miércoles, 8 de junio de 2016

Los puentes de Madison

Los puentes de Madison

En ocasiones, nuestras ilusiones se enzarzan en una lucha sin cuartel con el devenir del día a día y sus caprichos, provocando que tengamos que posponer algunas de esas ilusiones o incluso aparcarlas en un oscuro cajón, como hicimos nosotros con nuestra copia de “Los puentes de Madison”.

Justo ahora, después de muchos meses de habernos hecho con una copia de la célebre “Los puentes de Madison”, hemos encontrado el momento de pulsar el play y ver, la que para muchos, es uno de los grandes clásicos modernos del cine romántico.  

La historia empieza en la sala de estar de una pequeña granja del condado de Madison (Iowa) donde nos encontramos con Carolyn y Michael leyendo las últimas voluntades de Francesca, su difunta madre, quien para sorpresa de todos, les pide ser incinerada y que sus cenizas sean esparcidas desde el puente de Roseman. Aunque de entrada se niegan a ello, el hallazgo de unas cartas y el extenso diario de la mujer puede hacerles ver algo más allá de sus profundas convicciones religiosas.

A partir de este punto, la historia de “Los puentes de Madison” nos traslada directamente a la misma casa, pero ya en un lejano 1965. Allí, la abnegada Francesca (Meryl Streep) vive con rutina su vida junto a su marido y sus dos hijos (Carolyn y Michael). Al poco, toda la familia salvo Francesca se van de vacaciones durante 4 días.

La misma mañana en la que Francesca se queda sola, aparece en el rancho un misterioso desconocido, Robert Kincaid (Clint Eastwood), un fotógrafo de “National Geographic” que quiere realizar un reportaje sobre los pintorescos puentes cubiertos del condado.

Como la magia surge espontáneamente entre Robert y Francesca, ella le acompaña al puente de Roseman entablando así una amistad que, en base a sus propios sentimientos y a unos potentísimos diálogos, girará rápidamente a enamoramiento mutuo.

Los siguientes cuatro días representan para Francesca todo aquello que ambiciona y nunca se ha atrevido a realizar por los prejuicios de una sociedad encorsetada en el pasado y una estructura familiar que le dejan muy poco margen.

¿Conseguirá en estos cuatro días el valor suficiente para dar portazo a su aburrida vida? O simplemente dejará pasar la oportunidad que le brinda Robert para cumplir sus sueños vitales. Nosotros tenemos claras las respuestas, y sabemos que la mayoría de vosotros también, pero como os podéis imaginar, la puerta de los spoilers está bien cerrada en este pequeño rincón.

Interpretativamente estamos ante una gran cinta, ya que tanto Meryl Streep como el veterano Clint Eastwood están simplemente geniales, dando profundidad, química entre ambos y garra a unos personajes ya complejos de por sí. De todas formas, entre ambos hay una pequeña diferencia, la grandeza de Meryl, una auténtica superdotada de la interpretación.

Otro de los puntos magistrales de “Los puentes de Madison” es sin lugar a dudas la potencia de sus diálogos. Unos diálogos capaces de implicarnos en la historia, de hacernos pensar en cosas tan dispares como la importancia de la vida y en lo efímero de la misma, o también como no, en el daño que hace el encorsetamiento social y el dichoso ‘¿qué dirán?’. En definitiva, unos diálogos capaces de revolvernos por dentro y tocarnos nuestra fibra más sensible.

Quizá la parte más floja, bajo nuestro modesto punto de vista, es el excesivo metraje de la cinta, ya que, aunque transcurre fluidamente durante más de 2 horas, hay momentos que, una vez vistos, aportan poco al resultado final de la misma.

Sin lugar a dudas una gran película, imperdible en cualquier DVDteca que se precie. Este equipo le da un 8.5 sobre 10 y nuestra sincera recomendación de verla.





Título original: “The Bridges of Madison County” - 1995 – USA
Duración: 135 minutos
Dirigida por: Clint Eastwood
Género: Drama, romántico

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