lunes, 9 de marzo de 2026

Más que rivales (Heated Rivalry): argumento y claves de la temporada 1

Más que rivales (Heated Rivalry) poster temporada 1

La homosexualidad en el deporte profesional ha sido durante décadas un tema rodeado de silencio, misterio y miedo. Aunque el mundo del deporte ha evolucionado en muchos aspectos, los atletas LGTBI siguen teniendo una visibilidad baja en comparación con otras profesiones. La presión mediática, la cultura competitiva y ciertos estereotipos masculinos han hecho que muchos deportistas prefieran mantener su orientación sexual encerrada en el armario durante su carrera.

En los últimos años, cada vez más voces dentro del deporte profesional han empezado a hablar abiertamente sobre diversidad e inclusión, eso sí, el futbol continúa siendo un terreno vedado. Aun así, salir del armario sigue siendo una decisión compleja para muchos atletas, que temen el impacto en su carrera, su relación con los compañeros de equipo o la reacción de los aficionados. Por eso, el debate sobre la homosexualidad en el deporte sigue siendo relevante, especialmente en disciplinas donde la cultura del vestuario y la rivalidad deportiva tienen un peso muy fuerte.

En este contexto, a finales de 2025 se estrenó Más que rivales (Heated Rivalry), una serie que explora precisamente este choque en el deporte de élite, la rivalidad profesional y una relación secreta entre dos jugadores. A través de sus seis capítulos, se exploran temas como la homosexualidad en el deporte profesional, la presión mediática y el miedo a hacer pública una relación en un entorno altamente competitivo.

Argumento de la primera temporada de Más que rivales (Heated Rivalry)

La primera temporada de Más que rivales (Heated Rivalry) comienza en 2008, cuando dos jóvenes promesas del hockey internacional se encuentran por primera vez. Shane Hollander, jugador canadiense interpretado por Hudson Williams, e Ilya Rozanov, estrella rusa interpretada por Connor Storrie, coinciden antes de una final internacional que finalmente gana Rusia. Ese primer encuentro marca el inicio de una rivalidad que pronto se convertirá en una de las más comentadas dentro del hockey profesional.

Seis meses después, ambos dan el salto a la liga profesional norteamericana. En el draft, Ilya Rozanov es elegido por los Boston Ryders, mientras que Shane Hollander es seleccionado por los Montreal Metros. Desde ese momento, sus carreras quedan inevitablemente conectadas: cada enfrentamiento entre sus equipos alimenta una rivalidad deportiva que los medios y los aficionados siguen con gran atención.

Dos años más tarde, tras un partido especialmente intenso, la tensión acumulada entre ambos estalla de forma inesperada y terminan pasando la noche juntos en el hotel del equipo. Ese encuentro cambia por completo su relación. A partir de entonces, Hollander y Rozanov comienzan a mantener encuentros secretos cada vez que sus equipos se enfrentan. Mientras públicamente proyectan una imagen de rivalidad y enemistad sobre el hielo, en privado desarrollan una relación marcada por la atracción, el deseo y una creciente conexión emocional.

La temporada también introduce otras historias dentro del mismo universo. Durante los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014, el jugador Scott Hunter conoce a Kip, camarero en una tienda de batidos cercana a la villa olímpica. Entre ambos surge rápidamente una relación que, al igual que ocurre con Shane e Ilya, debe mantenerse en secreto debido a la presión mediática y al entorno del deporte profesional.

A lo largo de los años que cubre la temporada (entre 2014 y 2016) la relación entre Hollander y Rozanov evoluciona y se vuelve cada vez más compleja. Ambos intentan compaginar su vida pública con relaciones heterosexuales, en parte para evitar sospechas. Mientras Rozanov vive su sexualidad con mayor libertad al asumirse como bisexual, Hollander atraviesa un proceso más personal de aceptación, especialmente tras una relación fallida con una mujer llamada Rose.


Ilya Rozanov y Shane Hollander en una escena romántica de la serie Más que rivales (Heated Rivalry)
Ilya Rozanov y Shane Hollander en una escena de la serie Más que rivales (Heated Rivalry).

El final de la temporada llega cuando Shane invita a Ilya a pasar unos días en su casa de montaña. En ese ambiente más tranquilo y lejos de la presión del hockey profesional, ambos tienen la oportunidad de hablar con sinceridad sobre su relación y sus sentimientos. Ese encuentro marca un punto de inflexión en su historia y deja claro que su vínculo va mucho más allá de la rivalidad deportiva que muestran ante el mundo.

Crítica de la primera temporada de Más que rivales (Heated Rivalry)

La primera temporada de Más que rivales (Heated Rivalry) destaca principalmente por su capacidad para combinar el drama deportivo con una historia romántica intensa. Desde el punto de vista narrativo, la serie utiliza una estructura que recorre varios años de la vida de sus protagonistas, alternando momentos clave de sus carreras deportivas con encuentros personales y sexuales que van desarrollando su relación, permitiendo este recurso mostrarnos la evolución emocional de los personajes sin perder el contexto competitivo del hockey profesional.

A nivel de dirección y puesta en escena, la serie apuesta por un tono íntimo. Muchas de las escenas clave se desarrollan en espacios privados (habitaciones de hotel, vestuarios o encuentros furtivos) lo que refuerza la sensación de clandestinidad que rodea la relación de los protagonistas. En contraste, los partidos y eventos deportivos aportan dinamismo visual y ayudan a recordar constantemente el contexto competitivo en el que viven los personajes.

Interpretaciones y personajes

En el apartado interpretativo, las actuaciones de Hudson Williams como Shane Hollander y Connor Storrie como Ilya Rozanov sostienen gran parte del peso de la temporada. Ambos actores construyen personajes con perfiles muy distintos: Hollander aparece como alguien más contenido, condicionado por la presión mediática y por su dificultad para aceptar su propia sexualidad, mientras que Rozanov se presenta con una personalidad más segura y directa. La química entre los dos intérpretes resulta creíble y es uno de los elementos que mejor funciona en pantalla, tanto en la pista como en los momentos íntimos.

Opinión final: ¿merece la pena ver la primera temporada de Más que rivales (Heated Rivalry)?

Más que rivales es una buena ficción especialmente interesante para reflexionar sobre cómo ha cambiado (y cómo sigue cambiando) la diversidad en el mundo del deporte profesional. El resultado es una temporada que logra mantener el interés del espectador mientras plantea un conflicto poco habitual dentro de las ficciones deportivas.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra <b>nota final para la primera temporada de Más que rivales (Heated Rivalry) es de un 8 sobre 10.



Ficha técnica de Más que rivales


Título original: “Heated Rivalry”

Año de creación: 2025

Año de finalización: 2025 (primera temporada)

Capítulos: 6 (en la primera temporada)



lunes, 2 de marzo de 2026

Extraño río (2025), crítica y análisis

Póster oficial de la película Extraño Río (2025)

Viajar a veces puede convertirse en una forma elegante de escapar, en otras ocasiones puede que la esencia de viajar ayude a uno a convertirse en alguien distinto, en un lugar donde nadie le conoce. Este impulso, en ocasiones despierta una parte silenciosa, como la que nos cuenta la película “Extraño río” (2025) del debutante Jaume Claret Muxart.

Al principio todo es extrañeza. Los gestos se vuelven conscientes, el cuerpo, tan conocido tiene nuevas e inesperadas recciones. Nada es completamente familiar y a la vez, tampoco completamente ajeno, aunque uno se siente vulnerable como en el despertar sexual, donde hay torpeza, ensayo, incertidumbre y, sobre todo, temor al rechazo y a la incomprensión.

Argumento de Extraño río

Extraño río nos cuenta la historia de Didac, un adolescente de 16 años que está de viaje en bicicleta con sus padres y sus dos hermanos pequeños a lo largo del río Danubio durante unas vacaciones de verano constituyendo una mezcla de turismo, convivencia familiar y autodescubrimiento.

Al principio de la aventura, el viaje se nos presenta como algo maravilloso: calor, paradas para el baño junto al río, conversaciones, etc. Sin embargo, con el paso de los días, Didac empieza a mostrar cierta distancia con el resto ya que, se siente demasiado mayor para compartir espacios con sus hermanos, aunque necesita de la protección paterna.

Nadando hacia un amor desconocido

Una mañana, mientras Didac nada, cree ver la imagen de un chico nadando desnudo y emergiendo de las aguas del Danubio, aunque no logra verle claramente. Los siguientes días, el chico se va apareciendo a Didac, mientras su relación con la familia va tensándose y necesitando más espacios para él.

La llegar a un pueblo, la familia se disgrega ya que, mientras los padres se apasionan por la arquitectura, Didac se encuentra con el joven iniciando una carrera por el pueblo para encontrar juntos, un rincón donde sentarse, mirarse y darse un beso fugaz.

A partir de este, Didac y el joven se lanzan, sin apenas cruzar palabras, en un viaje en barca por las aguas del Danubio, compartiendo miradas, besos, abrazos en una relación más visual y simbólica que sexual, es el auténtico despertar sexual y emocional de Didac.

Crítica de Extraño río

Una de las cosas que más nos han sorprendido de Extraño río es la construcción que su debutante director, Jaume Claret Muxart le ha dado, con largos silencios envolviendo situaciones cotidianas dramáticas, pero sin exceso de dramatización, observación de la situación desde la distancia y, sobre todo, la presencia, siempre en movimiento del agua del Danubio lo cual nos lleva a reflexionar sobre su gran metáfora: el mundo no se explica, se experimenta. Y todo, eso sí, enfocado desde una gran sensibilidad.

Otro de los puntos muy positivos de Extraño río es su fotografía. Tiene un montaje fotográfico que nos insiste en la naturaleza, el movimiento, las superficies, la humedad, el calor… en definitiva, en todo lo que influye en el deseo corporal.


Didac descubriendo el amor en Extraño Río
Didac explorando el primer amor en Extraño Río durante sus vacaciones

Como punto algo más controvertido, en Extraño río tenemos el ritmo y montaje ya que, nos muestra como si todo pasara lentamente, el pedaleo, los baños en el río, los paseos dando la sensación de que el tiempo no pasa, y por momentos, no os lo negaremos, aburriendo un poco al espectador. Evidentemente, la cosa cambia al aparecer el chico y provocar, planos más cortos, rápidos, miradas...

Similitudes y diferencias con otros despertares sexuales

En el mundo del cine tenemos dos grandes referentes en los despertares sexuales, God’s Own Country (Tierra de Dios) y Call me by your name. En la primera tenemos, como aquí, un despertar adulto en la naturaleza, aunque ahí con un marcado deseo sexual. En la segunda en cambio, con un amor adolescente, aunque mientras Guadagnino con su Elio nos habla, aquí Didac siente y observa.

Interpretaciones y personajes

En Extraño río, las interpretaciones se basan en el naturalismo reduciendo al máximo los diálogos y desplazando el peso dramático hacia la conducta y presencia en escena de sus personajes. En este sentido, nos ha encantado el trabajo del debutante Jan Monter dando vida a Didac quien nos ha hecho sentir sus dudas y lucha interna en cada uno de sus planos.

En cuanto a los intérpretes adultos poco a decir, ya que su presencia, como en la vida misma, se basa en las rutinas (pedalear, comer, montar el camping, etc.)

Opinión final: ¿merece la pena ver Extraño río?

“Extraño río” nos cuenta una historia sencilla donde un adolescente siente que algo está cambiando en su interior y debe romper el cascarón. Al final, lo hace en un viaje por el Danubio donde se le aparece otro joven que, real o no, le ayuda a descubrirse.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Extraño río” es de un 6.5 sobre 10.



Ficha técnica de Extraño río

Título original: Extrany riu

Año: 2025

Director: Jaume Claret Muxart

Duración: 107 minutos

Género: Drama, LGTBI



viernes, 20 de febrero de 2026

Wicked: el musical

Cartel oficial de Wicked: el musical en Madrid

La obra musical "Wicked" nació como una reinvención del universo de Oz enfocado, eso sí, desde la perspectiva de sus "villanas". Inspirada en la novela "Wicked: Memorias de una bruja mala" de Gregory Maguire, la historia replantea la amistad y el conflicto entre Elphaba y Glinda antes de los acontecimientos narrados en "El mago de Oz".

El musical que cuenta con música de Stephen Schwartz, transforma rápidamente el imaginario clásico en un relato contemporáneo sobre la diferencia, el poder y la construcción de la identidad, y todo en base a su fuerza visual y su humor inteligente.

Su estreno en Broadway en 2003 marcó un antes y un después en el teatro musical del siglo XXI. Lejos de ser solo una precuela, la obra cuestiona cómo se crean los mitos colectivos, todo envuelto en una producción escénica de gran escala y una partitura que alterna épica y emoción íntima. Con el tiempo, se convirtió en uno de los musicales más longevos y taquilleros del mundo, traducido a múltiples idiomas y culturas.

Décadas después de su debut, el fenómeno aterrizó finalmente en Madrid con una ambiciosa producción en el Nuevo Teatro Alcalá. Esta llegada no solo acerca el espectáculo al público hispanohablante, sino que confirma la vigencia universal de su mensaje: que incluso en los cuentos más conocidos aún quedan voces por escuchar y verdades por descubrir.

"Wicked: el musical" nos sitúa tiempo antes de la llegada de Dorothy (la protagonista de El mago de Oz) al mundo de Oz, justo en el momento en que se anuncia que la Bruja Mala del Oeste, Elphaba, ha muerto, noticia confirmada por Glinda, la adorada Bruja Buena del Norte. Desde este punto, el argumento de Wicked retrocede al pasado para mostrar cómo ambas brujas se conocieron al ingresar en la Universidad de Shiz, donde chocan desde el primer instante: Elphaba, de piel verde, es brillante y sensible; Glinda, en cambio, es popular, ambiciosa y aparentemente superficial.

Con el paso del tiempo, los enfrentamientos iniciales entre Glinda y Elphaba dan lugar a una profunda amistad que acabará marcando su destino y la percepción que el mundo tendrá de ellas. Durante su formación, Elphaba descubre la corrupción del gobierno del Mago de Oz, que ha iniciado una campaña de opresión contra los Animales parlantes del reino. Dotada de poderes mágicos extraordinarios y guiada por un fuerte sentido de justicia, decide enfrentarse al sistema, mientras Glinda opta por adaptarse a él para conservar su estatus y ayudar “desde dentro”. Esta elección provoca que Elphaba sea declarada enemiga del Estado y pase a ser conocida oficialmente como la Bruja Mala del Oeste.

La segunda parte de "Wicked: el musical" muestra con claridad cómo los caminos de las dos amigas divergen por completo. Glinda se convierte en símbolo de bondad ante el pueblo, mientras Elphaba vive perseguida y clandestina, tratando de proteger a quienes ama y desmontar las mentiras del régimen. Si logrará cambiar su destino es algo que el espectáculo revela en escena (aunque muchos espectadores ya conocen parte de la historia gracias a su reciente adaptación cinematográfica).

A nivel técnico, podemos decir que el montaje madrileño de "Wicked: el musical" cumple con creces: su mensaje sobre la identidad, los prejuicios y la manipulación social (tan vigente en los tiempos actuales) queda perfectamente reflejado, además de transmitirse con humor y una banda sonora realmente memorable y bien trabajada. La propuesta conecta con el espectador desde lo emocional y confirma la fuerza temática que ha convertido a Wicked en un fenómeno internacional.

Platea del Nuevo Teatro Alcalá durante el musical Wicked en Madrid
Platea del Nuevo Teatro Alcalá – Wicked: el musical en Madrid

Si algo se le puede señalar a Wicked: el musical en Madrid, y rizando un poco el rizo, es su escenografía, basada en constantes juegos de tramoya e iluminación. Este planteamiento puede restarle algo de espectacularidad frente a otras producciones internacionales, aunque también tiene su lado positivo: el escenario del Nuevo Teatro Alcalá se aprovecha de extremo a extremo, generando dinamismo escénico y continuidad visual.

En el apartado interpretativo, nos quitamos totalmente el sombrero ante el elenco escogido, del que sobresalen especialmente Cristina Picos como Elphaba y Cristina Llorente como Glinda. Ambas están sencillamente maravillosas, con voces potentes y una química escénica que sostiene el corazón emocional del espectáculo.

No vamos a engañaros:"Wicked: el musical"es uno de los grandes títulos que pueden disfrutarse actualmente en Madrid, tan potente en mensaje como en interpretaciones, logrando una conexión muy fuerte con el público. Para nosotros, Wicked es una obra que hay que ver y disfrutar en el teatro. La recomendamos totalmente.

¡No os quedéis sin vuestra entrada!





martes, 10 de febrero de 2026

Palmer (2021), crítica y análisis

Hay personas que aprenden demasiado jovencitos que ser uno mismo, a veces, puede doler mucho. Que mostrar lo que sienten, lo que les gusta o cómo se reconocen ante el mundo y su propio círculo despierta miradas incómodas, burlas o silencios que duelen más que cualquier palabra. La identidad de género, especialmente en la infancia, no suele vivirse como una opción libre, sino como un territorio vigilado donde cualquier gesto fuera de “lo normal” parece necesitar una explicación.

El derecho a ser uno mismo no debería implicar en ningún caso valor, y sin embargo muchas veces lo exige. Vestirse, jugar o expresarse de una manera auténtica puede convertirse en un acto de desafío cuando el entorno responde con rechazo o miedo. La inclusión, entonces, deja de ser algo abstracto para convertirse en algo urgente y profundamente humano: la necesidad de no ser juzgado y de ser acompañado en vez de corregido.

La película “Palmer” (2021) parte de esa herida silenciosa. No nos habla sólo de identidad, nos habla también de la soledad que provoca no encajar y del alivio que supone encontrar a alguien dispuesto a proteger tu derecho a existir tal y como eres. La película no nos brinda grandes discursos, pero sí algo muy poderoso: la certeza de que a veces basta una sola persona que escuche y cuide para que el mundo deje de ser un lugar hostil.

"Palmer" comienza presentándonos a su protagonista, Eddie Palmer (Justin Timberlake), una antigua estrella del fútbol americano universitario que acaba de salir de prisión tras cumplir una condena de doce años por robo e intento de asesinato. De vuelta a su pueblo natal, intenta rehacer su vida en casa de su abuela Vivian, quien cuida ocasionalmente de Sam (Ryder Allen), el hijo de su vecina Shelly, una mujer con graves problemas de adicción. Sam es un niño tan extrovertido como singular: le gustan los vestidos, las princesas y las fiestas de té.

Tras varios intentos fallidos de encontrar trabajo, Palmer consigue empleo en la escuela local como ayudante del conserje. Poco después, el abandono de Shelly y la repentina muerte de Vivian lo obligan a asumir, a regañadientes, la tutela legal y temporal del pequeño Sam.

Aunque al principio la relación entre ambos es distante, poco a poco se va estrechando, especialmente cuando Palmer inicia una relación con Maggie, la profesora de Sam. Sin embargo, la aparente calma se quiebra cuando el niño regresa un día de casa de un amigo llorando, con el rostro manchado de maquillaje, dejando entrever la hostilidad del entorno hacia su forma de ser.

Al comienzo, Palmer piensa que ha sido un amigo de Sam, pero al final descubre que, quien se lo ha hecho ha sido un adulto, Daryl, un antiguo amigo suyo. Preso de la cólera, Palmer busca a Daryl y lo golpea lo cual, junto con el regreso de Shelly, acaba provocado que Sam acabe en custodia de los Servicios de Protección Infantil.

Sin tiempo que perder y con la ayuda de Maggie, Palmer intenta recuperar la tutela del niño. No obstante, Sam acaba regresando con su madre y con la pareja de esta, un hombre violento y con graves problemas de adicción. Cuando la situación degenera en un nuevo episodio de violencia, Palmer interviene y se lleva al pequeño, empujando la historia hacia su punto de no retorno.


Escena de la película Palmer en la que Palmer y Sam refuerzan su vínculo durante una partida de bolos
Palmer y Sam fortalecen su relación en una escena clave de la película Palmer

Como es de esperar, este gesto precipita el desenlace de la película, un tramo final que preferimos no desvelar.

Una de las cosas que más nos han gustado de “Palmer” es el enfoque que le ha dado su director, Fisher Stevens. Sin estridencias ni alardes técnicos, consigue un trabajo sobrio y respetuoso con unos intérpretes que logran que el espectador centre su atención en las relaciones humanas. Por momentos, la película se percibe más cercana al cine independiente que al comercial. Con todo, en este apartado se echa en falta una exploración más profunda de la psicología de los personajes, especialmente la del protagonista.

En cuanto al guion, “Palmer” nos ha parecido sólido en el tratamiento de temas tan sensibles como el género, la paternidad no convencional o los prejuicios, abordados con empatía y honestidad, sin caer en el amarillismo. Sin embargo, peca de una excesiva previsibilidad y de la ausencia de giros narrativos más profundos, especialmente en el desarrollo de la relación entre Palmer y el niño.

El montaje mantiene un ritmo correcto y fluido, aunque por momentos resulta pausado y reflexivo. Aun así, la coherencia se sostiene durante todo el metraje, incluso en aquellos pasajes en los que el clímax emocional alcanza sus momentos más intensos.

En el apartado interpretativo, destaca el trabajo de Justin Timberlake, que da vida a Palmer con un registro contenido y creíble, sin perder nunca la humanidad del personaje. Del mismo modo, el joven Ryder Allen sobresale en el papel de Sam, sosteniendo gran parte del peso emocional de la película con una naturalidad y soltura superiores a lo esperado.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para "Palmer" es de un 7 sobre 10.



“Palmer” – USA – 2021

Dirigida por: Fisher Stevens

Duración: 110 minutos

Género: Drama



martes, 3 de febrero de 2026

Maspalomas (2025), crítica y análisis

Para muchos, sobre todo para quienes no tienen que hacerlo, salir del armario puede parecer casi un capricho. Nada más lejos de la realidad: en la mayoría de los casos es una necesidad vital. Nace del deseo de vivir y respirar sin fingir, de dejar de medir cada palabra y cada gesto, de poder existir con naturalidad.

Durante años, muchas personas LGTBIQ+ han aprendido a esconder partes de su identidad para encajar, para sentirse a salvo o para no perder el cariño de quienes les rodean. Pero siempre llega un momento en el que el peso de esconderse duele más que el precio de mostrarse tal y como uno es. La salida del armario no es solo una decisión personal, es un paso ligado a la aceptación social, al entorno y al momento vital de cada uno.

Salir del armario no es solo un acto individual: es también un diálogo con la sociedad, con sus prejuicios, sus avances, sus contradicciones y sus resistencias. En este contexto llegó "Maspalomas", la película de Jose Mari Goenaga estrenada en 2025, que aborda con sensibilidad la identidad, la vejez y la diversidad sexual. Una historia que nos recuerda que detrás de cada salida del armario hay siempre un recorrido de búsqueda, miedo y esperanza.

"Maspalomas" empieza presentándonos a Vicente (a quien da vida José Ramón Soroiz), un hombre de 76 años que lleva más de 20 años viviendo en el sur de la isla de Gran Canaria, en Maspalomas.

"Maspalomas" comienza presentándonos a Vicente, personaje interpretado por José Ramón Soroiz: un hombre de 76 años que lleva más de dos décadas viviendo en el sur de Gran Canaria, en Maspalomas. Padre de familia, rompió su matrimonio a los 50 años para iniciar una nueva vida con su pareja masculina, con quien convivió casi veinte años. Ya divorciado, Vicente continúa en la isla disfrutando de una vida social y sexualmente activa en un entorno donde se siente libre y aceptado.

Sin embargo, una noche sufre un ictus mientras disfruta del anonimato de un cuarto oscuro. El episodio lo deja en coma y, al despertar, descubre que ha sido trasladado a su ciudad natal, Donostia. Allí se reencuentra con su hija Nerea (Nagore Aranburu), a quien había dejado atrás al comenzar su nueva vida. Ella decide ingresarlo en una residencia de mayores para facilitar su recuperación, iniciando así una nueva etapa marcada por el pasado y la identidad.

La residencia de mayores se convierte para Vicente en una especie de cárcel emocional. La libertad, la alegría y la vida abiertamente homosexual que disfrutaba en Maspalomas chocan de frente con un entorno mucho más rígido y conservador. Un lugar donde no se siente preparado para decir quién es realmente y donde, para evitar conflictos con otros residentes y con el personal, decide volver a ocultar su orientación sexual. De forma casi inconsciente, Vicente regresa al armario.

Vicente en las dunas de Maspalomas, Gran Canaria, disfrutando del paisaje natural

Vicente en las dunas de Maspalomas, uno de los paisajes naturales más emblemáticos de Gran Canaria.

A partir de este punto,"Maspalomas" deja de ser solo una historia sobre identidad y aceptación social para adentrarse también en las heridas emocionales del pasado. La película explora la relación rota con su hija, marcada por el abandono, el silencio y las decisiones que Vicente tomó años atrás al salir del armario y rehacer su vida lejos de Donostia.

Durante una salida de la residencia, Vicente recorre espacios vinculados a su pasado en la ciudad. Por unas horas, recupera la sensación de libertad al visitar un bar de ambiente casi desierto y una sauna, lugares donde puede volver a ser él mismo, aunque sea de forma fugaz. Sin embargo, el golpe definitivo llega con la muerte de su compañero de habitación en los primeros días de la pandemia de COVID-19.

Este acontecimiento empuja a Vicente a enfrentarse a sus miedos, a la presión social y a su propia identidad, con el objetivo de reconciliarse consigo mismo y con quienes le rodean. ¿Lo consigue? La respuesta queda en la película, y sin lugar a duda, merece ser descubierta.

Una de las primeras cosas que llama la atención en "Maspalomas" es su montaje, claramente dividido en dos bloques. Una primera parte vibrante y luminosa que nos muestra la vida despreocupada de Vicente en el sur de Gran Canaria, y una segunda mucho más sobria, ambientada en la residencia de ancianos. Este contraste no es solo narrativo, sino también emocional, y empuja al espectador a reflexionar sobre la libertad personal, la identidad y la fragilidad de los pequeños logros sociales que a menudo damos por conquistados.

La puesta en escena de "Maspalomas" se construye como un reflejo de la vida misma: sin grandes explosiones dramáticas ni giros forzados. La película avanza desde la intimidad y el realismo, apoyándose en pequeños gestos, miradas y silencios que guían al espectador a través de una historia marcada por la identidad reprimida y la búsqueda de segundas oportunidades.

El ritmo narrativo es premeditadamente pausado, acorde a la edad y situación vital de su protagonista. "Maspalomas" no tiene prisa por llegar al desenlace, obligando al espectador a habitar en la incomodidad, la espera y el conflicto interno por el que atraviesa Vicente.

En el apartado interpretativo, el trabajo de José Ramón Soroiz resulta sobresaliente. Su Vicente es un personaje frágil y contenido, un hombre que se resiste a perder los últimos años de su vida sin poder ser fiel a sí mismo. A su lado, Nagore Aranburu construye una Nerea dura y compleja, atrapada en una relación padre-hija llena de silencios, reproches y heridas sin cerrar.

En definitiva, os podemos decir que "Maspalomas" es una película técnicamente sólida con todo puesto en favor del relato y la historia que nos quiere contar.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para "Maspalomas" es de un 7.5 sobre 10.




“Maspalomas” – España – 2025

Dirigida por: José Mari Goenaga

Duración: 115 minutos

Género: Drama, LGTBI



lunes, 2 de febrero de 2026

Con amor, Simon (2018), crítica y análisis

Con amor, Simon - Poster

Desde sus inicios en el siglo XX, Hollywood ha sido considerada la meca del cine, pero también una industria que históricamente ha relegado a un segundo plano a determinados grupos sociales como las mujeres, la comunidad afroamericana y el colectivo LGTBI. Aunque todos han contribuido al crecimiento del cine, la representación en pantalla no siempre ha sido equitativa.

Casi 100 años después, la industria cinematográfica sigue estando dominada mayoritariamente por hombres blancos heterosexuales, aunque en los últimos años se han producido avances significativos en materia de diversidad e inclusión.

En este contexto, hoy analizamos Con amor, Simon (2018), una película que supuso un paso importante para la representación del colectivo LGTBI en el cine comercial adolescente.

¿Por qué "Con amor, Simon" fue importante para el cine LGTBI?

Antes de esta película, ya existían personajes LGTBI en el cine, pero en muchas ocasiones eran secundarios, estereotipados o destinados a finales trágicos. No fue hasta títulos como “Moonlight” (2016) y “Call by your name” (2017) cuando los protagonistas homosexuales comenzaron a ocupar el centro de la narrativa en producciones reconocidas por la crítica y los grandes festivales.

Sin embargo, Con amor, Simon marcó un hito distinto: fue una comedia romántica adolescente producida por un gran estudio de Hollywood con un protagonista abiertamente gay, dirigida al público mayoritario.

Además, su llegada coincidió con el auge de plataformas de streaming como Netflix y Amazon Prime Video, donde el contenido LGTBI empezó a ganar mayor visibilidad.

Sinopsis de Con amor, Simon

La película nos presenta a Simon Spier, interpretado por Nick Robinson, un estudiante de secundaria en Atlanta que aparentemente lleva una vida normal. Tiene buenos amigos (Leah (Katherine Langford), Nick y Abby) y una familia estable. Pero guarda un secreto: es homosexual y todavía no ha salido del armario.

Todo cambia cuando descubre que un estudiante anónimo, bajo el pseudónimo “Blue”, ha publicado en la web del instituto Creekwood un mensaje confesando su homosexualidad. Simon, usando el alias “Jacques”, comienza a intercambiar correos electrónicos con él.

Mientras ambos comparten confidencias y emociones, Simon intenta descubrir la identidad de Blue entre sus compañeros. El conflicto surge cuando Martin, un compañero de clase, descubre los correos y decide chantajearlo: si Simon no le ayuda a conquistar a Abby, hará públicos los mensajes.

Finalmente, la noche de Nochebuena, Martin publica hace públicos los mensajes dejando a Simon en una situación más que comprometida. Por suerte para él, cuando se lo cuenta a sus padres, recibe su soporte, aunque no podemos decir lo mismo de sus compañeros de instituto, ni de entrada, de sus amigos con los que, además asume que cedió al chantaje de Martin, mientras Blue elimina la cuenta de email con la que se mensajeaba con Simon.


Escena de Con amor, Simon (2018): Simon Spier junto a sus amigos en el instituto Creekwood
Escena de Con amor, Simon (2018): Simon Spier junto a sus amigos en el instituto Creekwood.

Análisis: una comedia romántica que invita a la reflexión

Uno de los grandes aciertos de la película es su capacidad para plantear preguntas incómodas de forma natural:

  • ¿Por qué la heterosexualidad se da por sentada?

  • ¿Por qué una persona homosexual debe “salir del armario” y una heterosexual no?

Sin caer en el dramatismo excesivo, la historia mantiene el equilibrio entre entretenimiento y mensaje social. Durante sus casi dos horas de duración, el ritmo no decae y el espectador conecta emocionalmente con el viaje de autodescubrimiento del protagonista.

Ficha técnica de Con amor, Simon

La elección de Nick Robinson como protagonista es uno de los mayores aciertos. Su interpretación transmite autenticidad y vulnerabilidad, alejándose de estereotipos tradicionales asociados a personajes homosexuales en el cine.

La química entre los personajes secundarios también aporta frescura y realismo a la historia, reforzando el tono de comedia romántica juvenil sin perder profundidad emocional.

Valoración final de Con amor, Simon

“Con amor, Simon” es una película que combina entretenimiento y reivindicación social con equilibrio. Sin ser revolucionaria en lo formal, sí fue significativa en términos de representación dentro del cine comercial adolescente. Nuestra puntuación final es: 8 sobre 10

Una comedia romántica LGTBI que abrió puertas y que, aún hoy, sigue siendo una referencia dentro del cine juvenil inclusivo



Ficha técnica de Con amor, Simon

Título original: Love Simon

Año: 2018

Director: Greg Berlanti

Duración: 94 minutos

Género: Drama, LGTBI, Adolescencia



Call me by your name (2017), crítica y análisis

Cartel de Call Me by Your Name (2017), película de Luca Guadagnino

¡Qué difícil es olvidar un amor que te ha marcado! Y no es de extrañar, ya que al final, todo lo que se vive desde el corazón acaba siendo mucho más intenso que aquello que vivimos desde una perspectiva mucho más fría o simplemente, porque toca. O sino, decidnos ¿cuántos de los que nos leéis no recordáis vuestro primer amor, estéis o no con él?

La mayoría de nosotros hemos tenido un primer amor y lo hemos vivido de una forma totalmente particular y personal, aunque si analizáramos en profundidad los primeros amores de cada uno, estamos seguros que encontraríamos multitud de puntos en común entre ellos. Quizá fue un amor de verano, o encontraríamos unos inicios furtivos, una playa, larguísimas conversaciones, una rotura inesperada… Y todo, o casi todo, ha sido llevado alguna vez al cine.

Hoy en este rincón os queremos hablar de una de estas historias que llegaron a nuestras pantallas para marcar un hito enganchando a millones de espectadores. Se estrenó en el Festival de Sundance de 2017 y llegó a nuestras carteleras un año más tarde, a finales de enero de 2018, os estamos hablando de “Call me by your name”.

La historia de “Call me by your name” nos desplaza directamente al verano de 1983 en un pequeño pueblo del norte de Italia. Allí nos encontramos a la familia Perlman compuesta por el padre, el Sr. Perlman (Michael Stuhlbarg) profesor de arqueología, Anella Perlman (Amira Casar) la madre y Elio (Timothée Chalamet) el hijo de 17 años de la pareja.

Como cada año, los Perlman invitan a un estudiante a pasar el verano con la familia para ayudar al padre con la documentación académica. Ese verano de 1983 el estudiante elegido es Oliver (Armie Hammer) quien se acaba instalando en la habitación de Elio, para disgusto de este.

Los primeros días de los cuatro en Italia pasan con absoluta normalidad y sin apenas relación entre ambos chicos. Elio pasa el tiempo leyendo, tocando el piano y saliendo con una amiga suya, Marzia, mientras que Oliver pasa su tiempo trabajando e intentando relacionarse con una chica local.

Poco a poco, Elio y Oliver van pasando más tiempo juntos y aunque la relación entre Elio y Marzia avanza hasta el punto de mantener algunas relaciones sexuales, el chico no puede quitarse de la cabeza a Oliver sintiéndose cada vez más atraído por él. Al final, Elio se lanza y, sutilmente le cuenta a Oliver lo que siente por él dándole un furtivo beso en los labios.

Aunque de buenas a primeras Oliver duda sobre qué hacer, al final y siguiendo sus propias palabras, se deja llevar y empieza una relación con el enamorado Elio. Pero como ya os podéis imaginar, el verano va llegando a su final y nosotros, dejaremos aquí el desarrollo argumental de “Call me by your name”.

Técnicamente no os diremos que “Call me by your name” es una película maravillosa porque no lo es, pero lo que sí os diremos es que “Call me by your name” tiene un gran punto a su favor, un grandísimo guion capaz de contarnos una historia de amor de lo más normal que partiendo de una premisa positiva (el inesperado encuentro entre Elio y Oliver), y sin grandes dosis de drama ni lecciones o moralinas, consigue engancharnos a su trama y a sus personajes implicándonos con ellos.

Además del guion, “Call me by your name” destaca también por su cuidada BSO, con temas que se adaptan perfectamente a la historia de amor y a los sentimientos y situaciones que viven Elio y Oliver.

En el apartado interpretativo, en “Call me by your name” nos encontramos con dos grandes interpretaciones, la del joven Timothée Chalamet y la del más veterano Michael Stuhlbarg. En el caso de Chalamet, por dar vida a un Elio inseguro que descubre el amor autentico, dejando ver que, no solo es un actor en estado de gracia, sino que además con este papel continúa demostrando su gran potencial y progresión. En el caso de Stuhlbarg, pese a hacer un papel totalmente secundario, nos gustaría remarcarlo sobre todo por su brillante escena casi final hablando con Elio. En cuanto al resto, poco a decir, sólo que dan vida a sus personajes más que correctamente.

Para los miembros de este equipo, el único gran punto negativo de “Call me by your name” es su primer tercio de metraje, el cual se hace lento, sin que apenas suceda nada remarcable. Por suerte, el segundo y tercer tercio del mismo tienen un ritmo totalmente incremental.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Call me by your name” es de un 7.5 sobre 10, y os la recomendamos, sobre todo para aquellos que aun a fecha de hoy, piensan que el amor entiende de sexo o de edad.



“Call me by your name” - 2017 – Italia

Duración: 130 minutos

Dirigida por: Luca Guadagnino

Género: Drama, LGTBI



martes, 27 de enero de 2026

El teléfono del señor Harrigan (2022), crítica y análisis

Para algunos, Stephen King es un genio literario marcado por etapas de excesos y polémicas; para otros, especialmente parte de la crítica más dura, poco más que un autor industrial, un generador de fast-books en cadena, casi como una gran franquicia de comida rápida. Sin embargo, para el gran público sigue siendo, sin discusión, el rey del terror y uno de los nombres más influyentes de

Lo que resulta indiscutible es que Stephen King, a lo largo de más de cinco décadas de carrera, ha perfeccionado una fórmula basada en la disciplina, la constancia y una pasión inquebrantable por la escritura. El resultado: una colección de bestsellers que no solo han dominado las librerías, sino que han encontrado una segunda vida en el cine y la televisión, convirtiéndose en algunas de las adaptaciones literarias más reconocibles del género.

Podríamos repasar grandes éxitos cinematográficos como "Carrie", "Misery", "Cadena perpetua" o "It", así como sonados tropiezos como "La Torre Oscura", "La cúpula" o "El cazador de sueños". Pero en esta ocasión vamos a centrarnos en una de sus adaptaciones más recientes: "El teléfono del señor Harrigan", basada en uno de sus relatos cortos y estrenada en la pequeña pantalla a finales de 2022.

"El teléfono del señor Harrigan" comienza situándonos en un presente relativamente cercano, en un pequeño pueblo de Maine, escenario habitual en el universo de Stephen King. Allí encontramos a Craig Poole (Jaeden Martell) observando un río desde lo alto de una roca, una imagen silenciosa y cargada de presagio que marca el tono del relato.

Desde ese punto, la narración retrocede mediante un flashback hasta el año 2003, cuando Craig es todavía un niño que asiste a misa tras la reciente muerte de su madre. Durante la ceremonia, el pequeño lee un pasaje de la Biblia, momento que sirve de punto de conexión con John Harrigan, un empresario jubilado y multimillonario interpretado por Donald Sutherland. Tras conversar con el padre de Craig, ambos acuerdan que el niño acudirá a casa de Harrigan tres veces por semana para leerle libros en voz alta.

Con el paso del tiempo, y pese al carácter reservado y aparentemente antisocial del anciano, entre Craig y el señor Harrigan se forja una relación tan peculiar como profunda, que pronto trasciende la simple lectura compartida. A lo largo de más de cinco años, la historia acompaña el crecimiento de Craig, que pasa de la infancia a la adolescencia y se ve obligado a adaptarse a una nueva etapa vital.

Su llegada al instituto supone enfrentarse tanto a nuevos métodos educativos, donde entabla una relación cercana con la señorita Hart, como a una realidad mucho más hostil: Kenny, el matón del centro, que encarna uno de los conflictos más terrenales y reconocibles del relato

Ese mismo año, coincidiendo con la Navidad, Craig resulta premiado con 3.000 dólares gracias al boleto de lotería que el señor Harrigan le envía puntualmente cada año. Con ese dinero, el joven decide corresponder a su anciano amigo con un regalo muy concreto: el mismo que acaba de recibir de su padre, un smartphone.


Craig regala un smartphone al Sr. Harrigan en la película El teléfono del Sr. Harrigan
Craig regala un smartphone al Sr. Harrigan en la película El teléfono del Sr. Harrigan

La reacción inicial de Harrigan es de absoluto escepticismo. Hombre de costumbres firmes y mentalidad tradicional, se muestra reacio ante un objeto que considera innecesario y ajeno a su forma de entender el mundo. Sin embargo, su reflexión sobre el iPhone (el modelo que recibe) resulta tan lúcida como reveladora. Aun así, basta con que descubra que toda la información imaginable cabe en la palma de su mano para que termine aceptándolo, como probablemente haría cualquiera.

Pocos días después, el señor Harrigan fallece de manera repentina. Movido por un impulso emocional, Craig decide colocar el teléfono en el interior del traje del difunto, provocando que ambos sean enterrados juntos. A partir de ese momento, el relato da un giro inquietante.

Tras el funeral, Craig sufre una violenta agresión por parte de Kenny, el matón del instituto, de la que sale claramente perjudicado. Aún conmocionado, y casi sin pensarlo, toma su propio teléfono y envía un mensaje al número de Harrigan, una forma de desahogo más que una acción racional. A la mañana siguiente, Craig recibe una respuesta tan críptica como perturbadora… y poco después se descubre que Kenny ha aparecido muerto en su casa.

Preso del pánico, Craig decide deshacerse del teléfono, sustituyéndolo por otro y tratando de enterrar para siempre lo ocurrido. Sin embargo, el pasado vuelve a alcanzarlo años después, cuando ya se encuentra en la universidad.

La tragedia se repite con la muerte de la señora Hart, su antigua profesora del instituto, que fallece en un accidente de tráfico provocado por un conductor ebrio. Para mayor indignación de Craig, el responsable logra eludir cualquier tipo de castigo legal.

Dominado por la rabia y la impotencia, Craig comete el mismo error que creía haber dejado atrás: vuelve a llamar al número del señor Harrigan, deseando la muerte del conductor. Tiempo después, descubre que su deseo se ha cumplido, confirmando que la conexión con Harrigan (y con algo mucho más oscuro) sigue activa.

¿Cómo acaba "El teléfono del Sr. Harrigan"? Como es obvio nosotros lo sabemos, aunque, como ya os podéis imaginar, para nada os lo contaremos en este rincón.

No os vamos a engañar "El teléfono del señor Harrigan"nos ha sorprendido muy positivamente. Y no es algo menor, ya que en muchas adaptaciones de las obras de Stephen King se suele caer en la tentación de sobredimensionar el terror, añadiendo más elementos sobrenaturales, criaturas o fenómenos paranormales de los que el propio autor plantea en sus textos originales.

En este caso, la película opta por un enfoque mucho más contenido e inteligente, potenciando el componente humano de la historia. La crítica al uso obsesivo de los smartphones, el retrato del acoso escolar o la gestión del duelo y la culpa tienen tanto peso como la intriga sobrenatural, logrando un equilibrio notable entre emoción y misterio. El resultado es una adaptación que entiende que el verdadero terror, muchas veces, no está en lo inexplicable, sino en lo profundamente humano.

La historia de amistad entre un joven y un anciano millonario queda perfectamente reflejada en la película, mostrando además que va mucho más allá de la vida (aunque su vínculo sea un inverosímil teléfono móvil con el que fue enterrado el anciano).

Interpretativamente hablando, nos tenemos que centrar en el trabajo de los dos protagonistas de "El teléfono del sr Harrigan", el de Donald Sutherland dando vida al adinerado y misántropo John Harrigan, y el del joven Jaeden Martell quien interpreta a Craig en toda su etapa de crecimiento, tanto físico como personal, reflejando perfectamente dichas etapas. Para nosotros, en ambos casos, y vista la buena química entre ellos, creemos que hacen un trabajo más que notable.

En "El teléfono del señor Harrigan" nos encontramos ante una buena película a la que quizá le falte un punto de chispa para destacar por encima de otras adaptaciones de Stephen King. Aun así, funciona con solvencia como thriller, apoyada en buenas interpretaciones y en un conjunto de reflexiones interesantes que elevan el material por encima de lo convencional. Por todo ello, nuestra valoración final de "El teléfono del señor Harrigan" es de un 7 sobre 10.



“Mr. Harrigan’s phone” – 2022 – USA

Dirigida por: John Lee Hancock

Duración: 105 minutos

Género: Intriga, Thriller



jueves, 22 de enero de 2026

Lo imposible (2012), crítica y análisis

Cartel de Lo imposible (2012), Juan Antonio Bayona

Para todo hay una primera vez, y en nuestro caso Lo imposible marca una de ellas: nunca habíamos escrito una crítica justo después de salir de la sala de cine. Sin embargo, la enorme expectación que ha generado esta película nos empujó a hacerlo con inmediatez.

Acudimos al cine al inicio de su segunda semana en cartelera y conseguir entradas no fue tarea fácil: las colas llegaban hasta la calle. Algo que, viendo la repercusión del filme, no resulta nada sorprendente.

Argumento de Lo Imposible.

Lo imposible nos cuenta la historia de María (Naomi Watts) y Henry (Ewan McGregor), un matrimonio que viaja a Tailandia junto a sus tres hijos, Lucas, Simón y Thomas, para pasar las vacaciones de Navidad en un resort paradisíaco.

Todo transcurre con normalidad hasta que, el día después de Navidad, una gigantesca ola (el devastador tsunami del océano Índico de 2004) arrasa el hotel y toda la zona costera mientras la familia se encuentra en la piscina. En cuestión de segundos, el paraíso se convierte en destrucción absoluta.

A partir de ese momento, los miembros de la familia quedan separados y deberán sobrevivir por sus propios medios en medio del caos. La película muestra con crudeza las primeras horas tras el desastre: hospitales colapsados, refugios improvisados y la desesperación de miles de personas que buscan a sus seres queridos entre los supervivientes.

Supervivencia, tragedia y esperanza

Uno de los grandes aciertos de Lo imposible es narrar la catástrofe desde la perspectiva humana. A través de los ojos de sus protagonistas vemos no solo la violencia de la naturaleza, sino también la solidaridad y los vínculos que se crean entre quienes comparten la tragedia.

La historia transmite de forma constante una mezcla de sufrimiento, resistencia y esperanza, evitando el sensacionalismo y centrando el foco en la experiencia emocional de las víctimas.

Interpretaciones y personajes

Nos gustaría destacar especialmente el trabajo de Lucas, interpretado por Tom Holland. Con apenas 10 años durante el rodaje, sostiene gran parte del peso dramático de la película con una interpretación sorprendentemente madura, transmitiendo dolor, valentía y humanidad. Sin duda, una actuación sobresaliente.

En cuanto a Naomi Watts y Ewan McGregor, ambos cumplen con enorme solvencia. Sus personajes emprenden luchas paralelas (la supervivencia y la búsqueda familiar) que convergen en un mismo objetivo: reencontrarse. La implicación emocional que transmiten logra que el espectador comparta en todo momento su angustia y su esperanza.


Lo imposible (2012): María y su hijo Lucas tras el tsunami en Tailandia
María y Lucas tras el tsunami en Lo imposible (2012), iniciando su lucha por sobrevivir

Crítica de Lo imposible

Técnicamente la película es genial, por momentos el tsunami parece que va a salir de la pantalla y llevarse la platea entera aunque luego, las secuencias pasan tan rápido que apenas llega a profundizar en ninguno de los graves problemas que nos explica, salvo los que afectan a los protagonistas de la historia, y no en todos los casos.

Desde el punto de vista cinematográfico, Lo imposible combina espectáculo y drama humano con gran equilibrio. La recreación del tsunami es impactante y realista, pero la película nunca pierde su foco en las personas.

El ritmo mantiene la tensión emocional de principio a fin, y la puesta en escena refuerza la sensación de caos y vulnerabilidad. Más que una película de catástrofes, funciona como un relato de supervivencia familiar basado en hechos reales.

Opinión final: ¿merece la pena ver Lo imposible?

Lo imposible es una experiencia cinematográfica intensa, conmovedora y técnicamente impecable. Su fuerza reside en el componente humano y en la capacidad de hacer sentir al espectador dentro de la tragedia.

Por todo ello, la consideramos una película muy recomendable y una de las producciones españolas más impactantes de su década. Nuestra nota final para Lo Imposible es de un 8 sobre 10.



Ficha técnica de Lo imposible

Título original: The Impossible

Año: 2012

Director: Juan Antonio Bayona

Duración: 107 minutos

Género: Drama, Catástrofes


lunes, 19 de enero de 2026

El Diablo viste de Prada (2006), crítica y análisis

El diablo viste de Prada - Cartel

Aunque pueda parecer curioso, para nuestro equipo El Diablo se viste de Prada se ha convertido con el tiempo en algo parecido a un clásico moderno. La hemos visto juntos en varias ocasiones y, de forma individual, más de una vez. Y es que esta icónica película ambientada en el mundo de la moda tiene algo que engancha y que invita a revisitarla.

A primera vista, podría parecer una comedia ligera sin demasiada profundidad. Sin embargo, a medida que avanza la historia, la película revela un mensaje mucho más interesante sobre el éxito profesional, la ambición, el sacrificio personal y el precio de triunfar en entornos altamente competitivos como la industria de la moda.

La trama sigue la vida de Andrea Sachs, interpretada por Anne Hathaway, una joven periodista con aspiraciones sencillas: ser feliz junto a su pareja y encontrar un buen trabajo que le permita iniciar su carrera. Todo cambia el día que consigue (casi por casualidad) una entrevista en la prestigiosa revista de moda neoyorquina Runway, dirigida con mano de hierro por la temida y exigente Miranda Priestly, encarnada magistralmente por Meryl Streep.

Lo que en principio parece una oportunidad profesional única pronto se convierte en un desafío personal y emocional. Andrea deberá adaptarse a un mundo superficial y despiadado que choca frontalmente con sus valores, obligándola a replantearse quién quiere ser realmente y hasta dónde está dispuesta a llegar para triunfar 

El trabajo perfecto, en la revista perfecta para cualquier chica que se precie. Así lo venden, y así se lo creen las chicas que en la revista caen, deslumbradas por las marcas, los vestidos de moda, las recepciones oficiales, los regalos... el glamour...

El único problema de todo, tiene un nombre y un cargo: Miranda Priestley, la editora general de la revista. Miranda es un auténtico lobo de los negocios de moda, que dirige el negocio y de rebote la vida de todos a golpe de grito.

-¡¡Andreaaaaaaaaa!!, tráeme un café, las faldas de Gucci, encuéntrame un avión para la conferencia de ..., y una canguro para las niñas

A Miranda tanto le da que sea lunes o domingo, día o noche, sola o en pareja, cuando ella necesita a Andrea, la llama, la grita... le exige.

¿Y que hay de malo? Andrea lo hace, responde, aguanta, organiza... cumple con todo, menos con su propia vida. Por el trabajo cambia, incluso su forma de ser, para gustar, para estar mejor en el entorno donde se mueve...


Miranda, la jefa de "El diablo se viste de Prada"
Miranda Priestley flanqueada por sus ayudantes

Ya veis ¿no? A los del equipo nos parece una crítica interesante a la sociedad del consumismo, a aquellos para los que el trabajo pasa por encima de todo, para aquellos a los que su máxima es: aparentar es poder.

Es evidente que la película no es una obra maestra, pero si que tiene un buen punch, tanto por estética, como por la interpretación que bordan tanto las actrices principales como las secundarias.

Nos gustaría resaltar sin lugar a dudas, el trabajazo que lleva a cabo la gran Meryl Streep, que consigue crear su personaje de forma sublime, llegando a conseguir que la odies, aún y sabiendo que no es un personaje malo. Tampoco está mal, Anne Hathaway, con la transformación de Andrea desde la sencillez inicial del personaje hasta el pijerío que consigue, con lo que todo ello conlleva.

A nivel general nos encantó (las dos veces que la hemos visto ya), por tanto, y sin temblores en las manos, le ponemos: J, un 8.25 y J un 9.25, por lo tanto, entra en nuestro ranking con un 8.75

Si tenéis oportunidad, no os lo penséis, os gustará.



Ficha técnica de El Diablo viste de Prada

Título original: The Devil Wears Prada

Año: 2006

Director: David Frankel

Duración: 109 minutos

Género: Comedia



jueves, 15 de enero de 2026

Brokeback Mountain (2005), crítica y análisis

Cartel de la película Brokeback Mountain (En terreno vedado)
Cartel oficial de la película Brokeback Mountain

Está claro que para que una película comercial se convierta en un auténtico fenómeno social (y, por supuesto, también de taquilla), necesita ofrecer una mirada distinta sobre un tema relevante. En el caso de Brokeback Mountain, el eje central es la homosexualidad masculina tratada de forma abierta y emocional en un contexto poco habitual: el mundo rural de los vaqueros estadounidenses.

Cuando se estrenó en 2005, la película dirigida por el cineasta taiwanés-estadounidense Ang Lee generó un intenso debate mediático y cultural. La crítica internacional osciló entre el elogio y la polémica, principalmente por mostrar la relación amorosa entre dos cowboys, rompiendo estereotipos profundamente arraigados en el imaginario del western y del cine masculino tradicional. 

La historia de Brokeback Mountain se sitúa en el verano de 1963, en el estado de Wyoming (Estados Unidos). Allí, como cada temporada, un ranchero contrata a dos jóvenes para pastorear ovejas en la aislada montaña de Brokeback. Los elegidos son Ennis del Mar, interpretado por Heath Ledger, y Jack Twist, encarnado por Jake Gyllenhaal.

La misión es clara: vigilar y proteger el rebaño durante el periodo de pasto en las alturas de Brokeback, evitando pérdidas por extravíos, accidentes o ataques de depredadores. Sin embargo, a medida que transcurren los días en la soledad de la montaña, la convivencia transforma la relación entre Ennis y Jack. Lo que comienza como compañerismo se convierte en un vínculo profundo que marcará sus vidas para siempre.

Una fría noche y después de haber tomado bastante whisky, Jack toma de determinación de dar un paso más en su relación con Ennis y cargado de romanticismo, le hace una propuesta sexual que en un inicio, es rechazada frontalmente y aceptada en segunda instancia con la condición de que sólo lo harían una vez.

Al poco, Ennis se da cuenta que para Jack no fue solo un encuentro sexual, por lo que decide romper definitivamente con Jack a la vez que su estancia en la montaña acaba abruptamente.

Cuatro años más tarde, nuestros amigos se reencuentran, aunque ya nada en sus vidas es como antes, ya que Jack se ha casado con Loreen (Anne Hathaway), una acaudalada vaquera de rodeos, y Ennis se ha casado con Alma, su novia de toda la vida. El reencuentro entre Jack y Ennis no puede ser más romántico, ya que ambos hombres se funden en un apasionado beso ante la atenta mirada de una sorprendida Alma.

A partir de este punto, Jack y Ennis se enfrentan a un torbellino de situaciones que vivirán durante bastante tiempo: encuentros furtivos, separaciones, divorcios, peleas, acusaciones, etc. Aunque, como ya os podéis imaginar, ha llegado ya el momento de dejar aquí el argumento de “Brokeback Mountain” para pasar a nuestra particular valoración.

Lo primero que nos gustaría destacar es el espectacular trabajo de los dos actores protagonistas, Jake Gyllenhaal y del malogrado Heath Ledger, ya que, entre ambos la química es total, haciéndonos vivir cada sentimiento, desde el enamoramiento hasta la escena final, pasando como no por los reencuentros, las discusiones, la falta de aceptación de su propia realidad, etc. Según nuestro punto de vista, un excelente para ellos.

En cuanto a la dirección, tenemos algo más de dudas, ya que, aunque consiguió una buena adaptación de la historia original de Annie Proulx, cinematográficamente en el equipo nos quedamos con la sensación de haber dejado una historia un tanto coja y sin la profundidad suficiente, demasiado lastrada quizá, por el puritanismo de la industria de Hollywood.

Con todo, y pese a tratarse de una película demasiado comercial para haber explotado bien la historia de dos vaqueros homosexuales, nuestra valoración para "Brokeback Mountain" es de un más que aceptable 7 sobre 10.



“Brokeback Mountain” – USA – 2005

Dirigida por: Ang Lee

Duración: 138 minutos

Género: Drama romántico



El club del crimen de los jueves (2025), crítica y análisis

Póster de El club del crimen de los jueves (2025), película de misterio dirigida por Chris Columbus

Cuando uno piensa en una residencia de jubilados, lo normal es imaginar un lugar gris, silencioso y algo triste; un espacio donde, aunque nuestros mayores estén bien cuidados, el tiempo parece limitarse a esperar tranquilamente el final del camino. Es una imagen bastante extendida en el imaginario colectivo y, en muchas ocasiones, injusta.

Porque no todas las residencias son iguales. Para aquellas personas mayores que aún conservan su independencia, estos centros pueden convertirse en auténticos espacios de convivencia donde, bajo la supervisión de profesionales, sus residentes participan en actividades, socializan y siguen sintiéndose útiles y conectados con el mundo que les rodea. Un contexto ideal, por qué no, para que ocurra algo inesperado.

Y es precisamente ahí donde entra “El club del crimen de los jueves”. En agosto de 2025, y casi sin hacer ruido, Netflix añadió a su catálogo esta película que ha pasado sorprendentemente desapercibida. Se trata de la adaptación cinematográfica de la exitosa novela homónima de Richard Osman, dirigida por Chris Columbus, que combina misterio clásico, humor británico y un grupo de protagonistas muy alejados de lo habitual en el género. El resultado es un pasatiempo ligero, agradable y más inteligente de lo que su premisa podría hacer pensar.

“El club del crimen de los jueves” comienza trasladándonos a la apacible campiña inglesa, donde se encuentra Coopers Chase, una tranquila residencia de jubilados en la que un pequeño grupo de sus residentes comparte una afición cuanto menos peculiar.

Muy pronto conocemos a Elizabeth (Helen Mirren), Joyce (Celia Imrie), Ibrahim (Ben Kingsley) y Ron (Pierce Brosnan): cuatro jubilados que, cada jueves, se reúnen en una de las salas de la residencia para repasar asesinatos reales sin resolver, una forma tan curiosa como eficaz de mantener la mente activa.

Durante una de las actividades del centro, la agente Freitas, recién llegada a Londres, entabla amistad con varios miembros del club y, casi sin darse cuenta, acaba formando parte de él. Poco después, la calma de Coopers Chase se rompe cuando Tony, uno de los socios propietarios de la residencia, aparece asesinado tras un conflicto con otro de los dueños, decidido a vender el complejo para levantar apartamentos de lujo.

Como quien no quiere la cosa, la investigación oficial queda en manos de la agente Freitas quien muy pronto se da cuenta que el caso puede ser un auténtico caos. Paralelamente, los del “El club del crimen de los jueves” se ponen a investigar por su cuenta usando su experiencia vital, su capacidad de observación y toda su sabiduría. 

Reparto principal de El club del crimen de los jueves (2025), película de misterio basada en la novela de Richard Osman
El reparto principal de El club del crimen de los jueves (2025)

Con los primeros pasos, descubren que Tony no era tan limpio como pensaban y que, sobre todo, tenía más secretos de los que parecía ya que, para él, la venta de la residencia era solo la punta del iceberg. Como no puede ser de otra forma, las dos investigaciones, totalmente diferentes, acaban cruzándose, demostrándonos que, nadie es exactamente quien parece, y que la experiencia puede ser tan valiosa como cualquier método policial.

Y como ya os podéis imaginar, hasta aquí lo que os podemos contar de “El club del crimen de los jueves”.

Técnicamente os diremos que, la dirección opta en “El club del crimen de los jueves” por una puesta en escena clásica, funcional y elegante, sin excesos visuales ni grandes alardes técnicos. Siguiendo el ritmo de sus protagonistas, la historia se nos presenta pausada, sin grandes giros argumentales ni un suspense extremo.

“El club del crimen de los jueves” no pretende incomodar ni sorprender de forma radical, sino generar una sensación de familiaridad: un misterio que se disfruta como una conversación inteligente acompañada de humor británico.

Sin lugar a duda, el reparto es el verdadero motor de “El club del crimen de los jueves”, Helen Mirren, Pierce Brosnan, Ben Kingsley y Celia Imrie sostienen la historia con solvencia y naturalidad. Sus interpretaciones no buscan el lucimiento individual, sino el equilibrio y lo hacen además con una envidiable química entre ellos.

“El club del crimen de los jueves” no pretende ser un thriller oscuro e intenso ni una obra revolucionaria dentro del cine de misterio. Su mayor virtud está en saber exactamente qué tipo de película quiere ser: una comedia criminal con encanto, sostenida por personajes carismáticos y un tono reconfortante. Seguramente no pasará a la historia del cine, pero seguramente, tampoco lo pretende.

Por todo lo que os hemos contado,nuestra valoración final de “El club del crimen de los jueves” es de un 6 sobre 10.



“The Thursday Murder Club” – 2025 – USA

Dirigida por: Chris Columbus

Duración: 118 minutos

Género: Comedia, Intriga

El poder del perro (2021), crítica y análisis

El poder del perro - Póster

Hay géneros cinematográficos explotados hasta la extenuación, los musicales, los westerns, las comedias de adolescentes, los superhéroes, etc., en la mayoría de ellos, parece que, a veces, desaparecen durante un tiempo de las carteleras y después, reaparecen con fuerza y nuevas ideas.

Pasó con los musicales clásicos (recordemos que la llegada de “La la land” resultó ser todo un revulsivo y renacimiento del género), pasó con los superhéroes (donde cuando apretó Marvel, llegó a saturar las salas de cine) y puede pasar ahora con el western, un género que, no nos engañemos, parecía que ya nos lo había contado todo llenando tardes de sábado con sus típicas “vaqueradas”, pero no, resulta que aún es posible conmovernos y hacernos pensar con un western.

Cuando uno piensa en un western, enseguida le vienen a la cabeza imágenes de hombre rudos, ganado por todas partes, disparos y mucho polvo, pero ¿por qué no puede haber mucho más? Como, por ejemplo, lo que intentó contarnos “Brokeback mountain”.

A finales de 2021 y después de pasar, con éxito, por festivales de cine tan importantes como los de Venecia, Donostia o Toronto, llegó al catálogo de la plataforma de streaming Netflix la cinta: “El poder del perro”.

“El poder del perro” empieza desplazándonos al lejano oeste durante el primer cuarto del pasado siglo donde nos encontramos a dos hermanos, Phil y George Burbank (interpretados por Benedict Cumberbatch y Jesse Plemons respectivamente), dos vaqueros que guían el ganado para volver a su casa.

En el camino, los hermanos Burbank y su equipo pasan por la posada que regenta la viuda Rose (Kirsten Dunst) ayudada por su hijo Peter (Kodi Smit-McPhee), un chico de apariencia frágil y muy poco varonil. Durante la comida, Phil es tremendamente cruel con Peter haciendo que su madre, una mujer de buenos modales acabe llorando. Avergonzado por la situación, George apoya a Rose ayudándola en el local.

Con el paso de los días, y contra la voluntad de Phil, George y Rose se enamoran y se casan, mudándose al rancho familiar de los Burbank. Sintiéndose rechazado por su hermano, Phil se enfrenta cada vez que puede a Rose haciendo que esta, poco a poco se dé a la bebida.

Un día de verano, después de la vuelta de Peter de la escuela, donde pretende estudiar para médico, encuentra un escondrijo de Phil y en él, una caja con revistas con hombres desnudos. A escasos metros el chico descubre a Phil bañándose desnudo en el río con el pañuelo del que fue su mentor “Bronco Henry”.

Poco después del encontronazo en el río, Phil entabla una especie de amistad con Peter enseñándole a montar y prometiéndole que le regalará la cuerda trenzada de cuero crudo que está haciendo.

Phil y Peter, los dos protagonistas de «El poder del perro»
Phil, acercándose y conversando con Peter

Durante uno de sus paseos a caballo descubre algunas reses muertas lo cual, despierta la curiosidad del joven. Como le indica Phil, a veces es por los lobos y otras por una extraña enfermedad en la piel del animal.

La vida en el rancho continúa, con una Rose cada vez más borracha (incluso llega a intercambiar con unos indios todas las pieles de Phil por un par de guantes) y un Phil cada vez más cercano a Peter, aunque como ya os podéis imaginar, ha llegado el momento de deciros que, “hasta aquí lo que os podemos contar del argumento de ‘El poder del perro’”.

No os vamos a engañar, técnicamente “El poder del perro” nos ha sorprendido y mucho, tanto por temática como por el sorprendente desenlace que tiene ya que, si bien hasta la casi medio hora final la película discurre tranquila contándonos toda la historia, durante la recta final, “El poder del perro” coge ritmo y da un giro total a lo que uno esperaba.

En este sentido remarcar que, el montaje de “El poder del perro” es realmente acertado ya que, sin apenas darnos cuenta, nos va soltando pequeñas pistas que, al final nos encajarán todas a la perfección dando sentido a una película que, sin lugar a dudas puede ser una de las grandes de este 2021.

Otro de los grandes aciertos de “El poder del perro” está en la forma como, de una forma deliberadamente sensible, nos cuenta la exploración de la propia identidad, el abuso de la virilidad, la angustia de varios personajes sometidos a sus propios problemas y, sobre todo, nos cuenta que la mayor violencia no tiene porqué ir asociada a un arma de fuego. Sin lugar a dudas, excepcional.

Interpretativamente hablando, en “El poder del perro” nos tenemos que quitar el sobrero ante el trabajo de dos de sus protagonistas, Benedict Cumberbatch dando vida a un Phil que esconde más de lo que cuenta transmitiendo perfectamente esa pinta de tipo duro y de macho alfa, y Kodi Smit-McPhee interpretando al delicado, pero a la vez, metódico y frío Peter. Ambos sin lugar a dudas, de lo mejor de la película, aunque no nos olvidamos de Kirsten Dunst en su papel de educada, atormentada y alcohólica madre.

Por todo lo que os hemos contado, y sin lugar a dudas, os recomendamos que le deis una oportunidad a “El poder del perro” que, bajo nuestro punto de vista será, una de las películas de este 2021.

Así pues, nuestra nota final para “El poder del perro” es de un 8 sobre 10.



“The Power of the dog” – 2021 – Australia

Dirigida por: Jane Campion

Duración: 128 minutos

Género: western, drama