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lunes, 6 de abril de 2026

Un lugar tranquilo (2018), cuando el silencio lo es todo

El silencio no siempre significa vacío… a veces lo dice absolutamente todo. En un mundo saturado de ruido, notificaciones y estímulos constantes, parar puede resultar incómodo. Incluso inquietante. Pero justo ahí, en ese silencio, es donde todo se intensifica: pensamientos, emociones… y miedo.

Y es que cuando desaparece el ruido, cualquier pequeño sonido se convierte en una amenaza. Cada paso, cada respiración, cada error cuenta. No es casualidad que el cine utilice el silencio como una herramienta brutal para explorar la tensión, la vulnerabilidad y el aislamiento. Puede protegerte… o destruirte. Puede unir a las personas o separarlas por completo.

Esa idea alcanza su máxima expresión en Un lugar tranquilo, una película donde el silencio deja de ser una opción para convertirse en una cuestión de vida o muerte. Aquí no hay escapatoria: hacer ruido no es un fallo… es una sentencia.

Sinopsis de Un lugar tranquilo

La película, dirigida y protagonizada por John Krasinski junto con Emily Blunt se entrenó en 2018 obteniendo un remarcable éxito tanto de crítica profesional como de público.

Un lugar tranquilo empieza presentándonos a la familia Abbott, formada por cinco miembros, padres y tres hijos. Los Abbott (la madre Evelyn, el padre Lee, la hija sorda Regan y los hijos Marcus y Beau) viven en un mundo devastado por unas criaturas que cazan guiándose exclusivamente por el sonido.

Un día, cuando la familia va al pueblo cercano a por provisiones, Beau encuentra un juguete espacial que le enamora, aunque su padre le obliga a dejarlo por si hace ruido. Pese a esto, Beau se lo lleva y de camino a casa lo pone en marcha provocando ruido. Casi inmediatamente, una extraña criatura lo asesina.

Un año después, la familia vive tranquila en su casa, Evelyn está embarazada de nuevo y Lee tiene que ir a pescar, lo cual aprovecha para llevarse con él al pequeño de la familia, Regan. Con toda la familia fuera, Evelyn se pone de parto y, sin querer, provoca un ruido que alerta a las criaturas.

En una lucha sin cuartel, Evelyn tiene que esconderse de la criatura, sufrir contracciones y activar las luces de alarma para avisar a su familia de la presencia de las criaturas en la casa. Esta señal de alarma provoca que, Lee y Regan se lancen a ayudarla con los medios que tienen (unos cohetes para alejar a las criaturas de la casa).

Escena de Un lugar tranquilo (2018) con la familia Abbott enfrentándose al peligro en silencio

Escena de Un lugar tranquilo (2018): la familia Abbott se enfrenta al peligro en completo silencio


A partir de ese momento, la familia se ve empujada al límite, enfrentándose a una serie de situaciones cada vez más peligrosas donde cualquier error puede ser fatal. Pero será en medio de esa tensión constante donde los Abbott descubran que, incluso en el miedo más absoluto, aún queda espacio para la esperanza.

Crítica de Un lugar tranquilo

Un lugar tranquilo demuestra que el terror no necesita grandes artificios para funcionar. John Krasinski construye una experiencia basada en el minimalismo, donde el verdadero protagonista es el sonido… o su ausencia.

La tensión está medida al milímetro. No hay excesos, no hay ruido innecesario. Todo está pensado para que el espectador sienta la incomodidad del silencio. Y funciona. Vaya si funciona.

Pero lo que realmente eleva la película es su carga emocional. Más allá del suspense, estamos ante una historia sobre familia, sacrificio y comunicación. Sobre lo que significa proteger a los tuyos cuando ni siquiera puedes hablar con ellos.

Reparto y actuaciones

Una de las cosas más impactantes de Un lugar tranquilo es que su reparto sostiene la narrativa con un enfoque interpretativo poco convencional, donde el diálogo es mínimo y la expresividad corporal lo es todo.

John Krasinski, además de dirigir, construye un Lee contenido, basado en miradas, gestos y tensión interna. Su interpretación apuesta por la economía de recursos: cada movimiento está justificado y transmite la carga emocional de un padre que debe proteger sin poder comunicarse de forma tradicional.

Por su parte, Emily Blunt ofrece una actuación físicamente exigente y emocionalmente intensa. Su trabajo combina resistencia física con una expresividad muy precisa en primeros planos. Blunt maneja el ritmo respiratorio, la contención del dolor y la mirada como herramientas narrativas, algo fundamental en una película donde el sonido está limitado.

Opinión y nota final

Un lugar tranquilo (A quiet place) es una obra de terror inteligente, emocional y técnicamente impecable. No solo destaca por su originalidad, sino por su capacidad para convertir el silencio en un personaje más.

Más que una historia de monstruos es una historia sobre la fragilidad de la familia en un mundo que no permite errores.


Nota final: 7.5/10



Ficha técnica de Un lugar tranquilo

Título original: A quiet place

Año: 2018

Director: John Krasinski

Duración: 95 minutos

Género: Terror, Thriller

lunes, 2 de febrero de 2026

Con amor, Simon (2018), crítica y análisis

Con amor, Simon - Poster

Desde sus inicios en el siglo XX, Hollywood ha sido considerada la meca del cine, pero también una industria que históricamente ha relegado a un segundo plano a determinados grupos sociales como las mujeres, la comunidad afroamericana y el colectivo LGTBI. Aunque todos han contribuido al crecimiento del cine, la representación en pantalla no siempre ha sido equitativa.

Casi 100 años después, la industria cinematográfica sigue estando dominada mayoritariamente por hombres blancos heterosexuales, aunque en los últimos años se han producido avances significativos en materia de diversidad e inclusión.

En este contexto, hoy analizamos Con amor, Simon (2018), una película que supuso un paso importante para la representación del colectivo LGTBI en el cine comercial adolescente.

¿Por qué "Con amor, Simon" fue importante para el cine LGTBI?

Antes de esta película, ya existían personajes LGTBI en el cine, pero en muchas ocasiones eran secundarios, estereotipados o destinados a finales trágicos. No fue hasta títulos como “Moonlight” (2016) y “Call by your name” (2017) cuando los protagonistas homosexuales comenzaron a ocupar el centro de la narrativa en producciones reconocidas por la crítica y los grandes festivales.

Sin embargo, Con amor, Simon marcó un hito distinto: fue una comedia romántica adolescente producida por un gran estudio de Hollywood con un protagonista abiertamente gay, dirigida al público mayoritario.

Además, su llegada coincidió con el auge de plataformas de streaming como Netflix y Amazon Prime Video, donde el contenido LGTBI empezó a ganar mayor visibilidad.

Sinopsis de Con amor, Simon

La película nos presenta a Simon Spier, interpretado por Nick Robinson, un estudiante de secundaria en Atlanta que aparentemente lleva una vida normal. Tiene buenos amigos (Leah (Katherine Langford), Nick y Abby) y una familia estable. Pero guarda un secreto: es homosexual y todavía no ha salido del armario.

Todo cambia cuando descubre que un estudiante anónimo, bajo el pseudónimo “Blue”, ha publicado en la web del instituto Creekwood un mensaje confesando su homosexualidad. Simon, usando el alias “Jacques”, comienza a intercambiar correos electrónicos con él.

Mientras ambos comparten confidencias y emociones, Simon intenta descubrir la identidad de Blue entre sus compañeros. El conflicto surge cuando Martin, un compañero de clase, descubre los correos y decide chantajearlo: si Simon no le ayuda a conquistar a Abby, hará públicos los mensajes.

Finalmente, la noche de Nochebuena, Martin publica hace públicos los mensajes dejando a Simon en una situación más que comprometida. Por suerte para él, cuando se lo cuenta a sus padres, recibe su soporte, aunque no podemos decir lo mismo de sus compañeros de instituto, ni de entrada, de sus amigos con los que, además asume que cedió al chantaje de Martin, mientras Blue elimina la cuenta de email con la que se mensajeaba con Simon.


Escena de Con amor, Simon (2018): Simon Spier junto a sus amigos en el instituto Creekwood
Escena de Con amor, Simon (2018): Simon Spier junto a sus amigos en el instituto Creekwood.

Análisis: una comedia romántica que invita a la reflexión

Uno de los grandes aciertos de la película es su capacidad para plantear preguntas incómodas de forma natural:

  • ¿Por qué la heterosexualidad se da por sentada?

  • ¿Por qué una persona homosexual debe “salir del armario” y una heterosexual no?

Sin caer en el dramatismo excesivo, la historia mantiene el equilibrio entre entretenimiento y mensaje social. Durante sus casi dos horas de duración, el ritmo no decae y el espectador conecta emocionalmente con el viaje de autodescubrimiento del protagonista.

Ficha técnica de Con amor, Simon

La elección de Nick Robinson como protagonista es uno de los mayores aciertos. Su interpretación transmite autenticidad y vulnerabilidad, alejándose de estereotipos tradicionales asociados a personajes homosexuales en el cine.

La química entre los personajes secundarios también aporta frescura y realismo a la historia, reforzando el tono de comedia romántica juvenil sin perder profundidad emocional.

Valoración final de Con amor, Simon

“Con amor, Simon” es una película que combina entretenimiento y reivindicación social con equilibrio. Sin ser revolucionaria en lo formal, sí fue significativa en términos de representación dentro del cine comercial adolescente. Nuestra puntuación final es: 8 sobre 10

Una comedia romántica LGTBI que abrió puertas y que, aún hoy, sigue siendo una referencia dentro del cine juvenil inclusivo



Ficha técnica de Con amor, Simon

Título original: Love Simon

Año: 2018

Director: Greg Berlanti

Duración: 94 minutos

Género: Drama, LGTBI, Adolescencia



martes, 13 de junio de 2023

Girl (2018): una dura historia sobre identidad y aceptación

Póster oficial de la película Girl dirigida por Lukas Dhont

Aunque nuestra sociedad ha evolucionado mucho los últimos años, todavía falta mucho, todavía hay mucha gente que no entiende, o no quiere entender que la persona que tienen al lado, o en frente, no se sienten a gusto con el sexo que se les asignó al nacer.

Algunos aún piensan que son personas con un problema psicológico (quizá deberían mirarse al espejo antes de juzgar a los otros) y no entienden para nada que una persona pueda sentir asco de una parte de su cuerpo. Seguramente son personas que piensan que todos somos iguales y los diferentes son y somos enfermos.

Para aquellos que aún no lo sepan, el malestar o disgusto que provoca a las personas que sufren esta discordancia entre la identidad de género y el sexo asignado al nacer se llama “Disforia de género” y antes no lo diga nadie, según la OMS (Organización Mundial de la Salud) no es una enfermedad.

La industria del cine nos ha mostrado muchos ejemplos de personas con esta disforia, tenemos desde la famosa “La chica danesa” o incluso la gran y dura “Boys don’t cry”, pasando por la famosa obra de Pedro Almodóvar “Todo sobre mi madre”.

Con todo, hoy en este rincón os contaremos la ópera prima de un joven director y guionista belga que cuenta sus largometrajes por éxitos, Lucas Dhont, nos referimos a la premiada “Girl”.

Sinopsis de Girl

“Girl” (2018) empieza presentándonos a Lara (a quien da vida Victor Polster), una joven de poco más de 15 años que vive sumergida en un duro drama personal ya que nació con un sexo diferente al de su identidad sexual, nació como niño. En su día a día, Lara vive con su hermano pequeño y con Mathias su padre, un hombre cariñoso y atento que, desde un primer momento le da todo su apoyo.

Lara lleva tiempo viviendo como chica, luchando por conseguir un sueño vital, ser bailarina profesional de danza. Para ello, se muda cerca de una prestigiosa academia de baile donde después de una dura prueba es admitida temporalmente en la misma.

Al poco de empezar sus clases de ballet en la academia, Lara inicia junto con su equipo de médicos una terapia de reemplazo hormonal en preparación de una futura operación de reasignación de sexo.

La exigencia de los profesores de la academia por la perfección y su deseo de cumplir su sueño, ser bailarina, llevan a Lara a esforzarse al máximo, a casi olvidarse comer buscando el máximo de flexibilidad en su cuerpo, el cual tortura para esconder sus odiados órganos sexuales.

Lara interpretada por Víctor Polster en la academia de baile, escena de la película Girl
Lara (Víctor Polster) en la academia de baile

Estas torturas a su cuerpo (se tapa el pene y otros órganos sexuales con esparadrapo para asistir a sus clases) y el acoso de sus compañeras de clase pronto empiezan a hacer mella en Lara, tanto psicológicamente como físicamente, lo cual acaba provocando que los médicos que la llevan, no solo no incrementen la dosis de hormonas como pide Lara, si no que le aplazan la operación hasta que recupere peso y cure sus heridas.

Poco tiempo después, y sin mejorar en ningún aspecto, Lara recibe una mala noticia, para continuar con su tratamiento y tener acceso a su deseada intervención de reasignación de sexo, debe dejar la academia y recuperarse. Lejos de tranquilizarse, toma una determinación, aunque como ya os podéis imaginar, no os la contaremos en este rincón.

Crítica de Girl

Técnicamente “Girl” es una apuesta muy valiente y a la vez emotiva que consigue transmitirnos y hacernos entender los tormentos internos que sufre y torturan a Lara como adolescente con disforia de sexo. La forma como Dhont realiza el montaje y, sobre todo, como nos cuenta la historia, con sencillez y sin amarillismos, consigue que empaticemos con Lara, su sufrimiento mental y su lucha contra su propio cuerpo, y todo, teniendo en cuenta que hablamos de una persona adolescente.

El ritmo narrativo que imprime el equipo técnico en “Girl” es realmente brillante, empezando con unos diálogos vivos, alegres, dinámicos y turnando en más grises a la vez que las clases en la academia se endurecen, debe enfrentarse al acoso y acabando en la oscuridad que acompaña el desenlace de la película.

Reparto y actuaciones

Interpretativamente hablando, nos quitamos el sombrero ante el gran trabajo del joven bailarín Victor Polster, un joven adolescente que se estrena interpretando a Lara y lo hace excepcionalmente bien dotando al personaje de una contundente combinación de fuerza y dulzura que nos ha robado el corazón. También aplaudimos el trabajo del, para nosotros desconocido, Arieh Worthalter dando vida al tierno e impotente Mathias, el padre de Lara. Nuestro aplauso para ambos y para el equipo responsable de su elección.

Opinión y nota final

Ya os avisamos, “Girl” no es una película fácil por su temática, aunque eso sí, en ningún momento cae en el amarillismo, ni en el drama fácil, lo cual, sin lugar a dudas aplaudimos.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Girl” de Lukas Dhont es de un 8 sobre 10.



Ficha técnica de Girl



Título original: Girl

Año: 2018

Director: Lukas Dhont

Duración: 100 minutos

Género: Drama, LGTBI, Baile



lunes, 22 de abril de 2019

A ciegas (2018), análisis y crítica

A Ciegas Cartel
Desde mucho antes de la aparición del cine, la humanidad ha mostrado su preocupación, ya sea a través de textos religiosos, de fábulas, etc., por imaginarse como sería nuestro mundo si la vida en este se truncara abruptamente. Desde plagas hasta destrucciones extraterrestres pasando por accidentes y guerras nucleares han sido los causantes de iniciar nuevas civilizaciones, nuevos órdenes y como no, luchas por la supervivencia.

Como no podía ser de otra forma, la industria del cine no sólo no se ha mantenido al margen, sino que además ha aprovechado, y mucho, el tirón de esta rama de la ciencia ficción, y lo ha hecho con títulos como: “Blade Runner”, “La guerra de los mundos”, “Wall-e”, “28 días después”, etc.

Una de las últimas en llegar con cierto ruido lo hizo a finales del pasado 2018, aunque lo hizo sin pasar por las taquillas de nuestras salas de cine, ya que fue distribuida a través de la plataforma de streaming Netflix. Os estamos hablando de la estadounidense “Bird box”, aunque en España se estrenó como “A ciegas”.

La historia empieza presentándonos a Malorie Hayes (interpretada por la siempre solvente Sandra Bullock), una madre que junto con sus dos hijos, los tres con los ojos vendados, se monta en una barca y se lanza río abajo, en un viaje que les durará, como mínimo dos días.

Durante este viaje hacia un esperado lugar mejor, Malorie nos irá contando a través de flash-backs, cómo ha llegado hasta esa situación. Para ello, la acción nos desplaza 4 o 5 años atrás, un día en el que una embarazada Malorie se dirigía al hospital con su hermana Jess mientras por la radio escuchaban la extraña situación que se vivía en Europa, donde unos extraños seres estaban provocando el suicidio de todos aquellos humanos que les observaran.

Casi sin margen de reacción, las hermanas se dan cuenta que en Estados Unidos está pasando lo mismo, ya que justo antes de que Jess resulte también contagiada, cuentan por decenas los viandantes que se suicidan ante sus ojos. Finalmente, Jess estrella su coche justo antes de suicidarse ante la atónita mirada de Malorie quien en un acto reflejo corre a refugiarse en la casa de un vecino.

En la casa se ha juntado un grupo heterogéneo de personas las que, como pueden, intentan reaccionar ante la situación que les ha tocado vivir, lo primero que hacen es organizarse para tapar todas las ventanas para evitar el contacto visual con el ser desconocido que está sembrando la muerte y el caos. Con el paso de los días, y a causa de la escasez de alimentos, empiezan las primeras diferencias entre los del grupo.

Cosas tan básicas como “hacer la compra” (o quizá mejor dicho, ir al súper) se convierten en una odisea, aunque la gran prueba de fuego le llega al grupo con la irrupción en la casa de Gary, un hombre en principio bueno e inocente que ha llegado a la casa “sin ver a la cosa”. Lo que no sabe el grupo es que el Gary está infectado por el virus, aunque como es un enfermo mental, no le afecta de la misma manera ¿y cómo le afecta? Pues lo descubrirán el día en que Malorie y Olimpia (otra integrante del grupo) dan a luz, pero lo que sucede realmente ya no nos lo contaremos desde aquí. De hecho, ni eso, ni si Malorie y los niños logran llegar a final de su travesía.

Técnicamente “A ciegas” es una película desigual, ya que, aunque parte de una idea realmente original y un desarrollo que, aunque un tanto manido (las dos líneas temporales contadas simultáneamente) funciona notablemente bien, su desarrollo no nos ha convencido del todo ya que por momentos todo resulta extremadamente artificial y forzado, y su ritmo es totalmente inconstante.

Desde el punto de vista interpretativo os diremos que “A ciegas” nos ha sorprendido bastante, ya que una vez más esa todo-terreno llamada Sandra Bullock está realmente bien, como lo están Tom Hollander (uno de los malos de la película), Trevante Rhodes o incluso el gran John Malkovich. La única pena en este sentido, es que sus buenas interpretaciones se quedan un tanto diluidas en el desaprovechado desarrollo argumental de la cinta.

Por todo lo que os hemos contado, y sin demasiadas dudas, os recomendamos “A ciegas” para que la veáis una de esas noches con amigos con largas sobremesas, ya que seguro os da que hablar. Los miembros de este equipo le ponemos a “A ciegas” un 6 sobre 10.



Título original: “Bird box” – 2018 – USA
Dirigida por: Susanne Bier
Duración: 124 minutos
Género: Fantástico, Thriller, Drama

domingo, 3 de febrero de 2019

Green Book (2018), crítica y análisis

Sin hacer apenas ruido, ha llegado a nuestras carteleras el drama con toques comedia “Green Book”, y lo ha hecho con nada más y nada menos que 5 nominaciones a los Oscar 2019, los de mejor película, mejor actor, mejor actor secundario, mejor guion original y mejor montaje.

Antes de entrar directamente en materia, os contaremos lo que es un “Green Book”, y ya os avanzamos que no tiene nada que ver con la ecología. En Estados Unidos, se llamaba “Green Book” a la guía que, de alguna forma, guiaba a los viajeros negros (afroamericanos) en sus viajes por el sur del país entre los años 30 y 60 del pasado siglo, indicando restaurantes, hoteles y negocios donde eran bien recibidos.

Partiendo de esta premisa, os diremos que “Green Book” nos lleva directamente al Broadway del año 1962. Allí, en el club “Copacabana” nos encontramos con Tony “Lip” Vallelonga (a quien da vida Viggo Mortensen), un italoamericano del Bronk, rudo y racista, quien trabaja de guardia de seguridad de la sala.

Después de una accidentada noche, Tony recibe la noticia de que se va a quedar sin trabajo durante, como mínimo dos meses, tiempo durante el cual el “Copacabana” estará cerrado por reformas. Sin recursos mantener a su esposa y a sus dos hijos, Tony se decide a buscar otro trabajo.

Más impulsado por la necesidad económica que por las ganas de llevarlo a cabo, Tony acaba aceptando el trabajo de convertirse en el chofer y guardaespaldas del virtuoso músico y compositor Doctor Don Shirley (interpretado por Mahershala Ali), quien debe emprender un viaje desde Manhattan al sur del país, siendo negro y en pleno auge del Ku Klux Klan.

A regañadientes, Tony acepta el trabajo y se compromete con la discográfica a que Don Shirley no solo llegará a tiempo a todos los conciertos sino que incluso los dará. Sin mucha pérdida de tiempo, y con sólo un ejemplar del “Green Book” y un coche de alquiler, Tony y Shirley emprenden el viaje hacia los conservadores estados el sur.

Muy pronto, las primeras diferencias entre ambos hombres saldrán a relucir dentro del reducido espacio del coche ya que, el carácter tosco, deslenguado y carente de la mínima delicadeza de Tony chocará frontalmente con los buenos modales y mejor educación de Don Shirley, aunque con quilómetros y largas conversaciones, la convivencia entre ambos se hará más fácil y llevadera.

Semanas después de haber iniciado el viaje, nuestros protagonistas se adentran en la América profunda, viviendo varios episodios de racismo, homofobia y violencia que, al revés de lo que se podría pensar acaban por unir más a la extraña pareja protagonista, obligándoles a dejar de lado sus diferencias y ayudarse para salir adelante en lo que a la postre, acabará siendo el viaje de su vida.

Tony y Don Shirley compartiendo su viaje
Tony y Don Shirley compartiendo su viaje



Como ya os podéis imaginar, ha llegado el momento de abandonar el despiece argumental de “Green Book”, aunque no lo dudéis un momento, si queréis saber cómo acaba, y que desenlace tiene, id a por vuestra entrada y disfrutaréis de 2 horas de buen cine.

Técnicamente os diremos que “Green Book” nos ha sorprendido, pero no en positivo, ya que esperábamos mucho más de una película nominada a 4 de los 5 premios mayores en la gala de Oscar 2019. ¡Ojo! No estamos diciendo que “Green Book” sea una película mala, porque no lo es, pero sí que nos ha dejado muy fríos. Creemos que Peter Farrelly (el director de la película) ha querido hacer una película que guste a todo el mundo mezclando varios ingredientes que acostumbran a gustar mucho a los miembros de la Academia de Hollywood: buena música, un buen ritmo narrativo, drama y protagonismo para un grupo minoritario –en este caso el afroamericano-, racismo, unas gotas LGTB y un final feliz. Para nosotros, el resultado final ha sido algo descafeinado ya que “Green Book” desaprovecha muchas oportunidades para indagar en los problemas y acaba convirtiéndose en una “road movie” que te deja con un buen sabor de boca, aunque eso sí, en todo momento acertarás lo que pasará en la siguiente escena.

Desde el punto de vista interpretativo os diremos que, en el casting es donde “Green Book” tiene su principal baza para triunfar, ya que muy merecidamente sus dos protagonistas, Viggo Mortensen y Mahershala Ali optan a sendos premios Oscar al mejor intérprete, principal y secundario respectivamente. Ambos hacen un trabajo realmente brillante, haciéndose suyos sus personajes, mostrando una química total entre ellos y en definitiva, elevando y mucho el nivel de la película.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Green Book” es de un 7.5 sobre 10, recomendándoos eso sí, que si tenéis oportunidad, la veáis.





Título original: “Green Book” – 2018 – USA
Dirigida por: Peter Farrelly
Duración: 130 minutos
Género: Drama, Amistad, Racismo

sábado, 5 de enero de 2019

Bohemian Rhapsody (2018) el biopic de un mito

Bohemian Rhapsody Cartel
Para parte de los miembros de este equipo, hablar de Freddie Mercury es hablar de un auténtico mito, de una leyenda del rock. El inigualable vocalista de Queen pasó por nuestras vidas con su portentosa voz con tanta fuerza que aún hoy, más de 27 años después de su fallecimiento, continuamos escuchándolo en casa, tanto o más de lo que hacíamos a finales de los 80.

Con todo, han tenido que pasar más de dos meses desde el estreno en España (se estrenó el último fin de semana de octubre de 2018) de “Bohemian Rhapsody”, el biopic de Freddie Mercury, para que pudiéramos disfrutarla como debe ser, en una sala de cine. Por suerte el día llegó, casi como regalo de reyes.

Bohemian Rhapsody” empieza presentándonos a un Freddie Mercury (a quien da vida Rami Malek) llegando a las puertas del mítico estadio de Wembley en 1985. En este punto y a modo de flash-back la trama se desplaza quince años atrás para encontrarnos con un joven Freddie (quien en esos años aún se llama Farrokh Busara) dirigiéndose al concierto de "Smile", una banda local, después de haber completado su jornada laboral descargando maletas de aviones en el aeropuerto de Heathrow.

Después del concierto, Farrokh busca a los miembros de la banda. Al encontrarlos y ver que se han quedado sin vocalista, se ofrece a ocupar su puesto. Después de una brevísima demostración de voz, el guitarrista Brian May (Gwilym Lee) y el batería Roger Taylor (Ben Hardy) le aceptan en “Smile”.

Después de varios conciertos donde el estilo de Farrokh sorprende y fascina a todos, la banda incorpora un nuevo miembro, el bajista John Deacon (Joe Mazzello) llevándoles a abandonar el nombre de “Smile” para pasar a llamarse “Queen”. Con el nuevo nombre y un disco editado con la venta de su vieja furgoneta, el horizonte se expande para “Queen”.

La fuerza y la talentosa voz de Freddie (primero abandona el nombre de Farrokh y poco después cambia el apellido familiar Bulsara por Mercury), llama la atención de un cazatalentos de la EMI, quien después de un breve contacto les ofrece un contrato y les lanza a nivel mundial. Todo va viento en popa para “Queen” y para Freddie quien además empieza una relación con su mejor amiga Mary Austin (Lucy Boynton).

Pocos años después, en 1975 y a raíz de una gira, inicialmente por Estados Unidos y después a nivel mundial, empiezan los primeros choques, tanto con la propia discográfica (se niegan a publicar como single el tema “Bohemian Rhapsody” por excesivamente largo), como con la propia identidad de Freddie, quien empieza a sentirse atraído por los hombres.

Ya en los 80, y después explicarle a Mary su bisexualidad, Freddie se pone en las manos de su asistente Paul Prenter (Allen Leech) quien sin miramientos le sumerge en los peligrosos submundos de la fama (las fiestas, el alcohol, las drogas, las orgías, etc.) alejándolo cada vez más de May, Taylor, Deacon y de la realidad.

Como ya os podéis imaginar, “Bohemian Rhapsody” debe llegar hasta el punto donde empezó, el mítico concierto benéfico “Live Aid” de 1985 en el estadio de Wembley, aunque ya os avanzamos que nosotros nos guardaremos esta parte en el tintero, recomendándoos eso sí, que si aún no la habéis visto, lo hagáis.

Desde el punto de vista más técnico, de “Bohemian Rhapsody” nos encantaría remarcar, como no podría ser de otra manera, su maravillosa BSO grabada íntegramente por “Queen” y en parte correspondiente al mítico concierto de Wembley de 1985. Con todo, también nos gustaría destacar el buen trabajo de montaje, ya que se consigue explicar la compleja vida de Mercury y la historia de Queen enlazándolo con sus canciones, consiguiendo además, hacer cortos los 134 minutos de metraje de la cinta.

Interpretativamente queremos remarcar el trabajo, en especial de Rami Malek. Rami para nosotros ha sido una auténtica sorpresa, ya que pese a sus diferencias físicas con Freddie, ha conseguido engancharnos totalmente con su trabajo, su portento físico en los escenarios te hacen ver a Mercury y sufrir, a la vez, con sus miradas de desolación, de soledad, de cariño y de abandono. Sin lugar a dudas, un acierto total. El resto de casting, totalmente correcto y acertado, incluyendo a Allen Leech dando vida al personaje más odioso de la cinta.

No os vamos a engañar, “Bohemian Rhapsody” contiene varios errores, sobretodo en cuanto a la cronología de los hechos (cuando contrae el SIDA, cuando lo cuenta a Queen, etc.) e incluso en cuanto a las fechas de publicación de algunas canciones, pero para nosotros, estos errores no enturbian este biopic del mítico Freddie Mercury.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Bohemian Rhapsody” es de un 9 sobre 10, y os recomendamos verla y disfrutarla sin buscarle errores, tanto para aquellos que, como quien escribe es fan de Freddie, como para aquellos que no le conocen pero les gusta la música en mayúsculas.






Título original: “Bohemian Rhapsody” – Reino Unido – 2018
Dirigida por: Bryan Singer
Duración: 134 minutos
Género: Drama, Musical, Biográfica