sábado, 20 de agosto de 2016

Mascotas


Cartel de Mascotas
Los miembros de este equipo tenemos cada vez más claro que cuando una película cuenta con un despliegue publicitario fuera de lo común, todo apunta a que sus creadores cuentan con pocas esperanzas en las propias armas de la película para hacerse un hueco en los listados de éxitos.

No obstante, este miedo estaba algo diluido al ser “Mascotas” una producción perteneciente a “Illumination Entertainment” (ya sabéis, el estudio responsable de “Gru. Mi villano favorito”, “Gru 2” y “Los minions”), una de las últimas pequeñas grandes compañías de cine de animación con capacidad para plantar cara a las todopoderosas Pixar y Disney.

En nuestro caso, y aunque no compartimos la sala con un montón de niños, decidimos acudir a visionar esta cinta la misma semana de su estreno para ver qué nos deparaba esta, de entrada, original idea.

La historia transcurre en unos apartamentos de Manhattan (Nueva York). Allí nos encontramos con Max, un pequeño perro sumamente fiel a Katie, la chica que le adoptó cuando el pequeño peludo no era más que un bebé. Un día, cuando Katie vuelve al apartamento, Max recibe una inesperada sorpresa, ya que su fiel amiga regresa acompañada del gigantón y torpe Duke.

El primer encuentro entre ambos perros no resulta sencillo, ya que el destronado rey de la casa (Max) deberá controlar sus celos y sus miedos para asumir el gran cambio que se le viene encima. Para ello, intenta buscar ayuda en sus amigos (Chloe una oronda gata, la guapa y divertida Bridget, el perro salchicha Buddy y un bulldog francés llamado Mel), siendo todos ellos los vecinos del mismo bloque de edificios con los que se reúne cuando sus dueños les dejan solos en casa para ir a trabajar. Por desgracia, los consejos de sus amigos servirán de poca ayuda, ya que sin tan siquiera pretenderlo Duke y Max acaban perdidos y solos en la gran ciudad.

Durante su periplo por las calles de New York, nuestros amigos conocerán una parte de la vida desconocida para ellos, la vida de los animales callejeros y lo harán de la mano del malo de cinta, el conejito Pompón. Pero, ¿qué les deparará Pompón a Duke y Max? ¿Conseguirán Bridget y el resto dar con sus amigos? Evidentemente nosotros lo sabemos, pero como también es evidente, aquí no encontraréis las respuestas.

Argumentalmente, debemos reconoceros que esperábamos mucho más, ya que bajo la premisa de: “¿Cómo es exactamente la vida de nuestras mascotas cuando salimos por la puerta de casa?” caben muchas cosas, pero no nos encaja que tengan que centrarse en exclusiva en actividades surrealistas para una mascota como las persecuciones de coches o las carreras por las cloacas. Lo cierto es que, como dueños de una mascota, esto nos disgustó tanto como ver a los coches de “Cars 2” haciendo de James Bond. Sinceramente una buenísima idea tirada directamente a la basura y en la que ni tan siquiera cabe la excusa de que Mascotas “es una película para niños”.

En cuanto a los personajes, los del equipo nos quedamos con uno de cada bando, eso sí, los dos blanquitos, esponjosos y súper achuchables. Por un lado, escogemos a Bridget por su carácter adorable, imprevisible, divertido y loco a la vez, y, por el otro, a Pompón, el “malo malísimo” porque… ¿a quién no le gustaría achucharle un poco?

Técnicamente la cosa cambia ya que, en este apartado “Mascotas” está realmente bien, al menos a la misma altura del resto de películas de Illumination Entertainment.

A nosotros nos ha decepcionado, y por las caras de los pocos niños que había en la sala, diríamos que a ellos también, por lo que no nos queda más remedio que ponerle a “Mascotas” un 3 sobre 10, porqué sinceramente para nosotros, no ha cumplido.



Título original: “The secret life of pets” – USA – 2016
Dirigida por: Chris Renaud
Duración: 90 minutos
Género: Animación digital

viernes, 12 de agosto de 2016

Star Wars. Episodio III: La venganza de los Sith


Cartel de La venganza de los Sith. Star Wars
Como si de la ficción real se tratara, los del equipo nos hemos tomado un tiempo entre la consecución de las guerras de los clones y el despertar de la llama del amor entre Anakin Skywalker y la senadora Padmé (relatados en “Episodio II: El ataque de los clones”) antes de continuar con la evolución de la historia de la quizá, saga más famosa de la historia del cine.

Así pues, unos meses después de empezar con la saga Star Wars, hemos retomado las aventuras del maestro Jedi Obi-Wan Kenobi y su discípulo Anakin  Skywalker en defensa de la República.

Cronológicamente este “Episodio III: La venganza de los Sith” se sitúa un tiempo después del inicio de la expansión de las guerras clon por toda la galaxia, con los caballeros Jedi repartidos a lo largo y ancho de los confines de la misma. En uno de los lances de estas guerras, el canciller Palpatine ha sido secuestrado por el general Grievus, poniendo en jaque al gobierno de la República.

Los Jedi envían a Obi-Wan y Anakin al rescate del Canciller lo cual consiguen después de una encarnizada lucha. Una vez puesto a salvo, Palpatine nombra su representante en el consejo Jedi al joven Anakin mientras intenta convencerle para que abandone Obi-Wan y explote todo su potencial.

Esta intromisión de Palpatine en el consejo Jedi sienta realmente mal, así que le asignan a Anakin la tarea de controlar los movimientos del canciller, a modo de agente doble, un papel que pesa y mucho en un joven aprendiz que cada día que pasa siente más fuerte la llamada del lado oscuro.

Cuando Anakin se entera que Padmé espera su primer hijo, un miedo atroz a que su querida muera se apodera de él. Este miedo al final será usado por Palpatine, quien le cuenta al aprendiz de Jedi que en el Lado Oscuro tendrá la posibilidad de prevenir la muerte de cualquier persona.

Una vez Palpatine se descubre como Lord Sidious (el señor de los Sith), Anakin corre al Consejo Jedi para prevenirles, aunque allí no le acaban de creer. Esta falta de confianza acabará provocando que Anakin cruce la línea y se convierta en Darth Vader, caballero Sith.

A partir de este punto, un cúmulo de traiciones casi provocará la extinción de la Orden Jedi, mientras los Sith se harán con el control absoluto de la República.

Y como acostumbramos a decir… hasta aquí os podemos contar del nacimiento de Darth Vader y del argumento de “Episodio III: La venganza de los Sith

Argumentalmente esta tercera parte de la saga Star Wars es quizá, la más completa de primera trilogía, ya que realmente nos cuenta los motivos de la conversión al lado oscuro de Skywalker, digamos que es una parte imprescindible para entender la trilogía original, pero esto no quita que George Lucas, el creador del universo Star Wars, podría haber hecho esta primera trilogía como una única película ahorrándonos así, bastantes minutos de historias y personajes innecesarios.

En cuanto a interpretaciones poco os podemos comentar, ya que una vez más (como esta primera trilogía entera) son correctas y solventes, es decir, tanto Hayden Cristensen como Ewan McGregor hacen suyos sus papeles transfiriendo fuerza y credibilidad a sus personajes.

Lo que nos parece realmente sorprendente para tratarse de una cinta de ciencia ficción de 2005, perteneciente además a la saga más grande del género, son los “pobres” efectos especiales de la misma, ya que ni siquiera los ríos de lava del planeta Mustafar donde luchan Obi-Wan y Vader logran convencernos lo más mínimo. De nuestra parte, un tirón de orejas a los responsables.

Con todo, consideramos que esta “Venganza de los Sith” es un buen final de trilogía, manteniendo un buen ritmo durante las poco más de 2 horas de metraje y cerrando bien los temas importantes, por tanto, le ponemos un 7 sobre 10 en nuestra valoración.




Título original: “Star Wars: Episode III Revenge of the Sith” – 2005 – USA
Dirigida por: George Lucas
Duración: 135 minutos
Género: Ciencia ficción, acción, secuela






miércoles, 3 de agosto de 2016

Ahora me ves 2


Cartel de Ahora me ves 2
Hace unos días, los miembros del equipo decidimos dedicar una de nuestras primeras tardes de estas vacaciones de verano 2016 a una de nuestras pasiones, el cine. Así pues, de entre la larga lista de estrenos veraniegos escogimos una cinta que nos llamaba la atención, la secuela de “Ahora me ves”, una película que cuando se estrenó en 2013 nos sorprendió gratamente, lo que nos motivó a visionar esta segunda parte que hoy comentamos.

La película lleva por título “Ahora me ves 2” y mantiene el casting de la primera parte casi en su totalidad. Cronológicamente, se sitúa justo un año después del desenlace del truco final donde los cuatro jinetes, Atlas (Jesse Eisenberg), Reeves (Isla Fisher), Jake (Dave Franco) y McKinney (Woody Harrelson) se hicieron tremendamente populares.

Durante este tiempo, el grupo ha estado inactivo, por lo que los cuatro magos han continuado su carrera en solitario, volviendo a actuar conjuntamente cuando Lula (Lizzy Caplan) se cruza en su camino para juntarlos de nuevo y cubrir así la baja de Reeves.

Como quien no quiere la cosa, los cuatro jinetes planifican un nuevo golpe, consistente en desenmascarar al magnate tecnológico Owen Case durante la presentación de su último dispositivo. Cuando los cuatro parecen a punto de conseguirlo, se ven obligados a abortar el plan, ya que el FBI descubre sus planes al mismo que tiempo que sale a la luz que el agente Dylan Rhodes (Mark Ruffalo) también forma parte del grupo.

Durante la huida donde se celebraba la presentación, los jinetes son misteriosamente transportados a Macao (China), lugar en el que se topan con el huraño y rico magnate Walter Mabry (Daniel Radcliffe), quien les retiene con el objetivo de hacer que roben un poderoso objeto que en la actualidad pertenece al socio de Mabry, Owen Case.

Mientras Rhodes mueve sus hilos con Thaddeus Bradley (Morgan Freeman), los cuatro magos deciden aceptar la oferta, planificando al mismo tiempo un plan de fuga con el que salvar sus vidas y desenmascarar al malvado Mabry.

Como ya os podéis imaginar, ha llegado el momento de cerrar nuestro comentario argumental y pasar a la crítica propiamente dicha.

Argumentalmente, nos ha encantado el enlace con la trama de la primera parte de la saga, recuperando para ello la historia del padre del agente Dylan, mientras que por el lado negativo, continuamos sin entender la explicación de la ausencia en esta segunda parte de Isla Fisher. También nos gustaría remarcar el giro que le han dado a la saga, ya que de pasar a perseguir y desenmascarar a banqueros y magos de las finanzas como Lehman Brothers en “Ahora me ves”, se ha apostado por desenmascarar a los Jobs, Gates y Zuckerberg de turno, dando visibilidad al tratamiento que se hace de nuestros datos.

En cuanto a las interpretaciones, tenemos muy poco que comentar, ya que todos están correctos y convincentes en sus papeles aunque, eso sí, sin demasiadas brillanteces. El único que nos chirrió y mucho fue Daniel Radcliffe, ya que, pese a estar de nuevo en una película que tiene a los magos como protagonistas, parece que él olvidó la suya como actor en Hogwarts cuando aún no tenía barba, siendo sin lugar a dudas el más flojo de todos los actores de esta película.

Realmente, como diversión veraniega logra totalmente su objetivo, aunque eso sí, como espectadores debemos limitarnos a disfrutar del espectáculo visual de los trucos de magia sin buscar ni hurgar demasiado en los detalles de los mismos ni de la trama de la película. Con todo, nosotros le ponemos un 7 sobre 10, y os recomendamos verla, si puede ser, en pantalla grande.



Título original: “Now you see me 2” – USA – 2016
Dirigida por: Jon Chu
Duración: 129 minutos
Género: Thriller, Secuela

martes, 5 de julio de 2016

Buscando a Dory

Buscando a Dory
Han pasado nada más y nada menos que 13 años desde que nuestra querida Dory recordase por primera vez la dirección a la que había ido a parar el protagonista de la divertidísima Buscando a Nemo”. Trece años durante los cuales ha continuado haciendo caso a su mantra de “sigue nadando, sigue nadando” entre las corrientes de la vida.

La verdad es que los miembros de este equipo habíamos empatizado tanto con nuestra pequeña pez cirujano azul, que habíamos olvidado el hecho de que habían transcurrido ya trece años desde que la conocimos, por tanto, cuando descubrimos que la gente de Pixar se iban a lanzar con una secuela de “Buscando a Nemo” protagonizada por Dory nos temimos lo peor, por lo que decidimos ir a verla directamente el fin de semana de su estreno. Y eso hicimos el pasado sábado, acomodándonos en nuestras butacas dispuestos a descubrir hasta donde llegaría el pez que rescató a Nemo de la ya famosa dirección “P. Sherman, Calle Wallabi 42, Sidney”.

La historia se sitúa exactamente un año después del regreso de su aventura por las aguas de Sidney de Dory, Marlin y Nemo al arrecife donde tienen su anémona estos dos últimos.

Allí, Dory empieza a tener extraños sueños donde, a modo de flash-back, ve imágenes de una pequeña pez azul jugando a colocar conchas, imágenes que evidentemente olvida, hasta que un día después de susurrar en sueños “la Joya de Morro Bay, California” reconoce a la pequeña que juega con las conchas. Efectivamente, es ella, en su casa con sus padres, Jenny y Charlie.

Presa de la excitación, decide lanzarse al encuentro de sus padres, contando, eso sí, con la ayuda de Marlín y Nemo. Después de dudarlo un poco, los tres se lanzan a la corriente oceánica para llegar a su destino “la Joya de Morro Bay”, o como su nombre realmente indica “Instituto de Vida Marina”, un centro de recuperación de fauna donde, sin tan siquiera pretenderlo, nuestra Dory acaba internada en el módulo de cuarentena.

A partir de este momento, y mientras Marlín y Nemo luchan por entrar en el instituto, nuestra olvidadiza Dory hará buenas migas con Hank, un pulpo rojo con complejo de Mortadelo y un instinto innato por huir, quien le ayudará en su objetivo de localizar a sus padres, cruzando de sala en sala todo el instituto y reconociendo poco a poco a unos cuantos de sus amigos de la infancia, como Destiny, la ballena con quien nuestra protagonista aprendió a hablar balleno, y Bailey, una ballena beluga que cree haber perdido sus habilidades de geolocalización.

Entre todos vivirán un buen número de aventuras que les llevarán a un desenlace que, evidentemente, no descubriréis aquí. Lo que sí descubriréis es nuestra particular valoración sobre “Buscando a Dory”, la producción número 17 de la gente de Pixar.

Después del pequeño fracaso comercial que supuso “El viaje de Arlo”, los estudios Pixar han vuelto un poco a sus orígenes, desarrollando una historia repleta de humor fino, buenas enseñanzas y que cuenta con unos personajes que mantienen la magia y el cariño que a muchos nos enamoraron hace ya trece años.

Argumentalmente parece que los responsables de “Buscando a Dory” han querido enfatizar al máximo el lado más emotivo y tierno de la historia con esa pequeña Dory de grandes ojos asumiendo que tiene problemas de memoria a corto plazo, nadando desesperadamente en busca de ayuda mientras supera uno tras otro los hándicaps que la aventura le va deparando en detrimento del propio argumento de la cinta, lo que acaba penalizando un poco el desarrollo de la misma.

La verdad es que hemos echado un poco de menos el protagonismo que tenían Marlín, Nemo y la propia Dory con sus píldoras de humor en la primera cinta, ya que en esta aventura ceden gran parte de su protagonismo a Destiny, Bailey y a Hank, los nuevos personajes de esta segunda parte.

Con todo os tenemos que decir que, aunque no se trate de una de esas perlas con las que de vez en cuando nos deleita Pixar, “Buscando a Dory” nos ha gustado mucho, por lo que os la recomendamos totalmente. Nuestra nota final es de un 7.75 sobre 10.




Título original: "Finding Dory" - USA - 2016
Dirigida por: Andrew Stanton, Angus MacLane
Duración: 103 minutos
Género: Animación 

jueves, 23 de junio de 2016

El club de los poetas muertos


Cartel de El club de los poetas muertos
Los que nos pasamos largas horas delante de la pantalla de un ordenador, nos damos cuenta que cada vez más, las personas nos comportamos como autómatas que necesitamos que nos digan que hacer y que pensar en cada momento. Quizá por eso, y después de haber disfrutado de la primera temporada de “Merlí”, una parte de este equipo se ha decidido a recuperar una cinta que os sonará, “El club de los poetas muertos” para continuar así, con nuestro repaso a los grandes clásicos modernos de la historia del cine haciéndolo además, con una película que habla precisamente de este tema, la necesidad de aprender a pensar.

Aunque bien podría estar ambientada hoy en día, “El club de los poetas muertos” empieza situándonos en la academia Welton (en Vermont), el primer día del curso 1959-60. Allí, en el aula magna de la vetusta escuela, pronto se vislumbraran algunos puntos que marcarán la vida de los protagonistas de la historia, principalmente la férrea disciplina de los responsables de la misma y como no, el absoluto control de los padres sobre la vida de sus hijos.

Una de las pocas novedades de la presentación del curso y principal bocanada de aire fresco en la misma, es la presentación del nuevo profesor de literatura, John Keating (interpretado por Robin Williams), un antiguo alumno de la escuela.

Cuando las clases empiezan en la academia Welton, estas repiten el mismo esquema: dictados, lecturas, repeticiones, montañas de deberes y amenazas de sanción por dejar de hacerlos, todas las asignaturas siguen el mismo patrón hasta que llega la primera clase de Keating, quien por sorpresa de todos, les invita a salir del aula e ir hasta un expositor que contiene una foto de la primera promoción de Welton, un grupo de alumnos que según Keating, nunca consiguieron entender el “carpe diem”.

Este es el punto de partida para que el profesor Keating despliegue todo su arsenal y sus, para época, alternativos métodos para conseguir que sus alumnos aprendan a decidir por sí mismos. Entre sus alumnos, cuatro amigos (Neil, Todd, Knox y Charlie) deciden recuperar un viejo club de la época de Keating, “El club de los poetas muertos”, un club clandestino donde reunirse, leer poesía, hablar y en definitiva, vivir.

Con el paso de los días los problemas afloran en las vidas de los cuatro chavales; el deseo de Neil de ser actor que choca con las ordenes y deseos de su autoritario padre, el tímido Todd deberá buscar su oportunidad para dejar de serlo, el enamoradizo y miedoso Knox tendrá la oportunidad de luchar por la chica que le gusta mientras que Charlie tomará decisiones controvertidas para todos sin pensar ni en las consecuencias ni en “¿esto está bien o mal?”.

Evidentemente, como estamos ante un clásico os podríamos contar el desenlace de “El club de los poetas muertos”, pero como siempre, preferimos que lo descubráis o mejor dicho, lo redescubráis viéndola.  

“El club de los poetas muertos”, bajo nuestra modesta opinión tiene su principal hándicap en su argumento y el desarrollo del mismo, ya que peca en exceso de previsibilidad y de falta de riesgo en los problemas personales de los alumnos y su forma de enfrentarse a ellos. Pese a todo, un conjunto de brillantes frases y diálogos y el correcto ritmo narrativo de la misma, impide que el espectador se aburra durante las dos horas de metraje.

En el lado opuesto, nos encontramos con lo mejor de “El club de los poetas muertos”, sus interpretaciones, con un protagonista absoluto que borda su trabajo, el malogrado Robin Williams, muy bien secundado por una legión de jóvenes actores (Ethan Kawke, Robert Sean Leonard, Gale Hansen y Josh Charles) que lejos de amilanarse, rozan la perfección en sus papeles.

Por todo lo que os hemos contado hasta ahora, nuestra nota final es de un 7.5 sobre 10 acompañando nuestra recomendación de verla, como mínimo una vez en la vida. Y como en la película acabamos con nuestro: “¡Oh capitán, mi capitán!”




Título original: “Dead Poets Society” – 1989 – USA
Dirigida por: Peter Weir
Duración: 124 minutos
Género: Drama