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lunes, 28 de septiembre de 2026

La bola negra (2026): los silencios que heredamos

Poster de La bola negra (2026)

No somos especialmente fans de Los Javis. Y, para qué vamos a engañarnos, tanta bola alrededor de La bola negra también nos daba un poco de miedo. Cuando una película parece convertirse en “la película que tienes que ver”, uno corre el riesgo de entrar en la sala más pendiente del fenómeno que de lo que tiene delante.

Pero salimos de allí llorando. Y, unas horas después, seguimos pensando en ella. Porque La bola negra no se queda en una historia sobre el pasado, sobre la represión o sobre unos cuantos maricones que tuvieron que esconder quiénes eran. Habla de todo lo que se nos ha metido dentro durante generaciones: el miedo, el silencio, la vergüenza y esa necesidad de esconder aquello que se sale de “la normalidad” para sobrevivir.

Y también habla del presente. De lo fácil que es pensar que aquello ya pasó y que nunca volverá. Pero quizá los derechos no desaparecen de golpe. Quizá basta con empezar a cuestionarlos, a señalar al diferente, a convertirnos otra vez en un problema. Por eso hay que seguir removiendo la tierra. Porque cuando aramos esos campos aparecen nombres, historias, vidas y amores que alguien quiso enterrar. Y La bola negra consigue que, por un momento, no podamos mirar hacia otro lado.

Sinopsis de La bola Negra.

La bola negra nos lleva hasta 1932, 1937 y 2017 para contarnos las historias de tres hombres separados por décadas, pero unidos por el deseo, el dolor, la sexualidad y una herencia que atraviesa generaciones.

En 1932, un joven se enfrenta a una sociedad que pretende decidir cómo debe ser su vida y a quién puede amar. En 1937, en plena Guerra Civil, un soldado y un hombre al que debe vigilar se encuentran unidos por una relación que no debería existir. Y en 2017, un joven historiador se verá obligado a mirar hacia un pasado que creía lejano mientras intenta reconstruir una historia que todavía tiene mucho que contar.

Tres historias que transcurren en épocas muy diferentes, pero que acabarán demostrando que hay heridas que no desaparecen con el paso del tiempo y que algunas historias de amor se niegan a quedar enterradas.

Crítica de La bola Negra.

Hay películas que cuentan una historia y hay películas que, cuando terminan, te obligan a seguir completándola en tu cabeza. La bola negra pertenece claramente a las segundas. Sus tres historias, separadas por décadas y circunstancias muy diferentes, tienen algo en común: hombres intentando vivir, amar y ser ellos mismos en sociedades que les han dejado muy claro que eso tiene un precio.

Porque la represión no consiste solamente en perseguir o castigar. También consiste en conseguir que alguien tenga miedo de ser quien es. En enseñarle qué puede decir, qué puede hacer, a quién puede querer y, sobre todo, qué debe esconder. Y eso es algo que La bola negra entiende muy bien. Tres épocas distintas, pero heridas que pasan de una generación a otra. Porque nosotros también hemos heredado sus silencios.

Y ahí aparece una de las grandes ideas de la película: la memoria. Durante demasiado tiempo se enterraron cuerpos, pero también deseos, relaciones, recuerdos y vidas que no encajaban en aquello que otros decidieron que era “normal”. Por eso hay que seguir removiendo la tierra. Porque cuando aramos esos campos pueden aparecer nombres, historias, vidas y amores que alguien quiso hacer desaparecer.

Y quizá lo más incómodo es que La bola negra no nos permite mirar todo aquello como algo exclusivamente del pasado. Es muy fácil pensar que nosotros ya hemos dejado atrás ese mundo, pero los derechos que hoy damos por conquistados no aparecieron solos. Y tampoco tenemos garantizado que todo avance siempre en línea recta. No hace falta que vuelva exactamente el mismo mundo. Basta con que vuelvan algunas de sus ideas.

Por eso hemos salido del cine emocionados, sí, pero también un poco removidos. Porque La bola negra habla de quienes estuvieron antes que nosotros, pero también nos recuerda algo muy sencillo: mientras sigamos contando sus historias, será mucho más difícil volver a enterrarlas.

Personajes e interpretaciones

Si hay una pareja de personajes que nos ha dejado huella, esos son Sebastián (Guitarricadelafuente) y Rafael (Miguel Bernardeau). Su historia, situada en 1937, en plena Guerra Civil, es probablemente una de las partes más emocionantes de La bola negra: dos hombres que se encuentran en mitad de la guerra y que intentan vivir lo que sienten en un momento en el que hacerlo puede tener consecuencias.


Sebastián y Rafael en La bola negra (2026)
Sebastián y Rafael, protagonistas de la historia de 1937 en La bola negra

Guitarricadelafuente debuta en el cine con un personaje que exige mucho más que presencia. Sebastián es un hombre atrapado entre la guerra, sus convicciones y aquello que siente por Rafael, y el actor consigue transmitir muchísimo desde la contención. Bernardeau, como Rafael Rodríguez Rapún, aporta una enorme sensibilidad a un personaje que carga además con la conexión con Lorca y con una historia real detrás. Y juntos funcionan especialmente bien.

Carlos (Milo Quifes) protagoniza la historia de 1932, directamente relacionada con la obra inacabada de Lorca, mientras que Alberto (Carlos González) nos lleva hasta 2017 y se convierte en el hilo que permite que todas esas historias terminen encontrándose.

¿Y Lorca? Pues precisamente eso: una presencia fundamental, pero no el protagonista. La bola negra utiliza su obra, su figura y su memoria para construir algo mucho más grande que un biopic. Y creo que ahí está uno de sus grandes aciertos.

¿Merece la pena ver La bola negra?

Sí. Y quizá lo más curioso es que no esperábamos decirlo con tanta rotundidad.

Después de entrar en el cine con cierto recelo, salimos emocionados y con la película todavía dando vueltas en la cabeza. Y eso, al final, es lo que más valoramos de una película: que no termine cuando aparecen los créditos.

La bola negra habla de represión, de memoria, de amor y de miedo, pero también nos recuerda que algunas conquistas que hoy damos por normales costaron muchísimo. Y lo hace sin quedarse atrapada en el pasado: consigue que miremos hacia atrás y, al mismo tiempo, hacia nuestro presente.

Puede que no sea una película para todo el mundo y que haya momentos que funcionen mejor que otros, pero si entráis en la sala dispuestos a dejaros llevar, es difícil salir indiferentes.

Nosotros, desde luego, no lo hicimos.

Nota final: 9 /10



Ficha técnica de La bola negra


Título original: La bola negra

Año: 2026

Director: Javier Calvo, Javier Ambrossi

Duración: 158 minutos

Género: Drama, Romántica, LGTBI



sábado, 12 de septiembre de 2026

El maestro que prometió el mar (2023): cuando enseñar era un acto de rebeldía

El maestro que prometió el mar (2023), póster de la película

Hay películas que hablan de la Historia y otras que consiguen que la Historia nos mire directamente a los ojos. El maestro que prometió el mar pertenece a las segundas. Una de esas historias que empiezan hablando de un profesor y terminan recordándonos que educar, enseñar a pensar y tratar a los niños como personas también puede ser una forma de cambiar el mundo.

La película recupera la figura de Antoni Benaiges, un maestro que llegó a un pequeño pueblo de Burgos en los años treinta con unas ideas bastante revolucionarias para la época: enseñar de otra manera, dar voz a sus alumnos y demostrarles que el mundo era mucho más grande que aquello que podían ver desde su pueblo. Y sí, también les prometió el mar. El problema es que llegó una época en la que hasta soñar podía convertirse en un acto de rebeldía.

El maestro que prometió el mar es cine de memoria, pero también de presente. Porque mientras algunos siguen empeñados en pasar página sin haber leído siquiera el libro, películas como esta nos recuerdan que hay historias que no deberían enterrarse con quienes las vivieron. Y que quizá una de las mejores maneras de entender el pasado sea escuchar a quienes durante demasiado tiempo no pudieron contar su historia.

Sinopsis de El maestro que prometió el mar

En 1935, Antoni Benaiges llega como maestro a Bañuelos de Bureba, un pequeño pueblo de Burgos, con una manera de enseñar que poco tiene que ver con la escuela tradicional. Frente a una educación basada en la disciplina y la memorización, Benaiges apuesta por la libertad, la participación de sus alumnos y una enseñanza que les permita imaginar que hay un mundo mucho más grande ahí fuera.

Entre sus proyectos está uno que ilusiona especialmente a sus alumnos: viajar hasta Cataluña para conocer el mar, algo que ninguno de ellos ha visto jamás. Pero el estallido de la Guerra Civil truncará sus planes y convertirá aquel pequeño pueblo en escenario de una historia de represión, violencia y miedo. Una historia que, como tantas otras, acabará escondida bajo tierra, en las fosas donde quedaron los restos de quienes fueron asesinados durante aquellos años.

Décadas después, la nieta de uno de sus alumnos intenta reconstruir qué ocurrió realmente con Benaiges. La búsqueda de sus restos y la investigación sobre aquel maestro conectan el pasado con el presente y sirven para recuperar no solo su historia, sino también la de tantas personas que permanecieron durante décadas en el anonimato. Porque a veces desenterrar una fosa significa mucho más que encontrar unos restos: significa devolverles un nombre, una historia y, por fin, un lugar en la memoria.

Crítica de El maestro que prometió el mar

El maestro que prometió el mar es de esas películas que no necesitan levantar la voz para dejarte pensando. Y quizá ahí está una de sus mayores virtudes: cuenta una historia durísima desde la emoción, pero sin convertirla en un catálogo de desgracias. Porque detrás de Antoni Benaiges hay mucho más que un maestro represaliado: hay una forma de entender la educación, la libertad y la dignidad que resulta sorprendentemente actual.


Antoni Benaiges con sus alumnos en 1935
Antoni Benaiges y sus alumnos en 1935

La película funciona especialmente bien cuando se centra en Benaiges y en su relación con sus alumnos. Su manera de enseñar, basada en la curiosidad, la imaginación y la participación, contrasta brutalmente con el ambiente que se respiraba en la España de 1935. Y ese contraste hace que entendamos que aquello que hoy puede parecernos tan básico (que un niño pueda expresarse, preguntar o imaginar su futuro) en aquel momento podía resultar tremendamente revolucionario.

Pero El maestro que prometió el mar no se queda en el aula. La historia contemporánea, con la investigación de Ariadna para descubrir qué ocurrió con aquel maestro y localizar sus restos, sirve para recordarnos algo que sigue siendo incómodo: durante décadas hubo familias que no pudieron enterrar a los suyos, ni siquiera saber dónde estaban. Las fosas no son simplemente un elemento histórico de la película; son la representación física de una memoria que alguien decidió esconder y que otros llevan años intentando recuperar.

Y aquí la película pega donde tiene que pegar. Porque hablar de memoria histórica no debería ser abrir una guerra entre quienes quieren mirar al pasado y quienes prefieren olvidarlo. Es algo bastante más sencillo: saber quiénes fueron aquellas personas, qué les ocurrió y dónde están. No parece una petición especialmente radical. Bueno, salvo que pensemos que hasta los muertos tienen que seguir haciendo cola para que se reconozcan sus derechos.

A nivel cinematográfico, la película apuesta por la emoción y por un relato accesible, sin complicarse innecesariamente. En algunos momentos puede resultar demasiado evidente hacia dónde quiere llevarnos, pero cuesta reprochárselo cuando consigue que la historia de Benaiges traspase la pantalla y despierte interés por conocer qué ocurrió realmente.

Y ahí está su gran triunfo. Porque una película sobre memoria histórica puede hacer muchas cosas, pero si consigue que al terminar quieras saber más sobre sus protagonistas, sobre las fosas y sobre todas esas historias que quedaron silenciadas, ya ha conseguido algo importante. El maestro que prometió el mar no pretende cambiar la Historia. Pretende algo mucho más necesario: que no nos olvidemos de ella.

Personajes e interpretaciones

Enric Auquer se mete de lleno en la piel de Antoni Benaiges y consigue transmitir la cercanía, entusiasmo y humanidad de un maestro que entendía la educación de una manera muy diferente a la de su tiempo. Su interpretación evita convertirlo en un personaje perfecto y lo hace cercano, creíble y, sobre todo, fácil de querer.


Ariadna ante una de las fosas comunes de la Guerra Civil
Ariadna ante una de las fosas comunes de la Guerra Civil

Laia Costa, como Ariadna, carga con la parte más contenida y emocional de la historia. Su personaje funciona como puente entre el presente y ese pasado que se resiste a desaparecer, y la actriz consigue que su búsqueda resulte íntima sin caer en el dramatismo fácil.

Y luego están los alumnos de Benaiges, auténticos protagonistas de esa pequeña revolución educativa. Sus interpretaciones aportan naturalidad y ayudan a entender por qué aquel maestro dejó una huella tan profunda. Porque, al final, la mejor prueba de que un profesor ha hecho bien su trabajo no está en las notas: está en lo que sus alumnos recuerdan de él.

¿Merece la pena ver El maestro que prometió el mar?

El maestro que prometió el mar es una película que emociona, pero lo más importante es que consigue que esa emoción tenga un propósito. No se limita a contarnos la historia de Antoni Benaiges: nos recuerda que detrás de cada fosa hay personas, familias y vidas que quedaron interrumpidas. Y que recuperar sus nombres no es vivir anclados en el pasado, sino entenderlo para no volver a cometer los mismos errores.

Puede que en algunos momentos la película subraye demasiado sus intenciones y que el camino emocional sea bastante previsible, pero sinceramente, cuesta que eso termine importando demasiado. La historia tiene fuerza, las interpretaciones funcionan y el contraste entre la ilusión de aquellos niños y la oscuridad que se cierne sobre ellos consigue dejar huella.

¿Merece la pena? Sí, y bastante. Porque además de ser una película bien contada, consigue algo que no siempre logra el cine: despertar curiosidad. Después de verla dan ganas de investigar quién fue Benaiges, qué ocurrió con él y cuántas historias similares siguen esperando a ser recuperadas. Y si una película consigue que queramos mirar debajo de la tierra para encontrar nuestra memoria, quizá ya ha cumplido de sobra su cometido.

Nota final: 8 / 10.



Ficha técnica de El maestro que prometió el mar

Título original: El Mestre que va prometre el mar

Año: 2023

Director: Patricia Font

Duración: 105 minutos

Género: Drama



lunes, 31 de agosto de 2026

Los domingos (2025): grandes interpretaciones, pero demasiado superficial

Los domingos (2025) - Póster de la película

Hay películas que llegan acompañadas de buenas críticas, elogios y más premios que certámenes donde se presentan, haciendo casi imposible acercarse a ellas sin unas expectativas demasiado altas. Esto es precisamente lo que nos ha ocurrido con Los domingos, la nueva película de Alauda Ruiz de Azúa.

Tras sus últimos éxitos, esperábamos encontrar en esta ocasión una historia con personajes complejos, conversaciones incómodas y, sobre todo, un conflicto capaz de remover al espectador. La premisa, desde luego, daba para ello.

Pero, en nuestro caso, la película se ha quedado bastante lejos de lo que esperaba.

Sinopsis de Los domingos

Ainara tiene 17 años, es una chica brillante, inteligente y con las ideas bastante claras. O eso parece hasta que un día sorprende a su familia con una decisión que nadie esperaba: quiere convertirse en monja de clausura.

La noticia cae como una bomba en casa y obliga a todos a enfrentarse a una pregunta difícil: ¿es realmente una decisión libre y meditada o hay algo más detrás de ella? Mientras sus padres intentan comprender qué ha llevado a su hija a tomar este camino, su tía Maite, mucho más crítica con la religión, cuestiona algunos de los motivos que pueden estar detrás de su elección.

Los domingos, dirigida por Alauda Ruiz de Azúa, convierte esta situación en un drama familiar sobre la adolescencia, la fe, la libertad y la necesidad de encontrar nuestro propio camino. Una película que plantea un conflicto interesante y lleno de matices, aunque quizá no profundiza en todas las preguntas que su premisa nos hace plantearnos.

Crítica de Los domingos

Hay películas que, cuando terminan, te dejan pensando durante horas. Y hay otras que, pese a tener todos los ingredientes para hacerlo, simplemente te dejan con la sensación de que podrían haber dado mucho más de sí. Eso es exactamente lo que nos ha ocurrido con Los domingos.

Uno de los principales problemas que hemos encontrado en Los domingos es que plantea muchas preguntas, pero no siempre se atreve a buscar respuestas.

La decisión de Ainara es un magnífico punto de partida para explorar qué lleva a una persona tan joven a querer renunciar a una vida convencional. También para hablar de la influencia de la familia, de la religión, de la educación o de esa necesidad que todos tenemos, en mayor o menor medida, de encontrar nuestro lugar en el mundo.

Pero muchas de estas cuestiones aparecen apuntadas y poco más.

También nos ha costado bastante entrar en el ritmo de la película.

Los domingos apuesta por una narración pausada, íntima y muy contenida. No necesita grandes giros ni escenas especialmente dramáticas para contar su historia, y esa decisión parece perfectamente válida.

Ainara y su familia durante una comida de domingo en Los domingos (2025)
Ainara y su familia en una comida de domingo

El problema llega cuando esa calma empieza a confundirse con cierta falta de ritmo.

Hay momentos en los que la historia avanza muy poco y determinadas conversaciones o situaciones parecen alargarse más de lo necesario. Y cuando el conflicto que tienes delante es tan potente, resulta inevitable pensar que la película podría estar aprovechándolo mucho más.

Personajes e interpretaciones

Si hay algo que consigue que Los domingos funcione mucho mejor son sus interpretaciones.

El reparto está magnífico y consigue dotar de credibilidad a unos personajes que podrían haber caído fácilmente en el estereotipo. Especialmente destacable es el trabajo de Patricia López Arnaiz, que transmite con enorme naturalidad las contradicciones, dudas y preocupaciones de una mujer que intenta entender una decisión que se escapa completamente de su manera de ver el mundo.

También funciona muy bien Blanca Soroa como Ainara. Su personaje exige bastante contención y la actriz consigue transmitir mucho sin necesidad de grandes discursos.

De hecho, en varios momentos he tenido la sensación de que las interpretaciones consiguen aportar a los personajes una profundidad que el propio guion no termina de desarrollar.

¿Merece la pena ver Los domingos?

Sí, pero con expectativas moderadas.

Los domingos es una película bien dirigida, con una estupenda factura y, sobre todo, con unas interpretaciones magníficas. Además, plantea un conflicto interesante y poco habitual dentro del cine español reciente.

Quizá porque esperábamos encontrar una película mucho más profunda y emocional. Una historia que se atreviera a entrar realmente en la cabeza de Ainara y en las contradicciones de una familia enfrentada a una decisión que no entiende.

En cambio, nos hemos encontrado con una película demasiado contenida, irregular en su ritmo y, en nuestra opinión, bastante más superficial de lo que su interesante premisa hacía pensar.

No creemos que sea una mala película. Ni mucho menos. Simplemente pensamos que podría haber sido mucho mejor.

Nota final: 6 /10.



Ficha técnica de Los domingos

Título original: Los domingos

Año: 2026

Director: Alauda Ruiz de Azúa

Duración: 110 minutos

Género: Drama, Adolescencia



lunes, 29 de junio de 2026

La cena (2025): una reflexión sobre la memoria histórica y la dictadura franquista

La película La cena de 2025 nos hace reflexionar sobre cómo las decisiones de las personas pueden verse condicionadas por el miedo, el poder y las circunstancias históricas. A través de una situación aparentemente sencilla, como la preparación de un banquete, la película muestra las dificultades que vivían muchas personas durante la dictadura franquista.

La cena nos invita a pensar en la importancia de actuar con dignidad y de mantener nuestros valores personales, incluso cuando hacerlo puede tener consecuencias personales.

Además, la película destaca el valor de la memoria histórica y la necesidad de conocer el pasado para comprender el presente. Nos recuerda que la libertad, la justicia y los derechos humanos no deben darse por sentados, ya que muchas personas tuvieron que sufrir y sacrificarse para que hoy podamos disfrutarlos.

Sinopsis de La cena

La cena está ambientada en los años posteriores a la Guerra Civil española, durante la dictadura franquista. La historia gira en torno a la preparación de un importante banquete organizado para recibir a Franco a cargo de un grupo de presos republicanos, un acontecimiento que pone en marcha una serie de situaciones llenas de tensión y conflictos entre los personajes.

A medida que avanza la trama, la película muestra cómo el miedo, la represión y las diferencias sociales condicionan la vida de quienes participan en la organización de la cena. Cada personaje debe enfrentarse a decisiones difíciles, intentando proteger a sus seres queridos sin renunciar por completo a sus principios y valores.

Más que contar la historia de un simple banquete, La cena retrata la realidad de una época marcada por el control, el silencio y la falta de libertad.

Crítica de La cena

La cena es una película que retrata con sensibilidad, un cierto grano de humor y mucho realismo el ambiente de tensión que se vivía durante la dictadura franquista. A través de una historia centrada en la organización de un banquete, muestra cómo el miedo y la presión del poder influían en la vida cotidiana de las personas, las cuales, todas tenían algo que esconder.

Uno de los aspectos más destacados de la película es su capacidad para combinar el contexto histórico con los conflictos personales de los personajes. La ambientación, las interpretaciones y el desarrollo de la trama consiguen transmitir al espectador la incertidumbre y los dilemas morales a los que debían enfrentarse quienes vivían en esa época.

El teniente (Mario Casas) y Genero (Alberto San Juan), cada uno con sus dilemas
El teniente y Genero, cada uno con sus dilemas.

En definitiva, bajo nuestra opinión, es una película recomendable ya que, además de entretener nos invita a reflexionar sobre la memoria histórica, la libertad y la importancia de defender los derechos propios y humanos.

Personajes e interpretaciones

Los personajes de La cena están bien construidos y representan distintas formas de afrontar una época marcada por el miedo, la represión y la falta de libertad. Cada uno reacciona de manera diferente ante las circunstancias que vive, lo que permite comprender los conflictos personales y morales a los que se enfrentaban muchas personas durante la dictadura.

En cuanto a las interpretaciones, el reparto nos ofrece una actuaciones comedidas, convincentes y muy naturales. Los actores consiguen transmitir emociones, tensión, incertidumbre, miedo y esperanza sin caer en amarillismos o exageraciones.  

Opinión y nota final

Aunque La cena transmite muy bien el ambiente de la época y cuenta con buenas interpretaciones, en algunos momentos el ritmo resulta demasiado pausado, lo que hace que la historia avance con cierta lentitud.

Teniendo en cuenta todos estos aspectos, La cena consigue cumplir su objetivo convirtiéndose, además, en un producto interesante especialmente para aquellos que desean conocer mejor ese periodo de la historia de España.

Nota final: 6 / 10



Ficha técnica de La cena

Título original: La cena

Año: 2025

Director: Manuel Gómez Pereira

Duración: 106 minutos

Género: Drama, comedia



lunes, 27 de abril de 2026

Perfectos desconocidos (2017): crítica, sinopsis

Póster oficial de la película Perfectos desconocidos (2017) dirigida por Álex de la Iglesia

Hoy en día, en nuestra sociedad hiperconectada, es clave saber distinguir entre el “yo público” y el “yo privado”. El teléfono móvil se ha convertido en una extensión de nuestra identidad, dejando al descubierto pensamientos, deseos y hasta nuestras contradicciones. En este contexto, Perfectos desconocidos funciona como un auténtico experimento social sobre la identidad y las relaciones humanas.

La película también pone el foco en la fragilidad de la confianza y en qué ocurre cuando desaparece la barrera de los secretos. ¿Qué pasa cuando todo sale a la luz? Su mensaje gira en torno a cómo gestionamos la intimidad en una era donde lo privado cabe en una pantalla... y puede exponerse en cualquier momento.


Sinopsis de Perfectos desconocidos


En Perfectos desconocidos, un grupo de amigos de toda la vida se reúne para cenar, reírse y ponerse al día. Todo comienza con buen ambiente, bromas y esa confianza que solo da el paso del tiempo… hasta que surge un juego aparentemente inocente: dejar los móviles sobre la mesa y compartir todos los mensajes y llamadas.

A partir de ese momento, lo que parecía una idea divertida se convierte en una auténtica bomba de relojería. Notificaciones en voz alta, llamadas en altavoz y secretos que empiezan a salir sin control. Poco a poco, afloran verdades incómodas, mentiras bien guardadas y revelaciones inesperadas.

Las relaciones empiezan a tambalearse y las amistades a resquebrajarse. Al final, la gran pregunta no es quién tiene secretos, sino si es posible sobrevivir a ellos cuando dejan de ser privados.


Crítica de Perfectos desconocidos


Perfectos desconocidos es una de esas películas que empiezan con una situación cotidiana y acaban dejándote pensando… y revisando mentalmente tu propio móvil. Dirigida por Álex de la Iglesia, parte de una premisa tan sencilla como potente: hacer público todo lo que ocurre en el teléfono.

El resultado es un juego tan adictivo como incómodo. El ritmo es ágil, casi teatral, lo que hace que la tensión crezca de forma constante sin necesidad de grandes artificios.

Uno de sus grandes aciertos es la mezcla de humor y mala leche. Te ríes, sí, pero con esa risa incómoda de “esto podría pasarme a mí”. Aunque no reinventa la historia (es un remake de la italiana Perfetti sconosciuti), la ejecución es precisa y efectiva.

Más que una comedia, la película funciona como un pequeño experimento social disfrazado de entretenimiento.


Reparto y actuaciones


El reparto de Perfectos desconocidos es uno de sus puntos más fuertes. No hay un protagonista claro, sino un conjunto de personajes que funcionan como un engranaje perfectamente sincronizado.


Escena de la cena en Perfectos desconocidos donde los amigos comparten sus móviles
Escena de Perfectos desconocidos: una cena entre amigos que se convierte en un caos de secretos.

Las interpretaciones destacan por su naturalidad y realismo. Cada actor aporta matices y consigue que los conflictos se sientan auténticos. Nadie intenta sobresalir por encima del resto; todos están al servicio de la historia.

Esa sensación de estar “espiando” una conversación real es precisamente lo que hace que la película enganche tanto. No parecen personajes de ficción, sino personas reales sentadas en una mesa cualquiera.


Opinión y nota final


En definitiva, Perfectos desconocidos es una comedia dramática ingeniosa, entretenida y, a la vez, incómoda. Aunque se trata de un remake de la película italiana, esta versión española consigue conectar muy bien con el espectador.

Es una opción muy recomendable si buscas una película que no solo entretenga, sino que también invite a reflexionar sobre la privacidad, las relaciones y el papel del móvil en nuestras vidas.

Nota final: 7/10



Ficha técnica de Perfectos desconocidos



Título original: Perfectos desconocidos

Año: 2017

Director: Álex de la Iglesia

Duración: 96 minutos

Género: Comedia, Amistad



lunes, 2 de marzo de 2026

Extraño río (2025), crítica y análisis

Póster oficial de la película Extraño Río (2025)

Viajar a veces puede convertirse en una forma elegante de escapar, en otras ocasiones puede que la esencia de viajar ayude a uno a convertirse en alguien distinto, en un lugar donde nadie le conoce. Este impulso, en ocasiones despierta una parte silenciosa, como la que nos cuenta la película “Extraño río” (2025) del debutante Jaume Claret Muxart.

Al principio todo es extrañeza. Los gestos se vuelven conscientes, el cuerpo, tan conocido tiene nuevas e inesperadas recciones. Nada es completamente familiar y a la vez, tampoco completamente ajeno, aunque uno se siente vulnerable como en el despertar sexual, donde hay torpeza, ensayo, incertidumbre y, sobre todo, temor al rechazo y a la incomprensión.

Argumento de Extraño río

Extraño río nos cuenta la historia de Didac, un adolescente de 16 años que está de viaje en bicicleta con sus padres y sus dos hermanos pequeños a lo largo del río Danubio durante unas vacaciones de verano constituyendo una mezcla de turismo, convivencia familiar y autodescubrimiento.

Al principio de la aventura, el viaje se nos presenta como algo maravilloso: calor, paradas para el baño junto al río, conversaciones, etc. Sin embargo, con el paso de los días, Didac empieza a mostrar cierta distancia con el resto ya que, se siente demasiado mayor para compartir espacios con sus hermanos, aunque necesita de la protección paterna.

Nadando hacia un amor desconocido

Una mañana, mientras Didac nada, cree ver la imagen de un chico nadando desnudo y emergiendo de las aguas del Danubio, aunque no logra verle claramente. Los siguientes días, el chico se va apareciendo a Didac, mientras su relación con la familia va tensándose y necesitando más espacios para él.

La llegar a un pueblo, la familia se disgrega ya que, mientras los padres se apasionan por la arquitectura, Didac se encuentra con el joven iniciando una carrera por el pueblo para encontrar juntos, un rincón donde sentarse, mirarse y darse un beso fugaz.

A partir de este, Didac y el joven se lanzan, sin apenas cruzar palabras, en un viaje en barca por las aguas del Danubio, compartiendo miradas, besos, abrazos en una relación más visual y simbólica que sexual, es el auténtico despertar sexual y emocional de Didac.

Crítica de Extraño río

Una de las cosas que más nos han sorprendido de Extraño río es la construcción que su debutante director, Jaume Claret Muxart le ha dado, con largos silencios envolviendo situaciones cotidianas dramáticas, pero sin exceso de dramatización, observación de la situación desde la distancia y, sobre todo, la presencia, siempre en movimiento del agua del Danubio lo cual nos lleva a reflexionar sobre su gran metáfora: el mundo no se explica, se experimenta. Y todo, eso sí, enfocado desde una gran sensibilidad.

Otro de los puntos muy positivos de Extraño río es su fotografía. Tiene un montaje fotográfico que nos insiste en la naturaleza, el movimiento, las superficies, la humedad, el calor… en definitiva, en todo lo que influye en el deseo corporal.


Didac descubriendo el amor en Extraño Río
Didac explorando el primer amor en Extraño Río durante sus vacaciones

Como punto algo más controvertido, en Extraño río tenemos el ritmo y montaje ya que, nos muestra como si todo pasara lentamente, el pedaleo, los baños en el río, los paseos dando la sensación de que el tiempo no pasa, y por momentos, no os lo negaremos, aburriendo un poco al espectador. Evidentemente, la cosa cambia al aparecer el chico y provocar, planos más cortos, rápidos, miradas...

Similitudes y diferencias con otros despertares sexuales

En el mundo del cine tenemos dos grandes referentes en los despertares sexuales, God’s Own Country (Tierra de Dios) y Call me by your name. En la primera tenemos, como aquí, un despertar adulto en la naturaleza, aunque ahí con un marcado deseo sexual. En la segunda en cambio, con un amor adolescente, aunque mientras Guadagnino con su Elio nos habla, aquí Didac siente y observa.

Interpretaciones y personajes

En Extraño río, las interpretaciones se basan en el naturalismo reduciendo al máximo los diálogos y desplazando el peso dramático hacia la conducta y presencia en escena de sus personajes. En este sentido, nos ha encantado el trabajo del debutante Jan Monter dando vida a Didac quien nos ha hecho sentir sus dudas y lucha interna en cada uno de sus planos.

En cuanto a los intérpretes adultos poco a decir, ya que su presencia, como en la vida misma, se basa en las rutinas (pedalear, comer, montar el camping, etc.)

Opinión final: ¿merece la pena ver Extraño río?

“Extraño río” nos cuenta una historia sencilla donde un adolescente siente que algo está cambiando en su interior y debe romper el cascarón. Al final, lo hace en un viaje por el Danubio donde se le aparece otro joven que, real o no, le ayuda a descubrirse.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Extraño río” es de un 6.5 sobre 10.



Ficha técnica de Extraño río

Título original: Extrany riu

Año: 2025

Director: Jaume Claret Muxart

Duración: 107 minutos

Género: Drama, LGTBI



martes, 3 de febrero de 2026

Maspalomas (2025), crítica y análisis

Para muchos, sobre todo para quienes no tienen que hacerlo, salir del armario puede parecer casi un capricho. Nada más lejos de la realidad: en la mayoría de los casos es una necesidad vital. Nace del deseo de vivir y respirar sin fingir, de dejar de medir cada palabra y cada gesto, de poder existir con naturalidad.

Durante años, muchas personas LGTBIQ+ han aprendido a esconder partes de su identidad para encajar, para sentirse a salvo o para no perder el cariño de quienes les rodean. Pero siempre llega un momento en el que el peso de esconderse duele más que el precio de mostrarse tal y como uno es. La salida del armario no es solo una decisión personal, es un paso ligado a la aceptación social, al entorno y al momento vital de cada uno.

Salir del armario no es solo un acto individual: es también un diálogo con la sociedad, con sus prejuicios, sus avances, sus contradicciones y sus resistencias. En este contexto llegó "Maspalomas", la película de Jose Mari Goenaga estrenada en 2025, que aborda con sensibilidad la identidad, la vejez y la diversidad sexual. Una historia que nos recuerda que detrás de cada salida del armario hay siempre un recorrido de búsqueda, miedo y esperanza.

"Maspalomas" empieza presentándonos a Vicente (a quien da vida José Ramón Soroiz), un hombre de 76 años que lleva más de 20 años viviendo en el sur de la isla de Gran Canaria, en Maspalomas.

"Maspalomas" comienza presentándonos a Vicente, personaje interpretado por José Ramón Soroiz: un hombre de 76 años que lleva más de dos décadas viviendo en el sur de Gran Canaria, en Maspalomas. Padre de familia, rompió su matrimonio a los 50 años para iniciar una nueva vida con su pareja masculina, con quien convivió casi veinte años. Ya divorciado, Vicente continúa en la isla disfrutando de una vida social y sexualmente activa en un entorno donde se siente libre y aceptado.

Sin embargo, una noche sufre un ictus mientras disfruta del anonimato de un cuarto oscuro. El episodio lo deja en coma y, al despertar, descubre que ha sido trasladado a su ciudad natal, Donostia. Allí se reencuentra con su hija Nerea (Nagore Aranburu), a quien había dejado atrás al comenzar su nueva vida. Ella decide ingresarlo en una residencia de mayores para facilitar su recuperación, iniciando así una nueva etapa marcada por el pasado y la identidad.

La residencia de mayores se convierte para Vicente en una especie de cárcel emocional. La libertad, la alegría y la vida abiertamente homosexual que disfrutaba en Maspalomas chocan de frente con un entorno mucho más rígido y conservador. Un lugar donde no se siente preparado para decir quién es realmente y donde, para evitar conflictos con otros residentes y con el personal, decide volver a ocultar su orientación sexual. De forma casi inconsciente, Vicente regresa al armario.

Vicente en las dunas de Maspalomas, Gran Canaria, disfrutando del paisaje natural

Vicente en las dunas de Maspalomas, uno de los paisajes naturales más emblemáticos de Gran Canaria.

A partir de este punto,"Maspalomas" deja de ser solo una historia sobre identidad y aceptación social para adentrarse también en las heridas emocionales del pasado. La película explora la relación rota con su hija, marcada por el abandono, el silencio y las decisiones que Vicente tomó años atrás al salir del armario y rehacer su vida lejos de Donostia.

Durante una salida de la residencia, Vicente recorre espacios vinculados a su pasado en la ciudad. Por unas horas, recupera la sensación de libertad al visitar un bar de ambiente casi desierto y una sauna, lugares donde puede volver a ser él mismo, aunque sea de forma fugaz. Sin embargo, el golpe definitivo llega con la muerte de su compañero de habitación en los primeros días de la pandemia de COVID-19.

Este acontecimiento empuja a Vicente a enfrentarse a sus miedos, a la presión social y a su propia identidad, con el objetivo de reconciliarse consigo mismo y con quienes le rodean. ¿Lo consigue? La respuesta queda en la película, y sin lugar a duda, merece ser descubierta.

Una de las primeras cosas que llama la atención en "Maspalomas" es su montaje, claramente dividido en dos bloques. Una primera parte vibrante y luminosa que nos muestra la vida despreocupada de Vicente en el sur de Gran Canaria, y una segunda mucho más sobria, ambientada en la residencia de ancianos. Este contraste no es solo narrativo, sino también emocional, y empuja al espectador a reflexionar sobre la libertad personal, la identidad y la fragilidad de los pequeños logros sociales que a menudo damos por conquistados.

La puesta en escena de "Maspalomas" se construye como un reflejo de la vida misma: sin grandes explosiones dramáticas ni giros forzados. La película avanza desde la intimidad y el realismo, apoyándose en pequeños gestos, miradas y silencios que guían al espectador a través de una historia marcada por la identidad reprimida y la búsqueda de segundas oportunidades.

El ritmo narrativo es premeditadamente pausado, acorde a la edad y situación vital de su protagonista. "Maspalomas" no tiene prisa por llegar al desenlace, obligando al espectador a habitar en la incomodidad, la espera y el conflicto interno por el que atraviesa Vicente.

En el apartado interpretativo, el trabajo de José Ramón Soroiz resulta sobresaliente. Su Vicente es un personaje frágil y contenido, un hombre que se resiste a perder los últimos años de su vida sin poder ser fiel a sí mismo. A su lado, Nagore Aranburu construye una Nerea dura y compleja, atrapada en una relación padre-hija llena de silencios, reproches y heridas sin cerrar.

En definitiva, os podemos decir que "Maspalomas" es una película técnicamente sólida con todo puesto en favor del relato y la historia que nos quiere contar.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para "Maspalomas" es de un 7.5 sobre 10.




“Maspalomas” – España – 2025

Dirigida por: José Mari Goenaga

Duración: 115 minutos

Género: Drama, LGTBI



jueves, 22 de enero de 2026

Lo imposible (2012), crítica y análisis

Cartel de Lo imposible (2012), Juan Antonio Bayona

Para todo hay una primera vez, y en nuestro caso Lo imposible marca una de ellas: nunca habíamos escrito una crítica justo después de salir de la sala de cine. Sin embargo, la enorme expectación que ha generado esta película nos empujó a hacerlo con inmediatez.

Acudimos al cine al inicio de su segunda semana en cartelera y conseguir entradas no fue tarea fácil: las colas llegaban hasta la calle. Algo que, viendo la repercusión del filme, no resulta nada sorprendente.

Argumento de Lo Imposible.

Lo imposible nos cuenta la historia de María (Naomi Watts) y Henry (Ewan McGregor), un matrimonio que viaja a Tailandia junto a sus tres hijos, Lucas, Simón y Thomas, para pasar las vacaciones de Navidad en un resort paradisíaco.

Todo transcurre con normalidad hasta que, el día después de Navidad, una gigantesca ola (el devastador tsunami del océano Índico de 2004) arrasa el hotel y toda la zona costera mientras la familia se encuentra en la piscina. En cuestión de segundos, el paraíso se convierte en destrucción absoluta.

A partir de ese momento, los miembros de la familia quedan separados y deberán sobrevivir por sus propios medios en medio del caos. La película muestra con crudeza las primeras horas tras el desastre: hospitales colapsados, refugios improvisados y la desesperación de miles de personas que buscan a sus seres queridos entre los supervivientes.

Supervivencia, tragedia y esperanza

Uno de los grandes aciertos de Lo imposible es narrar la catástrofe desde la perspectiva humana. A través de los ojos de sus protagonistas vemos no solo la violencia de la naturaleza, sino también la solidaridad y los vínculos que se crean entre quienes comparten la tragedia.

La historia transmite de forma constante una mezcla de sufrimiento, resistencia y esperanza, evitando el sensacionalismo y centrando el foco en la experiencia emocional de las víctimas.

Interpretaciones y personajes

Nos gustaría destacar especialmente el trabajo de Lucas, interpretado por Tom Holland. Con apenas 10 años durante el rodaje, sostiene gran parte del peso dramático de la película con una interpretación sorprendentemente madura, transmitiendo dolor, valentía y humanidad. Sin duda, una actuación sobresaliente.

En cuanto a Naomi Watts y Ewan McGregor, ambos cumplen con enorme solvencia. Sus personajes emprenden luchas paralelas (la supervivencia y la búsqueda familiar) que convergen en un mismo objetivo: reencontrarse. La implicación emocional que transmiten logra que el espectador comparta en todo momento su angustia y su esperanza.


Lo imposible (2012): María y su hijo Lucas tras el tsunami en Tailandia
María y Lucas tras el tsunami en Lo imposible (2012), iniciando su lucha por sobrevivir

Crítica de Lo imposible

Técnicamente la película es genial, por momentos el tsunami parece que va a salir de la pantalla y llevarse la platea entera aunque luego, las secuencias pasan tan rápido que apenas llega a profundizar en ninguno de los graves problemas que nos explica, salvo los que afectan a los protagonistas de la historia, y no en todos los casos.

Desde el punto de vista cinematográfico, Lo imposible combina espectáculo y drama humano con gran equilibrio. La recreación del tsunami es impactante y realista, pero la película nunca pierde su foco en las personas.

El ritmo mantiene la tensión emocional de principio a fin, y la puesta en escena refuerza la sensación de caos y vulnerabilidad. Más que una película de catástrofes, funciona como un relato de supervivencia familiar basado en hechos reales.

Opinión final: ¿merece la pena ver Lo imposible?

Lo imposible es una experiencia cinematográfica intensa, conmovedora y técnicamente impecable. Su fuerza reside en el componente humano y en la capacidad de hacer sentir al espectador dentro de la tragedia.

Por todo ello, la consideramos una película muy recomendable y una de las producciones españolas más impactantes de su década. Nuestra nota final para Lo Imposible es de un 8 sobre 10.



Ficha técnica de Lo imposible

Título original: The Impossible

Año: 2012

Director: Juan Antonio Bayona

Duración: 107 minutos

Género: Drama, Catástrofes


lunes, 1 de diciembre de 2025

Wolfgang (2025), crítica y análisis

Póster oficial de la película Wolfgang (Extraordinario)

Si hablar del TEA (Trastorno del Espectro Autista) en el mundo real ya es algo sumamente complicado, hacerlo desde la perspectiva del cine resulta ya casi imposible, sería parecido a explicar los efectos especiales antes de la irrupción de Marvel, es decir, sería como intentar explicar algo que todo el mundo conoce pero casi nadie sabe cómo funcionan realmente.

Por si alguien se lo pregunta, el TEA no es ni un personaje, ni un “superpoder”, es una forma de percibir y procesar el mundo que puede ser tan lógico como un manual de montaje de un mueble de IKEA. Todo depende de la persona.

En el cine hemos visto personajes con TEA que resolvían cualquier problema mientras veían imágenes y números flotando en su cabeza, también hemos visto personajes misteriosos que cambiaban la trama de la película con una sola frase y, últimamente, proliferan las películas que nos muestran personajes reales, con intereses y retos reales sin necesidad de efectos especiales.

Dentro de este último grupo, podemos encontrar la película que os queremos contar hoy, la cinta española de 2025 que adapta la novela gráfica homónima de Laia Aguilar, “Wolfgang”.

“Wolfgang” nos cuenta la historia de un niño de 10 años, Wolfgang (interpretado por Jordi Catalán) quien además de TEA tiene un coeficiente intelectual de más de 150.

La historia empieza tras la repentina muerte de la madre del pequeño quien, tras pasar unos días con su abuela, se ve obligado a ir a vivir con su padre, Carles (a quien da vida Miki Esparbé) un hombre al que nunca había conocido.

Los primeros pasos de ambos en conjunto representan un choque total, mientras Carles vive una vida desorganizada provocada por su trabajo como actor (vive entre guiones e improvisación), el pequeño necesita orden, rutina y precisión en todos los ámbitos de su vida.

Para aislarse del mundo Wolfgang se refugia en su mundo, el mundo del piano donde además encuentra el recuerdo permanente de su madre. Tal es su interés que, empieza a tramar un plan para conseguir una plaza en la prestigiosa academia de piano “Grimald” de París donde también estudió su madre.

Wolfgang y Carles paseando por las calles de París
Wolfgang y Carles en las calles de París

Poco a poco, con el paso de los días, Carles va descubriendo las necesitades y reacciones del niño tras observarle y escucharle detenidamente. Después de múltiples pasos, algunos torpes y otros certeros, padre e hijo van acercando posiciones, al mismo tiempo que Wolfgang va mostrando fisuras en su exigente carácter.

La preparación para el examen de acceso a la “Academie Grimald” es toda una prueba para ambos, mientras Carles aprende el significado de apoyar a su hijo, este, en el propio examen debe aprender a enfrentarse a cambios y desafíos no planificados.

Al final, ese examen representa una prueba para ambos y en definitiva un clímax final para la película, por tanto, dejaremos aquí nuestro resumen de trama de “Wolfgang”.

Técnicamente, uno de los aspectos que más nos ha gustado de “Wolfgang” es la forma en que combina el drama emocional con una comedia de toques ligeros, manteniendo un ritmo suave y sostenido a lo largo de toda la película.

Sin entrar a valorar su fidelidad respecto a la novela gráfica original, podemos afirmar que una de las grandes fortalezas del guion de “Wolfgang” es su claridad dramática: sin recurrir al sensacionalismo, cada escena contribuye de forma coherente a revelar el conflicto que atraviesan sus dos protagonistas.

Interpretativamente hablando os diremos que, una de las cosas que más resaltan en “Wolfgang” es la química que hay entre Jordi Catalán y Miki Esparbé. A nivel individual, queremos resaltar el gran trabajo de Catalán rehuyendo de tópicos y dando a la vez, credibilidad a su personaje. Esparbé, por su lado construye un personaje humano y torpe que consigue evolucionar como persona y padre.

Así pues, en “Wolfgang” tenemos una película correcta, eficaz emocionalmente y muy interesante por su trabajo actoral.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota para “Wolfgang” es de un 7 sobre 10.




“Wolfgang (Extraordinario)” – España – 2025

Dirigida por: Javier Ruiz Caldera

Duración: 110 minutos

Género: Drama, comedia


lunes, 15 de septiembre de 2025

El cautivo (2025), crítica y análisis

Póster oficial de El cautivo, película sobre Miguel de Cervantes y su cautiverio en Argel

Crear una película enmarcada dentro del género de cine histórico es, en la mayoría de las ocasiones, como meterse en un berenjenal ya que, casi siempre, es completamente imposible hacer un reflejo fiel de la época o los actos que se quieren contar, más que nada, porque cada uno tiene su visión e interpretación de los hechos.

Con todo, son muchos los directores que lo han intentado con más o menos éxito y sobre todo, con más o menos polémica, ahí tenemos, por ejemplo a Ridley Scott y sus “Gladiator” o incluso al hispano-chileno Alejandro Amenábar con su “Ágora” o más recientemente con “El Cautivo”.

Y es precisamente esta última, “El cautivo” de Alejandro Amenábar, la película que os queremos comentar hoy, sobre todo porque ha llegado a nuestros cines rodeada de una gran polémica provocada por aquellos a los que, un beso entre dos hombres duele más que cualquier guerra.

“El cautivo” es la, hasta el momento, última apuesta de Alejandro Amenábar en el cine después de seis años sin ningún estreno y nos cuenta el cautiverio vivido por el célebre escritor español Miguel de Cervantes en Argel.

“El cautivo” empieza situándonos en el Argel de 1575, justo en el momento en que un grupo de corsarios llega a la ciudad con un grupo de presos, durante la subasta de estos, descubrimos que entre ellos está un joven con un brazo dañado, Miguel de Cervantes (a quien da vida Julio Peña), cuando van a matarlo por ‘inútil’ para la venta, este saca un documento en el que indica que se trata de un “principal” lo cual hace que el gobernador, Hasán Bajá (interpretado por Alessandro Borghi) lo mantenga en cautiverio junto al cura inquisidor Blanco de Paz (interpretado por Fernando Tejero) y los soldados Diego de Castañeda y Beltrán.

Desde el primer momento, Cervantes descubre la extrema la dureza de la presión, donde los castigos físicos, psicológicos y mutilaciones están en el orden del día, y todo, mientras espera su único camino de salida, que alguien pague su rescate.

La única liberación que tiene Cervantes es la lectura, lectura que le proporciona otro preso, el clérigo Antonio de Sosa (interpretado por Miguel Rellán) quien pasa sus horas escribiendo. Viendo que él le sirve para evadirse de sus problemas, Cervantes decide empezar a contar las historias que lee y algunas que se inventa a sus compañeros de prisión.

Una de estas historias llama la atención de Hasán Bajá provocando que este le lleva sus dependencias, donde debe conseguir, con la continuación de la historia, sorprender al gobernante. Cuando lo consigue, recibe como premio, un día de libertad para estar en la ciudad.

En su paseo por Argel, Cervantes descubre la vida de la ciudad, donde la libertad se respira en cada esquina y alguna barberías, son punto de encuentro entre hombres jóvenes.

Poco a poco, la relación en Bajá y Miguel de Cervantes va tomando una extraña afinidad, entre confesiones de uno y otro, lecturas de libros, baños y momentos íntimos en el Hammam privado del gobernante.

Miguel de Cervantes contando historias a los presos durante su cautiverio en Argel
Miguel de Cervantes relatando historias a los presos durante su cautiverio en Argel

Todo esto sin dejar de urdir planes de fuga en los que, el fracaso y las traiciones se combinan en número y forma.

Os preguntaréis, ¿consigue Miguel de Cervantes salir de la prisión? Es obvio que sí, pues en su cautiverio en Argel aún no había escrito “Don Quijote de la Mancha”, pero no os contaremos ni como lo hace ni cuándo.

Técnicamente os diremos que, en el equipo aplaudimos la iniciativa argumental de Amenábar, arriesgando al contarnos una parte muy desconocida de la vida de Miguel de Cervantes, su cautiverio en Argel y lo hace proponiéndonos la idea de una relación personal (bastante homoerótica) con su captor. Para muchos, un ultraje, pero bien visto, no seria descabellado teniendo en cuenta, tanto la forma de vida en la sociedad de Argel como los deseos de libertad y lucha por la vida del propio Cervantes.

Con todo, y pese a la provocación que busca Amenábar, el resultado final acaba siendo demasiado cojo ya que, si bien es verdad que la reflexión sobre la libertad, el reflejo del sufrimiento físico, los dilemas morales y el poder de la palabra se tratan con maestría, “El cautivo” peca y mucho, de un ritmo irregular en su narración y de una falta de profundidad y definición de varios de sus personajes.

Uno de los puntos fuertes de “El Cautivo” es, sin lugar a duda, el aspecto visual resultando una película perfectamente cuidad, tanto en relación con el vestuario, a la atmósfera que se respira en el Argel del S.XVI, sus palacios, patios, etc.

Por otro lado, uno de sus grandes hándicap o puntos débiles de “El cautivo” es para nosotros, que en ella se han querido tocar demasiados temas (la homosexualidad, el poder, la traición, el fanatismo, la resiliencia, etc.) y desgraciadamente, no todos son tratados ni con la misma fuerza ni destreza.

Interpretativamente hablando, “El cautivo” os diremos que nos ha gustado mucho el trabajo de un secundario, Miguel Rellán dando vida al padre Sosa, por el contrario, Julio Peña dando vida al gran protagonista, Miguel de Cervantes, pese a gustarnos, nos ha dejado bastante más fríos quizá, porque su personaje merecía más definición o más profundidad.

Para nosotros, “El cautivo” es una película con grandes momentos, con una buena reflexión pero que, desgraciadamente se queda muy corta con lo que hubiese podido ser. Sin lugar a duda, no es de lo mejor de Amenábar.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “El cautivo” es de un 6 sobre 10.



Título original: “El cautivo” – España – 2025

Dirigida por: Alejandro Amenábar

Duración: 133 minutos

Género: Drama, histórico


lunes, 28 de julio de 2025

La habitación de al lado (2024), crítica y análisis

La habitación de al lado

Hablar de Almodóvar es hablar, casi de un universo propio donde las madres, la muerte, las mujeres, el sexo, la homosexualidad y el amor tienen un papel más que protagonista en sus películas.

 

Después de hablarnos de sus orígenes en “Dolor y Gloria” (2019), el director manchego exploró la maternidad y las relaciones personales a través de la historia de dos mujeres que se convierten en madres en el mismo momento, os hablamos de “Madres paralelas” (2021).

 

Tres años después llegó a nuestras pantallas la vigesimocuarta película de Almodóvar que, como curiosidad, fue la primera que se grabó íntegramente en inglés y llegó para contarnos el dolor más íntimo de dos amigas. Os hablamos de “La habitación de al lado”.

 

“La habitación de al lado” empieza presentándonos a Ingrid (a quien da vida Julianne Moore), una escritora que está firmando su último libro en una librería de Nueva York. En la cola, aparece una amiga que le dice que, su amiga común Martha está grave en el hospital, enferma de cáncer.

 

Aunque hace mucho tiempo que no se ven, Ingrid lo deja todo y se va al hospital, donde se encuentra con una Martha (interpretada por Tilda Swinton) resignada por el diagnóstico, un cáncer de cérvix en estado 3, sin más solución que esperar el desenlace.

 

Aunque entre ambas parece que no ha pasado el tiempo desde que se conocieran, Ingrid trabajando en una revista y Martha de corresponsal de guerra, han pasado años desde su último encuentro. Ambas mujeres llevan consigo grandes traumas en su vida, el de Martha, es haber sido una madre ausente y no ver a su hija desde hace muchos, muchos años.

 

Cuando Martha asume su próximo final, decide morir dignamente y le pide a su amiga que le acompañe a una casa en medio del bosque a pasar sus últimos días. Aunque al comienzo se niega, al descubrir que ella es la última opción para su amiga, acepta.

 

Justo al llegar a la casa, Martha se pone muy nerviosa porque se ha olvidado de algo importante para ella, una pastilla que compró en el “Deep web” para ejecutar su eutanasia. Sin pensarlo vuelven a buscarla.

 

Los primeros días en la casa, las mujeres hablan de su pasado, de las cosas que han pasado en sus vidas los últimos años y sobre todo, Martha le explica a su amiga lo que pasó con su hija. Resulta que, Martha fue madre adolescente tras volver el padre de la pequeña, muy trastornado, de la guerra. Tiempo después, el hombre fallece en un incendio lo que acabó traumatizando tanto a la joven que empezó a ignorar a su hija.  

 

Marta e Ingrid en una de sus conversaciones
Marta e Ingrid en una de sus conversaciones

En la casa los días pasan, entre películas, paseos por el bosque y con un declive cada vez más evidente de Martha hasta que, al final, la mujer decide tomarse la plantilla, abriendo dos nuevos rumbos a la película, la reacción de la policía ante un caso de eutanasia y la aparición de la hija de Martha en la casa, aunque todo esto, nos lo guardaremos celosamente.

 

Técnicamente os diremos que “La habitación de al lado” dista un poco de lo que nos tiene acostumbrados el director manchego Pedro Almodóvar ya que, es su primera película filmada íntegramente en inglés adaptando la novela de Sigrid Nunez “What are you going through”.

 

“La habitación de al lado” aborda de forma sobria y sin amarillismos ni estridencias, temas tan complicados como la amistad, la mortalidad y la eutanasia.

 

La película se desarrolla mayoritariamente a través de planos cercanos, buscando la intimidad para contarnos la relación de dos amigas, Martha e Ingrid, en un momento tan importante para ellas.

 

En el lado negativo de la cinta, quiero deciros que, abusa demasiado de los flashbacks entorpeciendo a veces el desarrollo dramáticos y narrativo de la misma.

 

Interpretativamente hablando os diremos que, tanto Tilda Swinton como Julianne Moore realizan unos trabajos profundos e interesantes dando una imagen que oscila entre la fragilidad y la férrea determinación por parte de Tilda, mientras que Julianne nos da una imagen de delicadeza y a la vez, de ansiedad. Sin lugar a duda, todo un acierto.  

 

Quizá “La habitación de al lado” es la obra más depurada de Almodóvar, con un buen trabajo técnico, visual e interpretativo aunque por momentos, las conversaciones y el tecnicismo alejan al espectador y le privan de cierta empatía.

 

“La habitación de al lado” no es una película fácil ni amable, pero es profundamente humana. Una obra que sigue resonando después de los créditos, que no busca convencer ni consolar, solo compartir una herida.

 

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “La habitación de al lado” es de un 6.5 sobre 10.

 

 

 

 

 

Título original: “La habitación de al lado” – España – 2024

Dirigida por: Pedro Almodóvar

Duración: 106 minutos

Género:  Drama, amistad

 

lunes, 23 de marzo de 2020

El Hoyo (2019), crítica y análisis

Póster de El Hoyo

Hay películas que llegan a tu vida por sorpresa y por sorpresa se quedan en ella casi sin pedir permiso. La película que os contaremos hoy en este pequeño rincón pertenece a este grupo ya que, pese a haber conseguido varias nominaciones en los “premios Feroz”, en los “premios Goya” y llevarse el premio a la mejor película (y tres premios más) en el “Festival de Sitges 2019”, no ha llegado ni a la distribución en salas de cine ni ha tenido grandes campañas de  publicidad.

Por suerte, la plataforma de streaming Netflix se hizo con sus derechos de emisión y el pasado viernes 20 de marzo, en medio de la cuarentena y aislamiento por el Covid-19 se estrenó y nosotros, siguiendo la campaña #MeQuedoEnCasa nos dispusimos a verla, os estamos hablando de la cinta española “El Hoyo”.

“El Hoyo” empieza presentándonos a su protagonista, Goreng (a quien da vida Iván Massagué) quien despierta en un camastro en una habitación presidida por un gran agujero en el centro. Confundido y medio aturdido observa que al otro lado de la habitación hay un señor sentado en otro camastro, se trata de Trimagasi (interpretado por Zorion Eguileor).

Los primeros minutos del metraje son esenciales para entender dónde están Goreng y Trimagasi, una especie de prisión futurista donde además de haber algunos criminales cumpliendo su condena, hay también ciudadanos que buscan algún favor de las instituciones.

La prisión donde están se llama “El Hoyo” y es una curiosa construcción organizada en vertical donde, en cada nivel hay dos presos con sus camastros, un agujero y un pequeño grifo. Trimagasi, un poco a desgana, le cuenta a Goreng cuál es el funcionamiento de “El Hoyo”, en el que, según le cuenta hay tres tipos de personas, las de arriba, las de abajo y las que se tiran por el agujero.

Los presos no tienen nada más que hacer en su nivel que pensar, luchar por su vida y esperar a que baje por el agujero central de la sala, una plataforma con todo tipo de manjares de donde podrán comer mientras la plataforma esté en su nivel.

A Goreng la comida que llega a su nivel le da asco ya que, está totalmente manoseada y destrozada por los presos que tiene en niveles superiores. Sí, la comida que baja por la plataforma es para todos los presos, por lo que, cuando más abajo estés, menos comida recibirás.

Trimagasi, un experto en “el Hoyo” le recomienda que coma, aunque le de asco, pues, aunque puede estar un tiempo sin comer, no sabe en qué nivel aparecerá el próximo mes (el primer mes está en un buen nivel, sobre el 40 aproximadamente).

El siguiente mes la situación se complica ya que, aparecen por debajo del nivel 100 y Goreng aparece atado en la cama. Le ha atado Trimagasi por que pretende comérselo (sin llegar a matarlo) unos días más adelante. Goreng descubre el por qué de esta decisión al observar que la plataforma les llega totalmente vacía. Por suerte, algo sucede y aunque herido, quien acaba el mes es Goreng.


El hoyo, una cinta llena de violencia y reflexión social
Los protagonistas comiendo, en los niveles donde pueden

El siguiente mes vuelve a subir niveles y se encuentra con un nuevo compañero, Imoguiri (a quien da vida Antonia San Juan). Con ella, un nuevo mundo se le abre a Goreng, el de la concienciación ¿por qué no intentar convencer a los presos de los niveles inferiores que coman lo mínimo para que la comida llegue a los de más abajo? Como ya os podéis imaginar, el egoísmo de la gente lo impide sin remedio.

Un mes más tarde, Goreng despierta en un nivel tan bajo que Imoguri se ha suicidado para que uno de ellos sobreviva. El siguiente mes todo cambia de nuevo ya que, Goreng aparece en el glorioso nivel 6 y se encuentra con Baharat (Emilio Buale), un hombre dispuesto a intentar llegar a toda costa al nivel 5 aunque al final, acaba aceptando una curiosa propuesta de Goreng... Bajar repartiendo la comida por todos los niveles y volver a subir después en la plataforma, ¿lo conseguirán? Como es obvio, ya sabéis nuestra respuesta: nosotros lo sabemos, pero no os lo contaremos aquí.

Lo que sí os contaremos es nuestra visión de “El Hoyo” y lo haremos empezando por su apartado más técnico. En este sentido nos gustaría resaltar el enfoque social que le da Galder Gaztelu-Urrutia, el director de “El Hoyo”, organizando la prisión en un sistema de niveles, igual que la sociedad, donde las castas superiores se ríen de las inferiores y todas demuestran algo innato en el ser humano, su egoísmo, su afán por comer hasta reventar sin pensar que más abajo puede haber gente muriéndose de hambre, aunque todos en algún momento han estado abajo sin poder comer.

“El Hoyo” con su magnífica fotografía, su más que acertado metraje (poco más de una hora y media) combina sabiamente la violencia desmedida (matar o morir, en algunos niveles no hay más remedio) con la reflexión social o incluso política. Sin lugar a dudas todo un acierto de Gaztelu-Urrutia en esta, su Opera Prima.

Desde el punto de vista interpretativo nos gustaría remarcar el trabajo de casi todos sus intérpretes ya que, todos están brillantes provocándonos esos dos sentimientos tan contrapuestos como son el sufrimiento y el odio por sus acciones para sobrevivir. Con todo, nuestro aplauso especial de esta crítica va en especial, para Iván Massagué y Zorion Eguileor. Perfecta su elección para protagonizar “El Hoyo”.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “El Hoyo” es de un 8 sobre 10 y os la recomendamos, aunque como es obvio, no es para todos los públicos.



Titulo original: “El Hoyo” - 2019 - España

Dirigida por: Galder Gaztelu-Urrutia

Duración: 94 minutos

Género: Ciencia Ficción, Thriller