lunes, 12 de octubre de 2015

La milla verde


La Milla Verde - Cartel
Uno puede ver decenas o incluso centenares de películas, y de vez en cuando encontrarse con una que, por el motivo que sea, cala más profundamente que el resto en su interior, a pesar de que aparentemente no hay nada en ella que invite a que lo haga, ni por temática, ni por casting. Hace muchos años, cuando aún este equipo no estaba ni en ciernes de constituirse, tuve la oportunidad de descubrir una adaptación cinematográfica de una obra de Stephen King llamada “El corredor de la muerte”. Corría 1999, y la adaptación se llamaba “La milla verde”.

Como en su momento me impactó y la recordaba con sumo cariño, cuando hace unos días tuve la oportunidad de poder volver a disfrutarla, no lo dudé ni dos segundos: tomé asiento en mi sofá, puse el DVD en marcha y me dispuse a rememorar las tres horas de “La milla verde”.

La historia empieza en una residencia de ancianos en medio de las montañas. Allí, cada mañana, el centenario Paul Edgecomb (a quien da vida magistralmente un gran Tom Hanks) sale a disfrutar de un paseo hasta una cabaña abandonada. Un día, a su vuelta del paseo y mientras ve la televisión, Paul se viene abajo viendo “Sombrero de copa” con Fred Astaire y Ginger Rogers.

Paul, después de pensarlo bastante, decide que ya va siendo hora de contarle su vida a Elaine, su compañera de residencia, aunque para ello tenga que remontarse al verano de 1935, cuando John Coffey llegó al corredor de la muerte de la prisión de Cold Mountain, donde Paul trabajaba.

En 1935, el pabellón E del centro penitenciario de Cold Mountain estaba custodiado por Paul, el bueno de Brutus Howell (interpretado por David Morse), el veterano Harry, el novato Dean y el sádico Percy (a quien da vida Doug Hutchison). Dicho pabellón era conocido como “La milla verde” por el color de su suelo, un verde que conducía a la silla eléctrica y que, como rezan los carceleros, a veces era más largo que una milla.

Cuando el gigantón John Coffey (interpretado por Michael Clarke Duncan) llega al corredor de la muerte bajo la aureola de ser un asesino de niños, pronto se hace con los corazones de los funcionarios y del resto de prisioneros: el indígena Arlen y el francés Eduard Delacroix, quien se acabará convirtiendo en amigo de John.

Poco tiempo después, llega al corredor un auténtico psicópata, un asesino confeso que lo revolucionará todo, “Billy el niño” (a quien da vida Sam Rockwell).

Entre altercados, ejecuciones y confesiones de todo tipo, el gran corazón de Coffey y unos asombrosos poderes curativos quedan al descubierto para todos, aunque ya os podéis imaginar que no os contaremos aquí en desenlace de esta trama.

Lo primero que me gustaría remarcar es el arrollador desarrollo de una trama que, a pesar de desarrollarse durante ni más ni menos que 3 horas, en ningún momento se vuelve lenta ni aburrida. En este sentido, Frank Darabont (el director de la cinta) consigue no solo salvar este hándicap, sino también potenciar la trama con un ritmo creciente mientras mezcla magistralmente los dramas personales de los protagonistas, con los poderes paranormales de Coffey y un montón de sucesos que no solo atrapan al espectador, sino que consigue hacernos vibrar y ponernos la piel de gallina. Realmente, son poquísimas las películas que lo consiguen y menos con su temática.

Otro aplauso en cuanto a la elección del casting, ya que todos parecen adaptarse como un guante a sus papeles. De entre todos, y dejando aparte a un grandísimo Tom Hanks que brilla en todas las secuencias, me gustaría resaltar el trabajo del para mí, un gran desconocido y malogrado Michael Clarke Duncan quien, con quizá el papel más difícil de la película, consigue no solo meterse en el personaje sino emocionarnos y hacernos vibrar. Tampoco me gustaría olvidar a los auténticos antagonistas de historia, Sam Rockwell y Doug Hutchison, quienes bordan sus sádicos y crueles personajes.

Muchos catalogarán “La Milla verde” de pretensiosa o la criticarán por ser la adaptación de una historia de King, pero bajo mi modesto punto de vista creo que se trata de una de las grandes películas de la historia reciente del cine comercial. Os la recomiendo totalmente con una nota final de un 9 sobre 10.





Título original: “The Green Mile” – 1999 – USA
Dirigida por: Frank Darabont
Duración: 180 minutos
Género: Drama

10 comentarios:

  1. Hola Joan!! Coincido contigo!! Hace unos cuantos años que la vi, porque a mi padre le fascinó en su día, a pesar de su larga duración, y me la recomendó!
    Recuerdo que su temática me resultó dura, pero me gustó mucho! Y al habérmela recordado la volvería a ver. En ese sentido las comparaciones o críticas me influyen poco!
    Besotes! Muy buen post! ;-)

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  2. ¡No la he visto! pero creo que ahora me la apunto! :)

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  3. Woww con esa puntuación final que le has dado definitivamente me la tengo que ver, la verdad no la había escuchado pero prometo que la veré se escucha interesante!! Además, últimamente he estado obsesionada viendo pelis antiguas así que es una gran opción :)

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  4. Esta película es una maravilla de sensibilidad y genialidad. A mi me encanta y la considero una autentica obra de arte. Saludos!

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  5. Me encanta esta pelicula, la he visto mil veces y las que caigan

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  6. Esta película me ha hecho llorar cada vez que la he visto, y créeme que han sido más de 4 veces, te lo aseguro, es increíble la injusticia que se retrata en la peli, y como al final el moreno muere :(

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    1. Creo que somos unos cuantos que nos pasa esto, como mínimo en casa, parecemos unas magdalenas...

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  7. Me gusto mucho en su momento, pero una vez la revisite me pareció algo más floja. Me explico antes de que casi todo el planeta tierra se me tire al cuello: Personalmente creo que le sobra metraje, es demasiado larga, la historia se agota antes de llegar a los inevitables títulos de crédito.

    Dicho esto, no deja de ser una de las mejores adaptaciones de SK a la gran pantalla y uno de esos films extremadamente recomendables para ver de cuando en cuando (espaciando esos cuandos cuanto más mejor).

    César (cincodays.com)

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    1. Jajaja, por mi parte te dejo a salvo el cuello. Tienes razón, 3 horas son muchas horas y algo se le podría recortar, aunque sinceramente, es de las películas largas que al final se me acaban haciendo cortas, supongo que por el ritmo creciente que le dan

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  8. Pocas películas tan impactantes he vuelto a ver desde The Green Mile, por cierto, tengo pendiente el libro desde hace muuuuucho. ¡Un abrazo, Joan!

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