Hay películas que marcan de por vida. Algunas pueden incluso llegar a traumatizar; otras, en cambio, consiguen hacer reflexionar, cuestionar ideas y provocar una evolución personal. Son historias que funcionan como una sacudida necesaria, capaces de remover conciencias mucho después de que aparezcan los créditos finales.
Una de esas películas es “Philadelphia” (1993), dirigida por Jonathan Demme, considerada una de las primeras grandes producciones de Hollywood que abordó abiertamente el VIH/SIDA y la discriminación hacia la comunidad homosexual.
El contexto social del VIH/SIDA en los años 80 y 90
A mediados de los años 80, la muerte del actor Rock Hudson, uno de los grandes galanes de Hollywood, a causa del SIDA, provocó una enorme conmoción mediática. Durante aquellos años, gran parte del discurso público señaló injustamente a la comunidad LGTBI (especialmente a los hombres homosexuales) como responsables de una enfermedad que aún se conocía muy poco.
El miedo, la desinformación y el estigma social se expandieron rápidamente.
Sin embargo, a principios de los años 90 el relato comenzó a cambiar cuando el legendario jugador de baloncesto Earvin “Magic” Johnson anunció públicamente que era portador del virus del VIH. Su anuncio ayudó a romper muchos prejuicios y a visibilizar que el virus no distinguía orientación sexual, fama ni estatus social.
En ese contexto social y mediático nació “Philadelphia”, una película que se convirtió en un referente del cine comprometido de los años 90.
Argumento de Philadelphia
La película “Philadelphia” comienza presentándonos a Andrew Beckett, interpretado por Tom Hanks, un brillante abogado que trabaja en uno de los bufetes más prestigiosos de la ciudad de Philadelphia.
Andrew es un profesional trabajador y respetado por sus compañeros, pero vive con un secreto: es portador del VIH.
Tras ganarse la confianza de los socios del bufete, Andrew recibe un importante caso para un cliente de gran relevancia. Sin embargo, durante una conversación casual uno de los socios observa una lesión en su frente, síntoma relacionado con su enfermedad.
Durante los días siguientes Andrew trabaja intensamente en la demanda mientras su estado de salud empeora. Cuando finalmente entrega el documento preparado, ocurre algo inesperado: la demanda desaparece misteriosamente.Poco después aparece una copia archivada, pero el daño ya está hecho.
Días más tarde, Andrew es citado por los socios fundadores del bufete y despedido de forma fulminante bajo la acusación de incompetencia profesional.
La lucha legal contra la discriminación
Convencido de que su despido no tiene nada que ver con su rendimiento laboral sino con su enfermedad y su orientación sexual, Andrew decide denunciar al bufete.
Para ello busca un abogado dispuesto a defender su caso y acaba encontrándolo en Joe Miller, personaje interpretado por Denzel Washington. Joe es un abogado competente, pero también un hombre lleno de prejuicios hacia los homosexuales y con un gran miedo al SIDA. En un primer momento se niega a representar a Andrew.
Sin embargo, tras reflexionar sobre la situación y presenciar en primera persona un episodio de discriminación hacia Andrew en una biblioteca pública, Joe decide aceptar el caso. A partir de ese momento comienza una dura batalla judicial contra el poderoso bufete de abogados.
Durante el juicio, Andrew y Joe deben enfrentarse a constantes ataques y a intentos de desacreditar al abogado enfermo. Mientras tanto, la relación entre ambos evoluciona: la amistad crece al mismo ritmo que el deterioro físico de Andrew.
Y, como suele decirse, hasta aquí podemos contar del argumento de “Philadelphia”.
Un drama judicial con una fuerte carga humana
Uno de los aspectos más interesantes de “Philadelphia” es su planteamiento narrativo. La película se sostiene principalmente sobre el juicio contra el bufete, lo que permite mostrar de forma natural la vida personal de los protagonistas.
Por un lado vemos la vida de Andrew con su familia y con su pareja Miguel, interpretado por Antonio Banderas. Por otro, conocemos el entorno familiar de Joe Miller, con su esposa y su hija recién nacida.
A través de estas historias paralelas, la película refleja los prejuicios sociales de la época, la discriminación hacia las personas con VIH y el impacto emocional que la enfermedad tiene en su entorno.
Puntos débiles de la película
A pesar de sus virtudes, “Philadelphia” también presenta algunos problemas narrativos. El desarrollo de la trama resulta algo irregular, en parte porque la película no logra transmitir con claridad el paso del tiempo.
El deterioro físico de Andrew es prácticamente la única referencia temporal, lo que provoca que el final pueda sentirse algo precipitado.
Además, el drama familiar podría haberse explorado con mayor profundidad. Probablemente, el tono contenido y el enfoque más sobrio de la película limitan en cierta medida la intensidad emocional de algunas escenas.
Las interpretaciones de Tom Hanks, Denzel Washington y Antonio Banderas
En el apartado interpretativo, “Philadelphia” supuso un punto de inflexión para varios de sus actores principales.
Para Antonio Banderas, su papel como Miguel (la pareja de Andrew) representó una de sus primeras apariciones importantes en Hollywood.
Denzel Washington, por su parte, construye uno de los personajes más interesantes de la película. Joe Miller es quien experimenta la mayor evolución: comienza siendo un hombre lleno de prejuicios y termina enfrentándose a ellos.
Pero quien realmente brilla es Tom Hanks. Antes de “Philadelphia”, el actor era conocido principalmente por sus papeles en comedias. Su interpretación de Andrew Beckett cambió radicalmente la percepción de su carrera y le consolidó como uno de los grandes actores de Hollywood.
Opinión final: ¿merece la pena ver Philadelphia?
A pesar de algunos fallos narrativos, “Philadelphia” sigue siendo una película muy importante dentro del cine de los años 90. Su valentía al tratar el VIH/SIDA y la discriminación en una gran producción de Hollywood la convirtió en un referente cultural.
Con grandes interpretaciones y un tema complejo tratado con sensibilidad, “Philadelphia” se mantiene como un clásico del cine social contemporáneo.
Por todo lo que hemos comentado, nuestra valoración final para “Philadelphia” es de 8 sobre 10
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Ficha técnica de Philadelphia
Título original: Philadelphia
Año: 1993
Director: Jonathan Demme
Duración: 119 minutos
Género: Drama, LGTBI


