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viernes, 20 de febrero de 2026

Wicked: el musical

Cartel oficial de Wicked: el musical en Madrid

La obra musical "Wicked" nació como una reinvención del universo de Oz enfocado, eso sí, desde la perspectiva de sus "villanas". Inspirada en la novela "Wicked: Memorias de una bruja mala" de Gregory Maguire, la historia replantea la amistad y el conflicto entre Elphaba y Glinda antes de los acontecimientos narrados en "El mago de Oz".

El musical que cuenta con música de Stephen Schwartz, transforma rápidamente el imaginario clásico en un relato contemporáneo sobre la diferencia, el poder y la construcción de la identidad, y todo en base a su fuerza visual y su humor inteligente.

Su estreno en Broadway en 2003 marcó un antes y un después en el teatro musical del siglo XXI. Lejos de ser solo una precuela, la obra cuestiona cómo se crean los mitos colectivos, todo envuelto en una producción escénica de gran escala y una partitura que alterna épica y emoción íntima. Con el tiempo, se convirtió en uno de los musicales más longevos y taquilleros del mundo, traducido a múltiples idiomas y culturas.

Décadas después de su debut, el fenómeno aterrizó finalmente en Madrid con una ambiciosa producción en el Nuevo Teatro Alcalá. Esta llegada no solo acerca el espectáculo al público hispanohablante, sino que confirma la vigencia universal de su mensaje: que incluso en los cuentos más conocidos aún quedan voces por escuchar y verdades por descubrir.

"Wicked: el musical" nos sitúa tiempo antes de la llegada de Dorothy (la protagonista de El mago de Oz) al mundo de Oz, justo en el momento en que se anuncia que la Bruja Mala del Oeste, Elphaba, ha muerto, noticia confirmada por Glinda, la adorada Bruja Buena del Norte. Desde este punto, el argumento de Wicked retrocede al pasado para mostrar cómo ambas brujas se conocieron al ingresar en la Universidad de Shiz, donde chocan desde el primer instante: Elphaba, de piel verde, es brillante y sensible; Glinda, en cambio, es popular, ambiciosa y aparentemente superficial.

Con el paso del tiempo, los enfrentamientos iniciales entre Glinda y Elphaba dan lugar a una profunda amistad que acabará marcando su destino y la percepción que el mundo tendrá de ellas. Durante su formación, Elphaba descubre la corrupción del gobierno del Mago de Oz, que ha iniciado una campaña de opresión contra los Animales parlantes del reino. Dotada de poderes mágicos extraordinarios y guiada por un fuerte sentido de justicia, decide enfrentarse al sistema, mientras Glinda opta por adaptarse a él para conservar su estatus y ayudar “desde dentro”. Esta elección provoca que Elphaba sea declarada enemiga del Estado y pase a ser conocida oficialmente como la Bruja Mala del Oeste.

La segunda parte de "Wicked: el musical" muestra con claridad cómo los caminos de las dos amigas divergen por completo. Glinda se convierte en símbolo de bondad ante el pueblo, mientras Elphaba vive perseguida y clandestina, tratando de proteger a quienes ama y desmontar las mentiras del régimen. Si logrará cambiar su destino es algo que el espectáculo revela en escena (aunque muchos espectadores ya conocen parte de la historia gracias a su reciente adaptación cinematográfica).

A nivel técnico, podemos decir que el montaje madrileño de "Wicked: el musical" cumple con creces: su mensaje sobre la identidad, los prejuicios y la manipulación social (tan vigente en los tiempos actuales) queda perfectamente reflejado, además de transmitirse con humor y una banda sonora realmente memorable y bien trabajada. La propuesta conecta con el espectador desde lo emocional y confirma la fuerza temática que ha convertido a Wicked en un fenómeno internacional.

Platea del Nuevo Teatro Alcalá durante el musical Wicked en Madrid
Platea del Nuevo Teatro Alcalá – Wicked: el musical en Madrid

Si algo se le puede señalar a Wicked: el musical en Madrid, y rizando un poco el rizo, es su escenografía, basada en constantes juegos de tramoya e iluminación. Este planteamiento puede restarle algo de espectacularidad frente a otras producciones internacionales, aunque también tiene su lado positivo: el escenario del Nuevo Teatro Alcalá se aprovecha de extremo a extremo, generando dinamismo escénico y continuidad visual.

En el apartado interpretativo, nos quitamos totalmente el sombrero ante el elenco escogido, del que sobresalen especialmente Cristina Picos como Elphaba y Cristina Llorente como Glinda. Ambas están sencillamente maravillosas, con voces potentes y una química escénica que sostiene el corazón emocional del espectáculo.

No vamos a engañaros:"Wicked: el musical"es uno de los grandes títulos que pueden disfrutarse actualmente en Madrid, tan potente en mensaje como en interpretaciones, logrando una conexión muy fuerte con el público. Para nosotros, Wicked es una obra que hay que ver y disfrutar en el teatro. La recomendamos totalmente.

¡No os quedéis sin vuestra entrada!





viernes, 19 de octubre de 2012

El Sopar dels idiotes

El Sopar dels Idiotes
Aunque no tenemos muchas oportunidades, en cuanto podemos y encontramos una obra que nos llama la atención (y nos la podemos permitir, claro), no nos lo pensamos mucho y nos lanzamos al teatro. Nos pasó hace un par de años con “La doble vida de’n John” e incluso este mismo 2012 con el espectacular musical “El Rey León”, y en ambos casos, lo disfrutamos.

Cuando nos enteramos de las obras de teatro que el equipo organizador de la Festa Major de Manresa 2012 iba a presentar en la sala Kursaal, los tuvimos claro: este año, tendríamos como mínimo, doble sesión de teatro.

En esta ocasión la obra elegida fue: “El sopar dels idiotes” (“La cena de los idiotas”) una obra escrita por Francis Veber, dirigida en esta ocasión por Juan José Alfonso e interpretada por los archiconocidos Edu Soto (El Neng), David Fernández (que dió vida, en su momento a Rodolfo Chikilicuatre) y secundados por el televisivo Santi Ibañez.

Pese a que se trata de una obra muy representada los últimos años, los del equipo sabíamos poco de ella, solo que había hecho temporada estable (desde el 14 de septiembre del 2011) en la sala Apolo de Barcelona (y en el Infanta Isabel de Madrid), con un más que respetable éxito. Ahora mismo de gira por España, si queréis ver donde verlo, no dudéis, aquí tenéis la respuesta.

Cuando se levantó el telón nos encontramos con el editor Pere Canut (Edu Soto) en el salón de su moderna casa, discutiendo con su esposa mientras practica con un palo de golf. En uno de los golpes, sufre de un aparatoso tirón muscular que le desencadena un ataque de lumbago y lo deja postrado en el sofá.  Ocasión que su esposa aprovecha para intentar convencerlo de que llame al médico, a lo que Canut se niega rotundamente, pues de hacerlo, debería suspender la cena que tiene prevista para esa noche.

Enfadada por la negativa de su marido, y por la dichosa cena, la chica deja el piso.  Se siente ignorada y menospreciada por Pere y su dichosa cena, sobre la que versa una tradición ciertamente particular... cada semana desde hace un montón de años Pere y un amigo invitan a cenar a un desconocido con la única excusa de reírse de él ya que este debe ser un auténtico idiota, y según dicen, el de esa noche tenía que ser el idiota de los idiotas, un administrativo de hacienda llamado Francesc Pinyol (David Fernández) el cual tiene el particular hobbie de construir maquetas con cerillas.

A los pocos minutos de estar en casa, hace acto de presencia Francesc Pinyol, emocionado porqué Pere Canut le ha invitado a cenar para hablar de un posible libro sobre sus maquetas.

A partir de este punto, y gracias a las constantes meteduras de pata de Francesc Pinyol en su objetivo de ayudar a Pere Canut, “El sopar dels idiotes” entra en un alocado circulo vicioso de enredos que complicarán, por momentos, la cómoda vida de Pere Canut.

Pinyol es un hombre bueno, con un inmenso afán de ayudar, pero con un gigantesco don: meter la pata en todo lo que hace, o intenta hacer, y ya os podemos decir que en casa de nuestro protagonista, intenta hacer mucho, así que entre otras cosas Pinyol alejará definitivamente de la casa a la mujer de Canut y llevará a ella, además del ex de esta, una antigua amante de Canut y a un incisivo inspector de hacienda (a quien da vida magistralmente Santi Ibañez).

No os vamos a contar gags, ni siquiera si la famosa cena de los idiotas se celebra,  o no, pues aunque se trata de una obra con ya casi 25 años de recorrido, preferimos que la disfrutéis vosotros mismos.

Lo que si os vamos a contar son nuestras sensaciones una vez vista la obra. La principal de estas es que con “El sopar dels idiotes” estamos ante una obra brillante, inteligente y sobre todo, divertida, donde uno sin proponérselo, ni forzarlo reirá sin parar, aunque tiene sus peros…

El principal de estos peros está en el casting de actores, pues mientras los secundarios (David Ramirez, Claudia Cos y Anna Gras-Carreño) están geniales, los principales, salvo Santi Ibañez que está que se sale, ni Edu Soto ni David Fernández han llegado a convencernos, pues mientras el primero peca de excesiva seriedad, el segundo llega a ser excesivamente cargante.

Sin más, nos quedamos con lo mejor de todo: las risas y con una reflexión: ¿quién es más idiota? ¿El que lo es (o se lo hace) o quien se cree que no lo es?





Título original: “Le dîner de cons”
Duración: 2 horas (sin entreacto)

P.D.: Si queréis verla, pasaros por aquí.
martes, 31 de julio de 2012

El Rey León, el musical


El Rey León, el musical
Para los del equipo, ir al teatro es algo realmente especial. Y no porque no nos gusté, o porque seamos muy exigentes en las obra, no, más bien es porque viviendo en Vitoria-Gasteiz es complicado encontrar una oportunidad, ya que no hay temporada estable.

La cuestión es que, hace unos días tuvimos la oportunidad de poder organizar un pequeño viaje y disfrutar del musical revelación de la temporada en Madrid. Sí, os estamos hablando de “El Rey León, el musical”, en el Teatro Lope de Vega (C/ Gran Vía,57).

Fuimos a sabiendas que íbamos a ver una obra espectacular, y que posiblemente, no nos defraudaría, pues las críticas dejaban poco lugar a dudas: “El musical que conmueve el mundo”, “Sencillamente no hay nada igual” o “Espléndido, mágico, cautivador”.

Nos costó coordinar nuestra agenda, aunque más nos contó encontrar butacas libres aunque jugáramos con casi tres meses de antelación. Al final conseguimos butaca dos días antes de finalizar la primera temporada. No eran dos buenas localidades (en el segundo anfiteatro), pero sin lugar a dudas, el hecho de solo poder encontrar esas butacas, y con varios meses de antelación, era un buen augurio. Aquí podéis encontrar las mejores entradas, al mejor precio.

Buen augurio que se confirmó cuando a las 10 de la noche, con el teatro totalmente lleno, empezó a sonar la potente voz de la actriz que daba vida a Rafiki y, a su ritmo, empezaron a desfilar por el escenario (y platea) una infinidad de animales de la sabana africana (leones, cebras, pájaros, un inmenso elefante, gacelas, etc.).

Allí, en medio de la sabana africada se extiende el pacífico y rico reino de Mufasa, un gran león que infunde justicia y respeto a partes iguales. Con él, su pequeño hijo, Simba, el cual está destinado a ser el heredero del reino.

Todo muy idílico, ¿verdad? Pues no, porque como en todas las historias, en “El Rey León” también hay un malo. En esta ocasión recae sobre Scar, el hermano pequeño de Mufasa.

Scar y Mufasa
Scar (con bastón) enfrentándose a Mufasa

Scar es un personaje celoso, ruin y despreciable que se pasa el día conspirando para hacerse con las riendas de su pueblo. Cuando descubre que Mufasa prepara a Simba para ser su heredero, Scar enfurece y juntamente con las despreciables hienas urde un plan para deshacerse de una sola tacada de Mufasa y Simba.

Ya podéis ver que argumentalmente es prácticamente el mismo que el que nos contó Disney en la película homónima, así que, si habéis visto la película, aunque no nos digamos el desenlace la obra, lo sabréis ya. A nosotros nos pasó, pero es evidente, pues estamos ante la adaptación teatral de la misma historia.

Donde sí hay un montón de sorpresas es en el montaje de la historia, pues desde el primer minuto, la interpretación de los animales de la sabana hace vibrar al espectador como si realmente estuviera en África, con unos brillantes juegos de luces y de sombras, de movimientos de animales y de poderosos cantos africanos.

También resulta especialmente destacable el trabajo de los actores que dan vida a los personajes, especialmente Sergi Albert (que brilla en su interpretación de Scar), Brenda Brinzo (que da vida y voz a Rafiki), también David Comrie (que da vida magistralmente al gran Mufasa), y como olvidarnos de los divertidísimos Timón y Pumbaa (a quienes dan vida David Ávila y Albert Gracia respectivamente).

Únicamente resaltaríamos un par de notas negativas: la falta de conexión entre los Simba y Nala adultos deja muy fría su historia de amor, y que pese que nos encantó la obra, y que posiblemente no la olvidaremos fácilmente, en ningún momento llegó a ‘enamorarnos’ como reza la crítica especializada.

Simba y Nala
Simba adulto y Nala

Antes de acabar, también nos gustaría dar un soberano tirón de orejas, tanto a la organización del teatro Lope de Vega, como a determinadas actitudes del público. Al teatro porqué se debería respetar esa vieja norma de: “Al empezar la sesión se cierran las puertas”, pues para nosotros es inaceptable que 10 minutos después del inicio de la representación, 8 personas entren en la sala acompañadas por un acomodador con linterna, totalmente inaceptable y molesto. Y segundo tirón de orejas a la gente irrespetuosa que se dedica a usar WhatsApp, Twitter o Facebook mientras se está desarrollando la obra. ¡La pantalla de los móviles molesta cuando se está a oscuras!

Con todo, recomendaros que, si tenéis oportunidad, vayáis a verla pues por segunda temporada consecutiva estará en cartelera en Madrid (435000 espectadores y una ocupación del 100% le avalan), y la verdad, merece la pena. Nosotros, por todo lo dicho, le ponemos un 9 sobre 10.



Título: “El Rey León, elmusical
Duración: 2 horas y 45 minutos (entre acto incluido)

miércoles, 22 de septiembre de 2010

La doble vida d'en John

Hacía meses, por no decir años, que teníamos en mente ir al teatro, pero vivimos en una ciudad donde este arte no cuenta con una temporada estable. Además, las obras que llegan son contadas, lo que lo complica todo un poco.

Esta última temporada (2009-10), lo intentamos en Barcelona y en Madrid, pero la combinación de fechas, obras en cartelera y precios no acababan de encajarnos, ya que los grandes musicales y comedias de alto nivel parece que dieron esquinazo a Barcelona, y musicales como “Chicago” en Madrid nos parecieron excesivamente caros como para acudir a ver la obra sin tener referencias cercanas. (En torno a 70€ por persona)

Al final, y de la forma más insospechada sonó la flauta, y dimos con lo que buscábamos, y además cerca de casa... todo un colofón a nuestras vacaciones.

Pues bien, el pasado 28 de agosto, y como parte de los actos de la “Festa Major 2010” de Manresa, en el reestrenado “Teatre Kursaal” pusieron en escena “La Doble vida d’en John”, una obra escrita por Ray Cooney, dirigida por el televisivo Àngel Llàcer (ya sabéis, el ex-director de la academia de Operación Triunfo), y protagonizado por un quinteto de lujo: Joan Pera, Lloll Bertran, David Verdaguer, Rosa Serra, Enric Boixadera, Pau Ferran y Laia Pellejà.

Poco sabíamos de esta obra, salvo que había hecho temporada estable (del 19 de diciembre del 2009 al 20 de junio de 2010) en el “Teatre Condal” de Barcelona con un éxito más que notable, y que estando Joan Pera, Lloll Bertran y David Verdaguer en el reparto, la obra tenía que ser de empezar a reír y no parar. Y sinceramente, no nos equivocamos.

La representación empezó con el telón aún bajado con una conversación supuestamente privada entre el director y el protagonista (Llàcer y Pera), donde el primero le pide al segundo que se ciña a la duración de la obra (1:45 minutos, entreacto incluido) y el segundo le responde que ya se verá, que poco puede hacer si el público le anima con sus risas y aplausos (para quienes no le conozcan, decir que Joan Pera es un genio improvisando, si la gente responde).

A los pocos segundos se levanta el telón y aparece lo que representan ser dos viviendas con sendas puertas de entrada, de cocina, de habitación, y, en medio de todo, un sofá.

La historia es sencilla: nos encontramos en una imaginaria Londres, en casa de John Smith (Joan Pera), un taxista felizmente casado con Antonella (Lloll Bertran) y padre de Vicky (Laia Pellejà), una alocada adolescente que se las hará ver crudas a su padre.

Al otro lado de la ciudad, otra familia, esta vez compuesta por John Smith, un taxista felizmente casado con Antonia (Rosa Serra) y padre de Gavin (Pau Ferran). Hasta aquí todo normal, bueno, o no tanto... dos John Smith, ambos taxistas, ¡ay dios! Pues sí, nuestro protagonista está “felizmente” casado con dos mujeres y tiene dos familias que no se conocen... ¡lío a la vista!

Gavin y Vicky, como adolescentes modernos que son, un día accidentalmente se “conocen” por internet, se gustan y, sin dudarlos, van a hacer lo posible para verse y conocerse en persona. Menudo trauma para John, sus familias a punto de conocerse y su mentira derrumbarse. Evidentemente hará lo posible para que esto no pase, y lo primero será echar mano de su gran amigo (e inquilino de su casa), Stanley (David Verdaguer) para que le ayude... a liarla parda.

Como es evidente, no os contaremos como acaba, y ni siquiera como se lía la situación, más que nada porque sería del todo imposible plasmarlo en palabras, se tiene que ver y sentir. Así que, sin más, pasaremos a las valoraciones:


Lo mejor de la obra:

  • Aunque todos los actores están realmente bien, no podemos dejar de aplaudir y destacar a David Verdaguer (genial, en sus escenas, él solo llena el escenario, firmando sin duda los mejores momentos), Joan Pera (brillante, exprime al máximo sus principales valores: la labia y la improvisación) y, cómo no, Lloll Bertran (que, aunque merece más papel, siempre quedará en nuestras retinas esas últimas escenas cuchillo en mano... brutal).
  • La hora y cuarenta y cinco minutos que dura la obra (en nuestro caso unos 10 minutos más), entreacto incluido, se pasan volando: a veces no se ha asumido una escena que ya se tiene encima la otra, y claro, las carcajadas se acaban solapando sin remedio.


Lo peor de la obra:

Que no está incluido en el precio de la entrada, los servicios del médico... ¡nosotros salimos con un dolor fortísimo en la mandíbula en la mandíbula! :)

Bueno, ahora en serio, la verdad es que de negativo poco, únicamente que a veces, Joan Pera habla tan rápido, que te cuesta entender lo que acaba de decir... pero qué le vamos a hacer, este hombre es así... ¡y que no cambie!

No os podemos informar de dónde verla, ya que, actualmente están de gira, y lamentablemente a fecha de hoy no hay fechas para que “La doble vida d’en John” vuelva a un teatro de forma estable, aunque se lo merece... como mínimo una temporada más en Barcelona. Bueno, o eso, o adaptarla al castellano (os recuerdo que es una obra inglesa adaptada al catalán) y dar el salto a otras ciudades de España. Nosotros, como mínimo, repetiríamos.


Sin lugar a dudas, os la recomendamos.