lunes, 2 de marzo de 2026

Extraño río (2025), crítica y análisis

Póster oficial de la película Extraño Río (2025)

Viajar a veces puede convertirse en una forma elegante de escapar, en otras ocasiones puede que la esencia de viajar ayude a uno a convertirse en alguien distinto, en un lugar donde nadie le conoce. Este impulso, en ocasiones despierta una parte silenciosa, como la que nos cuenta la película “Extraño río” (2025) del debutante Jaume Claret Muxart.

Al principio todo es extrañeza. Los gestos se vuelven conscientes, el cuerpo, tan conocido tiene nuevas e inesperadas recciones. Nada es completamente familiar y a la vez, tampoco completamente ajeno, aunque uno se siente vulnerable como en el despertar sexual, donde hay torpeza, ensayo, incertidumbre y, sobre todo, temor al rechazo y a la incomprensión.

Argumento de Extraño río

Extraño río nos cuenta la historia de Didac, un adolescente de 16 años que está de viaje en bicicleta con sus padres y sus dos hermanos pequeños a lo largo del río Danubio durante unas vacaciones de verano constituyendo una mezcla de turismo, convivencia familiar y autodescubrimiento.

Al principio de la aventura, el viaje se nos presenta como algo maravilloso: calor, paradas para el baño junto al río, conversaciones, etc. Sin embargo, con el paso de los días, Didac empieza a mostrar cierta distancia con el resto ya que, se siente demasiado mayor para compartir espacios con sus hermanos, aunque necesita de la protección paterna.

Nadando hacia un amor desconocido

Una mañana, mientras Didac nada, cree ver la imagen de un chico nadando desnudo y emergiendo de las aguas del Danubio, aunque no logra verle claramente. Los siguientes días, el chico se va apareciendo a Didac, mientras su relación con la familia va tensándose y necesitando más espacios para él.

La llegar a un pueblo, la familia se disgrega ya que, mientras los padres se apasionan por la arquitectura, Didac se encuentra con el joven iniciando una carrera por el pueblo para encontrar juntos, un rincón donde sentarse, mirarse y darse un beso fugaz.

A partir de este, Didac y el joven se lanzan, sin apenas cruzar palabras, en un viaje en barca por las aguas del Danubio, compartiendo miradas, besos, abrazos en una relación más visual y simbólica que sexual, es el auténtico despertar sexual y emocional de Didac.

Crítica de Extraño río

Una de las cosas que más nos han sorprendido de Extraño río es la construcción que su debutante director, Jaume Claret Muxart le ha dado, con largos silencios envolviendo situaciones cotidianas dramáticas, pero sin exceso de dramatización, observación de la situación desde la distancia y, sobre todo, la presencia, siempre en movimiento del agua del Danubio lo cual nos lleva a reflexionar sobre su gran metáfora: el mundo no se explica, se experimenta. Y todo, eso sí, enfocado desde una gran sensibilidad.

Otro de los puntos muy positivos de Extraño río es su fotografía. Tiene un montaje fotográfico que nos insiste en la naturaleza, el movimiento, las superficies, la humedad, el calor… en definitiva, en todo lo que influye en el deseo corporal.


Didac descubriendo el amor en Extraño Río
Didac explorando el primer amor en Extraño Río durante sus vacaciones

Como punto algo más controvertido, en Extraño río tenemos el ritmo y montaje ya que, nos muestra como si todo pasara lentamente, el pedaleo, los baños en el río, los paseos dando la sensación de que el tiempo no pasa, y por momentos, no os lo negaremos, aburriendo un poco al espectador. Evidentemente, la cosa cambia al aparecer el chico y provocar, planos más cortos, rápidos, miradas...

Similitudes y diferencias con otros despertares sexuales

En el mundo del cine tenemos dos grandes referentes en los despertares sexuales, God’s Own Country (Tierra de Dios) y Call me by your name. En la primera tenemos, como aquí, un despertar adulto en la naturaleza, aunque ahí con un marcado deseo sexual. En la segunda en cambio, con un amor adolescente, aunque mientras Guadagnino con su Elio nos habla, aquí Didac siente y observa.

Interpretaciones y personajes

En Extraño río, las interpretaciones se basan en el naturalismo reduciendo al máximo los diálogos y desplazando el peso dramático hacia la conducta y presencia en escena de sus personajes. En este sentido, no ha encantado el trabajo del debutante Jan Monter dando vida a Didac quien no ha hecho sentir en cada uno de sus planos.

En cuanto a los intérpretes adultos poco a decir, ya que su presencia, como en la vida misma, se basa en las rutinas (pedalear, comer, montar el camping, etc.)

Opinión final: ¿merece la pena ver Extraño río?

“Extraño río” nos cuenta una historia sencilla donde un adolescente siente que algo está cambiando en su interior y debe romper el cascarón. Al final, lo hace en un viaje por el Danubio donde se le aparece otro joven que, real o no, le ayuda a descubrirse.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Extraño río” es de un 6.5 sobre 10.



Ficha técnica de Extraño río

Título original: Extrany riu

Año: 2025

Director: Jaume Claret Muxart

Duración: 107 minutos

Género: Drama, LGTBI



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