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miércoles, 4 de marzo de 2026

La chica danesa (2015), crítica y análisis

La chica danesa poster

La chica danesa es una de las películas más destacadas sobre identidad y transformación personal. En esta crítica y análisis exploramos su historia, sus personajes y el significado de una obra que aborda la disforia de género desde una perspectiva íntima y emocional.

A pesar de los avances en muchas sociedades occidentales en materia de respeto y aceptación, todavía hoy muchas personas siguen siendo señaladas por ser y sentir diferente. Uno de los colectivos que más ha sufrido este rechazo social es el de las personas con disforia de género, un tema complejo y profundo que el cine ha tratado en pocas ocasiones con la sensibilidad que merece.

Dirigida por Tom Hooper y estrenada en 2015, La chica danesa nos traslada al Copenhague de los años 20 para contarnos la historia de Einar Wegener y su transformación en Lili Elbe, en una de las narrativas más delicadas y personales del cine reciente.

Crítica de La chica danesa

La película comienza situándonos en la vida de Einar Wegener, un pintor paisajista, y su esposa Gerda, retratista. Ambos forman un matrimonio sólido, unido tanto en lo personal como en lo artístico, aunque con trayectorias distintas dentro del mundo del arte.

Todo cambia cuando, de forma aparentemente anecdótica, Einar sustituye a una modelo para ayudar a su esposa a terminar un cuadro. Ese momento, casi casual, despierta en él sensaciones desconocidas que poco a poco irán dando forma a una identidad que siempre había estado latente.

Así nace Lili Elbe, primero como un juego, después como una presencia cada vez más dominante en la vida de Einar.

Análisis de la historia y personajes

La historia de La chica danesa se construye como un viaje emocional intenso, donde el protagonista se enfrenta a una lucha interna constante entre lo que es y lo que siente ser.

La evolución de Einar hacia Lili está tratada con una sensibilidad notable, mostrando tanto la liberación personal como el sufrimiento que conlleva. La película no solo se centra en la identidad de género, sino también en el impacto que este proceso tiene en su entorno más cercano, especialmente en Gerda.


Lili (Eddie Redmayne) en un acto social
Lili (Eddie Redmayne) en un acto social

El personaje de Gerda es clave en el desarrollo de la historia. Su amor, comprensión y sacrificio aportan una dimensión emocional que eleva la película más allá de un simple drama biográfico.

A medida que la historia avanza, los protagonistas se trasladan a París, una ciudad más abierta y tolerante que permite a Lili desarrollarse con mayor libertad. Es allí donde entra en juego la posibilidad de una intervención quirúrgica pionera, marcando un punto de no retorno en la historia.

Interpretaciones y dirección

Uno de los mayores aciertos de La chica danesa es, sin duda, su apartado interpretativo.

Eddie Redmayne ofrece una actuación sobresaliente, dando vida tanto a Einar como a Lili con una sensibilidad y profundidad admirables. Su interpretación transmite fragilidad, conflicto y valentía, convirtiéndose en el eje emocional de la película.

Por su parte, Alicia Vikander brilla con luz propia en el papel de Gerda, aportando humanidad, empatía y una enorme carga emocional a su personaje. La química entre ambos actores es fundamental para que la historia funcione y conecte con el espectador.

Ambientación y ritmo

La ambientación es otro de los puntos fuertes de la película. Tanto el Copenhague como el París de los años 20 están recreados con gran detalle, logrando sumergir al espectador en la época.

En cuanto al ritmo, La chica danesa apuesta por una narración pausada, algo que puede no encajar con todos los públicos. Sin embargo, esta elección permite profundizar en los conflictos internos de los personajes y reforzar el tono íntimo de la historia.

Opinión final de La chica danesa

¿Merece la pena ver La chica danesa? Sin duda, sí.

No estamos ante una obra perfecta ni ante una película especialmente arriesgada en su narrativa, pero sí ante un drama sólido, bien interpretado y emocionalmente potente.

En definitiva, La chica danesa es una película que deja huella, tanto por la importancia de su temática como por la forma en la que está contada. Una obra recomendable para quienes buscan cine reflexivo, humano y con una gran carga emocional.

Nota: 8/10 


Ficha técnica de La chica danesa


Título original: The Danish girl

Año: 2015

Director: Tom Hooper

Duración: 120 minutos

Género:  Drama, LGTBI



lunes, 2 de marzo de 2026

Extraño río (2025), crítica y análisis

Póster oficial de la película Extraño Río (2025)

Viajar a veces puede convertirse en una forma elegante de escapar, en otras ocasiones puede que la esencia de viajar ayude a uno a convertirse en alguien distinto, en un lugar donde nadie le conoce. Este impulso, en ocasiones despierta una parte silenciosa, como la que nos cuenta la película “Extraño río” (2025) del debutante Jaume Claret Muxart.

Al principio todo es extrañeza. Los gestos se vuelven conscientes, el cuerpo, tan conocido tiene nuevas e inesperadas recciones. Nada es completamente familiar y a la vez, tampoco completamente ajeno, aunque uno se siente vulnerable como en el despertar sexual, donde hay torpeza, ensayo, incertidumbre y, sobre todo, temor al rechazo y a la incomprensión.

Argumento de Extraño río

Extraño río nos cuenta la historia de Didac, un adolescente de 16 años que está de viaje en bicicleta con sus padres y sus dos hermanos pequeños a lo largo del río Danubio durante unas vacaciones de verano constituyendo una mezcla de turismo, convivencia familiar y autodescubrimiento.

Al principio de la aventura, el viaje se nos presenta como algo maravilloso: calor, paradas para el baño junto al río, conversaciones, etc. Sin embargo, con el paso de los días, Didac empieza a mostrar cierta distancia con el resto ya que, se siente demasiado mayor para compartir espacios con sus hermanos, aunque necesita de la protección paterna.

Nadando hacia un amor desconocido

Una mañana, mientras Didac nada, cree ver la imagen de un chico nadando desnudo y emergiendo de las aguas del Danubio, aunque no logra verle claramente. Los siguientes días, el chico se va apareciendo a Didac, mientras su relación con la familia va tensándose y necesitando más espacios para él.

La llegar a un pueblo, la familia se disgrega ya que, mientras los padres se apasionan por la arquitectura, Didac se encuentra con el joven iniciando una carrera por el pueblo para encontrar juntos, un rincón donde sentarse, mirarse y darse un beso fugaz.

A partir de este, Didac y el joven se lanzan, sin apenas cruzar palabras, en un viaje en barca por las aguas del Danubio, compartiendo miradas, besos, abrazos en una relación más visual y simbólica que sexual, es el auténtico despertar sexual y emocional de Didac.

Crítica de Extraño río

Una de las cosas que más nos han sorprendido de Extraño río es la construcción que su debutante director, Jaume Claret Muxart le ha dado, con largos silencios envolviendo situaciones cotidianas dramáticas, pero sin exceso de dramatización, observación de la situación desde la distancia y, sobre todo, la presencia, siempre en movimiento del agua del Danubio lo cual nos lleva a reflexionar sobre su gran metáfora: el mundo no se explica, se experimenta. Y todo, eso sí, enfocado desde una gran sensibilidad.

Otro de los puntos muy positivos de Extraño río es su fotografía. Tiene un montaje fotográfico que nos insiste en la naturaleza, el movimiento, las superficies, la humedad, el calor… en definitiva, en todo lo que influye en el deseo corporal.


Didac descubriendo el amor en Extraño Río
Didac explorando el primer amor en Extraño Río durante sus vacaciones

Como punto algo más controvertido, en Extraño río tenemos el ritmo y montaje ya que, nos muestra como si todo pasara lentamente, el pedaleo, los baños en el río, los paseos dando la sensación de que el tiempo no pasa, y por momentos, no os lo negaremos, aburriendo un poco al espectador. Evidentemente, la cosa cambia al aparecer el chico y provocar, planos más cortos, rápidos, miradas...

Similitudes y diferencias con otros despertares sexuales

En el mundo del cine tenemos dos grandes referentes en los despertares sexuales, God’s Own Country (Tierra de Dios) y Call me by your name. En la primera tenemos, como aquí, un despertar adulto en la naturaleza, aunque ahí con un marcado deseo sexual. En la segunda en cambio, con un amor adolescente, aunque mientras Guadagnino con su Elio nos habla, aquí Didac siente y observa.

Interpretaciones y personajes

En Extraño río, las interpretaciones se basan en el naturalismo reduciendo al máximo los diálogos y desplazando el peso dramático hacia la conducta y presencia en escena de sus personajes. En este sentido, nos ha encantado el trabajo del debutante Jan Monter dando vida a Didac quien nos ha hecho sentir sus dudas y lucha interna en cada uno de sus planos.

En cuanto a los intérpretes adultos poco a decir, ya que su presencia, como en la vida misma, se basa en las rutinas (pedalear, comer, montar el camping, etc.)

Opinión final: ¿merece la pena ver Extraño río?

“Extraño río” nos cuenta una historia sencilla donde un adolescente siente que algo está cambiando en su interior y debe romper el cascarón. Al final, lo hace en un viaje por el Danubio donde se le aparece otro joven que, real o no, le ayuda a descubrirse.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Extraño río” es de un 6.5 sobre 10.



Ficha técnica de Extraño río

Título original: Extrany riu

Año: 2025

Director: Jaume Claret Muxart

Duración: 107 minutos

Género: Drama, LGTBI



martes, 3 de febrero de 2026

Maspalomas (2025), crítica y análisis

Para muchos, sobre todo para quienes no tienen que hacerlo, salir del armario puede parecer casi un capricho. Nada más lejos de la realidad: en la mayoría de los casos es una necesidad vital. Nace del deseo de vivir y respirar sin fingir, de dejar de medir cada palabra y cada gesto, de poder existir con naturalidad.

Durante años, muchas personas LGTBIQ+ han aprendido a esconder partes de su identidad para encajar, para sentirse a salvo o para no perder el cariño de quienes les rodean. Pero siempre llega un momento en el que el peso de esconderse duele más que el precio de mostrarse tal y como uno es. La salida del armario no es solo una decisión personal, es un paso ligado a la aceptación social, al entorno y al momento vital de cada uno.

Salir del armario no es solo un acto individual: es también un diálogo con la sociedad, con sus prejuicios, sus avances, sus contradicciones y sus resistencias. En este contexto llegó "Maspalomas", la película de Jose Mari Goenaga estrenada en 2025, que aborda con sensibilidad la identidad, la vejez y la diversidad sexual. Una historia que nos recuerda que detrás de cada salida del armario hay siempre un recorrido de búsqueda, miedo y esperanza.

"Maspalomas" empieza presentándonos a Vicente (a quien da vida José Ramón Soroiz), un hombre de 76 años que lleva más de 20 años viviendo en el sur de la isla de Gran Canaria, en Maspalomas.

"Maspalomas" comienza presentándonos a Vicente, personaje interpretado por José Ramón Soroiz: un hombre de 76 años que lleva más de dos décadas viviendo en el sur de Gran Canaria, en Maspalomas. Padre de familia, rompió su matrimonio a los 50 años para iniciar una nueva vida con su pareja masculina, con quien convivió casi veinte años. Ya divorciado, Vicente continúa en la isla disfrutando de una vida social y sexualmente activa en un entorno donde se siente libre y aceptado.

Sin embargo, una noche sufre un ictus mientras disfruta del anonimato de un cuarto oscuro. El episodio lo deja en coma y, al despertar, descubre que ha sido trasladado a su ciudad natal, Donostia. Allí se reencuentra con su hija Nerea (Nagore Aranburu), a quien había dejado atrás al comenzar su nueva vida. Ella decide ingresarlo en una residencia de mayores para facilitar su recuperación, iniciando así una nueva etapa marcada por el pasado y la identidad.

La residencia de mayores se convierte para Vicente en una especie de cárcel emocional. La libertad, la alegría y la vida abiertamente homosexual que disfrutaba en Maspalomas chocan de frente con un entorno mucho más rígido y conservador. Un lugar donde no se siente preparado para decir quién es realmente y donde, para evitar conflictos con otros residentes y con el personal, decide volver a ocultar su orientación sexual. De forma casi inconsciente, Vicente regresa al armario.

Vicente en las dunas de Maspalomas, Gran Canaria, disfrutando del paisaje natural

Vicente en las dunas de Maspalomas, uno de los paisajes naturales más emblemáticos de Gran Canaria.

A partir de este punto,"Maspalomas" deja de ser solo una historia sobre identidad y aceptación social para adentrarse también en las heridas emocionales del pasado. La película explora la relación rota con su hija, marcada por el abandono, el silencio y las decisiones que Vicente tomó años atrás al salir del armario y rehacer su vida lejos de Donostia.

Durante una salida de la residencia, Vicente recorre espacios vinculados a su pasado en la ciudad. Por unas horas, recupera la sensación de libertad al visitar un bar de ambiente casi desierto y una sauna, lugares donde puede volver a ser él mismo, aunque sea de forma fugaz. Sin embargo, el golpe definitivo llega con la muerte de su compañero de habitación en los primeros días de la pandemia de COVID-19.

Este acontecimiento empuja a Vicente a enfrentarse a sus miedos, a la presión social y a su propia identidad, con el objetivo de reconciliarse consigo mismo y con quienes le rodean. ¿Lo consigue? La respuesta queda en la película, y sin lugar a duda, merece ser descubierta.

Una de las primeras cosas que llama la atención en "Maspalomas" es su montaje, claramente dividido en dos bloques. Una primera parte vibrante y luminosa que nos muestra la vida despreocupada de Vicente en el sur de Gran Canaria, y una segunda mucho más sobria, ambientada en la residencia de ancianos. Este contraste no es solo narrativo, sino también emocional, y empuja al espectador a reflexionar sobre la libertad personal, la identidad y la fragilidad de los pequeños logros sociales que a menudo damos por conquistados.

La puesta en escena de "Maspalomas" se construye como un reflejo de la vida misma: sin grandes explosiones dramáticas ni giros forzados. La película avanza desde la intimidad y el realismo, apoyándose en pequeños gestos, miradas y silencios que guían al espectador a través de una historia marcada por la identidad reprimida y la búsqueda de segundas oportunidades.

El ritmo narrativo es premeditadamente pausado, acorde a la edad y situación vital de su protagonista. "Maspalomas" no tiene prisa por llegar al desenlace, obligando al espectador a habitar en la incomodidad, la espera y el conflicto interno por el que atraviesa Vicente.

En el apartado interpretativo, el trabajo de José Ramón Soroiz resulta sobresaliente. Su Vicente es un personaje frágil y contenido, un hombre que se resiste a perder los últimos años de su vida sin poder ser fiel a sí mismo. A su lado, Nagore Aranburu construye una Nerea dura y compleja, atrapada en una relación padre-hija llena de silencios, reproches y heridas sin cerrar.

En definitiva, os podemos decir que "Maspalomas" es una película técnicamente sólida con todo puesto en favor del relato y la historia que nos quiere contar.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para "Maspalomas" es de un 7.5 sobre 10.




“Maspalomas” – España – 2025

Dirigida por: José Mari Goenaga

Duración: 115 minutos

Género: Drama, LGTBI



lunes, 2 de febrero de 2026

Con amor, Simon (2018), crítica y análisis

Con amor, Simon - Poster

Desde sus inicios en el siglo XX, Hollywood ha sido considerada la meca del cine, pero también una industria que históricamente ha relegado a un segundo plano a determinados grupos sociales como las mujeres, la comunidad afroamericana y el colectivo LGTBI. Aunque todos han contribuido al crecimiento del cine, la representación en pantalla no siempre ha sido equitativa.

Casi 100 años después, la industria cinematográfica sigue estando dominada mayoritariamente por hombres blancos heterosexuales, aunque en los últimos años se han producido avances significativos en materia de diversidad e inclusión.

En este contexto, hoy analizamos Con amor, Simon (2018), una película que supuso un paso importante para la representación del colectivo LGTBI en el cine comercial adolescente.

¿Por qué "Con amor, Simon" fue importante para el cine LGTBI?

Antes de esta película, ya existían personajes LGTBI en el cine, pero en muchas ocasiones eran secundarios, estereotipados o destinados a finales trágicos. No fue hasta títulos como “Moonlight” (2016) y “Call by your name” (2017) cuando los protagonistas homosexuales comenzaron a ocupar el centro de la narrativa en producciones reconocidas por la crítica y los grandes festivales.

Sin embargo, Con amor, Simon marcó un hito distinto: fue una comedia romántica adolescente producida por un gran estudio de Hollywood con un protagonista abiertamente gay, dirigida al público mayoritario.

Además, su llegada coincidió con el auge de plataformas de streaming como Netflix y Amazon Prime Video, donde el contenido LGTBI empezó a ganar mayor visibilidad.

Sinopsis de Con amor, Simon

La película nos presenta a Simon Spier, interpretado por Nick Robinson, un estudiante de secundaria en Atlanta que aparentemente lleva una vida normal. Tiene buenos amigos (Leah (Katherine Langford), Nick y Abby) y una familia estable. Pero guarda un secreto: es homosexual y todavía no ha salido del armario.

Todo cambia cuando descubre que un estudiante anónimo, bajo el pseudónimo “Blue”, ha publicado en la web del instituto Creekwood un mensaje confesando su homosexualidad. Simon, usando el alias “Jacques”, comienza a intercambiar correos electrónicos con él.

Mientras ambos comparten confidencias y emociones, Simon intenta descubrir la identidad de Blue entre sus compañeros. El conflicto surge cuando Martin, un compañero de clase, descubre los correos y decide chantajearlo: si Simon no le ayuda a conquistar a Abby, hará públicos los mensajes.

Finalmente, la noche de Nochebuena, Martin publica hace públicos los mensajes dejando a Simon en una situación más que comprometida. Por suerte para él, cuando se lo cuenta a sus padres, recibe su soporte, aunque no podemos decir lo mismo de sus compañeros de instituto, ni de entrada, de sus amigos con los que, además asume que cedió al chantaje de Martin, mientras Blue elimina la cuenta de email con la que se mensajeaba con Simon.


Escena de Con amor, Simon (2018): Simon Spier junto a sus amigos en el instituto Creekwood
Escena de Con amor, Simon (2018): Simon Spier junto a sus amigos en el instituto Creekwood.

Análisis: una comedia romántica que invita a la reflexión

Uno de los grandes aciertos de la película es su capacidad para plantear preguntas incómodas de forma natural:

  • ¿Por qué la heterosexualidad se da por sentada?

  • ¿Por qué una persona homosexual debe “salir del armario” y una heterosexual no?

Sin caer en el dramatismo excesivo, la historia mantiene el equilibrio entre entretenimiento y mensaje social. Durante sus casi dos horas de duración, el ritmo no decae y el espectador conecta emocionalmente con el viaje de autodescubrimiento del protagonista.

Ficha técnica de Con amor, Simon

La elección de Nick Robinson como protagonista es uno de los mayores aciertos. Su interpretación transmite autenticidad y vulnerabilidad, alejándose de estereotipos tradicionales asociados a personajes homosexuales en el cine.

La química entre los personajes secundarios también aporta frescura y realismo a la historia, reforzando el tono de comedia romántica juvenil sin perder profundidad emocional.

Valoración final de Con amor, Simon

“Con amor, Simon” es una película que combina entretenimiento y reivindicación social con equilibrio. Sin ser revolucionaria en lo formal, sí fue significativa en términos de representación dentro del cine comercial adolescente. Nuestra puntuación final es: 8 sobre 10

Una comedia romántica LGTBI que abrió puertas y que, aún hoy, sigue siendo una referencia dentro del cine juvenil inclusivo



Ficha técnica de Con amor, Simon

Título original: Love Simon

Año: 2018

Director: Greg Berlanti

Duración: 94 minutos

Género: Drama, LGTBI, Adolescencia



Call me by your name (2017), crítica y análisis

Cartel de Call Me by Your Name (2017), película de Luca Guadagnino

¡Qué difícil es olvidar un amor que te ha marcado! Y no es de extrañar, ya que al final, todo lo que se vive desde el corazón acaba siendo mucho más intenso que aquello que vivimos desde una perspectiva mucho más fría o simplemente, porque toca. O sino, decidnos ¿cuántos de los que nos leéis no recordáis vuestro primer amor, estéis o no con él?

La mayoría de nosotros hemos tenido un primer amor y lo hemos vivido de una forma totalmente particular y personal, aunque si analizáramos en profundidad los primeros amores de cada uno, estamos seguros que encontraríamos multitud de puntos en común entre ellos. Quizá fue un amor de verano, o encontraríamos unos inicios furtivos, una playa, larguísimas conversaciones, una rotura inesperada… Y todo, o casi todo, ha sido llevado alguna vez al cine.

Hoy en este rincón os queremos hablar de una de estas historias que llegaron a nuestras pantallas para marcar un hito enganchando a millones de espectadores. Se estrenó en el Festival de Sundance de 2017 y llegó a nuestras carteleras un año más tarde, a finales de enero de 2018, os estamos hablando de “Call me by your name”.

La historia de “Call me by your name” nos desplaza directamente al verano de 1983 en un pequeño pueblo del norte de Italia. Allí nos encontramos a la familia Perlman compuesta por el padre, el Sr. Perlman (Michael Stuhlbarg) profesor de arqueología, Anella Perlman (Amira Casar) la madre y Elio (Timothée Chalamet) el hijo de 17 años de la pareja.

Como cada año, los Perlman invitan a un estudiante a pasar el verano con la familia para ayudar al padre con la documentación académica. Ese verano de 1983 el estudiante elegido es Oliver (Armie Hammer) quien se acaba instalando en la habitación de Elio, para disgusto de este.

Los primeros días de los cuatro en Italia pasan con absoluta normalidad y sin apenas relación entre ambos chicos. Elio pasa el tiempo leyendo, tocando el piano y saliendo con una amiga suya, Marzia, mientras que Oliver pasa su tiempo trabajando e intentando relacionarse con una chica local.

Poco a poco, Elio y Oliver van pasando más tiempo juntos y aunque la relación entre Elio y Marzia avanza hasta el punto de mantener algunas relaciones sexuales, el chico no puede quitarse de la cabeza a Oliver sintiéndose cada vez más atraído por él. Al final, Elio se lanza y, sutilmente le cuenta a Oliver lo que siente por él dándole un furtivo beso en los labios.

Aunque de buenas a primeras Oliver duda sobre qué hacer, al final y siguiendo sus propias palabras, se deja llevar y empieza una relación con el enamorado Elio. Pero como ya os podéis imaginar, el verano va llegando a su final y nosotros, dejaremos aquí el desarrollo argumental de “Call me by your name”.

Técnicamente no os diremos que “Call me by your name” es una película maravillosa porque no lo es, pero lo que sí os diremos es que “Call me by your name” tiene un gran punto a su favor, un grandísimo guion capaz de contarnos una historia de amor de lo más normal que partiendo de una premisa positiva (el inesperado encuentro entre Elio y Oliver), y sin grandes dosis de drama ni lecciones o moralinas, consigue engancharnos a su trama y a sus personajes implicándonos con ellos.

Además del guion, “Call me by your name” destaca también por su cuidada BSO, con temas que se adaptan perfectamente a la historia de amor y a los sentimientos y situaciones que viven Elio y Oliver.

En el apartado interpretativo, en “Call me by your name” nos encontramos con dos grandes interpretaciones, la del joven Timothée Chalamet y la del más veterano Michael Stuhlbarg. En el caso de Chalamet, por dar vida a un Elio inseguro que descubre el amor autentico, dejando ver que, no solo es un actor en estado de gracia, sino que además con este papel continúa demostrando su gran potencial y progresión. En el caso de Stuhlbarg, pese a hacer un papel totalmente secundario, nos gustaría remarcarlo sobre todo por su brillante escena casi final hablando con Elio. En cuanto al resto, poco a decir, sólo que dan vida a sus personajes más que correctamente.

Para los miembros de este equipo, el único gran punto negativo de “Call me by your name” es su primer tercio de metraje, el cual se hace lento, sin que apenas suceda nada remarcable. Por suerte, el segundo y tercer tercio del mismo tienen un ritmo totalmente incremental.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Call me by your name” es de un 7.5 sobre 10, y os la recomendamos, sobre todo para aquellos que aun a fecha de hoy, piensan que el amor entiende de sexo o de edad.



“Call me by your name” - 2017 – Italia

Duración: 130 minutos

Dirigida por: Luca Guadagnino

Género: Drama, LGTBI



jueves, 15 de enero de 2026

Brokeback Mountain (2005), crítica y análisis

Cartel de la película Brokeback Mountain (En terreno vedado)
Cartel oficial de la película Brokeback Mountain

Está claro que para que una película comercial se convierta en un auténtico fenómeno social (y, por supuesto, también de taquilla), necesita ofrecer una mirada distinta sobre un tema relevante. En el caso de Brokeback Mountain, el eje central es la homosexualidad masculina tratada de forma abierta y emocional en un contexto poco habitual: el mundo rural de los vaqueros estadounidenses.

Cuando se estrenó en 2005, la película dirigida por el cineasta taiwanés-estadounidense Ang Lee generó un intenso debate mediático y cultural. La crítica internacional osciló entre el elogio y la polémica, principalmente por mostrar la relación amorosa entre dos cowboys, rompiendo estereotipos profundamente arraigados en el imaginario del western y del cine masculino tradicional. 

La historia de Brokeback Mountain se sitúa en el verano de 1963, en el estado de Wyoming (Estados Unidos). Allí, como cada temporada, un ranchero contrata a dos jóvenes para pastorear ovejas en la aislada montaña de Brokeback. Los elegidos son Ennis del Mar, interpretado por Heath Ledger, y Jack Twist, encarnado por Jake Gyllenhaal.

La misión es clara: vigilar y proteger el rebaño durante el periodo de pasto en las alturas de Brokeback, evitando pérdidas por extravíos, accidentes o ataques de depredadores. Sin embargo, a medida que transcurren los días en la soledad de la montaña, la convivencia transforma la relación entre Ennis y Jack. Lo que comienza como compañerismo se convierte en un vínculo profundo que marcará sus vidas para siempre.

Una fría noche y después de haber tomado bastante whisky, Jack toma de determinación de dar un paso más en su relación con Ennis y cargado de romanticismo, le hace una propuesta sexual que en un inicio, es rechazada frontalmente y aceptada en segunda instancia con la condición de que sólo lo harían una vez.

Al poco, Ennis se da cuenta que para Jack no fue solo un encuentro sexual, por lo que decide romper definitivamente con Jack a la vez que su estancia en la montaña acaba abruptamente.

Cuatro años más tarde, nuestros amigos se reencuentran, aunque ya nada en sus vidas es como antes, ya que Jack se ha casado con Loreen (Anne Hathaway), una acaudalada vaquera de rodeos, y Ennis se ha casado con Alma, su novia de toda la vida. El reencuentro entre Jack y Ennis no puede ser más romántico, ya que ambos hombres se funden en un apasionado beso ante la atenta mirada de una sorprendida Alma.

A partir de este punto, Jack y Ennis se enfrentan a un torbellino de situaciones que vivirán durante bastante tiempo: encuentros furtivos, separaciones, divorcios, peleas, acusaciones, etc. Aunque, como ya os podéis imaginar, ha llegado ya el momento de dejar aquí el argumento de “Brokeback Mountain” para pasar a nuestra particular valoración.

Lo primero que nos gustaría destacar es el espectacular trabajo de los dos actores protagonistas, Jake Gyllenhaal y del malogrado Heath Ledger, ya que, entre ambos la química es total, haciéndonos vivir cada sentimiento, desde el enamoramiento hasta la escena final, pasando como no por los reencuentros, las discusiones, la falta de aceptación de su propia realidad, etc. Según nuestro punto de vista, un excelente para ellos.

En cuanto a la dirección, tenemos algo más de dudas, ya que, aunque consiguió una buena adaptación de la historia original de Annie Proulx, cinematográficamente en el equipo nos quedamos con la sensación de haber dejado una historia un tanto coja y sin la profundidad suficiente, demasiado lastrada quizá, por el puritanismo de la industria de Hollywood.

Con todo, y pese a tratarse de una película demasiado comercial para haber explotado bien la historia de dos vaqueros homosexuales, nuestra valoración para "Brokeback Mountain" es de un más que aceptable 7 sobre 10.



“Brokeback Mountain” – USA – 2005

Dirigida por: Ang Lee

Duración: 138 minutos

Género: Drama romántico



El poder del perro (2021), crítica y análisis

El poder del perro - Póster

Hay géneros cinematográficos explotados hasta la extenuación, los musicales, los westerns, las comedias de adolescentes, los superhéroes, etc., en la mayoría de ellos, parece que, a veces, desaparecen durante un tiempo de las carteleras y después, reaparecen con fuerza y nuevas ideas.

Pasó con los musicales clásicos (recordemos que la llegada de “La la land” resultó ser todo un revulsivo y renacimiento del género), pasó con los superhéroes (donde cuando apretó Marvel, llegó a saturar las salas de cine) y puede pasar ahora con el western, un género que, no nos engañemos, parecía que ya nos lo había contado todo llenando tardes de sábado con sus típicas “vaqueradas”, pero no, resulta que aún es posible conmovernos y hacernos pensar con un western.

Cuando uno piensa en un western, enseguida le vienen a la cabeza imágenes de hombre rudos, ganado por todas partes, disparos y mucho polvo, pero ¿por qué no puede haber mucho más? Como, por ejemplo, lo que intentó contarnos “Brokeback mountain”.

A finales de 2021 y después de pasar, con éxito, por festivales de cine tan importantes como los de Venecia, Donostia o Toronto, llegó al catálogo de la plataforma de streaming Netflix la cinta: “El poder del perro”.

“El poder del perro” empieza desplazándonos al lejano oeste durante el primer cuarto del pasado siglo donde nos encontramos a dos hermanos, Phil y George Burbank (interpretados por Benedict Cumberbatch y Jesse Plemons respectivamente), dos vaqueros que guían el ganado para volver a su casa.

En el camino, los hermanos Burbank y su equipo pasan por la posada que regenta la viuda Rose (Kirsten Dunst) ayudada por su hijo Peter (Kodi Smit-McPhee), un chico de apariencia frágil y muy poco varonil. Durante la comida, Phil es tremendamente cruel con Peter haciendo que su madre, una mujer de buenos modales acabe llorando. Avergonzado por la situación, George apoya a Rose ayudándola en el local.

Con el paso de los días, y contra la voluntad de Phil, George y Rose se enamoran y se casan, mudándose al rancho familiar de los Burbank. Sintiéndose rechazado por su hermano, Phil se enfrenta cada vez que puede a Rose haciendo que esta, poco a poco se dé a la bebida.

Un día de verano, después de la vuelta de Peter de la escuela, donde pretende estudiar para médico, encuentra un escondrijo de Phil y en él, una caja con revistas con hombres desnudos. A escasos metros el chico descubre a Phil bañándose desnudo en el río con el pañuelo del que fue su mentor “Bronco Henry”.

Poco después del encontronazo en el río, Phil entabla una especie de amistad con Peter enseñándole a montar y prometiéndole que le regalará la cuerda trenzada de cuero crudo que está haciendo.

Phil y Peter, los dos protagonistas de «El poder del perro»
Phil, acercándose y conversando con Peter

Durante uno de sus paseos a caballo descubre algunas reses muertas lo cual, despierta la curiosidad del joven. Como le indica Phil, a veces es por los lobos y otras por una extraña enfermedad en la piel del animal.

La vida en el rancho continúa, con una Rose cada vez más borracha (incluso llega a intercambiar con unos indios todas las pieles de Phil por un par de guantes) y un Phil cada vez más cercano a Peter, aunque como ya os podéis imaginar, ha llegado el momento de deciros que, “hasta aquí lo que os podemos contar del argumento de ‘El poder del perro’”.

No os vamos a engañar, técnicamente “El poder del perro” nos ha sorprendido y mucho, tanto por temática como por el sorprendente desenlace que tiene ya que, si bien hasta la casi medio hora final la película discurre tranquila contándonos toda la historia, durante la recta final, “El poder del perro” coge ritmo y da un giro total a lo que uno esperaba.

En este sentido remarcar que, el montaje de “El poder del perro” es realmente acertado ya que, sin apenas darnos cuenta, nos va soltando pequeñas pistas que, al final nos encajarán todas a la perfección dando sentido a una película que, sin lugar a dudas puede ser una de las grandes de este 2021.

Otro de los grandes aciertos de “El poder del perro” está en la forma como, de una forma deliberadamente sensible, nos cuenta la exploración de la propia identidad, el abuso de la virilidad, la angustia de varios personajes sometidos a sus propios problemas y, sobre todo, nos cuenta que la mayor violencia no tiene porqué ir asociada a un arma de fuego. Sin lugar a dudas, excepcional.

Interpretativamente hablando, en “El poder del perro” nos tenemos que quitar el sobrero ante el trabajo de dos de sus protagonistas, Benedict Cumberbatch dando vida a un Phil que esconde más de lo que cuenta transmitiendo perfectamente esa pinta de tipo duro y de macho alfa, y Kodi Smit-McPhee interpretando al delicado, pero a la vez, metódico y frío Peter. Ambos sin lugar a dudas, de lo mejor de la película, aunque no nos olvidamos de Kirsten Dunst en su papel de educada, atormentada y alcohólica madre.

Por todo lo que os hemos contado, y sin lugar a dudas, os recomendamos que le deis una oportunidad a “El poder del perro” que, bajo nuestro punto de vista será, una de las películas de este 2021.

Así pues, nuestra nota final para “El poder del perro” es de un 8 sobre 10.



“The Power of the dog” – 2021 – Australia

Dirigida por: Jane Campion

Duración: 128 minutos

Género: western, drama



sábado, 10 de enero de 2026

Boys don’t cry (1999), crítica y análisis

Cartel oficial de la película Boys Don't Cry (1999) protagonizada por Hilary Swank

En los últimos años, las noticias sobre agresiones a mujeres y ataques homofóbicos contra personas del colectivo LGTBI siguen ocupando titulares. Sin embargo, muchos de estos crímenes de odio continúan quedando en un segundo plano mediático o se convierten en objeto de debate político, perdiendo de vista lo verdaderamente importante: las víctimas y la raíz social del problema.

La intolerancia hacia quienes viven su identidad de género o su orientación sexual de manera diferente sigue siendo una realidad. Todavía existe una parte de la sociedad que no solo rechaza lo diverso, sino que responde a ello con violencia para reafirmar una supuesta superioridad.

En este contexto, resulta inevitable recordar el caso de Brandon Teena, un hombre transgénero de Nebraska (Estados Unidos) cuya trágica historia conmocionó al país en 1993. Su asesinato se convirtió en uno de los casos más representativos de violencia transfóbica en la historia reciente.

Para acercarnos a su historia, nos detenemos en Boys Don't Cry (1999), la aclamada película dirigida por Kimberly Peirce que retrata su vida y su relación con Lana Tisdel. Considerada una de las grandes obras del cine independiente de los años noventa, la película no solo reconstruye los hechos, sino que invita a reflexionar sobre la identidad, el amor y las consecuencias devastadoras del odio.

Boys don’t cry” empieza presentándonos a Brandon Teena (a quien da vida Hilary Swank) un chico transgénero que vive en Lincoln (Nebraska). Brandon, desde el primer momento se siente rechazado por su familia, para quienes es Teena y simplemente tiene un desorden mental.

Cansado del rechazo recibido, Brandon decide cortarse el pelo muy corto, vestirse de chico y salir a vivir la vida como realmente la siente. Esta decisión implica dejar atrás a su familia y su ciudad Lincoln tomándola después de que su madre le obligue a recibir terapia.

Con su decisión en firme, Brandon entra en contacto con un grupo de amigos, Lisa, Lana y dos exconvictos amigos de estas, John Lotter y Tom Nissen con quienes, tras una noche de juerga, se une para ir al pueblo de estos, Falls City (también en Nebraska).

En Falls City Brandon se encuentra como pez en el agua, identificándose ante todos como un hombre, borrando así su pasado. Se instala en casa de una de las chicas, Lisa Lambert quien, muy poco a poco va interesándose y sintiéndose atraída por Brandon.

Inmerso en su nueva y deseada vida, Brandon se siente atraído por Lana Tisdel y ni corto ni perezoso, se lanza y empieza a salir con ella, siendo al poco, completamente correspondido.

Con todo, y como el pasado nunca desaparece del todo, después de que Brandon no se presentara a un juicio pendiente, su foto y su nombre de bautismo, Teena Brandon aparecen en un periódico de tirada nacional despertando la furia de John y Tom, sacándole directamente y de muy malas maneras del armario.


Escena de Brandon Teena y Lana Tisdel en la película Boys Don't Cry (1999)
Escena de Brandon y Lana en Boys Don't Cry (1999), dirigida por Kimberly Peirce.

Lana le acepta tan cual es, pero no sucede lo mismo con John y Tom quienes tras una violenta discusión le desnudan para comprar si es un hombre o una mujer y no contentos con eso, se llevan a Brandon a una antigua cementera donde ambos, le violan y agreden, amenazándolo de muerte si lo cuenta.

Como es obvio, esta acción no podía quedar sin denuncia, aunque lo que tiene que sufrir en comisaria Brandon es, literalmente de juzgado de guardia. Y hasta aquí, lo que os podemos contar del argumento de “Boys don’t cry”, y si os preguntáis si ¿John y Tom cumplen su amenaza de muerte? Os diremos que, lamentablemente este caso es verídico y aunque no os lo diremos, es historia.

Como ya os hemos contado, “Boys don’t cry” está basada en la historia real de Teena Brandon, una joven que vivió y creció en un ambiente marginal, sin ser querida ni aceptada por su familia de quienes decidió alejarse para vivir su propia vida. En este sentido, hay que remarcar que “Boys don’t cry” consigue hacernos partícipes del sufrimiento de Brandon, de sus problemas y sus colosales esfuerzos por adaptarse en una sociedad violenta y salvaje donde apenas tiene cabida el amor puro. En este sentido, y pese a los fallos que, evidentemente tiene “Boys don’t cry”, encontramos también uno de sus grandes aciertos.

Otro de los grandes aciertos de “Boys don’t cry” radica en el excelente trabajo de dos de sus actrices, una inmensa Hilary Swank dando vida a Brandon Teena, trabajo por el cual recibió uno de los Oscar más merecidos de los últimos años, y una joya en potencia, Chloë Sevigny quien pone cara y vida a una excelente Lana Tisdel. ¿El resto de casting? Simplemente muy convincentes.

Sin lugar a dudas, la historia que nos cuenta “Boys don’t cry” es una de esas historias que, como en la vida misma, llegan sin avisar y nos azota sin contemplaciones para quedarse en nuestra memoria. Ojalá algún día, no hagan falta historias de homenaje o de denuncia como esta.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Boys don’t cry” es de un 8 sobre 10.



“Boys don’t cry” – USA – 1999

Dirigida por: Kimberly Peirce

Duración: 114 minutos

Género: Drama, LGTBI



martes, 10 de junio de 2025

Emilia Pérez (2024), crítica y análisis

Póster oficial de la película Emilia Pérez (2024) dirigida por Jacques Audiard
Póster oficial de Emilia Pérez (2024), película dirigida por Jacques Audiard.

Son muchos los que dicen, y a veces decimos, que en el cine ya está todo contado. No es para menos: secuelas, precuelas y spin-offs abundan más de la cuenta. Sin embargo, de vez en cuando aparece una película que intenta romper esa idea con una propuesta arriesgada, mezclando géneros que hasta ahora parecían inamovibles.

Ese es el caso de “Emilia Pérez” (2024), la cinta franco-mexicana dirigida por Jacques Audiard que combina thriller de narcotráfico, drama de identidad de género y musical.

Pero... ¿funciona realmente esta mezcla? 

“Emilia Pérez” en Cannes 2024 y su polémica

La película alcanzó notoriedad internacional tras su paso por el Festival de Cannes 2024, donde Karla Sofía Gascón obtuvo el premio a la mejor interpretación.

Desde ese momento, “Emilia Pérez” empezó a sonar con fuerza de cara a los Premios Oscar, algo sorprendente teniendo en cuenta su arriesgada mezcla temática: narcos, transición de género y números musicales.

Sin embargo, la película terminó rodeada de polémica debido a una campaña contra su actriz protagonista por antiguos mensajes en redes sociales, lo que terminó afectando seriamente su recorrido mediático

Sinopsis de “Emilia Pérez”

La historia comienza presentándonos a Rita (interpretada por Zoe Saldaña), una brillante abogada que trabaja en un despacho corrupto ayudando a criminales a blanquear dinero. 

Tras un juicio especialmente estresante, recibe una llamada misteriosa que le propone un negocio capaz de cambiarle la vida.

Rita acepta y es llevada, encapuchada, hasta un punto aislado del desierto mexicano donde conoce al poderoso narcotraficante Manitas del Monte, interpretado por Karla Sofía Gascón.

El encargo es claro: quiere desaparecer. Pero no solo eso. Quiere convertirse en mujer. Rita deberá encontrar al mejor cirujano del mundo y diseñar un plan para borrar por completo su identidad anterior 

Para lograrlo, envían a su esposa Jessi (interpretada por Selena Gomez) y a sus hijos a Suiza, mientras se simula la muerte del capo.

Cuatro años después, en París, Rita se reencuentra con una elegante mujer mexicana: Emilia Pérez, la nueva identidad de quien antes fue Manitas del Monte.

A partir de ese momento, Rita se convierte en su aliada mientras Emilia intenta redimirse ayudando a mujeres víctimas de la violencia que ella misma ejerció en el pasado.


Escena de la película Emilia Pérez (2024) con Rita y Emilia Pérez interpretadas por Zoe Saldaña y Karla Sofía Gascón
Escena de Emilia Pérez (2024): Rita y Emilia Pérez en uno de los momentos clave de la película.

Pero el pasado siempre vuelve.

Y cuando reaparecen sus hijos y antiguos vínculos, la vida cuidadosamente reconstruida empieza a desmoronarse.

Crítica de “Emilia Pérez”: una buena idea mal ejecutada

Técnicamente, “Emilia Pérez” sorprende, aunque no siempre para bien

Dirección y montaje

Jacques Audiard tiene momentos de gran acierto visual y narrativo. Sin embargo, la película transmite la sensación de estar constantemente descompensada.

Es como bailar un vals a ritmo de reguetón.

Los números musicales irrumpen en momentos poco orgánicos y, en muchas ocasiones, parecen distraer más que aportar profundidad a la trama.

El montaje resulta irregular.

Hay secuencias donde parece querer contarlo todo en una sola escena y otras en las que el espectador se pregunta qué acaba de suceder. La sensación general es de desconexión narrativa.

La mezcla de géneros (thriller, musical, drama identitario) no termina de ensamblarse con coherencia

Interpretaciones

Aquí es donde la película genera más debate.

Karla Sofía Gascón se entrega completamente a un personaje complejo: carismático, vulnerable, temible y humano al mismo tiempo. Su trabajo es valiente y comprometido. El problema no es su actuación, sino la indefinición del guion, que obliga a cambios de tono difíciles de sostener.

En cuanto al resto del reparto, incluyendo a Zoe Saldaña y Selena Gomez, sus personajes quedan algo desdibujados y funcionan más como soporte que como pilares dramáticos reales

Opinión final: ¿merece la pena ver Emilia Pérez?

Por momentos, parece que estemos viendo un musical dirigido por Quentin Tarantino con personajes que podrían haber salido del universo de Pedro Almodóvar.

El problema es que esa combinación no termina de cocinarse bien.

La idea es potente. Arriesgada. Diferente.

Pero el resultado final deja una sensación de oportunidad desaprovechada.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Emilia Pérez” es de un 4 sobre 10.




Ficha técnica de Emilia Pérez

Título original: Emilia Pérez

Año: 2024

Director: Jacques Audiard

Duración: 132 minutos

Género: Drama, Musical, Thriller,LGTBI



viernes, 6 de junio de 2025

Fuegos artificiales (2023), crítica y análisis

¿Cuántas veces hemos escuchado frases como “yo no quiero un hijo así” o incluso “prefiero un hijo muerto a un hijo gay”? Desgraciadamente, todavía demasiadas. Palabras que siguen doliendo hoy en día y que no solo afectan al colectivo LGTBIQ, sino a cualquiera con un mínimo de empatía y conciencia social.

Partiendo de esa herida abierta, hoy queremos hablar de una película que recupera uno de los episodios más oscuros y silenciados de la historia reciente de Italia: el conocido como crimen de Giarre. Ocurrido en octubre de 1980, este doble asesinato acabó con la vida de dos jóvenes cuyo único “delito” fue amarse. Más de cuarenta y cinco años después, el crimen sigue sin resolverse.

Argumento de Fuegos artificiales

En esta entrada nos centramos en “Fuegos artificiales” (“Stranizza d’amuri”), la ópera prima del cineasta siciliano Giuseppe Fiorello. Una película íntima y contenida, que no necesita gritar para hacerse oír y que se acerca con delicadeza a una Sicilia anclada en el tiempo, utilizando el silencio y la mirada para hablar de amor, miedo y represión en un contexto marcado por la homofobia y el peso de la tradición.

“Fuegos artificiales” nos desplaza a un ya lejano 1982, con una sociedad volcada totalmente en la celebración del mundial de futbol. En un pequeño pueblo de Sicilia nos encontramos con Gianni (interpretado por Samuele Segreto), un chico de 17 años marcado por un episodio reciente de su vida fue visto en un coche en actitud romántica con otro chico.

Gianni trabaja en el taller de motos de su padrastro y es acosado, maltratado y agredido casi a diario por un grupo de vecinos que frecuentan el único bar del pueblo, su único delito es ser homosexual.

Un día, tras repeler un intento de violación por parte de uno de los vecinos, Turi, huye con una motocicleta siendo perseguido por Turi. En un cruce y tras ser empujado, choca con otra motocicleta, conducida por Nino (a quien da vida Gabriele Pizzurro).

Nino es un joven extrovertido, de 16 años, hijo de una familia humilde de un pueblo vecino el cual aprende el oficio de su padre, propietario de un pequeño negocio de pirotecnia.

Poco a poco ambos jóvenes se van acercando, primero en una tierna amistad (ambos se sienten solos y desplazados), y tras unas tardes de baños en el río, paseos en moto, etc., en un bello y sincero enamoramiento.

Nino mirando con cariño a Gianni bajo los fuegos artificiales
Nino mirando con cariño a Gianni

Gianni pronto deja el taller de su padrastro para pasar a trabajar en la cantera del tío de Nino, para posteriormente trabajar en la pirotecnia del padre de Nino sustituyendo a este tras un ataque de asma que lo aparta de la pólvora.

Tragedia y lucha por el amor

Por desgracia para Nino y Gianni, son vistos por una vecina dándose un beso bajo la lluvia y, sin dudarlo mucho va a decírselo a Lina, la madre de Gianni. A Lina, se le viene el mundo abajo, algo que no pasa con el machismo de su marido y padrastro de Gianni. Al revés de lo que podríamos esperar de una madre que quiere a su hijo, Lina llama a la madre de Nino y le cuenta la mala imagen (la homosexualidad) de su hijo creando un auténtico cisma en la familia, tanto que Alfredo, el padre de Nino como su tío arremeten contra el chico con violencia y le impiden volver a ver a Gianni.

La vida de Gianni vuelve al pasado, trabajando en el taller de motos de su padrastro y encerrándose en casa, hasta que, un día, el tío de Nino y dos chulos le agreden violentamente en plena calle sin que nadie mueva un dedo.

Tras unos días separados y hundidos psicológicamente, el día de la final del mundial de futbol, Nino sale en busca de Gianni y ambos se alejan del pueblo para estar juntos… y, como os decimos siempre, hasta aquí lo que podemos contaros de la historia de “Fuegos artificiales”.

Crítica de Fuegos artificiales

Técnicamente os diremos que “Fuegos artificiales”, bajo la dirección del debutante Fiorello consigue transmitirnos una historia durísima con total sensibilidad respetando al máximo a los personajes. Esta película es un auténtico ejercicio de realismo emocional con una necesidad, a veces excesiva de embellecer el dolor que sufren.

El montaje de “Fuegos artificiales” se mueve entre la lentitud durante los momentos más íntimos a cortes rápidos en las secuencias más agresivas, aunque si peca en algo, es en cierta lentitud, sobre todo, en su tramo final.

Interpretaciones y personajes

Interpretativamente hablando,  os diremos que, tanto Segreto (Gianni) como Pizzurro (Nino) sostienen completamente “Fuegos Artificiales” con unas interpretaciones sinceras y sentidas. Segreto, nos dibuja un Gianni frágil, marcado por la homofobia que le rodea aunque nunca pierde el deseo de vivir libremente, y Nino nos da frescura y desparpajo. Sin lugar a duda, ambos maravillosos.

Opinión final: ¿merece la pena ver Fuegos artificiales?

“Fuegos artificiales” nos cuenta una historia sencilla donde dos adolescentes se conocen, se descubren, se acercan y se enamoran, y todo, en una Sicilia de 1982 que eso, no tenía espacio, pero sí muchos nombres despectivos. A nosotros no ha emocionado, nos ha marcado. Sin lugar a duda, “Fuegos artificiales” es un acto de memoria y justicia.

“Fuegos artificiales” es una película íntima que va creciendo en el estómago a medida que se acerca su desenlace. Porque nunca debió de pasar. Porque sigue pasando.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Fuegos artificiales” es de un 7.5 sobre 10.



Ficha técnica de Fuegos artificiales

Título original: Stranizza d’amuri

Año: 2023

Director: Giuseppe Fiorello

Duración: 134 minutos

Género: Drama, romántico, LGTBI,



lunes, 5 de mayo de 2025

El baile de los 41 (2020), crítica y análisis

El baile de los 41 - Poster

La represión social en el cine es un tema que ha sido explorado por distintas producciones y en diferentes épocas, géneros e incluso, contextos culturales. Por desgracia, ha habido muchos ejemplos y muchos casos en los que la propia sociedad o el Estado han ejercido discriminación o violencia hacia ciertos grupos o personas por considerarlos “otros” o “diferentes” por su orientación sexual, género, raza o ideología.

Muchas películas han utilizado el cine como herramienta de denuncia retratando la represión social, la lucha por superarla con el fin, sobre todo, de visualizar una situación injusta. Por ejemplo podemos encontrar “Milk” con la lucha del primer políticos abiertamente gay en EE.UU. o “Roma” con su lucha de clases y represión política.

En esta entrada, os queremos recomendar una película tan desconocida por gran parte de la sociedad como el propio hecho que denuncia, os hablamos de la película mexicana de 2020 dirigida por David Pablos que lleva por título: “El baile de los 41”.

Argumento de El baile de los 41

Para aquellos que no lo sepan, “El baile de los 41” no tiene nada que ver con la celebración de una aniversario, “El baile de los 41” es el nombre con el que fue bautizado el escándalo social sucedido en el México de comienzos del siglo XX, cuando una redada policial detuvo a 41 hombres, homosexuales, durante una fiesta privada.

“El baile de los 41” empieza desplazándonos a Ciudad de México, a finales del pasado siglo XIX, donde nos encontramos con Ignacio de la Torre (interpretado por Alfonso Herrera), diputado al congreso en vísperas de casarse con Amada Díaz (a quien da vida Mabel Cadena), la hija del presidente de México Porfirio Díaz.

Ignacio y Amada contraen matrimonio, pero pronto nos damos cuenta de que algo no funciona entre la pareja ya que, aunque Amanda está completamente enamorada de él, Ignacio parece ausente y muy distante cuando está con ella y más en la cama donde, como se dice vulgarmente, el hombre no funciona, y cuando lo hace continua totalmente ausente.

Un día, en los pasillos del congreso, Ignacio se cruza con un hombre con quien, sin pensarlo mucho, entabla conversación, es Evaristo Ribas (Emiliano Zurita) un joven con el quien, sin pretenderlo prende no solo una amistad si no también un enamoramiento.

Muchas noches, Ignacio o no vuelve a su casa marital o vuelve muy tarde, dejando a solas a su esposa quien, poco a poco se va comiendo la cabeza pensado que su esposo tiene una aventura, lo cual no se aleja mucho de la realidad ya que, muchas noches las pasa con Evaristo y otras en una casa donde, regularmente se junta un grupo de homosexuales para conversar, bailar y, de vez en cuando, tener sexo.

Paralelo a todo esto, Ignacio se quiere postular a Senador, manteniendo eso sí el soporte a su suegro, aunque este empieza a sospechar del matrimonio tan idílico que tienen su yerno y su hija.

Tragedia y caída

A finales de 1901, durante una acción ilegal de la policía, estos entran en la casa donde se celebran los encuentros homosexuales y detienen a los 42 participantes en la misma. Con todo, y antes de que la noticia vea la luz, uno de ellos se cae de la lista, Ignacio, y todo, para evitar el escándalo que supondría para la familia del presidente Porfirio Díaz.


El baile de los 41: Ignacio y Evaristo en una escena de la película
Ignacio y Evaristo en El baile de los 41

A partir de aquí la historia se acerca a su desenlace contándonos el hundimiento mental de Ignacio al ver que sus amigos han sido detenidos y las torturas a las que estos han sido sometidos, pero eso, nos lo guardaremos celosamente de la misma manera que la historia ha arrinconado los hechos reales de “El baile de los 41”.

Crítica de El baile de los 41

Técnicamente os diremos que “El baile de los 41” es una película artísticamente muy bella con una ambientación cuidada y reproducida al detalle tanto en lo referente al vestuario como reforzando el contraste entre lo público y lo privado, lo permitido y lo prohibido. Todo ello usando una paleta cromática llena de tonos íntimos.

Argumentalmente os diremos que “El baile de los 41” dispone de un guion que, basándose en hechos históricos reales consigue una mezcla casi perfecta entre realidad y dramatización dando especial importancia a temas como el poder, la doble moral y la identidad sexual.

Desde el punto de vista interpretativo, creemos muy importante remarcar el trabajo de Alfonso Herrera quien se entrega por completo a su complejo Ignacio de la Torre, transmitiendo sutileza, deseo, miedo y frustración, muy buen trabajo. También nos ha gustado mucho Emiliano Zurita dando vida a su Evaristo Rivas, un hombre sensible, idealista y fresco que, además, mantiene una gran química con Alfonso. Por tanto, genial su trabajo, solvente emocional y artísticamente.

Opinión final: ¿merece la pena ver El baile de los 41?

"El baile de los 41"no solo revive un escándalo olvidado. Le da voz a quienes la historia quiso borrar. Y nos recuerda que aún hoy, amar libremente sigue siendo un acto revolucionario.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “El baile de los 41” es de un 7 sobre 10.



Ficha técnica de El baile de los 41

Título original: El baile de los 41

Año: 2020

Director: David Pablos

Duración: 90 minutos

Género: Drama, LGTBI



martes, 18 de marzo de 2025

Rojo, blanco y sangre azul (2023), crítica y análisis

La historia del cine LGTBI, y más particularmente de las películas románticas dentro de esta categoría, son algo así como una historia de resistencia, de visibilidad y de evolución. Aunque el cine es cine desde hace más de 125 años, durante una gran parte de estos años las representaciones de las relaciones entre personas del mismo sexo fueron invisibilizadas, o distorsionadas hasta límites insospechados.

No fue hasta mediados de los años ochenta cuando irrumpieron directores como Pedro Almodóvar o James Ivory (con su maravillosa “Maurice”) que el amor entre personas del mismo sexo no empezó a tener cierto peso en las carteleras, aunque, eso sí, un peso muy marcado por el sufrimiento y la represión.

No fue hasta hace pocos años, con la llegada de títulos como “Call me by your name” o “Love, Simon” que la representación de las relaciones amorosas con total naturalidad y toda su complejidad, entre personas del mismo sexo o diferentes identidades de género, llegaron a nuestros cines.

Hoy en este rincón os queremos hablar de una película dirigida por el debutante estadounidense Matthew López. Corría 2023 y adaptaba la novela homónima de Case McQuiston de 2019. Os hablamos de “Rojo, blanco y sangre azul”.

“Rojo, blanco y sangre azul” empieza presentándonos a Alex Claremont-Díaz (a quien da vida Taylor Zakhar Perez), el hijo de la primera presidenta de los Estados Unidos de América. Alex se dirige a Londres donde debe asistir en representación de su madre a la fiesta de compromiso del príncipe heredero.

Durante la fiesta, y después de beber bastante, tiene un altercado físico con el príncipe Henry (a quien da vida Nicholas Galitzine), el tercero en la línea sucesoria del trono británico. Por dicho altercado ambos jóvenes acaban en el suelo cubiertos de tarta. Esa imagen, rápidamente circula por todo el mundo y en todos los medios.

A su vuelta a Estados Unidos, Ellen Claremont (Uma Thurman), la presidenta, interroga a Alex sobre el incidente y viendo que este puede interferir en su campaña electoral de su reelección, envía de nuevo a Alex a Londres donde deberá fingir amistad con Henry de la forma más pública posible.

Aunque al comienzo todo es frío y distante entre los jóvenes, poco a poco se van sincerando, Alex le cuenta Henry que no puede verle por un comentario que le hizo tres años atrás cuando se conocieron en otro acto, y Henry le cuenta el motivo de dicho comentario.

A partir de aquí, los encuentros se hacen más frecuentes y el contacto a través de email, de WhatsApp y teléfono se hace casi diario creando así una bella relación de amistad que acaba desembocando en un beso y de ahí, a un amor que tienen que explotar a escondidas.

Con todo, y a media campaña electoral para la reelección avanza, tras un viaje sorpresa de Henry para estar con Alex, este tiene que salir del armario con sus padres, los cuales lo aceptan y le aconsejan que piense sobre su futuro en la relación, por ser quienes son ambos.

Poco después, durante unas vacaciones en Texas, Alex le confiesa su amor a Henry y este, abrumado y temiendo no poder mantener su relación amorosa por su condición de heredero al trono, huye a Inglaterra.

Alex y el príncipe Henry durante sus vacaciones
Alex y el príncipe Henry durante sus vacaciones

Después de unos días separados, Alex se presenta en palacio y después de hablar con Henry le convence para continuar su relación, aunque pronto se deberán enfrentar a un nuevo problema, la filtración a la prensa de todos sus emails privados y, por tanto, su relación.

¿Se enfrentará Henry a su familia y, por tanto, a la familia real británica? ¿Saldrá a flote su relación? O pesará más el poder de las instituciones que el del amor. Como ya os podéis imaginar, para tener la respuesta de estas y otras preguntas, os tocará ver “Rojo, blanco y sangre azul”.

Técnicamente os diremos que “Rojo, blanco y sangre azul” nos ha sorprendido muy positivamente ya que, con su estética moderna y un buen trabajo de cámara que ayuda a enfatizar la carga romántica entre ambos jóvenes y sus problemas, logra transmitirnos de primera mano los sentimientos de estos en cada momento de la trama.

También nos ha gustado mucho la escenografía, tanto cuando la historia se ha desarrollado en Washington como cuando se ha desarrollado en los palacios británicos, los cuales ayudan a escenificar la grandiosidad de la familia real.

Desde el punto de vista interpretativo, nos ha gustado mucho el trabajo de Taylor Zakhar Perez dando calidez, energía y una gran capacidad de lucha a su Alex Claremon-Díaz. También nos ha gustado el trabajo de Nicholas Galitzine con su sutil y a la vez poderosa interpretación de Henry, un personaje más vulnerable que Alex por su condición. Además, nos ha encantado la química que destilaban ambos.

“Rojo, blanco y sangre azul” aborda temas tan complejos como el amor, la identidad, la familia y la lucha por la aceptación lidiando tanto con la sexualidad de cada uno de sus personajes como con el impacto que esta tiene en su vida pública.

"Rojo, blanco y sangre azul" no es solo una historia de amor entre un príncipe y el hijo de la presidenta de los Estados Unidos; es un cóctel explosivo de romance, poder, y las altas expectativas de las élites que, a menudo, se sienten como una jaula dorada.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Rojo, blanco y sangre azul” es de un 7.5 sobre 10.



Título original: “Red, White and Royal Blue” – 2023 – USA

Duración: 118 minutos

Dirigida por: Matthew López

Género: Drama, romántico, LGTBI

lunes, 10 de marzo de 2025

Mi policía (2022) crítica y análisis

Póster oficial de la película Mi Policía (2022) protagonizada por Harry Styles

Nadie en su sano juicio puede negar que el tiempo avanza inexorable, y a veces con él, la sociedad también avanza, aunque esto resulta más cuestionable cuando uno se informa en los noticiarios serios o incluso, está al caso de los comentarios que abundan, y mucho, en las principales redes sociales.

A veces pensamos que, como sociedad, somos mucho más abiertos y respetuosos que antaño pero si estamos más atentos a lo que sucede a nuestro alrededor sin creernos el ombligo del mundo o poseedores de la verdad absoluta, podremos observar que aunque hemos avanzado, la violencia contra el más débil, el machismo y la homofobia latente continúa entre nosotros.

Con todo, no nos engañaremos, estamos mucho mejor en la mayoría de los casos de lo que estaban nuestros padres y abuelos a mediados del pasado siglo XX., cuando se ambienta la película que os vamos a comentar en este pequeño rincón.

Basada en la novela homónima de la escritora británica Bethan Roberts publicada en 2021, la película que os traemos hoy en este rincón explora el dolor de la represión, el deseo y las decisiones difíciles en un mundo donde ser auténtico es un riesgo. Os hablamos de : “Mi policía”.

“Mi policía” empieza situándonos a finales de la pasada década de los 90, donde nos encontramos con Tom Burgess postrado en una silla de ruedas dialogando con Marion, su esposa. El tema de conversación es Patrick, un viejo conocido de ambos al que parece que Tom no quiere ver y al parecer, no quiere ni oír hablar, aunque poco podrá hacer porque Marion le ha invitado a su casa.

Una vez presentados, la historia realiza un flashback hasta el Brighton de la década de 1950, allí nos encontramos con una joven y tímida maestra, Marion (interpretada por Emma Corrin) conociendo al hermano de su mejor amiga, el joven policía Tom (a quien da vida Harry Styles). Sin apenas darse cuenta, Marion cae irremediablemente enamorada de Tom.

Poco a poco, Tom y Marion van compartiendo más y más tiempo, aficiones y lecturas. Unos años más tarde, y durante una visita al Museo de Arte de la ciudad, Tom conoce a Patrick (interpretado por David Dawson), el conservador del museo, con quien entablará una relación de amistad mostrándole este el gusto por el arte.


Patrick, Tom y Marion en una escena de la película Mi policía (2022)
Patrick, Tom y Marion en una escena de Mi Policía.

Los tres realizan una infinidad de actos juntos, desde visitar exposiciones, ir a cenas e incluso disfrutar de la ópera lo cual no tardará en levantar las primeras sospechas en la retrógrada y conservador sociedad británica de la época.

De buenas a primeras Marion no entiende los rumores, aunque cuando Patrick invita a Tom a un viaje a Venecia para acompañarle en calidad de ayudante en sus tareas de conservador de museo, empieza a sospechar la verdad, que no es otra que Tom y Patrick mantienen una relación sentimental paralela a la suya.

A la vuelta del viaje, ambos hombres son detenidos y acusados de desorden público por homosexualidad. En el juicio que son sometidos y al que Marion acude en defensa de Tom y de su también a amigo Patrick, tiene que escuchar lo escrito en el diario del conservador en el que este se refiere a Tom como “Mi policía”.

¿Qué es de su relación a partir de ese momento? ¿Volverán a hablarse o a verse en los 90 ambos hombres? Como es evidente, nosotros sabemos la respuesta estas y a otras preguntas pero, obviamente nos las guardaremos.

Técnicamente, “Mi policía” tiene uno de sus puntos fuertes en la ambientación y en el ritmo narrativo de la historia que nos cuenta, un ritmo lento, constante y sin precipitaciones, ideal para desarrollar plenamente las relaciones que unen a Tom, Patrick y Marion, mostrándonos sus caracteres y los puntos principales de su personalidad, lo cual nos permite entender en todo momento cómo y porqué actúan como lo hacen.

Desde el punto de vista argumental, nos gustaría remarcar como una historia ya vista en varias ocasiones en el cine o en televisión, continúa enganchándonos en “Mi policía”. Esto lo consigue con el más que acertado retrato de la conservadora sociedad británica frente conductas personales de parte de sus miembros (pertenecientes al colectivo LGTBI) al considerarlos aberrantes o enfermizos.

El punto, quizá, más débil de “Mi policía” es la falta de sorpresas en el desarrollo de la historia ya que, cuando se confirma la relación amorosa entre Tom y Patrick, uno ya sabe, aunque intentan camuflarlo, el lazo con la historia de finales de los 90 y el desenlace final.

Interpretativamente hablando queremos aplaudir y mucho, el trabajo del trío protagonista, Emma Corrin, Harry Styles y David Dawson ya que todos ellos consiguen transmitirnos totalmente su lucha contra los prejuicios, la homofobia y en favor del amor.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Mi policía” es de un 7 sobre 10.



“My Policeman” – 2022 – Reino Unido

Dirigida por: Michael Grandage

Duración: 113 minutos

Género: Drama, romántica, LGTBI