martes, 31 de julio de 2012

El Rey León, el musical


El Rey León, el musical
Para los del equipo, ir al teatro es algo realmente especial. Y no porque no nos gusté, o porque seamos muy exigentes en las obra, no, más bien es porque viviendo en Vitoria-Gasteiz es complicado encontrar una oportunidad, ya que no hay temporada estable.

La cuestión es que, hace unos días tuvimos la oportunidad de poder organizar un pequeño viaje y disfrutar del musical revelación de la temporada en Madrid. Sí, os estamos hablando de “El Rey León, el musical”, en el Teatro Lope de Vega (C/ Gran Vía,57).

Fuimos a sabiendas que íbamos a ver una obra espectacular, y que posiblemente, no nos defraudaría, pues las críticas dejaban poco lugar a dudas: “El musical que conmueve el mundo”, “Sencillamente no hay nada igual” o “Espléndido, mágico, cautivador”.

Nos costó coordinar nuestra agenda, aunque más nos contó encontrar butacas libres aunque jugáramos con casi tres meses de antelación. Al final conseguimos butaca dos días antes de finalizar la primera temporada. No eran dos buenas localidades (en el segundo anfiteatro), pero sin lugar a dudas, el hecho de solo poder encontrar esas butacas, y con varios meses de antelación, era un buen augurio.

Buen augurio que se confirmó cuando a las 10 de la noche, con el teatro totalmente lleno, empezó a sonar la potente voz de la actriz que daba vida a Rafiki y, a su ritmo, empezaron a desfilar por el escenario (y platea) una infinidad de animales de la sabana africana (leones, cebras, pájaros, un inmenso elefante, gacelas, etc.).

Allí, en medio de la sabana africada se extiende el pacífico y rico reino de Mufasa, un gran león que infunde justicia y respeto a partes iguales. Con él, su pequeño hijo, Simba, el cual está destinado a ser el heredero del reino.

Todo muy idílico, ¿verdad? Pues no, porque como en todas las historias, en “El Rey León” también hay un malo. En esta ocasión recae sobre Scar, el hermano pequeño de Mufasa.

Scar y Mufasa
Scar (con bastón) enfrentándose a Mufasa

Scar es un personaje celoso, ruin y despreciable que se pasa el día conspirando para hacerse con las riendas de su pueblo. Cuando descubre que Mufasa prepara a Simba para ser su heredero, Scar enfurece y juntamente con las despreciables hienas urde un plan para deshacerse de una sola tacada de Mufasa y Simba.

Ya podéis ver que argumentalmente es prácticamente el mismo que el que nos contó Disney en la película homónima, así que, si habéis visto la película, aunque no nos digamos el desenlace la obra, lo sabréis ya. A nosotros nos pasó, pero es evidente, pues estamos ante la adaptación teatral de la misma historia.

Donde sí hay un montón de sorpresas es en el montaje de la historia, pues desde el primer minuto, la interpretación de los animales de la sabana hace vibrar al espectador como si realmente estuviera en África, con unos brillantes juegos de luces y de sombras, de movimientos de animales y de poderosos cantos africanos.

También resulta especialmente destacable el trabajo de los actores que dan vida a los personajes, especialmente Sergi Albert (que brilla en su interpretación de Scar), Brenda Brinzo (que da vida y voz a Rafiki), también David Comrie (que da vida magistralmente al gran Mufasa), y como olvidarnos de los divertidísimos Timón y Pumbaa (a quienes dan vida David Ávila y Albert Gracia respectivamente).

Únicamente resaltaríamos un par de notas negativas: la falta de conexión entre los Simba y Nala adultos deja muy fría su historia de amor, y que pese que nos encantó la obra, y que posiblemente no la olvidaremos fácilmente, en ningún momento llegó a ‘enamorarnos’ como reza la crítica especializada.

Simba y Nala
Simba adulto y Nala

Antes de acabar, también nos gustaría dar un soberano tirón de orejas, tanto a la organización del teatro Lope de Vega, como a determinadas actitudes del público. Al teatro porqué se debería respetar esa vieja norma de: “Al empezar la sesión se cierran las puertas”, pues para nosotros es inaceptable que 10 minutos después del inicio de la representación, 8 personas entren en la sala acompañadas por un acomodador con linterna, totalmente inaceptable y molesto. Y segundo tirón de orejas a la gente irrespetuosa que se dedica a usar WhatsApp, Twitter o Facebook mientras se está desarrollando la obra. ¡La pantalla de los móviles molesta cuando se está a oscuras!

Con todo, recomendaros que, si tenéis oportunidad, vayáis a verla pues por segunda temporada consecutiva estará en cartelera en Madrid (435000 espectadores y una ocupación del 100% le avalan), y la verdad, merece la pena. Nosotros, por todo lo dicho, le ponemos un 9 sobre 10.



Título: “El Rey León, elmusical
Duración: 2 horas y 45 minutos (entre acto incluido)

4 comentarios:

  1. Genial obra de teatro, posiblemente la mejor que he visto los últimos años en Madrid.

    Tenéis razón deberían hacerse mirar esto de dejar entrar gente a la sala una vez empezada la obra, es una molestia para todos.

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  2. Totalmente de acuerdo con vuestras opiniones. Me encantó.
    Pero la organización del teatro Lope de Vega es nefasta. Un trato malísimo a los clientes. No se organiza una fila para entrar, todo son empujones para entrar. Después de esperar a que todo el mundo terminara de hacerse fotos en el photocall, nos tocaba a nos. Pues bien, de nuevo el personal del teatro, haciendo gala de su comportamiento, nos apagó las luces, no nos permitieron el segundo de hacernos la foto. Nos echaron, literalmente. En fin, un trato que deja mucho que desear. Menos mal que el espectáculo es bueno. Pero la organización del personal, nefasta.

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    Respuestas
    1. A mi me defraudó, no vale lo que cuesta.

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    2. Pues nosotros la volveríamos a ver...

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