domingo, 15 de enero de 2017

Ice Age 5: El gran cataclismo



Ice Age 5: El gran cataclismo Cartel
Doce años después de la sorpresa que supuso el estreno de “Ice Age: La edad del hielo”, el pasado verano de 2016 llegó nuestras pantallas la quinta parte de la saga “Ice Age”, titulada “El gran cataclismo”.

En su momento, los del equipo descartamos verla en el cine ya que después de ver su tráiler tuvimos la sensación de que íbamos a ver una secuela sin apenas ideas nuevas, siendo estos temores confirmados posteriormente vistas las críticas que recibió, llevándonos todo ello a dejarla en nuestro cajón de futuribles.

Hace unos días, y aprovechando un viaje intercontinental, descubrimos que podíamos matar dos pájaros de un tiro viendo la quinta parte de la saga “Ice Age” y haciéndolo en inglés para, si no nos gustaba, como mínimo aprovechar el tiempo haciendo oído con la lengua de Shakespeare.

Cronológicamente, si se le puede llamar así, la historia se sitúa a continuación de los hechos acontecidos en “Ice Age: La formación de los continentes con todos los protagonistas sumergidos en sus propias cavilaciones y miedos. Así, tenemos a Manny intentando convencer a su hija Melocotón de que no se case con su novio, a Diego sintiendo la llamada de la paternidad y a Sid llorando desconsoladamente por su ruptura con su novia Francine.

Paralelamente a esto, a miles de kilómetros de distancia, Scrat continúa buscando sin pausa su ansiada bellota cuando cae accidentalmente en el interior de una nave espacial. Sin saber muy bien cómo, Scrat pone en marcha la nave espacial haciendo que ésta choque contra un asteroide que, accidentalmente impulsa hacia la Tierra.

Mientras tanto, en la Tierra nuestros amigos están celebrando la fiesta de cumpleaños de Manny cuando ven que un gigantesco meteorito va directo hacia ellos. Presos del pánico del momento, emprenden una huida guiados por Buck, decidiendo en los primeros momentos de tranquilidad trazar un plan para salvar la Tierra de su destino más evidente.

Como ya os podéis imaginar, dejaremos aquí el desglose argumental, guardándonos tanto el desenlace de la aventura principal como de las tramas de cada una de las parejas de la cinta para pasar a comentaros nuestras impresiones.

Bajo nuestro punto de vista, esta “Ice Age. El gran cataclismo” es, con diferencia, la más floja de las cinco partes que componen la saga. Así, nos encontramos con una nueva huida de la cuadrilla de protagonistas así como con la invención de un descabellado plan para salvar su mundo del impacto de un meteorito, estando todo ello rodeado de las desventuras de Scrat buscando su bellota. En definitiva, nada nuevo bajo el sol.

En cuanto a los personajes, indicar que los originales (Manny, Diego y Sid) se han quedado en esta parte de la saga relegados a papeles casi de secundarios debido al protagonismo de sus parejas (Ellie, Shira, Francine) e hijos (Melocotón y su novio Julian). Es decir, lo que en un principio podría ser una evolución natural, se convierte en algo que en esta ocasión no funciona, al igual que tampoco lo hacen los gags que tan bien hilvanados estaban en otras partes de la saga.

Lo único positivo que le sacamos a “Ice Age. El gran cataclismo” es la metáfora del título con la trama argumental de los personajes protagonistas, con la reacción de Manny al enterarse que su hija quiere abandonar el nido y formar su propia manada, es decir, un cataclismo en toda regla.

Nos gustaría decir que, como mínimo es una película entretenida pero realmente no es así, ya que la hora y media de metraje se nos hizo por momentos excesivamente pesada. Aunque mucho nos tememos que habrá una nueva entrega, por eso de cerrar dos trilogías, creemos que los síntomas de agotamiento de la saga son excesivos, por tanto, nuestra nota final es de un 4 sobre 10.




Título original: “Ice Age: Collision Course”  - USA – 2016
Dirigida por: Mike Thurmeier, Galen T. Chu
Duración: 94 minutos
Género: Animación, Aventuras



Otras partes de la saga:




“Ice Age 2: El deshielo”




miércoles, 28 de diciembre de 2016

Into the Woods



Into the Woods Cartel
Navidad es una época fantástica para disfrutar de los grandes clásicos de la literatura infantil mientras se recuerdan esas tardes de invierno al calor de la chimenea, con nuestros padres o abuelos contándonos las aventuras de Caperucita Roja, de Blancanieves, de Pulgarcito o de quien tocara en cada momento.

Quizá por eso, cuando hace unos días tuvimos la oportunidad de gastar un par de horas de viaje intercontinental recordando esos cuentos, se nos abrieron los ojos de par en par, y más, pudiéndolo hacer de la mano de una de nuestras actrices fetiche, la gran Meryl Streep.

Así pues, sin pensarlo demasiado, optamos por dejarnos llevar por el musical estrenado en 2014: “Into the Woods”.

Argumentalmente “Into the Woods” parte de una idea sencilla y, porque no decirlo, ciertamente original, juntar tres cuentos de los Hermanos Grimm (“La Caperucita Roja”, “Rapunzel” y “La Cenicienta”) con el anónimo inglés “Jack y las habas mágicas” alrededor de un mismo bosque y compartiendo el mismo momento en el tiempo.

Como es evidente que los cuatro cuentos pueden compartir poco más que el bosque donde suceden, Rob Marshall (el director de “Into the Woods”) introduce un nuevo elemento en la aventura que a su vez, sirve como nexo de unión a la misma. Este elemento no es otro que la pareja de panaderos que fabrican los panes a la Caperucita Roja. Unos panaderos que, a la vez, han sido embrujados por la bruja que tiene retenida a Rapunzel en su torre.

La primera parte de la cinta se orienta exclusivamente en la lucha del Panadero y su esposa en romper el hechizo que les atormenta usando para ello elementos que aparecen en el desarrollo de los 4 cuentos antes citados, mientras que en la segunda parte de la cinta, como en todo cuento, se intenta enseñar al espectador las consecuencias de las acciones llevadas a cabo o sacar las pertinentes moralejas.

No os vamos a engañar, argumentalmente “Into the Woods” nos ha medio decepcionado. Es decir, por un lado nos ha gustado la forma de entrelazar los 4 cuentos, mientras que por el otro lado, nos ha decepcionado bastante que una vez juntados todos los protagonistas y solucionado el primer hito argumental, la cinta de un giro argumental intentando, sin éxito, adentrarse en un mundo mucho más oscuro de lo deseado.

Interpretativamente tampoco es nada del otro mundo, salvándose únicamente Meryl Streep, quien interpreta a la bruja mala la historia, aunque en esa ocasión, mucho nos tememos que su actuación únicamente le ha servido a “Into the Woods” para salvarle comercialmente. El resto de secundarios, con un más que gris Johnny Depp al frente (quien da vida a un Lobo Feroz más próximo al Sombrerero Loco de “Alicia en el País de las Maravillas” de lo deseable), son simplemente comparsa en manos de una cinta que cae estrepitosamente al dar el giro hacia lo oscuro que os hemos contado antes.

Con todo, nuestra valoración final es de un 5 sobre 10, ya que aunque no se trata de una cinta memorable sí que cumple, parcialmente, como entretenimiento musical.




Título original: “Into the Woods” – 2014 – USA
Dirigida por: Rob Marshall
Duración: 121 minutos
Género: Musical, Ficción, Drama

miércoles, 30 de noviembre de 2016

El juego de Ender


El juego de Ender cartel
No hace mucho, durante una velada de aburrimiento y mientras andábamos jugando con el mando a distancia, nos encontramos con el comienzo inminente de una película de la que habíamos oído hablar pero que, sinceramente, no conocíamos nada, “El juego de Ender”.

Como nos apetecía estar un rato disfrutando del sofá y de la pantalla, optamos por darle una oportunidad y hoy, os explicamos nuestras sensaciones con dicha película.

La historia nos sitúa directamente en un futuro más o menos cercano, concretamente en 2070, un tiempo después de que la Tierra haya sufrido una invasión alienígena. En esos tiempos, los humanos se han organizado para luchar por su propia supervivencia intentando evitar que el planeta caiga en manos de los invasores.

Para preparar la lucha que se prevé encarnizada, se ha creado una especie de academia, “La Escuela de Batalla”, un lugar pensado para formar a sus alumnos con vistas a integrarse en la “Flota Internacional”.

Un día, el joven Andrew “Ender” Wiggin (interpretado por Asa Butterfield) es reclutado para entrar en la “escuela de batalla”. Atacado por ciertos problemas de autovaloración, Ender entra a formar parte de los novatos de la escuela, ganándose rápidamente el aprecio y respeto de todos sus compañeros por su constante enfrentamiento a los comandantes.

Durante uno de sus ratos libres, Ender finaliza su juego de consola, inspirado en la batalla contra los alienígenas, de una forma tan imprevisible y brillante que es cambiado de nivel en la escuela, pasando a formar parte del grupo “Salamandra” donde no es, para nada, bienvenido.

Una vez en ese grupo rápidamente demuestra que sus dotes de liderazgo y estrategia son muy superiores a sus dotes de guerrero, por tanto, es apartado del grupo por Bonzo (Moisés Arias) el comandante del mismo, relegándolo en la reserva. Con todo, entrena con una compañera y poco a poco va mejorando su técnica, permitiéndole que en su primera batalla y viendo una debilidad del rival, lanzar un ataque sorpresa consiguiendo la victoria.

Un paso más hacia la batalla y un nuevo cambio de grupo manteniendo eso sí, la enemistad con Bonzo. Batallas, luchas entre los cadetes, simulaciones y ambiente militar marcarán el camino hacia el desenlace de “El juego de Ender”, un desenlace que, como ya os podéis imaginar, no os contaremos aquí.

Argumentalmente “El juego de Ender” nos ha dejado fríos, ya que, aunque tiene un trasfondo más que interesante (el abuso de poder mezclado con la violencia de los mayores frente a los niños) se queda todo como en un espacio sin gravedad, donde los temas flotan sin acabar de llegar a un punto en concreto, primando el aspecto visual de la cinta frente al argumental.

En cuanto a las interpretaciones la única realmente remarcable es la de su protagonista, el joven Asa Butterfield, aunque sinceramente y bajo nuestro punto de vista, no es capaz de aguantar el peso de una película con demasiadas carencias para llegar a ser recordada como a una buena cinta.

Con todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “El juego de Ender” es de un 4 sobre 10, o sea, una película aceptable para abandonar un rato el aburrimiento pero que no pasará a los anales de la historia del cine.



Título original: “Ender’s Game” – 2013 – USA
Dirigida por: Gavin Hood
Duración: 113 minutos
Género: Ciencia ficción, acción, drama
lunes, 14 de noviembre de 2016

Deadpool


Cartel de Deadpool
Hace ya bastantes años, cuando uno pensaba en superhéroes llegaba a plantearse la pregunta de “¿soy de Superman o de Spiderman?”, es decir, una de esas preguntas tan míticas como aquella sobre el Cola-Cao® o Nesquik®. No obstante, con un 2016 prácticamente superado y en un mundo en plena evolución, esta pregunta se ha quedado algo "viejuna".

Desde comienzos del presente siglo, y coincidiendo con el resurgimiento de Marvel en las salas de cine, han visto la luz a gran escala decenas de superhéroes a los que antes únicamente conocían los admiradores de los comics de la compañía. En este 2016, y tras varias decenas de películas, los cines de todo el mundo recibieron a todo un ‘desconocido’ que ha conseguido independizarse de su papel de secundario en la saga “X-MEN” llamado Deadpool.

Cuando esta película llegó a nuestras pantallas no nos llamó mucho la atención, por lo que optamos por dejarla en el cajón de futuribles aunque, con el tiempo, y tras informarnos un poco más sobre este descarado personaje, optamos por darle una oportunidad desde la comodidad de nuestro sofá.

Si os somos sinceros, no sabemos muy bien la razón por la que nos acabamos decidiendo a verla, aunque puede que tanto el buen sabor de boca que nos dejó "Hancock" (otro de los superhéroes descarados, lenguaraces y atípicos), como lo bien que nos cae su actor protagonista, Ryan Reynolds, tuviesen algo que ver. Sea por lo que sea, nos acomodamos en el sofá y le dimos al “play”.

La historia empieza presentándonos a Wade Wilson (Ryan Reynolds) un antiguo agente de la fuerzas especiales de los EE.UU. que dedica su vida a ser un “matón a sueldo” ayudando a gente que, de no ser por él, estaría indefensa. Un día, Wade recibe la mala noticia de que su vida está en peligro a causa de una grave enfermedad.

Como la afección de Wilson no tiene solución posible mediante la medicina convencional, decide someterse a un arriesgado experimento, el “Arma X”. Dicho experimento resulta ser una compleja modificación genética que consigue su objetivo, parar la enfermedad mortal de Wilson, aunque provocándole a cambio un par de efectos secundarios de lo más curiosos. Así, el primero consiste en la regeneración automática de toda agresión que sufre en su cuerpo, siendo el segundo de ellos la deformación total de su cuerpo y su rostro.

Preso de grandes deseos de venganza, Wade Wilson decide aprovechar para su beneficio su drama personal, aunque incrementando su ironía sea cual sea la situación que viva o el riesgo que esté sorteando.

A nivel argumental, la película es más bien intrascendente aportando entre poco y nada al actual cine de superhéroes (o, en este caso, antihéroes). Así, consideramos que “Deadpool” es una cinta pensada para el lucimiento físico e interpretativo de Ryan Reynolds, quien es el dueño y señor de todas las escenas tanto por el nivel de acción de las mismas, como por su socarrón y vulgar vocabulario.

Interpretativamente, podemos aseguraros que Ryan Reynolds está más que bien, haciendo suyo el personaje y llevándolo un poco por donde él quiere. No obstante, el nivel de presencia de Deadpool deja en un tercer o cuarto plano al resto de los personajes, dado que quedan tan difuminados por el protagonista que casi podemos considerarlos como simple attrezzo de la película.

Llegados a este punto, la mayoría os preguntaréis por nuestra valoración final, y no es de extrañar con tanta cal y tanta arena que le hemos dado. La verdad es que, dentro de su género simplemente la aprobamos (le damos un 5 sobre 10) porque realmente, con tanta acción y tanto sarcasmo, no llegó a aburrirnos en ningún momento, aunque sin llegar a ser en ningún momento una cinta de nuestro gusto.

Verla o no, depende de vosotros.



Título original: “Deadpool” – USA – 2016
Dirigida por: Tim Miller
Duración: 106 minutos
Género: Acción, Fantástico, Comedia
sábado, 29 de octubre de 2016

Un monstruo viene a verme


Cartel de Un monstruo viene a verme
Que levante la mano aquel que alguna vez no ha sentido miedo al moverse por su garaje o trastero, o aquel que de pequeño no se levantaba cada noche a mirar debajo de la cama al menor ruido o aquel que no haya rebotado alguna vez en la cama después de caer por un precipicio en sueños (el resto nos lo podéis contar en un comentario ;) ).

La verdad es que, de una forma u otra, el miedo es un sentimiento común en todos nosotros. Sin ir más lejos, cuando vimos el título de la última obra de J.A. Bayona (“Un monstruo viene a verme”) tuvimos el miedo que se tratara de una de las típicas cintas de terror con monstruos. Por suerte, como pasa con la mayoría de los miedos, el nuestro se esfumó al leer las impresiones que causó la cinta en el pasado festival “Zinemaldia 2016 de San Sebastián”. Por tanto, le buscamos un hueco en nuestras agendas para verla como se merece, en pantalla grande.

Este fin de semana, con éxito en taquilla un poco más superado, nos hicimos con nuestras entradas y nos dispusimos a ver “Un monstruo viene a verme”, la tercera y, por el momento, última obra del barcelonés Juan Antonio Bayona.

Puntuales a la cita, los del equipo llegamos a la sala dispuestos a comprobar si en esta ocasión estaríamos en el grupo de espectadores del “no hay para tanto” o del “pásame un kleenex”, dado que ambas sensibilidades se han apiñado en dos bandos muy diferenciados.

La cinta empieza presentándonos a Connor O’Malley (Lewis MacDougall) un chico de 12 años que se ve sumergido en, seguramente, la fase más dura de su vida, haciéndose cargo tanto de su hogar como del cuidado que le puede dar a su madre (Felicity Jones) enferma de cáncer. Además, y por si fuera poco, Connor cada día debe hacer frente a otra de las grandes lacras de la sociedad actual, el bullying que sufre en el colegio por parte de varios de sus compañeros.

El único refugio del pequeño está en su habitación y en sus dibujos, los cuales le sirven para escapar de su agobiante rutina mientras expresa lo que le está pasando. No obstante, todo cambia un día en el que, tras haber estado dibujando durante toda la tarde, se duerme para despertarse sobresaltado posteriormente a causa de una misteriosa pesadilla que le sucede en el cementerio que ve desde su habitación, el cual está flanqueado por un viejo tejo y una iglesia.

Una noche, al despertar de su pesadilla nocturna se encuentra con un gigantesco monstruo en jardín de la casa aunque, al revés de lo que se podía imaginar, no se trata de una criatura sanguinaria y aterradora sino que pretende algo bien especial… algo que, evidentemente, no os vamos a contar en este rincón ya que para nada queremos romper la magia del cine.

Argumentalmente podríamos definir “Un monstruo viene a verme” como a una apuesta segura y ganadora de Juan Antonio Bayona, ya que, como ha demostrado en sus dos trabajos anteriores (“El Orfanato” y “Lo imposible”) es realmente bueno reflejando las relaciones familiares, y si a esto le añadimos el efecto psicológico del cáncer y el bullying, argumentalmente la película tenía y tiene, todas las de ganar.

En cuanto a las interpretaciones, nos gustaría remarcar el trabajo y expresividad facial del pequeño Lewis MacDougall quien consigue implicar al espectador en sus traumas y sus constantes luchas, en definitiva un auténtico descubrimiento. Para los mayores, nuestro reconocimiento va para fría y calculadora abuela de Connor, interpretada por Sigourney Weaver, quien hasta el desenlace final consigue que la despreciemos sin demasiados remordimientos. En definitiva, bajo nuestro punto de vista, un buen casting.

Quizá, el punto más bajo de “Un monstruo viene a verme” sea su montaje ya que, aunque consigue ir subiendo el clímax psicológico hasta la traca final (los últimos 30 minutos son, en nuestra opinión, para verlos con pañuelo en mano), realmente echamos de menos un poco más dinamismo en los primeros minutos de la misma.

Con todo, consideramos “Un monstruo viene a verme” como a una película notable, puntuándola concretamente con un 7.5 sobre 10.





Titulo original: “A monster calls”  - 2016 – España / USA
Dirigida por: J. A. Bayona
Duración: 108 minutos
Género: Drama, Fantástico