domingo, 20 de agosto de 2017

Ocho apellidos catalanes

Póster oficial de la película Ocho apellidos catalanes

En los últimos años, las carteleras de cine se han llenado (y continúan haciéndolo) de secuelas y precuelas, un subgénero cinematográfico cada vez más orientado a exprimir el éxito comercial de las películas originales que a ofrecer propuestas realmente novedosas. Lo curioso es que esta estrategia funciona, por lo que ya no es exclusiva de las grandes producciones estadounidenses, sino que se ha extendido a otros mercados cinematográficos, como el cine español.

Hoy queremos hablar de una de las secuelas más populares y rentables del cine español reciente: la comedia "Ocho apellidos catalanes", continuación directa del fenómeno social que fue "Ocho apellidos vascos". De hecho, bien podría haberse titulado sin complejos "Ocho apellidos vascos 2", ya que mantiene intacta la fórmula que conquistó al gran público.

"Ocho apellidos catalanes" llegó a las carteleras españolas a finales de 2015, cuando el éxito de su predecesora aún seguía muy presente entre los espectadores. En nuestro caso, optamos por no verla en pantalla grande y reservarla para un momento más propicio, que finalmente ha llegado recientemente.

La historia se sitúa en el tiempo un año después de la primera, tiempo en el cual Amaia (Clara Lago) y Rafa (Dani Rovira) han roto su relación y retornado a su vida anterior, con un Rafa desmadrado buscando ligar a toda costa en Sevilla y sin poder olvidar a Amaia y Koldo (Karra Elejalde) volviendo a puerto de una de sus “huidas hacia delante”.

A la llegada de Koldo a tierra firme, Merche (Carmen Machi) le lee la cartilla y le entrega una invitación que le dejará atónito, la de la boda de su hija Amaia con Pau, (Berto Romero) un artista catalán.

Cuando Koldo entra en razón decide ir a buscar a Rafa para contárselo, el cual, aun perdidamente enamorado de la chica, decide ir hasta el pueblecito de Girona donde se celebrará la boda para frenarla. Una vez llegan, descubren que la masía (y el pueblo por extensión) donde se celebrará la boda vive en una realidad ficticia ya que, para contentar a Roser (Rosa María Sardà), la abuela de Pau, le han hecho creer que Catalunya ya se ha independizado de España.

Poco a poco, por Soronelles (el pueblo donde transcurre la acción de la película) van desfilando todos y cada uno de los personajes de “Ocho apellidos vascos” para intentar, entre esteladas y chistes fáciles, estropear la boda del hípster Pau con Amaia, aunque evidentemente desde este rincón no os contaremos si lo consiguen o no. Lo haremos es daros nuestra impresión sobre “Ocho apellidos catalanes”.

Ya os avanzamos que los dos que aquí escribimos estamos muy orgullosos de haber decidido no gastar nuestro dinero en entradas para ver esta pseudo película ya que, una vez vista, todos los temores que teníamos sobre ella han sido confirmados con creces tras visualizarla.

Desde el punto de vista argumental, esta película confirma totalmente que cuando algo se hace deprisa, corriendo y sin ningún tipo de cariño más allá del que los productores puedan sentir por la recaudación que esperan obtener, el resultado no será bueno en ningún caso. Claramente, se nos antoja complicado sacarse de la manga un argumento, desarrollarlo, grabarlo, llevarlo a las pantallas y hacerlo bien en apenas un año y medio, lo que explica que no hayan conseguido hacer una película que no pasa de ser infame. De hecho, el argumento es difícilmente justificable y totalmente falto de coherencia, intentando una vez tras otra encadenar tópicos de un lado y de otro, referencias independentistas y chistes que intentan ser graciosos y que, además de no llegar ni al intento, acaban resultando hirientes en más de una ocasión. Por ello, desde aquí hacemos un llamamiento a los guionistas a efectos de que se informen un poquito más antes de intentar parodiar una problemática actual.

Interpretativamente os diremos que únicamente salvamos de la quema a Karra Elejalde, siendo el único que es capaz de mantener la chispa y gracia de su personaje, ya que Amaia queda totalmente diluida en su papel de segundona casamentera, Rafa pierde toda su chispa sevillana al llegar a Girona mientras que las nuevas incorporaciones, Pau y Roser, no pasan de ser sendos bocetos estereotipados de catalán hípster sin personalidad y de abuela cojonera independentista respectivamente.

Sin lugar a dudas, y bajo nuestro punto de vista, “Ocho apellidos catalanes” ha perdido totalmente el frescor y la gracia de la primera entrega, convirtiéndose en una de las comedias más aburridas que hemos visto en años, además de ser una pésima película pensada únicamente para llenar los bolsillos de sus productores. Por nuestra parte, le ponemos un 2 sobre 10.



Título original: “Ocho apellidos catalanes” – 2015 – España

Dirigida por: Emilio Martínez Lázaro

Duración: 98 minutos

Género: Comedia



Otras partes de la saga:


"Ocho apellidos vascos" - 2014


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