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lunes, 30 de marzo de 2026

Annie (2014): una actualización moderna sin alma

Cartel de Annie (2014), remake musical protagonizado por Quvenzhané Wallis y Jamie Foxx

¿Otro remake innecesario?

El cine atraviesa constantemente etapas donde la falta de ideas originales se hace evidente. En esos momentos, las secuelas, precuelas y remakes invaden la cartelera. Annie (2014) es un claro ejemplo de esta tendencia: una nueva versión del clásico musical de Broadway estrenado en 1977 y basado en la tira cómica de Harold Gray.

Tras sus adaptaciones cinematográficas en 1982 y 1999, esta tercera versión dirigida por Will Gluck intenta modernizar la historia… aunque no siempre con buenos resultados.

Sinopsis

“Annie” empieza presentándonos a su protagonista, la pequeña Annie (a quien da vida Quvenzhane Wallis), una huérfana que vive en una casa de acogida con más niñas, las cuales sufren a diario la crueldad y dejadez de la señorita Colleen Hannighan (interpretada por Cameron Diaz), una mujer únicamente interesada por recibir, mensualmente, el dinero que le da el gobierno por tener niños de acogida.

Aunque lleva casi toda su vida en casas de acogida, Annie recuerda la promesa de sus padres que, algún día volvería a por ella. A pesar de su dura vida, Annie es una niña optimista y dicharachera que, sin dudarlo mucho se pone a cantar y bailar en cualquier lado.

En paralelo, conocemos a Will Stacks, interpretado por Jamie Foxx, un poderoso empresario inmerso en una campaña para convertirse en alcalde de Nueva York. Tras salvar accidentalmente a Annie de un accidente, decide utilizar su imagen para mejorar su reputación pública, llegando incluso a acogerla temporalmente.

Lo que comienza como una estrategia política pronto se transforma en una relación emocional que cambiará la vida de ambos.

¿Cómo acaba la historia de Annie? ¿Stacks se convierte en más persona y menos magnate? Obviamente nosotros conocemos las respuestas a estas y a otras preguntas sobre “Annie”, pero nos las reservaremos celosamente.

Reparto y actuaciones

Uno de los puntos más destacables de Annie (2014) es el esfuerzo interpretativo de Quvenzhané Wallis, quien aporta carisma y energía al personaje principal. Sin embargo, su actuación se ve limitada por un guion poco sólido.

Quvenzhané Wallis y Jamie Foxx en Annie (2014), escena del remake musical
Escena de Annie (2014): Annie y Will Stacks en el remake musical protagonizado por Quvenzhané Wallis y Jamie Foxx.

En cuanto a los adultos:

  • Jamie Foxx parece incómodo en su papel, sin llegar a conectar del todo con el personaje.
  • Cameron Diaz ofrece una interpretación irregular, alternando momentos brillantes con otros poco convincentes.

El resultado es un reparto desaprovechado que no logra sostener la película.

Apartado técnico

La dirección de Will Gluck apuesta por una estética moderna cargada de referencias actuales: móviles, redes sociales y un estilo visual que por momentos recuerda a anuncios publicitarios o producciones televisivas.

El ritmo es excesivamente acelerado, como si la película temiera perder la atención del espectador. Esto provoca una narrativa fragmentada que recuerda más a una sucesión de clips breves (similar a contenido de redes sociales) que a una historia cohesiva.

Además, la representación de Nueva York pierde realismo, quedando artificial y poco creíble.

Análisis

La intención de actualizar el clásico con un enfoque urbano, música contemporánea y estrellas mediáticas era prometedora. Sin embargo, el resultado final es una película desequilibrada:

  • Visualmente atractiva
  • Narrativamente caótica
  • Emocionalmente superficial

Aunque conserva el “alma” del musical original en algunos momentos, no logra transmitirla de forma consistente.

Opinión final y nota

Annie (2014) es un remake que intenta conectar con nuevas generaciones, pero se queda a medio camino. Su exceso de modernización y un guion débil terminan por diluir el encanto del clásico.

Nota final: 4/10



Ficha técnica de Annie


Título original: Annie

Año: 2014

Director: Will Gluck

Duración: 118 minutos

Género: Musical



lunes, 13 de enero de 2025

El Gran Hotel Budapest (2014), crítica y análisis

Póster oficial de El Gran Hotel Budapest, película dirigida por Wes Anderson

Hay películas que permanecen en nuestra memoria durante años, y no siempre son aquellas con los mayores presupuestos o con actores de renombre que dominan cada escena con frases grandilocuentes. A veces, una película se queda grabada por su estética, otras por su banda sonora, y en muchos casos simplemente porque llega a nuestra vida en el momento adecuado.

En 2014, las salas de cine acogieron títulos tan destacados como “La teoría del todo”, la original “Birdman” o el ambicioso drama “Boyhood”. odas ellas son películas memorables, difíciles de olvidar. Sin embargo, ese mismo año se estrenó una comedia que, por distintas circunstancias, algunos miembros de este equipo no pudimos disfrutar en pantalla grande, arrastrando durante tiempo esa pequeña deuda cinéfila: “El Gran Hotel Budapest”.

No fue hasta hace poco cuando tuvimos la oportunidad de saldarla, dedicando una velada a descubrir (o redescubrir) esta película dirigida por Wes Anderson. Y podemos decir que, aunque en un primer momento puede parecer una propuesta extraña o poco convencional, es de esas películas que se quedan contigo cuando terminan los créditos

Argumento de la primera temporada de El gran hotel Budapest

“El Gran Hotel Budapest” empieza desplazándonos a finales de la década de los 60 del pasado siglo, cuando un joven escritor llega al decadente “Gran Hotel Budapest”, un inmenso hotel casi vacío ubicado en una región azotada por la guerra y la pobreza. La noche de la llegada al hotel, el joven conoce al Zero Moustafa, el propietario del hotel, quien durante una cena le cuenta como se hizo cargo del hotel y por qué no quiere cerrarlo.

Para contarlo, la historia de desplaza treinta años atrás, hasta 1932 durante los días de gran gloria del hotel. Allí nos encontramos con Gustave (interpretado por Ralph Fiennes), el conserje y alma mater del hotel. Gustave se pasa el día con la adinerada clientela y enseñando al nuevo ayudante de la conserjería, Zero (Tony Revolori). Por la noche, aprovecha a dar un servicio más personal a las clientas más adinerada y envejecidas.

Una de estas clientas, Madame D., a los pocos días de partir, muere en extrañas circunstancias. Cuando se entera, Gustave y Zero inician un viaje hacia la mansión de ella donde se enteran de que les dejó en testamento una valiosa pintura molestando así, al hijo de la difunta, Dmitri (Adrien Brody). Con todo, Gustave y Zero, se hacen con la pintura y se la llevan al hotel.

Ya en el hotel, y presionado por Dmitri, Gustave es detenido y enviado a la cárcel acusado de haber asesinado a Madame D. En prisión Gustave entabla amistad con los presos más duros, quienes traman un plan de fuga al cual colabora Zero introduciendo herramientas a la cárcel dentro de los pasteles que prepara su novia.

Ya fuera de la cárcel, Gustave debe recurrir a la ayuda de los otros conserjes de grandes hoteles, quienes sin dudarlo, le ayudan a llegar hasta el mayordomo de la difunta, aunque de poco les sirve porque es asesinado por un sicario contratado por Dmitri quien también quiere acabar con ellos.

Gustave H. (Ralph Fiennes) y Zero Moustafa (Tony Revolori) en El Gran Hotel Budapest de Wes Anderson
Gustave H. (Ralph Fiennes) y Zero Moustafa (Tony Revolori) en El Gran Hotel Budapest, película dirigida por Wes Anderson

Ya de nuevo en el hotel, y con este tomado por el ejército por el estallido de la guerra, descubren algo realmente particular, hay un segundo testamento, aunque eso, y ni que nos persigáis, lo contaremos en este rincón. Lo que sí os contaremos es nuestra opinión particular sobre “El Gran Hotel Budapest”.

Crítica de El Gran Hotel Budapest

Técnicamente, “El Gran Hotel Budapest” es una película sorprendente, donde cada escena está calculada hasta el más mínimo detalle, la luz, el encuadre de la escena, la velocidad. Por momentos, uno parece que está viendo una película en cine mudo (vaya que además de estar ambientada en los años 30 parece que la película sea de esos años), y todo para resaltar lo surrealista e improbable de toda la historia. Realmente excepcional.

Otro de los grandes puntos de “El Gran Hotel Budapest” es su montaje. "El Gran Hotel Budapest” es como un puzle de cinco partes con una historia dentro de cada una de ellas que, aunque tienen elementos básicos del cine (robos, asesinatos, huidas, y malos malísimos) encajan como la relojería suiza provocando que, aunque lo que nos cuentan pueda ser triste, uno tenga siempre la sonrisa en la cara.

Interpretaciones y personajes 

Desde el punto de vista interpretativo os diremos que “El Gran Hotel Budapest” cuenta con un gran casting aunque de él, resalta especialmente el trabajo de sus dos actores principales, Ralph Fiennes dando vida a Gustave y Tony Revolori interpretando a Zero. Fiennes está soberbio poniéndose en la piel de un personaje complicado a la vez que elegante y Revolori lo borda interpretando al joven y leal botones, eclipsando por momentos a otras estrellas del casting.

Opinión final: ¿merece la pena ver El Gran Hotel Budapest?

Por todo lo que os hemos contado, y aunque quizá “El Gran Hotel Budapest” no es una película que comprenda todo el mundo, nuestra nota final es un 8 sobre 10.



Ficha técnica de El Gran Hotel Budapest


Título original: The Grand Budapest Hotel

Año: 2014

Director: Wes Anderson

Duración: 99 minutos

Género: Comedia, Drama



jueves, 20 de junio de 2024

Bajo la misma estrella (2014), crítica y análisis

Póster de la película Bajo la misma estrella

Todos, absolutamente todos, en algún momento de nuestra vida nos tendremos que enfrentar al duro descubrimiento de que el cáncer ha entrado en ella, ya sea afectando a una persona próxima o a nosotros mismos. Aunque no lo parezca, o nos creamos muy duros, es uno de los descubrimientos que, sin lugar a duda, más marcan la vida de uno.

Parece mentira como cambia la vida escuchar esas 6 letras juntas, el miedo se adueña de uno, tanto que, algunas personas buscan eufemismos para no pronunciar su nombre, otras se hunden en depresiones y la mayoría, pierden la esperanza en la vida y en todo, cuando esta es fundamental para afrontar el duro camino hasta la victoria.

Podríamos hablar de ¿qué es el cáncer? Y os diríamos que, es la multiplicación sin control de las células de nuestro cuerpo. Con todo, hablar de esto no es el objetivo de este pequeño rincón, nuestro objetivo, como diría Francisco Umbral lo podríamos resumir como “aquí hemos venido a hablar de cine” y a ello iremos inmediatamente.

La industria del cine, como extensión del mundo de la literatura, se ha enfrentado en múltiples ocasiones al difícil camino de mostrarnos el momento del descubrimiento y al de aceptación del cáncer (por ejemplo, en la española “ma-ma” o “Mi vida sin mí”), o la lucha contra este (“Planta 4ª” o incluso la serie “Polseres vermelles”).

En esta entrada os queremos hablar de la adaptación cinematográfica de la novela homónima del estadounidense John Green publicada en 2012, “Bajo la misma estrella”.

“Bajo la misma estrella” empieza presentándonos a Hazel Grace Lancaster (interpretada por Shailene Woodley), una joven adolescente diagnosticada de cáncer de tiroides con metástasis en los pulmones. Como no la ven bien, sus padres, Frannie (Laura Dern) y Michael (Sam Trammell), le obligan a asistir a un grupo de apoyo religioso.

En una de las reuniones coincide con el joven acompañante de otro integrante del grupo, Gus Waters (a quien da vida Ansel Elgort), otro adolescente que perdió una pierna por un cáncer de hueso que superó hace años.

Aunque Hazel, de buenas a primeras, no está muy receptiva con Gus, la insistencia y desparpajo de este muy pronto le gana naciendo entre ellos una bonita amistad y más, tras compartir sus libros de cabecera “Contra la insurgencia” Gus y “Un dolor imperial” Hazel.

Cuando acaban de leer, Gus le dice que le parece muy raro el final de “Un dolor imperial” y Hazel le cuenta que su autor, Peter Van Houten se retiró a Ámsterdam tras publicar la novela desapareciendo así del mundo.

Unas semanas después Gus le dice a Hazel que ha contactado Van Houten por email, tras esto, Hazel contacta con el autor para preguntarle por el final del libro. Van Houten le incita a viajar a Ámsterdam para conseguir las respuestas que tanto quiere, ya que solo se las dará en persona. Esta respuesta provoca una ilusión desbocada de Hazel para viajar a Ámsterdam, pero un empeoramiento momentáneo de su salud y las limitaciones financieras de los Lancaster pronto truncan la ilusión de la chica.

Tras recuperarse, Gus le dice a Hazel que él hará uso de su “deseo de cáncer” y que viajará con ella a Ámsterdam si le autorizan. Después de moverlo todo con el equipo médico, el viaje es autorizado y Gus, Hazel y Frannie se van a Holanda.


Gus y Hazel, protagonistas de la película Bajo la misma estrella
Gus y Hazel, los protagonistas de Bajo la misma estrella

Ya en Ámsterdam, y mientras comparten una cena pagada por Van Houten, Gus le confiesa su amor a Hazel. La tarde siguiente, la nueva pareja se lleva la desagradable sorpresa de que Van Houten resulta ser un alcohólico malhumorado que ni quería ni sabía que los jóvenes viajarían. Tras esto, ambos se marchan enfadados y aprovechan para ir a visitar, junto a la asistenta del escritor, la casa de Ana Frank suponiendo una lucha titánica de Hazel por subir escaleras y la confirmación de su amor hacia Gus. Al finalizar el día, ambos jóvenes pasan la noche juntos teniendo sexo por primera vez.

Al día siguiente el drama se hace presente de nuevo ya que, Gus le comunica a Hazel que su cáncer ha regresado y que, desgraciadamente se ha expandido por todo su cuerpo.

Y hasta aquí lo que os podemos contar de “Bajo la misma estrella” ya que, creemos que es mejor que la veáis si queréis saber cómo acaba, si Gus se salva o incluso como se enfrenta Hazel al nuevo mazazo en su vida.

Técnicamente os diremos que “Bajo la misma estrella” nos ha sorprendido bastante ya que, cuando empezamos a verla temíamos encontrarnos con una película que buscara constantemente manipularnos para buscar el bofetón entre el amor pasteloso y las consecuencias del cáncer con metástasis, y por suerte no lo hemos encontrado.

Sí que es verdad que en “Bajo la misma estrella” se ha conseguido juntar con extremo realismo, una bella historia de amor entre dos jóvenes y el bombardeo de situaciones que sufren estos al enfrentarse a la crueldad del cáncer haciéndolo, además, con absoluta normalidad y humanidad.

¿Nos referimos a que “Bajo la misma estrella” no cae en lo “pasteloso” ?, no, porque por momentos lo hace buscando la lágrima fácil del espectador, pero no es lo que predomina.

Nos sorprendió y muy positivamente la integración de la historia de Gus y Hazel con las vivencias y enseñanzas de Ana Frank cuando la pareja está en la casa haciéndonos entender bien lo que siente Hazel en ese momento.

Interpretativamente hablando os diremos que nos ha sorprendido muy positivamente el trabajo de sus dos protagonistas y la adictiva química que muestran en todo momento. Shailene Woodley logra transmitirnos en todo momento y con total realismo lo que vive una persona con cáncer, desde el derrotismo inicial hasta la ilusión, el enamoramiento y la pérdida. Brillante. Su compañero de reparto, Ansel Elgort también brilla a gran altura ganando soltura y brillantez en el tramo final de la historia.

Sin ser una obra maestra del cine, “Bajo la misma estrella” consigue y con creces lo que pretende, que es mostrarnos con crudeza y desde el romanticismo la realidad dos enfermos de cáncer.

Así pues, y por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Bajo la misma estrella” es de un 8 sobre 10.



“The fault in Our Stars” – 2014 – USA

Dirigida por: Josh Boone

Duración: 125 minutos

Género: Drama, romántico



miércoles, 14 de febrero de 2024

Whiplash (2014), crítica y análisis

Póster oficial de la película Whiplash sobre disciplina y aprendizaje musical

En el mundo de cine hay varios festivales que, de una forma u otra marcan la temporada y, en muchas ocasiones el éxito de una película. A todos nos viene a la cabeza el Festival de Cannes (en Francia), la Biennale de cine de Venecia (en Italia), en más pequeño formato, pero igualmente excepcional el Zinemaldia o Festival Internacional de cine de San Sebastián (en España), pero hay otro que, aunque mucho más reciente que estos, ha sido plataforma de lanzamiento de grandes títulos, os hablamos del Festival de Cine de Sundance (en Utah, Estados Unidos).

En Sundance, a diferencia del resto de festivales, no se presentan las películas más comerciales, sino más bien, las englobadas dentro de lo que conocemos como cine independiente. Con todo, de allí han salidos grandísimas películas como “Precious”, “Whiplash”, “Beach Rats”, “Tierra de Dios”, “Minari” o “Pequeña miss Sunshine” que se han catapultado como mejores a la mayoría de sus rivales comerciales.

En esta entrada nos centraremos en una de estas películas, la ganadora del festival de 2014 “Whiplash”, una cinta de Damien Chazelle que, pese a no conseguir el éxito en taquilla, ha maravillado a quien ha optado por verla, y hoy en este pequeño rincón os contaremos el porqué.

“Whiplash” empieza presentándonos a Andrew Neiman (a quien da vida Miles Teller), un joven estudiante de primer año de jazz en el Conservatorio Shaffer de Nueva York.  Andrew es el primer integrante de su familia en dedicarse a la música, su gran pasión y su gran sueño, ser un baterista de talla mundial.

Un día, mientras estaba practicando en solitario en una de las salas del conservatorio, hace acto de presencia Terence Fletcher (interpretado por J. K. Simmons), un célebre director de orquesta y profesor del Conservatorio. Fletcher es temido por todos los alumnos por sus radicales métodos, pero a la vez, es la ilusión de todo alumno que se fije en él.

El día de su encuentro, y pese a que la prueba a la es sometido no sale bien del todo, Neiman recibe la invitación de Terence para ensayar con su grupo, la Studio Band, ocupando el puesto de batería suplente.

Ya en el primer ensayo, Neiman se da cuenta de cómo las gasta Terence, insultando gravemente a sus estudiantes y echándolos del grupo al menor error. Cuando le toca ensayar “Whiplash”, una complicada pieza, Neiman sufre en sus propias carnes el maltrato del director, quien le acusa de no mantener el ritmo hasta el punto de que, preso de los nervios le lanza una silla y le castiga provocando las lágrimas del joven estudiante.

En día sucesivos, Neiman se deja, literalmente, la piel ensayando y buscando el ritmo que pretende Terence. Esta entrega hace que la relación entre ambos mejore hasta el punto de que el profesor se lleva al alumno a una competición. Allí, Neiman debe sustituir al baterista principal ya que este, ha perdido la partitura y no se la sabe de memoria. El éxito es total valiéndole a Neiman la plaza de batería principal.

Con todo, la alegría le dura poco, pues Terence ficha a un nuevo baterista, bastante menos talentoso que los dos anteriores. En la preparación de una nueva competición, los tres bateristas deben enfrentarse a una maratoniana sesión en la que Terence pierde los nervios, les patea e insulta constantemente.

Neiman y Terence Fletcher ensayando en Whiplash, aprendizaje y disciplina musical
Neiman y Terence Fletcher en pleno ensayo en la película Whiplash

Finalmente, la plaza es para Neiman quien el día de la competición sufrirá un aparatoso accidente después de un calamitoso viaje hacia el concierto. Con todo, y después de enfrentarse a Terence, Neiman toca ensangrentado y herido como baterista en el concierto, aunque a Terence no le gusta y detiene la interpretación despidiéndole allí mismo. Este acto acaba provocando que Neiman agreda al director en pleno escenario. Como es obvio, Neiman es expulsado de Shaffer, no sin antes, y con la ayuda de su padre denunciar a Terence.

Después de unos meses alejado de la música y de su ilusión, las vidas de Neiman y Terence vuelven a encontrarse para la lucha final, aunque esto, como ya os podéis imaginar nos guardaremos celosamente.

Técnicamente os diremos que “Whiplash” se adentra en el mundo de la superación personal, aunque, mezclado magistralmente con el arte, la sumisión y porque no decirlo, en muchas ocasiones, la humillación y lo hace usando un curioso juego de poderes entre maestro y alumno con una dialéctica cruel y descarnada, que es a la postre, lo que le aporta un toque distinto a otras películas que abordan el mismo tema.

Otro de los puntos donde “Whiplash” sobresale es la banda sonora, algo que, realmente se agradece, tanto para suavizar los enfrentamientos como a la vez, para dar profundidad a los mismos y meternos en un mundo, para muchos, desconocido, el del jazz. Gracias a su banda sonora, entramos en el mundo del jazz y casi sin degustarlo, el creciente ritmo y tensión que se le impone a “Whiplash” se nos transmite directamente, sufriendo por Neiman frente al más que exigente Terence.

Interpretativamente os diremos que, “Whiplash” cuenta con dos interpretaciones magistrales, la del tirano Terence Fletcher (interpretado por J. K. Simmons) y la del contenido, constante y luchador Andrew Neiman (a quien da vida Miles Teller), dos trabajos con los que ambos se lucen se compenetran y cumplimentan mientras evolucionan por diferentes estados emocionales. Ambos realmente soberbios.

No os vamos a engañar, en el equipo no conocíamos nada de “Whiplash” y nos cautivó durante todo su metraje, por tanto, por esto y por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Whiplash” es de un 8 sobre 10.



Ficha técnica de Whiplash

Título original: Whiplash

Año: 2014

Director: Damien Chazelle

Duración: 103 minutos

Género: Drama, musical



domingo, 12 de mayo de 2019

Interestelar (2014), crítica y análisis

Póster oficial de la película Interstellar dirigida por Christopher Nolan

Hablar de Christopher Nolan es hablar de cine en mayúsculas, es hablar de un cine que no deja indiferente a nadie, o lo amas o lo odias ya que en todas sus películas las reflexiones sobre la identidad, el honor y otras preocupaciones humanas se mezclan en complejas estructuras con la ciencia ficción, los sueños y las múltiples dimensiones para crear un cine estimulante y adictivo a partes iguales.

Hoy, en este rincón os queremos hablar de una cinta de Christopher Nolan de 2014, la aclamada tanto por crítica como por público: “Interestelar”.

“Interestelar” empieza situándonos en un futuro relativamente próximo, a mitades del siglo XXI, en una maltratada Tierra la cual, después de múltiples epidemias sólo puede producir maíz, por tanto la supervivencia de la humanidad está en claro riesgo. En una vieja granja nos encontramos a Joseph Cooper (Matthew McConaughey) un expiloto de la NASA e ingeniero que dirige su plantación de maíz con el padre de su difunta esposa, y sus dos hijos, Tom y Murph.

Un día, después de uno de las constantes tormentas de arena, Murph, quien cree que en su habitación hay un poltergeist, encuentra en el suelo unas extrañas marcas que pronto Cooper las interpreta y descubre que se trata de un sistema de coordenadas. Esa misma noche, Cooper y Murph siguen esas coordenadas y encuentran una instalación secreta de la NASA dirigida por un exprofesor de Cooper, el Dr. Brand (Michael Caine).

Después de explicarles los proyectos en los que están, el Dr. Brand acaba reclutando a Cooper para una misión especial en el espacio, guiar la nave Endurance a través de un agujero de gusano descubierto años atrás cerca de Saturno, con el objetivo de investigar la idoneidad de tres planetas descubiertos en misiones previas, para albergar un nuevo destino para la humanidad.

En la Endurance viajarán además de Cooper, los científicos Morilly, Doyle y Amelia (Anne Hathaway) la hija de Brand. Dos años después de su partida llegan a Saturno desde donde, Cooper al mando, la Endurance cruza el agujero de gusano para encontrarse de inmediato con el primer planeta de su lista, el cual han bautizado con el nombre de su descubridor, Miller.

Miller tiene dos particularidades, es un planeta oceánico y se encuentra tan cerca de un agujero negro supermasivo (al que llaman Gargantúa) que tiene una anomalía temporal: cada hora en superficie son siete años terrestres. Doyle, Amelia y Cooper bajan a la superficie, y pronto se dan cuenta que sólo hay restos de la primera expedición. Después de un accidentado regreso, se dan cuenta que han tardado más de tres horas… 27 años terrestres.

Murph ha dejado de ser una niña y trabaja con el Dr. Brand. De hecho, es quien le notifica a Amelia que su padre ha fallecido. En la nave tienen que tomar una decisión, ya que no tienen suficiente combustible para llegar a los tres planetas. Contra la opinión de Amelia, la tripulación escoge visitar el planeta de Mann ya que de allí continúan recibiendo la señal del primer equipo.

Cooper observando el planeta de Mann en la película Interstellar
Cooper observando el planeta de Mann en Interstellar


Mann es un planeta congelado aunque al contrario de lo que piensan, según Mann (Matt Damon) a quien despiertan, es habitable en una zona del mismo donde no hay amoníaco en el aire. De mala manera, descubren que Mann les miente cuando intenta dejarles en el planeta y robarles la Endurance. En una complicada maniobra, Romilly es asesinado y una bastante deteriorada Endurance queda de nuevo, en manos de Cooper y Amelia.

Sin tiempo que perder, Cooper y Amelia deben decidir qué hacer, o intentan un regreso a la tierra, o se propulsan sin regreso hacia el tercer planeta, llamado planeta de Edmunds. Como es evidente, nosotros sabemos que deciden, pero como también es evidente, no os lo contaremos aquí, más bien al contrario, os animamos a que busquéis y veáis “Interestelar”.

Técnicamente “Interestelar” es una cinta brillante, con un argumento perfectamente trabajado que entrelaza como pocos una cantidad ingente de teoría científica con una potente historia de amor y un deseo de encontrar un nuevo planeta donde la humanidad pueda vivir, y todo acompañado por una banda sonora (llevada a cabo por Hans Zimmer) que encaja a la perfección en cada una de las escenas. Simplemente brillante.

Desde el punto de vista interpretativo, nos encontramos con un excelente trabajo de sus dos actores principales, Matthew McConaughey y Anne Hathaway quienes son capaces de hacernos vibrar en las secuencias de acción y enternecer con sus historias de amor hacia quienes han dejado en la tierra. Sin lugar a dudas, sin sus trabajos “Interestelar” no hubiese sido lo mismo. En cuanto al resto de casting, simplemente os diremos que realizan unos trabajos más que convincentes ayudando así al brillante resultado final.

Para los miembros de este equipo, “Interestelar” es sin lugar dudas una de las mejores películas que hemos visto los últimos años, y sentimos una gran pena por no haber podido disfrutarla en un cine, con todo, os la recomendamos totalmente. Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Interestelar” es de un 9 sobre 10.



Título original: “Interstelar” – USA – 2014

Duración: 169 minutos

Dirigida por: Christopher Nolan

Género: Ciencia ficción, Drama, Aventuras.