El verano cinematográfico de 2011 resultó, sin lugar a dudas, uno de los más fríos de los últimos años. Y no hablamos solo de temperaturas (al menos en nuestra región), sino de una cartelera dominada por la repetición y la falta de riesgo creativo.
Durante estos meses asistimos al regreso de viejos superhéroes como "Capitán América" o "Linterna Verde", al cierre de sagas interminables como "Harry Potter", a precuelas innecesarias ("El origen del planeta de los simios"), secuelas sin alma ("Manuale d’amore 3"), renovaciones forzadas ("Conan el Bárbaro") y una avalancha de comedias veraniegas pensadas para pasar el rato.
Un panorama poco estimulante tanto para los cinéfilos habituales como para quienes simplemente buscan refugiarse del calor en una sala de cine sin la sensación de haber sido estafados por el precio de la entrada.
Visto lo visto, en el equipo teníamos claro que este verano nos situábamos más en el segundo grupo: esperar poco y conformarnos con un entretenimiento ligero, confiando más en las comedias que en las grandes superproducciones.
Por eso, cuando apareció el tráiler de "La boda de mi mejor amiga" (Bridesmaids, 2011), decidimos darle una oportunidad. No acudimos el día del estreno, pero tampoco dejamos pasar demasiado tiempo (el calor extremo en Catalunya ayudó a la decisión), aunque en esta ocasión entramos a la sala sin palomitas... una señal que, en retrospectiva, quizá ya anticipaba el resultado.
La película nos presenta a Annie (Kristen Wiig), una treintañera atrapada en una vida sentimental desastrosa, un trabajo que detesta y una profunda desorientación vital. Todo empeora cuando recibe la noticia de que su mejor amiga, Lilian (Maya Rudolph), va a casarse.
Este anuncio supone un auténtico terremoto emocional para Annie: no solo teme perder a su amiga y confidente, sino que además debe asumir el papel de dama de honor en una boda de alto nivel social para la que claramente no está preparada.
Annie nunca ha sido dama de honor, y mucho menos en un evento rodeado de la jet set. El conflicto se intensifica al conocer al resto del grupo de amigas de la novia:
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Helen (Rose Byrne), excéntrica, controladora y claramente competitiva
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Megan (Melissa McCarthy), vasta, deslenguada y excesiva
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Rita (Wendi McLendon), madre de familia con libido desatada
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Becca (Ellie Kemper), la clásica chica mojigata
Un cóctel que, sobre el papel, prometía tensiones, rivalidades y situaciones cómicas memorables.
Lamentablemente, "La boda de mi mejor amiga" nos sorprendió, aunque no en el buen sentido. Nos encontramos ante una película excesivamente lineal, con más de dos horas de metraje que se sienten largas, sin ritmo, sin giros narrativos y con una alarmante falta de momentos realmente memorables.
No es que no tenga escenas cómicas (las tiene), pero la mayoría de las mejores ya aparecían en el tráiler, lo que resta impacto a la experiencia. Del resto, solo se salvan claramente las secuencias protagonizadas por Melissa McCarthy, cuyo humor escatológico aporta algo de frescura, especialmente la ya mítica escena en la tienda de vestidos de dama de honor. Ver a la novia cruzando la calle con el vestido mientras Megan ocupa el lavabo… sí, eso es de lo mejor de la película.
Por todo ello, y aunque sea por los pelos, en el equipo no nos queda otra opción que suspender "La boda de mi mejor amiga", otorgándole una nota final de 4 sobre 10.
“Bridesmaids” – USA – 2011
Dirigida por: Paul Feig
Duración: 128 minutos
Género: Comedia
Será una película idónea para un sábado o domingo por la tarde y online. Gracias por la crítica!
ResponderEliminarA mi me pareció una buena comedia, no digo que fuera de aquellas que recuerdas ciertas escenas durante años, pero perfecta para una tarde de Sábado y te apetece ver algo en casa ;-)
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