Ser madre primeriza después de los 40 es un tema mucho más actual de lo que pensamos. La inestabilidad laboral, el ritmo de vida actual y las dificultades para establecer relaciones hacen que cada vez más mujeres retrasen la llegada de su primer hijo. A este contexto social se suma la personalidad de la solterona más célebre del cine contemporáneo, dando todos los ingredientes para la última entrega de la saga "Bridget Jones", la recién estrenada "Bridget Jones’s Baby" (2016).
Todos recordamos, con cariño o nostalgia, a la insegura y regordeta treintañera Bridget Jones, interpretada por Renée Zellweger, siempre indecisa entre Marc Darcy y Daniel Cleaver, o intentando lidiar con su torpeza cotidiana y sus divertidos momentos románticos.
Tras 12 años de espera, y después de la polémica operación de estética a la que se sometió Zellweger en 2014, llega a nuestras pantallas la tercera parte de la saga: "Bridget Jones’s Baby", una comedia romántica que combina humor, romance y las reflexiones sobre la maternidad tardía, convirtiéndose en una película ideal para los seguidores de la saga y los temas de maternidad y vida adulta.
En esta tercera parte la historia se sitúa unos 10 años después de las últimas aventuras que conocíamos de Bridget, habiendo dejado atrás tanto su treintena como unos cuantos kilos, así como a sus dos amores, Marc Darcy y Daniel Cleaver. A sus 43 años continua soltera, algo más segura de sí misma y volcada en su carrera como productora de noticias.
El día de su cumpleaños, Miranda, su amiga y presentadora de las noticias le regala por sorpresa una entrada con noche incluida a un festival de música. Allí, después de desmadrarse completamente conoce a Jack (Patrick Dempsey), un guapo y millonario inventor de un algoritmo capaz de detectar el grado de compatibilidad entre dos personas.
Una semana después de conocer a Jack, un viejo fantasma del pasado de Bridget vuelve a cruzarse en su vida, el estirado y recién separado Marc Darcy (Colin Firth), recuperando cual ave fénix la extinguida llama de lo que años atrás les unía.
Nuevamente dos hombres física y personalmente opuestos llegan a la vez a la vida de Bridget, lo que en principio no supone ninguna novedad en su vida hasta que conoce que está embarazada, complicándose todo cuando descubre que por las fechas con las que cuenta el bebé puede ser tanto de Jack como de Marc.
A vosotros ¿quién os gustaría que fuera el padre del retoño de Bridget? Aunque no os los vamos a decir, sí que os avanzamos que nos equivocamos en nuestras quinielas.
Argumentalmente, y aunque os pueda parecer mentira, os diremos que esta “Bridget Jones’s baby” nos ha parecido un poco una vuelta a los orígenes, con una trama argumental sencilla, repleta de chistes y de situaciones divertidas que, como mínimo a nosotros nos han reportado dos horas de diversión, consiguiendo hacernos salir de la sala con una sonrisa sincera en la boca, siendo esto algo que, sinceramente, cuesta encontrar en el cine.
Interpretativamente pocas sorpresas, con una Renée Zelweger haciendo de su personaje (aunque parece que sea otra) a la perfección, un Colin Firth magistral que, una vez más, nos demuestra que es tan capaz de enfundarse en el papel de un rey tartamudo como de hacernos reír con su papel de abogado estirado y sieso, mientras que Patrick Dempsey cumple más que a la perfección ejerciendo de contrapunto a Firth.
Realmente para nosotros, y una vez pasado el efecto sorpresa de “El diario de Bridget Jones”, esta “Bridget Jones’s baby” es sin lugar a dudas la mejor entrega de la saga, aunque quizá para algunos pueda ser la primera de las entregas sin Bridget Jones gracias al radical y para nosotros desafortunado cambio de aspecto al que se sometió su protagonista hace un par de años.
Si os gustan las comedias con la que salir de la sala sonriendo, os la recomendamos totalmente. Nuestra nota final es de un 8 sobre 10.
Título original: “Bridget Jones’s baby” – 2016 – Reino Unido
Dirigida por: Sharon Maguire
Duración: 122 minutos
Género: comedia
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