lo consiguen lastrados por la escasa definición de sus personajes.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Hitchcock” se asemeja a lo que transmite, una medianía, por tanto, le ponemos un 5.5 sobre 10.

 

 

 

Título original: “Hitchcock” – USA – 2012

Duración: 98 minutos

Dirigida por: Sacha Gervasi

Género: Drama, Biográfico.

martes, 2 de julio de 2019

Atrápame si puedes (2002), crítica y análisis

Atrápame si puedes Cartel
Si hay un director de cine en Hollywood que ha probado prácticamente todos los géneros y, salvo en los últimos años, lo ha hecho con un apabullante éxito de público y de crítica (tanto profesional como de aficionados), este ha sido el maestro Steven Spielberg, un hombre que bajo su máxima de “hago las películas que querría ver como espectador”, reaccionó a las duras críticas de ser incapaz de hacer cine adulto con una obra de arte llamada “La Lista de Schindler”, o a las de fallar en el género de la comedia con el lanzamiento de títulos como “Atrápame si puedes”, el cual os vamos a comentar hoy.

“Atrápame si puedes” llegó a nuestras pantallas a mediados de enero de 2003 para contarnos la sorprendente historia de Frank Abagnale Jr. (a quien da vida un gran Leonardo DiCaprio), el joven quien tras fugarse de su casa llega a convertirse en uno de los falsificadores de cheques más buscado de su país durante parte de la década de los 60.

Ambientada durante los años 60 del pasado siglo, “Atrápame si puedes” se desarrolla completamente a modo de flashback con Frank Abagnale contándole al agente del FBI Carl Hanratty (Tom Hanks) sus actos como falsificador.

Todo se desencadena en 1963, cuando Frank y sus padres Frank (Christopher Walken) y Paula (Nathalie Baye) deben abandonar la suntuosa casa familiar donde viven al serle negado al padre un préstamo, ya que está siendo investigado por evasión de impuestos. La nueva casa familiar (un piso mucho más pequeño y austero que el anterior), el nuevo barrio, la nueva escuela y el nuevo estatus social se hacen difíciles de soportar para la familia Abagnale.

Al poco de este cambio, Frank y Paula inician sus trámites de divorcio provocando una terrible decepción a nuestro protagonista quien, pese a tener únicamente 16 años huye de la casa y de su familia sin pensárselo dos veces.

Cuando al poco de su huida, el poco dinero que llevaba se le acaba, Frank agudiza su ingenio falsificando cheques de poco valor a la par que utiliza sus encantos de seductor para cobrarlos. La búsqueda de dinero fácil y a base de pequeños engaños, Frank acaba convirtiéndose en Frank Taylor, un copiloto de la Pan Am, lo cual además de permitirle viajar a cualquier parte del mundo de forma totalmente gratuita le permite perfeccionar su sistema de falsificación de cheques y el cobro de los mismos.

Pronto, la aparición de cheques falsos en varios estados del país pone en alerta a la unidad de fraudes del FBI con el agente Carl Hanratty al frente, quien sin demasiados recursos y poca ayuda de sus superiores, va estrechando el lazo en torno al escurridizo Frank.


Frank Abagnale haciéndose pasar por copiloto de la Pan Am


Huyendo de Carl, Frank abandona su personaje de copiloto en la Pan Am para convertirse en el doctor Frank Conners, un médico pediatra al que también abandonará meses después de ejercer sin título, ante posibilidad de poner en riesgo la vida de sus pacientes. Finalmente, y estando totalmente enamorado de Brenda (Amy Adams), la hija de un importante fiscal, Frank se convierte en abogado, aunque tiene que huir de esta vida cuando Carl se presenta en su fiesta de compromiso.

Y como os decimos siempre, hasta aquí lo que os podemos contar del argumento de “Atrápame si puedes”.

Técnicamente, en “Atrápame si puedes” encontramos una mezcla de varios géneros.  Aunque de entrada la podríamos catalogar como el biopic de Frank Abagnale Jr, Steven Spielberg logra sacarla del biopic convencional dotándola de grandes dosis de thriller, de un ritmo de roadmovie totalmente trepidante y de un sentido del humor que ya querrían muchas comedias. Todos estos géneros mezclados y aderezados con la música del maestro John Williams consiguen que “Atrápame si puedes”, de casi dos horas y media de metraje, la podamos disfrutar casi sin pestañear.

Desde el punto de vista interpretativo, para los miembros de este equipo, “Atrápame si puedes” tiene dos brillantes interpretaciones, la de sus dos actores principales, Leonardo DiCaprio y Tom Hanks. Sin lugar a dudas DiCaprio está formidable dando vida y fundiéndose con Frank Abagnale Jr, un personaje complejo y profundo, al alcance de muy pocos. Lo mismo pasa con el complicado personaje de Carl Hanratty el cual borda sin pestañear el bueno de Hanks. Nuestro aplauso para ellos, y como no, para Christopher Walken dando vida al patético personaje de Frank Abagnale padre.

Por todo lo que os hemos contado, y aunque no aparece en los rankings de mejores películas de la historia, nuestra nota final para “Atrápame si puedes” es de un 8 sobre 10 y os recomendamos encarecidamente que la veáis si queréis disfrutar de una entretenida sesión de cine.





Título original: “Catch me if you can” – USA – 2002
Dirigida por: Steven Spielberg
Duración: 140 minutos
Género: Thriller, comedia, drama, biográfica 


sábado, 5 de enero de 2019

Bohemian Rhapsody (2018) el biopic de un mito

Bohemian Rhapsody Cartel
Para parte de los miembros de este equipo, hablar de Freddie Mercury es hablar de un auténtico mito, de una leyenda del rock. El inigualable vocalista de Queen pasó por nuestras vidas con su portentosa voz con tanta fuerza que aún hoy, más de 27 años después de su fallecimiento, continuamos escuchándolo en casa, tanto o más de lo que hacíamos a finales de los 80.

Con todo, han tenido que pasar más de dos meses desde el estreno en España (se estrenó el último fin de semana de octubre de 2018) de “Bohemian Rhapsody”, el biopic de Freddie Mercury, para que pudiéramos disfrutarla como debe ser, en una sala de cine. Por suerte el día llegó, casi como regalo de reyes.

“Bohemian Rhapsody” empieza presentándonos a un Freddie Mercury (a quien da vida Rami Malek) llegando a las puertas del mítico estadio de Wembley en 1985. En este punto y a modo de flash-back la trama se desplaza quince años atrás para encontrarnos con un joven Freddie (quien en esos años aún se llama Farrokh Busara) dirigiéndose al concierto de "Smile", una banda local, después de haber completado su jornada laboral descargando maletas de aviones en el aeropuerto de Heathrow.

Después del concierto, Farrokh busca a los miembros de la banda. Al encontrarlos y ver que se han quedado sin vocalista, se ofrece a ocupar su puesto. Después de una brevísima demostración de voz, el guitarrista Brian May (Gwilym Lee) y el batería Roger Taylor (Ben Hardy) le aceptan en “Smile”.

Después de varios conciertos donde el estilo de Farrokh sorprende y fascina a todos, la banda incorpora un nuevo miembro, el bajista John Deacon (Joe Mazzello) llevándoles a abandonar el nombre de “Smile” para pasar a llamarse “Queen”. Con el nuevo nombre y un disco editado con la venta de su vieja furgoneta, el horizonte se expande para “Queen”.

La fuerza y la talentosa voz de Freddie (primero abandona el nombre de Farrokh y poco después cambia el apellido familiar Bulsara por Mercury), llama la atención de un cazatalentos de la EMI, quien después de un breve contacto les ofrece un contrato y les lanza a nivel mundial. Todo va viento en popa para “Queen” y para Freddie quien además empieza una relación con su mejor amiga Mary Austin (Lucy Boynton).

Pocos años después, en 1975 y a raíz de una gira, inicialmente por Estados Unidos y después a nivel mundial, empiezan los primeros choques, tanto con la propia discográfica (se niegan a publicar como single el tema “Bohemian Rhapsody” por excesivamente largo), como con la propia identidad de Freddie, quien empieza a sentirse atraído por los hombres.

Ya en los 80, y después explicarle a Mary su bisexualidad, Freddie se pone en las manos de su asistente Paul Prenter (Allen Leech) quien sin miramientos le sumerge en los peligrosos submundos de la fama (las fiestas, el alcohol, las drogas, las orgías, etc.) alejándolo cada vez más de May, Taylor, Deacon y de la realidad.

Como ya os podéis imaginar, “Bohemian Rhapsody” debe llegar hasta el punto donde empezó, el mítico concierto benéfico “Live Aid” de 1985 en el estadio de Wembley, aunque ya os avanzamos que nosotros nos guardaremos esta parte en el tintero, recomendándoos eso sí, que si aún no la habéis visto, lo hagáis.

Desde el punto de vista más técnico, de “Bohemian Rhapsody” nos encantaría remarcar, como no podría ser de otra manera, su maravillosa BSO grabada íntegramente por “Queen” y en parte correspondiente al mítico concierto de Wembley de 1985. Con todo, también nos gustaría destacar el buen trabajo de montaje, ya que se consigue explicar la compleja vida de Mercury y la historia de Queen enlazándolo con sus canciones, consiguiendo además, hacer cortos los 134 minutos de metraje de la cinta.

Interpretativamente queremos remarcar el trabajo, en especial de Rami Malek. Rami para nosotros ha sido una auténtica sorpresa, ya que pese a sus diferencias físicas con Freddie, ha conseguido engancharnos totalmente con su trabajo, su portento físico en los escenarios te hacen ver a Mercury y sufrir, a la vez, con sus miradas de desolación, de soledad, de cariño y de abandono. Sin lugar a dudas, un acierto total. El resto de casting, totalmente correcto y acertado, incluyendo a Allen Leech dando vida al personaje más odioso de la cinta.

No os vamos a engañar, “Bohemian Rhapsody” contiene varios errores, sobretodo en cuanto a la cronología de los hechos (cuando contrae el SIDA, cuando lo cuenta a Queen, etc.) e incluso en cuanto a las fechas de publicación de algunas canciones, pero para nosotros, estos errores no enturbian este biopic del mítico Freddie Mercury.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Bohemian Rhapsody” es de un 9 sobre 10, y os recomendamos verla y disfrutarla sin buscarle errores, tanto para aquellos que, como quien escribe es fan de Freddie, como para aquellos que no le conocen pero les gusta la música en mayúsculas.






Título original: “Bohemian Rhapsody” – Reino Unido – 2018
Dirigida por: Bryan Singer
Duración: 134 minutos
Género: Drama, Musical, Biográfica


miércoles, 30 de mayo de 2018

127 horas (2010), crítica y análisis

Cartel de 127 horas
Los biopics o películas biográficas siempre han constituido un aporte importante al mundo del cine inmortalizando, a veces, grandes personajes la historia (“Amadeus”, “La lista de Schindler”, “Una mente maravillosa”, “Mar Adentro”, etc.), otras veces relatando parte de sus vidas, o incluso dando a conocer algunos personajes más desconocidos para el gran público.

Dentro de este último grupo, en 2010 llegó a nuestras pantallas la adaptación cinematográfica del libro “Between a Rock and a Hard Place”, donde se narra la historia verídica del escalador estadounidense Aron Ralston. En el cine llegó bajo el título de “127 horas”, y hoy en este rincón os contaremos nuestra visión de ella.

La historia de “127 horas” nos lleva directamente al estado de Utah (Estados Unidos) de 2003. Allí nos encontrados con Aron Ralston (a quien da vida James Franco), un aventurero y escalador que está preparando una excursión al Parque Nacional Tierra de Cañones para hacer barranquismo.

Para poder llegar con los primeros rayos de sol, Aron carga en su coche una mochila con cuatro cosas de primera necesidad, una videocámara, su bici de montaña y se dirige directamente al parque.

Una vez en el parque, Aron se dispone a cruzarlo en bici para llegar a su destino final ( el Blue John Canyon), además, para darle más emoción a su día, intenta hacerlo rebajando el tiempo necesario para ello, desde las 4 horas estimadas hasta los 45 minutos. Cuando ya casi está en su destino ve a dos excursionistas, Kristi y Megan que están aparentemente perdidas.

Como experto en el parque, convence a las jóvenes de enseñarles un camino mucho más interesante que el que intentaban encontrar. Los tres, cruzan estrechos cañones e incluso descubren una poza subterránea donde todos disfrutan un largo rato. Después de despedirse, Aron continua en solitario hasta su destino.

Durante su travesía hasta el Blue John Canyon, Aron resbala y se precipita hacia el fondo de una estrecha grieta con la mala suerte de que una roca se desprende tras su paso y acaba encajando su brazo derecho entre dicha roca y la pared del cañón.

Al verse atrapado y aislado en el fondo del cañón Aron grita con todas sus fuerzas, aunque pronto se da cuenta que está completamente aislado y abandonado a su suerte. Con sólo una cantimplora de agua, una vieja navaja-multiusos y la videocámara, Aron empieza a racionarse el agua y a grabarse en vídeo para dejar constancia de sus acciones.

Durante las primeras horas, Aron intenta desgastar la roca con la vieja navaja, aunque con el paso de las mismas ceja en su intento inútil de desgastar la roca que le aprisiona para intentar su última opción, usar la navaja como desafilado bisturí. Y hasta aquí es lo que os podemos contar del argumento de “127 horas”.

Técnicamente “127 horas” nos parece una cinta muy bien llevada a cabo, ya que, aunque la mayoría de los casi 90 minutos de metraje transcurren en un mismo escenario (el cañón donde está atrapado Aron), la correcta sucesión de sueños, preocupaciones, alucinaciones y tribulaciones de Ralston convierten este biopic en una especie de película de acción de ritmo lento (suena raro, pero es así) para reflejar el drama que le tocó vivir a su protagonista, donde las alucinaciones y la lucidez quedan perfectamente reflejadas, gracias sobre todo al trabajo de James Franco.

Interpretativamente, y como os acabamos de comentar, queremos destacar muy especialmente el trabajo de James Franco, quien logra transmitirnos con todo lujo de detalle el sufrimiento de Ralston durante las 127 horas que estuvo encajado en el cañón, mostrando desde el lado más humano de su personaje hasta los momentos más duros en los que toma su tremenda decisión. Sin lugar a dudas, un trabajo realmente impactante.

Por todo lo que os acabamos de contar, nuestra nota final para “127 horas” es de un 6.5 sobre 10, y os la recomendamos sobre todo si no tenéis demasiada aprensión hacia el sufrimiento ajeno.




Título: “127 hours” – Reino Unido – 2010
Dirigida por: Danny Boyle
Duración: 93 minutos
Género: Drama, biográfica 
jueves, 2 de noviembre de 2017

Handia (2017), crítica y análisis

Póster oficial de la película Handia

Alejarse de las grandes producciones de la industria del cine comercial conlleva ciertos riesgos. El principal es acudir a la sala sin saber muy bien qué se va a encontrar el espectador, ya que este tipo de películas suelen carecer de una amplia cobertura mediática y de críticas previas. Sin embargo, esa misma incertidumbre es también una de sus mayores virtudes: en muchas ocasiones, el cine menos comercial esconde auténticas joyas en la gran pantalla.

Algo muy parecido fue lo que nos ocurrió con la película española "Handia". Antes de que se apagaran las luces de la sala, apenas sabíamos nada de ella, más allá de que estaba dirigida por el dúo responsable de dos de las películas vascas más destacadas de los últimos años: "Loreak" y “80 egunean”.

Desde su primera escena, "Handia" nos transporta a un caserío del municipio guipuzcoano de Altzo durante la primera mitad del siglo XIX, en plena época del levantamiento de las tropas en la Primera Guerra Carlista. En este entorno rural vive la familia Eleizegi, cuyos dos hijos (protagonistas de la historia) representan dos formas radicalmente opuestas de entender la vida y afrontar su destino.

El mayor, Martín (interpretado por Joseba Usabiaga) siente la necesidad de salir del caserío, ver mundo y crecer cambiando de vida, mientras que el menor, Joaquín (interpretado por Eneko Sagardoy) desea continuar en sus raíces, quedándose en su Altzo natal y cuidar, junto a su hermano, el caserío familiar.

En los primeros compases de la trama, las tropas carlistas pasan por el viejo caserón llevándose a Martín al frente, mientras que el pequeño Joaquín y su padre se quedan en Altzo cuidando de la casa y las tierras. Tres años después de la finalización de la guerra y con un brazo inutilizado, Martín vuelve a casa con la intención de obtener la parte de su futura herencia para irse a hacer las américas.

Sus planes se van al traste cuando su padre le comunica que no puede avanzarle el dinero y Joaquín, que ha crecido mucho más de lo esperado, se enfada con él al ver que quiere romper el pacto que tenían de llevar juntos las tierras del viejo caserío.

Ante la difícil situación que se vive en la casa, con un padre mayor, un joven casi gigante y él con un brazo inútil, Martín decide aparcar sus planes de vida y enrolarse con Arzadun, un amigo de la familia, en una ruta por España y después por Europa exhibiendo a Joaquín como un auténtico fenómeno de feria.

Joaquín, un chico normal aquejado de gigantismo, una enfermedad por la que no deja de crecer, no acaba de entender la situación que vive aunque, como su hermano, se deja llevar por la necesidad de conseguir dinero fácil. Así pues, pasan unos años viajando de ciudad en ciudad, exhibiéndose ante las élites de la época y sintiéndose, eso sí, cada vez más desubicados, tanto por la enfermedad de Joaquí, como por la sociedad.

Al final, como en toda historia, en "Handia" tenemos también la fase de declive del gigante de Altzo, aunque eso como comprenderéis, nos lo guardaremos para nosotros. Lo que no guardaremos serán nuestras impresiones sobre “Handia”

Técnicamente “Handia” nos ha sorprendido gratamente, ya que, pese a tratarse de una auténtica leyenda de nuestra tierra (Euskadi), esta ha sido tratada por el equipo técnico de una forma totalmente convincente y sin ningún tipo de complejo, consiguiendo una cinta que, realizada en otro país y con más soporte, habría conseguido mucha más repercusión.

A nivel técnico nos encantaría remarcar el excelente trabajo de ambientación, tanto en cuanto a la recreación histórica de los escenarios, como a la excelente fotografía, marcando claramente desde el inicio: los ambientes de lujo de la alta sociedad, la miseria del caserío, la intimidad, la decadencia, el miedo, etc. Para este equipo, un auténtico lujo de trabajo.

Interpretativamente también nos ha gustado mucho el trabajo de los dos protagonistas de la historia, ya que, tanto Eneko Sagardoy en su complicado papel del gigante Joaquín como Joseba Usabiaga, dando vida al torturado Martín consiguen transmitirnos sus sentimientos, sus miedos, sus dolores físicos, sus luchas personales, etc. Un aplauso para ellos de nuestra parte.

Por todo lo que os hemos contado, los miembros de este equipo le ponemos a "Handia" un 7.5 sobre 10, y recomendamos a todo el mundo que la busque en los pocos cines que se han lanzado a proyectarla, porque merece, y mucho, la pena.



Título original: “Handia” – España – 2017

Dirigida por: Jon Garaño, Aitor Arregi

Duración: 114 minutos

Género: Drama, Biográfica


sábado, 28 de octubre de 2017

La reina Victoria y Abdul (2017), análisis y crítica


Cartel de La Reina Victoria y Abdul
Hay ocasiones en que ves una película en la cartelera de tu cine y te llama la atención, pero no lo suficiente como para lanzarte a verla el fin de semana de su estreno. En estos casos, los miembros este equipo acostumbramos a optar por esperar a leer las primeras críticas, pero no las profesionales, sino las de los aficionados.

Un poco esta es la situación que vivimos con “La reina Victoria y Abdul”, la película de la que os queremos hablar en esta crítica. La vimos en cartelera a mediados de septiembre pero nos frenamos hasta conocer las valoraciones de más aficionados. Al final, optamos por verla y lo hicimos, como debe ser, en pantalla grande.

La historia de “La reina Victoria y Abdul” nos lleva directamente a la India imperial británica de 1887. Allí nos encontramos con el joven Abdul Karim (Ali Fazal), quien trabaja de escribiente en la cárcel de Agra. Un día, en los meses previos a la conmemoración de los 50 años del reinado de Victoria I de Inglaterra, Abdul es seleccionado junto a Mohammed para ser los sirvientes de la reina en la corte.

Después de dos largos meses de travesía, Abdul y Mohammed llegan a Inglaterra, donde rápidamente son aleccionados por el personal de palacio con el fin de convertirse en dos sirvientes más. Pese a los esfuerzos del servicio, muy pronto Abdul se saltará las normas y entrará en contacto la reina Victoria I (interpretada por Judi Dench).

A partir de este primer contacto, todo se precipita en palacio ya que Abdul se convierte de la noche a la mañana en el criado personal de la reina mientras Mohammed, su amigo, queda totalmente relegado a un tercer plano viendo como sus posibilidades de volver pronto a la India se esfuman sin remedio.

La reina, sumida en un proceso de profundo agotamiento y sin más deseo que el de acabar pronto sus días, ve en el joven Abdul un soplo de aire fresco en su vida, una persona que, pese a todas las distancias sociales, le habla de tú a tú, dándole la fuerza suficiente para volver a revivir.

Al poco tiempo, las primeras voces contrarias a Abdul empiezan a sonar en palacio, provocando que la reina haga que Abdul pase de ser su criado personal a ser su “munshi”, su maestro, integrándolo así en los viajes, aprendiendo urdu (la lengua de la comunidad musulmana en la India) junto a él, etc.

La rápida ascensión de Abdul dentro de palacio provoca la contundente reacción de los cortesanos, los cuales no entienden ni quieren entender la relación de la reina con su “munshi”. Y, como bien os podéis imaginar, aunque “La reina Victoria y Abdul” es una cinta biográfica, no vamos a extendernos más hablándoos de su argumento.

Como en la mayor parte de películas biográficas, la mayor parte del peso en su éxito o su fracaso recae sobre su protagonista. En esta ocasión, tanto Judi Dench en su papel de reina Victoria como Ali Fazal dando vida a Abdul Karim hacen un trabajo brillante como protagonistas absolutos de “La reina Victoria y Abdul”. La veterana Dench borda su papel de insoportable (y a la vez entrañable), deprimida, irritable y obscenamente poderosa reina Victoria, mientras que Fazal nos hace creer enteramente en su personaje y en la fuerza de la verdad, la amistad y la ilusión por encima de todos los prejuicios. En cuanto a los secundarios, la verdad es que no desentonan en absoluto, creando y dando vida a una nube de personajes tan repelentes y odiosos que parecen una orden de buitres esperando pacientemente para hacerse con su presa (la propia reina Victoria).

De todas formas, una de las cosas que más nos ha gustado ha sido la recreación de la fastuosa vida de la monarca, la cual es, sin dudas, totalmente contrapuesta a la vida llevada por el humilde personaje de Abdul Karim, tratando sin pelos en la lengua temas tan candentes como la hipocresía, el racismo, el clasismo y la bajeza humana, haciéndolo mediante la introducción de pequeños momentos de comedia combinados con otros de extrema dureza. Por el contrario, como puntos negativos de “La reina Victoria y Abdul” indicaremos únicamente un ritmo que en algunos momentos puntuales resulta excesivamente lento, así como lo plano del propio argumento, siendo posible predecir en muchas secuencias lo que ocurrirá en la próxima.

Con todo, nuestra nota final para “La reina Victoria y Abdul” es de un 7 sobre 10.


Título original: “Victoria and Abdul” – 2017 – Reino Unido
Dirigida por: Stephen Frears
Duración: 112 minutos
Género: Drama, Biográfico


sábado, 25 de enero de 2014

El Lobo de Wall Street (2013) análisis y crítica

El lobo de Wall Street - cartel

Cuando uno piensa en un lobo, inmediatamente le viene a la cabeza la imagen de uno de los animales más depredadores y bellos que habitan nuestros bosques, ya que, disfrazado bajo la apariencia de un perro feroz, se aprovecha para saciar su hambre de carnívoro. Cuando los del equipo nos decidimos por ver “El lobo de Wall Street”, poco nos imaginábamos el analogismo.

“El lobo de Wall Street” es la última apuesta, hasta el momento, del veterano Martin Scorsese. Una vibrante y transgresora adaptación cinematográfica de la autobiografía de Jordan Belfort que está llamada a dar mucho que hablar y a conseguir más de una de las preciadas estatuillas de los Oscar 2013.

La historia empieza justo en el momento en que Belfort (Leonardo DiCaprio) está celebrando una desenfrenada fiesta en su empresa y se pregunta cómo ha llegado hasta allí.

A modo de flashback, la acción se sitúa a comienzos de 1987, cuando un joven Jordan Belfort entra a trabajar en una gran firma de Wall Street iniciando así su sueño vital: hacerse rico rápidamente. Allí, seis meses más tarde y bajo la atenta supervisión y enseñanzas (es quien le inculca el valor del beneficio máximo mientras se disfruta del alcohol y de las drogas) de su mentor Mark Hanna (Matthew Mcconaghey), se convierte en agente de bolsa, eso sí, en el peor día que podía hacerlo, el fatídico Lunes Negro.

Sin trabajo y sin dinero, pero con una ilusión enfermiza por hacerse rico, Belfort acepta el consejo de su esposa y, en vez de cambiar de oficio, continua en el mundo de la bolsa dirigiéndose a un centro inversor de Long Island, donde se comercializan acciones de “a céntimo”. Auténtica basura, pero con un beneficio del 50% sobre cada venta, algo muy goloso para un vendedor nato como Belfort.

Con el paso del tiempo Belfort conoce a Donnie (Jonah Hill), y juntos impulsan la idea original de nuestro protagonista, fundar su propia compañía de venta de acciones a céntimo. Para ello, decide contar con ciertos amigos suyos (vendedores, vendedores de marihuana, etc.) y funda “Stratton Oakmont”.

La empresa inicialmente vende acciones a gente de la calle, pero pronto cambia de cliente objetivo (el dinero está en los ricos, no en los trabajadores) y empieza a crecer exponencialmente.

En pleno éxito profesional, la vida personal de Belfort empieza a resentirse, y entre tantas fiestas con sexo y drogas (tanto en la oficina como en casa), prostitutas, viajes a todo lujo, la distancia con su mujer es cada vez mayor, a la par que el FBI empieza a investigar “Stratton Oakmont”.

Evidentemente el ritmo de fiestas y desenfreno no tiene fin, aunque lo que sí que lo tiene es nuestra explicación del argumento de “El Lobo de Wall Street”, y llega justo ahora para dar paso a nuestra visión técnica.

Técnicamente, lo primero que nos gustaría resaltar es el excelente trabajo de Leonardo DiCaprio, ya que, a los pocos minutos de aparecer en pantalla llegas a odiar profundamente a su personaje. DiCaprio en esta película no está grande, está grandísimo y lo borda, tanto en las secuencias de Lobo de los negocios, como en las secuencias en las que se mete en la piel de un drogadicto. Quien también lo hace muy bien, aunque tiene un personaje soberanamente odioso, es Jonah Hill, lo que tiene su mérito especialmente si tenemos en cuenta que se trata de un actor mucho menos conocido, por lo que, pensamos, esta película debería servirle para conseguir más trabajos en el futuro.


Belfort (DiCaprio) y Donnie (Jonah Hill) luchando totalmente drogados
Belfort (Dicaprio) y Donnie (Jonah Hill) luchando drogados

El montaje, solo tiene alguna pequeña laguna sobre todo en lo que se refiere a la ambientación, como, por ejemplo, en el flashback que lleva a Belfort a sus comienzos, donde ni DiCaprio parece tener 20 años (no le quitan ni uno), ni el restaurante donde está con su mentor Mark Hanna parece sacado de los años 80. Lo que sí nos gusto fue la explicación de algunas secuencias, primero vistas desde el punto de vista de Belfort drogado, y, después, desde la del resto.

De todas formas, el gran mérito de esta película está en profundo asco que, como espectador, puedes llegar al sentir al conocer la realidad de un hombre de negocios sin escrúpulos y con escasa moral, que es capaz de hacer las mayores atrocidades por conseguir cada vez más y más dinero, siendo esto, además, algo que le hace perder el control de forma obsesiva al afrontar las victorias y derrotas realizando todo tipo de excesos.

En nuestro caso, llegamos a preguntarnos y a reflexionar sobre los métodos empleados por algunos de los multimillonarios más populares en la actualidad para lograr su posición actual en vista de que Jordan Belfort llegó hasta donde llegó pasando por encima de todo y de todos, relatándote además la película algunos ejemplos de esto que aquí escribimos con verdadera crudeza. Es, por tanto, un buen dilema al que enfrentarse, y que, seguramente, analizaréis tras visionar la película.

Con todo, os recomendamos encarecidamente ver la película, la cual ha sido para nosotros toda una sorpresa en lo cinematográfico por lo bien hecha que está y por cómo pasan sus casi 3 horas de duración en apenas un instante, siendo por todo ello nuestra valoración de un 8,5 sobre 10.



Ficha técnica de El Lobo de Wall Street

Título original: The Wolf of Wall Street

Año: 2013

Director: Martin Scorsese

Duración: 179 minutos

Género: Drama, Biográfica