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viernes, 28 de agosto de 2026

No se desea buena suerte (2026), crítica: una historia sobre crecer cuando la vida se complica

Póster de No se desea buena suerte (2026), película de Netflix

Crecer no siempre ocurre cuando uno está preparado. A veces la vida acelera el proceso y obliga a dejar atrás, demasiado pronto, una parte de esa despreocupación que asociamos con la adolescencia. No se desea buena suerte (2026) parte precisamente de esa idea para acercarse a uno de los conflictos más difíciles de afrontar a cualquier edad: ver cómo la enfermedad de una persona querida cambia las prioridades y obliga a madurar antes de tiempo.

Dirigida por Julia Hart, esta película de Netflix combina drama, comedia y música para hablar de la familia, los sueños y ese complicado momento en el que empiezas a descubrir que no todo depende de ti. Porque mientras intentamos construir nuestro propio camino, también tenemos que aprender a convivir con situaciones que no hemos elegido y para las que nadie nos ha preparado.

No se desea buena suerte utiliza así una historia aparentemente juvenil para abordar un tema profundamente humano: qué ocurre cuando la vida nos obliga a crecer justo cuando todavía estamos intentando descubrir quiénes somos. Y lo hace buscando ese difícil equilibrio entre la emoción, la esperanza y los momentos de luz que también existen incluso en las etapas más complicadas.

Sinopsis de No se desea buena suerte

Sophie Birenbaum acaba de conseguir el papel protagonista en el musical de su instituto, un sueño que parecía marcar el comienzo de una de las etapas más emocionantes de su adolescencia. Entre ensayos, canciones y nuevas responsabilidades, Sophie descubre también la importancia de sus amigos y de esos vínculos que, poco a poco, empiezan a adquirir un significado diferente. Porque crecer también implica aprender a valorar a las personas que tenemos cerca y descubrir nuevas formas de querer y de ser querido.

Pero la enfermedad de su madre vuelve a ocupar un lugar central en su vida y transforma por completo ese momento de felicidad. Sophie se encuentra ante una realidad para la que todavía no está preparada, intentando compaginar sus propios sueños con la preocupación por alguien a quien quiere profundamente. Esta situación no solo afecta a su familia, sino que la obliga a enfrentarse a sentimientos y responsabilidades que parecen demasiado grandes para alguien que todavía está intentando descubrir quién es.

En ese camino, la amistad y el amor se convierten en apoyos fundamentales, pero también en nuevas fuentes de dudas y emociones. Sophie tendrá que aprender que madurar no significa tener todas las respuestas ni poder controlar lo que sucede a nuestro alrededor, sino encontrar la manera de seguir adelante cuando la vida cambia las reglas. Entre el escenario, la familia y las relaciones que va construyendo, No se desea buena suerte plantea así un viaje de crecimiento marcado por la enfermedad, pero también por la capacidad de querer, acompañar y encontrar pequeños motivos para seguir soñando.

Personajes e interpretaciones

Sunny Sandler lleva el peso de No se desea buena suerte dando vida a Sophie Birenbaum, una adolescente que tiene que enfrentarse demasiado pronto a situaciones que ponen a prueba su forma de entender el mundo. Su interpretación funciona especialmente bien cuando la película se aleja del tono más ligero y deja espacio a la vulnerabilidad del personaje. Sandler consigue transmitir esa mezcla de ilusión, inseguridad y madurez prematura sin convertir a Sophie en una protagonista excesivamente adulta para su edad.


La familia Birenbaum en No se desea buena suerte (2026)
La familia Birenbaum al completo

A su lado, Melanie Lynskey aporta sensibilidad y profundidad al personaje de la madre, convirtiéndose en uno de los principales pilares emocionales de la historia. La relación entre ambas permite que la película explore el amor familiar desde un lugar bastante íntimo, mientras que el reparto juvenil completa el relato con las amistades, los primeros sentimientos y las inseguridades propias de una etapa en la que todo parece estar cambiando al mismo tiempo.

En conjunto, las interpretaciones consiguen que el conflicto emocional de la película resulte cercano, especialmente cuando muestra cómo una situación familiar compleja puede modificar las relaciones y acelerar un proceso de crecimiento que nadie había elegido.

Opinión

No se desea buena suerte nos ha gustado. No estamos ante una obra maestra ni ante una película que vaya a revolucionar el género, pero tampoco parece que lo pretenda. Su principal virtud está precisamente en hacer bien las cosas: construir un drama cercano, combinarlo con momentos de humor y música y conseguir que la historia resulte emotiva sin necesidad de recurrir constantemente al golpe fácil.

Eso sí, quizá le pedíamos algo más de valentía a la hora de profundizar en el dolor y la enfermedad. La película plantea una situación potencialmente muy dura, pero en buena parte del metraje prefiere mantenerse en una zona emocional relativamente cómoda, dejando algunas de sus consecuencias más dolorosas en segundo plano. Nos habría gustado que se atreviera a explorar más ese proceso y cómo afecta realmente a Sophie y a su entorno. Aun así, No se desea buena suerte funciona como un drama juvenil bien construido, honesto y con corazón, de esos que quizá no dejan una huella imborrable, pero sí consiguen que terminemos su visionado con una sensación agradable y alguna reflexión dando vueltas en la cabeza.

¿Merece la pena No se desea buena suerte?

Nosotros creemos que sí. Y no porque estemos ante la película que vaya a cambiar la historia del cine ni porque después de verla vayamos a necesitar una pizarra para analizar cada plano. No se desea buena suerte juega en una liga mucho más sencilla: quiere contar una historia emotiva, hacernos pasar un buen rato y dejar alguna reflexión por el camino. Y, sinceramente, lo consigue..

Puede que se quede algo corta cuando llega el momento de profundizar en el dolor y en todo lo que supone convivir con la enfermedad de un ser querido, pero tiene buenos personajes, una historia cercana y suficientes momentos de emoción como para que merezca la oportunidad. Además, tiene ese punto de película que empiezas pensando “vamos a ver qué tal” y terminas diciendo “pues mira, al final ha estado bastante bien”. .

Nota final: 7 /10.





Ficha técnica de No se desea buena suerte



Título original: Don't Say Good Luck

Año: 2026

Director: Julia Hart

Duración: 93 minutos

Género: Comedia, Drama, Musical



lunes, 30 de marzo de 2026

Annie (2014): una actualización moderna sin alma

Cartel de Annie (2014), remake musical protagonizado por Quvenzhané Wallis y Jamie Foxx

¿Otro remake innecesario?

El cine atraviesa constantemente etapas donde la falta de ideas originales se hace evidente. En esos momentos, las secuelas, precuelas y remakes invaden la cartelera. Annie (2014) es un claro ejemplo de esta tendencia: una nueva versión del clásico musical de Broadway estrenado en 1977 y basado en la tira cómica de Harold Gray.

Tras sus adaptaciones cinematográficas en 1982 y 1999, esta tercera versión dirigida por Will Gluck intenta modernizar la historia… aunque no siempre con buenos resultados.

Sinopsis

“Annie” empieza presentándonos a su protagonista, la pequeña Annie (a quien da vida Quvenzhane Wallis), una huérfana que vive en una casa de acogida con más niñas, las cuales sufren a diario la crueldad y dejadez de la señorita Colleen Hannighan (interpretada por Cameron Diaz), una mujer únicamente interesada por recibir, mensualmente, el dinero que le da el gobierno por tener niños de acogida.

Aunque lleva casi toda su vida en casas de acogida, Annie recuerda la promesa de sus padres que, algún día volvería a por ella. A pesar de su dura vida, Annie es una niña optimista y dicharachera que, sin dudarlo mucho se pone a cantar y bailar en cualquier lado.

En paralelo, conocemos a Will Stacks, interpretado por Jamie Foxx, un poderoso empresario inmerso en una campaña para convertirse en alcalde de Nueva York. Tras salvar accidentalmente a Annie de un accidente, decide utilizar su imagen para mejorar su reputación pública, llegando incluso a acogerla temporalmente.

Lo que comienza como una estrategia política pronto se transforma en una relación emocional que cambiará la vida de ambos.

¿Cómo acaba la historia de Annie? ¿Stacks se convierte en más persona y menos magnate? Obviamente nosotros conocemos las respuestas a estas y a otras preguntas sobre “Annie”, pero nos las reservaremos celosamente.

Reparto y actuaciones

Uno de los puntos más destacables de Annie (2014) es el esfuerzo interpretativo de Quvenzhané Wallis, quien aporta carisma y energía al personaje principal. Sin embargo, su actuación se ve limitada por un guion poco sólido.

Quvenzhané Wallis y Jamie Foxx en Annie (2014), escena del remake musical
Escena de Annie (2014): Annie y Will Stacks en el remake musical protagonizado por Quvenzhané Wallis y Jamie Foxx.

En cuanto a los adultos:

  • Jamie Foxx parece incómodo en su papel, sin llegar a conectar del todo con el personaje.
  • Cameron Diaz ofrece una interpretación irregular, alternando momentos brillantes con otros poco convincentes.

El resultado es un reparto desaprovechado que no logra sostener la película.

Apartado técnico

La dirección de Will Gluck apuesta por una estética moderna cargada de referencias actuales: móviles, redes sociales y un estilo visual que por momentos recuerda a anuncios publicitarios o producciones televisivas.

El ritmo es excesivamente acelerado, como si la película temiera perder la atención del espectador. Esto provoca una narrativa fragmentada que recuerda más a una sucesión de clips breves (similar a contenido de redes sociales) que a una historia cohesiva.

Además, la representación de Nueva York pierde realismo, quedando artificial y poco creíble.

Análisis

La intención de actualizar el clásico con un enfoque urbano, música contemporánea y estrellas mediáticas era prometedora. Sin embargo, el resultado final es una película desequilibrada:

  • Visualmente atractiva
  • Narrativamente caótica
  • Emocionalmente superficial

Aunque conserva el “alma” del musical original en algunos momentos, no logra transmitirla de forma consistente.

Opinión final y nota

Annie (2014) es un remake que intenta conectar con nuevas generaciones, pero se queda a medio camino. Su exceso de modernización y un guion débil terminan por diluir el encanto del clásico.

Nota final: 4/10



Ficha técnica de Annie


Título original: Annie

Año: 2014

Director: Will Gluck

Duración: 118 minutos

Género: Musical



jueves, 7 de marzo de 2024

Wonka (2023), chocolate, música y Chalamet

Wonka (2023) - Cartel

Crear fantasía familiar es algo realmente complicado ya que precisa más de una gran imaginación que de grandes dotes literarias. Una imaginación que debe ser capaz de crear mundos parecidos al nuestro pero repletos, en cada rincón, de una fantasía lo suficientemente desbordante como para afrontar con éxito los más variopintos problemas.

Dentro de este reducido grupo de autores, podemos encontrar nombres célebres como J.K. Rowling (creadora del universo de “Harry Potter”), Lewis Carroll (el creador de “Alicia en el País de las Maravillas”), Michael Ende (el creador de “La historia Interminable”) o británico Roald Dhal (el creador de “Matilda”, “Charlie y la fábrica de chocolate”, etc.).

Hoy nos centraremos en el universo de uno de ellos, el del británico Roald Dhal en una de sus obras más célebres, “Charlie y la fábrica de chocolate”, una novela que tuvo su última adaptación cinematográfica en 2005 de la mano de Tim Burton, y lo haremos gracias a una precuela de esta adaptación estrenada en diciembre de 2023, “Wonka”.

Como ya os podéis imaginar, esta precuela parte de una gran idea, darnos a conocer el origen del célebre chocolatero Willy Wonka, uno de los grandes protagonistas de “Charlie y la fábrica de chocolate”, aunque lo hace también con un gran hándicap, no contar con ninguna novela de su creador, Roald Dhal como base, aunque bueno, no nos avancemos y vayamos a nuestra crítica de “Wonka”.

Sinopsis de Wonka

“Wonka” empieza presentándonos a Willy Wonka (a quien da vida Thimothée Chalamet), un joven mago, inventor y chocolatero llegando en barco a una ciudad imaginaria con un único objetivo, abrir una tienda de bombones en unas célebres galerías.

Como no conoce a nadie y llega con muy poco dinero en los bolsillos, acaba pidiendo alojamiento en una extraña pensión / lavandería regentada por la huraña señora Scrubbit (interpretada por Olivia Colman), aunque como no sabe leer acaba firmando un contrato abusivo por el que se le cobrará por casi todo.

A la mañana siguiente, Wonka se dirige a las galerías donde pretende abrir su tienda. En medio de una gran expectación y con buenas dosis de magia, Wonka da a probar sus bombones provocando la ira de los tres grandes chocolateros de la ciudad quienes, con la ayuda de la policía, confiscan las ganancias de Wonka.

A su vuelta a la pensión, Wonka descubre que su deuda con Scrubbit es tan grande que tiene que trabajar 10000 días en su lavandería donde conoce a cinco personas más igualmente atrapadas por Scrubbit, la joven Noodle, el contable Abacus, Piper, el humorista Larry y la telefonista Lottie. Abacus le confirma a Wonka que los tres chocolateros forman parte del “Cártel del chocolate” y que tienen comprada a la policía, al padre Julius y sus monjes quienes son los protectores de una gran reserva de chocolate.

Con una gran dosis de imaginación, Wonka y Noodle idean una forma como salir de la lavandería y vender los bombones que, mágicamente fabrica Wonka en su habitación (siempre que un extraño ser, un Oompa-Loompa con cara de Hugh Grant, no se los robe, claro)  donde, además, aprende a leer con la ayuda de la joven.

Willy Wonka junto a Noodle en una escena de la película Wonka
Willy Wonka y Noodle en una escena de la película Wonka

Pese a la prohibición explicita de vender chocolate, Wonka y sus amigos burlan a la policía y al cártel, aumentando a gran velocidad tanto el dinero que consiguen como la fama de los bombones de Wonka. Tanto crecen sus beneficios que pronto consiguen hacerse con el único local libre de las galerías donde instalan una tienda llena de fantasía.

Aunque la tienda funciona a la perfección, un sabotaje arruina a Wonka provocando que acepte el chantaje del “Cártel del chocolate” y a cambio de la libertad de sus amigos, acepta marcharse de la ciudad.

¿Queréis saber más? Pues os tocará buscarla en los cines o esperar que llegue a alguna plataforma de streaming, porque nosotros dejamos aquí nuestro resumen argumental.

Crítica de Wonka

Técnicamente, “Wonka” tiene dos grandes aciertos, el primero de ellos, la ambientación, muy cercano al que conocimos de Tim Burton (colorista y casi impecable), y el segundo, la creación de una auténtica aventura usada tanto para entretener como para contarnos la historia de Willy Wonka como chocolatero. En el lado negativo, nos encontramos con la faceta musical de “Wonka” ya que, aunque por momentos funciona, nunca acaba de despuntar ya sea por falta de gancho de los temas o por falta de encaje de Timothée Chalamet dentro de los números.

“Wonka” es una película obviamente familiar, quizá más dirigida hacia los niños que hacia los adultos, aunque rodeada de una ambientación más oscura y un conjunto de secuencias difíciles de entender, por ejemplo, la escena del zoológico.

Reparto y actuaciones

Interpretativamente hablando os diremos que, aunque nos ha gustado el trabajo de Timothée Chalamet dando vida al joven Willy Wonka, este únicamente brilla a la hora de transmitir la inocencia de Wonka ya que, ni como cantante ni como bailarín está especialmente acertado, como tampoco lo está para hacernos vibrar con la excentricidad que le suponemos a su personaje. Quien sí nos ha gustado es Olivia Colman en su papel de desalmada y explotadora Sra. Scrubbit.

Opinión y nota final

Con todo, “Wonka” es una película que cumple con su cometido que no es otro que el de entretenernos mientras nos cuenta los orígenes del chocolatero más famoso, por tanto, y por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Wonka” es de un 6 sobre 10.



Ficha técnica de Wonka



Título original: “Wonka” – 2023 – USA

Año: 2023

Duración: 112 minutos

Dirigida por: Paul King

Género: Secuela, Musical, Fantástico



miércoles, 3 de marzo de 2021

El Bar Coyote (2000), crítica y análisis

El Bar Coyote - Cartel

Hay películas, o secuencias de películas que quedan grabadas a fuego en nuestra memoria, y lo hacen, aunque no las hayamos visto. Ahora mismo nos viene a la cabeza la escena de Dicaprio surcando los mares en la proa del Titanic (sí, lo reconocemos… somos nosotros los que aún no hemos visto el “Titanic” de James Cameron), o la de tres chicas jóvenes bailando sobre la barra de un bar al ritmo de “Can’t Fight de moonlight”.

Hoy, en este pequeño rincón os queremos hablar, precisamente, de la película de esta última escena que os hemos contado. Se trata de una película que está a punto de cumplir los 21 años desde su estreno, y aún, a día de hoy, aunque continúa siendo bastante controvertida, se la recuerda por tener una BSO que arrasó en la primera década del presente siglo. Os estamos hablando de “El Bar Coyote”.

“El Bar Coyote” empieza presentándonos a su protagonista, Violet Sanford (a quien va vida Piper Perabo), una joven veinteañera de New Jersey que sueña en convertirse en compositora e intérprete de canciones. Para intentar cumplir su sueño, y aunque tiene pánico escénico, decide dejar su pueblo natal y marcharse a la gran ciudad, Nueva York.

Instalada en un destartalado apartamento de Chinatown, Violet intenta en múltiples ocasiones hacer llegar sus cintas de presentación a múltiples estudios de grabación, aunque nadie le da una oportunidad. Una noche, en un bar musical, un camarero presenta a Violet un productor musical, Kevin O’Donnell (Adam Garcia), aunque muy pronto descubre que ha sido objeto de una cruel broma.

A su vuelta a casa descubre que esta ha sido asaltada. Casi sin dinero y sin apenas confianza, mientras se toma un café en un bar cercano, escucha una conversación entre tres chicas que manejan grandes sumas de dinero, todo, conseguido en un bar de moda, el “Coyote Ugly”.

Como Violet no quiere renunciar a su sueño, busca el “Coyote Ugly” e intenta convencer a Lil, su dueña, para que le dé una oportunidad, y la consigue, aunque para nada, dicha prueba sale como ella esperaba, ya que despedida a las pocas horas. Con todo, Violet se gana una segunda oportunidad al mediar en una trifulca entre dos clientes.

Su segunda oportunidad no va mucho mejor, ya que, en un lance, empapa en agua a un inspector anti incendios, costándole a Lil, 250 dólares, cantidad que debe recuperar antes de finalizar la noche. Por suerte para ella, O’Donnell aparece esa noche por el bar para devolverle la cinta de su audición y a Violet se le ocurre cobrarse la represalia mediante una original subasta, una noche con O’Donnell para la mejor postora, matando así, dos pájaros de un tiro (cobrarse la revancha y recuperar los 250$ de Lil).

Después de esto, la vida de Violet parece tomar un giro ya que, además de empezar a salir con O’Donnell, este se compromete a ayudarla a conseguir una audición mientras que, en el “Coyote Ugly” descubre que puede ser “una gran coyote”, pudiendo cantar sin problemas canciones de otros sobre la barra del bar, ganándose así, el cariño del público y de Lil.


"Las chicas Coyote" en plena acción
"Las chicas Coyote" en plena acción

Con todo, pronto aparece un nuevo escullo, el padre de Violet. Aunque eso y el desenlace de “El Bar Coyote”, nos lo guardaremos para nosotros.

Técnicamente, no os vamos a engañar, “El Bar Coyote” es una película bastante normalita que, salvo por su banda sonora, apenas despunta en nada. Su guion, sin apenas giros ni sorpresas, nos narra la historia de superación de Violet, una chica de pueblo que quiere ser cantante y compositora, aunque tiene miedo escénico, y que mejor forma de superarlo que, en un pub de moda donde el desmadre está en el orden del día, y todo sin olvidar, su primera gran historia de amor. Quizá, en este punto, decir que, pese a la previsibilidad de la historia y su desarrollo (sí, cuando empiezas a ver la película, sabes cómo acabará), “El bar coyote” consigue enganchar de comienzo a fin, y lo hace, además entreteniendo, por lo tanto, punto positivo para ella y su montaje.

Como os hemos dicho antes, “El Bar Coyote” tiene en su lado más positivo, su gran banda sonora que, con una acertada mezcla de temas country con temas compuestos especialmente para esta cinta (como por ejemplo, la célebre “Can’t fight the moonlight”), consigue acompañar y entretener durante sus 90 minutos de metraje.

Interpretativamente hablando, muy poco a remarcar, salvo quizá el buen trabajo de Piper Perabo dando vida a una chica de pueblo que, al poco de llegar a la gran ciudad se va desmelenando sin perder de vista su objetivo. Sin lugar a dudas, buena elección y buen trabajo.

Nosotros catalogamos a “El bar coyote” como una película entretenida que, ayuda a pasar una hora y media dinámicamente y con buena música, por lo tanto, nuestra nota final para ella es un 6 sobre 10.



Ficha técnica de El Bar Coyote

Título original: Coyote Ugly

Año: 2000

Director: David McNally

Duración: 94 minutos

Género: Drama, Musical



lunes, 25 de marzo de 2019

Los chicos del coro (2004), crítica y análisis

Los chicos del Coro - Cartel
Desde este pequeño rincón continuamos creyendo que para muchos espectadores y algunas distribuidoras, el cine europeo y pese a sus más que contrastables éxitos, continua estando lejos del cine americano. Para nosotros, nada más lejos de la realidad, y más, si para valorar una película nos alejamos de los apartados más técnicos para centrarnos en las interpretaciones de su casting y el argumento de la misma.

En diciembre de 2004 llegó a nuestras carteleras una cinta francesa que arrasó en la mayoría de festivales donde se presentó, aunque se quedó sin los premios gordos a los que optaba (el Oscar a la mejor película de habla no inglesa y los tres BAFTA). Os estamos hablando de “Los chicos del coro”.

“Los chicos del coro” nos desplaza directamente a 1949, en una Francia acabada de salir de la Segunda Guerra Mundial. La primera escena de la película nos presenta a un hombre de mediana edad entrando en “Fond de l’Étang”, un correccional de menores. El hombre en cuestión es Clément Mathieu (a quien da vida Gérard Jugnot), un músico que por vicisitudes de la vida se dedica a la docencia.

Aunque va con sobre aviso, el ambiente del “Fond de l’Étang” coge un poco por sorpresa al bueno de Mathieu, el mismo día de su llegada al internado se produce un incidente que saca a relucir tanto el carácter de alguno de los internos como el severo régimen autoritario que el director Rachin (Kad Merad) tiene impuesto en el centro, el cual se basa en el célebre principio de acción-reacción.

Los primeros días de Mathieu en el centro son realmente malos ya que ni él se adapta a los rígidos métodos de enseñanza del “Fond de l’Étang” ni los niños internos en él parecen dispuestos a colaborar mucho. Con todo, con el paso de los días Mathieu aplica su particular sistema de castigos y de valoración a cada uno de sus alumnos, sacando, poco a poco, lo positivo de cada uno de ellos. Al poco tiempo, Mathieu tiene la idea de crear un coro, asignando a cada alumno el rol que más bien le encaje.

Todos tienen cabida en el coro, ya que incluso el que no sabe cantar le asigna el papel de atril de partituras. Con todo, la principal sorpresa se la lleva con Pierre Morhange (Jean-Baptiste Maunier), ya que además de ser uno de sus alumnos más complicados, descubre que tiene una excepcional y prodigiosa voz.

Cuando Rachin se entera de lo que está haciendo su profesor, monta en cólera y le prohíbe continuar con el coro, aunque con la complicidad de los pequeños y de algún otro profesor, continua a escondidas con su idea, dando poco a poco, más éxito y más solidez al coro y al propio grupo de alumnos.

Como ya sabéis, en este rincón tenemos por norma no destripar el final de las películas, por tanto, va llegando el momento de deciros que, si queréis saber cómo acaba “Los chicos del coro”, tendréis que buscarla en vuestra DVDteca o plataforma digital y disfrutarla, porque realmente lo merece.

Argumentalmente “Los chicos del coro” es una potente mezcla de temas muy duros, los cuales van desde el abandono de los niños en los internados de la posguerra hasta el sentimiento de injusticia o rebelión que esto genera en los pequeños, y todo unido con el hilo conductor de la música y la enseñanza de los valores desde el respeto. Aunque de entrada pueda parecer un tema recurrente en el cine, el tratamiento que Christophe Barratier (el director de la cinta) le da, no lo es, ya que aunque a veces el paternalismo con que trata algunas situaciones es excesivo, la dureza, resolución y evolución de las mismas no lo es para nada.

Técnicamente os diremos que “Los chicos del coro”, bajo nuestro punto de vista es una cinta realmente bien conseguida, con una ambientación excelente, y una banda sonora realmente excepcional, lo cual le fue reconocido en varios premios y nominaciones.

Desde el punto de vista interpretativo nos gustaría remarcar el trabajo de Gérard Jugnot dando vida al educador Clément Mathieu, un hombre fracasado en la vida pero capaz de convertir cada pequeña acción suya en un éxito transmitiendo a sus alumnos el valor de intentar las cosas, de estudiar y de esperanzarse por un futuro en el que él mismo parece no creer. Sencillamente brillante. En cuanto a los pequeños, y teniendo en cuenta que la mayoría no eran profesionales del cine, nuestro aplauso para ellos.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Los chicos del coro” es de un 8 sobre 10, recomendándoos, si tenéis la oportunidad, que la veáis.





Título original: “Les choristes” – Francia – 2004
Digirida por: Christophe Barratier
Duración: 95 minutos
Género: Drama, Musical


sábado, 5 de enero de 2019

Bohemian Rhapsody (2018) el biopic de un mito

Bohemian Rhapsody Cartel
Para parte de los miembros de este equipo, hablar de Freddie Mercury es hablar de un auténtico mito, de una leyenda del rock. El inigualable vocalista de Queen pasó por nuestras vidas con su portentosa voz con tanta fuerza que aún hoy, más de 27 años después de su fallecimiento, continuamos escuchándolo en casa, tanto o más de lo que hacíamos a finales de los 80.

Con todo, han tenido que pasar más de dos meses desde el estreno en España (se estrenó el último fin de semana de octubre de 2018) de “Bohemian Rhapsody”, el biopic de Freddie Mercury, para que pudiéramos disfrutarla como debe ser, en una sala de cine. Por suerte el día llegó, casi como regalo de reyes.

Bohemian Rhapsody” empieza presentándonos a un Freddie Mercury (a quien da vida Rami Malek) llegando a las puertas del mítico estadio de Wembley en 1985. En este punto y a modo de flash-back la trama se desplaza quince años atrás para encontrarnos con un joven Freddie (quien en esos años aún se llama Farrokh Busara) dirigiéndose al concierto de "Smile", una banda local, después de haber completado su jornada laboral descargando maletas de aviones en el aeropuerto de Heathrow.

Después del concierto, Farrokh busca a los miembros de la banda. Al encontrarlos y ver que se han quedado sin vocalista, se ofrece a ocupar su puesto. Después de una brevísima demostración de voz, el guitarrista Brian May (Gwilym Lee) y el batería Roger Taylor (Ben Hardy) le aceptan en “Smile”.

Después de varios conciertos donde el estilo de Farrokh sorprende y fascina a todos, la banda incorpora un nuevo miembro, el bajista John Deacon (Joe Mazzello) llevándoles a abandonar el nombre de “Smile” para pasar a llamarse “Queen”. Con el nuevo nombre y un disco editado con la venta de su vieja furgoneta, el horizonte se expande para “Queen”.

La fuerza y la talentosa voz de Freddie (primero abandona el nombre de Farrokh y poco después cambia el apellido familiar Bulsara por Mercury), llama la atención de un cazatalentos de la EMI, quien después de un breve contacto les ofrece un contrato y les lanza a nivel mundial. Todo va viento en popa para “Queen” y para Freddie quien además empieza una relación con su mejor amiga Mary Austin (Lucy Boynton).

Pocos años después, en 1975 y a raíz de una gira, inicialmente por Estados Unidos y después a nivel mundial, empiezan los primeros choques, tanto con la propia discográfica (se niegan a publicar como single el tema “Bohemian Rhapsody” por excesivamente largo), como con la propia identidad de Freddie, quien empieza a sentirse atraído por los hombres.

Ya en los 80, y después explicarle a Mary su bisexualidad, Freddie se pone en las manos de su asistente Paul Prenter (Allen Leech) quien sin miramientos le sumerge en los peligrosos submundos de la fama (las fiestas, el alcohol, las drogas, las orgías, etc.) alejándolo cada vez más de May, Taylor, Deacon y de la realidad.

Como ya os podéis imaginar, “Bohemian Rhapsody” debe llegar hasta el punto donde empezó, el mítico concierto benéfico “Live Aid” de 1985 en el estadio de Wembley, aunque ya os avanzamos que nosotros nos guardaremos esta parte en el tintero, recomendándoos eso sí, que si aún no la habéis visto, lo hagáis.

Desde el punto de vista más técnico, de “Bohemian Rhapsody” nos encantaría remarcar, como no podría ser de otra manera, su maravillosa BSO grabada íntegramente por “Queen” y en parte correspondiente al mítico concierto de Wembley de 1985. Con todo, también nos gustaría destacar el buen trabajo de montaje, ya que se consigue explicar la compleja vida de Mercury y la historia de Queen enlazándolo con sus canciones, consiguiendo además, hacer cortos los 134 minutos de metraje de la cinta.

Interpretativamente queremos remarcar el trabajo, en especial de Rami Malek. Rami para nosotros ha sido una auténtica sorpresa, ya que pese a sus diferencias físicas con Freddie, ha conseguido engancharnos totalmente con su trabajo, su portento físico en los escenarios te hacen ver a Mercury y sufrir, a la vez, con sus miradas de desolación, de soledad, de cariño y de abandono. Sin lugar a dudas, un acierto total. El resto de casting, totalmente correcto y acertado, incluyendo a Allen Leech dando vida al personaje más odioso de la cinta.

No os vamos a engañar, “Bohemian Rhapsody” contiene varios errores, sobretodo en cuanto a la cronología de los hechos (cuando contrae el SIDA, cuando lo cuenta a Queen, etc.) e incluso en cuanto a las fechas de publicación de algunas canciones, pero para nosotros, estos errores no enturbian este biopic del mítico Freddie Mercury.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Bohemian Rhapsody” es de un 9 sobre 10, y os recomendamos verla y disfrutarla sin buscarle errores, tanto para aquellos que, como quien escribe es fan de Freddie, como para aquellos que no le conocen pero les gusta la música en mayúsculas.






Título original: “Bohemian Rhapsody” – Reino Unido – 2018
Dirigida por: Bryan Singer
Duración: 134 minutos
Género: Drama, Musical, Biográfica


sábado, 14 de marzo de 2015

Billy Elliot (Quiero bailar) (2000), crítica y análisis

Billy Elliot (Quiero bailar) - Cartel

Nacer en un pueblo tiene sus ventajas, pero también tiene sus inconvenientes. El principal de ellos es que eres el centro de todas las miradas, y más si eres diferente al resto en algo. La sociedad puede ser muy dura, y en el reflejo de esta dureza tiene el origen la película que os traemos en esta entrada, la británica “Billy Elliot (Quiero bailar)”.

Os reconocemos que, aunque no es de esas películas para ver una y otra vez sin cansarte, la hemos visto varias veces tras largas pausas de tiempo, y uno siempre acaba satisfecho con el retrato de los personajes que, su director, Stephen Daldry nos ofrece.

La historia empieza a mediados de los años 80 de la pasada década en un Durham, una pequeña ciudad industrial del norte de Inglaterra. En esa época, el pueblo y el condado estaban sumergidos en una contundente huelga de mineros que, día tras día, se saldaba con manifestaciones, piquetes, etc.

En una de las casas de Durham vive el pequeño Billy Elliot (interpretado por Jamie Bell), Tony, su hermano mayor, su padre Jackie y su abuela. Jackie y Tony trabajan en la mina mientras Billy, además de ir al colegio, se encarga de cuidar a su abuela y de llevar la casa.

Un día, después de una reyerta con la policía, Jackie decide apuntar a Billy a clases de boxeo, un deporte de lo más “varonil”. Con lo que no cuenta Jackie es que en el mismo gimnasio, la profesora Wilkinson está dando clases de ballet a un grupo de niñas, y nuestro pequeño protagonista se siente rápidamente atraído por el movimiento y la música.

Al final, como es obvio, y escondiéndolo en casa, Billy toma clases de ballet destacando por encima del resto. Es tanto el interés y la vocación de Billy por el ballet, que la señora Wilkinson decide entrenarle para un prestigioso Royal Ballet School de Londres, aunque pronto tendrá que hacer frente a un Jackie que no acepta de buen grado que su hijo haya dejado el boxeo para dedicarse a una disciplina tan poco masculina.

El esfuerzo y la sensibilidad enfrentados en una lucha desigual contra la confrontación y los puñetazos en una pequeña localidad anclada en el machismo de un pasado aún demasiado reciente. Aunque ¿conseguirá Billy llegar a su meta?, o por el contrario, ¿acabará descendiendo a las profundidades del pozo de la vida con su padre y su hermano?

Lo más remarcable de “Billy Elliot (Quiero bailar)”, es sin lugar a dudas, la interpretación de Jamie Bell, un chaval que él solito da cuerpo y brillantez a toda la película, implicando a los espectadores y haciéndonos vibrar en cada paso de baile. Para nosotros resulta inimaginable pensar en un “Billy Elliot” sin un Jamie Bell llenando la pantalla en el mejor papel de su carrera.

Por otro lado, también es muy remarcable el guión de la película, narrando a buen ritmo la lucha constante de Billy contra su familia y la sociedad por conseguir su ilusión: ser bailarín, usando frases tan duras como: "¡no todos son maricas, también hay atletas fuertes!" o “No dejes de ser tu mismo, siempre te querré”.

Aunque la hayamos visto ya varias veces, “Billy Elliot (Quiero bailar)” no deja de emocionarnos (si queréis emocionaros en el teatro, no lo penséis dos veces, está en cartelera), de hacernos pensar en el valor de ser nosotros mismos y luchar por conseguir nuestros objetivos, y, solo por eso, nuestra nota final es de un 8.5 sobre 10.



Ficha técnica de Billy Elliot



Título original: Billy Elliot

Año: 2000

Director: Stephen Daldry

Duración: 111 minutos

Género: Drama, Danza, Musical