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sábado, 10 de enero de 2026

Seven (1995), crítica y análisis

Cartel oficial de Seven (1995), thriller psicológico dirigido por David Fincher

Durante la última década, las carteleras han estado dominadas por el cine de superhéroes. El universo cinematográfico de Marvel y las grandes producciones de Disney han marcado una era en taquilla y cultura popular. Y no es algo negativo: han redefinido el blockbuster moderno.

Sin embargo, si retrocedemos a los años noventa, encontramos otra tendencia que definió aquella época: el auge de las películas sobre asesinos en serie. Fue la década de personajes icónicos que dejaron huella en el thriller psicológico y el cine criminal.

Ahí están Hannibal Lecter en "El silencio de los corderos", Ghostface en "Scream" o Patrick Bateman en "American Psycho". Pero entre todos ellos hay un nombre que, aunque menos mediático, resulta fundamental para entender el thriller oscuro de los 90: John Doe

Puede que no todos recuerden de inmediato ese nombre. Pero si hablamos del asesino que puso contra las cuerdas a los detectives interpretados por Morgan Freeman y Brad Pitt en 1995, la memoria se activa. Nos referimos a "Seven" (1995), la inquietante película dirigida por David Fincher que redefinió el género y se convirtió en un clásico del cine contemporáneo.

Hoy analizamos por qué "Seven" sigue siendo una obra clave del thriller psicológico y una de las mejores películas de asesinos en serie de los años noventa.

La historia de “Seven” empieza presentándonos a Somerset (a quien da vida Morgan Freeman), un detective de homicidios de Nueva York que está en su última de semana de trabajo antes de su jubilación cuando recibe el aviso de que ha aparecido un cadáver en extrañas circunstancias. Dada la situación de Somerset, se le junta en la investigación el detective David Mills (interpretado por Brad Pitt), un joven e impulsivo recién llegado a la gran manzana.

Cuando llegan a la escena del asesinato, se encuentran con algo totalmente impensable, un hombre obeso atado ante una mesa al cual parece que obligaron a comer hasta, literalmente, reventar. Ya de vuelta a la comisaría y vista la actitud de Mills, Somerset intenta pasarle el caso, pero muy pronto, un nuevo asesinato le hace replantear su decisión.

El segundo asesinato es el de un abogado al que parece, le obligaron a cortarse parte de su cuerpo y morir desangrado. Investigando el escenario del crimen encuentran, escritas en sangre, la palabra ‘avaricia’. Somerset al verlo vuelve donde el obeso y encuentra, escondida, la palabra ‘gula’, confirmando su suspecha de que están ante un asesino en serie que representará con sus asesinatos, los siete pecados capitales.

Gracias a las pruebas encontradas en el despacho del abogado, unas huellas escondidas tras un cuadro, Mills y Somerset se dirigen hacia un apartamento donde se encuentran maniatado en la cama a un hombre moribundo, lleva atado un año, y representa la ‘pereza’.

Tres días, tres asesinatos y en todos, la confirmación de que el asesino es una persona metódica que se toma mucho tiempo para llevar a cabo cada acto. Después de un estudio de los libros que hablan sobre los siete pecados capitales y se han prestado en la red de bibliotecas, llegan hasta un hombre que se hace llamar John Doe (interpretado por Kevin Spacey), aunque este logra huir disparándoles.


Escena de uno de los crímenes en Seven (1995), thriller dirigido por David Fincher
Escena de uno de los crímenes en Seven (1995), thriller psicológico dirigido por David Fincher y protagonizado por Brad Pitt y Morgan Freeman.

Poco después de este encontronazo, una prostituta es brutalmente asesinada por su cliente quien confiesa que Doe le ha obligado, representando la ‘lujuria’ y, casi sin tiempo de reacción, una llamada les alerta de que una joven está muriendo en su casa, Mills y Somerset se la encuentran desfigurada con una nota, es la quinta víctima y representa la ‘soberbia’.

¿Encontrarán a tiempo a John Doe? Es más, ¿conseguirán Mills y Somerset evitar que se consuman los asesinatos de los siete pecados capitales? Como ya os podéis imaginar, nosotros no os lo contaremos y menos, en este caso, en el que el final de “Seven” es realmente espectacular y memorable.

Técnicamente “Seven” representó en su momento, y continúa, aún a día de hoy  representando a uno de los máximos exponentes del género del thriller, consiguiendo mezclar con maestría todos los ingredientes que definen dicho género: la tensión, un argumento lleno de giros, una ambientación cuidada, tenebrosa y bien acompañada por la banda sonora que envuelven a un asesino frio y despiadado, capaz de lo más atroz y espeluznante.

En el apartado interpretativo, nos quitamos el sombrero ante el dúo protagonista de “Seven”, dos cracks de la interpretación para los que “Seven” representó un punto y aparte en su carrera, por un lado, nos encontramos con un Brad Pitt haciendo suyo un David Mills que, como él, crece dejando atrás su pasado (Pitt el de guapo de Hollywood, y Mills el de detective pueblo), y por el otro, tenemos a Morgan Freeman dando vida brillantemente a un Somerset, metódico y experimentado, dos caras de la misma moneda que no solo se complementan si no que se compensan. Y todo sin olvidar el buen trabajo de Kevin Spacey dando vida al inteligente y atroz John Doe.

Somos conscientes que, para mucha gente, “Seven” es demasiado fuerte, aunque para nosotros, es todo un clásico del cine, un imperdible. Por todo lo que os hemos contado,nuestra nota final para “Seven” es de un 8.5 sobre 10.



“Seven” – USA – 1995

Dirigida por: David Fincher

Duración: 127 minutos

Género: drama, Thriller, policiaca



miércoles, 12 de marzo de 2025

Mientras dormías (1995), crítica y análisis

Mientras dormías - Poster
Desde la lejana navidad de 1895 cuando, podríamos decir que se inauguró oficialmente la historia del cine hasta hoy en día, el cine ha cambiado en casi todos los sentidos, desde tecnológicamente hasta en la forma como se han usado las secuencias y los planos visuales, y todo, de la mano de la constante evolución de la sociedad.

Desde casi los primeros días, con los 18 segundos de “The Kiss” en 1896, el cine romántico ha estado presente de forma constante en la historia del cine con, eso sí, hitos importantes, como en la década de los 30 y 40 del pasado siglo (en la época dorada de Hollywood), actualmente con la proliferación de historias LGTBI o en los 90, con la explosión de las comedias románticas.

Hoy, en este rincón nos centraremos en, precisamente esa época, la década de los 90 y lo haremos con una película que logró despuntar entre el aluvión de comedias románticas de esos años logrando capturar con calidez y sencillez el encanto de los encuentros más improbables.

Dirigida por el estadounidense Jon Turteltaub en 1995 y protagonizada por Sandra Bullock y Bill Pullman, la cinta “Mientras dormías” nos invita a sumergirnos en una historia de amor que, aunque empieza con un malentendido, acaba desplegando todo un abanico de emociones.

Sí, hoy en este rincón y esta crítica intentaremos explorar porque “Mientras dormías” se ha convertido en un clásico entrañable del género.

“Mientras dormías” empieza presentándonos a Lucy (a quien da vida Sandra Bullock), una solitaria vendedora de billetes de metro en una estación de Chicago. Lucy, sin más familia que su gato, vive sumida en una absoluta monotonía vital ya que, su única alegría o ilusión es ver cada día, al para ella, hombre más guapo cuando este se dirige trajeado a su trabajo, se trata de Peter Callaghan (interpretado por Peter Gallagher).

Lucy sueña cada día con conocerle un día, pero este, jamás se ha fijado en ella. Un día, hay un accidente en la estación y Peter cae a la vía tras ser empujado por unos ladrones siendo salvado de una muerte segura por Lucy.

Poco después, Lucy va al hospital donde Peter está ingresado y en coma. Aunque al no ser familia no le dan información, un malentendido con la familia del accidentado hace que estos crean que es la prometida de Peter invitándola a su casa a pasar las fiestas de Navidad.

Lo que empieza como una pequeña mentira piadosa para no herir a la familia de Peter, acaba evolucionando en un vínculo auténtico con cada uno de los miembros de la familia, especialmente con Jack (Bill Pullman), el hermano de Peter.


Jack y Lucy ante Peter en "Mientras dormías"
Jack y Lucy ante Peter en "Mientras dormías"


Poco a poco, Jack y Lucy se van conociendo y fortaleciendo su relación, tanto que acaban enamorándose aunque entre ellos hay una barrera casi insalvable, una mentira piadosa que hace que ambos se resignen a dejar pasar su amor ¿o quizá esto no sea así finalmente? Como ya os podéis imaginar, esto nos lo guardaremos celosamente.

Técnicamente os diremos que Turteltaub consigue en “Mientras dormías” crear un ambiente acogedor, intimista y a la vez optimista sin que caiga en ningún momento en lo empalagoso. Ciertamente nos parece remarcable el hecho de conseguir, mediante la sencillez de la historia un desarrollo de sus personajes con total naturalidad.

También nos ha gustado mucho de “Mientras dormías” la forma como consigue equilibrar totalmente la comedia con el drama explorando con delicadeza temas tan diversos y profundos como la soledad, el deseo de pertenecer, la importancia de la familia, etc.

Como lado más negativo, podríamos destacar que, la sencillez con la que se desarrolla “Mientras dormías” afecta por momentos en su predictibilidad, restándole así originalidad e innovación.

Interpretativamente hablando, queremos remarcar el buen trabajo de Sandra Bullock dando vida a Lucy, una mujer vulnerable, divertida y a la vez carismática con la que es muy fácil empatizar. También, para nosotros, es remarcable el trabajo de Bill Pullman con su Jack, y sobre todo, con la química que muestran entre ellos en cada secuencia.

“Mientras dormías” es una comedia romántica que, pese a sus clichés, destaca por su ternura, las interpretaciones de su elenco y su enfoque optimista sobre el amor y las relaciones humanas.

Por tanto, y por todo lo que os hemos contado, nuestra nota para “Mientras dormías” es de un 7 sobre 10.

 

 

 

Título original: “While you were sleeping” – 1995 – USA

Duración: 100 minutos

Dirigida por: Jon Turteltaub

Género: Comedia, romántica

miércoles, 8 de junio de 2016

Los puentes de Madison (1995), crítica y análisis

En ocasiones, nuestras ilusiones se enzarzan en una lucha sin cuartel con el devenir del día a día y sus caprichos, provocando que tengamos que posponer algunas de esas ilusiones o incluso aparcarlas en un oscuro cajón, como hicimos nosotros con nuestra copia de “Los puentes de Madison”.

Justo ahora, después de muchos meses de habernos hecho con una copia de la célebre “Los puentes de Madison”, hemos encontrado el momento de pulsar el play y ver, la que para muchos, es uno de los grandes clásicos modernos del cine romántico.

La historia empieza en la sala de estar de una pequeña granja del condado de Madison (Iowa) donde nos encontramos con Carolyn y Michael leyendo las últimas voluntades de Francesca, su difunta madre, quien para sorpresa de todos, les pide ser incinerada y que sus cenizas sean esparcidas desde el puente de Roseman. Aunque de entrada se niegan a ello, el hallazgo de unas cartas y el extenso diario de la mujer puede hacerles ver algo más allá de sus profundas convicciones religiosas.

A partir de este punto, la historia de “Los puentes de Madison” nos traslada directamente a la misma casa, pero ya en un lejano 1965. Allí, la abnegada Francesca (Meryl Streep) vive con rutina su vida junto a su marido y sus dos hijos (Carolyn y Michael). Al poco, toda la familia salvo Francesca se van de vacaciones durante 4 días.

La misma mañana en la que Francesca se queda sola, aparece en el rancho un misterioso desconocido, Robert Kincaid (Clint Eastwood), un fotógrafo de “National Geographic” que quiere realizar un reportaje sobre los pintorescos puentes cubiertos del condado.

Como la magia surge espontáneamente entre Robert y Francesca, ella le acompaña al puente de Roseman entablando así una amistad que, en base a sus propios sentimientos y a unos potentísimos diálogos, girará rápidamente a enamoramiento mutuo.

Los siguientes cuatro días representan para Francesca todo aquello que ambiciona y nunca se ha atrevido a realizar por los prejuicios de una sociedad encorsetada en el pasado y una estructura familiar que le dejan muy poco margen.

¿Conseguirá en estos cuatro días el valor suficiente para dar portazo a su aburrida vida? O simplemente dejará pasar la oportunidad que le brinda Robert para cumplir sus sueños vitales. Nosotros tenemos claras las respuestas, y sabemos que la mayoría de vosotros también, pero como os podéis imaginar, la puerta de los spoilers está bien cerrada en este pequeño rincón.

Interpretativamente estamos ante una gran cinta, ya que tanto Meryl Streep como el veterano Clint Eastwood están simplemente geniales, dando profundidad, química entre ambos y garra a unos personajes ya complejos de por sí. De todas formas, entre ambos hay una pequeña diferencia, la grandeza de Meryl, una auténtica superdotada de la interpretación.

Otro de los puntos magistrales de “Los puentes de Madison” es sin lugar a dudas la potencia de sus diálogos. Unos diálogos capaces de implicarnos en la historia, de hacernos pensar en cosas tan dispares como la importancia de la vida y en lo efímero de la misma, o también como no, en el daño que hace el encorsetamiento social y el dichoso ‘¿qué dirán?’. En definitiva, unos diálogos capaces de revolvernos por dentro y tocarnos nuestra fibra más sensible.

Quizá la parte más floja, bajo nuestro modesto punto de vista, es el excesivo metraje de la cinta, ya que, aunque transcurre fluidamente durante más de 2 horas, hay momentos que, una vez vistos, aportan poco al resultado final de la misma.

Sin lugar a dudas una gran película, imperdible en cualquier DVDteca que se precie. Este equipo le da un 8.5 sobre 10 y nuestra sincera recomendación de verla.



“The Bridges of Madison County” - 1995 – USA

Duración: 135 minutos

Dirigida por: Clint Eastwood

Género: Drama, romántico


jueves, 19 de febrero de 2009

Toy Story (1995), crítica y análisis

Toy Story - Cartel

A veces apetece cotillear en los trapos sucios de los famosos mientras se observa la excitación creciente de la Patiño y su vena, pero la verdad a ninguno (ni al gato) nos interesaba verla la noche del 14 de febrero.

Aunque parezca que fue ayer que Pixar estrenó su primera película digital, “Toy Story” (1995), esta pequeña joya ha entrado ya, y con pleno derecho en la pubertad, y es que incluso para las películas, ha llovido mucho. Por suerte, “Toy Story” es más parecida al buen vino que a una película, ya que, no solo no pierde con el tiempo, sino que gracias a la falta de imaginación que azota el cine (incluido el de animación), la mantiene totalmente en las posiciones de honor de las mejores películas de su género.

La historia empieza en los días previos al cumpleaños de Andy, el niño de la casa, y dueño de todo un regimiento de juguetes de lo más “vivos” (en toda la extensión de la palabra), capitaneados por el gran Woody, un baquero que ha sido siempre el preferido.

Con el cumpleaños de Andy, el nerviosismo se apodera de los juguetes ya que pueden perder protagonismo con la llegada de sus nuevos competidores (nuevos juguetes). Finalmente, sus temores se cumplen, y se incorpora al grupo el espectacular Buzz Lightyear que relega a un segundo plano al bueno de Woody.

Un juego de envidias, celos y malentendidos llevan a los dos protagonistas a una divertida escapada por la ciudad que incluye una espectacular persecución en coche teledirigido y cohete (es simplemente genial).

Como es evidente, con la colaboración, entrega y aventuras, los dos protagonistas van cambiando poco a poco sus riñas y envidias por una buena amistad.

Ya veis, una bonita historia de amor, ternura, diversión y encima con buena música (¿quien no ha escuchado nunca el tema: “Hay un amigo en mi”?) que nos tuvo a los tres sonriendo como bobos ante la pantalla durante los 80 minutos que dura esta pequeña joya.

Valoración total del equipo: 7.5



Otras películas de la saga:

"Toy Story 2"
"Toy Story 3"
"Toy Story 4"





Título original: "Toy Story" – 1995 – USA
Dirigida por: John Lasseter
Género: Animación
Duración: 80 minutos