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lunes, 31 de agosto de 2026

Los domingos (2025): grandes interpretaciones, pero demasiado superficial

Los domingos (2025) - Póster de la película

Hay películas que llegan acompañadas de buenas críticas, elogios y más premios que certámenes donde se presentan, haciendo casi imposible acercarse a ellas sin unas expectativas demasiado altas. Esto es precisamente lo que nos ha ocurrido con Los domingos, la nueva película de Alauda Ruiz de Azúa.

Tras sus últimos éxitos, esperábamos encontrar en esta ocasión una historia con personajes complejos, conversaciones incómodas y, sobre todo, un conflicto capaz de remover al espectador. La premisa, desde luego, daba para ello.

Pero, en nuestro caso, la película se ha quedado bastante lejos de lo que esperaba.

Sinopsis de Los domingos

Ainara tiene 17 años, es una chica brillante, inteligente y con las ideas bastante claras. O eso parece hasta que un día sorprende a su familia con una decisión que nadie esperaba: quiere convertirse en monja de clausura.

La noticia cae como una bomba en casa y obliga a todos a enfrentarse a una pregunta difícil: ¿es realmente una decisión libre y meditada o hay algo más detrás de ella? Mientras sus padres intentan comprender qué ha llevado a su hija a tomar este camino, su tía Maite, mucho más crítica con la religión, cuestiona algunos de los motivos que pueden estar detrás de su elección.

Los domingos, dirigida por Alauda Ruiz de Azúa, convierte esta situación en un drama familiar sobre la adolescencia, la fe, la libertad y la necesidad de encontrar nuestro propio camino. Una película que plantea un conflicto interesante y lleno de matices, aunque quizá no profundiza en todas las preguntas que su premisa nos hace plantearnos.

Crítica de Los domingos

Hay películas que, cuando terminan, te dejan pensando durante horas. Y hay otras que, pese a tener todos los ingredientes para hacerlo, simplemente te dejan con la sensación de que podrían haber dado mucho más de sí. Eso es exactamente lo que nos ha ocurrido con Los domingos.

Uno de los principales problemas que hemos encontrado en Los domingos es que plantea muchas preguntas, pero no siempre se atreve a buscar respuestas.

La decisión de Ainara es un magnífico punto de partida para explorar qué lleva a una persona tan joven a querer renunciar a una vida convencional. También para hablar de la influencia de la familia, de la religión, de la educación o de esa necesidad que todos tenemos, en mayor o menor medida, de encontrar nuestro lugar en el mundo.

Pero muchas de estas cuestiones aparecen apuntadas y poco más.

También nos ha costado bastante entrar en el ritmo de la película.

Los domingos apuesta por una narración pausada, íntima y muy contenida. No necesita grandes giros ni escenas especialmente dramáticas para contar su historia, y esa decisión parece perfectamente válida.

Ainara y su familia durante una comida de domingo en Los domingos (2025)
Ainara y su familia en una comida de domingo

El problema llega cuando esa calma empieza a confundirse con cierta falta de ritmo.

Hay momentos en los que la historia avanza muy poco y determinadas conversaciones o situaciones parecen alargarse más de lo necesario. Y cuando el conflicto que tienes delante es tan potente, resulta inevitable pensar que la película podría estar aprovechándolo mucho más.

Personajes e interpretaciones

Si hay algo que consigue que Los domingos funcione mucho mejor son sus interpretaciones.

El reparto está magnífico y consigue dotar de credibilidad a unos personajes que podrían haber caído fácilmente en el estereotipo. Especialmente destacable es el trabajo de Patricia López Arnaiz, que transmite con enorme naturalidad las contradicciones, dudas y preocupaciones de una mujer que intenta entender una decisión que se escapa completamente de su manera de ver el mundo.

También funciona muy bien Blanca Soroa como Ainara. Su personaje exige bastante contención y la actriz consigue transmitir mucho sin necesidad de grandes discursos.

De hecho, en varios momentos he tenido la sensación de que las interpretaciones consiguen aportar a los personajes una profundidad que el propio guion no termina de desarrollar.

¿Merece la pena ver Los domingos?

Sí, pero con expectativas moderadas.

Los domingos es una película bien dirigida, con una estupenda factura y, sobre todo, con unas interpretaciones magníficas. Además, plantea un conflicto interesante y poco habitual dentro del cine español reciente.

Quizá porque esperábamos encontrar una película mucho más profunda y emocional. Una historia que se atreviera a entrar realmente en la cabeza de Ainara y en las contradicciones de una familia enfrentada a una decisión que no entiende.

En cambio, nos hemos encontrado con una película demasiado contenida, irregular en su ritmo y, en nuestra opinión, bastante más superficial de lo que su interesante premisa hacía pensar.

No creemos que sea una mala película. Ni mucho menos. Simplemente pensamos que podría haber sido mucho mejor.

Nota final: 6 /10.



Ficha técnica de Los domingos

Título original: Los domingos

Año: 2026

Director: Alauda Ruiz de Azúa

Duración: 110 minutos

Género: Drama, Adolescencia



viernes, 28 de agosto de 2026

No se desea buena suerte (2026), crítica: una historia sobre crecer cuando la vida se complica

Póster de No se desea buena suerte (2026), película de Netflix

Crecer no siempre ocurre cuando uno está preparado. A veces la vida acelera el proceso y obliga a dejar atrás, demasiado pronto, una parte de esa despreocupación que asociamos con la adolescencia. No se desea buena suerte (2026) parte precisamente de esa idea para acercarse a uno de los conflictos más difíciles de afrontar a cualquier edad: ver cómo la enfermedad de una persona querida cambia las prioridades y obliga a madurar antes de tiempo.

Dirigida por Julia Hart, esta película de Netflix combina drama, comedia y música para hablar de la familia, los sueños y ese complicado momento en el que empiezas a descubrir que no todo depende de ti. Porque mientras intentamos construir nuestro propio camino, también tenemos que aprender a convivir con situaciones que no hemos elegido y para las que nadie nos ha preparado.

No se desea buena suerte utiliza así una historia aparentemente juvenil para abordar un tema profundamente humano: qué ocurre cuando la vida nos obliga a crecer justo cuando todavía estamos intentando descubrir quiénes somos. Y lo hace buscando ese difícil equilibrio entre la emoción, la esperanza y los momentos de luz que también existen incluso en las etapas más complicadas.

Sinopsis de No se desea buena suerte

Sophie Birenbaum acaba de conseguir el papel protagonista en el musical de su instituto, un sueño que parecía marcar el comienzo de una de las etapas más emocionantes de su adolescencia. Entre ensayos, canciones y nuevas responsabilidades, Sophie descubre también la importancia de sus amigos y de esos vínculos que, poco a poco, empiezan a adquirir un significado diferente. Porque crecer también implica aprender a valorar a las personas que tenemos cerca y descubrir nuevas formas de querer y de ser querido.

Pero la enfermedad de su madre vuelve a ocupar un lugar central en su vida y transforma por completo ese momento de felicidad. Sophie se encuentra ante una realidad para la que todavía no está preparada, intentando compaginar sus propios sueños con la preocupación por alguien a quien quiere profundamente. Esta situación no solo afecta a su familia, sino que la obliga a enfrentarse a sentimientos y responsabilidades que parecen demasiado grandes para alguien que todavía está intentando descubrir quién es.

En ese camino, la amistad y el amor se convierten en apoyos fundamentales, pero también en nuevas fuentes de dudas y emociones. Sophie tendrá que aprender que madurar no significa tener todas las respuestas ni poder controlar lo que sucede a nuestro alrededor, sino encontrar la manera de seguir adelante cuando la vida cambia las reglas. Entre el escenario, la familia y las relaciones que va construyendo, No se desea buena suerte plantea así un viaje de crecimiento marcado por la enfermedad, pero también por la capacidad de querer, acompañar y encontrar pequeños motivos para seguir soñando.

Personajes e interpretaciones

Sunny Sandler lleva el peso de No se desea buena suerte dando vida a Sophie Birenbaum, una adolescente que tiene que enfrentarse demasiado pronto a situaciones que ponen a prueba su forma de entender el mundo. Su interpretación funciona especialmente bien cuando la película se aleja del tono más ligero y deja espacio a la vulnerabilidad del personaje. Sandler consigue transmitir esa mezcla de ilusión, inseguridad y madurez prematura sin convertir a Sophie en una protagonista excesivamente adulta para su edad.


La familia Birenbaum en No se desea buena suerte (2026)
La familia Birenbaum al completo

A su lado, Melanie Lynskey aporta sensibilidad y profundidad al personaje de la madre, convirtiéndose en uno de los principales pilares emocionales de la historia. La relación entre ambas permite que la película explore el amor familiar desde un lugar bastante íntimo, mientras que el reparto juvenil completa el relato con las amistades, los primeros sentimientos y las inseguridades propias de una etapa en la que todo parece estar cambiando al mismo tiempo.

En conjunto, las interpretaciones consiguen que el conflicto emocional de la película resulte cercano, especialmente cuando muestra cómo una situación familiar compleja puede modificar las relaciones y acelerar un proceso de crecimiento que nadie había elegido.

Opinión

No se desea buena suerte nos ha gustado. No estamos ante una obra maestra ni ante una película que vaya a revolucionar el género, pero tampoco parece que lo pretenda. Su principal virtud está precisamente en hacer bien las cosas: construir un drama cercano, combinarlo con momentos de humor y música y conseguir que la historia resulte emotiva sin necesidad de recurrir constantemente al golpe fácil.

Eso sí, quizá le pedíamos algo más de valentía a la hora de profundizar en el dolor y la enfermedad. La película plantea una situación potencialmente muy dura, pero en buena parte del metraje prefiere mantenerse en una zona emocional relativamente cómoda, dejando algunas de sus consecuencias más dolorosas en segundo plano. Nos habría gustado que se atreviera a explorar más ese proceso y cómo afecta realmente a Sophie y a su entorno. Aun así, No se desea buena suerte funciona como un drama juvenil bien construido, honesto y con corazón, de esos que quizá no dejan una huella imborrable, pero sí consiguen que terminemos su visionado con una sensación agradable y alguna reflexión dando vueltas en la cabeza.

¿Merece la pena No se desea buena suerte?

Nosotros creemos que sí. Y no porque estemos ante la película que vaya a cambiar la historia del cine ni porque después de verla vayamos a necesitar una pizarra para analizar cada plano. No se desea buena suerte juega en una liga mucho más sencilla: quiere contar una historia emotiva, hacernos pasar un buen rato y dejar alguna reflexión por el camino. Y, sinceramente, lo consigue..

Puede que se quede algo corta cuando llega el momento de profundizar en el dolor y en todo lo que supone convivir con la enfermedad de un ser querido, pero tiene buenos personajes, una historia cercana y suficientes momentos de emoción como para que merezca la oportunidad. Además, tiene ese punto de película que empiezas pensando “vamos a ver qué tal” y terminas diciendo “pues mira, al final ha estado bastante bien”. .

Nota final: 7 /10.





Ficha técnica de No se desea buena suerte



Título original: Don't Say Good Luck

Año: 2026

Director: Julia Hart

Duración: 93 minutos

Género: Comedia, Drama, Musical



martes, 25 de agosto de 2026

Heartstopper para siempre (2026): una despedida para Nick y Charlie

Nick y Charlie en Heartstopper para siempre (2026)

Hay historias que terminan cuando aparecen los créditos finales y otras que cuesta mucho más despedir. Heartstopper pertenece claramente al segundo grupo. Desde que Nick y Charlie se cruzaron por primera vez, la historia creada por Alice Oseman se ha convertido en mucho más que una serie adolescente: ha sido un refugio para muchos espectadores y una de esas pequeñas historias capaces de hablar de amor, amistad, identidad y crecimiento con una enorme naturalidad.

Ahora, después de tres temporadas, llega Heartstopper para siempre, la película que pone el punto final a la historia de Nick Nelson y Charlie Spring. Y no podía ser un final sencillo. Porque crecer significa dejar atrás algunas cosas, tomar decisiones y descubrir que incluso el amor más bonito tiene que enfrentarse a los cambios que trae la vida.

Sinopsis de Heartstopper para siempre

Nick y Charlie han conseguido construir una relación que parecía capaz de superar cualquier obstáculo, pero crecer también significa enfrentarse a cambios que no siempre se pueden controlar.

Con Nick preparándose para marcharse a la universidad y Charlie comenzando a encontrar su propio camino en el instituto, ambos tendrán que descubrir qué significa mantener una relación cuando la vida empieza a llevarlos por caminos diferentes.

La llegada de esta nueva etapa supone un importante desafío para la pareja. La distancia, las dudas y el miedo a quedarse atrás comienzan a poner a prueba un amor que hasta ahora parecía inseparable.

Mientras Nick y Charlie intentan averiguar qué les espera después del instituto, sus amigos también se enfrentan a sus propios cambios, relaciones y decisiones. Todos están dejando atrás poco a poco la adolescencia y descubriendo que crecer implica tomar decisiones, aceptar que algunas cosas cambian y aprender a mirar hacia el futuro.

Heartstopper para siempre se convierte así en la despedida de Nick, Charlie y toda la pandilla, pero también en una historia sobre el primer amor, la amistad y ese complicado momento en el que tenemos que decidir qué queremos conservar cuando nuestra vida empieza a cambiar.

Personajes e interpretaciones

Kit Connor y Joe Locke vuelven a ser el corazón de Heartstopper para siempre como Nick y Charlie, dos personajes que han crecido muchísimo desde que los conocimos. Connor transmite muy bien las dudas de un Nick que se enfrenta a una nueva etapa y a la posibilidad de tener que mantener su relación a distancia, mientras que Locke muestra a un Charlie más maduro y seguro de sí mismo, aunque sin perder la sensibilidad que siempre ha definido al personaje. La química entre ambos continúa siendo uno de los grandes puntos fuertes de la película.


Nick y Charlie en Heartstopper para siempre (2026)
Nick y Charlie en Heartstopper para siempre

En conjunto, las interpretaciones funcionan precisamente porque no necesitan grandes artificios. Se nota la familiaridad de los actores con sus personajes y, sobre todo, esa sensación de que estamos acompañando a un grupo de jóvenes que ha crecido delante de nosotros. Heartstopper para siempre consigue así que la despedida tenga un componente emocional que va más allá de la propia historia de Nick y Charlie.

Opinión

Nos ha gustado Heartstopper para siempre, sobre todo porque consigue algo que no siempre es fácil cuando una historia tiene tanto éxito: saber cuándo terminar. Podrían haber estirado mucho más el universo de Nick y Charlie, pero la película entiende que crecer también significa cerrar etapas y prefiere despedirse en el momento adecuado antes que alargar una historia que ya había contado buena parte de lo que quería contar.

Es cierto que encontramos algunas diferencias respecto a la novela gráfica de Alice Oseman, especialmente en la manera de desarrollar determinadas situaciones y personajes. Pero creemos que funcionan dentro de la película y no impiden que conserve la esencia de Heartstopper: ese equilibrio entre romance, amistad, dudas, crecimiento personal y, sobre todo, la importancia de quererse a uno mismo y a los demás.

Quizá no sea una despedida perfecta para todos los seguidores, pero sí nos parece una despedida honesta, emotiva y coherente con lo que ha sido Heartstopper. Y después de acompañar a Nick, Charlie y sus amigos durante tanto tiempo, poder decirles adiós sin tener la sensación de que han estirado el chicle más de la cuenta ya es, para nosotros, una muy buena noticia.

¿Merece la pena Heartstopper para siempre?

Sí, especialmente si habéis seguido la historia de Nick, Charlie y compañía desde el principio. Heartstopper para siempre ofrece una despedida emotiva y bastante satisfactoria, sin necesidad de alargar innecesariamente una historia que ya había llegado a su momento de terminar.

Puede que quienes esperaban una adaptación completamente fiel a la novela gráfica encuentren algunas diferencias, pero creemos que no desvirtúan el resultado. Si os gusta Heartstopper, merece la pena darle a esta última aventura de Nick y Charlie la oportunidad de cerrar el círculo.

Nota final: 7.5 /10.




martes, 19 de mayo de 2026

Dìdi (2024), adolescencia e internet

Póster oficial de la película Dìdi (2024)

Hay películas que intentan explicarte la adolescencia como si se tratara de un documental de “National Geographic”: el joven humano busca la aceptación mientras su cuerpo cambia sin control y desarrolla conductas erráticas. Después está Dìdi, una película estadounidense de 2024 que intenta explicarnos esta época de nuestra vida como algo mucho más importante: crecer es pasar vergüenza de forma continuada mientras intentas parecer interesante frente a tus iguales.

No deja de resultar curioso que esta película llega en una ola de nostalgia por los años 80 y los primeros 2000, cuando internet todavía era un sitio desconocido, cutre y profundamente incómodo. Ese momento en el que, entre ruidos de módem y conexiones eternas, una foto tardaba cinco minutos en subir y aun así muchos intentaban construirse una identidad digital y real al mismo tiempo.

Sinopsis de "Dìdi"

Dìdi es una de esas película independientes que llegan en silencio, triunfan en el festival de Sundance y acaban golpeando con fuerza la memoria de toda una generación. Dirigida por Sean Wang, esta pequeña película mezcla con un humor realmente incómodo, nostalgia dosmilera y caos emocional adolescente con una naturalidad brutal.

Dìdi nos lleva directamente al verano de 2008 donde nos encontramos con Chris, un chico taiwanés-estadounidense de 13 años que va justo a empezar el instituto. Dìdi vive con su madre, su abuela y con Vivian, su hermana mayor con quien discute constantemente.

En el colegio, Chris no va mucho mejor tampoco ya que su popularidad es bastante justa. Únicamente tiene dos amigos con quien hace vídeos tontos para Youtube. Un día, mediante chat se pone en contacto con Madi, una chica medio asiática que le gusta. Tras un primer encuentro con ella donde la incomodidad reina, él la bloquea a ella y, tras algún chiste misógino, sus únicos amigos le dejan también.

Tras cambios rápidos en la vida de Chris, acaba aproximándose a un trío de skaters mayores a él que lo usan para que les grabe en sus piruetas.

Crítica de “Dìdi”

Ambientada en los últimos años del internet más salvaje, cuando Messenger, los vídeos mal editados y las fotos borrosas dominaban el mundo, Dìdi captura ese instante exacto en el que uno intenta descubrir quién es mientras hace el ridículo online a niveles históricos. Y claro, es imposible no sentirse identificado.

Antes la humillación digital era artesanal. Había que currársela. Elegir una canción incomprensible para tu perfil, escribir estados crípticos para que “alguien” los leyera. Hoy tenemos algoritmos sofisticados; antes teníamos puro caos humano. Quizá por eso, los que hemos vivido aquella etapa, la sentimos como más auténtica.

Lo mejor de Dìdi es que no mira esa época desde la superioridad intelectual del adulto moderno. No intenta decir “mirad qué tontos éramos”. Dice algo mucho más honesto: seguimos siendo igual de raros, solo que ahora tenemos mejor cámara y más ansiedad.


Escena de la película Dìdi (2024) grabando a unos skaters
Escena de Dìdi (2024), una de las películas indie más destacadas del año.

Y sí, también deja una sensación extraña: la de descubrir que quizá el verdadero lujo moderno no sea desconectar del móvil, sino recordar una época en la que internet todavía no había aprendido a comernos del todo.

Reparto y actuaciones

El reparto de Dìdi es precisamente una de las razones por las que la película funciona tan bien. No parece que estés viendo actores interpretando la adolescencia; más bien parece que te has colado accidentalmente en recuerdos reales de alguien. Y eso es dificilísimo de conseguir.

La película gira casi por completo sobre Izaac Wang, el intérprete de Chris, y la verdad es que el chico hace un trabajo espectacular. Su interpretación tiene algo muy complicado: consigue ser desesperante, entrañable y dolorosamente humano al mismo tiempo. Transmite una inseguridad constante, con mucha incomodidad física y una energía de lo más caótica.

Sobre el resto de los intérpretes, nos quedamos con Joan Chen, quien da vida a la madre de Chris y acaba convirtiéndose en el auténtico corazón silencioso de la película. Lo suyo es emoción pura sin caer en el dramáticos exagerado de muchas películas familiares.

Opinión y nota final

Si buscas una película diferente, divertida y emocionalmente honesta, Dìdi es una de las sorpresas más interesantes del cine independiente reciente. Una carta de amor incómoda, caótica y muy real a esa etapa de la vida en la que todos intentábamos parecer cool… y normalmente fracasábamos.

Dìdi no necesita explosiones, ni giros imposibles ni discursos grandilocuentes. Le basta con poner un espejo delante de toda una generación y decir: “tranquilos, todos dimos cringe”. Y la verdad es que pocas películas recientes han entendido tan bien lo cómico y doloroso que resulta convertirse en persona adulta.

Nota final: 7/10



Ficha técnica de Dìdi

Título original: Dìdi

Año: 2024

Director: Sean Wang

Duración: 93 minutos

Género: Drama, Adolescencia