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sábado, 5 de julio de 2025

Destino final 2 (2003), crítica y análisis

Destino Final 2 - Poster

Si pensabais que burlar a la Muerte era cosa de una sola vez, estabais muy equivocados ya que, tres años después de una sorprendente y exitosa primera entrega, en la que la Muerte reinventaba el género del terror, llegó a nuestras pantallas “Destino final 2” para recordarnos a todos que ella no olvida... y ni mucho menos, perdona.

 

Tras el gran éxito de la primera entrega, en la que, tras la premonición de un joven salva a un grupo de compañeros de un trágico accidente de aviación, esta segunda parte vuelve con la misma protagonista (la Muerte) y una sucesión de sangrientas, desafortunadas y creativas muertes, y es que, como aprendimos ya con “Destino final” escapar de nuestro destino es prácticamente imposible.

 

“Destino final 2” empieza un año después del accidente/explosión del vuelo 180 que originó la primera entrega. Una joven universitaria, Kimberly convence a sus padres para irse de vacaciones con un grupo de amigos a Florida.

 

Durante el camino, Kimberly tiene una extraña premonición en la que en una autopista hay un gran accidente automovilístico provocado por unos troncos que caerán del camión que los transporta. Cuando llegan al acceso de la autopista donde la joven ha visto que pasaría, queda totalmente paralizada bloqueando el paso a varios coches, entre ellos el de Thomas un policía.

 

Mientras Thomas la interroga, y esta le cuenta su premonición, pasa un camión cargado de troncos que, a los pocos segundos, acaba provocando un masivo accidente del que Kimberly se salva por los pelos.

 

Tras contar a la policía su premonición y la posible vinculación con el vuelo 180 del año anterior, Kimberly no es detenida, pero esa misma noche, uno de los salvados por el atasco provocado por la joven muere en un surrealista accidente.

 

Sin saber muy bien que hacer, Thomas empieza a investigar el accidente 180 y sus accidentes relacionados, mientras Kimberly intenta ir a buscar ayuda en Clear, la única superviviente de dicho accidente que, actualmente vive recluida voluntariamente en un hospital psiquiátrico.

 

Aunque inicialmente se niega a ayudar, pronto se da cuenta de algo diferente a lo suyo, en esta ocasión la Muerte está actuando en orden inverso a la premonición de Kimberly, lo que hace le indique que busque señales de la muerte.


Uno de los accidentes de "Destino final 2"
Uno de los accidentes de "Destino final 2"
 

Ya en su regreso tiene una nueva premonición, ella y Thomas corren para intentar salvar al siguiente de la lista, aunque, no lo consiguen y un chico muere aplastado por un gran cristal.

 

Tras esto Clear sale del hospital y colabora con Kimberly y Thomas descubriendo una nueva pista, “solo una nueva vida detiene a la muerte”, lo cual los lleva, a la siguiente de la lista, una embarazada. Mientras, dos salvados más mueren en extrañas circunstancias.

 

Para salvar a la embarazada, Thomas la detiene y retiene en el calabozo, pero cuando este está fuera de comisaria, la mujer rompe aguas y tiene que ser llevada a un hospital. Mientras, en el coche que viajan Kimberly y alguno de los supervivientes sufre una avería obligándoles a parar en un rancho donde tiene lugar una nueva sucesión de accidentes mortales.

 

¿Cuántos de ellos lograrán burlar a la muerte en esta segunda entrega? Una gran pregunta que os dejaremos sin respuesta, aunque ya os avanzamos que, pocos.

 

Esta segunda entrega de la saga corre a cargo de David R. Ellis quien consigue mantener el tono frenético de la primera sin perder ni un ápice de tensión aunque, pierde un poco de fuelle en el suspense para dar un empujón a la espectacularidad de los accidentes y muertes.

 

En cuanto al guion de "Destino Final 2" hay que comentar que, combina bastante bien el humor negro, con algún que otro giro de acción que da la sensación al espectador de agilidad, aunque eso sí, sin buscar nunca profundidad ni grandes diálogos, de hecho, en ocasiones estos rozan el ridículo.

 

Donde luce bastante “Destino final 2” es la fotografía y los efectos especiales, donde encontramos una de las escenas más icónicas de los últimos años, el accidente en la autopista. Sin lugar a duda, sin el buen trabajo del equipo técnico de efectos especiales, no hubiésemos tenido muertes tan creativas, elaboradas y absurdamente complejas.

 

En cuanto a las interpretaciones, os diremos que, al igual que su primera entrega, esta “Destino final 2” es una película bastante plana con unos personajes abocados totalmente a su destino, sin desarrollo y por tanto sin empatía con ellos.

 

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para esta “Destino final 2” es de un 6 sobre 10.

 

 

 

Título original: “Final Destination 2” – USA – 2003

Dirigida por: David R. Ellis

Duración: 100 minutos.

Género: Terror, Secuela



Otras parte de la saga:

"Destino Final" (2000)

miércoles, 22 de diciembre de 2021

Yo soy David (2003), análisis y crítica

Yo soy David (2003), también conocida como La fuerza del valor, cartel de la película

El drama de los campos de concentración ha sido abordado en innumerables ocasiones tanto por la literatura como por el cine. A veces, con el objetivo de retratar la barbarie que allí se vivió, como en “La Lista de Schindler”; otras, para mostrar la experiencia de los más pequeños, desde la inocencia de “El chico del pijama de rayas” hasta la mirada esperanzadora de “La vida es bella”. Todas ellas forman parte del imaginario dolectivo del cine sobre el Holocausto y la Segunda Guerra Mundial.

En el año 2003 se estrenó una película menos conocida pero igualmente significativa: "Yo soy David", basada en la novela homónima de Anne Holm, publicada originalmente en 1963. En España, la cinta llegó a los cines bajo el título "La fuerza del valor". La película narra la huida de un niño de 12 años de un campo de concentración y su posterior viaje de aprendizaje y supervivencia a través de Europa, convirtiéndose en un relato profundamente humano sobre la libertad y la esperanza.

La historia de "Yo soy David" se sitúa aproximadamente siete años después del final de la Segunda Guerra Mundial, en una Europa aún marcada por las cicatrices del conflicto. El punto de partida es un campo de concentración ubicado en la antigua Bulgaria, donde conocemos al joven David, interpretado por Ben Tibber, y a Johannes (Jim Caviezel), su amigo, profesor y mentor. Juntos protagonizan un relato que combina drama histórico, cine bélico y crecimiento personal .

David, quien lleva media vida en el campo desde que fue apresado y separado de su madre, es formado por Johannes para que, algún día, pueda escapar del lugar. Al poco, y para proteger al pequeño, Johannes es asesinado por un guardia, desencadenando el proceso de huida de David, ayudado inicialmente por un guardia quien le indica al pequeño donde encontrará un kit de supervivencia y le marca lo que debe hacer: huir hasta Grecia donde tomará un barco hacia Italia para, desde allí ir hacia Dinamarca, donde entregará un sobre que él, nunca deberá abrir.

El kit de supervivencia que encuentra es una bolsa con un trozo de hogaza de pan, un cuchillo plegable, una brújula y un sobre sellado. Con un alarde de fuerza y la confianza que le da ser libre por primera vez en casi media vida, emprende rumbo hacia Grecia siguiendo los consejos que una y otra vez recuerda de su mentor, el principal… no fiarse de nadie, aunque claro, para un niño que apenas ha vivido libre, el contacto social es más que atractivo.

Durante el primer tramo del viaje, hasta Grecia, el pequeño David aprende a moverse de noche, escondiéndose de la gente y orientándose con la brújula. Totalmente perdido y sin conocer nada, David se da cuenta que tiene un gran as escondido en la manga, es políglota, por tanto, al poco de escuchar los lugareños les entiende y puede hablar con ellos.

En Grecia, David se mete de polizón en un barco carguero, donde, más o menos a media travesía, es descubierto por un trabajador quien le ofrece ayudarle a cambio de todo lo que lleva encima. Al final, el hombre resulta ser bueno, y se conforma con el cuchillo y dejándole al pequeño la brújula para que oriente. Antes de llegar al puerto, David salta por la borda ayudado por el marino y nada hasta la costa.

Ya en Italia, David descubre que, para la mayoría de cosas que ve (bollería, pan, frutas, etc.) necesita pagar y claro, no sabe ni lo que es el dinero ni el valor del mismo ni donde conseguirlo. Así pues, a regañadientes, tiene que ir entrando en contacto con la gente, y descubriendo si le quieren bien o mal.

Siendo su única referencia de como llegara Dinamarca, el cartel publicitario de un circo donde el país ni aparece, David llega al norte de Italia donde se encuentra con Sophie (Joan Plowright) una señora jubilada que se dedica a pintar para pasar el tiempo. Con Sophie, David aprende lo que es el cariño y la confianza.


David con Sophie - Yo soy David
David aprendiendo lo que es el cariño con Sophie

¿Llegará David a Dinamarca? ¿Cómo? Y lo más importante ¿qué debe encontrar allí que esté relacionado con el sobre que lleva? Evidentemente muchas preguntas, que, aunque sabemos su respuesta, nos guardaremos celosamente.

Técnicamente no os diremos que “Yo soy David” / “La fuerza del valor” sea una película memorable, es más, bajo nuestro modesto punto de vista, os diremos que tiene un montaje y una estructura tan convencional que, por momentos se hace ciertamente lenta pese a que el tema que nos cuenta está perfectamente trazado, como también está muy bien tratada, la ambientación y recreación de la Italia de los pasados años 60.

Quizá, el punto más destacable de “Yo soy David”, es la propia historia, como os hemos indicado inicialmente, basada en la novela homónima de Anne Holm, en la que, sin prisa, pero sin pausa nos relata el valor de la esperanza, del valor, de la responsabilidad y, sobre todo, del aprender a confiar en la gente, aunque a veces, esta te traicione.

Interpretativamente, remarcaremos el trabajo de dos de los actores de “Yo soy David”, el primero de ellos, el del joven Ben Tibber, el actor que da vida casi impecablemente a David, el pequeño protagonista de la historia, un actor, desgraciadamente fugaz (este fue su último papel en el cine, pese a encontrarse en su adolescencia) que nos hizo vibrar y sufrir con su interpretación. El segundo de los trabajos a remarcar, es el de la veterana Joan Plowright, quien, con su excelente actuación, llena el tramo final de la película.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para esta “Yo soy David” / “La fuerza del valor”, es de un 6 sobre 10.



Título original: “I am David” – 2003 – USA

Dirigida por: Paul Feig

Duración: 95 minutos

Género: Drama


lunes, 12 de abril de 2010

Buscando a Nemo (2023), crítica y análisis


Buscando a Nemo - Cartel
De vez en cuando nos gusta sentarnos en el sofá, abrazarnos y dejarnos llevar por la magia de una película que ya conocemos, sobretodo si sabemos que nos llevará a ese mundo de la ilusión infantil, donde los problemas brillan por su ausencia. Quizá por eso, el pasado fin de semana nos apeteció echar mano a nuestra DVDteca y disfrutar de uno de nuestros “nuevos clásicos”. Sí después de las geniales “UP”, “Monstruos S.A.” los del equipo tenemos en nuestro corazoncito a Nemo, Dory y a Marlín, protagonistas de esa pequeña genialidad del 2003 llamada “Buscando a Nemo”.

Para decir la verdad, los últimos años han proliferado las películas de animación (sobre todo digital), que podríamos calificar de buenas (“Ratatuille”, “Toy Story”, “Toy Story II”, “Shrek”, “Shrek II”, “Ice Age”, “Ice Age II”, “Ice Age III”,...), aunque también algunas de malillas o no tan buenas (“Tiana y el Sapo”, “Wall-E”, “Planet 51”, "Bolt", “Shrek III”...), pero, sinceramente, creemos que “Buscando a Nemo” está por encima de todas estas ya que aporta un cúmulo de características que la hace realmente especial; drama, acción, emoción y sobretodo humor.

Bueno, al grano, que sino, se nos irá más la pinza que a Dory la memoria, y eso ya es decir...

La historia empieza justo antes de que Nemo nazca, en el arrecife donde sus padres (Marlin y Coral) tienen su anémona. Marlin y Coral son una pareja feliz, a la espera de que nazcan sus retoños, aunque pronto su felicidad se verá truncada por el ataque una barracuda que acabará con Coral y todos sus huevos. Bueno, todos no, queda uno, el de nuestro Nemo.

Nemo es un pequeño pez payaso, vivo y dicharachero que se ve constantemente cohibido por su padre, que a raíz de un accidente se volvió extremadamente sobreprotector. Son tantos los “cuidado”, “no puedes hacer eso”, etc, que el pequeño Nemo explota, por otro lado como haríamos todos, y decide demostrar que el agorero de su padre no tiene razón, y sale unos metros al océano para tocar el casco de una lancha, y evidentemente: ¡puede! El problema viene en el regreso al arrecife, pues nuestro pequeño es apresado por unos buzos y llevado a la lancha.

Al ver esto y verse solo, Marlin decide salir en persecución de la lancha para salvar a su hijo, empezando así la auténtica historia de “Buscando a Nemo”.

En su desesperada búsqueda, Marlin se encontrará con, a nuestro parecer, el mejor personaje de “Buscando a Nemo”, la genial Dory, un pequeño pez azul caracterizado por tener una memoria realmente peculiar, lo cual sin duda da lugar a situaciones desternillantemente cómicas, por ejemplo:
  • Al poco de conocerse Marlin y Dory, y ofrecerse esta última a guiar a Marlin en busca de la lancha, y cuando llevan solo unos segundos de búsqueda, Dory con cara de asustada, se gira y le suelta a Marlin: “¿Y tu quien eres? ¿Porqué me sigues?”
  • Mientras intentan recuperar las gafas de buzo perdidas por los secuestradores de Nemo, y nadando en medio de la oscuridad de las profundidades Marlin le empieza a hablar y se produce este dialogo: “... ¿eres mi conciencia? ... ¡oh sí! Soy tu conciencia... ¿hace muchos que no hablamos, estás bien?.... hmmmm... no me quejo”.
  • Al recuperar las gafas y descubrir que Dory sabe leer humano, ésta se pasa un buen rato cantando la dirección leída en las gafas: “P. Shermann, Calle Wallaby 42, Sydney”.
  • Y otra de las mejores, casi al llegar a Sydney, cuando se encuentran con una ballena, y Dory se empeña en hablar "balleno"... simplemente, divertidísimo.

Podríamos continuar y continuar, aunque algo se debería quedar en el tintero, sino menuda gracia ¿no? Por eso, os animamos a verla para descubrir todos los secretos que la película alberga.

Suponemos que con lo que habéis leído ya os haréis una idea de la puntuación que le damos, aunque para que no os queden dudas os decimos que, para N, pues aunque va de animalitos, sucumbió a la tentación de enroscarse delante de la pantalla, por lo que sólo vota la parte J del equipo, quedando la película con una valoración global de un 8.





Título original: “Finding Nemo” – 2003 – USA
Dirigida por: Andrew Stanton, Lee Unkrich
Género: Animación
Duración: 101 minutos