Perdona pero quiero casarme contigo
Billy Elliot (Quiero bailar) (2000), crítica y análisis
Nacer en un pueblo tiene sus ventajas, pero también tiene sus inconvenientes. El principal de ellos es que eres el centro de todas las miradas, y más si eres diferente al resto en algo. La sociedad puede ser muy dura, y en el reflejo de esta dureza tiene el origen la película que os traemos en esta entrada, la británica “Billy Elliot (Quiero bailar)”.
Os reconocemos que, aunque no es de esas películas para ver una y otra vez sin cansarte, la hemos visto varias veces tras largas pausas de tiempo, y uno siempre acaba satisfecho con el retrato de los personajes que, su director, Stephen Daldry nos ofrece.
La historia empieza a mediados de los años 80 de la pasada década en un Durham, una pequeña ciudad industrial del norte de Inglaterra. En esa época, el pueblo y el condado estaban sumergidos en una contundente huelga de mineros que, día tras día, se saldaba con manifestaciones, piquetes, etc.
En una de las casas de Durham vive el pequeño Billy Elliot (interpretado por Jamie Bell), Tony, su hermano mayor, su padre Jackie y su abuela. Jackie y Tony trabajan en la mina mientras Billy, además de ir al colegio, se encarga de cuidar a su abuela y de llevar la casa.
Un día, después de una reyerta con la policía, Jackie decide apuntar a Billy a clases de boxeo, un deporte de lo más “varonil”. Con lo que no cuenta Jackie es que en el mismo gimnasio, la profesora Wilkinson está dando clases de ballet a un grupo de niñas, y nuestro pequeño protagonista se siente rápidamente atraído por el movimiento y la música.
Al final, como es obvio, y escondiéndolo en casa, Billy toma clases de ballet destacando por encima del resto. Es tanto el interés y la vocación de Billy por el ballet, que la señora Wilkinson decide entrenarle para un prestigioso Royal Ballet School de Londres, aunque pronto tendrá que hacer frente a un Jackie que no acepta de buen grado que su hijo haya dejado el boxeo para dedicarse a una disciplina tan poco masculina.
El esfuerzo y la sensibilidad enfrentados en una lucha desigual contra la confrontación y los puñetazos en una pequeña localidad anclada en el machismo de un pasado aún demasiado reciente. Aunque ¿conseguirá Billy llegar a su meta?, o por el contrario, ¿acabará descendiendo a las profundidades del pozo de la vida con su padre y su hermano?
Lo más remarcable de “Billy Elliot (Quiero bailar)”, es sin lugar a dudas, la interpretación de Jamie Bell, un chaval que él solito da cuerpo y brillantez a toda la película, implicando a los espectadores y haciéndonos vibrar en cada paso de baile. Para nosotros resulta inimaginable pensar en un “Billy Elliot” sin un Jamie Bell llenando la pantalla en el mejor papel de su carrera.
Por otro lado, también es muy remarcable el guión de la película, narrando a buen ritmo la lucha constante de Billy contra su familia y la sociedad por conseguir su ilusión: ser bailarín, usando frases tan duras como: "¡no todos son maricas, también hay atletas fuertes!" o “No dejes de ser tu mismo, siempre te querré”.
Aunque la hayamos visto ya varias veces, “Billy Elliot (Quiero bailar)” no deja de emocionarnos (si queréis emocionaros en el teatro, no lo penséis dos veces, está en cartelera), de hacernos pensar en el valor de ser nosotros mismos y luchar por conseguir nuestros objetivos, y, solo por eso, nuestra nota final es de un 8.5 sobre 10.
Ficha técnica de Billy Elliot
Título original: Billy Elliot
Año: 2000
Director: Stephen Daldry
Duración: 111 minutos
Género: Drama, Danza, Musical


