jueves, 18 de diciembre de 2025

Sin tiempo para morir

Sin tiempo para morir - Poster

Poca gente podía imaginar el fenómeno que estaba a punto de nacer cuando en 1962 llegó a la gran pantalla el irreverente y descarado personaje creado por Sir Ian Fleming. Dr. No” no solo presentó al mundo a James Bond, sino también a uno de los mejores 007 de la historia del cine: Sean Connery. A partir de ahí, el mito no ha hecho más que crecer, sumando hasta hoy 25 películas.

 

En más de 60 años de historia, la franquicia Bond ha sobrevivido a cambios de formato, tecnología y tendencias: del 35 mm al VHS, del CGI al reinicio constante. Todo ello con licencia para matar, el mundo siempre al borde del colapso y, por supuesto, el esmoquin impecable, sin una sola arruga.

 

Hoy, en este rincón, ponemos el foco en la que es -hasta ahora- la última película de la saga, protagonizada por otro de los grandes James Bond de la historia del cine: Daniel Craig. Hablamos de “Sin tiempo para morir”, una película que, como ya os adelantamos, no adapta ninguna de las novelas de Sir Ian Fleming, pero sí se atreve a cerrar una era.

 

“Sin tiempo para morir” arranca con un flashback ambientado años atrás, en el que encontramos a James Bond (interpretado por Daniel Craig) disfrutando de una vida retirada junto a Madeleine Swann (a quien da vida Léa Seydoux) en Italia. Sin embargo, durante su estancia el pasado irrumpe de forma brutal cuando ambos sufren un atentado perpetrado por agentes de SPECTRE, liderados por el implacable Cíclope.

 

En plena huida, Madeline recibe una llamada que despierta las sospechas de Bond. La desconfianza vuelve a abrir viejas heridas y acaba provocando la ruptura definitiva entre ambos, separando sus caminos. 

 

Cinco años después, encontramos a un Bond retirado del servicio secreto, viviendo en Jamaica. La calma aparente en la que vive se rompe cuando un viejo amigo, Felix Leiter, agente de la CIA, le pide ayuda para localizar a un científico ruso responsable del desarrollo de una poderosa arma biológica.

 

La misión resulta un auténtico desastre y Felix muere en ella, un golpe que empuja a Bond a regresar al MI6, aunque lo hace cargado de desconfianza, tanto hacia M como hacia su sustituta como 007, Nomi. 

 

Poco después, Bond descubre que tanto el arma como el científico han caído en manos de Safin (Rami Malek), un enigmático personaje con vínculos directos con Madeleine. A partir de ahí, la película vira hacia un tono más íntimo y emocional, sin renunciar al espectáculo y la acción que definen a la saga.

 

Ese giro emocional convierte la misión en algo más que una simple operación de espionaje. Bond, tras perder a Madeleine y a la hija de esta en una persecución, acaba llegando a la isla donde ambas están retenidas. Allí, además de ellas, están Safin y el científico ruso quien ha conseguido, nada más y nada menos que una factoría donde producir a gran escala el arma biotecnológica.

 

Bond (Daniel Craig) buscando una salida
Bond (Daniel Craig) buscando una salida

Para Bond, el conflicto deja de ser solo una amenaza global y pasa a ser profundamente personal, obligándolo a enfrentarse no solo a Safin, sino también a las decisiones que lo alejaron de Madeleine y a las consecuencias de su pasado.

 

A partir de este momento, “Sin tiempo para morir” empieza entonces a funcionar como un cierre de ciclo, donde la acción, el sacrificio y la introspección caminan de la mano, llevando al personaje a un desenlace tan inesperado como coherente con el Bond de Daniel Craig.

 

Y como os decimos siempre, hasta aquí, lo que os podemos contar del argumento de “Sin tiempo para morir”.

 

Desde el punto de vista técnico, “Sin tiempo para morir” nos demuestra que, tras 25 películas, la saga Bond sigue sabiendo jugar en primera división. Su dirección, apuesta en esta ocasión por un tono elegante, con mucha acción pero también con pausas para mostrarnos el momento vital de su protagonista. Es decir, no todo explota, a veces la trama pesa y pasa sin explosiones.

 

Hay dos puntos que, a menudo no le prestamos mucha atención pero que, en esta ocasión, funcionan a la perfección y además aportan, nos referimos a la BSO (Banda Sonora Original) de Hans Zimmer y, sobre todo, a la fotografía donde nos muestra de manera impecable los escenarios, tanto interiores como exteriores con una luz realmente maravillosa.

 

En cuanto al montaje, en el equipo aplaudimos su agilidad y que, a la vez, nos haga sentir que a veces, no es necesario andar corriendo ya que, cada paso cuenta y a veces, duele.

 

Interpretativamente hablando, nos ha convencido mucho el trabajo de Daniel Craig, que da vida a un James Bond más contenido, más humano y menos fanfarrón. Aun así, sigue siendo el auténtico eje de la película y quien se la echa a la espalda sin discusión.


El resto del reparto queda algo más desdibujado: Léa Seydoux cumple en su papel, aunque sin terminar de destacar, mientras que Rami Malek, como villano, resulta claramente desaprovechado pese a su potencial interpretativo.

 

En resumen, “Sin tiempo para morir” es una película técnicamente sólida, elegante y consciente de su peso en la saga. Puede que no sea la más ligera ni la más espectacular, ni tan siquiera la más divertida de la saga, pero sí es una de las más cuidadas.

 

Aquí tenemos a un Bond que dispara menos chistes, más balas emocionales y que, por una vez, parece saber exactamente cuándo ha llegado el momento de levantar el pie del acelerador.

 

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para “Sin tiempo para morir” es de un 7.5 sobre 10.

 

 

 

 

Título: “No Time to Die” – 2021 – Reino Unido

Dirigida por: Cary Joji Fukunaga

Duración: 163 minutos

Género: Thriller, Acción, Secuela

jueves, 11 de diciembre de 2025

Wicked: Parte II

 

Wicked: Parte II - Poster

Parece que fue ayer cuando descubrimos y disfrutamos en la gran pantalla el estreno del musical Wicked: Parte I, pero ya ha pasado un año. Un año en el que, aunque la segunda parte llevaba tiempo terminada, los fans hemos estado contando los días para conocer por fin su desenlace.

 

Y ahora, coincidiendo con el inicio de la campaña navideña de 2025, “Wicked: Parte II” ha llegado por fin a los cines… y lo hace desmontando por completo aquello de que “nunca segundas partes fueron buenas”. Esta nueva entrega vuelve a brillar con fuerza y, para sorpresa de muchos, eleva todavía más el nivel marcado por la primera.

 

¿Sois de los que estaban esperando la continuación de la historia de Elphaba y Glinda? ¿O simplemente amantes de los musicales?


Si no encajáis en ninguno de esos dos grupos… bueno, quizá este no sea vuestro post. Aunque, por supuesto, estáis más que invitados a quedaros.

 

“Wicked: Parte II” arranca con un pequeño salto temporal que sitúa la historia cinco años después de los hechos que se nos contaban en la primera película. En ese periodo, el panorama de Oz ha cambiado por completo: Elphaba (interpretada por Cynthia Erivo) ha pasado a ser conocida como “la Bruja Mala del Oeste” por su rebeldía y enfrentamiento al Mago; mientras que Glinda (a quien da vida Ariana Grande) se ha consolidado como “la Buena”, convertida en un símbolo de luz y esperanza para el pueblo.

 

Elphaba vive aislada y oculta en los bosques del Oeste. Un día, decide ir a visitar a su hermana Nessarose, quien gobierna con mano dura la región de Munchkinland. Entre reproches, Nessarose le exige ayuda con su discapacidad y Elphaba le entrega unos zapatos encantados capaces de volar. En un intento desesperado de asegurar el amor de Boq, Nessarose intenta un hechizo de amor que, al no ser bruja casi le deja sin corazón. Elphaba interviene, pero Boq acaba convertido en el “Hombre de hojalata”.

 

Tras esto, Elphaba regresa a Ciudad Esmeralda para liberar los monos voladores al servicio del Mago. Está a punto de aceptar un pacto con él y con Glinda, pero cambia de opinión al ver que el Mago tiene todos los animales cautivos. Con la ayuda de Fiyero, ambos huyen del palacio, unidos por una causa común… y por el amor que comienza a manifestarse entre ellos.

 

Después de sentirse traicionada por Fiyero, Glinda revela al Mago cómo detener a Elphaba: usar a su hermana Nessarose. Sin embargo, la decisión que toma resulta fatal. En lugar de intimidarla, acaban matándola, lo que desencadenará los acontecimientos finales de “Wicked: Parte II”, que, por supuesto, dejaremos en el misterio.

 

Esta secuela cinematográfica intenta cerrar la historia entre Elphaba y Glinda usando un tono más oscuro y emocional que “Wicked”. Técnicamente, la película tiene fortalezas claras, aunque también algunos puntos débiles.


Glinda y Elphaba en Palacio
Glinda y Elphaba en Palacio

 

Técnicamente os diremos que, esta “Wicked: Parte II” mantiene un estilo visual de lo más cuidado y trabajado, usando con acierto y eficacia los colores donde contrastan con acierto, el brillo de Ciudad Esmeralda con espacios más sombríos como el Palacio del Oeste u otras zonas de Oz.

 

Uno de los puntos donde “Wicked: Parte II” se resiente es en su apartado musical. Aunque mantiene un nivel técnico sólido, acorde al estándar de los grandes musicales de Broadway, en el equipo hemos echado en falta alguna canción de esas que se quedan grabadas (vaya, ese “temazo” que todos esperamos encontrar en una producción así).

 

Las coreografías tampoco tienen la presencia ni la espectacularidad que ofrecían en la primera parte, lo que deja algunas secuencias musicales algo menos vibrantes de lo esperado.

 

Narrativamente, sí valoramos la coherencia con la que se ha hilado el conjunto de ambas películas. La historia cierra bien sus tramas y encaja de manera sólida con lo que ya conocíamos del mundo de Oz. Aun así, esta segunda entrega presenta algunos saltos y resoluciones un tanto precipitadas que restan tensión dramática en algunos momentos clave.

 

En lo interpretativo, no hay discusión posible: Cynthia Erivo (Elphaba) y Ariana Grande (Glinda) están realmente brillantes. Ambas sostienen la película con una química arrolladora y convierten cada escena compartida en el verdadero motor emocional de “Wicked. Parte II”.

 

Por todo lo que os hemos contado, y a la espera de ver la segunda parte, nuestra nota para “Wicked. Parte II” es de un 7 sobre 10.

 

 

 

Título original: “Wicked: For Good” – USA – 2025

Dirigida por: Jon M. Chu

Duración: 138 minutos

Género: Musical, Fantástico, Aventuras, Secuela

 

 

 

lunes, 1 de diciembre de 2025

Wolfgang

Wolfgang (Extraordinario) - Poster

Si hablar del TEA (Trastorno del Espectro Autista) en el mundo real ya es algo sumamente complicado, hacerlo desde la perspectiva del cine resulta ya casi imposible, sería parecido a explicar los efectos especiales antes de la irrupción de Marvel, es decir, sería como intentar explicar algo que todo el mundo conoce pero casi nadie sabe cómo funcionan realmente.

 

Por si alguien se lo pregunta, el TEA no es ni un personaje, ni un “superpoder”, es una forma de percibir y procesar el mundo que puede ser tan lógico como un manual de montaje de un mueble de IKEA. Todo depende de la persona.

 

En el cine hemos visto personajes con TEA que resolvían cualquier problema mientras veían imágenes y números flotando en su cabeza, también hemos visto personajes misteriosos que cambiaban la trama de la película con una sola frase y, últimamente, proliferan las películas que nos muestran personajes reales, con intereses y retos reales sin necesidad de efectos especiales.

 

Dentro de este último grupo, podemos encontrar la película que os queremos contar hoy, la cinta española de 2025 que adapta la novela gráfica homónima de Laia Aguilar, “Wolfgang”.

 

“Wolfgang” nos cuenta la historia de un niño de 10 años, Wolfgang (interpretado por Jordi Catalán) quien además de TEA tiene un coeficiente intelectual de más de 150.

 

La historia empieza tras la repentina muerte de la madre del pequeño quien, tras pasar unos días con su abuela, se ve obligado a ir a vivir con su padre, Carles (a quien da vida Miki Esparbé) un hombre al que nunca había conocido.

 

Los primeros pasos de ambos en conjunto representan un choque total, mientras Carles vive una vida desorganizada provocada por su trabajo como actor (vive entre guiones e improvisación), el pequeño necesita orden, rutina y precisión en todos los ámbitos de su vida.

 

Para aislarse del mundo Wolfgang se refugia en su mundo, el mundo del piano donde además encuentra el recuerdo permanente de su madre. Tal es su interés que, empieza a tramar un plan para conseguir una plaza en la prestigiosa academia de piano “Grimald” de París donde también estudió su madre.

 

Wolfgang y Carles en las calles de París
Wolfgang y Carles en las calles de París

Poco a poco, con el paso de los días, Carles va descubriendo las necesitades y reacciones del niño tras observarle y escucharle detenidamente. Después de múltiples pasos, algunos torpes y otros certeros, padre e hijo van acercando posiciones, al mismo tiempo que Wolfgang va mostrando fisuras en su exigente carácter.

 

La preparación para el examen de acceso a la “Academie Grimald” es toda una prueba para ambos, mientras Carles aprende el significado de apoyar a su hijo, este, en el propio examen debe aprender a enfrentarse a cambios y desafíos no planificados.

 

Al final, ese examen representa una prueba para ambos y en definitiva un clímax final para la película, por tanto, dejaremos aquí nuestro resumen de trama de “Wolfgang”.

 

Técnicamente, uno de los aspectos que más nos ha gustado de “Wolfgang” es la forma en que combina el drama emocional con una comedia de toques ligeros, manteniendo un ritmo suave y sostenido a lo largo de toda la película.

 

Sin entrar a valorar su fidelidad respecto a la novela gráfica original, podemos afirmar que una de las grandes fortalezas del guion de “Wolfgang” es su claridad dramática: sin recurrir al sensacionalismo, cada escena contribuye de forma coherente a revelar el conflicto que atraviesan sus dos protagonistas.

 

Interpretativamente hablando os diremos que, una de las cosas que más resaltan en “Wolfgang” es la química que hay entre Jordi Catalán y Miki Esparbé. A nivel individual, queremos resaltar el gran trabajo de Catalán rehuyendo de tópicos y dando a la vez, credibilidad a su personaje. Esparbé, por su lado construye un personaje humano y torpe que consigue evolucionar como persona y padre.

 

Así pues, en “Wolfgang” tenemos una película correcta, eficaz emocionalmente y muy interesante por su trabajo actoral.

 

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota para “Wolfgang” es de un 7 sobre 10.

 

 

 

Título original: “Wolfgang (Extraordinario)” – España – 2025

Dirigida por: Javier Ruiz Caldera

Duración: 110 minutos

Género: Drama, comedia

martes, 11 de noviembre de 2025

Caramelo

Poster de "Caramelo" (2025)

Los que tenemos la suerte de compartir nuestra vida con un perro lo sabemos muy bien: más allá de la gran responsabilidad que implica, esta experiencia nos brinda innumerables beneficios. Desde el apoyo emocional hasta las ventajas prácticas y de salud, la convivencia con un perro genera un vínculo especial, profundo y único.

 

Sin hablar de esos héroes que salvan vidas tras desastres naturales o de los que llevan consuelo y compañía a hospitales, escuelas y residencias, en el día a día los perros son un ejemplo constante de lealtad, humildad y compañerismo. Son, además, una valiosa fuente de empatía y educación emocional, especialmente para los más pequeños.

 

A lo largo de la historia del cine, los perros han ocupado un lugar especial en la pantalla, a veces con mayor éxito que otras, pero casi siempre en historias con un marcado tono emotivo. Títulos como “Siempre a tu lado (Hachiko)”, “La dama y el vagabundo”, “Marley y yo” o “Perro perdido” son buenos ejemplos de ello. En 2025, una nueva cinta se sumó a esta tradición: “Caramelo”, una película brasileña que llegó a Netflix y conquistó al público con su entrañable protagonista de cuatro patas.

 

“Caramelo” comienza con un flashback ambientado tres años atrás. En ese momento, un desalmado se detiene en plena carretera para deshacerse de una caja de cartón; dentro de ella hay una pequeña vida: un cachorro de pelaje marrón y mirada curiosa. Sin pensarlo dos veces, el pequeño se lanza a buscarse la vida en la gran ciudad.

 

En el presente conocemos a Pedro (a quien da vida Rafael Vitti), un joven chef que trabaja de segundo de cocina en un restaurante de alta gastronomía. Un día, cumpliendo órdenes de su jefe, va al mercado a comprar una carne especial. Allí conoce a un pequeño perro de color marrón (el pequeño abandonado tres años antes en la carretera) que ha sido capaz de sobrevivir a todos los peligros. Ese encuentro fortuito marcará el inicio de una historia inesperada, cuando el perro decide colarse en la caja de la camioneta de Pedro.

 

Al llegar al restaurante, a parte de preparar el corte de carne para el servicio, aprovecha los deshechos para hacer un plato que aprendió de su madre, una “Coixinha” eso sí, con toques modernos. Cuando descubre que unos ojos marrones le observan, sale a darle algo de comida, es el pequeño perro que ha conocido en el mercado.

 

Tras un incidente en la cocina del restaurante, justo en el día en que una inspectora de una prestigiosa guía lo visita, Pedro recibe su gran oportunidad: sustituir al chef titular convirtiéndose en el chef principal. Incapaz de abandonar al pequeño, se lo lleva a casa donde le bautiza como “Caramelo”.

 

Poco acostumbrado a la vida en un piso, Caramelo pronto se convierte en todo un torbellino. La situación llega a tal punto que Pedro se plantea llevarlo a una sociedad protectora. Sin embargo, su visita al lugar y el encuentro con sus dos responsables le hacen cambiar de idea: no dejará allí a Caramelo, salvo para su educación.

 

Sin apenas tiempo para disfrutar de su oportunidad profesional, Pedro sufre un fuerte dolor de cabeza. Caramelo, su fiel compañero, se muestra inquieto y olfateándole con insistencia en el punto correcto. Alarmado, Pedro visita al médico, quien tras varias pruebas le da una mala noticia: tiene un cáncer inoperable en el cerebro.

 

Pedro y Caramelo aprendiendo a convivir
Pedro y Caramelo aprendiendo a convivir

Con el tiempo en su contra y decidido a no rendirse, inicia el tratamiento en silencio, compartiendo su carga solo con unos pocos: su perro Caramelo, una compañera del refugio y Camilla, la responsable del refugio, con quien poco a poco empieza a forjar una relación especial.

 

Pero el destino aún le guarda otra prueba. El refugio donde trabaja atraviesa una grave crisis económica y el impago del alquiler amenaza con cerrarlo para siempre. Entonces, Pedro tiene una idea: rescatar una vieja food truck, ponerla de nuevo en marcha y dedicar todo lo que consiga con ella a salvar el refugio.

 

¿Lo conseguirán? ¿La enfermedad le dará tregua? ¿Caramelo tendrá que volver a intervenir en la vida de Pedro? Como es obvio, nosotros sabemos las respuestas a estas y a otras preguntas, pero nos las guardaremos celosamente.

 

Técnicamente, uno de los aspectos más impactantes de la película brasileña “Caramelo” es su factura visual o ambientación, donde abundan los tonos cálidos, pensados para crear una atmósfera de esperanza, mientras que las imágenes por Sao Paulo aportan cercanía y realismo a la historia.

 

En cuando al guion, es quizá donde “Caramelo” presenta su mayor hándicap. Pese a algunos aciertos emocionales, su desarrollo sigue un camino demasiado previsible, muy similar al de otras películas centradas en la relación entre un perro y un protagonista enfermo.

 

Además de esta falta de originalidad, otro de los puntos débiles del film es la superficialidad con que aborda temas serios como el cáncer. La historia opta por un tono ligero, dejando de lado los traumas profundos que implica la enfermedad y evitando cualquier crítica al sistema sanitario.

 

Desde el punto de vista interpretativo, nos gustaría resaltar el trabajo y la química de sus dos protagonistas, Rafael Vitti dando vida a su Pedro y su Caramelo, ambos hacen un trabajo realmente bueno, transmitiéndonos ternura, lucha y porque no, momentos muy divertidos.

 

Con todo, es obvio que “Caramelo” no pasará a la historia del cine, pero es una película efectiva dentro del cine comercial, con una aceptable factura técnica y una carga emocional, igualmente aceptable. Es decir, “Caramelo” nos provoca emociones aunque sin acabar de romper.

 

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para "Caramelo" es de un 6.5 sobre 10.

 

 

 

 

Título original: “Caramelo” – Brasil – 2025

Duración: 100 minutos

Dirigida por: Diego Freitas

Género: Drama

 

 

martes, 28 de octubre de 2025

Lilo & Stitch

Lilo & Stitch (2025)

Si una cosa nos enseñó Walt Disney es que, cuando a un creador se le agotan las ideas, siempre puede encontrar una chistera de la que sacar otro conejo -o mejor dicho-, otra historia capaz de sorprender al mundo y dejar huella en la cultura popular.

 

Más de cien años después, su heredera más brillante, “The Walt Disney Company”, continúa recorriendo el camino que él inició. Pero, sin el genio ni la capacidad creativa de su fundador, desde hace ya algunos años ha optado por otra estrategia: comprar a la competencia (20th Century Fox, Lucasfilm, Pixar, Marvel…), exprimir sus propias franquicias con secuelas y precuelas, y trasladar sus clásicos a formato live action.

 

Quizá alguno se pregunte: ¿qué es exactamente el live action? Se trata de una técnica cinematográfica que lleva a la pantalla historias filmadas con actores reales, en escenarios que pueden ser físicos o generados digitalmente (a menudo con un uso intensivo -cuando no abusivo- de CGI).

 

Disney ha recurrido al live action para adaptar, con recursos desiguales, varios de sus grandes clásicos: “Aladdin”, "Mulan", “Dumbo”, “Alicia en el país de las maravillas”, “El rey León”, “La sirenita” y, más recientemente, la película de la que os vamos a hablar a continuación: “Lilo & Stitch”.


 

“Lilo & Stitch” nos sitúa primero en el lejano planeta Turo, donde se celebra el juicio contra el Dr. Jumba por haber creado una criatura ilegal: el experimento 626, un ser extremadamente agresivo, con gran capacidad de aprendizaje y prácticamente indestructible. El veredicto es claro: el doctor será encarcelado y la criatura, exiliada.

 

Sin embargo, 626 logra escapar utilizando su instinto de supervivencia: roba una nave de patrulla y huye, precipitándose accidentalmente hacia la Tierra, donde termina estrellándose en la isla hawaiana de Kauai. Sin tiempo que perder, la Gran Consejera de Turo envía al doctor y un agente a la captura de la criatura.

 

Ya en Hawái, la historia nos presenta a la otra gran protagonista: Lilo Pelekai (interpretada por Maia Kealoha), una niña de seis años que vive con su hermana mayor, Nani, tras la muerte de sus padres. Lilo es imaginativa, impulsiva, y sus compañeras la consideran “rara”.

 

Tras un incidente, Lilo y Nani reciben la visita de su trabajadora social, quien advierte a Nani que, si en el plazo de una semana no consigue estabilizar su situación y cumplir con sus responsabilidades, su pequeña hermana será separada de ella.

 

Decididas a mejorar las cosas, lo primero que hacen es ir a la perrera para que Lilo adopte una mascota… pero en lugar de un perro, encuentra al mismísimo experimento 626. Ella lo rebautiza inmediatamente como Stitch y, sin pensarlo, se lo lleva a casa.

 

La convivencia entre Lilo y Stitch provoca una cadena de desastres que ponen a Nani al límite, hasta el punto de perder su trabajo por culpa de las travesuras del dúo. Con todo, consigue un nuevo empleo como monitora de surf.

 

Lilo y Stitch preparándose para una nueva trastada
Lilo y Stitch preparándose para una nueva trastada

Entre accidentes, caos y tensiones familiares, hay un punto de ruptura: durante su última noche juntas, Stitch comprende que es él quien está causando todo el sufrimiento. Decide marcharse por voluntad propia y regresa al refugio de animales, donde es capturado.

 

El Dr. Jumba lo sube a su nave para borrarle la memoria, pero Lilo aparece para rescatarlo. Ambos terminan cayendo al fondo del océano: Lilo es salvada a tiempo, mientras Stitch, incapaz de nadar, se hunde… hasta que Nani lo rescata montada en su tabla de surf.

 

¿El final? Bueno, mejor lo dejamos aquí. Hay cosas que siguen mereciendo ser descubiertas en la pantalla.

 

Técnicamente, esta versión en live action de la película animada de 2002 llega con una intención clara: actualizar ciertos elementos técnicos y narrativos, tratando al mismo tiempo de conservar el espíritu del original. El uso de CGI, aunque por momentos resulta algo excesivo, ofrece un resultado final más que aceptable y con un aire muy orientado al público familiar.

 

Visualmente, destaca la ambientación hawaiana y la integración entre actores reales y los efectos CGI, lo que da lugar a algunas escenas simpáticas y bien resueltas.

 

En cuanto a la trama, poco hay que añadir: si ya visteis la versión animada de “Lilo & Stitch”, esta nueva apenas os aportará novedades salvo quizá, algún gag o broma.

 

Interpretativamente os diremos que lo más destacable es el trabajo de la joven Maia Kealoha, que aporta frescura y credibilidad a su personaje, aunque en conjunto el reparto cumple sin llegar a brillar.

 

En resumen, podríamos decir que esta versión de “Lilo & Stitch” es una película agradable y familiar, pensada como un entretenimiento ligero que se deja ver con agrado pero sin sorpresas.

 

Por todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para esta versión de “Lilo & Stitch” es de un 6 sobre 10.

 

 

Título original: “Lilo & Stitch” – USA – 2025

Duración: 105 minutos

Dirigida por: Dean Fleischer-Camp

Género: Secuela, ficción, comedia