lunes, 30 de marzo de 2026

Annie (2014): una actualización moderna sin alma

Cartel de Annie (2014), remake musical protagonizado por Quvenzhané Wallis y Jamie Foxx

¿Otro remake innecesario?

El cine atraviesa constantemente etapas donde la falta de ideas originales se hace evidente. En esos momentos, las secuelas, precuelas y remakes invaden la cartelera. Annie (2014) es un claro ejemplo de esta tendencia: una nueva versión del clásico musical de Broadway estrenado en 1977 y basado en la tira cómica de Harold Gray.

Tras sus adaptaciones cinematográficas en 1982 y 1999, esta tercera versión dirigida por Will Gluck intenta modernizar la historia… aunque no siempre con buenos resultados.

Sinopsis

“Annie” empieza presentándonos a su protagonista, la pequeña Annie (a quien da vida Quvenzhane Wallis), una huérfana que vive en una casa de acogida con más niñas, las cuales sufren a diario la crueldad y dejadez de la señorita Colleen Hannighan (interpretada por Cameron Diaz), una mujer únicamente interesada por recibir, mensualmente, el dinero que le da el gobierno por tener niños de acogida.

Aunque lleva casi toda su vida en casas de acogida, Annie recuerda la promesa de sus padres que, algún día volvería a por ella. A pesar de su dura vida, Annie es una niña optimista y dicharachera que, sin dudarlo mucho se pone a cantar y bailar en cualquier lado.

En paralelo, conocemos a Will Stacks, interpretado por Jamie Foxx, un poderoso empresario inmerso en una campaña para convertirse en alcalde de Nueva York. Tras salvar accidentalmente a Annie de un accidente, decide utilizar su imagen para mejorar su reputación pública, llegando incluso a acogerla temporalmente.

Lo que comienza como una estrategia política pronto se transforma en una relación emocional que cambiará la vida de ambos.

¿Cómo acaba la historia de Annie? ¿Stacks se convierte en más persona y menos magnate? Obviamente nosotros conocemos las respuestas a estas y a otras preguntas sobre “Annie”, pero nos las reservaremos celosamente.

Reparto y actuaciones

Uno de los puntos más destacables de Annie (2014) es el esfuerzo interpretativo de Quvenzhané Wallis, quien aporta carisma y energía al personaje principal. Sin embargo, su actuación se ve limitada por un guion poco sólido.

Quvenzhané Wallis y Jamie Foxx en Annie (2014), escena del remake musical
Escena de Annie (2014): Annie y Will Stacks en el remake musical protagonizado por Quvenzhané Wallis y Jamie Foxx.

En cuanto a los adultos:

  • Jamie Foxx parece incómodo en su papel, sin llegar a conectar del todo con el personaje.
  • Cameron Diaz ofrece una interpretación irregular, alternando momentos brillantes con otros poco convincentes.

El resultado es un reparto desaprovechado que no logra sostener la película.

Apartado técnico

La dirección de Will Gluck apuesta por una estética moderna cargada de referencias actuales: móviles, redes sociales y un estilo visual que por momentos recuerda a anuncios publicitarios o producciones televisivas.

El ritmo es excesivamente acelerado, como si la película temiera perder la atención del espectador. Esto provoca una narrativa fragmentada que recuerda más a una sucesión de clips breves (similar a contenido de redes sociales) que a una historia cohesiva.

Además, la representación de Nueva York pierde realismo, quedando artificial y poco creíble.

Análisis

La intención de actualizar el clásico con un enfoque urbano, música contemporánea y estrellas mediáticas era prometedora. Sin embargo, el resultado final es una película desequilibrada:

  • Visualmente atractiva
  • Narrativamente caótica
  • Emocionalmente superficial

Aunque conserva el “alma” del musical original en algunos momentos, no logra transmitirla de forma consistente.

Opinión final y nota

Annie (2014) es un remake que intenta conectar con nuevas generaciones, pero se queda a medio camino. Su exceso de modernización y un guion débil terminan por diluir el encanto del clásico.

Nota final: 4/10



Ficha técnica de Annie


Título original: Annie

Año: 2014

Director: Will Gluck

Duración: 118 minutos

Género: Musical



lunes, 9 de marzo de 2026

Más que rivales (Heated Rivalry): argumento y claves de la temporada 1

Más que rivales (Heated Rivalry) poster temporada 1

La homosexualidad en el deporte profesional ha sido durante décadas un tema rodeado de silencio, misterio y miedo. Aunque el mundo del deporte ha evolucionado en muchos aspectos, los atletas LGTBI siguen teniendo una visibilidad baja en comparación con otras profesiones. La presión mediática, la cultura competitiva y ciertos estereotipos masculinos han hecho que muchos deportistas prefieran mantener su orientación sexual encerrada en el armario durante su carrera.

En los últimos años, cada vez más voces dentro del deporte profesional han empezado a hablar abiertamente sobre diversidad e inclusión, eso sí, el futbol continúa siendo un terreno vedado. Aun así, salir del armario sigue siendo una decisión compleja para muchos atletas, que temen el impacto en su carrera, su relación con los compañeros de equipo o la reacción de los aficionados. Por eso, el debate sobre la homosexualidad en el deporte sigue siendo relevante, especialmente en disciplinas donde la cultura del vestuario y la rivalidad deportiva tienen un peso muy fuerte.

En este contexto, a finales de 2025 se estrenó Más que rivales (Heated Rivalry), una serie que explora precisamente este choque en el deporte de élite, la rivalidad profesional y una relación secreta entre dos jugadores. A través de sus seis capítulos, se exploran temas como la homosexualidad en el deporte profesional, la presión mediática y el miedo a hacer pública una relación en un entorno altamente competitivo.

Argumento de la primera temporada de Más que rivales (Heated Rivalry)

La primera temporada de Más que rivales (Heated Rivalry) comienza en 2008, cuando dos jóvenes promesas del hockey internacional se encuentran por primera vez. Shane Hollander, jugador canadiense interpretado por Hudson Williams, e Ilya Rozanov, estrella rusa interpretada por Connor Storrie, coinciden antes de una final internacional que finalmente gana Rusia. Ese primer encuentro marca el inicio de una rivalidad que pronto se convertirá en una de las más comentadas dentro del hockey profesional.

Seis meses después, ambos dan el salto a la liga profesional norteamericana. En el draft, Ilya Rozanov es elegido por los Boston Ryders, mientras que Shane Hollander es seleccionado por los Montreal Metros. Desde ese momento, sus carreras quedan inevitablemente conectadas: cada enfrentamiento entre sus equipos alimenta una rivalidad deportiva que los medios y los aficionados siguen con gran atención.

Dos años más tarde, tras un partido especialmente intenso, la tensión acumulada entre ambos estalla de forma inesperada y terminan pasando la noche juntos en el hotel del equipo. Ese encuentro cambia por completo su relación. A partir de entonces, Hollander y Rozanov comienzan a mantener encuentros secretos cada vez que sus equipos se enfrentan. Mientras públicamente proyectan una imagen de rivalidad y enemistad sobre el hielo, en privado desarrollan una relación marcada por la atracción, el deseo y una creciente conexión emocional.

La temporada también introduce otras historias dentro del mismo universo. Durante los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014, el jugador Scott Hunter conoce a Kip, camarero en una tienda de batidos cercana a la villa olímpica. Entre ambos surge rápidamente una relación que, al igual que ocurre con Shane e Ilya, debe mantenerse en secreto debido a la presión mediática y al entorno del deporte profesional.

A lo largo de los años que cubre la temporada (entre 2014 y 2016) la relación entre Hollander y Rozanov evoluciona y se vuelve cada vez más compleja. Ambos intentan compaginar su vida pública con relaciones heterosexuales, en parte para evitar sospechas. Mientras Rozanov vive su sexualidad con mayor libertad al asumirse como bisexual, Hollander atraviesa un proceso más personal de aceptación, especialmente tras una relación fallida con una mujer llamada Rose.


Ilya Rozanov y Shane Hollander en una escena romántica de la serie Más que rivales (Heated Rivalry)
Ilya Rozanov y Shane Hollander en una escena de la serie Más que rivales (Heated Rivalry).

El final de la temporada llega cuando Shane invita a Ilya a pasar unos días en su casa de montaña. En ese ambiente más tranquilo y lejos de la presión del hockey profesional, ambos tienen la oportunidad de hablar con sinceridad sobre su relación y sus sentimientos. Ese encuentro marca un punto de inflexión en su historia y deja claro que su vínculo va mucho más allá de la rivalidad deportiva que muestran ante el mundo.

Crítica de la primera temporada de Más que rivales (Heated Rivalry)

La primera temporada de Más que rivales (Heated Rivalry) destaca principalmente por su capacidad para combinar el drama deportivo con una historia romántica intensa. Desde el punto de vista narrativo, la serie utiliza una estructura que recorre varios años de la vida de sus protagonistas, alternando momentos clave de sus carreras deportivas con encuentros personales y sexuales que van desarrollando su relación, permitiendo este recurso mostrarnos la evolución emocional de los personajes sin perder el contexto competitivo del hockey profesional.

A nivel de dirección y puesta en escena, la serie apuesta por un tono íntimo. Muchas de las escenas clave se desarrollan en espacios privados (habitaciones de hotel, vestuarios o encuentros furtivos) lo que refuerza la sensación de clandestinidad que rodea la relación de los protagonistas. En contraste, los partidos y eventos deportivos aportan dinamismo visual y ayudan a recordar constantemente el contexto competitivo en el que viven los personajes.

Interpretaciones y personajes

En el apartado interpretativo, las actuaciones de Hudson Williams como Shane Hollander y Connor Storrie como Ilya Rozanov sostienen gran parte del peso de la temporada. Ambos actores construyen personajes con perfiles muy distintos: Hollander aparece como alguien más contenido, condicionado por la presión mediática y por su dificultad para aceptar su propia sexualidad, mientras que Rozanov se presenta con una personalidad más segura y directa. La química entre los dos intérpretes resulta creíble y es uno de los elementos que mejor funciona en pantalla, tanto en la pista como en los momentos íntimos.

Opinión final: ¿merece la pena ver la primera temporada de Más que rivales (Heated Rivalry)?

Más que rivales es una buena ficción especialmente interesante para reflexionar sobre cómo ha cambiado (y cómo sigue cambiando) la diversidad en el mundo del deporte profesional. El resultado es una temporada que logra mantener el interés del espectador mientras plantea un conflicto poco habitual dentro de las ficciones deportivas.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra <b>nota final para la primera temporada de Más que rivales (Heated Rivalry) es de un 8 sobre 10.



Ficha técnica de Más que rivales


Título original: “Heated Rivalry”

Año de creación: 2025

Año de finalización: 2025 (primera temporada)

Capítulos: 6 (en la primera temporada)



miércoles, 4 de marzo de 2026

La chica danesa (2015), crítica y análisis

La chica danesa poster

La chica danesa es una de las películas más destacadas sobre identidad y transformación personal. En esta crítica y análisis exploramos su historia, sus personajes y el significado de una obra que aborda la disforia de género desde una perspectiva íntima y emocional.

A pesar de los avances en muchas sociedades occidentales en materia de respeto y aceptación, todavía hoy muchas personas siguen siendo señaladas por ser y sentir diferente. Uno de los colectivos que más ha sufrido este rechazo social es el de las personas con disforia de género, un tema complejo y profundo que el cine ha tratado en pocas ocasiones con la sensibilidad que merece.

Dirigida por Tom Hooper y estrenada en 2015, La chica danesa nos traslada al Copenhague de los años 20 para contarnos la historia de Einar Wegener y su transformación en Lili Elbe, en una de las narrativas más delicadas y personales del cine reciente.

Crítica de La chica danesa

La película comienza situándonos en la vida de Einar Wegener, un pintor paisajista, y su esposa Gerda, retratista. Ambos forman un matrimonio sólido, unido tanto en lo personal como en lo artístico, aunque con trayectorias distintas dentro del mundo del arte.

Todo cambia cuando, de forma aparentemente anecdótica, Einar sustituye a una modelo para ayudar a su esposa a terminar un cuadro. Ese momento, casi casual, despierta en él sensaciones desconocidas que poco a poco irán dando forma a una identidad que siempre había estado latente.

Así nace Lili Elbe, primero como un juego, después como una presencia cada vez más dominante en la vida de Einar.

Análisis de la historia y personajes

La historia de La chica danesa se construye como un viaje emocional intenso, donde el protagonista se enfrenta a una lucha interna constante entre lo que es y lo que siente ser.

La evolución de Einar hacia Lili está tratada con una sensibilidad notable, mostrando tanto la liberación personal como el sufrimiento que conlleva. La película no solo se centra en la identidad de género, sino también en el impacto que este proceso tiene en su entorno más cercano, especialmente en Gerda.


Lili (Eddie Redmayne) en un acto social
Lili (Eddie Redmayne) en un acto social

El personaje de Gerda es clave en el desarrollo de la historia. Su amor, comprensión y sacrificio aportan una dimensión emocional que eleva la película más allá de un simple drama biográfico.

A medida que la historia avanza, los protagonistas se trasladan a París, una ciudad más abierta y tolerante que permite a Lili desarrollarse con mayor libertad. Es allí donde entra en juego la posibilidad de una intervención quirúrgica pionera, marcando un punto de no retorno en la historia.

Interpretaciones y dirección

Uno de los mayores aciertos de La chica danesa es, sin duda, su apartado interpretativo.

Eddie Redmayne ofrece una actuación sobresaliente, dando vida tanto a Einar como a Lili con una sensibilidad y profundidad admirables. Su interpretación transmite fragilidad, conflicto y valentía, convirtiéndose en el eje emocional de la película.

Por su parte, Alicia Vikander brilla con luz propia en el papel de Gerda, aportando humanidad, empatía y una enorme carga emocional a su personaje. La química entre ambos actores es fundamental para que la historia funcione y conecte con el espectador.

Ambientación y ritmo

La ambientación es otro de los puntos fuertes de la película. Tanto el Copenhague como el París de los años 20 están recreados con gran detalle, logrando sumergir al espectador en la época.

En cuanto al ritmo, La chica danesa apuesta por una narración pausada, algo que puede no encajar con todos los públicos. Sin embargo, esta elección permite profundizar en los conflictos internos de los personajes y reforzar el tono íntimo de la historia.

Opinión final de La chica danesa

¿Merece la pena ver La chica danesa? Sin duda, sí.

No estamos ante una obra perfecta ni ante una película especialmente arriesgada en su narrativa, pero sí ante un drama sólido, bien interpretado y emocionalmente potente.

En definitiva, La chica danesa es una película que deja huella, tanto por la importancia de su temática como por la forma en la que está contada. Una obra recomendable para quienes buscan cine reflexivo, humano y con una gran carga emocional.

Nota: 8/10 


Ficha técnica de La chica danesa


Título original: The Danish girl

Año: 2015

Director: Tom Hooper

Duración: 120 minutos

Género:  Drama, LGTBI



lunes, 2 de marzo de 2026

Extraño río (2025), crítica y análisis

Póster oficial de la película Extraño Río (2025)

Viajar a veces puede convertirse en una forma elegante de escapar, en otras ocasiones puede que la esencia de viajar ayude a uno a convertirse en alguien distinto, en un lugar donde nadie le conoce. Este impulso, en ocasiones despierta una parte silenciosa, como la que nos cuenta la película “Extraño río” (2025) del debutante Jaume Claret Muxart.

Al principio todo es extrañeza. Los gestos se vuelven conscientes, el cuerpo, tan conocido tiene nuevas e inesperadas recciones. Nada es completamente familiar y a la vez, tampoco completamente ajeno, aunque uno se siente vulnerable como en el despertar sexual, donde hay torpeza, ensayo, incertidumbre y, sobre todo, temor al rechazo y a la incomprensión.

Argumento de Extraño río

Extraño río nos cuenta la historia de Didac, un adolescente de 16 años que está de viaje en bicicleta con sus padres y sus dos hermanos pequeños a lo largo del río Danubio durante unas vacaciones de verano constituyendo una mezcla de turismo, convivencia familiar y autodescubrimiento.

Al principio de la aventura, el viaje se nos presenta como algo maravilloso: calor, paradas para el baño junto al río, conversaciones, etc. Sin embargo, con el paso de los días, Didac empieza a mostrar cierta distancia con el resto ya que, se siente demasiado mayor para compartir espacios con sus hermanos, aunque necesita de la protección paterna.

Nadando hacia un amor desconocido

Una mañana, mientras Didac nada, cree ver la imagen de un chico nadando desnudo y emergiendo de las aguas del Danubio, aunque no logra verle claramente. Los siguientes días, el chico se va apareciendo a Didac, mientras su relación con la familia va tensándose y necesitando más espacios para él.

La llegar a un pueblo, la familia se disgrega ya que, mientras los padres se apasionan por la arquitectura, Didac se encuentra con el joven iniciando una carrera por el pueblo para encontrar juntos, un rincón donde sentarse, mirarse y darse un beso fugaz.

A partir de este, Didac y el joven se lanzan, sin apenas cruzar palabras, en un viaje en barca por las aguas del Danubio, compartiendo miradas, besos, abrazos en una relación más visual y simbólica que sexual, es el auténtico despertar sexual y emocional de Didac.

Crítica de Extraño río

Una de las cosas que más nos han sorprendido de Extraño río es la construcción que su debutante director, Jaume Claret Muxart le ha dado, con largos silencios envolviendo situaciones cotidianas dramáticas, pero sin exceso de dramatización, observación de la situación desde la distancia y, sobre todo, la presencia, siempre en movimiento del agua del Danubio lo cual nos lleva a reflexionar sobre su gran metáfora: el mundo no se explica, se experimenta. Y todo, eso sí, enfocado desde una gran sensibilidad.

Otro de los puntos muy positivos de Extraño río es su fotografía. Tiene un montaje fotográfico que nos insiste en la naturaleza, el movimiento, las superficies, la humedad, el calor… en definitiva, en todo lo que influye en el deseo corporal.


Didac descubriendo el amor en Extraño Río
Didac explorando el primer amor en Extraño Río durante sus vacaciones

Como punto algo más controvertido, en Extraño río tenemos el ritmo y montaje ya que, nos muestra como si todo pasara lentamente, el pedaleo, los baños en el río, los paseos dando la sensación de que el tiempo no pasa, y por momentos, no os lo negaremos, aburriendo un poco al espectador. Evidentemente, la cosa cambia al aparecer el chico y provocar, planos más cortos, rápidos, miradas...

Similitudes y diferencias con otros despertares sexuales

En el mundo del cine tenemos dos grandes referentes en los despertares sexuales, God’s Own Country (Tierra de Dios) y Call me by your name. En la primera tenemos, como aquí, un despertar adulto en la naturaleza, aunque ahí con un marcado deseo sexual. En la segunda en cambio, con un amor adolescente, aunque mientras Guadagnino con su Elio nos habla, aquí Didac siente y observa.

Interpretaciones y personajes

En Extraño río, las interpretaciones se basan en el naturalismo reduciendo al máximo los diálogos y desplazando el peso dramático hacia la conducta y presencia en escena de sus personajes. En este sentido, nos ha encantado el trabajo del debutante Jan Monter dando vida a Didac quien nos ha hecho sentir sus dudas y lucha interna en cada uno de sus planos.

En cuanto a los intérpretes adultos poco a decir, ya que su presencia, como en la vida misma, se basa en las rutinas (pedalear, comer, montar el camping, etc.)

Opinión final: ¿merece la pena ver Extraño río?

“Extraño río” nos cuenta una historia sencilla donde un adolescente siente que algo está cambiando en su interior y debe romper el cascarón. Al final, lo hace en un viaje por el Danubio donde se le aparece otro joven que, real o no, le ayuda a descubrirse.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Extraño río” es de un 6.5 sobre 10.



Ficha técnica de Extraño río

Título original: Extrany riu

Año: 2025

Director: Jaume Claret Muxart

Duración: 107 minutos

Género: Drama, LGTBI