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jueves, 26 de marzo de 2026

Fabricante de lágrimas (2024): crítica, análisis y opinión

Póster oficial de la película El fabricante de lágrimas

La industria del cine, a lo largo de la historia, nos ha ofrecido un gran número de dramas románticos que nos han impactado y se han quedado marcados en nuestro cerebro, sin ir más lejos tenemos grandes clásicos como “El diario de Noa”, “Los puentes de Madison”, “Ghost. Más allá del amor”, “Brokeback Mountain”, etc.

La mayoría de estos dramas están protagonizados por personas adultas (con indiferente sexualidad) pero ¿Qué pasa con los más jóvenes? Pues, hemos de deciros que, los últimos años han tenido también su cuota de protagonismo en pantalla, sobre todo, los más pequeños con títulos como “Mi chica” o “Un puente haciaTerabithia” o incluso “A dos metros de ti”.

Con esta entrada, os queremos compartir nuestra crítica de "Fabricante de lágrimas", la película romántica de Netflix que adapta la exitosa novela homónima de Erin Doom y que se ha convertido en uno de los títulos más comentados de la plataforma.

En esta entrada nos centraremos en "Fabricante de lágrimas" (Fabbricante di lacrime), la adaptación cinematográfica de la primera novela de Erin Doom, una de las autoras juveniles más populares de Italia. 

Sinopsis de Fabricante de lágrimas

“Fabricante de lágrimas” empieza presentándonos, a modo de flashback, una de las protagonistas de la historia, la pequeña Nica quien sufre un aparatoso accidente en un viaje con sus padres fruto del cual, estos mueren dejando a la pequeña huérfana.

Poco después del accidente, Nica llega al orfanato de Sunnycreek, lugar regentado con mano de acero por la dura señora Margaret quien lleva a todos los huérfanos con mano de hierro, todos menos uno, Rigel (interpretado de adulto por Simone Baldasseroni), quien en poco tiempo se convierte en el principal enemigo de Nica.

La infancia de Nica y del resto de los huérfanos pasa entre castigos de Margaret y el relato de varias leyendas que se cuentan los pequeños, entre las cuales está la del fabricante de lágrimas, un artesano un tanto misterioso responsable de haber provocado los miedos y los sufrimientos de los seres humanos.

Ya en la actualidad, nos encontramos con una Nica adolescente que, de un día por otro ve cumplido su deseo, ser adoptada por una familia, los Milligan. Cuando los Milligan van a recogerla a Sunnycreek escuchan de fondo la bella melodía de piano que Rigel está tocando. Sorprendidos, se interesan también por el joven, llevándoselo también para casa.

Así, de esta manera, Nica acaba compartiendo casa y vida con la única persona con quien no quería: Rigel. Ya en casa, Rigel se muestra como realmente es, introvertido, inteligente y, sobre todo, extrañamente protector con Nica.

Poco a poco Nica y Rigel se irán uniendo, descubriendo, a través de su pasado en común de penurias que han vivido y de lo que han tenido que esconder que, únicamente tienen un camino para poder convivir y más, cuando cada uno de ellos tiene su particular forma de superar sus problemas, uno a través de la ira y la otra a través de la bondad.

Rigel y Nica en su casa adoptiva en El fabricante de lágrimas
Rigel y Nica en su casa adoptiva

Sí, al final resulta que tanto Nica como Rigel son “el fabricante de lágrimas” del otro, un fabricante que, en su caso actúa por un sentimiento tan profundo e importante como es el amor.

¿Cómo dos rivales pueden sentir tal atracción? ¿Pueden dos hermanos, adoptivos, tener una relación? ¿Conseguirán vencer su pasado y forjarse un futuro? Como es evidente, nosotros sabemos las respuestas a estas y otras preguntas, aunque os animamos a verla para obtenerlas.

Crítica de Fabricante de lágrimas

Sin haber leído la novela original de Erin Doom, podemos decir que "Fabricante de lágrimas" funciona como una película romántica juvenil claramente dirigida al público adolescente y a los seguidores de las historias de amor de Netflix.

Sí que es verdad que, argumentalmente, esta adaptación de "Fabricante de lágrimas" se queda en una historia bastante previsible y demasiado plana para todo el potencial que ofrecía su premisa.

Interpretativamente nos encontramos con dos trabajos que, pese a correctos, no despuntan tanto como deberían, parecen más pensados por competir con “Élite” y sus cuerpos 100% normativos que, por sus propias capacidades interpretativas, aunque aquí, tanto Simone Baldasseroni como Caterina Ferioli, como mínimo logran transmitirnos lo que sus personajes sienten.

Opinión y nota final

Aunque le hemos echado mucho de menos que asumiera más riesgos narrativos y sorprendiera más al espectador, "Fabricante de lágrimas" consigue funcionar como un correcto drama romántico juvenil. Los seguidores de la novela de Erin Doom y quienes disfruten de las películas románticas de Netflix probablemente encontrarán aquí una historia entretenida. 

Nuestra nota final para "Fabricante de lágrimas" es de un 5,5 sobre 10.


Ficha técnica de Fabricante de lágrimas


Título original: Fabbricante di lacrime

Año: 2024

Director: Alessandro Genovesi

Duración: 103 minutos

Género: Drama romántico



lunes, 2 de febrero de 2026

Call me by your name (2017), crítica y análisis

Cartel de Call Me by Your Name (2017), película de Luca Guadagnino

¡Qué difícil es olvidar un amor que te ha marcado! Y no es de extrañar, ya que al final, todo lo que se vive desde el corazón acaba siendo mucho más intenso que aquello que vivimos desde una perspectiva mucho más fría o simplemente, porque toca. O sino, decidnos ¿cuántos de los que nos leéis no recordáis vuestro primer amor, estéis o no con él?

La mayoría de nosotros hemos tenido un primer amor y lo hemos vivido de una forma totalmente particular y personal, aunque si analizáramos en profundidad los primeros amores de cada uno, estamos seguros que encontraríamos multitud de puntos en común entre ellos. Quizá fue un amor de verano, o encontraríamos unos inicios furtivos, una playa, larguísimas conversaciones, una rotura inesperada… Y todo, o casi todo, ha sido llevado alguna vez al cine.

Hoy en este rincón os queremos hablar de una de estas historias que llegaron a nuestras pantallas para marcar un hito enganchando a millones de espectadores. Se estrenó en el Festival de Sundance de 2017 y llegó a nuestras carteleras un año más tarde, a finales de enero de 2018, os estamos hablando de “Call me by your name”.

La historia de “Call me by your name” nos desplaza directamente al verano de 1983 en un pequeño pueblo del norte de Italia. Allí nos encontramos a la familia Perlman compuesta por el padre, el Sr. Perlman (Michael Stuhlbarg) profesor de arqueología, Anella Perlman (Amira Casar) la madre y Elio (Timothée Chalamet) el hijo de 17 años de la pareja.

Como cada año, los Perlman invitan a un estudiante a pasar el verano con la familia para ayudar al padre con la documentación académica. Ese verano de 1983 el estudiante elegido es Oliver (Armie Hammer) quien se acaba instalando en la habitación de Elio, para disgusto de este.

Los primeros días de los cuatro en Italia pasan con absoluta normalidad y sin apenas relación entre ambos chicos. Elio pasa el tiempo leyendo, tocando el piano y saliendo con una amiga suya, Marzia, mientras que Oliver pasa su tiempo trabajando e intentando relacionarse con una chica local.

Poco a poco, Elio y Oliver van pasando más tiempo juntos y aunque la relación entre Elio y Marzia avanza hasta el punto de mantener algunas relaciones sexuales, el chico no puede quitarse de la cabeza a Oliver sintiéndose cada vez más atraído por él. Al final, Elio se lanza y, sutilmente le cuenta a Oliver lo que siente por él dándole un furtivo beso en los labios.

Aunque de buenas a primeras Oliver duda sobre qué hacer, al final y siguiendo sus propias palabras, se deja llevar y empieza una relación con el enamorado Elio. Pero como ya os podéis imaginar, el verano va llegando a su final y nosotros, dejaremos aquí el desarrollo argumental de “Call me by your name”.

Técnicamente no os diremos que “Call me by your name” es una película maravillosa porque no lo es, pero lo que sí os diremos es que “Call me by your name” tiene un gran punto a su favor, un grandísimo guion capaz de contarnos una historia de amor de lo más normal que partiendo de una premisa positiva (el inesperado encuentro entre Elio y Oliver), y sin grandes dosis de drama ni lecciones o moralinas, consigue engancharnos a su trama y a sus personajes implicándonos con ellos.

Además del guion, “Call me by your name” destaca también por su cuidada BSO, con temas que se adaptan perfectamente a la historia de amor y a los sentimientos y situaciones que viven Elio y Oliver.

En el apartado interpretativo, en “Call me by your name” nos encontramos con dos grandes interpretaciones, la del joven Timothée Chalamet y la del más veterano Michael Stuhlbarg. En el caso de Chalamet, por dar vida a un Elio inseguro que descubre el amor autentico, dejando ver que, no solo es un actor en estado de gracia, sino que además con este papel continúa demostrando su gran potencial y progresión. En el caso de Stuhlbarg, pese a hacer un papel totalmente secundario, nos gustaría remarcarlo sobre todo por su brillante escena casi final hablando con Elio. En cuanto al resto, poco a decir, sólo que dan vida a sus personajes más que correctamente.

Para los miembros de este equipo, el único gran punto negativo de “Call me by your name” es su primer tercio de metraje, el cual se hace lento, sin que apenas suceda nada remarcable. Por suerte, el segundo y tercer tercio del mismo tienen un ritmo totalmente incremental.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Call me by your name” es de un 7.5 sobre 10, y os la recomendamos, sobre todo para aquellos que aun a fecha de hoy, piensan que el amor entiende de sexo o de edad.



“Call me by your name” - 2017 – Italia

Duración: 130 minutos

Dirigida por: Luca Guadagnino

Género: Drama, LGTBI



viernes, 6 de junio de 2025

Fuegos artificiales (2023), crítica y análisis

¿Cuántas veces hemos escuchado frases como “yo no quiero un hijo así” o incluso “prefiero un hijo muerto a un hijo gay”? Desgraciadamente, todavía demasiadas. Palabras que siguen doliendo hoy en día y que no solo afectan al colectivo LGTBIQ, sino a cualquiera con un mínimo de empatía y conciencia social.

Partiendo de esa herida abierta, hoy queremos hablar de una película que recupera uno de los episodios más oscuros y silenciados de la historia reciente de Italia: el conocido como crimen de Giarre. Ocurrido en octubre de 1980, este doble asesinato acabó con la vida de dos jóvenes cuyo único “delito” fue amarse. Más de cuarenta y cinco años después, el crimen sigue sin resolverse.

Argumento de Fuegos artificiales

En esta entrada nos centramos en “Fuegos artificiales” (“Stranizza d’amuri”), la ópera prima del cineasta siciliano Giuseppe Fiorello. Una película íntima y contenida, que no necesita gritar para hacerse oír y que se acerca con delicadeza a una Sicilia anclada en el tiempo, utilizando el silencio y la mirada para hablar de amor, miedo y represión en un contexto marcado por la homofobia y el peso de la tradición.

“Fuegos artificiales” nos desplaza a un ya lejano 1982, con una sociedad volcada totalmente en la celebración del mundial de futbol. En un pequeño pueblo de Sicilia nos encontramos con Gianni (interpretado por Samuele Segreto), un chico de 17 años marcado por un episodio reciente de su vida fue visto en un coche en actitud romántica con otro chico.

Gianni trabaja en el taller de motos de su padrastro y es acosado, maltratado y agredido casi a diario por un grupo de vecinos que frecuentan el único bar del pueblo, su único delito es ser homosexual.

Un día, tras repeler un intento de violación por parte de uno de los vecinos, Turi, huye con una motocicleta siendo perseguido por Turi. En un cruce y tras ser empujado, choca con otra motocicleta, conducida por Nino (a quien da vida Gabriele Pizzurro).

Nino es un joven extrovertido, de 16 años, hijo de una familia humilde de un pueblo vecino el cual aprende el oficio de su padre, propietario de un pequeño negocio de pirotecnia.

Poco a poco ambos jóvenes se van acercando, primero en una tierna amistad (ambos se sienten solos y desplazados), y tras unas tardes de baños en el río, paseos en moto, etc., en un bello y sincero enamoramiento.

Nino mirando con cariño a Gianni bajo los fuegos artificiales
Nino mirando con cariño a Gianni

Gianni pronto deja el taller de su padrastro para pasar a trabajar en la cantera del tío de Nino, para posteriormente trabajar en la pirotecnia del padre de Nino sustituyendo a este tras un ataque de asma que lo aparta de la pólvora.

Tragedia y lucha por el amor

Por desgracia para Nino y Gianni, son vistos por una vecina dándose un beso bajo la lluvia y, sin dudarlo mucho va a decírselo a Lina, la madre de Gianni. A Lina, se le viene el mundo abajo, algo que no pasa con el machismo de su marido y padrastro de Gianni. Al revés de lo que podríamos esperar de una madre que quiere a su hijo, Lina llama a la madre de Nino y le cuenta la mala imagen (la homosexualidad) de su hijo creando un auténtico cisma en la familia, tanto que Alfredo, el padre de Nino como su tío arremeten contra el chico con violencia y le impiden volver a ver a Gianni.

La vida de Gianni vuelve al pasado, trabajando en el taller de motos de su padrastro y encerrándose en casa, hasta que, un día, el tío de Nino y dos chulos le agreden violentamente en plena calle sin que nadie mueva un dedo.

Tras unos días separados y hundidos psicológicamente, el día de la final del mundial de futbol, Nino sale en busca de Gianni y ambos se alejan del pueblo para estar juntos… y, como os decimos siempre, hasta aquí lo que podemos contaros de la historia de “Fuegos artificiales”.

Crítica de Fuegos artificiales

Técnicamente os diremos que “Fuegos artificiales”, bajo la dirección del debutante Fiorello consigue transmitirnos una historia durísima con total sensibilidad respetando al máximo a los personajes. Esta película es un auténtico ejercicio de realismo emocional con una necesidad, a veces excesiva de embellecer el dolor que sufren.

El montaje de “Fuegos artificiales” se mueve entre la lentitud durante los momentos más íntimos a cortes rápidos en las secuencias más agresivas, aunque si peca en algo, es en cierta lentitud, sobre todo, en su tramo final.

Interpretaciones y personajes

Interpretativamente hablando,  os diremos que, tanto Segreto (Gianni) como Pizzurro (Nino) sostienen completamente “Fuegos Artificiales” con unas interpretaciones sinceras y sentidas. Segreto, nos dibuja un Gianni frágil, marcado por la homofobia que le rodea aunque nunca pierde el deseo de vivir libremente, y Nino nos da frescura y desparpajo. Sin lugar a duda, ambos maravillosos.

Opinión final: ¿merece la pena ver Fuegos artificiales?

“Fuegos artificiales” nos cuenta una historia sencilla donde dos adolescentes se conocen, se descubren, se acercan y se enamoran, y todo, en una Sicilia de 1982 que eso, no tenía espacio, pero sí muchos nombres despectivos. A nosotros no ha emocionado, nos ha marcado. Sin lugar a duda, “Fuegos artificiales” es un acto de memoria y justicia.

“Fuegos artificiales” es una película íntima que va creciendo en el estómago a medida que se acerca su desenlace. Porque nunca debió de pasar. Porque sigue pasando.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Fuegos artificiales” es de un 7.5 sobre 10.



Ficha técnica de Fuegos artificiales

Título original: Stranizza d’amuri

Año: 2023

Director: Giuseppe Fiorello

Duración: 134 minutos

Género: Drama, romántico, LGTBI,



miércoles, 29 de mayo de 2024

Nuovo Olimpo (2023), crítica y análisis

En algunas películas, las salas de cine tienen un elevado protagonismo. En ocasiones como escenario principal donde se suceden las tramas (por ejemplo, en el gran clásico “Cinema Paradiso”), en otras creando imágenes icónicas que perduran en el tiempo (como en “Amelie” o incluso “Cadena perpetua”).

Hoy, en este rincón os hablaremos de una película que tiene también, una sala de cine como protagonista. En esta ocasión, ejerciendo un papel importante en la primera parte de la película, aunque sin tanto simbolismo como los ejemplos que os hemos comentado antes.

Estrenada en el Festival de Cine de Roma de 2023 y distribuida directamente por la plataforma de streaming de Netflix en noviembre del mismo año, en esta entrada os hablaremos del drama romántico italiano “Nuovo Olimpo”.

“Nuovo Olimpo” empieza situándonos en la convulsa Italia de finales de la década de los 70, concretamente en el 1978. En sus calles conocemos a Pietro (a quien da vida Andrea Di Luigi) un joven y tímido estudiante de medicina quien se encuentra con la grabación de una película y cruza su mirada con un joven desconocido.

Días más tarde, Pietro va al cine a ver cine clásico, la sala escogida es “Nuovo Olimpo” donde dos filas más delante de su butaca está el joven con quien cruzó su mirada en la calle, es Enea (interpretado por Damiano Gavino) quien a los pocos minutos de proyección le propone salir al pasillo a fumar.

En el “Nuovo Olimpo”, salir a fumar al pasillo a fumar era sinónimo de ir a practicar cruising en los baños del cine. Aunque Pietro acude, rehúsa tener sexo con Enea en el baño quedando eso sí con él para el día siguiente. En este tiempo, Enea consigue de Alice, su amiga y amante, las llaves del piso de la abuela de esta.

En el encuentro del día siguiente saltan las chipas y el amor entre Pietro y Enea, teniendo sexo en varias ocasiones. Tras tan apasionada noche, quedan para el día siguiente en el cine para después ir a cenar, aunque la vida les tiene preparada otra cosa ya que, la revolución antifascista que se vive en las calles les separa sin contacto (no se habían intercambiado ni teléfono ni dirección) durante mucho tiempo.

Diez años más tarde nos encontramos con un Enea que acaba de estrenar una película inspirada claramente en el romance que tuvo con Pietro quien ve dicha cinta al lado de Giulia, su esposa en la actualidad. Tras ver la película, Pietro queda abrumado despertando recelos en Giulia. Al día siguiente, Pietro va al “Nuovo Olimpo” que ahora es un cine X esperando encontrar a Enea, pero encuentra a un viejo conocido que le pone al día de Enea.


Enea y Pietro en Nuovo Olimpo (2023), historia de amor en la Roma de los años 70
Enea y Pietro en Nuovo Olimpo (2023), romance ambientado en la Roma de los años 70.

Cinco años más tarde las vidas de Pietro (ahora convertido en médico oftalmólogo) y Enea vuelven a cruzarse, en esta ocasión en dos trenes de la misma estación. Aunque Enea está en una relación con Antonio, convive a menudo con los recuerdos hacia Pietro hasta que un día, se cruza con la exdueña del “Nuovo Olimpo” quien le recrimina que nunca volvió al cine, indicándole que ella tiene una carta que le escribió Pietro.

La historia se reinicia en 2015, casi 40 años después de su noche de pasión, en el momento en que Enea rueda su decimocuarta película y sufre un aparatoso accidente que le deja temporalmente ciego. Esta situación provoca que Enea acabe en manos de Pietro, cirujano oftalmólogo de guardia.

Durante la recuperación, y a ciegas aún, Enea reconoce a Pietro precipitando el desenlace de la historia, desenlace que, obviamente nos guardaremos en el tintero.

Técnicamente os diremos que “Nuovo Olimpo” nos ha dejado un sabor claramente agridulce. En el lado positivo hay que decir que nos presenta una buena historia de amor homosexual, aceptación y superación en una época muy convulsa y complicada de Italia. Y en el negativo, que esta misma historia de amor, bajo nuestro particular punto de vista, estira en exceso el metraje y por tanto la trama para contarnos casi 40 años, muy superficiales, de unas vidas que se van cruzando en momentos quizá demasiado provocados (o poco naturales).

Particularmente hemos echado y mucho de menos conocer más la historia de Enea y Pietro, saber lo que piensan, saber por lo que sufren, conocer porque no volvieron al cine tras los altercados de 1978 ni intentaron encontrarse.

Lo que sí nos ha gustado y mucho es la escenografía, retratándonos tanto una bella Italia (durante los 40 años que transcurren), como una bellísima relación sexual entre los protagonistas rodada con un gran tacto y mucha finura para que los desnudos masculinos que aparecen queden totalmente integrados y naturalizados.

Interpretativamente hablando os diremos que tanto Damiano Gavino dando vida a Enea, como Andrea Di Luigi haciendo lo propio con Pietro realizan un gran trabajo transmitiéndonos lo que la escueta definición de sus personajes les permite, haciéndolo además con una gran química entre ellos.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Nuovo Olimpo” es de un 6 sobre 10.



“Nuovo Olimpo” – Italia – 2023

Dirigida por: Ferzan Ozpetek

Duración: 111 minutos

Género: drama, romántico, LGTBI



domingo, 4 de agosto de 2019

La vida es bella (1997), crítica y análisis

La vida es bella Cartel

Hay películas que pese a ser consideradas auténticas obras maestras de la historia del cine por una inmensa mayoría de sus espectadores, no consiguen la unanimidad ni entre estos y ni mucho menos entre la crítica profesional, la mayoría de veces porque, no nos engañemos, tratan temas políticos o demasiado complejos.

Hoy en este pequeño rincón os traemos nuestra reseña de una de estas películas, una cinta que hacía muchos años que teníamos en el cajón esperando su momento precisamente por la fama que tiene y por su temática. Sí, hoy os hablaremos de la cinta italiana de 1997, “La vida es bella”.

“La vida es bella” nos desplaza directamente a 1939, con la Segunda Guerra Mundial a punto de estallar, cuando Guido Orefice (Roberto Benigni), un joven judío-italiano y su amigo Ferruccio llegan al pueblo toscano de Arezzo para trabajar de camareros en el hotel del tío de Guido.

Guido es un joven alegre, bromista y divertido que tiene la ilusión de, una vez consiga el dinero suficiente, abrir una librería en Arezzo. Durante los primeros días en el pueblo, Guido conoce a la bella Dora (Nicoletta Braschi), una profesora del pueblo de la que se enamora perdidamente.

Desde ese momento Guido intenta a toda costa conquistar a Dora, buscándola, piropeándola, haciéndole bromas, aunque tiene un grave hándicap, la joven es la prometida de un regidor fascista del pueblo. Ni los primeros ataques xenófobos que sufren tanto Guido como su tío consiguen minar ni la voluntad ni el sentido del humor de nuestro protagonista. Tanto es así que, durante la fiesta de compromiso de Dora y su novio en el hotel, Guido se lanza y se declara a Dora quien sin muchos remilgos abandona a su novio para irse con Guido.

Seis años más tarde, nos encontramos con la familia formada por Guido, Dora y el pequeño Giosué (Giorgio Cantarini), ella continua de profesora en el pueblo, él regenta una librería y continua enfrentándose a la vida, a la guerra y a la formación de Giosué con su particular optimismo, incluso el día en que son obligados a subirse a un tren con el resto de judíos del pueblo y Dora, para ser llevados a un campo de concentración.

Una vez en el campo de concentración y ante las atrocidades que allí se desarrollan (trabajos forzados, segregación por sexos, cámaras de gas, eliminación de los no útiles para trabajar, etc.), Guido se inventa un juego para distraer y ocultarle cruda realidad a Giosué, el juego se trata de ganar el máximo de puntos, sumando puntos si se esconde, quitándole puntos si llora, si pide comida o pregunta por su madre.

Guido lo intenta todo con el fin de salvar a su pequeño, desde juegos de escondite hasta llevarlo a una cena en la casa de los militares (donde acaba trabajando de camarero además de en los altos hornos del campo) para que el pequeño pueda comer.

El tiempo corre, cada vez hay menos niños en el campo y cada vez está más cerca el final de la Segunda Guerra Mundial aunque como ya os podéis imaginar, no os contaremos lo que sucede en “La vida es bella” a partir de este momento.

Técnicamente “La vida es bella”, nos os vamos a engañar, es una película maravillosa, una de esas películas que todo el mundo debería ver, como mínimo, una vez en la vida, con un hilo argumental ambientado en el Holocausto vivido durante la Segunda Guerra Mundial en Europa, relatando su dureza pero mezclando este relato con la potente historia de amor que vive la familia protagonista y el histriónico sentido del humor que guía la vida de Guido y a la vez la de su familia durante su periplo por los oscuros años de la ocupación nazi de Italia. También muy remarcable, la célebre banda sonora que acompaña perfectamente la acción en cada secuencia.

Desde el punto de vista interpretativo nos gustaría remarcar el grandísimo trabajo de Roberto Benigni dando vida Guido Orefice. Para muchos, quizá, realiza un trabajo sobreactuado y sobrevalorado, para los miembros de este equipo, nada más lejos de la realidad ya que con su trabajo ayuda a conseguir lo que realmente quiere transmitir “La vida es bella”, el valor del amor, del positivismo y sobre todo de la esperanza (el esfuerzo de caras y gestos con el pequeño Giosué en el campo de concentración es simplemente brutal) en un mundo totalmente loco. En cuanto al resto de intérpretes, pues queremos remarcar también del pequeño Giorgio Cantarini (Giosué) quien pese a no tener grandes diálogos, sus caras valen su peso en oro.

Para los miembros de este equipo, “La vida es bella” es una auténtica obra maestra, una cinta que debería estar en cualquier filmoteca y dvdteca que se precie, tanto por interpretaciones como por mensaje. Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “La vida es bella” es de un 9.5 sobre 10.



“La vita è bella” – Italia – 1997

Dirigida por: Roberto Benigni

Duración: 117 minutos

Género: Comedia, drama


sábado, 15 de junio de 2019

Cinema Paradiso (1988), críticas y análisis

Cinema Paradiso Cartel
Aunque para muchos, y gracias al género que tanto abunda en nuestras salas los últimos años, el cine es entretenimiento puro, hubo un tiempo no muy lejano en que era algo más. En esa época, el cine era una sucesión de imágenes acompañadas de buena música que nos contaban una historia la cual mágicamente, despertaba nuestros sueños, emociones y sentimientos.

Seguramente entre todos podríamos generar una larga lista de títulos de este cine tan particular donde, sin ningún género de duda nos encontraríamos la gran cinta italiana de 1988, “Cinema Paradiso” que es, además, la cinta que os queremos comentar hoy.

“Cinema Paradiso” nos desplaza directamente a la Roma de los años 80. Allí nos encontramos con Salvatore Di Vita (Jacques Perrin), un famoso director de cine italiano durante un regreso a su casa por la noche. Una vez en casa, su novia actual le transmite la noticia de que ha llamado su madre para informarle que un tal Alfredo ha muerto en Giancaldo (Sicilia), su pueblo natal.

Salvatore, quien hace 30 años que abandonó Giancaldo para no volver, se mete en la cama e inmediatamente empieza a pensar en su infancia, pocos años después de la Segunda Guerra Mundial, cuando con únicamente 6 añitos era conocido como Totó (Salvatore Cascio), un joven travieso con un amor de lo más particular, el cine.

En esos años difíciles y con un padre desaparecido en la guerra, Totó pasa todo el tiempo libre que tiene en el cine de Giancaldo, el “Cinema Paradiso”, donde además de ver todas las películas que se proyectan, descubre que el párroco del pueblo censura las escenas más calientes de las cintas, y se empieza a interesar por la sala de proyección, donde después de un tira y afloja acaba entablando una particular amistad con Aldredo (Philippe Noiret) el proyeccionista.

 
Totó y Alfredo, en la sala de proyección del "Cinema Paradiso"
Totó y Alfredo, en la sala de proyección del "Cinema Paradiso"

Con el paso de los días, la confianza entre ambos ha ido creciendo, y lo ha hecho tanto que Alfredo le enseña a Totó cómo funciona el proyector empezando así a ayudarle en su trabajo. Un día, con el cine repleto, Alfredo decide proyectar la película además de en la sala, en la pared de una casa cercana, con tan mala suerte que el proyector se prende y el cine entero es devorado por las llamas. Por suerte para Alfredo, el pequeño Totó consigue rescatarlo aunque el precio que acaba pagando el bueno de Alfredo es alto, ya que queda totalmente ciego.

Tiempo después, un vecino del pueblo reconstruye el “Cinema Paradiso” convirtiéndolo en el “Nuevo Cinema Paradiso” y dándole el trabajo de proyeccionista al pequeño Totó, ya que es el único del pueblo capaz de realizar dicho trabajo.

10 años más tarde, un Totó adolescente continúa proyectando en el cine, pero su afición ha ido más allá, ya que, además de haber descubierto el amor, ha empezado a experimentar con una cámara de cine doméstica, y todo con la ayuda y consejos de su buen amigo Alfredo. A la vuelta del servicio militar y después de un amor fallido, Alfredo insta a Totó a abandonar Giancaldo para seguir el destino de su corazón, y hacerlo sin mirar atrás.

Como es evidente, lo hace, aunque nosotros no os contaremos lo que ocurre, ni obviamente, como afecta esto al desenlace de “Cinema Paradiso”.

Lo que sí que os contaremos es nuestro punto de vista sobre el apartado técnico de “Cinema Paradiso”, en el que nos encontramos con un fabuloso trabajo de Giuseppe Tornatore (su director) quien consigue aunar algo tan difícil como: un buen guion, un gran montaje, un bien escogido casting y una maravillosa Banda Sonora Original (esta, de las manos del maestro Ennio Morricone y de su hija Andrea) y hacerlo además, con una carga emocional rara vez vista en el cine, usando precisamente el cine y la amistad entre dos personajes diametralmente opuestos para transmitir dicha emoción. Sin lugar a dudas un trabajo excelente.

Desde el punto de vista interpretativo os diremos que en “Cinema Paradiso” nos encontramos, principalmente, antes dos excelentes trabajos, el de Philippe Noiret dando vida al sufrido, paternalista y abnegado Alfredo y sobre todo el del pequeño Salvatore/Totó (Salvatore Cascio) quien consigue transmitirnos como muy pocos en el cine el sentido de la amistad auténtica (con el amor entre amigos que mantiene con Alfredo), del primer amor, y como no, de ese gran amor de su vida, el cine. En definitiva, dos grandísimos trabajos retroalimentándose de dos grandes personajes.

En el equipo creemos que con “Cinema Paradiso” estamos ante una película realmente excepcional, una de esas películas que no sólo dan sentido al séptimo arte, sino que ayudan también a crecer al propio espectador. Para los miembros de este equipo “Cinema Paradiso” es una auténtica joya, una obra imperdible, y como tal, recibe muestro 10 sobre 10.





Título original: “Cinema Paradiso” – 1988 – Italia
Duración: 155 minutos
Dirigida por: Giuseppe Tornatore
Género: Drama

jueves, 4 de septiembre de 2014

Perdona si te llamo amor (2014), crítica y análisis


Perdona si te llamo amor - Cartel España
Hablar de cine italiano es ciertamente complicado, pues, como todos sabemos, la italiana no es una industria cinematográficamente potente, salvo grandísimas excepciones como: “La vida es bella” o “Cinema Paradiso”. En los últimos tiempos, desde el país transalpino solo nos han llegado comedias frescas, que, aunque han tenido gran aceptación no se puede decir que sean grandes obras, como por ejemplo, la saga de “Manuale d’Amore”.

Dentro de este último grupo encontramos la película que hemos escogido para comentaros hoy, “Perdona si te llamo amor” de Federico Moccia.

La historia de “Perdona si te llamo amor” nos sitúa directamente en la Roma de comienzos del actual siglo XXI. Allí, nos encontramos a Álex (Raoul Bova), un publicista de 37 años que vive en un lujoso apartamento con su novia Elena. Entre ellos parece que todo va bien, hasta el momento en que Álex le pide matrimonio a Elena y ésta le abandona.

Solo y angustiado, Álex se vuelca en sus amigos y en su trabajo. Un día, saliendo de la oficina y volviendo a casa, tiene un accidente con una chica y su moto. La joven es una estudiante de 17 años llamada Niki Cavalli (Michela Quattrociocche), divertida, dicharachera y sobre todo, lanzada y con muy pero que muy poquita vergüenza.

Niki, que se encuentra preparando la selectividad, decide aprovecharse del accidente para convertirse en la sombra de Álex. Se hace recoger a la salida del colegio, le llama constantemente, va a su casa... en definitiva, convierte a Àlex en su novio.

A los pocos días, nuestros protagonistas ya parecen una pareja ante todos, lo cual, sin lugar a dudas, y pese a la diferencia de edad que les separa, sienta de mil maravillas a Álex, tanto en su vida personal como en su vida laboral.

Àlex y Niki, la pareja protegonista de "Perdona si te llamo amor"
Àlex y Niki, la pareja protegonista de "Perdona si te llamo amor"


Pero como no todo podía salir bien en la vida de Álex y Niki, un tiempo después Elena reaparece en escena con intenciones de retomar su historia con Álex, aunque lo que pasa a partir de aquí, ya os podéis imaginar, no os lo vamos a contar en esta crítica.

Lo que sí os vamos a contar es nuestra particular opinión sobre “Perdona si te llamo amor”.

Lo más destacable de “Perdona si te llamo amor” es, sin lugar a dudas, su desarrollo argumental, al tratarse de una historia con muchas posibilidades y actual (la diferencia de edad entre dos enamorados), aunque, lamentablemente, su desarrollo queda, quizá demasiado cojo, es decir, podría haber llegado más lejos, tener más giros y sobretodo, enganchar más.

En cuanto a las interpretaciones, a los del equipo nos gustan especialmente los dos protagonistas, Raoul Bova y Michela Quattrociocche, para nosotros unos auténticos desconocidos que consiguen acercarnos a sus personajes, a sus problemas y a sus inquietudes, por lo tanto, ahí va punto positivo.

También es muy positiva nuestra valoración respecto a su ambientación, pues es sumamente gratificante ver los exteriores en la bellísima Roma, más concretamente en el bohemio Trastevere.

Con todo, para nosotros pesa mucho más la falta de precisión del argumento que la ambientación, lo que condiciona claramente nuestra valoración, la cual es en este caso de  5.5 puntos sobre 10.





Título original: “Scusa ma ti chiamo amore” – 2008 – Italia
Dirigida por: Federico Moccia
Duración: 105 minutos
Género: Comedia romántica