Mostrando entradas con la etiqueta Películas 2010. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Películas 2010. Mostrar todas las entradas
sábado, 2 de diciembre de 2023

Come Reza Ama (2010), críticas y análisis

Come Reza Ama - Poster
Para muchos, encontrar nuestro sitio en un mundo tan complicado como el que nos ha tocado vivir, no es una tarea fácil, aunque muchos lo tienen claro, basta con encontrarnos a nosotros mismos. Una frase, sin lugar a duda bonita y cierta, aunque para quien se encuentra en esa situación, su sensación de vacío emocional es tan potente que, en ocasiones, le basta con arrastrase hasta un nuevo día.

Cuando la sensación de no saber qué pinta uno el mundo, la sensación de pesimismo y de agobio va en aumento, como si uno pasara solo por los caminos que los demás quieren, vagando sin pena ni gloria. Con toda seguridad, cuando pasa esto, es el momento de plantearse si esa es la vida que uno quiere.

Y es precisamente en este punto, donde empieza la novela “Eat Pray Love: One Woman’s search for Everything Across Italy, India e Indonesia” de la estadounidense Elizabeth Gilbert publicada en 2006 y que sirvió de base para la película que os presentamos hoy en este pequeño rincón, “Come Reza Ama”.

“Come Reza Ama” empieza presentándonos a Liz Gilbert (a quien da vida Julia Roberts), una mujer moderna que tiene todo lo que, en esta vida, la mayoría, sueña en tener, un marido, una carrera exitosa (que a veces, no le acaba de llenar), una casa de ensueño, amigos, etc., pero que se encuentra totalmente perdida en lo que realmente quiere para su vida.

En un viaje fugaz a Bali para uno de sus artículos, Liz conoce a Ketut, un chamán que le lee la línea de su vida, pronosticándole dos matrimonios, uno largo y uno corto (aunque no le dice cual es cual) y que, antes de un año estará viviendo en Bali mientras busca su felicidad interior.

A su vuelta del viaje, habla con su marido y le plantea la posibilidad del divorcio, a lo que él, no le pone ningún problema, aceptándolo sin más. Ya en trámites de su divorcio, y tras asistir a una representación teatral Liz tiene un breve romance con el actor protagonista, David (James Franco).

Una vez conseguido el divorcio, Liz decide hacer un cambio radical en su vida y salir de su zona de confort, su destino será una especie de vuelta el mundo durando un año, pasando por Italia, India e Indonesia con la finalidad de descubrirse a sí misma.

La primera parada de su viaje le lleva a la bella Italia donde se instala en casa de unos amigos durante nada más y nada menos que cuatro meses. Durante todo este periodo Liz descubre el placer de la comida y de la rica gastronomía italiana, sus pastas y sus helados.

Pasado este tiempo, un nuevo destino llama a su puerta, la India donde se dirige hacia un ashram, una especie de monasterio hinduista donde le enseñaran tanto el yoga como la meditación según la tradición hinduista. Además de rezar y orar, Liz se encargará, inicialmente de la limpieza de los pisos y posteriormente de orientar y recibir a los recién llegados.


Liz y Ketut en "Come Reza Ama"
Liz y Ketut en "Come Reza Ama"



Su siguiente parada le lleva a reencontrarse con un viejo conocido, Ketut, el chamán que un año atrás le había leído su futuro, aunque en esta ocasión, Liz está mucho más centrada que en el pasado. Liz busca y alquila una casa donde vivirá los próximos meses.

Para continuar su encuentro interior, Ketut le da a Liz varias tareas que hacer, lo que hace que tenga que ir de un lado a otro en bicicleta. Un día, en uno de estos trayectos, tiene un accidente y debe ir a una curandera, Wayan la cual al final, acabará convirtiéndose en una gran amiga, como también acabará iniciando una relación con el conductor del Jeep con el que se accidentó, Felipe (interpretado por Javier Bardem), un brasileño divorciado que ha rehecho su vida en Bali.

Todo va viento en popa a toda vela entre ellos, pero quizá demasiado rápido para Liz, aunque eso, nos lo guardamos para nosotros.

Uno de los grandes aciertos de “Come, reza, ama” es plasmar el viaje introspectivo, en busca del equilibrio y su sitio en el mundo de Liz, y lo hace físicamente, a través de un viaje por tres destinos que, casi todo el mundo ansia conocer, la eterna Roma, y las exóticas y más desconocidas, pero igualmente espirituales, Delhi y Bali, y todo mezclado con gastronomía del país (¿por dónde se nos conquista? Sí señor, por el estómago).

Llegados aquí, el resto que, técnicamente nos ofrece “Come, reza, ama” además de una buena fotografía, es un cúmulo de tópicos y clichés que, provocan que la película en ningún momento llegue a sorprendernos. Los tres viajes son una copia uno de otro, en los tres, Liz conoce a gente habla inglés y se hacen amigos, le ayudan, etc., en los tres destinos conoce a un hombre. No sé, la verdad esperaba algo más, ya que tanta previsibilidad hace que, por momentos, las dos horas de metraje se hagan largas y poco dinámicas.

Interpretativamente os diremos que, “Come, reza, ama” parece una película pensada y diseñada para el lucimiento de su actriz principal, la siempre solvente (y garantía de éxito casi asegurada) Julia Roberts quien, en este caso, cumple con las expectativas dejándonos muy clara la evolución de Liz su personaje. El resto de reparto, correcto, aunque sobresaliendo, por papel y peso en la historia, Javier Bardem.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Come, reza y ama” es de un 6 sobre 10.





Título original: “Eat, Pray, Love” – USA – 2010
Dirigida por: Ryan Murphy
Duración: 146 minutos.
Género: Romántica, Drama, Comedia
miércoles, 30 de mayo de 2018

127 horas (2010), crítica y análisis

Cartel de 127 horas
Los biopics o películas biográficas siempre han constituido un aporte importante al mundo del cine inmortalizando, a veces, grandes personajes la historia (“Amadeus”, “La lista de Schindler”, “Una mente maravillosa”, “Mar Adentro”, etc.), otras veces relatando parte de sus vidas, o incluso dando a conocer algunos personajes más desconocidos para el gran público.

Dentro de este último grupo, en 2010 llegó a nuestras pantallas la adaptación cinematográfica del libro “Between a Rock and a Hard Place”, donde se narra la historia verídica del escalador estadounidense Aron Ralston. En el cine llegó bajo el título de “127 horas”, y hoy en este rincón os contaremos nuestra visión de ella.

La historia de “127 horas” nos lleva directamente al estado de Utah (Estados Unidos) de 2003. Allí nos encontrados con Aron Ralston (a quien da vida James Franco), un aventurero y escalador que está preparando una excursión al Parque Nacional Tierra de Cañones para hacer barranquismo.

Para poder llegar con los primeros rayos de sol, Aron carga en su coche una mochila con cuatro cosas de primera necesidad, una videocámara, su bici de montaña y se dirige directamente al parque.

Una vez en el parque, Aron se dispone a cruzarlo en bici para llegar a su destino final ( el Blue John Canyon), además, para darle más emoción a su día, intenta hacerlo rebajando el tiempo necesario para ello, desde las 4 horas estimadas hasta los 45 minutos. Cuando ya casi está en su destino ve a dos excursionistas, Kristi y Megan que están aparentemente perdidas.

Como experto en el parque, convence a las jóvenes de enseñarles un camino mucho más interesante que el que intentaban encontrar. Los tres, cruzan estrechos cañones e incluso descubren una poza subterránea donde todos disfrutan un largo rato. Después de despedirse, Aron continua en solitario hasta su destino.

Durante su travesía hasta el Blue John Canyon, Aron resbala y se precipita hacia el fondo de una estrecha grieta con la mala suerte de que una roca se desprende tras su paso y acaba encajando su brazo derecho entre dicha roca y la pared del cañón.

Al verse atrapado y aislado en el fondo del cañón Aron grita con todas sus fuerzas, aunque pronto se da cuenta que está completamente aislado y abandonado a su suerte. Con sólo una cantimplora de agua, una vieja navaja-multiusos y la videocámara, Aron empieza a racionarse el agua y a grabarse en vídeo para dejar constancia de sus acciones.

Durante las primeras horas, Aron intenta desgastar la roca con la vieja navaja, aunque con el paso de las mismas ceja en su intento inútil de desgastar la roca que le aprisiona para intentar su última opción, usar la navaja como desafilado bisturí. Y hasta aquí es lo que os podemos contar del argumento de “127 horas”.

Técnicamente “127 horas” nos parece una cinta muy bien llevada a cabo, ya que, aunque la mayoría de los casi 90 minutos de metraje transcurren en un mismo escenario (el cañón donde está atrapado Aron), la correcta sucesión de sueños, preocupaciones, alucinaciones y tribulaciones de Ralston convierten este biopic en una especie de película de acción de ritmo lento (suena raro, pero es así) para reflejar el drama que le tocó vivir a su protagonista, donde las alucinaciones y la lucidez quedan perfectamente reflejadas, gracias sobre todo al trabajo de James Franco.

Interpretativamente, y como os acabamos de comentar, queremos destacar muy especialmente el trabajo de James Franco, quien logra transmitirnos con todo lujo de detalle el sufrimiento de Ralston durante las 127 horas que estuvo encajado en el cañón, mostrando desde el lado más humano de su personaje hasta los momentos más duros en los que toma su tremenda decisión. Sin lugar a dudas, un trabajo realmente impactante.

Por todo lo que os acabamos de contar, nuestra nota final para “127 horas” es de un 6.5 sobre 10, y os la recomendamos sobre todo si no tenéis demasiada aprensión hacia el sufrimiento ajeno.




Título: “127 hours” – Reino Unido – 2010
Dirigida por: Danny Boyle
Duración: 93 minutos
Género: Drama, biográfica 
domingo, 27 de agosto de 2017

Los chicos están bien (2010), crítica y análisis

Los chicos están bien Cartel
Como muchas veladas de verano, tras cenar, los miembros de este equipo pensamos en buscar una película en nuestra DVDteca particular sin más pretensión que encontrarnos con una cinta entretenida. En esta ocasión, y después de rebuscar entre nuestras opciones y de descartar aquellas que nos parecieron más complejas, acabamos optando con una cinta para nosotros desconocida hasta ese momento titulada “Los chicos están bien”.

Con un título más bien ambiguo, pero con una sinopsis que nos llamó poderosamente la atención y con un casting que nos pareció más que interesante, optamos por acomodarnos en el sofá y comenzar a disfrutar de una película que, tal y como veremos a continuación, resulta más interesante de lo que en un principio pueda parecer.  

La historia nos traslada directamente a un barrio residencial de Los Ángeles (California). Allí, en una acogedora casa, viven los adolescentes Joni (Mia Wasikowska) y Laser (Josh Hutcherson) junto con sus dos madres, Nic (Annette Bening) y Jules (Julianne Moore).

La trama argumental empieza presentándonos los personajes durante un día normal de la familia, el cual apenas difiere con respecto al día de una estructura familiar tradicional. En pocos días, Joni cumple los 18 años logrando con ello su mayoría de edad, lo que provoca que su hermano Laser se vea con fuerzas de pedirle ayuda a su hermana para cumplir su gran deseo, es decir, conocer a la persona que donó su semen a sus madres con tal de que éstas pudiesen quedar embarazadas.

A final, Laser acaba convenciendo a Joni para que contacte con el banco de esperma sin otro objetivo que conocer la identidad del padre biológico de ambos hermanos, quien resulta ser un hombre bohemio llamado Paul (Mark Ruffalo), propietario de un bar-restaurante musical.

Una vez pasado el shock inicial, los chicos y Paul van llevándose cada vez mejor, integrándole poco a poco en su peculiar familia. Al final, y un poco a regañadientes, Nic y Jules acaban conociendo al hombre, lo cual provocará ciertas tensiones y varias situaciones comprometidas para todos. Situaciones que, como bien os podéis imaginar, deberéis descubrir viendo “Los chicos están bien”, puesto que lo único que encontrareis en este rincón a partir de este momento es nuestro particular análisis de la película.

No os vamos a negar que la idea de normalizar a las familias monoparentales nos parece radicalmente bien, más aún si proviene de un mundo en principio tan conservador como el norteamericano. Bajo nuestro punto de vista, la directora de “Los chicos están bien” se centra tanto en conseguir esta normalidad que se olvida demasiado de la trama, dejando al espectador la sensación de ser una película totalmente costumbrista y puritana. El ejemplo más claro de este asunto lo encontramos en el sexo, ocurriendo las escenas de sexo lésbico bajo una manta mientras se tratan las heterosexuales con total naturalidad.

La cinta sí que nos ha gustado mucho a nivel interpretativo, ya que los cinco actores principales brillan a gran nivel. Así, Annette Bening interpreta perfectamente a una Nic autoritaria, atormentada y con mucho gusto por el vino, al igual que Julianne Moore realiza brillantemente su trabajo al interpretar a una infravalorada Jules. Los chicos, también muy distintos entre ellos, nos han hecho vivir sus miedos y sus deseos, por tanto, un gran aplauso para el casting entero.

Siendo sinceros, y una vez vista la profundidad del argumento, debemos admitir que esperábamos algo más de una película de la que hubiesen podido sacar mucho más jugo del juego de sentimientos y situaciones que pueden surgir de un momento tan complicado como el que se cuenta en “Los chicos están bien”. Por desgracia el resultado es excesivamente plano, por lo que por nuestra parte, le ponemos una nota aceptable, un 6 sobre 10.





Título original: “The kids are all right” – 2010 – USA
Dirigida por: Lisa Cholodenko
Duración: 109 minutos
Género: drama