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viernes, 31 de julio de 2026

El Menú (2022) crítica de la película con Ralph Fiennes y Anya Taylor-Joy

El menú (2022), película dirigida por Mark Mylod

La gastronomía lleva años ocupando un lugar privilegiado en nuestras pantallas. Los grandes chefs se han convertido en auténticas estrellas, sus restaurantes en templos gastronómicos y sus platos en experiencias que, en ocasiones, parecen estar más pensadas para ser fotografiadas que para ser disfrutadas. Y alrededor de ellos ha crecido todo un universo de críticos, foodies e influencers dispuestos a convertir cada bocado en un acontecimiento.

Con este escenario como punto de partida llega “El menú”, el thriller dirigido por Mark Mylod y protagonizado por Ralph Fiennes, Anya Taylor-Joy y Nicholas Hoult. Una película que utiliza una exclusiva cena en un restaurante situado en una isla privada para construir una historia tan incómoda como divertida y, sobre todo, para lanzar una crítica mordaz contra el elitismo, el lujo, la obsesión gastronómica y quienes han convertido el hecho de consumir en una forma de demostrar su estatus.

Porque en El menúno solo vamos a sentarnos a una mesa para degustar platos imposibles. También vamos a descubrir que, cuando el chef decide controlar hasta el último detalle de la velada, la cuenta puede acabar siendo mucho más cara de lo que cualquiera de los comensales esperaba.

Sinopsis de El menú

Tyler, un joven obsesionado con la gastronomía, consigue una reserva exclusiva para cenar junto a Margot en Hawthorn, un restaurante situado en una remota isla privada. El establecimiento está dirigido por Julian Slowik, un prestigioso chef interpretado por Ralph Fiennes, conocido por crear elaborados menús que convierten cada plato en una experiencia única.

La pareja comparte mesa con un grupo muy particular de comensales: una famosa crítica gastronómica y su editor, una estrella de cine y su asistente, una pareja adinerada y tres empresarios que han pagado una fortuna por formar parte de aquella exclusiva experiencia culinaria. Todos han llegado esperando una noche inolvidable, aunque cada uno tiene sus propios motivos para estar allí.

A medida que avanza la cena, Slowik va presentando cada plato acompañado de un discurso cada vez más inquietante, dejando claro que aquel menú esconde mucho más de lo que los invitados podían imaginar. Lo que inicialmente parecía una experiencia gastronómica de lujo comienza a convertirse en una pesadilla cuidadosamente planificada.

Mientras los comensales descubren que abandonar la isla no será tan sencillo como esperaban, Margot empieza a darse cuenta de que hay algo profundamente extraño detrás de aquella cena. Y cuando finalmente comprendan qué ha preparado el chef para ellos, puede que ya sea demasiado tarde para escapar.

Crítica de "El menú"

El menú es mucho más que un thriller ambientado en un restaurante de lujo. Mark Mylod utiliza la alta cocina como excusa para construir una sátira bastante afilada sobre el elitismo, el dinero, el postureo y esa necesidad cada vez más habitual de convertir cualquier experiencia en algo exclusivo que podamos presumir de haber vivido.

La película funciona especialmente bien cuando mezcla humor negro, tensión y crítica social. Cada plato forma parte de un espectáculo cuidadosamente preparado y, poco a poco, descubrimos que detrás de esa sofisticación hay bastante más resentimiento del que parecía. La cocina se convierte así en un escenario perfecto para hablar de poder, obsesión y de una sociedad que muchas veces confunde disfrutar con consumir y entender con aparentar.

También nos gusta que El menú no se tome completamente en serio. Su propuesta es exagerada, incómoda y en determinados momentos deliberadamente absurda, pero precisamente ahí encuentra buena parte de su encanto. La ambientación claustrofóbica y la estructura dividida en diferentes platos consiguen mantener la tensión mientras la película va descubriendo sus cartas.


Ralph Fiennes y Anya Taylor-Joy en El menú
Ralph Fiennes y Anya Taylor-Joy en El menú

Eso sí, no todo funciona igual de bien. Algunos giros resultan demasiado evidentes y la película plantea ideas interesantes sobre las que nos habría gustado que profundizara algo más. En ocasiones parece más preocupada por sorprender al espectador que por desarrollar realmente algunas de las críticas que plantea. Aun así,El menú consigue ser un thriller entretenido, una comedia negra bastante retorcida y una sátira social con bastante mala leche. No es una obra maestra ni pretende serlo, pero deja un buen sabor de boca… aunque después de verla quizá nos pensemos dos veces eso de pagar una fortuna por una cena.

Personajes e interpretaciones

Ralph Fiennes está magnífico como Julian Slowik. Su interpretación es contenida, elegante y perturbadora, y consigue que el chef resulte inquietante incluso cuando simplemente está explicando un plato. Fiennes entiende perfectamente el tono de la película y convierte a Slowik en una figura tan carismática como incómoda.

Anya Taylor-Joy funciona muy bien como Margot, aportando el contrapunto necesario al personaje de Fiennes. Su interpretación transmite inteligencia, desconfianza y una cierta rebeldía sin necesidad de exagerar. Nicholas Hoult, por su parte, aprovecha muy bien el carácter excesivo de Tyler y consigue que resulte tan ridículo como desesperante.

El resto del reparto cumple con solvencia, especialmente Hong Chau como Elsa, aunque la película está claramente construida alrededor del duelo interpretativo entre Fiennes y Taylor-Joy.

¿Merece la pena ver “El menú”?

Sí, creemos que merece la pena. Y no porque El menú sea una película perfecta, sino precisamente porque sabe coger una idea aparentemente sencilla —una cena exclusiva en un restaurante de lujo— y convertirla en una historia incómoda, divertida y bastante retorcida.

Nos gusta especialmente su capacidad para reírse de la alta cocina, del lujo y de quienes convierten el dinero y el prestigio en una forma de superioridad, pero también hay una crítica interesante hacia el propio consumidor. La película pone delante del espejo a quienes pagan cantidades absurdas por experiencias que quizá ni siquiera disfrutan, a quienes necesitan demostrar que saben más que los demás y a quienes han conseguido que comer deje de ser simplemente comer.

Además, Ralph Fiennes está espectacular y la película consigue mantener una tensión creciente prácticamente hasta el final. La combinación de thriller, humor negro y sátira social funciona y hace que las poco más de hora y media se pasen volando.

¿Es una obra maestra? No. Hay giros que nos parecen demasiado calculados y algunas de las ideas que plantea podrían haberse desarrollado mucho más. Pero tampoco necesita serlo para resultar interesante. Es de esas películas que terminan y te dejan pensando un rato en lo que acabas de ver... y quizá también en cuánto estarías dispuesto a pagar por una cena de 1.250 dólares.

Nuestra nota: 6/10.



Ficha técnica de El menú

Título original: The Menu

Año: 2022

Director: Mark Mylod

Duración: 107 minutos

Género: Thriller, Terror



lunes, 6 de abril de 2026

Un lugar tranquilo (2018), cuando el silencio lo es todo

El silencio no siempre significa vacío… a veces lo dice absolutamente todo. En un mundo saturado de ruido, notificaciones y estímulos constantes, parar puede resultar incómodo. Incluso inquietante. Pero justo ahí, en ese silencio, es donde todo se intensifica: pensamientos, emociones… y miedo.

Y es que cuando desaparece el ruido, cualquier pequeño sonido se convierte en una amenaza. Cada paso, cada respiración, cada error cuenta. No es casualidad que el cine utilice el silencio como una herramienta brutal para explorar la tensión, la vulnerabilidad y el aislamiento. Puede protegerte… o destruirte. Puede unir a las personas o separarlas por completo.

Esa idea alcanza su máxima expresión en Un lugar tranquilo, una película donde el silencio deja de ser una opción para convertirse en una cuestión de vida o muerte. Aquí no hay escapatoria: hacer ruido no es un fallo… es una sentencia.

Sinopsis de Un lugar tranquilo

La película, dirigida y protagonizada por John Krasinski junto con Emily Blunt se entrenó en 2018 obteniendo un remarcable éxito tanto de crítica profesional como de público.

Un lugar tranquilo empieza presentándonos a la familia Abbott, formada por cinco miembros, padres y tres hijos. Los Abbott (la madre Evelyn, el padre Lee, la hija sorda Regan y los hijos Marcus y Beau) viven en un mundo devastado por unas criaturas que cazan guiándose exclusivamente por el sonido.

Un día, cuando la familia va al pueblo cercano a por provisiones, Beau encuentra un juguete espacial que le enamora, aunque su padre le obliga a dejarlo por si hace ruido. Pese a esto, Beau se lo lleva y de camino a casa lo pone en marcha provocando ruido. Casi inmediatamente, una extraña criatura lo asesina.

Un año después, la familia vive tranquila en su casa, Evelyn está embarazada de nuevo y Lee tiene que ir a pescar, lo cual aprovecha para llevarse con él al pequeño de la familia, Regan. Con toda la familia fuera, Evelyn se pone de parto y, sin querer, provoca un ruido que alerta a las criaturas.

En una lucha sin cuartel, Evelyn tiene que esconderse de la criatura, sufrir contracciones y activar las luces de alarma para avisar a su familia de la presencia de las criaturas en la casa. Esta señal de alarma provoca que, Lee y Regan se lancen a ayudarla con los medios que tienen (unos cohetes para alejar a las criaturas de la casa).

Escena de Un lugar tranquilo (2018) con la familia Abbott enfrentándose al peligro en silencio

Escena de Un lugar tranquilo (2018): la familia Abbott se enfrenta al peligro en completo silencio


A partir de ese momento, la familia se ve empujada al límite, enfrentándose a una serie de situaciones cada vez más peligrosas donde cualquier error puede ser fatal. Pero será en medio de esa tensión constante donde los Abbott descubran que, incluso en el miedo más absoluto, aún queda espacio para la esperanza.

Crítica de Un lugar tranquilo

Un lugar tranquilo demuestra que el terror no necesita grandes artificios para funcionar. John Krasinski construye una experiencia basada en el minimalismo, donde el verdadero protagonista es el sonido… o su ausencia.

La tensión está medida al milímetro. No hay excesos, no hay ruido innecesario. Todo está pensado para que el espectador sienta la incomodidad del silencio. Y funciona. Vaya si funciona.

Pero lo que realmente eleva la película es su carga emocional. Más allá del suspense, estamos ante una historia sobre familia, sacrificio y comunicación. Sobre lo que significa proteger a los tuyos cuando ni siquiera puedes hablar con ellos.

Reparto y actuaciones

Una de las cosas más impactantes de Un lugar tranquilo es que su reparto sostiene la narrativa con un enfoque interpretativo poco convencional, donde el diálogo es mínimo y la expresividad corporal lo es todo.

John Krasinski, además de dirigir, construye un Lee contenido, basado en miradas, gestos y tensión interna. Su interpretación apuesta por la economía de recursos: cada movimiento está justificado y transmite la carga emocional de un padre que debe proteger sin poder comunicarse de forma tradicional.

Por su parte, Emily Blunt ofrece una actuación físicamente exigente y emocionalmente intensa. Su trabajo combina resistencia física con una expresividad muy precisa en primeros planos. Blunt maneja el ritmo respiratorio, la contención del dolor y la mirada como herramientas narrativas, algo fundamental en una película donde el sonido está limitado.

Opinión y nota final

Un lugar tranquilo (A quiet place) es una obra de terror inteligente, emocional y técnicamente impecable. No solo destaca por su originalidad, sino por su capacidad para convertir el silencio en un personaje más.

Más que una historia de monstruos es una historia sobre la fragilidad de la familia en un mundo que no permite errores.


Nota final: 7.5/10



Ficha técnica de Un lugar tranquilo

Título original: A quiet place

Año: 2018

Director: John Krasinski

Duración: 95 minutos

Género: Terror, Thriller

sábado, 5 de julio de 2025

Destino final 2 (2003), crítica y análisis

Destino Final 2 - Poster

Si pensabais que burlar a la Muerte era cosa de una sola vez, estabais muy equivocados ya que, tres años después de una sorprendente y exitosa primera entrega, en la que la Muerte reinventaba el género del terror, llegó a nuestras pantallas “Destino final 2” para recordarnos a todos que ella no olvida... y ni mucho menos, perdona.

 

Tras el gran éxito de la primera entrega, en la que, tras la premonición de un joven salva a un grupo de compañeros de un trágico accidente de aviación, esta segunda parte vuelve con la misma protagonista (la Muerte) y una sucesión de sangrientas, desafortunadas y creativas muertes, y es que, como aprendimos ya con “Destino final” escapar de nuestro destino es prácticamente imposible.

 

“Destino final 2” empieza un año después del accidente/explosión del vuelo 180 que originó la primera entrega. Una joven universitaria, Kimberly convence a sus padres para irse de vacaciones con un grupo de amigos a Florida.

 

Durante el camino, Kimberly tiene una extraña premonición en la que en una autopista hay un gran accidente automovilístico provocado por unos troncos que caerán del camión que los transporta. Cuando llegan al acceso de la autopista donde la joven ha visto que pasaría, queda totalmente paralizada bloqueando el paso a varios coches, entre ellos el de Thomas un policía.

 

Mientras Thomas la interroga, y esta le cuenta su premonición, pasa un camión cargado de troncos que, a los pocos segundos, acaba provocando un masivo accidente del que Kimberly se salva por los pelos.

 

Tras contar a la policía su premonición y la posible vinculación con el vuelo 180 del año anterior, Kimberly no es detenida, pero esa misma noche, uno de los salvados por el atasco provocado por la joven muere en un surrealista accidente.

 

Sin saber muy bien que hacer, Thomas empieza a investigar el accidente 180 y sus accidentes relacionados, mientras Kimberly intenta ir a buscar ayuda en Clear, la única superviviente de dicho accidente que, actualmente vive recluida voluntariamente en un hospital psiquiátrico.

 

Aunque inicialmente se niega a ayudar, pronto se da cuenta de algo diferente a lo suyo, en esta ocasión la Muerte está actuando en orden inverso a la premonición de Kimberly, lo que hace le indique que busque señales de la muerte.


Uno de los accidentes de "Destino final 2"
Uno de los accidentes de "Destino final 2"
 

Ya en su regreso tiene una nueva premonición, ella y Thomas corren para intentar salvar al siguiente de la lista, aunque, no lo consiguen y un chico muere aplastado por un gran cristal.

 

Tras esto Clear sale del hospital y colabora con Kimberly y Thomas descubriendo una nueva pista, “solo una nueva vida detiene a la muerte”, lo cual los lleva, a la siguiente de la lista, una embarazada. Mientras, dos salvados más mueren en extrañas circunstancias.

 

Para salvar a la embarazada, Thomas la detiene y retiene en el calabozo, pero cuando este está fuera de comisaria, la mujer rompe aguas y tiene que ser llevada a un hospital. Mientras, en el coche que viajan Kimberly y alguno de los supervivientes sufre una avería obligándoles a parar en un rancho donde tiene lugar una nueva sucesión de accidentes mortales.

 

¿Cuántos de ellos lograrán burlar a la muerte en esta segunda entrega? Una gran pregunta que os dejaremos sin respuesta, aunque ya os avanzamos que, pocos.

 

Esta segunda entrega de la saga corre a cargo de David R. Ellis quien consigue mantener el tono frenético de la primera sin perder ni un ápice de tensión aunque, pierde un poco de fuelle en el suspense para dar un empujón a la espectacularidad de los accidentes y muertes.

 

En cuanto al guion de "Destino Final 2" hay que comentar que, combina bastante bien el humor negro, con algún que otro giro de acción que da la sensación al espectador de agilidad, aunque eso sí, sin buscar nunca profundidad ni grandes diálogos, de hecho, en ocasiones estos rozan el ridículo.

 

Donde luce bastante “Destino final 2” es la fotografía y los efectos especiales, donde encontramos una de las escenas más icónicas de los últimos años, el accidente en la autopista. Sin lugar a duda, sin el buen trabajo del equipo técnico de efectos especiales, no hubiésemos tenido muertes tan creativas, elaboradas y absurdamente complejas.

 

En cuanto a las interpretaciones, os diremos que, al igual que su primera entrega, esta “Destino final 2” es una película bastante plana con unos personajes abocados totalmente a su destino, sin desarrollo y por tanto sin empatía con ellos.

 

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para esta “Destino final 2” es de un 6 sobre 10.

 

 

 

Título original: “Final Destination 2” – USA – 2003

Dirigida por: David R. Ellis

Duración: 100 minutos.

Género: Terror, Secuela



Otras parte de la saga:

"Destino Final" (2000)

lunes, 19 de mayo de 2025

Destino final (2000), crítica y análisis

Póster oficial de la película Destino Final (2000)

A comienzos de los primeros años de la década de los 2000, la industria del cine vivía una especie de renovación, sobre todo en lo relacionado con el género del terror ya que, fue durante esa época cuando se estaba disfrutando del resurgimiento y auge del subgénero del slasher gracias a títulos como “Scream” los cuales sumaban éxitos en taquilla en cada entrega de su franquicia.

Aprovechando este tirón, en año 2000 surgió una nueva propuesta dentro del género del terror, una propuesta que venía a romper las reglas conocidas hasta el momento ya que, dejaba atrás los asesinos más sanguinarios y psicópatas, aparecía la muerte como una fuerza omnipresente capaz de alterar todo el entorno para cumplir sus propósitos.

Por si alguien no lo sabe aún, os estamos hablando del inicio de la franquicia “Destino Final” de la mano del, por esa época, novel James Wong. “Destino Final” se basa en una bien mantenida tensión y un ritmo constante de escenas de muerte para mostrar al espectador las reglas invisibles del destino y la fragilidad de la vida.

“Destino Final” empieza desplazándonos al aeropuerto JFK de Nueva York a mediados del año 2000 donde nos encontramos con un grupo de estudiantes de secundaria preparados para cruzar el charco con destino a París. Minutos antes del despegue del vuelo, Alex (interpretado por Devon Sawa), uno de los estudiantes, tiene la premonición que el avión explotará en pleno vuelo. Ya en el avión Alex se discute con Carter, otro estudiante y ambos junto con varios compañeros son expulsados del avión.

Al poco de ser expulsados y mientras discuten, el avión explota en el aire. Casi un mes después, y después un funeral por las víctimas, Tod (otro estudiante salvado de la explosión) sufre un extraño incidente en la ducha y muere ahogado.

Aunque la policía dictamina que fue un suicidio, Alex y su compañera Clear, empiezan a pensar que, la Muerte se está llevando a los que se salvaron de la explosión del avión esquivando así su destino. 

Alex Browning tiene una premonición y se salva del avión en Destino Final
Alex Browning (Devon Sawa) tiene una premonición y se salva del avión en la película Destino Final.

Mientras lo discuten en bar, el resto de supervivientes llegan donde están y, Terry, otras de las salvadas, es atropellada por un autobús a toda velocidad.

Tras las primeras muertes Alex toma los sitios donde iban sentados en el avión y traza lo que él cree que es la lista y orden en que morirán todos los supervivientes del accidente de avión. Aunque nadie le cree, al poco tiempo muere la profesora Lewton en la muerte más traumática de esta entrega.

A partir de este momento Alex y los supervivientes pondrán todo de su parte para escaparse de la muerte teniendo claro el orden en que esta les atacará. Así, Carter la esquivará salvándose de ser atropellado por un tren aunque como consecuencia el siguiente de la lista, Billy morirá sin remedio. Los siguientes en la lista son Clear y Alex pero uno a la otra y viceversa, se salvarán avisándose, casi sobre el timbre de la posible muerte.

¿Logran salvarse o esquivar los planes de la muerte? Pues, como ya os podéis imaginar y, aunque la muerte y la vida son terriblemente caprichosas, nos guardaremos celosamente la respuesta a esta pregunta.

Técnicamente, de “Destino Final” nos gustaría destacar que, aunque se trata del inicio de una de las sagas más prolíficas (y cuyas partes son altamente esperadas por sus seguidores) del terror, se trata de una película altamente irregular ya que, aunque es altamente disfrutable, tiene bastantes puntos mejorables.

“Destino Final” es la ópera prima de su director, el hongkonés afincado en California, James Wong y parte de una idea totalmente original, escapar del destino y de la muerte buscando corregir una hipotética línea de sucesos, es decir, estamos ante un cinta de terror sin ningún asesino físico ya que, es la propia muerte quien actúa y hace de las suyas.

En cuanto a su guion os diremos que, aunque mantiene un ritmo bastante sólido y constante, cae muchas veces en la previsibilidad quitando todo protagonismo y toda profundidad a los personajes y a su desarrollo, lo cual impide cualquier cercanía a ellos y por tanto, cualquier sentimiento ante su muerte.

Una película como “Destino Final” necesita de una gran dosis de efectos especiales y no os engañaremos, para ser una película del 2000, no son malos y, aunque algunos han envejecido bastante mal, la mayoría de las muertes son creativas, bastante impactantes y sin caer en el gore o lo grotesco.

Interpretativamente hablando, os diremos que, “Destino Final” es una película bastante floja, ya que, únicamente salvamos y por los pelos a su protagonista Devon Sawa dando vida al paranoico Alex. El resto, quizá lastrados por la falta de definición, sus interpretaciones son simplemente correctas.

Por todo lo que os hemos contado, y pese a la falta de definición de sus personajes y la precipitación de algunas muertes, nuestra nota para este clásico del género del terror es de un 6 sobre 10.



“Final Destination” – USA - 2000

Duración: 97 minutos

Dirigida por: James Wong

Género: Terror

Otras partes de la saga:

"Destino final 2" (2003)

martes, 29 de abril de 2025

La sustancia (2024), crítica y análisis

Póster oficial de la película La Sustancia

Vivimos en una época en la que el consumo ha dejado de representar una necesitad para convertirse de forma desmesurada en una seña de identidad. En la sociedad que estamos construyendo entre todos, parece cada día más importante el poder de la imagen sobre lo que realmente se es, para comprobarlo solo es necesario echar un viste a las redes sociales o a los programas de televisión: valemos en medida de lo que somos visibles y deseables.

Con todo, ¿hasta que punto estamos dispuestos a ser visibles y deseables? Si lo pensáis bien, la presión para ser guapos y atractivos es constante, parece que la superficialidad tiene más valor que la inteligencia y eso, genera además de ansiedad, una gran desconexión emocional.

Hoy en este rincón os queremos hablar de una película de 2024 que aborda, con crudeza, esta situación, exponiendo una realidad pasmosa, la de una sociedad, la nuestra, que ha convertido la imagen en una marca de identidad y el consumo desmesurado en una creencia. Todo esto lo hace mediante un relato de ciencia ficción que, por su contenido, nos ha parecido dura y dolorosamente cercano. Os estamos hablando de “La sustancia”.

“La sustancia” empieza presentándonos a Elisabeth Sparkle (interpretada por Demi Moore), una mujer que, en su momento tuvo su éxito en el cine (con estrella en el Hollywood Boulevard incluida) aunque en la actualidad tiene un programa de ejercicios aeróbicos en televisión.

El día de su cincuenta aniversario Elisabeth recibe de su productor un curioso regalo, es despedida fulminantemente por su “avanzada edad”. Trastornada, mientras vuelve a casa sufre un aparatoso accidente de tráfico que, aún sin consecuencias para su salud, la lleva directamente al hospital donde se cruza con un enfermero quien al despedirse le da un pendrive con un nombre grabado, “La sustancia”.

Aunque de entrada no le hace mucha gracia, lo pone en el televisor y ve lo que es, la propuesta de un suero que le generará una versión más avanzada de ella misma, más joven, más guapa y más “perfecta”. Aunque de entrada descarta la opción, tras pensarlo y ver como su imagen es eliminada de su mundo (televisión, carteles, etc.) acaba pidiendo “La Sustancia”.

Al revés de lo que pasaría con algo oficial Elisabeth tiene que ir a buscarla en un polígono industrial medio abandonado donde encuentra un kit y una escuetas instrucciones, tiene un activador, comida en inyectable y las herramientas necesarias para extraer e inyectarse las dosis de estabilizador.

Al ponerse el activador, empieza una extraña reacción en su cuerpo, con convulsiones que acaban desembocando en la aparición a través de su espalda de un nuevo cuerpo, una mujer joven, su versión mejorada, Sue (interpretada por Margaret Qualley).

Las instrucciones son claras, los dos cuerpos son uno, y cada siete días, sin excepción, deben transferirse la conciencia dejando al otro cuerpo inconsciente. Durante su inconsciencia, Elisabeth genera el liquido estabilizador que Sue se quita mediante punción lumbar y se inyecta diariamente.

Al poco de aparecer Sue en el mundo, se presenta al casting para el nuevo programa de aerobic y es automáticamente contratada llegando en un santiamén al estrellato y a la fama gracias a su cuerpo y sus movimientos.

Dos vidas y dos formas de vivir totalmente diferentes ya que, mientras la consciente es Elisabeth esta vive recluida en su casa, pero cuando la consciente es Sue, esta disfruta de una vida a todo lujo, confiada y creída.

Sue extrayendo el estabilizador del cuerpo de Elisabeth en la película La Sustancia
Sue extrayendo el estabilizador del cuerpo de Elisabeth en La Sustancia.

Una semana, tras una noche de excesos Sue extrae una dosis adicional de líquido estabilizador, lo cual tiene como consecuencia que Elisabeth despierta con un dedo necrosado, envejecido.

A partir de este momento, aunque sean dos cuerpos con una misma conciencia, Sue y Elisabeth inician una sensación de desprecio mutuo por los celos que siente Elisabeth por su imagen mejorada y Sue cada vez necesita más tiempo consciente para crecer y crecer. Al final, a ambas mujeres su desprecio las lleva a un camino sin retorno ya que, Sue se niega a volver a intercambiar el cuerpo y le roba todo el líquido estabilizador que puede.

Tras tres meses con Elisabeth inconsciente, el líquido estabilizador se acaba y Sue debe transferirse a lo que queda de Elisabeth, una deforme y jorobada anciana quien pide a la organización el remedio para acabar con el experimento aunque finalmente no se atreve provocando que ambas mujeres queden conscientes a la vez, lo que provoca que Sue mate a su matriz.

Sin Elisabeth, la vida de Sue no tiene sentido, aunque el desenlace, nos lo guardaremos celosamente.

No os engañaremos, cuando se estrenó “La sustancia” los miembros de este equipo no teníamos claro que quisiéramos verla ya que intuíamos que la película derraparía rápidamente al gore, lo cual, por suerte para en muy pocos momentos de su metraje.

Por el contrario, os diremos que “La sustancia” nos ha enganchado con su narrativa totalmente envolvente y cargada de simbolismos, poniendo en todo momento en primer plano las consecuencias de haber creado una sociedad que ha perdido todo contacto con lo esencial: la vida humana, su estabilidad emocional y la propia responsabilidad colectiva.

“La sustancia”, mediante esa pócima misteriosa y original nos expone con total crudeza los vacíos existenciales que deja en las personas un sistema basado en la imagen y el consumo.

Desde sus primeras imágenes, “La sustancia” se muestra como una película que busca incomodar al espectador, tanto emocional como visualmente y lo hace con un lenguaje cargado de símbolos y atmósferas densas para mostrarnos una realidad totalmente inestable.

Nos ha sorprendido también el montaje de “La sustancia” con una sucesión de pequeños saltos en el tiempo para mostrarnos, sin muchos tapujos, el estado mental de sus protagonistas, desorientadas por los propios efectos de la sustancia y de una sociedad que valora lo que valora.

Interpretativamente hablando os diremos que “La sustancia” tiene, como uno de sus pilares fundamentales el trabajo de sus dos actrices principales, Demi Moore y Margaret Qualley. La primera nos presenta una mujer que ve como su mundo de diluye de la noche a la mañana y, en pro de mantener lo que tiene, acaba diluyendo su estabilidad emocional en medio de un rápido deterioro físico. Qualley, en su papel nos muestra el camino contrario, con el mismo resultado mental, la destrucción emocional de si misma. Ambas, brillantes dotando de una humanidad un relato que nos habla justamente de lo contrario.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “La sustancia” es de un merecido 8 sobre 10.




Ficha técnica de La sustancia

Título original: The substance

Año: 2024

Director: Coralie Fargeat

Duración: 140 minutos

Género: Terror, Thriller, Ficción



lunes, 7 de abril de 2025

Tiempo (2021), crítica y análisis

Tiempo - 2021
Desde que le descubriéramos en su tercera película, “El Sexto Sentido” por allá a un lejano 1999, la carrera del hindú afincado en Wisconsin, M. Night Shyamalan ha estado marcada por grandes aciertos y, por digamos, obras más mediocres consiguiendo eso sí, no dejar a nadie indiferente: o lo amas o lo criticas.

El estilo de Shyamalan está marcado por su gran habilidad para construir atmósferas inquietantes y realizar giros argumentales completamente inesperados. Siguiendo estas premisas, en 2021 se estrenó una de sus obras basada en la novela gráfica “Castillo de arena” de Pierre Oscar Levy, un thriller psicológico que intenta explorar una premisa tan simple como angustiante: “¿qué pasaría si el tiempo pasara demasiado rápido y no pudiéramos hacer nada para detenerlo?”

Sí, hoy en esta entrada vamos a hablaros de la película “Tiempo” (o “Old” en su versión original).

“Tiempo” empieza presentándonos al matrimonio formado por Prisca Cappa (a quien da vida Vicky Krieps) y Guy Cappa (interpretado por Gael García Bernal) quienes, con sus dos hijos pequeños, Trent y Maddox se dirigen a un resort a pasar las, posiblemente, última vacaciones en familia ya que, todo a punta a que Prisca y Guy se van a divorciar.

Al poco de llegar al resort y siguiendo las instrucciones del responsable del hotel, la familia se va de excursión a una apartada playa con otra pareja, el cirujano Charles, su esposa Chrystal, la pequeña Kara y Agnes, la madre de Charles y abuela de Kara. Sin apenas tiempo a aposentarse, llegan a la playa Jarin y Patricia, también del hotel.

En la playa, se encuentran arrinconado bajo las rocas, con un rapero. Al poco de estar en la playa aparece flotando el cuerpo sin vida de una joven, la pareja del rapero.

Mientras discuten que hacer ante la aparición del cadáver, Agnes, la madre de Charles muere repentinamente. Agobiados, intentan salir por donde han llegado, pero les resulta imposible ya que algo les repele y les deja inconscientes en la arena.

Gracias a que Prisca comprueba que los niños se han convertido en adolescentes, el grupo se da cuenta que la playa les está envejeciendo rápidamente. Además de esto, el grupo confirma que les une otra característica, como mínimo un miembro de cada familia sufre de alguna enfermedad grave.

En un descuido, los adolescentes Trent y Kara se hacen amigos, tanto que, Kara queda embarazada y minutos después da a luz a un pequeño bebé que, por las condiciones de la playa, no sobrevive más de un minuto.


Los protagonistas de "Tiempo" entre las costillas de uno de ellos
Los protagonistas de "Tiempo" entre las costillas de uno de ellos


Poco a poco, todos van muriendo, ya sea por sus intentos de salir de la playa, por sus enfermedades o, como Guy y Prisca por ancianos. Al final solo quedan dos adultos, los hermanos Trent y Maddox quienes encuentran una posible vía de salida a través de un pasaje en la barrera de coral que rodea la playa.

¿Qué pasa en la playa? ¿Llegan Trent y Maddox al hotel? ¿Está implicado el hotel en lo que pasa en la playa? Como es evidente, nosotros tenemos las respuestas estas y otras preguntas, pero nos las guardaremos celosamente.

Técnicamente “Tiempo” es un largometraje que intenta explotar el género de thriller psicológico con toques de ciencia ficción, centrándose en la metáfora del inexorable paso del tiempo en un grupo de personas encerradas en una playa. Par ello, se apoya en el uso intensivo de planos secuencia con encuadres descentrados para enfatizar el caos que viven sus protagonistas.

Argumentalmente os diremos que “Tiempo” ejecuta bastante bien la máxima de enseñarnos como el tiempo puede ser nuestro enemigo, junto con la dificultad de enfrentarse al envejecimiento prematuro y, como no, a la muerte. Sin lugar a duda, una buena idea como experimento social mezclado con terror psicológico.

Con todo, y pese a la buena premisa de entrada, “Tiempo” sufre de un gran hándicap, forzar mucho la máquina en el apartado técnico y dejar de lado el auténtico drama que viven sus protagonistas. Tampoco acaba de funcionar otra de las marcas de la casa de Shyamalan, el giro sorpresa final ya que, en esta ocasión, queda desconectado, precipitado y porque no decirlo, forzado.

Interpretativamente hablando os diremos que nos ha gustado el trabajo de los niños, con sus miedos ante su crecimiento descontrolado, la paternidad, la pérdida, etc. Con todo, los personajes de “Tiempo” son excesivamente planos, con diálogos muy forzados y sin demasiada posibilidad de empatizar con ellos. Una auténtica pena.

A modo de resumen os asumimos que, “Tiempo” es una película entretenida que parte de una gran idea y un interesante planteamiento visual pero, su ejecución lastra totalmente la experiencia y es una pena porque Shyamalan era muy capaz de hacerlo mejor.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Tiempo” es de un 6 sobre 10.

 

 

 

Título: “Old” – USA – 2021

Dirigida por: M. Night Shyamalan

Duración: 108 minutos

Género: Thriller, Drama, Terror psicológico

lunes, 4 de noviembre de 2024

Scream (1996), crítica y análisis

Scream - 1996 - Poster
El cine de terror es uno de los géneros cinematográficos que más franquicias y sagas ha generado en el cine comercial, creando a la par, un gran número de personajes o iconos en la cultura popular (Drácula, Frankenstein, el hombre lobo, Norman Bates, Michael Myers, Jason Voorhees, Freddy Krueger, etc.).

Con todo, dentro del género del terror podemos encontrar múltiples subgéneros, el gore, el terror psicológico, los zombis, el cine catastrófico, los “slasher”, etc. Todos ellos centrados en intentar producir al espectador una sensación de horror, terror, preocupación o simplemente incomodidad.

Hoy en este rincón os queremos hablar de una película que, en cierta manera supuso el resurgir de uno de estos subgéneros, el iniciado o potenciado por el maestro Alfred Hitchcock, el “slasher”, un subgénero que se caracteriza por tener un asesino o grupo de asesinos que matan a sus víctimas con cuchillos o herramientas afiladas.

Sí, en esta entrada nos centraremos en una película de 1996 creada por el célebre Wes Craven y que supuso, además del inicio de una franquicia cinematográfica, la creación de un nuevo personaje o icono, el de "Ghostface". Obviamente, os estamos hablando de “Scream”.

“Scream” nos desplazada a la imaginaria ciudad de Woodsboro, una tranquila ciudad que en 1996 aún vivía con el recuerdo de la violación y asesinato, un año antes, de Maureen Prescott. Con todo, una noche, en una de sus grandes casas, la joven Casey Becker recibe una misteriosa llamada de un desconocido con quien inicia un extraño juego de preguntas y respuestas sobre asesinos de películas. El juego se torna tan violento que, el novio de la chica es asesinado en el jardín por alguien disfrazado de “Ghostface” quien a la vez asesina a Casey mientras intenta escapar de la casa.

Tras este asesinato, varios periodistas llegan a la ciudad mientras Sidney Prescott (interpretada por Neve Campbell), la hija de Maureen lucha contra los recuerdos del asesinato de su madre los días previos al aniversario de este. La noche que el padre de Sidney debe abandonar la ciudad por trabajo, esta recibe una llamada de burla por la muerte de su madre y es atacada por “Ghostface” quien desaparece justo cuando Billy (Skeet Ulrich) su novio aparece en la ventana de su habitación.

La aparición de Billy en casa de Sidney supone el inicio de las sospechas hacia él, ya que, al entrar en la habitación se le cae un teléfono móvil del bolsillo. Con todo, la policía rastrea las llamadas hechas desde el móvil y no llega a ninguna conclusión. Estos hechos provocan la suspensión de clases en el instituto ya que, son muchos los alumnos que se disfrazan de “Ghostface”.


"Ghostface" y Billy en un lance de "Scream"
"Ghostface" y Billy en un lance de "Scream"



Este cierre hace que todos los chicos se junten en la aislada casa Stu Macher (Matthew Lillard) el novio de Tatum, la mejor amiga de Sidney. Esa noche, en medio de una maratón de películas de terror, “Ghostface” vuelve a actuar y crear el pánico, matando a Tatum y desembocando en el desenlace de la película en el que tienen mucho protagonismo Stu, Sidney y Billy, aunque como ya os podéis imaginar, nos lo guardaremos para nosotros.

Técnicamente os diremos que esta primera parte de “Scream” tiene una particularidad que la hace diferente al resto de películas del género. Aquí Wes Craven consigue algo realmente inédito, unir un guion ingenioso con una gran dosis de humor y sátira, lo cual acaba generando un producto realmente divertido.

Cuando uno ve “Scream”, por momentos no sabe si está viendo una sátira de si misma, de “Scary Movie” o muchos otros “slashers” por la cantidad de clichés de otras películas que reinterpreta con mucho ritmo y acertadamente. No os engañaremos, a nosotros “Scream” nos pareció mucho más una comedia con toques de terror que una cinta de terror con toques de comedia, aunque eso sí, con la tensión de estas.

Interpretativamente hablando, “Scream” cuenta con un elenco tan desconocido como efectivo dando vida a unos personajes muy bien definidos (teniendo en cuenta el género de “Scream”). Nos ha gustado bastante el trabajo del trio protagonista, Neve Campbell, Skeet Ulrich y Matthew Lillard, tanto en la química entre ellos como en los momentos de más tensión, aunque eso sí, sin llegar a ser interpretaciones magistrales.

"Scream" es todo un clásico del cine de terror. Con personajes memorables, bien definidos y un asesino en serie con carisma, misterio y torpemente inteligente.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para esta primera parte de “Scream” es un 6.5 sobre 10.

 

 

Título original: “Scream” – 1996 – USA
Dirigida por: Wes Craven
Duración: 111 minutos
Género: Terror, Comedia.
lunes, 11 de septiembre de 2023

Soy leyenda (2007), análisis y crítica

Soy Leyenda - Poster
Desde hace unos años, la producción de cintas de ciencia ficción que mezclan un futuro post-apocalíptico con el terror, el drama y a veces incluso el amor, proliferan a muy buen ritmo, tanto en plataformas de streaming (“The last of us”, “A ciegas”, “Sweet Tooth”, etc.) como en producciones para la gran pantalla (“Contagio”, “Mad max”, “Hijos de los hombres”, etc.).

No os vamos a engañar, la idea que algún día, como humanidad, nos cargaremos el mundo, parece cada vez más clara, ya sea después de una pandemia, tras una explosión nuclear o simplemente por eso que algunos se empeñan en negar, el agotamiento o cambio climáticos.

Hoy en este rincón os comentaremos una película estrenada en 2007 que adaptaba una novela homónima que Richard Matheson publicó en 1954, os estamos hablando de “Soy leyenda”.

“Soy leyenda” empieza desplazándonos a la ciudad de Nueva York un día de 2009, cuando entre noticias de índole deportivo, el noticiario de hace eco de que, tras el éxito de la doctora Krippin creando una cura para el cáncer modificando el virus del sarampión, resulta que, en algunos casos, este virus ha mutado provocando una pandemia.

Al poco de este anuncio, el ejército toma el control de la ciudad de Nueva York para aislarla del resto del país dejando en ella a los infectados. Justo en el momento de llevar a cabo el aislamiento conocemos al virólogo y teniente coronel Robert Neville (a quien da vida Will Smith) quien saca de la isla a su esposa y su pequeña hija.

Tres años después de esto, nos encontramos con Neville en una ciudad desolada y desértica. El virus que provocó la pandemia infectó a la mayoría de los humanos y animales del mundo provocando que se conviertan en una especie de vampiro o zombi extremadamente violento y altamente vulnerable a los rayos del sol.

Neville, inmune al virus que ha causado el desastre y su perra Samantha, una bella pastora alemana que solo puede contagiarse por mordida tienen una vida de lo más rutinaria, cada día es igual al anterior, Neville destina su tiempo a investigar curas del virus y tras ello, sale de casa con Sam a buscar suministros vitales (cazar, encontrar conservas, etc.) antes de volverse a encerrar en su casa al anochecer cuando la ciudad es invadida por monstruosos ruidos y gritos.

También, cada mediodía, mientras está en el puerto jugando al golf, emite por radio varios mensajes grabados ofreciendo su ayuda a cualquier otro posible superviviente.

Mientras vemos sus tímidos avances en la cura del virus, vamos descubriendo a modo de flashback lo que sucedió con su familia, el dramático avance de los contagiados, los descubrimientos sobre los mismos, etc.

Un día, Neville consigue una cura que parece funcionar en ratones, por tanto, el siguiente paso sería inocularlo a un contagiado por lo que, debe salir a la caza de uno lo cual consigue enfadando y mucho al líder de la colmena de donde lo caza.


Sam y Neville en "Soy leyenda"
Sam y Neville en "Soy leyenda"



Preso de la emoción, prueba la cura con el contagiado y aunque no lo mata tampoco parece curarlo. A los pocos días, Neville cae en una de sus trampas lo cual provoca el ataque de tres perros infectados enviados por el líder de la colmena que parece perseguirle. El ataque se salda con profundas heridas a Sam la cual, pese a los esfuerzos de Neville y la inoculación de la cura, acaba muriendo.

Desesperado por su soledad, Neville lanza un ataque desesperado contra la colmena y cuando está a punto de morir, es rescatado por Anna y su hijo Ethan quienes al igual que él, son inmunes al virus. Los tres se dirigen a casa del doctor donde este es curado antes del furibundo ataque de los miembros de la colmena, aunque eso, como ya os podéis imaginar, no os lo contaremos aquí.

Argumentalmente, como ya habéis visto, “Soy leyenda” parte de una gran premisa, la supervivencia de la humanidad cuando sobre la tierra casi se ha extinguido y para conseguirlo, hay que encontrar la cura de un extraño virus que años atrás se creó en un laboratorio. Pese a esto, “Soy leyenda” flaquea un poco en su guion cuando este, es incapaz de hacernos empatizar con su gran protagonista, el doctor Neville, quien casi nunca sabemos lo que piensa o como se siente (solo cuando pierde a Sam), provocando esto que, por momentos la película pierda interés y llegue a aburrir.

Técnicamente, en “Soy leyenda” nos encontramos con una de cal y otra de arena, mientras la recreación de la isla de Manhattan arrasada, sin vida y desértica es realmente espectacular, la parte referente a los infectados deja bastante que desear ya que se pintan en todo momento como personajes grises y sin definición, es decir que, por momentos parece que estamos viendo imágenes digitales sin demasiada definición, ni en el movimiento, ni en las luchas.

Interpretativamente hablando os diremos que, Will Smith (el encargado de dar vida al doctor Neville) realiza un gran trabajo dando vida a su personaje, de hecho, bajo nuestro punto de vista es él quien, con su trabajo da el punto extra a “Soy leyenda” para que no sea una película más, aunque, la falta de definición del mismo, por momentos, le pesa en su contra.

No os diremos que “Soy leyenda” sea una película mala, porque no lo es, lo que os diremos es que, con la historia que tiene entre manos podría haberse hecho algo mucho mejor. Nosotros, la vemos un poco, como una oportunidad perdida para darle una vuelta al tema de la modificación genética y sus consecuencias.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Soy leyenda” es de un 7 sobre 10.



Título original: “I am legend” – 2007 – USA
Dirigida por: Francis Lawrence
Duración: 100 minutos
Género: Ciencia ficción, Terror, Acción.

 

viernes, 1 de octubre de 2021

Cube


Cube (1997) - Poster


El mundo de la ciencia ficción es realmente infinito ya que no depende de fronteras ni de espacios, depende de la creatividad e imaginación de unos afortunados. Con todo, y como espectadores y/o lectores, tenemos que abrir nuestras mentes y pensar que la ciencia ficción no es solo naves espaciales, robots y luchas con armas avanzadísimas (vaya, Star Wars, Marvel, etc.), la ciencia ficción permite una hibridación perfecta con muchos otros géneros.

Uno de estos géneros que se pueden mezclar perfectamente bien con la ciencia ficción, es el del suspense o terror (no hace falta que sea de sangre e higadillos, el terror psicológico también sirve), y tenemos muchas pruebas de ello, por ejemplo “El hoyo”, “Alien”, “Poltergeist” o incluso “It”.

Hoy en este pequeño rincón os queremos traer nuestra reseña de una película que podríamos incluir en este grupo, estrenada en 1997 ganando premios en los festivales de Toronto (mejor director) y en Sitges (mejor película y mejor guion), sí, hoy os hablaremos de la cinta canadiense “Cube” (“El cubo”).

“Cube” empieza fuerte, marcando en una sola escena lo que nos deparará a lo largo de su metraje, sí, en esta escena vemos a un hombre vestido con un mono abriendo una compuerta que hay en la pared de donde está, después de observar, cruza por la compuerta a una sala con cuatro paredes, aunque a la que da un paso, una malla metálica afilada lo mata cortándolo a cubos.

Una vez visto esto, uno a uno, “Cube” va presentando a sus auténticos protagonistas, todos ellos despertando vestidos con un mono con su nombre grabado. Así nos encontramos con Quentin (Maurice Dean Wint) un policía afroamericano, el escapista de cárceles Rennes (Wayne Robson), una doctora de mediana edad llamada Holloway (Nicky Guadagni), Worth (David Hewlett) un arquitecto y la estudiante de matemáticas Leaven (Nicole de Boer).

Después de superar un gran desconcierto ya que, ninguno de ellos se explica que hace dentro de un cubo de color con una compuerta en cada pared (suelo y techo incluidos), ni como han llegado hasta allí. Después de un rato inútil de especulaciones, el grupo decide que únicamente tiene un camino, moverse e intentar buscar una salida, aunque ello conlleva un gran riesgo ya que tienen la certeza de que hay trampas en alguno de los cubos que hay tras las compuertas.

Aunque inicialmente piensan en que las trampas están en los colores de los cubos, pronto un rudimentario método ideado por Rennes les hace descubrir que no. El método es lanzar una bota para ver si dispara algún sensor / trampa. Descartados los colores Rennes les a sus compañeros algunos consejos, el más importante es que “ellos deben encontrar su propio” método.

Como si fuera premonitorio, pocos cubos más allá, la técnica del zapato falla, y Rennes es rociado en la cara con un ácido que, literalmente, le funde la cara matándolo. Demostrado que el sistema de la bota puede fallar, Leaven cuenta al grupo que, unas cajas atrás, ha descubierto en las trampillas combinaciones de 3 números (entre 0 y 999 cada uno) y proponer descubrir su valor.

En base a la observación, Leaven descubre que los cubos con trampa, uno de los números es primo, por tanto, el grupo decide avanzar a las cajas cuya combinación de números no tenga ningún número primo. El sistema parece funcionar, y pueden pasar a otros cubos, en uno de ellos, aparece un nuevo personaje, un joven autista llamado Kazan, el cual, con su comportamiento desata los nervios y agresividad de Quentin.


Uno de los cubos en "Cube"
Un cubo, 6 puertas, la crueldad y un destino



A partir de este punto, la agresividad, los nervios y los nuevos descubrimientos en su avance hacia una posible salida se mezclan entre trampas y muertes de algunos personajes, pero ¿consigue alguien salir del cubo? Como ya os podéis imaginar, nosotros lo sabemos, pero como también os podéis imaginar, no os lo contaremos.

Lo que sí que os contaremos es nuestra visión sobre “Cube” una película de esas que dicen mucho y a la vez dejan mucho a la imaginación de cada espectador.

Argumentalmente ya veis que “Cube” parte de una idea tremendamente fácil, seis personas encerradas en una estructura de cubos, conectados entre sí por cada lado, en los que, cada uno puede o no contener trampas mortales que ponen a prueba los nervios y la destreza de seis personas encerradas sin más recursos que su propia inteligencia.

Técnicamente estamos ante una película realmente sencilla, con un cubo con paredes de color que se junta con otros cubos de otros colores y seis personajes moviéndose por ellos, pero la angustia y la tensión se respira en cada uno de los escasos 90 minutos de metraje de “Cube”, sin lugar a dudas, uno de los grandes aciertos de la película.

En el apartado interpretativo nos encontramos con 6 desconocidos, los cuales se adueñas de sus respectivos personajes para fundirse con ellos consiguiendo una dinámica de grupo donde las particularidades (intelectuales, físicas y de definición del personaje) están plenamente definidas e integradas en la trama de “Cube”.

Como ya os podéis imaginar, “Cube” no es una película para todos los públicos, aunque podríamos considerarla un muy buen exponente dentro del género de ciencia ficción y terror. Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Cube” es de un 7 sobre 10.



Título original: “Cube” – 1997 – Canadá
Dirigida por: Vincenzo Natali
Duración: 92 minutos
Género: Ciencia Ficción, Terror, Thriller

 

martes, 16 de marzo de 2021

Megalodón

Megalodón - Poster
Hace más de 45 años, un jovenzuelo judío de Cincinnati (USA) dio su primer gran campanazo en la meca del cine con una película que mezclaba el terror, las aventuras y el suspense usando un gran tiburón blanco, obviamente os estamos hablando de Steven Spielberg y su largometraje “Tiburón” (Jaws).

Desde entonces, se pueden considerar por decenas las apariciones de escualos asesinos en las aguas de nuestras salas de cine, la mayoría de ellos, meros productos de serie B o imitaciones de la original. En 2018, y aprovechando una la novela “Meg: A Novel of Deep Terror”, la industria cinematográfica de Hollywood puso toda la carne y presupuesto en el asador para intentar un nuevo bombazo: Megalodón” (“The Meg”)

Y es precisamente esta “Megalodón” la película que hoy os queremos comentar en este pequeño rincón.

La trama de la película nos desplaza a unas 200 millas de la costa de China. Allí, un grupo de investigadores marinos se disponen a sumergirse en lo más profundo del océano, allí donde nadie ha llegado. Cuando lo consiguen, el submarino es atacado por una extraña bestia que lo deja totalmente maltrecho.

Sorprendidos por el ataque y sin otro submarino que usar para el rescate, la empresa organizadora de la investigación se pone en contacto con Jonas Taylor (a quien da vida Jason Statham), un buzo especialista que vive retirado después de una mala experiencia con un rescate anterior. Aunque de entrada se niega a darles ayuda, finalmente acaba accediendo.

Aún y teniendo que sacrificar a uno de los investigadores atrapados, Taylor consigue rescatar a Suyin (la hija del Dr. Zhang, el amigo de Taylor y director técnico de la investigación) y a su exmujer, Lori (Jessica McNamee). Una vez en la superficie, descubren que, quien les ha atacado es un Megalodón, el tiburón más grande del mundo que, además, se creía extinguido hace millones de años.

Por si la sorpresa fuera poca, pronto descubren que el Megalodón ha escapado de la profunda fosa donde estaba aprovechando la misión de rescate que acaban de realizar, por tanto, tienen una bestia sedienta de sangre libre y haciendo de las suyas.

A partir de ese momento, el equipo de investigación con Taylor al frente, se pondrán, con todo lo que tenga a mano a la búsqueda y captura de la del gran tiburón enfrentándose tanto a este como al magnate y multimillonario Jack Morris (el patrocinador de la investigación).

Después de varios intentos fallidos de captura, descubren que el escualo se dirige a uno de los grandes centros turísticos de la China, la Bahía de Sanha que se encuentra, literalmente, plagada de bañistas. ¿Conseguirá Taylor y sus compañeros acabar con la bestia antes de que esta se dé un festín en la playa? O por el contrario Morris conseguirá sus oscuros deseos… Nosotros como ya os podéis imaginar, lo sabemos, aunque también os podéis imaginar que, nos lo guardaremos bien.


El Megalodón llega a la Bahía de Sanha
El Megalodón llega a la Bahía de Sanha (China)


Técnicamente, “Megalodón” es una película totalmente desconcertante ya que, mientras en el apartado de efectos especiales está realmente bien resuelta, el desarrollo argumental y de guion de la misma hace aguas por todas partes (no sería malo teniendo en cuenta la temática del film) ya que, para empezar, la película es tremendamente lenta hasta más o menos la mitad del metraje y, además, la falta de definición de los personajes impide que el espectador empatice con ninguno de ellos.

Desde el punto de vista interpretativo, “Megalodón” es, bajo nuestro modesto punto de vista, un auténtico fiasco, salvándose únicamente Jason Statham, el protagonista y único personaje que parece tener sangre en las venas. Seguramente, es más debido por la falta de definición de los personajes que por el propio trabajo de los mismo, pero, sin lugar a dudas, es un auténtico lastre.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Megalodón” es de un 5 sobre 10, aprobándola únicamente porque cumple, por los pelos, con su objetivo de entretener.



Título original: “The Meg” – 2018 – USA
Jon Turteltaub
Duración: 113 minutos
Género: Acción, Terror, Ciencia ficción