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domingo, 2 de marzo de 2025

Beautiful thing (1996), crítica y análisis

Para muchas personas, el paso de la adolescencia a la edad adulta supone una etapa profundamente compleja. A la necesidad de romper la dependencia familiar y luchar por cumplir las propias ilusiones se suman la aceptación de la sexualidad, la búsqueda de la identidad personal y el intento de encajar en una sociedad que, pese a presentarse como moderna, sigue imponiendo clichés y prejuicios.

El cine no ha permanecido ajeno a esta realidad y ha contado numerosas historias de amor adolescente, muchas de ellas siguiendo caminos narrativos previsibles. Sin embargo, la película "Beautiful Thing" (1996) destaca como una obra emocionalmente conmovedora dentro del cine LGBTI, al retratar con honestidad la realidad de los jóvenes que descubren su orientación sexual en un entorno hostil.

Dirigida por Hettie MacDonald y ambientada en un barrio obrero de Londres, Beautiful Thing narra de forma sensible las emociones, dudas y conflictos internos de Jamie y Ste, dos adolescentes que comienzan a explorar su sexualidad en un contexto marcado por el escepticismo social y el rechazo al amor entre personas del mismo sexo. La película se convierte así en un retrato íntimo del descubrimiento personal, la aceptación y el primer amor.

A través de sus personajes vulnerables, “Beautiful Thing” no solo celebra el amor en su forma más pura, sino que también pone en evidencia los desafíos emocionales, sociales y familiares que enfrentan muchos jóvenes LGBT al salir del armario, mostrándonos que, a pesar de las dificultades, siempre hay espacio para la esperanza y la aceptación.

“Beautiful Thing” empieza desplazándonos a un barrio obrero de Londres a comienzos de la década de los 90 del pasado siglo, y lo hace para presentarnos a Jamie (a quien da vida Glen Berry), un joven de unos 16 años quien vive permanentemente sometido al bullying de sus compañeros de instituto ya que, no le gusta el futbol, ni correr y, además, aunque no lo haya aceptado aún, tiene claras inclinaciones homosexuales.

Un día, tras escaparse de la clase de gimnasia donde estaba siendo sometido a burlas y vejaciones, vuelve a su casa antes de tiempo y tras enfrentarse a Sandra (Linda Henry), su madre, por esto, sale al rellano y se encuentra con Ste (interpretado por Scott Neal), su vecino y compañero de instituto.

Ste es un joven también de 16 años que vive en el apartamento de al lado de Jamie y va al mismo instituto, pero al revés que este, Ste es deportista, aunque muy introvertido. En casa Ste vive una situación muy dura con un padre borracho y agresivo y un hermano mayor igualmente dominante y agresivo.

Un día, Ste es brutalmente golpeado por su hermano. Cuando lo descubre Sandra le ofrece pasar la noche en su casa, aunque, por el tamaño de esta, deberá compartir cama con Jamie. Ambos jóvenes aceptan hacerlo, pero durmiendo cabeza con pies.

Jamie poniendo crema y ayudando a Ste en Beautiful Thing (1996)
Jamie poniendo crema y ayudando a Ste

La segunda vez que Ste recibe una paliza y es aceptado en casa de Jamie, ambos tienen una conversación más seria sobre sentimientos mientras Jamie pone crema en la golpeada espalda de Ste. Al final, ambos aceptan dormir de lado y Jamie besa a Ste por primera vez.

A partir de este momento, Ste se aleja de Jamie mientras este empieza a aceptar su homosexualidad. En una fiesta, Jamie va a buscar a Ste para hablar de sentimientos, aunque la noche acaba fatal por la intromisión de Leah, una vecina de los chicos que amenaza con hacer público la relación de estos.

Poco a poco Ste acepta el amor de Jamie hasta el punto de iniciar una relación tras visitar un pub de ambiente al otro lado de la ciudad, aunque tras esto, deberán enfrentarse a un nuevo reto ya que Sandra les ha descubierto, aunque esto, nos lo guardaremos celosamente para no desvelar el desenlace de “Beautiful Thing”.

Técnicamente os diremos que, “Beautiful Thing” es una película que, bajo la sutil y empática dirección de Hettie MacDonald, se centra en una historia de amor adolescente, aunque eso sí, sin caer en las etiquetas (o clichés) y sentimentalismos innecesarios. Esta naturalidad se ve reforzada por el eficaz uso del espacio, centrando casi totalmente la acción en los alrededores y dentro de los pequeños apartamentos donde viven los protagonistas, reforzando así el encierro y la propia limitación de los personajes.

En esta ocasión nos gustaría remarcar el guion como uno de los puntos más fuertes de “Beautiful thing” ya que, como adaptación de la obra teatral homónima, se consigue manejar casi a la perfección y con gran delicadeza la sexualidad adolescente, enfocándose, sobre todo, en el propio autodescubrimiento en un entorno realmente hostil.

Desde el punto de vista interpretativo os diremos que, “Beautiful thing” cuenta con dos grandes interpretaciones, las de sus jóvenes protagonistas, Glen Berry (Jamie) y Scott Neal (Ste) quien gracias a profundidad de sus personajes e interpretaciones logran transmitirnos sus conflictos internos, su inseguridad, su confusión y al mismo tiempo que transmiten ternura y una conexión genuina y especial. La química entre ambos es total.

"Beautiful Thing" es una película conmovedora y técnicamente sólida. Por tanto, y por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para ella es de un 8 sobre 10.




Título original: “Beautiful thing” – Reino Unido – 1996

Dirigida por: Hettie MacDonald

Duración: 89 minutos

Género: Drama, Adolescente, LGTBI

lunes, 4 de noviembre de 2024

Scream (1996), crítica y análisis

Scream - 1996 - Poster
El cine de terror es uno de los géneros cinematográficos que más franquicias y sagas ha generado en el cine comercial, creando a la par, un gran número de personajes o iconos en la cultura popular (Drácula, Frankenstein, el hombre lobo, Norman Bates, Michael Myers, Jason Voorhees, Freddy Krueger, etc.).

Con todo, dentro del género del terror podemos encontrar múltiples subgéneros, el gore, el terror psicológico, los zombis, el cine catastrófico, los “slasher”, etc. Todos ellos centrados en intentar producir al espectador una sensación de horror, terror, preocupación o simplemente incomodidad.

Hoy en este rincón os queremos hablar de una película que, en cierta manera supuso el resurgir de uno de estos subgéneros, el iniciado o potenciado por el maestro Alfred Hitchcock, el “slasher”, un subgénero que se caracteriza por tener un asesino o grupo de asesinos que matan a sus víctimas con cuchillos o herramientas afiladas.

Sí, en esta entrada nos centraremos en una película de 1996 creada por el célebre Wes Craven y que supuso, además del inicio de una franquicia cinematográfica, la creación de un nuevo personaje o icono, el de "Ghostface". Obviamente, os estamos hablando de “Scream”.

“Scream” nos desplazada a la imaginaria ciudad de Woodsboro, una tranquila ciudad que en 1996 aún vivía con el recuerdo de la violación y asesinato, un año antes, de Maureen Prescott. Con todo, una noche, en una de sus grandes casas, la joven Casey Becker recibe una misteriosa llamada de un desconocido con quien inicia un extraño juego de preguntas y respuestas sobre asesinos de películas. El juego se torna tan violento que, el novio de la chica es asesinado en el jardín por alguien disfrazado de “Ghostface” quien a la vez asesina a Casey mientras intenta escapar de la casa.

Tras este asesinato, varios periodistas llegan a la ciudad mientras Sidney Prescott (interpretada por Neve Campbell), la hija de Maureen lucha contra los recuerdos del asesinato de su madre los días previos al aniversario de este. La noche que el padre de Sidney debe abandonar la ciudad por trabajo, esta recibe una llamada de burla por la muerte de su madre y es atacada por “Ghostface” quien desaparece justo cuando Billy (Skeet Ulrich) su novio aparece en la ventana de su habitación.

La aparición de Billy en casa de Sidney supone el inicio de las sospechas hacia él, ya que, al entrar en la habitación se le cae un teléfono móvil del bolsillo. Con todo, la policía rastrea las llamadas hechas desde el móvil y no llega a ninguna conclusión. Estos hechos provocan la suspensión de clases en el instituto ya que, son muchos los alumnos que se disfrazan de “Ghostface”.


"Ghostface" y Billy en un lance de "Scream"
"Ghostface" y Billy en un lance de "Scream"



Este cierre hace que todos los chicos se junten en la aislada casa Stu Macher (Matthew Lillard) el novio de Tatum, la mejor amiga de Sidney. Esa noche, en medio de una maratón de películas de terror, “Ghostface” vuelve a actuar y crear el pánico, matando a Tatum y desembocando en el desenlace de la película en el que tienen mucho protagonismo Stu, Sidney y Billy, aunque como ya os podéis imaginar, nos lo guardaremos para nosotros.

Técnicamente os diremos que esta primera parte de “Scream” tiene una particularidad que la hace diferente al resto de películas del género. Aquí Wes Craven consigue algo realmente inédito, unir un guion ingenioso con una gran dosis de humor y sátira, lo cual acaba generando un producto realmente divertido.

Cuando uno ve “Scream”, por momentos no sabe si está viendo una sátira de si misma, de “Scary Movie” o muchos otros “slashers” por la cantidad de clichés de otras películas que reinterpreta con mucho ritmo y acertadamente. No os engañaremos, a nosotros “Scream” nos pareció mucho más una comedia con toques de terror que una cinta de terror con toques de comedia, aunque eso sí, con la tensión de estas.

Interpretativamente hablando, “Scream” cuenta con un elenco tan desconocido como efectivo dando vida a unos personajes muy bien definidos (teniendo en cuenta el género de “Scream”). Nos ha gustado bastante el trabajo del trio protagonista, Neve Campbell, Skeet Ulrich y Matthew Lillard, tanto en la química entre ellos como en los momentos de más tensión, aunque eso sí, sin llegar a ser interpretaciones magistrales.

"Scream" es todo un clásico del cine de terror. Con personajes memorables, bien definidos y un asesino en serie con carisma, misterio y torpemente inteligente.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para esta primera parte de “Scream” es un 6.5 sobre 10.

 

 

Título original: “Scream” – 1996 – USA
Dirigida por: Wes Craven
Duración: 111 minutos
Género: Terror, Comedia.